Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Página falsa de Facebook

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A los lectores del blog: 

Les informo que alguien ha creado una página falsa de Facebook utilizando mi nombre.

Aquí va una captura de pantalla

El enlace es: https://www.facebook.com/Rolando-Astarita-102316985257992/

El sujeto que creó esta página falsa está haciendo comentarios como si fueran míos.

Les pido que lo denuncien en Facebook.

Muchas gracias
Rolando Astarita

Written by rolandoastarita

04/03/2021 at 22:33

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Marx, Mill y la teoría de las ventajas comparativas

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Hasta donde alcanza mi conocimiento, Marx no trató las teorías burguesas de comercio internacional de su época, esto es, ventajas absolutas, de Adam Smith, y ventajas comparativas de David Ricardo. Sin embargo, dejó algunos pasajes en los que hace mención al enfoque de ventajas comparativas. Entre ellos, el más conocido está en el tomo 3 de Teorías de la plusvalía, en el capítulo “Desintegración de la escuela ricardiana” (p. 88 de la edición Cartago, Buenos Aires). En ese pasaje da a entender que la teoría de las ventajas comparativas, en la formulación de John S. Mill, encierra una teoría de la explotación de los países atrasados por los adelantados. Una tesis que repiten algunos marxistas.

Dedico esta entrada al análisis de esta cuestión, en particular, a la relación entre la teoría de las ventajas comparativas y la teoría de la explotación (de la plusvalía) de Marx. A fin de introducir el tema, comienzo recordando las teorías de Smith y Ricardo.

Ventajas absolutas y ventajas comparativas

La teoría de las ventajas absolutas de Adam Smith dice que a un país le conviene producir aquellos bienes para los cuales la producción ofrezca mayores ventajas, y comprar en otras naciones los bienes para cuya producción tenga menores ventajas. Por ejemplo, si EEUU e Inglaterra producen tela y alimento, pero EEUU produce más alimento que Inglaterra por unidad de trabajo, e Inglaterra más tela que EEUU por unidad de trabajo, EEUU tiene una ventaja absoluta en la producción de alimento, e Inglaterra una ventaja absoluta en la producción de tela. Es beneficioso entonces que EEUU se especialice en producir alimentos, y compre la tela a Inglaterra; y que Inglaterra se especialice en producir tela y adquiera el alimento producido en EEUU.

A diferencia de la anterior, la teoría de las ventajas comparativas de Ricardo pone el acento en los costos relativos inter-ramas. La idea es que un país debe especializarse en producir aquellos bienes en los que tenga mayor ventaja relativa. Retomando el ejemplo anterior, supongamos ahora que EEUU produce más alimento y tela que Inglaterra por unidad de trabajo. Esto significa que tiene ventaja en la producción de ambos bienes. Sin embargo, si su ventaja es mayor en la producción de alimento que de tela, conviene que EEUU se especialice en la producción de alimento y adquiera tela producida en Inglaterra, y que Inglaterra se especialice en la producción de tela y adquiera alimento en EEUU. Lo explicamos con un ejemplo numérico (tomado de Chacholiades, 1992). Suponemos que en EEUU, con una unidad de tiempo de trabajo se producen 4 A; u 8 T. En Inglaterra, con una unidad de trabajo se producen 1 A; o 6 T. De manera que EEUU tiene una ventaja comparativa en la producción de A por sobre la producción de T (4/1 > 8/6). Supongamos entonces que EEUU produce 4 A que envía a Inglaterra a cambio de 12 T. Tengamos presente que en EEUU, con 4 A se obtienen 8 T. Por lo tanto, en el comercio con Inglaterra EEUU gana 4 T. A su vez, en Inglaterra 4 A encierran 4 unidades de trabajo, en tanto que 12 T encierran 2 unidades de trabajo. Por lo tanto, Inglaterra adquiere 4 A con solo 2 unidades de trabajo. Puede verse, además, que hay intercambio desigual en términos de tiempos de trabajo: EEUU, el país más adelantado, está cambiando 1 unidad de trabajo (plasmada en 4 A) por 2 unidades de trabajo inglés (plasmadas en 12 T).

