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Segunda respuesta a Andrés Piqueras

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En una nota anterior respondí a una crítica que me hizo Andrés Piqueras acerca del origen de las plusvalías extraordinarias y la noción, de Marx, de trabajo potenciado (véase aquí). Hace poco Piqueras me respondió con una extensa nota que se ha publicado en el sitio de Rebelión: “Sobre el valor, el trabajo potenciado y la caída tendencial de la tasa de ganancia (o el despeñadero capitalista)”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248819.

En esta nota respondo a esta intervención de Piqueras, centrando la atención en la noción de trabajo potenciado, tal como lo presenta Marx en el capítulo X del tomo 1 de El Capital. Esto es, no discuto otras cuestiones que introduce mi crítico, como la tendencia de la tasa de ganancia. Lo hago por dos razones. La primera, por una cuestión de espacio: si tuviera que aclarar todas las cuestiones en las que se mete Piqueras, y con las que disiento, debería escribir prácticamente un libro. La segunda, porque si discutimos todo al mismo tiempo, no hay manera de aclarar nada.

El capítulo X tomo 1 de El Capital

En su escrito Piqueras dice que una de sus tesis centrales es que “el trabajo potenciado es a la postre una plasmación técnica del trabajo cualificado, como ‘trabajo complejo’”. Y enseguida cita un pasaje clave, para esta polémica, del capítulo X del tomo 1 de El Capital, que reproduzco de la edición de Siglo XXI: “El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo” (pp. 386-7).

A fin de que el lector tenga todos los elementos para sopesar las posiciones, en este apartado presento (una vez más) el razonamiento de Marx, a través del ejemplo contenido en El Capital. El mismo supone que “con la fuerza productiva dada” del trabajo, en una jornada laboral de 12 horas se producen 12 piezas de determinada mercancía. Supone que 1 hora de trabajo (socialmente necesario) genera un valor de 0,5 chelines. De manera que en 12 horas el valor generado es 6 chelines. En la cuenta de Marx, 0,5 chelines entran como capital constante en cada pieza, y 0,5 chelines es valor agregado. Marx no introduce en este ejemplo la amortización de la maquinaria, ni el capital variable, o la cuota de plusvalía. Es una forma de mostrar el problema en su pureza.

Luego supone que un capitalista innovador duplica la productividad: fabrica 24 piezas en 12 horas. Marx supone que el capital constante por pieza sigue siendo 0,5 chelines. Ahora, considerado el valor “individual” de la mercancía, el valor agregado se reparte en el doble de piezas. Esto significa que el valor agregado –siempre desde el punto de vista del “valor individual”- es 0,25 chelines. Pero aquí viene un pasaje crucial. Dice Marx: “El valor individual de esta mercancía se halla ahora por debajo de su valor social, esto es, cuesta menos tiempo de trabajo que la gran masa del mismo artículo producida en las condiciones sociales medias” (p. 385). Subrayo: el valor social es el determinado “por la gran masa” del producto producida “en las condiciones medias”. Por eso Marx dice que 1 chelín representa ese tiempo de trabajo socialmente necesario. Esto significa que no hace ningún promedio con el tiempo de trabajo empleado por la tecnología avanzada.

A continuación Marx dice que ese valor individual de la mercancía ahora es 0,75 chelines (lo presenta en peniques), o sea, el valor individual es un 25% menor al valor social de la mercancía, y agrega: “El valor real de una mercancía, sin embargo, no es su valor individual, sino su valor social, esto es, no se mide por el tiempo de trabajo que insume efectivamente al productor en cada caso individual, sino por el tiempo de trabajo requerido socialmente para su producción” (ibid., énfasis agregado). Entonces se abre la posibilidad de obtener una plusvalía extraordinaria: “si el capitalista que emplea el nuevo método vende su mercancía a su valor social de 1 chelín, la vende 3 peniques [esto es, 0,25 chelines] por encima de su valor individual y realiza así un valor extra de 3 peniques [0,25 chelines]” (p. 385). Así, dado que 0,5 chelines representan 1 hora de trabajo, el trabajador empleado por el capitalista innovador generó un valor extra de 12 horas en 12 horas de trabajo. En total, generó un valor de 24 horas, empleando 12 horas. El trabajo potenciado no disminuyó el precio al que se vende la mercancía, pero generó más valor que el trabajo que aplica la tecnología dominante, debido a que produjo más mercancías.

