Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

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“La acumulación del capital” de R. Luxemburgo. Análisis crítico (3)

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La segunda parte de la nota, aquí

Circulación de la plusvalía vs atesoramiento

Por lo planteado hasta aquí, es central diferenciar circulación y atesoramiento de plusvalía. Si la plusvalía circula – esto es, si los capitalistas gastan regularmente la plusvalía en adquirir bienes de consumo, o en adquirir más medios de producción y fuerza de trabajo – no habrá, en principio, deficiencias de demanda. Sí puede haber sobreproducción, o sobreacumulación. Pero en este caso la crisis no ocurre por alguna deficiencia de demanda que sea inherente al capitalismo, sino por la tendencia del sistema a ampliar la producción por encima de cualquier limitación del mercado (véase aquí, aquí). Por eso Marx y Engels hablaron de crisis de sobreproducción, que no es sinónimo de falta de demanda.

Para RL, en cambio, el problema es de falta –inherente al sistema capitalista- de demanda. La cuestión de dónde sale el dinero para realizar las mercancías no es lo central, como ella misma lo precisa: “En el problema de la acumulación no se trata de saber de dónde viene el dinero, sino de dónde viene la demanda para el producto adicional que brota de la plusvalía capitalizada. No es una cuestión técnica de la circulación del dinero, sino una cuestión económica del capital total social” (p. 106).

Efectivamente, si la clase capitalista, de conjunto, acumula bajo la forma dinero, deberá encontrarse algún sector social, por fuera de la clase capitalista y la clase obrera, que compre la parte de la producción capitalista que es plusvalor destinado a ser acumulado. De manera que habría un problema de escasez de demanda permanente; no tiene que ver con el ciclo económico. La dificultad surge de la misma condición que se ha establecido, a saber, que la plusvalía se acumula bajo la forma de dinero. Presentado en su pureza, el problema no necesita siquiera los esquemas de reproducción para formularse. Puede verse también que no tiene que ver con una cuestión de subconsumo, como muchas veces se interpreta la teoría de RL.

RL, subconsumo y la interpretación de Bleaney

Como bien señala Bleaney (1977), el punto de vista más común es que RL adhería al enfoque subconsumista. Recordemos que el enfoque subconsumista sostiene que el capitalismo tiene un problema crónico de falta de demanda a causa de la debilidad del consumo. En su versión más extendida (muy popular entre sindicalistas y reformistas burgueses), esa debilidad del consumo se debería a los bajos salarios, esto es, a una desigual distribución del ingreso. En una segunda versión, la debilidad del consumo tendría por causa el espíritu frugal de los capitalistas. Es el enfoque de Malthus. En cualquiera de estas variantes, el subconsumismo plantea que, en el sistema capitalista, existe una dificultad permanente – esto es, no solo cuando estalla una crisis económica – de realización del producto.

Bleaney señala entonces que Paul Sweezy (en Teoría del desarrollo capitalista) y Ernest Mandel (en el Tratado de economía marxista) caracterizaron la teoría de RL como subconsumista (también Oscar Lange). Sin embargo, dice Bleaney, Sweezy y Mandel no dieron “una explicación convincente del subconsumismo de RL” (p. 241). Nuestra interpretación coincide con Bleaney, aunque tal vez con algún matiz de diferencia.

En primer lugar, y por lo visto más arriba, la dificultad en la acumulación que plantea RL a partir de considerar una composición creciente de capital, se vincula más con un problema de desproporción, que de subconsumo. Es que el sector I padece por deficiencia de la oferta, no de la demanda. Es el sector II el que experimenta sobreproducción, pero la misma no se debe a debilidad del consumo, sino a las condiciones que ha impuesto RL a la reproducción del capital (crecimiento de c/v, imposibilidad de inversiones inter-sectores). Bleaney no hace mención a este aspecto de la teoría de RL.

Pero por otra parte, frente a la imposibilidad de realización del producto que plantea RL en su aspecto más general, Bleaney sostiene que no explica bien en qué consiste el problema, y cita los pasajes de La acumulación del capital en los que se sostiene que la acumulación no puede consistir en producción creciente de medios de producción “sin propósito alguno” (p. 249). Bleaney señala, con acierto, que la objeción de RL no es subconsumista, ya que el problema no es de exceso de producción de medios de producción por debilidad de la demanda de medios de consumo, “sino a que una ampliación general de la producción de todos los sectores no está justificada en lo fundamental por alguna demanda: es la producción por la producción” (pp. 249-50). Llegado aquí, Bleaney observa que RL define esa “producción por la producción” como “no acumulación de capital” y agrega: “esta es una clave importante en relación con su dificultad, como veremos más tarde” (p. 250). Esta dificultad, dice Bleaney, se debería a que se necesita una inyección de demanda para la realización de los medios de producción destinados a ser acumulados; lo cual probaría, una vez más, que RL no es subconsumista. De nuevo, coincidiendo con Bleaney en que RL no es subconsumista, insisto en que el problema clave es que RL identifica la acumulación del capital con la acumulación de dinero en manos de los capitalistas. Una vez hecha esa identificación, inevitablemente tiene que haber un problema de realización. En ese caso, la cuestión de dónde viene el dinero para la realización del producto, pasa a ser irresoluble al interior del sistema capitalista. Lo cual, de nuevo, tampoco tiene que ver con una supuesta debilidad del consumo, sea de los obreros, o de los capitalistas.

