Posts Tagged ‘valor’
Trabajo potenciado y la “tesis transferencia”
Por estos días volví a tener discusiones –esta vez con unos economistas mexicanos, véase aquí– sobre trabajo potenciado y plusvalías extraordinarias (puede verse en Comentarios). Es que en varios escritos, y siguiendo a Marx, he sostenido que la plusvalía extraordinaria es producto de trabajo potenciado. La idea básica es que el trabajo que aplica una tecnología superior a la que es normal en la rama, genera por unidad de tiempo más valor que el que generan las empresas con la tecnología que predomina (para simplificar, dada cierta intensidad del trabajo, y considerando los mismos tipos de trabajos simples). La cuestión, por supuesto, se relaciona con la noción de valor. Valor, según Marx, es tiempo de trabajo socialmente necesario, objetivado. Socialmente necesario es definido por Marx como el tiempo de trabajo “requerido para producir un valor de uso cualquiera, en condiciones normales de producción, vigentes en una sociedad y el grado social medio de destreza e intensidad del trabajo” (p. 48, cap. 1., t. 1, El Capital).
Trabajo potenciado y una crítica desde México (2)
A raíz de la nota anterior, Sebastián Hernández Solorza (en adelante, SHS) envió una respuesta a la sección Comentarios del blog; la reproduzco más abajo (y puede leerse completa en Comentarios). Ahora el eje de SHS pasa por decir que la función de producción que elaboró junto a Alan Deytha Mon, y que demostré que era un sinsentido, no tiene importancia para la crítica que me hacen. Sin embargo, se trata de la función que, según HyD (Hernández y Deytha), representa el trabajo concreto. Un concepto que, siempre según mis críticos, es fundamental -junto al trabajo abstracto- para «demostrar» que mi planteo está equivocado. Pero este es solo un botón de muestra de la “coherencia” entre su respuesta y el texto que publicaron en Revista de Economía Crítica Nº 18. En lo que sigue presento los argumentos de SHS, acompañados de mis comentarios:
Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (1)
A pesar del importante rol que juegan los tipos de cambio, ni en la literatura económica ortodoxa, ni heterodoxa burguesa (poskeynesianos, estructuralistas y similares) existe una explicación teórica medianamente aceptada de qué lo determina. Las respuestas neoclásicas (tipo de cambio determinado por la paridad de poder de compra, por la paridad de intereses o por los equilibrios macroeconómicos fundamentales) son falseadas, una y otra vez, por la evolución real de los precios de las monedas. Los enfoques heterodoxos más conocidos, por su parte, eluden la cuestión, o terminan diciendo que los tipos de cambio dependen de la pura especulación, para la que no habría manera de establecer anclaje teórico alguno.
En cuanto al marxismo, el panorama no se presenta mucho mejor. Marx apenas menciona el tema, y los marxistas, salvo contadas excepciones, no lo trataron. Incluso trabajos muy abarcativos -por caso, Mandel (1969) o Sweezy (1974) no hacen siquiera mención al tipo de cambio. Tampoco la muy completa revisión de Guillén Romo (1988) de las problemáticas tratadas por los marxistas, se refiere a la determinación del tipo de cambio. De hecho, y hasta donde alcanza mi conocimiento, Anwar Shaikh fue el único que intentó una respuesta elaborada (Shaikh, 1999); sin embargo, y como veremos más abajo, mi explicación difiere de la de Shaikh.
En esta nota presento elementos para el análisis del tipo de cambio, desde un enfoque basado en la teoría del valor trabajo. Un objetivo central de la misma es explicar por qué las monedas de los países atrasados tienden a estar depreciadas en relación a las monedas de los países desarrollados. Expuse la cuestión en el capítulo 11 de Valor, mercado mundial y globalización, y en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Esta nota es entonces una presentación resumida de las principales ideas contenidas en estos trabajos, y algunos agregados. Dada su extensión, la presento en varias partes.
Teorías del valor: austriacos vs marxistas (2)
El nudo del debate está en los conceptos elementales
Por lo que hemos explicado en la primera parte (aquí), las cuestiones decisivas ya están planteadas en el capítulo 1 de El Capital. Marx afirma que en una sociedad de productores simples de mercancías, el trabajo es la fuente del valor y descarta que pueda serlo la utilidad. Rothbard en su Historia del pensamiento económico. sostiene que la explicación del intercambio y del valor del capítulo 1 de El Capital es lógicamente absurda; los economistas austriacos saben que éste es el punto nodal. Me centro entonces en esta cuestión, que comprende las cuestiones básicas y elementales. Debido a varias confusiones y cuestiones que se han suscitado en el debate, he decidido darle a estas notas toda la extensión necesaria; esto es, por encima de lo que había concebido originariamente como un apunte para una intervención oral.