Precisemos que, según Ricardo, no existe movilidad internacional de capital y trabajo. Por lo cual, además, se supone que la mano de obra y el capital están en una situación “de manta corta”: si se produce más A en cualquiera de los países, se reduce la producción de T; y viceversa. Por último, y como ha enfatizado Shaikh (1991), la teoría cuantitativa del dinero es clave para la explicación de Ricardo. Es que en un primer momento solo exporta el país que tiene ventajas en la producción de las dos mercancías. Por consiguiente, ingresa oro (y sale oro del país que debe importar ambos productos). Según la teoría cuantitativa, la entrada del oro al país exportador provoca el alza de los precios (y lo inverso ocurre en el país que exporta oro). Así, llega un punto en que se hace rentable para el país atrasado producir la mercancía en la que tiene menor desventaja.

El pasaje de Teorías

Veamos ahora el pasaje de Teorías… al que hice referencia en la introducción de  la nota. En primer lugar, Marx  hace referencia a ganancias que puedan hacerse “con triquiñuelas” y dice que en ese caso “lo que gana uno lo pierde el otro”. O sea, la pérdida y la ganancia en un único país se anulan entre sí. Este tipo de ganancias entonces, no tendrían interés teórico, y podríamos dejarlas de lado. Sin embargo, inmediatamente después Marx escribe: “Pero no ocurre así con el comercio entre distintos países”.

Pues bien, aquí el problema es, en mi opinión, que no se entiende por qué, si se trata de ganancias (y pérdidas) por pequeñas maniobras y estafas en el comercio entre países, no se aplica el mismo criterio que cuando se trata del comercio al interior de un país. Más aún, tampoco hay manera de establecer una teoría sobre las ganancias en el comercio internacional obtenidas mediante “pequeñas maniobras y estafas”. Máxime cuando Marx siempre intenta analizar el fenómeno económico en sus rasgos esenciales, esto es, según la ley económica. Y esta es la única manera en que progresa la investigación científica.

Inmediatamente después, Marx se refiere a la teoría de Ricardo: “Y aun de acuerdo con la teoría de Ricardo, tres días de trabajo de un país pueden intercambiarse por uno de otro país…”. Lo hemos visto en el ejemplo anterior. Sigue Marx: “En este caso la ley del valor sufre una modificación esencial. La relación entre días de trabajo de distintos países pueden ser semejantes a las que existen entre el trabajo especializado complejo y el trabajo simple, no especializado, dentro de un país”.

La pregunta que se suscita al leer esto es por qué, al tratarse de comercio entre países, la ley del valor trabajo sufre esa “modificación esencial”. En Ricardo, la modificación fundamental con respecto a lo que ocurre al interior de un país es que supone que no hay movilidad de capital y trabajo entre los países. Pero Marx no hace referencia a esa particularidad, y compara el intercambio de más trabajo por menos trabajo con lo que ocurre en la relación trabajo complejo / trabajo simple. ¿Por qué entonces se modificaría de manera tan sustancial la ley del valor trabajo en el comercio internacional? Más aún, los intercambios entre mercancías que, al ser producidas con tecnologías inferiores a los promedios de la rama, demandan más trabajo, por mercancías que, al ser producidas con tecnologías promedio o superiores al promedio, demandan menos trabajo (siendo iguales los grados de complejidad), son acordes a la ley del valor trabajo.

Pero el asunto se embrolla más con lo que Marx dice a continuación: que en ese caso de intercambio entre cantidades distintas de trabajo, hay explotación del país atrasado por el país adelantado; y cita a J. S. Mill en su apoyo. Escribe: “En este caso, el país más rico explota al más pobre, inclusive cuando este último gana en el intercambio, como explica John Stuart Mill en su “Some unsettled questions”. Por lo que nos preguntamos si Mill planteó que hay explotación entre países, y en ese caso, en qué consistía. Veamos entonces qué dice Mill en el texto citado por Marx.

