Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

El PT y los regímenes fascistas

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En polémica con el PTS y Maiello (aquí, aquí, aquí), sostuve que el llamado a movilizarse por medidas de transición al socialismo en situaciones de ofensiva de la reacción, o contrarrevolucionarias, lleva a la frustración y a un callejón sin salida. Sostengo que en esas condiciones hay que movilizarse por reivindicaciones mínimas, promoviendo la unidad de acción (y muchas veces ni siquiera eso puede hacerse). Paralelamente, los marxistas deben intensificar la propaganda, en especial entre los obreros de vanguardia.

En oposición, Maiello y el PTS dicen que mi enfoque es un llamado a la pasividad, a cruzarse de brazos. Escriben “…es difícil, sino imposible, imaginarse cómo a partir de una agitación circunscripta al programa mínimo, cuidando de no sobrepasar los marcos del régimen burgués para no plantear cuestiones prohibidas por “la relación de fuerzas”, sumada a una actividad de propaganda sobre el socialismo alejada de la práctica, puede surgir un partido preparado para esos grandes combates”. Agregan que el Programa de Transición (PT) no se conforma con esperar “que la “clase obrera confundida”, “la vanguardia desorganizada”, “la desocupación que erosiona las potencialidades de lucha”, sean problemas que resuelva la Historia con mayúscula o las Leyes –también con mayúscula– de la economía, sino que busca actuar en las condiciones concretas para desarrollar una preparación estratégica”.

Pues bien, contra lo que dicen mis críticos, planteo que era imposible responder a una situación como la que existía en Alemania a fines de los 1930 en base a la agitación transicional. Una imposibilidad  que se pone de relieve en las contradicciones e incoherencias del mismo PT; o entre su texto y la realidad, en relación a caracterizaciones y a la política marxista. Lo desarrollo en lo que sigue.  

Contradicciones e incoherencias

Empiezo señalando que la sección del PT dedicada a los países con regímenes fascistas o nazis lleva por título “El programa de reivindicaciones transitorias en los países fascistas”. Sin embargo, en ella no figura consigna transicional alguna que pueda considerarse específica para regímenes fascistas o nazis. Solo menciona demandas democráticas, y en términos muy generales. ¿Por qué entonces el título de la sección? Es que si se trata de las mismas consignas aplicables al resto del mundo (como escala móvil de horas de trabajo y de salarios; apertura de libros contables; control obrero de precios o producción; destacamentos obreros armados) no se entiende el objeto de una sección dedicada a “las demandas transicionales en los países fascistas”. Por otro lado, si esas demandas transicionales son de naturaleza distinta, no se entiende por qué no las explicita. Y para mayor confusión, al final de la sección el texto afirma que “la Cuarta Internacional propone su programa a los obreros de los países fascistas”. Pero ese programa es el de transición. Una vez más, ¿para qué entonces una sección dedicada a las demandas transicionales en los países fascistas?

La anterior incoherencia se articula, a su vez, con contradicciones de caracterización. Es que al comienzo del PT se afirma que “en todos los países el proletariado está sobrecogido por una profunda inquietud. Grandes masas de millones de hombres vienen incesantemente al movimiento revolucionario…”. “Todos los países” incluía, naturalmente, a los regímenes nazis y fascistas. Sin embargo, en el apartado dedicado a esos regímenes se habla de “catástrofe sin igual en la historia del proletariado alemán”; de derrota sin haber combatido; de “pérdida de fe en todo lo que se había creído hasta ese momento”; y de falta de entusiasmo de la vanguardia, desorientación y desmoralización. ¿Cómo se compatibilizan estas afirmaciones con “en todos los países… grandes masas de millones vienen incesantemente al movimiento revolucionario”?