Presentado el tronco del argumento, Marx contempla la posibilidad de que, sin embargo, el capitalista innovador, que ha duplicado la producción, se vea obligado a ganar mercado, vendiendo por debajo del valor determinado socialmente. Escribe: “[El capitalista innovador] para vender el producto de una jornada laboral necesitará una demanda duplicada, o sea, un mercado doblemente grande” (ibid.). Supone que las condiciones permanecen sin cambio, y entonces el capitalista innovador vende las piezas de la mercancía “por encima de su valor individual… pero por debajo de su valor social”. Por ejemplo, las vende a 0,83 chelines (10 peniques). Ahora el valor de la mercancía es menor que el valor determinado “por la gran masa” de productores, pero al producir más cantidad, el innovador produjo más cantidad de valor (o sea, de plusvalor, porque no se supone que los salarios aumenten por ello). Y ese plusvalor extraordinario desaparece “no bien se generaliza el nuevo método de producción y se extingue, con ello, la diferencia entre el valor individual de la mercancía producida a más bajo costo y su valor social” (p. 387).

Subrayo dos cuestiones, ad notam de Piqueras: a) en ninguna parte Marx introduce el trabajo complejo. Es que se puede suponer que el trabajador que aplica una tecnología avanzada realiza un trabajo simple, como el que aplica la fuerza productiva media, y sin embargo, su trabajo es potenciado; b) en ninguna parte Marx supone que hay transferencia de valor desde los productores que aplican la fuerza productiva socialmente dominante, al que aplica la tecnología de avanzada.

Los argumentos de Piqueras

Piqueras y una “contradicción lógica” que no existe

En su escrito, Piqueras cita el siguiente pasaje de mi primera respuesta: “Siempre sostuve que si disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía, en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y disminuye el valor individual de la mercancía. Aunque en esto el trabajo potenciado –entendido en el sentido que Marx lo define en el capítulo 10 del tomo 1 de El Capital– solo cuenta en tanto dispara el proceso de generalización de la tecnología superior. Precisamente Marx lo considera “potenciado” porque genera más valor por unidad de tiempo que el trabajo socialmente necesario dominante [Énfasis añadido por mí]”.

A continuación escribe: “Primero [Astarita] dice que en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y cuatro líneas después sostiene que se genera más valor por unidad de tiempo”.

Es claro, por lo explicado en el apartado anterior, que la contradicción lógica que me atribuye Piqueras no existe. Cuando disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario, disminuye el valor de la mercancía. Y cuando el trabajo potenciado disminuye el valor de la mercancía individual, genera más valor porque produce más unidades por unidad de tiempo, que se venden a un precio superior a su valor “individual”.

Las “cancelaciones” de los tiempos de trabajo

Más adelante, Piqueras escribe: “los tiempos individuales de todos los productores de mercancías se cancelan contra un tiempo que podemos entender como promedio de todos ellos”.

La primera pregunta que me suscita esta afirmación es dónde Marx habla de “cancelación” de tiempos de trabajo, en referencia a la plusvalía extraordinaria y el trabajo potenciado. La respuesta es que en ningún lado. Marx explica la génesis de la plusvalía extraordinaria sin mentar siquiera cancelación alguna de trabajos. Piqueras ha dicho que lo suyo es una “interpretación” de la teoría de Marx. ¿Cómo “interpreta” entonces esta ausencia de “cancelaciones de tiempos individuales”?

Pero en segundo término, ¿qué quiere decir  Piqueras con que “se cancelan” los tiempos de trabajo? Supongamos que en una rama 10 productores emplean 10 horas de trabajo (es el socialmente necesario) para producir una mercancía A. Supongamos ahora que un 11º productor emplea 100 horas de trabajo para producir esa misma mercancía. ¿Qué quiere decir que estas 100 horas “se cancelan” contra las 100 horas empleadas por los otros productores? Es claro que la afirmación no tiene sentido, a no ser que Piqueras crea que esas 100 horas se promedian con las otras 100 horas empleadas por los 10 productores restantes. Pero esto equivale al absurdo de pensar que por el hecho de tardar más tiempo que el empleado “por la “gran masa” en condiciones sociales medias. Absurdo que sostiene Piqueras, al decir que los valores se determinan “por promedios” (véase más abajo).

Por supuesto, otra cosa es afirmar que establecidas las 10 horas de trabajo socialmente necesario, las mismas existen en tanto promedio: algunas veces, o algunos productores, emplean minutos más o minutos menos, de manera que los más y los menos se cancelan. Pero esto es muy distinto a sostener que cualesquiera sean los tiempos de trabajo, estos entran en la determinación de algún promedio, como sugiere la “cancelación”.