Para terminar este apartado, digamos también que, a pesar de alguna formulación no del todo clara, RL fue crítica del enfoque subconsumista. En el primer capítulo plantea que en los modos de producción no capitalistas “el elemento determinante de la reproducción son las necesidades de consumo incesantes de la sociedad” (p. 19). Pero “(e)n el sistema capitalista el productor individual… para nada tiene en cuenta las necesidades de la sociedad, su capacidad de consumo. Para él solo existe la demanda con capacidad adquisitiva, y esta únicamente como factor imprescindible para la realización de la plusvalía” (p. 20). Estos pasajes refuerzan la interpretación de que los  problemas para la realización de la plusvalía, según RL, no tienen que ver con la capacidad de consumo de los trabajadores, ni el consumo de los capitalistas, sino con el fin de la producción capitalista, que RL ubica en el acrecentamiento del capital dinero.

La crítica de Mandel a La acumulación del capital

A fin de ahondar en la cuestión, en este apartado examino brevemente la crítica de Ernest Mandel a RL, contenida en el Tratado de economía marxista. Lo interesante de Mandel es que, a pesar de que ubica a RL entre los subconsumistas (p. 338, t. 1), su crítica, de hecho, no tiene por eje el subconsumo. Repasamos su planteo.

Por empezar, Mandel acepta que los obreros realizan la parte del producto que corresponde a sus salarios; que los capitalistas, por su parte, también recuperan el valor que han adelantado bajo la forma de capital constante, de manera que por este lado no hay problemas de realización (p. 339, ibid.). Lo mismo con respecto a la plusvalía gastada por los capitalistas en la forma de rédito, en medios de consumo.  Sin embargo, está el problema de cómo realizar el plusvalor acumulado por la clase capitalista. Mandel explica que, tomados los capitalistas de forma individual, “se comprarían mutuamente sus sobreproductos” (ibid.). Como vimos, esta es la solución de Marx. Pero Mandel sostiene que esta no puede ser la solución para la clase capitalista tomada en su conjunto. Escribe: “Pero para el régimen capitalista tomado en su conjunto, tal conclusión parece absurda. Evidentemente, asistimos aquí a un incremento de las riquezas, del valor acumulado por la clase capitalista, que no puede resultar de cambios intercapitalistas” (ibid.). Estamos ante una reflexión extraña. Es que si el valor acumulado por la clase capitalista es capital en proceso – capital dinero, capital productivo, capital mercancía – no se entiende por qué el mismo no puede crecer en base, no al intercambio, sino a la explotación del trabajo. Sigue Mandel: “RL concluye, pues, que la realización de la plusvalía solo es posible en la medida en que se abren al modo de producción capitalista mercados no capitalistas” (ibid.).

Sin embargo, Mandel no acepta esta solución. Explica que el error de RL “consiste en tratar a la clase capitalista mundial como un todo, es decir, abstraer el hecho de la competencia” (p. 340). Y sostiene que, de acuerdo a Marx, la competencia implica el intercambio de mercancías con otros capitalistas, y que este “desplazamiento de valor en el interior de la clase capitalista puede muy bien estar en la base de la ‘realización de la plusvalía’” (ibid.). Pero si esto es así, volvimos a la solución “absurda” del problema planteado por RL, consistente en considerar que lo que es válido para el capital individual, se aplica a la clase capitalista de conjunto. El problema es que si se supone que la acumulación de capital es, esencialmente, acumulación de dinero, los capitalistas individuales intentarían vender y no comprar, como hacen los que atesoran. Y lo mismo se aplicaría para la clase capitalista de conjunto.

Mandel cierra esta crítica diciendo que el desarrollo desigual entre países, sectores, empresas, es lo que constituye el motor de la expansión de los mercados capitalistas, “sin que sea preciso recurrir a las clases no capitalistas” (ibid.). No es una respuesta convincente a la crítica de RL, ya que supone que ocurre lo que debería demostrarse. Esto es, supone que el plusproducto se realiza en su totalidad mediante compras al interior del modo de producción capitalista (que sean capitales más o menos desarrollados no cambia la naturaleza del asunto), cuando RL había planteado que esto es imposible si la acumulación es acumulación de capital dinero. Por otra parte, es significativo que, para efectos “prácticos”, la crítica de Mandel al libro de RL no tiene que ver con alguna cuestión de subconsumo. Señalemos también que Mandel no analiza la crítica de RL a los esquemas de Marx por no incluir el aumento de la composición orgánica del capital, y la necesidad de mercados no capitalistas que derivaría de ello.