Mill y ventajas comparativas

En ese texto, en lo esencial, Mill intenta completar la teoría de ventajas comparativas de Ricardo. Es que, en su opinión, Ricardo se limitó a mostrar en qué consisten las ganancias, y razonó como si cada uno de los dos países, haciendo intercambio separadamente, ganara toda la diferencia entre los costos comparativos de las dos mercancías. Sigamos entonces el razonamiento de Mill.

Suponemos que en Inglaterra se producen 10 mercancías A, que equivalen, en tiempo de trabajo, a 15 mercancías B producidas también en Inglaterra. En Alemania, 10 A equivalen a 20 B, producidas todas en Alemania. De manera que Inglaterra: 10 A = 15 B; Alemania: 10 A = 20 B.

Entonces, si Inglaterra envía 10 A hacia Alemania, y las cambia por 20 B (a la relación de intercambio existente en Alemania), obtendrá una ganancia de 5 B. En este caso, Alemania no obtiene ganancia alguna: cambia 10 A por 20 B, de la misma manera que cuando no comerciaba con Inglaterra. Si en cambio Alemania envía 15 B a Inglaterra, puede comprar 10 A con 15 B.  Ahora Alemania gana 5 B, lo mismo que antes ganó Inglaterra. E Inglaterra no ganó ni perdió. Esto es todo lo que dice Mill. No menciona que exista explotación de Inglaterra por Alemania, o de Alemania por Inglaterra. Por supuesto, estos intercambios pueden encerrar intercambio de más trabajo por menos trabajo. Por ejemplo, si suponemos que con 1 unidad de trabajo en Inglaterra se producen 10 A o 15 B; y que con 1 unidad de trabajo en Alemania se producen 10 A o 20 B, si Inglaterra cambia 10 A por 20 B producidas en Alemania, está cambiando 1 hora de trabajo en Inglaterra por 1 hora de trabajo en Alemania, pero que en Inglaterra equivalen a 1,33 horas de trabajo inglés.

Repito entonces: Mill no plantea, en el texto citado por Marx, que haya explotación de un país por otro. Solo le interesa investigar cómo se puede dividir la ganancia entre los dos países, un tema que Ricardo no habría contemplado. Por eso define su escrito como un complemento a la teoría de Ricardo (y este tampoco asoció las ventajas comparativas con la explotación de algunos países por otros). Según Mill, en los casos extremos toda la ganancia va para Inglaterra o para Alemania. Pero si la relación es intermedia, la ganancia se reparte. Por eso se pregunta cómo se determina esa relación de intercambio A / B. Explica que, cuando el comercio es cercano, las mercancías se intercambian según los promedios de las cantidades de trabajo invertido en producirlas. Pero cuando los productos se fabrican en países distintos, el valor de las mercancías no es proporcional al costo de producción. Esto se debe a que, según Mill, no hay flujos de capital entre países por pequeñas diferencias de rentabilidad.

En este marco, recurre a la oferta y la demanda para explicar cómo se fija la relación de intercambio, y concluye que lo más común es que la ventaja se divida en partes iguales. Luego hace intervenir al dinero, y la teoría cuantitativa, como Ricardo. No hay mucho más aporte. En conclusión, no encuentro justificativo para que Marx haya atribuido a Mill una teoría de la explotación entre países, basada en ventajas comparativas. 

Sobre intercambios desiguales de trabajo

El intercambio, sea en el mercado mundial, o entre países, de mercancías que han sido producidas por cantidades desiguales de trabajo es un fenómeno que no debería llamar la atención. Para verlo con un ejemplo sencillo, supongamos que en el país atrasado se produce la mercancía A en 10 horas de trabajo, y que en el país adelantado A se produce en 5 horas de trabajo (por caso, debido a una tecnología superior). Supongamos que el país atrasado exporta A al país adelantado (podemos suponer que lo hace mediante un tipo de cambio real muy elevado).