El trabajo cualificado, o complejo

En seguida Piquera dice que puede responder “a la duda antes planteada”, sobre que “el trabajo cualificado se objetiva para mismas unidades de tiempo en valores proporcionalmente mayores”. Sin embargo, el trabajo cualificado no entra en absoluto en la explicación de Marx de la plusvalía extraordinaria. ¿Para qué lo mete Piqueras? Pero además, cabe preguntarse por qué el trabajo que aplica una tecnología superior debería ser más cualificado que el trabajo que aplica la tecnología inferior. No hay razón para suponerlo. Y el trabajo complejo que pudo haberse aplicado en etapas anteriores de la producción de medios de producción, no puede explicar la generación de plusvalías en un estadio inferior de la producción (a no ser que se crea en algo similar a la “productividad del capital”).

El trabajo potenciado y el valor de la mercancía

Escribe Piqueras: “hoy lo más normal es que el trabajo potenciado no otorgue más valor final a la mercancía, sino más mercancías por unidad de tiempo, esto es, aumente la productividad. Si lo que se quiere decir es que en este caso al aumentar la productividad tenemos más producción (más mercancías en la misma unidad de tiempo) y por tanto el valor total aumenta, es falso como tal enunciado, dado que ahora cada mercancía producida en el mismo tiempo sale con menos valor. Sólo es cierto si consideramos que la productividad aumenta la escala o amplitud de la producción total de la economía”.

Ya hemos tratado esta cuestión, al presentar el argumento de Marx del capítulo X: el trabajo potenciado disminuye el valor de la mercancía individual, pero genera más valor porque produce más unidades por unidad de tiempo, que se venden a un precio superior a su valor “individual”. El argumento de Piqueras no se sostiene.

TTSN, “promedios” y “transferencias”

Después de haber tratado extensamente acerca de la incidencia de la máquina en el valor y el plusvalor, Piqueras vuelve al tema de dónde surge la plusvalía extraordinaria. Escribe: “Astarita defiende que para realizar una ganancia extraordinaria no hay que recurrir a la transferencia de valor. (…)`Y yo concuerdo con Astarita casi siempre. Pero ese “casi siempre” quiere decir precisamente que no sé si lo entendemos de la misma manera. Antes de seguir, por eso, es necesario precisar una cuestión importante. Marx no dejó claro si el tiempo socialmente necesario lo determina el desarrollo tecnológico promedio o la tecnología más avanzada…”.

La realidad es que, contra lo que dice Piqueras, cuando explica la plusvalía extraordinaria, Marx sí precisa qué determina el tiempo de trabajo socialmente necesario: “la gran masa del mismo artículo producida en las condiciones sociales medias”. Y si el tiempo de trabajo socialmente necesario lo determinara la tecnología avanzada, el precio del producto sería de 0,5 chelines, de manera que el capitalista adelantado no tendría plusvalía extraordinaria alguna, y el resto de los capitalistas ni siquiera podría cubrir la compra de la fuerza de trabajo. Pero además, la tecnología avanzada no se “promedia” con la tecnología más atrasada. El capitalista innovador aplica la tecnología avanzada de conjunto, para abaratar el producto.

A continuación, Piqueras escribe: “Si hablamos de promedio, la tecnología punta puede estar absorbiendo valor de quienes están en el promedio antes de que la alcancen”.

Pero, ¿qué quiere decir que “la tecnología de punta absorbe valor” de quienes están en el promedio? ¿Cómo es que una “tecnología” absorbe valor? Y en seguida, afirma Piqueras:

“… aquellos productores que están por debajo del tiempo medio socialmente necesario no generan más valor por emplear más tiempo, porque el valor lo determina el promedio. Lo que ellos hacen no es transferir valor, sino tiempo de trabajo (el que esos productores tardan en producir por encima del tiempo medio), que hace que parte de la plusvalía que obtienen de sus trabajadores/as no se traduzca en ganancia, al cancelar en el mercado parte de ese trabajo excedente en favor de los capitales promedio y más avanzados [además, los capitales atrasados tienden así a perder cuota de mercado (se ven obligados a vender mercancías que no incorporan tanta materialización de cualificación punta –lo que podríamos indicar de cara al público como “valor añadido”- frente a las que sí)]”.

En primer lugar, ¿para qué mete aquí Piqueras a los productores que están por debajo del tiempo de trabajo socialmente necesario? Marx explica la plusvalía extraordinaria sin apelar a estos productores. ¿Por qué Piqueras no le explica al lector por qué Marx no introduce a estos productores? No lo hace porque es consciente de que necesita a esos productores para introducir, por algún lado, la tesis de la “transferencia”.