La crítica de Sweezy

Examinamos brevemente la crítica a RL de Paul Sweezy, contenida en Teoría del desarrollo capitalista. Hemos mencionado más arriba que Sweezy consideró a RL subconsumista (la llamó “la reina de los subconsumistas”, p. 180). Sin embargo, su crítica específica a La acumulación del capital muestra, igual que ocurre con Mandel, que el planteo de RL tiene poco que ver con el subconsumo.

Antes de abordar la crítica de Sweezy a La acumulación del capital, señalo que pasa por alto la primera dificultad planteada por RL: en tanto se admitiera el aumento de la composición de capital a medida que avanza la acumulación, habría carencia de producción de medios de producción, y sobreproducción de medios de consumo. Sweezy no menciona esta crítica de RL, y encara el segundo nivel de dificultad que plantea RL, referida a la imposibilidad de realización de la plusvalía destinada a la acumulación. Sweezy revista entonces los principales argumentos de RL (pp. 205-6). Como señala RL, esa plusvalía no pueden realizarla los obreros, ya que estos agotan sus salarios en la realización del capital variable. Tampoco pueden realizarla los capitalistas con su consumo, porque se volvería a la reproducción simple. Otra posibilidad es que esa plusvalía exista bajo la forma de medios de producción adicionales, que se compran los capitalistas unos a los otros. Pero en ese caso, ¿quién compraría la cantidad mayor aún de bienes producidos en el período siguiente? De ahí que RL concluye, dice Sweezy, en la necesidad de los mercados no capitalistas.

El principal error de RL, dice entonces Sweezy, es haber planteado que los obreros no pueden realizar una parte de la plusvalía. Es que si bien, en el supuesto de la reproducción simple los obreros solo pueden realizar la parte del producto que corresponde a su salario, cuando se trata de la reproducción ampliada la plusvalía destinada a ampliar la fuerza de trabajo aparece bajo la forma de salario, el cual es gastado por los obreros en medios de consumo.

Siendo esto último cierto, la crítica sin embargo no es satisfactoria. Es que sigue sin responderse la objeción de RL acerca de cuál es el objetivo, para los capitalistas, de aumentar indefinidamente el trabajo asalariado si ese aumento no se traduce en acumulación de capital dinero. Vinculado a esto, Sweezy no responde la objeción de RL sobre de dónde sale la demanda que realiza la parte del plusproducto que debe acumularse como capital constante incrementado. Vimos que en el ejemplo numérico de Marx, de los 650 que se acumulan, 500 es aumento del capital constante; el cual se traducirá, si se mantienen las condiciones normales de producción y circulación, en mayor producto en el siguiente período. Es evidente que el consumo de capitalistas y obreros no puede realizar ese mayor producto. Solo se realizará si los capitalistas continúan destinando plusvalía a la acumulación. De ahí que RL objete, bajo la forma de pregunta: ¿cuál es el sentido de acumular ampliando constantemente el capital constante y variable, si el objetivo de la producción capitalista es el acrecentamiento del capital dinero? Pero Sweezy no trata el tema. De hecho, pasa por alto la diferencia sustancial entre concebir el fin de la acumulación como acumulación de dinero, y concebirla como acumulación de capital. En otros términos, como atesoramiento de plusvalía o circulación de plusvalía, la cual ocurre con el desarrollo normal de la producción capitalista. Precisamente las crisis ocurren porque la plusvalía deja de circular para entrar en la congeladora del atesoramiento.

 El derrumbe del capitalismo

Con su libro RL introduce una nueva explicación del derrumbe del capitalismo, pero no a causa de las crisis de sobreproducción que se agudizarían cada vez más, como se pensaba en el movimiento socialista de principios de siglo XX. Como señala Kowalik (1979), según RL debían estudiarse por separado dos problemas que se confundían en la literatura socialista: por un lado, las crisis de sobreproducción; por el otro, las contradicciones más profundas del sistema, de las cuales las crisis serían una expresión, o forma. En ¿Reforma o revolución?, un texto anterior a La acumulación del capital, había planteado el problema:

“Si la teoría socialista existente consideró siempre que el punto de arranque de la revolución socialista sería una crisis general y de estructura, a nuestro modo de pensar, hay que distinguir dos casos: el pensamiento básico que encierra y su forma externa. El pensamiento consiste en aceptar que el orden capitalista se desquiciará por la fuerza de sus propias contradicciones y alumbrará por sí mismo el momento del derrumbe, el de su imposibilidad de subsistir. Había, ciertamente, razones de peso para suponer que este momento lo marcaría una crisis del comercio; pero, para la idea básica, esto es, sin embargo, secundario e inesencial” (citado por Kowalik, p. 22; énfasis nuestro).