En consecuencia A, producida en el país atrasado se vende a un precio que representa 5 horas de trabajo social en el país adelantado. Esto es, hay intercambio desigual en términos de horas de trabajo (10 horas de trabajo con tecnología atrasada equivalen a 5 horas de trabajo con tecnología más adelantada). Sin embargo, no hay transferencia de valor, ya que el trabajo del país atrasado es desponteciado; genera menos valor por unidad de tiempo que el trabajo que emplea la tecnología del país adelantado. En sustancia, es el mismo caso que ocurre al interior de un mismo país. El caso, mencionado por Marx, de los tejedores manuales ingleses que necesitaban el doble de tiempo de trabajo para generar el mismo valor que generaban los trabajadores mecánicos, es ilustrativo. Los tejedores manuales, y sus patrones, no eran explotados por los trabajadores mecánicos, y sus patrones. Aunque sí existía un intercambio desigual en términos de tiempos de trabajos individuales; una hora de trabajo manual equivalía a ½ hora de trabajo con telar mecánico. Y la cuestión no tiene por qué modificarse, en su contenido, cuando se trata de comercio entre países.

Veámoslo todavía en el caso de las rentas, sea agraria, minera, petrolera. Supongamos que en los yacimientos mineros de tipo 1 se produce 1 A con 10 horas de trabajo, que equivalen a $100. En los yacimientos tipo B se producen 2 A con 10 horas de trabajo. Dado que el precio está fijado por la producción 1, los propietarios de los yacimientos tipo 2 reciben una renta de $100. ¿Explotan por eso a los trabajadores o propietarios de los yacimientos 1? Marx no plantea que exista tal cosa al interior de un mismo país, y no vemos que se pueda plantear, desde la teoría de la plusvalía. ¿Por qué entonces debería cambiar el asunto si se trata de las relaciones entre países? No hay manera de decir que un país atrasado, al recibir una renta por la venta de sus productos en el país adelantado, está explotando a este último. Aunque haya intercambio de más horas de trabajo (en este caso, del país adelantado) por menos horas de trabajo (en este caso, del país atrasado).

Para terminar, señalo que no basta con citar a Marx para dar por probado que algo es de tal o cual manera. Si Marx escribió que, según Mill, hay explotación de países, eso no es prueba de que Mill haya sostenido que existe explotación, por vía del comercio, entre países. Menos todavía es prueba de que la teoría de las ventajas comparativas implique explotación entre países. Ser marxista no pasa por repetir pasajes de Marx. Eso es propio de los loros, que imitan mecánicamente sonidos de su entorno, sin la menor comprensión de lo que significan. Algunos creen que por repetir citas de Marx hacen avanzar al marxismo. Pero solo hacen el ridículo. Y los peores son algunos loritos que han tenido larga educación en los manuales de la URSS y otras indigestas recetas stalinistas. Mal que les pese, la ciencia es algo un poco más serio.

Textos citados:

Chacholiades, M. (1999): Economía internacional, México, McGraw-Hill.

Mill, J. S. (1874): Essays on Some Unsettled Questions of Political Economy, Londres, 2da edición, https://delong.typepad.com/mill-questions.pdf.

Marx, K. (1974): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.

Shaikh, A. (1991): Valor, acumulación y crisis, Bogotá.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo / Descargar como: Marx, Mill y la teoría de las ventajas comparativas

 

Written by rolandoastarita

28/02/2021 at 12:24

Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (final)

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La parte 3 de la nota, aquí

En esta última parte de la nota reseño la crítica de Trotsky, en La revolución traicionada, a la política monetaria y de precios de la dirección soviética durante los años de la colectivización forzosa y la industrialización acelerada. A fin de ubicar esta crítica pasamos revista a la situación de precios y moneda en los últimos años de la década de 1920, y los primeros de la siguiente.