En segundo lugar, da por hecho que el valor lo determina “el promedio” de tiempo de trabajo. Esto es, la tesis de Hernández Solorza y Alan Deytha. Pero si hay “promedio”, hay “transferencia”. Sin embargo, Piqueras acaba de decir que no hay transferencia. ¿Cómo se entiende este embrollo? Pero además, hemos visto que Marx, cuando explica la plusvalía extraordinaria, no apela a ningún “promedio”: el tiempo de trabajo socialmente necesario no surge por “promedio” entre el trabajo con la tecnología avanzada y la tecnología dominante. Es esta última la que determina el tiempo de trabajo socialmente necesario. Marx es explícito sobre esto, pero Piqueras oculta este dato.

En tercer término, ¿cómo quiere Piqueras que las empresas con tecnología atrasada transfieran tiempos de trabajo? ¿Hacen paquetes de tiempo de trabajo y se los envían? O bien las empresas se traspasan trabajadores (sería una manera de transferir trabajo), o bien transfieren valores. Pero es un absurdo decir que se transfieren “tiempos (nada menos) de trabajo”.

Por lo tanto, tampoco tiene sentido decir que los países atrasados transfieren trabajo a los adelantados, como sostiene Piqueras. Lo que ocurre es que las empresas de los países atrasados emplean más tiempo de trabajo para generar el mismo valor que se genera en una unidad de tiempo de trabajo en las empresas de los países adelantados. Lo cual puede muy bien explicar por qué las diferencias en el desarrollo de las fuerzas productivas pueden estar acentuándose. Pero, repito, esto no tiene nada que ver con imposibles “transferencias” de tiempos de trabajo.

En cuarto lugar, ¿qué quiere decir Piqueras con que los capitales que emplean la tecnología más atrasada “cancelan en el mercado parte de ese trabajo excedente en favor de los capitales promedio y más avanzados” ¿Qué sentido tiene esto? “Cancelar” significa dejar sin efecto. ¿Cómo es que un capital atrasado puede “dejar sin efecto” parte del trabajo, a favor de otros capitales de tecnología superior? Si el capital atrasado empleó 12 horas en producir un bien cuyo valor social es 10 horas de trabajo, simplemente creó 10 horas de valor empleando 12 horas de trabajo. No hay manera de que “cancele” esas 2 horas de trabajo a favor de nadie.

Piqueras “resuelve” el problema que le presenté

En la nota anterior presenté el siguiente problema:

“Supongamos 10 ramas productivas, cada una con 10 productores, que producen los bienes A, B, C… J, en 10 horas de trabajo cada uno. Los bienes se intercambian en relación 1:1 (podemos decir también que su valor se expresa en $100). Supongamos ahora que en la rama A un productor reduce el tiempo de trabajo en 2 horas, o sea, produce el bien A en 8 horas (por ejemplo, porque produce con una tecnología superior). El resto de los productores siguen empleando 10 horas y vendiendo A en $100. El productor adelantado, decide vender A en $100. O sea, trabaja 8 horas y obtiene el equivalente a 10 horas de valor (trabajo socialmente necesario, objetivado). Aquí no hay posibilidad de transferencia de valor de ninguna otra rama. ¿Cómo se explica que 8 horas de trabajo individual equivalgan a 10 horas de valor (de nuevo, trabajo socialmente necesario, objetivado)? La explicación de Marx es clara: cada una de esas 8 horas de trabajo genera más valor que la hora de trabajo que aplica la tecnología imperante”.

Piqueras responde que hay dos formas:

“1) Si se trata de una mercancía que ha sido producida en 2 horas menos, y consideráramos que el valor lo determina el tiempo medio en esa rama, al haber un productor que ahora la fabrica en 8 horas, el tiempo medio ya no serán 10 horas, sino 9,8 (9 productores a 10 horas + 1 productor a 8); luego, podría considerarse que el resto de los productores le han transferido 0,2 unidades de valor al productor potenciado, lo que a la postre se traduce en que éste obtiene no sólo mayor plusvalía propia, sino que puede apropiarse de una parte de la plusvalía de los demás.

2) Si consideramos que el tiempo socialmente necesario lo marca el capital puntero, tendremos que responder que no hay transferencia de valor sino sólo de plustrabajo, que indica que la cantidad de plusvalía que aquél puede transformar en ganancia es mayor (de nuevo, a costa de la menor conversión de plusvalía en ganancia de los demás)”.