Conceptos elementales
Valor de uso
Empecemos señalando que el valor de uso, en Marx, es una condición necesaria para que haya valores de cambio y valores. Si una mercancía no tiene valor de uso para alguien, o para algunos, no se la demanda, y por lo tanto no tiene valor (su precio es cero). De manera que no es cierto, como sostienen los economistas austriacos, que según Marx el valor de uso no tiene importancia. El concepto incluso es clave para entender la noción de trabajo productivo de Marx: si un trabajo no afecta al valor de uso, no genera valor, y por lo tanto es improductivo. Por ejemplo, el trabajo implicado en los actos de compra y venta -que afectan sólo al cambio de forma social, de dinero a mercancía o viceversa- es improductivo, aunque necesario para la sociedad productora de mercancías.
En segundo término, el valor de uso se relaciona con la utilidad que obtiene el consumidor del bien, y desde este punto de vista afecta al ámbito de lo subjetivo. Sin embargo, también tiene anclaje en las propiedades físicas de la mercancía. Este aspecto es cuestionado por muchos austriacos porque buscan desconectar la valoración de la utilidad de todo aquello que tenga que ver con propiedades objetivas (esto es, del objeto y objetivamente medibles). Pero la realidad es que las propiedades físicas de los objetos afectan al valor de uso y a la utilidad; cualquier ingeniero, por ejemplo, tendrá muy en cuenta la resistencia de los materiales a la hora de elegir las piezas que componen una máquina o una estructura, o la conductividad de un metal, si se trata de transporte de electricidad, etcétera. Son propiedades físicas, objetivamente medibles, que existen por fuera de la valoración de los sujetos, y son determinantes en la utilidad que los seres humanos obtienen de los bienes.
Respuesta al profesor Manzanera Salavert
El profesor español Miguel Manzanera Salavert ha publicado una crítica a “Mandel sobre plusvalía extraordinaria”, que puede consultarse en http://nangaramarx.blogspot.com.ar/2013/09/sobre-plusvalia-relativa-y-ganancias.html. En esta nota respondo a Manzanera Salavert. Aprovecho para agradecer a Omar Montilla, quien en su portal Ñángara Marx, ha publicado mi nota sobre Mandel y la plusvalía extraordinaria, y la crítica de Manzanera Salavert.
La crítica de Manzanera Salavert
Manzanera Salavert plantea que he confundido la plusvalía relativa con las ganancias extraordinarias. Sostiene que hay que distinguir entre plusvalía absoluta y relativa, que la primera “se origina en el trabajo impago”, el exceso de trabajo que el empleador exige al obrero, y la segunda se debe al incremento de la productividad. Explica que si se duplica la productividad y el trabajador sigue necesitando la misma cantidad de bienes para reproducir su fuerza de trabajo, suponiendo que los precios se han mantenido invariables, “la plusvalía absoluta se ha triplicado”. Luego afirma que en la medida en que la innovación tecnológica se ha extendido a otras industrias, “esa multiplicación es la plusvalía relativa”; de manera que ésta sería “el efecto multiplicador de la innovación tecnológica”. Explica que la plusvalía absoluta da origen al beneficio capitalista, y las ganancias extraordinarias, en cambio, “se producen al transformar la plusvalía relativa en beneficio”. En definitiva, la plusvalía relativa daría origen a las ganancias extraordinarias.
En seguida afirma que el capital constante no puede permanecer igual cuando hay aumento de productividad, porque toda revolución tecnológica implica inversiones de capital. Acuerda en que no hay transferencia de plusvalía desde las empresas atrasadas a las adelantadas, “pero siempre que tengamos en claro que estamos hablando de la plusvalía producida por el trabajo y no del beneficio obtenido por el capitalista”. Aunque luego afirma que sí hay transferencia de valor hacia la empresa avanzada tecnológicamente, “entendiendo ahora por valor el valor de cambio, beneficios monetarios”.