Por otra parte, se afirma que “el descontento de masas crece”. ¿Se ajusta esto a lo que sucedía? Es que todo indica que el apoyo de las masas al régimen de Hitler no disminuyó, sino creció entre 1933 y 1941. ¿Qué pruebas tenía Trotsky de que en 1938, en Alemania, crecía el descontento de las masas? Pero más significativa es la afirmación de que “centenares de miles de obreros abnegados… continúan [en Alemania] un trabajo prudente de topos revolucionarios”. ¿Cientos de miles de obreros trabajando en la clandestinidad contra el régimen nazi, a fines de los 1930? Y si esto era así, ¿cómo se compagina con la “falta de entusiasmo de la vanguardia”, la “desorientación y desmoralización”? ¿Cientos de miles “desorientados y desmoralizados” haciendo “el trabajo de topos revolucionarios” bajo el nazismo? 

Lo cierto es que, si bien el partido Socialista y el PC, frente al ascenso de Hitler, mantuvieron sus redes, estas no modificaron la situación; incluso fueron muy debilitadas por los ataques de la Gestapo. Existió también una resistencia anarcosindicalista, que fue desarticulada en 1936. Pero además, contaban las otras derrotas. Lo dice el PT: ““Los acontecimientos del mundo —el aplastamiento de los obreros austriacos, la derrota de la revolución española, la degeneración del Estado soviético— poco pueden contribuir a aumentar el empuje revolucionario en Italia y Alemania”. De nuevo, “¿cientos de miles de obreros trabajando por la revolución en Alemania 1938? 

 La tarea central: ¿convocar a la movilización o hacer propaganda?

Lo anterior nos lleva a una cuestión central: ¿qué orientación daba el PT a los “cientos de miles de topos revolucionarios”? Según Trotsky, el programa y método transicional tienen como objetivo movilizar al proletariado hacia la toma del poder: “toda la cuestión es cómo movilizar a las masas para la lucha”, decía en referencia a su sentido. Lo cual, aplicado a Alemania o Italia de fines de los 1930, significaba intentar movilizar por… ¿demandas transitorias? Sin embargo, en referencia a las tareas en los países fascistas el PT dice: “Es necesario realizar actualmente un trabajo preparatorio, sobre todo de propaganda, que no dará frutos abundantes sino en el porvenir” (énfasis agregado). Propaganda en tiempo presente con vistas a preparar acciones a futuro. Y con énfasis en entender por qué la derrota, por qué no el Frente Popular en el exilio, por qué el rol del stalinismo y la socialdemocracia. Una orientación que Trotsky ya había adelantado en 1933: “Para volver al camino, los obreros deben comprender ante todo lo que ha pasado. La radicalización es impensable si la masa no ha asimilado su propia derrota –si su vanguardia, en cualquier caso, no ha vuelto a valorar críticamente el pasado y se ha elevado por encima de la derrota a un nuevo estadio” (“¿Cuánto tiempo puede durar Hitler?”; énfasis agregados).

Pero esa asimilación de las causas de la derrota no se podía lograr con agitación de consignas transicionales. Se requería discusión, llamados a la reflexión, propaganda. Era lógico y necesario en 1933, y seguía siéndolo a fines de la década. ¿Cómo se puede decir, además, que esa propaganda era sinónimo de “cruzarse de brazos” y “no hacer nada”? ¿Qué entienden los que dicen eso por materialismo, por análisis científicos y práctica militante derivada de ellos? En 1938 no solo continuaban la desmoralización y desorientación, sino tampoco había posibilidades de llamar a movilizaciones por demandas de transición al socialismo. Además, cualquier política en ese sentido sería absurda: ¿exigir al Estado nazi que aplicara medidas de transición al socialismo? Y hubiera reportado enormes perjuicios a los “topos revolucionarios”. Mas aún, existían pocas posibilidades de movilizar por reivindicaciones tan elementales como “contra el antisemitismo y el racismo” o “libertad a los presos políticos”. Por lo cual es una tontería burlarse, o pasar por alto, las consideraciones sobre relación de fuerzas. Solo izquierdistas con una concepción pequeñoburguesa estudiantil de la lucha de clases pueden sostener que en todo momento y lugar hay que convocar a las masas a luchar por iniciar una transición al socialismo. Claro que en este instante estoy escuchando a los Maiello y PTS con el sambenito de “intelectual pequeñoburgués que no milita”, “apuesta a la Historia y las Leyes de la Economía”, y sandeces afines.