La acumulación del capital explicaba entonces por qué llegaría un momento en que el capitalismo ya no podría subsistir. Las crisis serían una manifestación de esa tendencia al desquiciamiento del sistema, pero no el problema fundamental a analizar. Por eso RL ponía mucho énfasis en aclarar que la suya no era una teoría de las crisis capitalistas.

Textos citados:

Bleaney, M. F. (1977): Teorías de las crisis, México, Nuestro tiempo. –

Kowalik, T. (1979): Teoría de la acumulación y del imperialismo en Rosa Luxemburgo, México, Era.

Luxemburgo, R. (1967): La acumulación del capital, México, Grijalbo.

Mandel, E. (1969): Tratado de economía marxista, México, Era.

Sweezy, P. (2002): Teoría del desarrollo capitalista, México, FCE.

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25/01/2021 at 07:48

“La acumulación del capital” de R. Luxemburgo. Análisis crítico (2)

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La primera parte de la nota, aquí

La crítica más fundamental de RL

Llegamos así al segundo nivel de la crítica de RL al esquema de reproducción ampliada: sostiene que es imposible realizar, dentro del capitalismo, la plusvalía destinada a la acumulación. No hay manera, sostiene, de explicar de dónde sale la demanda para realizar la plusvalía destinada a la acumulación (o sea, a ampliar el capital constante y variable). RL lo plantea a partir de la respuesta que dio Marx a la pregunta de dónde sale el dinero para realizar la plusvalía. RL sostiene que, en esencia, la pregunta es por el origen de esa demanda. Escribe: “No tiene finalidad alguna preguntar (como hace Marx): ¿de dónde viene el dinero para realizar la plusvalía?, siendo la pregunta que debe formularse: ¿de dónde viene la demanda, dónde está la necesidad con capacidad de pago para la plusvalía?” (p. 120; se refiere a la plusvalía que se acumula).

A fin de comprender esta crítica de RL, es necesario presentar con alguna extensión el planteo de Marx.
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18/01/2021 at 07:52

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“La acumulación del capital” de R. Luxemburgo. Análisis crítico (1)

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En La acumulación del capital, Rosa Luxemburgo (en adelante, RL) sostuvo que dentro del sistema capitalista no se puede realizar la plusvalía destinada a la acumulación. Fundamentó su afirmación en una crítica a los esquemas de reproducción, elaborados por Marx. Como trataré de demostrar más abajo, esa crítica, lejos de reducirse a un problema técnico, cuestiona la teoría marxiana de la acumulación.

Una conclusión de la imposibilidad de realizar la plusvalía fue que el capitalismo no podía reproducirse en forma ampliada sin sectores no capitalistas a los que vendiera parte de su producción. En palabras de RL: “El capitalismo necesita, para su existencia y desarrollo, estar rodeado de formas de producción no capitalistas. (…) Necesita como mercados capas sociales no capitalistas para colocar su plusvalía” (p. 383). Lo cual explicaba la necesidad del imperialismo para el funcionamiento del modo de producción capitalista. Además, en la medida en que el sistema capitalista se expandiera, se estrecharían los mercados no capitalistas a los que vender su producto excedente. De ahí la tendencia al colapso del sistema.

En esta entrada analizo la crítica de RL a Marx, y reviso algunas de las principales criticas que se han dirigido a RL. Dada su extensión, he dividido la nota en partes.

Empiezo repasando los esquemas de reproducción de Marx, publicados por Engels como segundo tomo de El Capital.

Los esquemas de reproducción de Marx

En una primera instancia Marx analiza una economía en que los capitalistas consumen toda la plusvalía; o sea, no hay acumulación de capital. Es la reproducción simple. Es un caso teórico –en condiciones normales hay acumulación de capital –que permite entender las relaciones básicas.

Marx divide la economía en dos sectores, que se corresponden con la división del capital en constante y variable. El sector I es productor de medios de producción; y el II es productor de medios de consumo, que adquieren los obreros (por un valor igual al capital variable) y los capitalistas. Marx supone el siguiente ejemplo numérico:

  1. 4000c + 1000v +1000s = 6000
  2. 2000c + 500v + 500s = 3000

Los flujos de compra-venta son como siguen: los capitalistas del sector I renuevan sus medios de producción adquiriéndolos al propio sector I. Los obreros y capitalistas del sector II adquieren los medios de consumo en el mismo sector II. A su vez, los obreros y capitalistas del sector I adquieren los medios de consumo en II; y los capitalistas del sector II renuevan los medios de producción consumidos adquiriéndolos a los capitalistas del sector I. De manera que la condición de equilibrio es Iv + Is = IIc.

Anotamos que RL no ve en este esquema dificultad alguna de realización. “Una parte de la plusvalía la consume la clase capitalista misma en forma de medios de subsistencia y se guarda en el bolsillo el dinero mutuamente cambiado” (p. 95). Los capitalistas se adelantan mutuamente el dinero para realizar la plusvalía y adquirir los medios de consumo; que es la explicación de Marx.