Primera cuestión: Piqueras establece solo dos posibilidades, o el valor lo determina el promedio, o el valor lo determina el capital puntero. ¿Y el criterio que aplica Marx en el capítulo X? Pues ni lo menciona.

Segundo: Piqueras había dicho que estaba en contra de la tesis “transferencia de valor”, pero aquí resuelve el problemita con transferencia de valor.

Tercero: Examinemos ahora la solución “matemática” de Piqueras. Hay 9 productores que producen la mercancía en 10 horas, y 1 que la produce en 8 horas. Piqueras saca el valor por promedio, y establece entonces que el valor individual de la mercancía equivale a 9,8 horas. O sea, el precio (expresión del tiempo de trabajo promediado por Piqueras) es $98. De manera que los productores deciden vender todos a $98. ¿Por qué? ¿Quién los obliga a vender a $98, si el 10º productor no inició ninguna guerra de precios? Pues nadie, simplemente están tratando de satisfacer las necesidades “teóricas” de un marxista partidario de las “transferencias de valor”. Pues bien, venden todos a $98. ¿Se ha transferido por ello valor desde los 9 productores al 10º? En absoluto. No hay transferencia alguna. Simplemente todos han realizado menos valor.

Cuarto: subrayamos el método del “promedio”, ya que está en la base de la absurda tesis de que cuanto más tarde alguien en producir una mercancía, más valor puede crear. Así, en el caso anterior Piqueras “promedió” para solucionar el problema que le presenté. Pues bien, si ahora aparece un 12º trabajador, que emplea 100 horas en producir la mercancía, también debería calcular el valor por “promedio”. ¿Cuánto daría? Pues nada menos que 16,5 horas de valor. Esto es, el productor lento dio lugar a la creación de un generoso valor para todos. Pregunto: ¿no se puede parar con estos disparates? Los he señalado una y otra vez (ver aquí), y el asunto no cambia.

Quinto: supongamos, en aras de la argumentación, que, como la posibilidad que sugiere Piqueras, el tiempo de trabajo socialmente necesario pasa a ser el determinado por la tecnología de punta, 8 horas de trabajo en nuestro ejemplo. Todos los productores venden entonces a $80. Los que emplearon 10 horas de trabajo, obtuvieron 8 horas de valor objetivado (por eso a Marx ni se le ocurre explicar las plusvalías extraordinarias diciendo que el tiempo de trabajo socialmente necesario lo determina la industria más avanzada). En cualquier caso, ¿en dónde está la transferencia de “plustrabajo” de la que habla Piqueras? Respuesta: en ningún lado.

Más en general, es imposible que haya transferencias de valor intra-rama. Es que para que exista transferencia de valor (trabajo objetivado) debe existir intercambio de los productos. Si A produjo X en 10 horas, y lo intercambia por Y que produjo B en 9 horas, habrá una transferencia de valor de A hacia B. Pero esto no se puede aplicar a las empresas al interior de una rama.

Por último, queda entonces por resolver el problema planteado: los 10 productores de nuestro ejemplo, sin prestar atención a los Piqueras de turno, venden el producto a $100 (según el supuesto de Marx). De manera que el 10º productor consiguió realizar un valor de 10 horas, en 8 horas de trabajo.

Para concluir

Vuelve a llamarme la atención la resistencia que despierta la noción de Marx de trabajo potenciado. Y desde hace ya un tiempo pienso que en esta resistencia subyacen razones ideológicas y políticas. En una nota anterior (aquí), refiriéndome al hecho de que el enfoque de Marx cuestiona “verdades establecidas” en el nacional-marxismo, escribí:

“Como era de esperar, la sumatoria de “intercambio desigual” y “renta explicada por monopolio” da como resultado un extendido lobby de marxistas que se resisten a aceptar la noción de trabajo potenciado (o despotenciado). Frente a esto, a esta altura estoy convencido de que en este rechazo subyace una razón política e ideológica. Es que los críticos de la idea de trabajo potenciado se dan cuenta de que si aceptan la tesis de Marx estarían obligados a poner en el primer plano la explotación de clase, y no la supuesta explotación de países. Pero de esta manera no habría espacio para coquetear con el nacionalismo progre-izquierdista, con el que tantos se sienten a gusto. De la misma manera, aceptar la tesis de Marx de que la renta surge del precio de producción, los obligaría a separarse de la vulgata populista que dice que “la burguesía industrial es explotada por la oligarquía terrateniente”.