Un programa socialista debe tener una base científica

Para terminar esta nota, destaco una vez más que el programa marxista debe poseer una base científica. Ello se sintetiza en la teoría y evidencia empírica. Pero esto es lo que falta en el PT. Una y otra vez se afirman cosas que no tienen el más mínimo respaldo. “Cientos de miles” de activistas obreros en Alemania 1938. ¿En qué se fundamenta? “Grandes masas de millones de hombres vienen incesantemente al movimiento revolucionario”, a fines de los 1930. ¿En qué se fundamenta? Y así podríamos seguir. Obsérvese la afirmación con que cierra el capítulo del PT que hemos discutido. Reza: “Los trabajadores avanzados del mundo entero están ya firmemente convencidos de que el derrocamiento de Mussolini, Hitler, sus agentes e imitadores no puede hacerse más que bajo la dirección de la IV Internacional”. O sea, según los trotskistas, la vanguardia, en 1938, en Alemania o Rusia, en Estados Unidos o Japón, etcétera, era consciente de que la solución a los padecimientos de la humanidad pasaba por el programa del trotskismo. Muchas veces he preguntado, ¿cómo se pueden decir estas cosas, y mantenerlas durante décadas, sin que a nadie se le ocurra presentar la menor objeción? Nunca me respondieron. Vuelvo a preguntar, ¿no se dan cuenta de que estas caracterizaciones enfebrecidas desarman para la actividad, desmoralizan  y desacreditan al marxismo, poniéndolo al nivel de una vulgar charlatanería?

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/19aFXNpecCeQRPnZzrsSsAxWNoBYEHdsJzcwMa3O4INg/edit?usp=sharing

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24/09/2021 at 15:46

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Mi experiencia en 1975-6 con el Programa de Transición

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En notas anteriores, y en polémica con Maiello y el PTS, sostuve que no existen ejemplos de aplicación exitosa de la táctica transicional recomendada por Trotsky en 1938 (véase aquí, aquí, aquí, entre otras). Esto es, que la agitación de una o dos consignas transicionales arrancara movilizaciones obreras con consignas cada vez más radicales, hasta la toma del poder. Sostuve que una razón probable de que las cosas no funcionan como piensan los trotskistas es que las masas intuyen que esas consignas son inaplicables en los marcos del capitalismo. A lo que hay que agregar la capacidad de maniobra de la clase dominante, y la ideología de la propia clase obrera. Maiello y el PTS, sin embargo, dicen que el método transicional sí funciona, como lo probaría el aumento de votos conseguido por el FIT-U en las PASO (véase aquí). O sea, “si aumentan los votos, la política es correcta”. No ha lugar a las objeciones de un intelectual desligado de la lucha de clases. “Nosotros, los que estamos en el barro de la pelea cotidiana, sabemos cómo ganar votos, lo que prueba la justeza de nuestra estrategia revolucionaria”. Un argumento que habla más del PTS que de estrategia socialista o marxismo.

En cualquier caso, y a fin de proporcionar elementos para el análisis, en esta nota presento mi propia experiencia como militante trotskista entre 1974 y 1976. Un período en el cual las organizaciones trotskistas caracterizaban la situación en Argentina como pre-revolucionaria o revolucionaria. Por ese entonces la gran mayoría de la clase obrera se identificaba con el peronismo (Perón murió el 1° de julio de ese año); el país avanzaba hacia una crisis económica profundísima; en sindicatos y empresas crecían las corrientes de izquierda y anti-burocráticas; sectores de la pequeña burguesía e intelectuales se radicalizaban; las organizaciones de izquierda, incluidas las organizaciones armadas, eran relativamente fuertes. Pero también crecían la represión y la actividad de la Triple A. Esta era una organización de ultraderecha, paraestatal. Recibía la colaboración de sectores de la burocracia sindical, estaba protegida por la policía y respondía al ministro de Bienestar Social, López Rega.  