Manzanera Salavert sigue luego con las diferencias entre valor de uso y valor de cambio; identifica el valor de uso con la “sustancia del valor” y el valor de cambio con la magnitud del valor. Y afirma que el plusvalor “consiste en el incremento del valor de uso producido por la creatividad del obrero”. Finalmente, sostiene que la innovación tecnológica “puede ahorrar trabajo en el proceso de producción, disminuyendo la cantidad de trabajo incorporado a la mercancía”, pero solo “puede” porque el trabajo ahorrado en la producción de bienes de consumo “se gasta en la producción de bienes de capital” (maquinaria, tecnología, etc.). Luego afirma que la transferencias de beneficios desde las empresas atrasadas a las avanzadas no depende exclusivamente de mecanismos mercantiles, “sino de factores políticos que priorizan el valor del capital (trabajo muerto) sobre el valor de la fuerza de trabajo (trabajo vivo)”. Y concluye que éste sería el verdadero sentido del análisis de Mandel “del mecanismo capitalista de innovación tecnológica”.
Costo de producción, teorías subjetiva y objetiva del valor

Al terminar la nota anterior (aquí) señalé que es un error sostener que existió una única teoría clásica del valor, que habría comprendido a Smith, Ricardo y Mill (y Marx), y se habría prolongado en la obra de Marshall, para llegar a Keynes. El hecho de que todos estos autores hayan sostenido que en el largo plazo el precio normal es igual al costo de producción, no debería llevar a engaño. Si el precio de equilibrio está determinado por el costo de producción, lo que desaparece es el rol preponderante de la demanda en la determinación de ese precio de equilibrio. Pero esto no significa que haya coincidencia en la teoría del valor que sustenta el costo de producción. La realidad es que las teorías del valor de Mill y Marshall, y la de Ricardo y Marx, en base a las cuales se explican los costos de producción, son muy distintas. Marshall y Mill tienen una teoría del costo de producción basada en una perspectiva subjetivista, y Ricardo y Marx en una teoría del valor objetiva, basada en los tiempos de trabajo. De hecho, solo Ricardo se mantuvo, en el pensamiento clásico, dentro de la teoría del valor trabajo. Precisemos: la teoría del valor trabajo sostiene que el valor agregado solo proviene del trabajo humano empeñado en la producción. Esto es, no proviene de la tierra (o de factores naturales) ni de la máquina, u otros “bienes de capital”; y tampoco de algo así como la abstinencia, la espera o el riesgo. Éste es el punto de coincidencia central entre Ricardo y Marx (aunque tienen versiones muy distintas de la teoría del valor trabajo) y de diferencia con Mill, Marshall o Keynes. Para explicar la cuestión, en esta nota reseño las explicaciones de Smith, Mill y Marshall sobre el costo de producción, a fin de que se pueda apreciar la diferencia que media entre estas posturas, y las de Ricardo o Marx.
Dialéctica y dinero en Marx (2)
El dinero en sus funciones
I Medida de valor, momento de la identidad
Tenemos entonces el primer escalón en el concepto del dinero: es el valor que ha alcanzado una existencia autónoma, es encarnación del valor. Es un resultado, o sea, tiene la mediación en su pasado, pero en este punto se convierte en un nuevo inmediato. Y este inmediato volverá a desplegarse a partir de este punto alcanzado, que es el primer momento, la primera función del dinero, medida de valores. Es una función que enlaza directamente con su concepto, que se explica por él, y debe estar en primer lugar porque es la condición sine qua non para la existencia de la mercancía. Por este motivo esta función ya está presentada en la explicación de la forma del valor. La explicación del capítulo 3 de El Capital de la función del dinero como medida de valor es una profundización de esta: “La primera función del oro consiste en proporcionar al mundo de las mercancías el material para la expresión de su valor, o bien en representar los valores mercantiles como magnitudes de igual denominación, cualitativamente iguales y cuantitativamente comparables. (…) En cuanto medida de valor, el dinero es la forma de manifestación necesaria de la medida del valor inmanente de las mercancías: el tiempo de trabajo” (Marx, 1999, p. 115).
No se trata de un simple numerario, sino de una mercancía particular que se ha constituido en la expresión general del valor, y lo ha fijado, cristalizado. Ha pasado a encarnar valor, y las mercancías “…sin que intervengan en el proceso, encuentran ya pronta su propia figura de valor como cuerpo de una mercancía existente al margen de ellas y al lado de ellas” (Marx, 1999, p. 113).
