Los años de la colectivización y la industrialización a marcha acelerada

Durante la industrialización forzosa se incrementaron las presiones inflacionarias (sobre la industrialización forzosa, aquí). Según Nove (1992), una causa del aumento del nivel de precios fue el énfasis en la inversión en infraestructura e industria pesada, ya que aumentaban los ingresos sin el correspondiente aumento de la producción de bienes de consumo y servicios (p. 201). Además, y urgidos por cumplir los elevados objetivos de producción establecidos, los directores de empresas contrataban empleo extra para compensar la ineficiencia o el sobre optimismo de los planificadores. Esto es, competían entre ellos para conseguir el trabajo disponible. El resultado fue que los salarios y la masa salarial aumentaron por encima de lo que había se había previsto al elaborar los planes. El plan económico contemplaba para 1927-28 un aumento de los salarios nominales del 46,9%, y una caída de los precios del 10%; de manera que los salarios reales deberían aumentar 52%. Sin embargo, el aumento de los salarios nominales fue mucho mayor; y la nómina de trabajadores contratados también excedió en mucho lo planeado. El problema continuó en los años siguientes. Lee el resto de esta entrada »

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23/02/2021 at 17:37

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Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (3)

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La segunda parte de la nota, aquí.

La crítica de Bettelheim al respaldo oro

En La lucha de clases en la URSS Bettelheim critica la reforma monetaria de 1924. Sostiene que el respaldo oro exigía que el Gosbank interviniera en el mercado para mantener la paridad oficial con el oro y las divisas. Para lo cual se necesitaría un nivel de exportaciones que proveyera las reservas para sostener la paridad. Pero eso, sigue Bettelheim, reforzaría las posiciones de los campesinos ricos, ya que estos tenían la mayor capacidad de producir cereales con destino al mercado externo. Por otro lado, deberían reducirse los esfuerzos para el desarrollo industrial, ya que la industria soviética no era capaz de suministrar productos exportables y exigía, a cambio, importaciones de equipo (véase Bettelheim, 1978, p. 43). En definitiva, se favorecería a los campesinos ricos en detrimento de la clase obrera y los campesinos pobres. Y la Unión Soviética se limitaría al rol de proveedora de productos agrícolas en el mercado mundial (p. 44). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

19/02/2021 at 16:59

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Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (2)

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La primera parte de la nota, aquí

La NEP

Durante la guerra los campesinos aceptaron las requisas como un mal necesario para vencer a los blancos y a los intervencionistas. Pero una vez que el conflicto se decidió a favor de los bolcheviques, se manifestó el descontento frente a una situación gravísima. La cosecha de grano de 1920 fue apenas el 54% del promedio 1900 – 1913; en 1921 fue el 43% (Efremov). Hubo hambruna con una secuela de millones de muertos. Estallaron sublevaciones campesinas, y en 13 provincias se tuvo que suspender la colecta y requisa del grano (Bettelheim, 1978, p. 209). El giro de la dirección bolchevique hacia la Nueva Política Económica fue casi inevitable (véase aquí):

“La NEP consistió, en lo esencial, en restablecer los mecanismos de mercado para la relación entre la industria y el agro. Esto significaba el abandono del Comunismo de Guerra, el programa que el Gobierno soviético había aplicado durante los años de guerra civil e intervención extranjera. Ese programa había consistido, en esencia, en la requisa forzada de cereales, caballos, forrajes y otros productos a los campesinos, a fin de aprovisionar a las ciudades y al Ejército Rojo. Si bien había sido medianamente tolerado durante la guerra, cuando esta terminó los campesinos comenzaron a resistirse a seguir entregando el grano. En 1920 una autoridad gubernamental estimaba que los campesinos sustraían más de una tercera parte de la cosecha a los equipos estatales de acopiamiento; y empezaban a cultivar solo la tierra para cubrir sus necesidades directas. Se produjo una caída catastrófica de la producción y del aprovisionamiento de las ciudades. Era la expresión de la ruptura de la alianza de los campesinos con la Revolución, ruptura que era “funesta para República soviética” (Lenin). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

15/02/2021 at 13:42

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¿Y si prueban con el marxismo?