Enfrentar la Triple A

Por lo tanto era crucial discutir cómo defendernos o enfrentar a la Triple A. En el Programa de Transición se afirma: “Las bandas fascistas sólo pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros armados que sienten tras de sí el apoyo de millones de trabajadores. La lucha contra el fascismo no se inicia en la redacción de una hoja liberal, sino en la fábrica y termina en la calle”.

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22/09/2021 at 15:38

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El PTS sobre Lenin, reformismo y programa de transición

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En varias entradas anteriores respondí las críticas de Maiello y el PTS a mi crítica al Programa de Transición y a la política trotskista (véase aquí y otras entradas). Maiello acaba de publicar una nueva crítica, “Un programa para activar el freno de emergencia”, https://www.laizquierdadiario.com/Un-programa-para-activar-el-freno-de-emergencia.

En esta entrada me enfoco en una afirmación de Maiello y el PTS, referida a la política de Lenin a partir de la Primera Guerra mundial. Mi principal propósito es mostrar cómo Lenin combinó la lucha por reformas –o sea, por el programa mínimo- con la agitación y propaganda por la revolución socialista. Pienso que los revolucionarios pueden aprender de esa experiencia, en particular de la forma en que el líder bolchevique articulaba los diversos niveles de actividad revolucionaria. También mostraré cómo Maiello y el PTS tergiversan y ocultan los hechos. En una próxima entrada discutiré otros planteos de Maiello.

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19/09/2021 at 18:01

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Una reflexión sobre la crisis política

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A pocas horas de la derrota electoral del oficialismo se ha desatado una profunda crisis política. La vicepresidente presiona al Gobierno mediante la renuncia de los ministros y altos funcionarios alineados con ella. Y Alberto Fernández busca apoyo en gobernadores, intendentes, la CGT y los movimientos sociales oficialistas. Al momento de escribir estas líneas la crisis sigue abierta, y es imposible prever su evolución. Pero sí es necesario bucear en las raíces últimas del conflicto.

En este respecto, desde la izquierda (véase declaración del FIT-U) se ha adelantado un análisis que, sintéticamente, dice: a) el trasfondo de la crisis política es la derrota electoral; b) todas las partes en conflicto defienden, en esencia, la misma política económica, caracterizada por la subordinación al FMI; c) por lo tanto, aquí está en juego una discusión por cuotas de poder. No habría otro contenido. En particular, se subraya que el sector pro – K no representa ninguna propuesta progresista o nacionalista.  

Se trata de la misma caracterización que sostenía la mayoría de la izquierda en la elección de 2019: “todos [Juntos por el Cambio, Frente de Todos] son agentes del FMI” (para una crítica, véase aquí). Pasados dos años se sigue con lo mismo: “son todos iguales”. Por lo tanto la crisis se debe solo a una lucha por el poder.

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16/09/2021 at 17:39

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El PT y “el sistema de trabajo en la sociedad socialista”

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En entradas anteriores, en polémica con el PTS, he discutido el Programa de Transición y la política transicional, aconsejada por Trotsky. En esta nota analizo críticamente el significado que dio el fundador de la Cuarta Internacional a la demanda transicional “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. La misma fue presentada por Trotsky como “una solución a esta crisis [de los 1930]”. Y luego precisó: “¿Qué es esta consigna? En realidad es el sistema de trabajo en la sociedad socialista (…) Es el programa del socialismo, pero presentado de una manera muy simple y popular” (“Discusiones sobre el PT”, Escritos 1938-39). Hasta donde alcanza mi conocimiento, esta idea nunca fue criticada en el trotskismo. Por otra parte, la reducción de las horas de trabajo para acabar con el desempleo es un eje de la política electoral del FIT-U, y otros partidos trotskistas de Argentina. De ahí la actualidad del tema.

Mi argumento en lo que sigue es que la organización socialista del trabajo no se reduce al reparto de las horas de trabajo existentes en la sociedad capitalista; y menos aún, de las horas de trabajo determinadas por un escenario de crisis y depresión.

Dada la importancia del tema, en esta entrada presento algunas ideas de Marx y Engels sobre el asunto. Pero antes, y a fin de evitar falsos debates, es necesario establecer la diferencia entre el enfoque materialista y el abordaje utopista.