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14/11/2018 at 17:08

Origen del dinero, cuestiones históricas

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En una nota anterior (aquí) presenté las principales diferencias teóricas sobre la génesis del dinero entre Smith, Menger y los neoclásicos, por un lado, y Marx, por el otro. En esta nota amplío el tema con los aspectos históricos del surgimiento y evolución del dinero. Una cuestión que está en el centro de las discrepancias entre la concepción marxista del dinero y los enfoques ortodoxos, por un lado, y de la Teoría Monetaria Moderna, por el otro. Empiezo con la diferencia entre la explicación “a lo Adam Smith” y el enfoque de Marx.

El marxismo sobre la “propensión a comerciar” y el origen del dinero

El primer punto a destacar es que Marx fue crítico de la naturalización de las relaciones mercantiles en que incurre la economía burguesa, sea clásica, neoclásica o “austriaca”. Tengamos presente que Adam Smith (también Ricardo) pensaba que, desde el fondo de los tiempos, los productores tuvieron la propensión “natural” a comerciar, y que esto dio lugar al surgimiento del mercado y el dinero. Una idea que se sigue sugiriendo en los manuales neoclásicos de Economía.

El enfoque de Marx, en cambio, es que no existe tal propensión “natural”. En crítica a Ricardo, dice que este “[h]ace que de inmediato el pescador y el cazador primitivos cambien la pesca y la caza como si fueran poseedores de mercancías, en proporción al tiempo de trabajo objetivado en esos valores de cambio”  (Marx, 1999, nota p. 93, t. 1; énfasis añadido). El punto central de Marx es que la posesión de mercancías no es una relación inmediata en la historia humana, sino mediada por la propiedad privada de los medios de producción. Por eso, la circulación de bienes bajo la forma social de mercancías no existía al interior de comunidades en las que el suelo era propiedad en común, y el trabajo también era en común. En esas sociedades la reglamentación de obligaciones comunitarias –por ejemplo, dotes, reparaciones por agravios, dones- era cualitativamente distinta de la que existe entre propietarios privados de mercancías. Marx destaca esta diferencia: “tal relación  de ajenidad recíproca [la del mercado]… no existe para los miembros de una entidad comunitaria de origen natural, ya tenga la forma de una familia patriarcal, de una comunidad índica antigua, de un Estado inca, etcétera” (1999, p. 107). En estas formaciones sociales el suelo era propiedad del Estado-soberano, y el comercio entre sus miembros estaba muy reducido, o era inexistente (véase Godelier, 1971, que sintetiza las ideas de Marx al respecto). Lee el resto de esta entrada »

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10/11/2018 at 12:46

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Origen del dinero, cuestiones teóricas

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Uno de los temas que atraviesa los debates con la Teoría Monetaria Moderna es acerca del origen del dinero (sobre la TMM, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí). La discusión no involucra solo cuestiones históricas, sino también –y tal vez principalmente- argumentos teóricos. Así, por ejemplo, Tymoigne y Wray (2013) sostienen que los impuestos son una condición suficiente para que exista el dinero, al margen de lo que demuestren los estudios históricos y antropológicos. Y que la historia ortodoxa-austriaca sobre el origen del dinero es inaceptable debido a sus deficiencias lógicas (p. 10). También sugieren que por fuera de los enfoques cartalista y ortodoxo-austriaco solo queda la explicación que recurre a un “regreso infinito”, del tipo José acepta el dinero porque piensa que Juan lo va a aceptar. Lo cual invita a pensar que la teoría sobre el origen del dinero de Marx –que no apela al Estado ni a alguna regresión ad infinitum– se asemeja a la explicación ortodoxa. En otras palabras, la de Marx sería una variante de las tesis “espontaneístas” del tipo neoclásico-austriaco.

En esta nota sostenemos que la teoría de Marx sobre el origen del dinero es distinta de la que presentan los “ortodoxos” (Adam Smith o neoclásicos) y los austriacos. Empiezo con las explicaciones de Adam Smith, Menger y neoclásicos mainstream. Lee el resto de esta entrada »

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31/10/2018 at 12:25

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Publicación de “Qué enseña la economía marxista”

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Con motivo del 200º aniversario del nacimiento de Marx, acaba de salir en España Qué enseña la economía marxista. 200 años de Marx, Barcelona, El Viejo Topo, Diego Guerrero y Maxi Nieto editores.

 

Los capítulos y autores reunidos en el libro son:

La teoría laboral del valor y la crítica de la teoría neoclásica. Diego Guerrero.

Crítica, desde un enfoque marxista, a la teoría austriaca del valor. Rolando Astarita.