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A propósito de las notas sobre el control de precios (aquí, aquí), un compañero me llamó la atención sobre la explicación de la inflación de Myriam Bregman, figura pública y dirigente del PTS. En Izquierda Diario leemos:

“…. Bregman recordó que la “inflación no es un fenómeno natural. Detrás de cada precio remarcado hay un grupo empresario con el lápiz en la mano. El Gobierno hace declaraciones, pero autoriza las remarcaciones, como ocurrió varias veces en las últimas semanas con los aumentos de combustibles” (aquí).

En verdad, para decir esta tontería, ¿para qué necesitan los del PTS la teoría de Marx? ¿No se les ocurre pensar que entre un fenómeno natural y un empresario remarcando precios pueden colarse relaciones sociales – y la moneda y el valor de cambio son, en esencia, relaciones sociales – que son objetivas, y dominan a los seres humanos? Lo recordé en la nota anterior sobre Engels y el control de precios: “La producción de mercancías, como cualquier otra forma de producción, tiene sus leyes características, inherentes, inseparables de ella, y esas leyes se imponen a pesar de la anarquía y a través de la anarquía. Esas leyes… se imponen frente al productor individual en forma de leyes constrictivas de la competencia”.

Es el ABC de la concepción científica, materialista, del marxismo. ¿Por qué entonces la cerril negativa de estos trotskistas a aceptar que la moneda, el régimen monetario y los precios no pueden estar por fuera, o por encima de las relaciones de producción y de cambio? ¿Es simple ignorancia, o es que buscan evitar, por todos los medios, la crítica a la raíz, a las bases de la sociedad burguesa, para quedar bien con el progresismo nac & pop? Pero este, de todas formas, no les lleva el apunte. ¿Y si prueban entonces con el marxismo? El Capital en lugar de Pagina 12. Marx en vez de los economistas K, Partido Comunista, PCR, castristas y aledaños. ¿Qué les parece? Bregman y Del Caño lanzando alguna idea propia de marxistas. ¿No sería extraordinario? ¿Por qué no lo intentan?

Written by rolandoastarita

11/02/2021 at 10:35

Moneda en la Rusia soviética, 1917-1930 (1)

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En entradas anteriores sostuve, en polémica con concepciones voluntaristas y subjetivistas, que incluso en la Unión Soviética, con la economía centralizada, fue imposible manejar a voluntad los precios y la moneda.

En esta entrada amplío el argumento, centrando la atención en el período 1917 – 1930. El objetivo es mostrar que incluso un gobierno revolucionario no puede manejar a su antojo el valor de la moneda, los precios relativos, o el nivel de precios. Como tampoco puede desconocer la relación entre las formas de financiar sus déficits, y las funciones de la moneda (medida de valor, medio de cambio y de pago, medio de atesoramiento). El mercado y el dinero son creaciones sociales – esto es, tienen objetividad social – y están condicionados, entre otros factores, por el nivel productivo; las relaciones de producción y distribución; las relaciones de fuerza entre las grandes clases sociales; y las restricciones asociadas a la inserción de la economía en el mercado mundial. Es propio del fetichismo estatista pensar que estas constricciones puedan ser evitadas, o eliminadas, con meras medidas administrativas dictadas desde las alturas del Comité Central de un partido socialista, por más revolucionario que se considere.  En este respecto, la experiencia de la Rusia Soviética es ilustrativa. Dada la extensión de la nota, la he dividido en partes. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

10/02/2021 at 09:49

Engels, control de precios y concepción materialista

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Por estos tiempos volvió a tomar fuerza la propuesta de controlar los precios para frenar la inflación (36% en 2020; 4% en diciembre). Indudablemente, una amplia franja del progresismo nacional – izquierdista considera que el control de precios es una medida muy avanzada, casi revolucionaria. Y mucha gente, de derecha o de izquierda, piensa que está inspirada en Marx.