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11/09/2021 at 15:57

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Astrología y el silencio de los K-intelectuales

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El lunes pasado, en el programa “Intratables”, la candidata oficialista Tolosa Paz sostuvo que los movimientos sociales y las crisis en Argentina se pueden explicar con la carta astral del país. Argentina es cáncer, precisó, por el 9 de julio, día de la independencia. De la misma manera, la Gran Depresión del 30, o el ataque a las Torres Gemelas, se explicarían por la carta astral de EEUU.

Rápidamente desde la oposición se señaló la paradoja de que el gobierno de Fernández y Fernández se considera a sí  mismo un “gobierno de científicos”. Pero no hubo casi reacción de parte de los intelectuales K.

La cuestión, de todas formas, no debería minimizarse. Como han señalado astrónomos y otros científicos, la astrología carece de cualquier fundamento científico: es imposible establecer, lógica o empíricamente, alguna relación entre el movimiento de los planetas, el día del nacimiento de un individuo, y sus características psicológicas. Menos todavía hay forma de pasar de esas características personales, “astrológicamente determinadas”, a la historia concreta de una comunidad nacional. Solo desde un alto nivel de ignorancia y especulación abstracta se pueden establecer semejantes conexiones.   

Lo de Tolosa Paz también es profundamente reaccionario. Es que al negar la objetividad de las leyes naturales y sociales, invita a aceptar lo existente. Si las clases sociales y la explotación; las crisis y depresiones económicas; la polarización de ingresos y riqueza; el racismo y la xenofobia; y la degradación creciente del medio ambiente, entre otras cuestiones, son el resultado del orden cósmico, ¿qué objeto tiene intentar cambiar las cosas hasta que ese orden cósmico no sea favorable a los explotados? Peor todavía es lo que ocurre cuando pasamos a las cartas astrales “nacionales”. Argentina tendría “su” carta astral, EEUU la suya, Uruguay la suya, etcétera; cada país una mónada determinada por los astros. Por lo cual cualquier inferencia xenófoba y hasta racista sería posible. ¿Esto es “ciencia para la liberación nacional”?

Agrego que en las sociedades contemporáneas el reaccionarismo intelectual parece estar bastante extendido. Alan Sokal (Más allá de las imposturas intelectuales) puntualiza: el 36% de los norteamericanos cree en la telepatía (comunicación entre mentes sin recurrir a los cinco sentidos tradicionales); y el 25% no está seguro de que no sea cierta. El 49% piensa que “personas de carne y hueso son a veces poseídas por el demonio”; y el 16% no está seguro de que eso no sea cierto. El 25% cree en la astrología, esto es, que la posición de los astros puede influir en la vida de las personas; el 25% no está seguro. El 11% cree en el espiritismo; el 22% no está seguro. El 7% cree en el poder curativo de las pirámides; el 26% no está seguro. El 47% cree que dios creó a los seres humanos en algún momento del período comprendido en los últimos 10.000 años, aproximadamente.

Para terminar: no hay manera de sostener una crítica social progresista (simplemente progresista, no hablo ya de revolucionaria) si se ensalza la superstición, y se pasa por alto la evidencia y la argumentación razonada. Como dice una cita reproducida por Sokal, “la irracionalidad ha contado históricamente entre las armas más poderosas del arsenal ideológico de los opresores”. Es el significado de fondo del discurso “astrológico” de la candidata. Ante esto, aturde el silencio de la K-intelectualidad progresista.   

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1qEytzz6G4UkY13HrIp45V_WUsrBo5oymAH1Xgxh44S8/edit?usp=sharing

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08/09/2021 at 12:52

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Jornada laboral, solidaridad obrera y agitación en el aire

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Varias organizaciones trotskistas han adoptado como un eje de campaña electoral la reducción de la jornada de trabajo para disminuir la desocupación. “Planteamos la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana sin afectar el salario y que nadie gane menos del costo de una canasta básica” (tomado de un candidato del FIT).