Veamos, pues, la acumulación ampliada. Ahora los capitalistas consumen una parte de la plusvalía, y otra parte la acumulan adquiriendo más medios de producción y fuerza de trabajo. En el tiempo 1 tenemos:

  1. 4000c + 1000v + 1000s = 6000
  2. 1500c + 750v + 750s = 3000

Aquí hay un cambio importante con relación a la reproducción simple: los medios de producción producidos (6000) superan los medios de producción a renovar (5500). Esta diferencia entre medios de producción producidos y medio de producción consumidos en necesaria para que pueda haber acumulación.  En este ejemplo, hay 500 en medios de producción a acumular.

Señalamos también los supuestos del esquema. En primer lugar, la composición del capital es distinta entre los dos sectores. 4:1 en el sector I y 2:1 en II. Más importante, la acumulación del capital mantendrá invariable la composición del capital, o sea, la relación entre capital constante y capital variable. Sin embargo, Marx pensaba que, a medida que progresa la acumulación, la composición orgánica del capital tiende a aumentar; esta circunstancia no es incorporada al esquema.

En segundo lugar, Marx supone que los capitalistas de cada sector invierten solo en su sector. Un supuesto que complica los cálculos, y que luego Bauer levantará.

Veamos cómo procede Marx. Supone que los capitalistas del sector I deciden acumular 500 en el tiempo 2. Dado que la composición del capital se mantiene 4:1, adquieren 400 en medios de producción y 100 en fuerza de trabajo. Así, el capital constante del sector I en el tiempo 2 será 4400; y el capital variable 1100.

Dada entonces esta acumulación en I, a los capitalistas de II solo les quedan 100 de medios de producción para acumular. De manera que adquieren medios de producción en I por 1600 (1500 es renovación del capital constante consumido, 100 es para ampliar el capital constante). Y como se mantiene la composición de capital (2:1), amplían el capital variable en 50. Por lo tanto:

Tiempo 2:

  1. 4400c + 1100v + 1100s = 6600
  2. 1600c + 800v + 800s = 3200

Los obreros de ambos sectores adquieren sus medios de consumo (1900) de la producción del período anterior (3000). A lo que se suma el consumo de los capitalistas (500 del sector I y 600 del sector II), realizando entonces la producción de medios de consumo. A su vez, los capitalistas del sector II reciben 1100 + 500 del sector I, con lo que adquieren medios de producción por 1600 a I.

En el tercer período Marx hace acumular de nuevo a los capitalistas de I el 50% de la plusvalía; y los capitalistas del sector II de nuevo acumulan “por default”.

La corrección de RL y desproporción

El ejemplo numérico de Marx, de la reproducción ampliada, tiene problemas. Por un lado, y como ya señalamos, supone que la composición orgánica se mantiene constante, a medida que avanza la acumulación de capital. Por otra parte, no hay motivo para suponer, como hace Marx, que la composición orgánica del capital deba ser mayor en el sector I que en el II. Y lo que parece todavía más arbitrario es que los capitalistas de I acumulan el 50% de la plusvalía, pero los capitalistas del sector II solo pueden acumular el 20% de la plusvalía (150 de 750). Esto se debe a que la tasa de acumulación en el sector II está determinada por la decisión de acumular de los capitalistas de I.

Por lo tanto, RL corrige el esquema y supone que aumenta la relación c/v; pero no modifica el supuesto de que los capitalistas de cada sector solo invierten en su sector. Con estas condiciones encuentra que rápidamente faltan medios de producción y sobran medios de consumo. Escribe: “Si se completa así el esquema, resultará que… habrá de surgir, cada año, un déficit creciente de medios de producción y un sobrante creciente de medios de consumo” (p. 257). El esquema de Marx, concluye RL, es insostenible. El capitalismo necesita un sector no capitalista, que provea los medios de producción faltantes; y absorba los medios de consumo que no se pueden realizar al interior del capitalismo.

Los ciclos económicos y el largo plazo

Precisemos que la dificultad planteada por RL no tiene que ver con las crisis, o con el ciclo capitalista. En este respecto, RL explica que, a fin de analizar en su pureza las dificultades de realización, es necesario hacer abstracción del movimiento cíclico. Escribe: “Es, sin embargo, muy importante determinar de antemano que si bien la periodicidad de coyunturas de prosperidad y de crisis representa un elemento importante de la reproducción, no constituye el problema de la reproducción capitalista en su esencia. Las alternativas periódicas de coyuntura o de prosperidad, y de crisis, son las formas específicas que adopta el movimiento en el sistema económico capitalista, pero no el movimiento mismo. Para exponer en su verdadero aspecto el problema de la reproducción capitalista tenemos que prescindir, por el contrario, de las alternativas periódicas de prosperidad y crisis” (p. 17).