Sin embargo, tiene poco que ver con el enfoque marxista. Vale la pena aclararlo una vez más: de acuerdo a la teoría de Marx, los movimientos tendenciales de precios no pueden ser fijados a partir de relaciones de poder, político o institucional, ya que están regidos por la ley del valor, la cual es objetiva. Esto significa que los seres humanos no la dominan a voluntad, a pesar de que se trata de un fenómeno social. Más precisamente, en tanto subsista el sistema capitalista – producción para el mercado, acumulación regida por la lógica de la ganancia – no hay posibilidad de que el Estado maneje los precios. Además de la teoría, lo muestra la experiencia histórica: en ningún lado el control de precios por el Estado burgués trajo solución a los padecimientos de las masas; ni a las contradicciones del capitalismo. Por eso, en una nota dedicada al asunto, publicada en febrero de 2014, afirmaba: “No se gana nada prometiendo paraísos que sólo existen en la imaginación. Aunque quienes prometen sean personas bienintencionadas y deseosas de ayudar a la humanidad. No es una cuestión de voluntad, sino de relaciones sociales objetivas” (aquí). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

04/02/2021 at 09:35

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“La acumulación del capital” de R. Luxemburgo. Análisis crítico (final)

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La tercera parte de la nota, aquí

Punto de contacto con el enfoque keynesiano y kaleckiano

Dejando de lado el hecho de que RL es una revolucionaria, que busca acabar con el modo de producción capitalista, y Keynes es un defensor del capitalismo, existe un punto de contacto entre ambos en lo que se refiere a la demanda.

En Keynes las dificultades por el lado de la demanda arrancan con la propensión al consumo, esto es, con “la ley psicológica” según la cual los hombres, en promedio, aumentan su consumo a medida que aumenta el ingreso, aunque no tanto como ese aumento del ingreso. Destinarán entonces una parte de su ingreso al ahorro. Pero el ahorro puede concretarse en la adquisición de activos financieros – y en ese caso, el dinero se canalizará hacia la inversión – o mantenerse en la forma de dinero, afectando negativamente a la demanda agregada. Una cuestión clave para explicar por qué, contra lo que dice la ley de Say, no siempre la oferta genera su correspondiente demanda. Si por alguna razón los capitalistas o los tenedores de dinero deciden atesorar, en lugar de invertir, habrá un problema por falta de demanda. De ahí que Keynes considerara que todo lo que llevara al atesoramiento representaba un peligro para el funcionamiento normal del capitalismo. Incluso los fondos líquidos mantenidos por empresas por depreciación de equipos representaban reducciones a la demanda. Más en general, procuró demostrar por qué puede ser racional que los capitalistas atesoren en lugar de invertir. Encontró dos razones. La primera, que en situaciones de incertidumbre el mantenerse líquido permite postergar decisiones – revertir esas decisiones siempre implica costos– y por lo tanto, mantener las opciones abiertas. En segundo lugar, es racional mantenerse líquido si se prevé un aumento de la tasa de interés (y por lo tanto, una desvalorización de bonos y otros activos financieros). Es la demanda de dinero por motivo especulativo que sigue figurando en los manuales de Macroeconomía. En cualquiera de los casos, habría atesoramiento y por lo tanto problemas de debilidad de la demanda. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

29/01/2021 at 11:48

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“La acumulación del capital” de R. Luxemburgo. Análisis crítico (3)

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La segunda parte de la nota, aquí

Circulación de la plusvalía vs atesoramiento

Por lo planteado hasta aquí, es central diferenciar circulación y atesoramiento de plusvalía. Si la plusvalía circula – esto es, si los capitalistas gastan regularmente la plusvalía en adquirir bienes de consumo, o en adquirir más medios de producción y fuerza de trabajo – no habrá, en principio, deficiencias de demanda. Sí puede haber sobreproducción, o sobreacumulación. Pero en este caso la crisis no ocurre por alguna deficiencia de demanda que sea inherente al capitalismo, sino por la tendencia del sistema a ampliar la producción por encima de cualquier limitación del mercado (véase aquí, aquí). Por eso Marx y Engels hablaron de crisis de sobreproducción, que no es sinónimo de falta de demanda. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

25/01/2021 at 07:48

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