Explotación (creciente): base material del capitalismo, piedra angular del análisis marxista. Xabier Arrizabalo.

Acumulación capitalista y polarización creciente. Javier Murillo.

Las crisis económicas y la incompatibilidad entre el capitalismo y la democracia. Diego Guerrero.

Teorías económicas, crisis y la crítica del reformismo. Juan Pablo Mateo.

Reformismo y marxismo. Rolando Astarita.

Planificación económica, ordenadores y valores trabajo. Paul Cockshott y Allin Cotrell.

La eficiencia dinámica en una economía planificada. Maxi Nieto.

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25/10/2018 at 14:28

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Unidad en la acción y teoría socialista

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A raíz de la publicación de la nota sobre la diferencia entre saqueo y explotación, un lector escribió al blog diciendo que la izquierda debe unir fuerzas contra el fascismo en ascenso, y olvidarse de la defensa del internacionalismo y de la crítica del sistema capitalista. Sostuvo también que posiciones como las que defiendo desde este blog “dividen hasta el infinito con su programa purista y de máxima”, mientras que en los medios avanza el discurso fascista. Por eso habría que dejar de lado el “programa de máxima abstracto  y testimonial”, salir “de la academia y el laboratorio teórico de biblioteca”, y “escuchar a la calle”.

Si bien mi crítico no parece ser una persona de izquierda, su concepción, sin embargo, está bastante extendida entre algunos sectores de la izquierda. No lo expresan de forma tan brutal, pero en esencia están convencidos de que hay que dejar de lado las discusiones teóricas (“son abstracciones”, “preocupaciones de académicos que no tienen otra cosa de qué ocuparse”), y volcarse a las cosas prácticas y urgentes. Por ejemplo, acabar con el gobierno de Macri o frenar a Bolsonaro. Piensan que la crítica de Marx a la Economía Política, su concepción materialista de la historia, o su crítica al Estado, están muy bien, pero tienen un rol subordinado a las necesidades de la unidad popular. Después de todo, a “la calle” le preocupa poco si la teoría del valor de Ricardo está equivocada o es correcta, o si la concepción hegeliana de la marcha de la historia es la adecuada. ¿Para qué meter temas “divisionistas”, cuando lo que necesitamos es luchar por lo que siente “la calle”? Y así se llega a un planteo dicotómico: teoría y programa máximo; o “unidad de las fuerzas en acción” y programa reivindicatvo. Con un aditamento infaltable que inclina la balanza hacia la segunda opción: “más vale un paso adelante en el movimiento que una docena de programas”. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

24/10/2018 at 12:17

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¿Por qué “saqueo” y no “explotación”?

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Desde ya hace tiempo algunos partidos de izquierda –el PTS en primer lugar- sostienen que Argentina está sometida a un saqueo por parte del capital financiero, los especuladores, los terratenientes, el FMI, el gobierno de Cambiemos y los gobernadores provinciales. El PTS incluso precisa que desde diciembre de 2015 se está operando el cuarto saqueo histórico. Los tres anteriores habrían ocurrido bajo la dictadura militar, durante la hiperinflación de 1989-1991, con la megadevaluación de 2000-2001.

Tengamos presente que con “saqueo” por lo general se busca significar el robo que se realiza empleando violencia, especialmente en lugares militarmente dominados. Lo cual explica por qué ese término, y otros como “robo”, “pillaje”, “despojo”, los encontramos con frecuencia en los textos de los autores de izquierda que denuncian el colonialismo. Por ejemplo, en El imperialismo, etapa superior del capitalismo, de Lenin, y en  Imperialism, A Study, de Hobson. Pero también Marx, en el capítulo 24 del tomo 1de El Capital, dedicado a la acumulación originaria, se refiere al “robo” de las tierras comunales y  fiscales; al “despojo” de las tierras a los campesinos; a la “esclavización” de la población aborigen en América, durante la conquista; y al “saqueo” de las Indias Orientales por los europeos. En todos estos escenarios la violencia ocupa un rol central con relación a la extracción del excedente, y la ruina de pequeños productores o comunidades no capitalistas. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

18/10/2018 at 12:34

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Teoría del valor trabajo, ¿ciencia o disparates?

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Con motivo del último post (aquí), un lector del blog me envió un mail preguntándome por qué dedico tanto tiempo a discutir el tema del trabajo potenciado. Sospecho que tal vez otros lectores del blog se hagan esta pregunta.