En el largo plazo, plantea, las coyunturas de prosperidad y crisis se equilibran; y cuando esto ocurre, quedan al descubierto las dificultades, insuperables, de la acumulación capitalista. Es un error pretender que RL presentó en La acumulación del capital una teoría del ciclo.

La recepción de La acumulación del capital, la solución de Bauer y la respuesta de RL

El libro no fue bien recibido por la mayoría de los socialdemócratas. “… las reseñas de La acumulación del capital fueron casi universalmente negativas, con excepción de aquellas escritas por Franz Mehring y Julian Marchwlewski (Karski), dos miembros de la pequeña fracción de la izquierda del SDP agrupados alrededor del periódico Die Internationale…” (p. 281 Quiroga y Gaido, 2020). Sweezy (2002) también dice que no tuvo buena recepción en la socialdemocracia.

Entre las respuestas más extensas y elaboradas figura la del socialdemócrata austriaco Otto Bauer. En su aspecto más general, su tesis es que la acumulación capitalista tiende a ajustarse al crecimiento de la población. Una idea que, como señalan Quiroga y Gaido, se apartaba considerablemente de la tesis de Marx. En Marx, las variaciones del ejército industrial de reserva son gobernadas por el ciclo económico (en oposición a Ricardo, quien pensaba que los aumentos o disminuciones de la población regían el ciclo).

Sin embargo, lo que nos interesa destacar es que Bauer retomó una idea que ya había adelantado Tugán-Baranowski para elaborar un esquema de reproducción que incorporara el aumento de la composición orgánica del capital, además del crecimiento de la población trabajadora. La solución fue sencilla: introdujo el supuesto de que los capitalistas del sector II pueden invertir en I. De esta manera, el crecimiento relativo del capital constante sobre el variable no lleva a escasez de producción en I ni a sobreproducción en II. Hemos presentado el esquema de Bauer en la nota sobre la teoría de la crisis de Grossman, aquí. Recordemos que Grossman, aplicando el esquema de Bauer (y Tugán-Baranowski), y suponiendo un aumento anual del capital constante del 10% y del capital variable del 5%, demostraba que no existía problema de realización para que proceda la acumulación. En su enfoque, el colapso del sistema debía producirse por escasez de plusvalía. De manera que el colapso ocurriría sin necesidad de suponer desajustes entre la oferta y la demanda. En cuanto a Bauer y Tugán-Baranowski, el esquema de reproducción de Marx (corregido en lo que hace a las inversiones inter-sectores) demostraba que, salvo por desproporciones momentáneas entre ramas, no había razón para las crisis.

En lo que atañe a RL, la solución de Bauer y Tugán-Baranowski desbarataba su afirmación de que el aumento de la composición orgánica del capital lleva a la escasez de medios de producción y a la sobreoferta de medios de consumo. Pero RL hizo caso omiso del argumento. En la “Anticrítica” (que apareció como apéndice a la nueva edición de La acumulación del capital) escribió que “… no entraré en los cálculos de Bauer” (p. 404). Una afirmación extraña, ya que había basado su tesis en la crítica al esquema de reproducción de Marx.

Por otra parte, critica la teoría de Bauer de la acumulación. Según Bauer, en la producción capitalista existe la tendencia a acomodar la acumulación al crecimiento de la población. Por ejemplo, si el capital constante crece con doble rapidez que el variable, y si la población crece un 5% anual, el capital variable debe crecer el 5%, y el constante el 10% (véase RL, p. 418). Sin embargo, en el capitalismo, es la acumulación capitalista la que gobierna el aumento o disminución de la población obrera empleada, y no al revés. Es la tesis de Marx, a la que RL adhiere: “es la acumulación del capital la que influye sobre el crecimiento de la población y lo determina, y no a la inversa” (p. 423). Con el agregado de que las variaciones de la población empleada dependen de toda otra serie de factores, como la creación de plusvalía relativa, o las variaciones en la cuota de plusvalía, y no de la variación de la población, como pensaba Bauer (véase 420, ibid.).

Esta crítica de RL a Bauer entonces parece bien fundada. Sin embargo, no queda claro por qué rechazó la solución de permitir que los capitalistas de un sector inviertan en otro sector. RL acusa a Bauer de “manipular” los datos, y de borrar la diferencia, establecida por Marx, entre el sector I y II. No se comprende por qué esto debiera ser así. El hecho de que capitalistas de un sector inviertan en el otro, no borra las diferencias entre sectores. Significativamente, por otra parte, en la “Anticrítica” desaparece el problema de la desproporción entre los sectores, y el peso del argumento de RL está puesto en la imposibilidad de realización de la plusvalía. Este parece ser entonces el centro de su crítica a la teoría de la acumulación de Marx.

Textos citados:

Luxemburgo, R. (1967): La acumulación del capital, México, Grijalbo.

Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

Quiroga M. y D. Gaido (2013): “La teoría del imperialismo de Rosa Luxemburgo y sus críticos: la era de la Segunda Internacional”, Crítica marxista.

Sweezy, P. (2002): Teoría del desarrollo capitalista, México, FCE.

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14/01/2021 at 08:18

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Taller de lectura 2021 de “El Capital”

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Transcribo a continuación la convocatoria 2021 del Taller de lectura de El Capital, que se realiza anualmente en la Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

Varias veces en el blog me han preguntado qué curso aconsejaba para quienes quieren iniciarse en el estudio del texto de Marx.

Sin lugar a dudas, para la gente que vive en Buenos Aires, recomiendo este taller. 

 

Convocatoria pública y abierta

                       TALLER DE LECTURA DE EL CAPITAL 2021

                                  13 de MARZO – 14:30 hs

(Confirmaremos en febrero si la modalidad del taller será presencial o virtual.)

Contacto:

tallerdelecturadeelcapital@yahoo.com.ar

www.talleresdelecturadeelcapital.blogspot.com

https://www.facebook.com/TalleresDeLecturaDeElCapital

Instagram: @tallerdelectura.elcapital

A poco más de 150 años de la primera edición de El capital, de Karl Marx, invitamos a participar, como todos los años, del taller que se inicia en 2021 y de todos los restantes que están actualmente en funcionamiento. Lee el resto de esta entrada »

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10/01/2021 at 19:16

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Crédito, acumulación y crisis en la teoría de Marx (2)

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La primera parte de la nota, aquí

El carácter pro-cíclico del interés y del crédito

En El Capital Marx señala que, dada la tasa media de ganancia (determinada por la relación plusvalía/capital invertido), la tasa de ganancia empresarial (o sea, la que corresponde al empresario deducido el interés, además de impuestos y renta de la tierra), “no está determinada por el salario, sino por el tipo de interés. Es alta o baja en forma inversamente proporcional a esta” (p. 485, t. 3). De allí la relevancia del movimiento pro-cíclico del interés. Un aspecto que trata en el capítulo 22 del tomo 3 de El Capital.

Después de reseñar las fases del ciclo – “estado de reposo, creciente animación, prosperidad, sobreproducción, crisis catastrófica, estancamiento, estado de reposo” – dice que en los períodos de prosperidad el nivel del interés es mayormente bajo (véase p. 460). Más aún, durante la recuperación hay abundante oferta de dinero, la demanda de créditos es baja y el interés es bajo. La ganancia empresaria es elevada. El bajo interés y las expectativas de mejora de los negocios impulsan la valorización de activos financieros. El alza de la bolsa de valores anticipa el movimiento ascendente de la economía y contribuye a mejorar el clima de negocios. Lee el resto de esta entrada »

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03/12/2020 at 12:21

Crédito, acumulación y crisis en la teoría de Marx (1)

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En esta nota retomo la temática de la teoría marxista de la acumulación y crisis, que he tratado en entradas anteriores. El objetivo de esta entrada es presentar, de manera accesible, las ideas centrales de Marx sobre el rol del crédito en la dinámica capitalista. Dada su extensión, la he dividido en dos partes.

El rol bifacético del crédito

La primera idea que destacamos es el rol bifacético que Marx asigna al sistema crediticio: por un lado, favorece el desarrollo de las fuerzas productivas, por el otro impulsa a la sobreproducción y la especulación, y por lo tanto, es un factor de crisis. En relación al primer aspecto, señala que el crédito contribuye a la formación de una tasa media de ganancia; reduce los costos de circulación – entre otras razones porque aumenta la velocidad del dinero y permite economizarlo -; acelera la circulación de las mercancías; y moviliza capitales dinerarios ociosos – por ejemplo, fondos de amortización de empresas – para ser invertidos productivamente (véase pp. 561-2, t. 3, El Capital, edición Siglo XXI). También impulsa la formación de sociedades por acciones que a dan lugar a una “descomunal expansión de la escala de la producción y empresas que resultarían imposibles para capitales individuales” (p. 562; ibid.). Más adelante señala que el crédito “acelera el desarrollo material de las fuerzas productivas y el establecimiento del mercado mundial” (pp. 568-9; ibid.).
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Written by rolandoastarita

28/11/2020 at 16:02

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El marxismo y la burocracia de Estado

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Días atrás, en una charla para alumnos de la Universidad Nacional de La Pampa, hice referencia a una crítica de Marx al gasto fiscal, a fin de mostrar que los socialistas criticamos el gasto improductivo y, más en general, cuestionamos a la burocracia del Estado. En esta nota amplío el tema. Me mueve a hacerlo el hecho de que la mayoría de la izquierda ha abandonado esta crítica. Una posible razón de ello es la influencia de la ideología del nacionalismo burgués. Es que, según este, la contradicción central de la sociedad hoy está planteada en términos Estado y mercado, de manera que todo lo que engorde al Estado favorecería la lucha por “domar a los mercados”.