Pues bien, para entender por qué esta discusión, señalo que existe, en primer lugar, una cuestión de tipo político: la explicación de Marx sobre el origen de las plusvalías extraordinarias tira por tierra varias historias tercermundistas y nacionalistas que ponen el eje en la explotación de “países”, y no de la clase obrera. He tratado esta cuestión en una nota anterior (aquí). Pero por otra parte, lo que está en debate es el contenido mismo del concepto de valor. Para entender por qué, recuerdo que Marx sostiene que solo en cuanto cristalización de “gasto de fuerza de trabajo humana sin consideración a la forma en que se gastó la misma”, los productos del trabajo son valores (El Capital, t. 1, p. 47, edición Siglo XXI). Por eso dice que un valor de uso, o un bien, “solo tiene valor porque en él está objetivado o materializado trabajo abstractamente humano” (ibid.). Y precisa que la cantidad de trabajo se mide “por su duración” (p. 48).

Pero llegado a este punto se plantea la siguiente cuestión: si el valor se mide por el tiempo de trabajo empleado, ¿habrá que concluir que cuanto más perezoso o torpe fuera un productor, tanto más valiosa sería una mercancía porque necesitaría más tiempo para fabricarla? Si esto fuera así, la teoría del valor trabajo sería un verdadero disparate (y no es casual que algunos críticos de Marx hayan intentado tergiversar su teoría en este sentido). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

27/09/2018 at 11:33

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De nuevo, sobre trabajo potenciado, respuesta a una crítica

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Tiempo atrás mantuve una polémica con dos autores mexicanos, Sebastián Hernández Solorza y Alan Deytha Mon, quienes escribieron un artículo que lleva por título “Crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Exposición de la teoría marxista del valor”. Fue publicado por la Revista de Economía Crítica, y está disponible en  http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n18/1_Hernandez-Deytha_RolandoAstarita.pdf .

Mi crítica a mis críticos puede consultarse aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.

Ahora, por gentileza de una lectora del blog, tengo la oportunidad de conocer la crítica que me hace Andrés Piqueras, quien retoma el enfoque de Hernández y Deytha en un reportaje que se publica en Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246957).

A continuación, cito los pasajes claves de la crítica de Piqueras para responderlos brevemente, y termino formulando una pregunta que nunca logré que mis críticos respondieran. Escribe Piqueras: Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

26/09/2018 at 17:15

Debate sobre la TMM: respuesta a Eduardo Garzón

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La nota que publiqué de crítica a la Teoría Monetaria Moderna (aquí, aquí, aquí, aquí) fue respondida por Eduardo Garzón, “Réplica a la crítica de Astarita a la Teoría Monetaria Moderna” , http://eduardogarzon.net/replica-a-la-critica-de-astarita-a-la-teoria-monetaria-moderna/. En esta nota respondo a Eduardo Garzón.

Dinero, una relación social

EG comienza su crítica diciendo que, contra mi énfasis en que el dinero es una relación social, la TMM también sostiene que el dinero es una relación social, ya que expresa una interrelación entre personas al interior de la sociedad. O sea, mi crítica no tendría sentido.

Pues bien, tiene razón EG al decir que la TMM considera que el dinero expresa relaciones entre personas. Y de hecho, es lo que dije cuando me referí al bono de una cooperativa, al ticket de teatro, o cuando mencioné dones, regalos o dotes en sociedades primitivas. En todos estos casos están involucradas relaciones entre personas y, desde ese punto de vista, bien se puede afirmar que todas son relaciones sociales. En definitiva, si le doy un regalo a mi hijo, ese regalo también expresa una relación entre las personas de mi familia, y por lo tanto “es una relación social”. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

19/08/2018 at 14:53

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Economía K y la “Teoría Monetaria Moderna” (última parte)

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La parte 3 de la nota, aquí.

 

Crítica del circuito Estado – dinero – Estado

La receta milagrosa de la TMM de imprimir dinero para sostener la demanda, y acabar con la desocupación, se basa en la idea del circuito Estado, dinero, Estado. La TMM sostiene que, en este respecto, continúa la noción del circuito, que fundamenta la explicación poskeynesiana de creación de dinero endógeno.

Según el enfoque del dinero endógeno, el dinero se crea a partir de la decisión de los empresarios de invertir, y de los créditos que les otorgan los bancos con tal fin. Esto es, los empresarios deciden invertir y piden créditos a los bancos; los bancos conceden los créditos y abren depósitos (o amplían el sobregiro); con ese dinero bancario los empresarios financian la producción (adelantan salarios, adquieren medios de producción); luego venden lo producido y cancelan los préstamos con los bancos. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

12/08/2018 at 11:59

Publicado en Economía

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