Naturalmente, el punto de partida del marxismo es diferente: la contradicción que atraviesa a la sociedad contemporánea no es entre el Estado y el mercado, sino entre el capital y el trabajo, siendo el Estado parte del polo capital. O sea, por encima de tensiones y hasta conflictos que pueda tener con los capitales privados, el Estado es capitalista. Por eso, la burocracia – ese gigantesco cuerpo de funcionarios – que conforma, junto a los organismos de represión y control, la estructura fundamental del Estado, es capitalista. Más en particular, la burocracia, y los organismos represivos, viven de los impuestos, que es valor generado por el trabajo impago de los obreros productivos. La crítica marxista de la burocracia es entonces parte fundamental de la crítica al dominio del capital. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

20/11/2020 at 16:45

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Forma y contenido, y la dialéctica del valor

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La nota sobre generación y realización del valor, (aquí), conecta con la crítica a la idea de que el valor es una propiedad física (aquí, aquí);  y con la que sostiene que es individual (aquí). Cuestiones que remiten a la relación entre el contenido y la forma del valor. Es que lo que subyace a esos enfoques es que el contenido del valor – trabajo social objetivado – existe con independencia de su manifestación, de la forma del valor. De ahí una crítica que se me hace: que confundo la objetividad del valor con su expresión.

Aprovecho entonces la respuesta a esta crítica para profundizar en la dialéctica entre contenido (o esencia) y forma. Ya en entradas anteriores procuré acercar a los lectores a la dialéctica hegeliana y marxiana (aquí, aquí aquí). Aunque estoy lejos de ser un experto en Hegel, y muchos (muchísimos, mejor dicho) pasajes de su obra no los entiendo, considero que, con ayuda de los especialistas y comentaristas, podemos captar algunas figuras del pensamiento dialéctico que son fundamentales para la crítica de la ideología burguesa, y en particular, de la Economía Política. Dedico entonces esta nota a la relación entre contenido y forma, aplicada a la teoría del valor de Marx. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

29/10/2020 at 12:59

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Polémica sobre trabajo, valor y mercado

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En una nota anterior (aquí) me referí a una afirmación del profesor Juan Iñigo Carrera, que me atribuye la estúpida idea de que el trabajo abstracto “es una construcción de la conciencia”. Dije en esa entrada que jamás sostuve tal cosa, y que es un invento del profesor, posiblemente derivado de su incapacidad para responder a mis críticas. Desafié, además, a JIC, o a alguno de sus discípulos, a que mostraran algún pasaje en el que yo hubiera afirmado que el trabajo abstracto es una construcción de la conciencia.

Pues bien, por estos días un lector del blog me envió un texto de alguien que se reclama discípulo del profesor Iñigo Carrera. Entre otras cosas, escribe: “Astarita, como vimos, dice primero: “para que exista valor, el valor tiene que tomar una forma objetiva en la mercancía”. Esto es correcto, así lo plantea y desarrolla Marx. Pero, paso seguido, sostiene: “el trabajo se objetiva como valor cuando la mercancía, el polo relativo, encuentra su equivalente”. Dónde dice Marx esto??? Hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que si diría eso se estaría contradiciendo (y acá no hay dialéctica que lo salve)??? (…)  Astarita confunde objetividad del valor (la mercancía) con expresión del valor (en el intercambio). Si la objetividad del valor existe cuando la mercancía “encuentra su equivalente”, estamos diciendo exactamente lo mismo que los neoclásicos: el valor brota de la circulación. Y por tanto: de la conciencia de la valoración subjetiva!” (en la sección Comentarios del blog puede leerse completa).
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Written by rolandoastarita

16/10/2020 at 16:00

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La vicejefa de Gabinete sobre consumo y ciclo económico

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En el día de ayer, 17/09, la vicejefa de Gabinete de Ministros, Todesca Bocco, en una entrevista televisiva con el periodista Antonio Laje, afirmó: “Vemos una economía con una inflación en torno al 30% y una recuperación del salario real porque lo que explica el crecimiento es el consumo privado, es decir, que se recupera la masa salarial por recuperación del salario”. Todesca Bocco es graduada en Economía en la UBA y Magíster en Administración Pública de la Universidad de Columbia, Nueva York.

Su planteo entonces es que los salarios se están recuperando; dado que está aumentando la masa salarial, se recuperará el consumo; y con este, la demanda agregada y la producción. De ahí su afirmación de que “lo que explica el crecimiento es el consumo privado”. Una idea que ha calado hondo en la izquierda  y el nacionalismo más o menos “radical”. Incluso hay personas que consideran que esta idea es distintiva de la “Economía heterodoxa”, en oposición a “la derecha neoliberal” y su obsesión con la inversión. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

18/09/2020 at 16:54

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