La consigna es bastante parecida a la adelantada por Trotsky, en 1938, en el Programa de Transición: “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. Según el PT, la escala móvil aseguraría “el aumento automático de los salarios correlativamente con la elevación de los precios de los artículos de consumo”. La escala móvil de horas de trabajo sería una medida contra la desocupación “tanto de ‘estructura’ como de ‘coyuntura’”. O sea, contra el ejército de reserva más o menos permanente, y contra el aumento del desempleo durante las crisis y depresiones.

Pues bien, una cuestión que muchas veces omiten los discípulos de Trotsky es que el PT apela a la solidaridad de los obreros para hacer efectivo la demanda: “Los sindicatos y otras organizaciones de masas deben ligar a aquellos que tienen trabajo con los que carecen de él por medio de los compromisos mutuos de solidaridad”.

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05/09/2021 at 14:06

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Argentina / Chile, no al patriotismo

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En los últimos días se ha planteado un incipiente conflicto entre Chile y Argentina en torno a la delimitación del área marítima y de los hielos continentales. La cancillería argentina sostiene que Chile “pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos”, y de una parte de los hielos continentales. Organizaciones nacionalistas –incluso varias que se califican a sí mismas defensoras de “La Patria Grande”- apoyan este discurso. También los medios, como La Nación (véase el Editorial de hoy, 3/09, del que reproduzco pasajes citados más arriba).

Pues bien, pienso que es obligación de los socialistas internacionalistas decir que rechazamos toda forma de alineamiento de los trabajadores argentinos o chilenos con los gobiernos de Argentina o Chile, y sus respectivas burguesías. Es necesario oponerse a toda forma de exacerbación nacionalista de un lado y otro de la frontera. La clase obrera argentina no debe apoyar los reclamos del Gobierno argentino. La clase obrera chilena no debe apoyar los reclamos del Gobierno chileno. Todo aliento al fervor patriótico va en detrimento de la clase obrera y perjudica la lucha por la independencia de clase. Los obreros chilenos o argentinos no ganan nada por el hecho de que tal o cual recurso natural lo exploten capitalistas chilenos o argentinos.

El criterio básico fue planteado por Lenin: los socialistas de cada país deben poner el acento en criticar el patriotismo y chovinismo reinantes en sus países. Es central que las masas explotadas tomen distancia con respecto a sus burguesías. Máxime cuando se trata de dos naciones igualmente dependientes y atrasadas, como son Chile y Argentina. El eje de la política socialista es que no hay unidad nacional posible entre explotados y explotadores. Por el contrario, los nacionalistas, incluso los que se llaman a sí mismos socialistas, o progresistas, ponen en primer plano la unidad nacional.  Con la excusa de no perder el apoyo de las masas trabajadoras, renuncian a los puntos de vista de clase, y adoptan los puntos de vista de la burguesía o de la pequeña burguesía de “su” nación. Los socialistas, en cambio, sostenemos que la clase obrera no tiene patria (véase El Manifiesto Comunista). Este mensaje no tiene que quedar en eslogan “para los Primero de Mayo”; debería ser el punto de partida desde el cual se articulan todo el resto de los argumentos. En especial, los internacionalistas deberían defender este principio en los mensajes que envían al conjunto de la población cuando concurren a los grandes medios de comunicación (en otras palabras, no debería quedarse en un discreto mensaje, políticamente correcto, escrito en la prensa partidaria, para disimular oportunismo electoralista).  

Nuestro esfuerzo es para fomentar los lazos fraternales con los trabajadores chilenos y de cualquier otro país. Nuestro norte es acabar con las fronteras nacionales. La superación del atraso y la miseria de las masas trabajadoras chilenas, o argentinas, no pasa por la exaltación de las rivalidades nacionales, sino por estrechar la colaboración y solidaridad entre los explotados, en la perspectiva del triunfo del socialismo en ambos países.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1jmCNkJogpzEjAYQlUPM1mAxlqTffW104IQFqHiJ_O8s/edit?usp=sharing

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03/09/2021 at 13:19

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PT, respuesta a la tercera crítica del PTS

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En las últimas semanas estoy sosteniendo un debate con Matías Maiello y el PTS en torno al Programa de Transición, el programa fundacional de la Cuarta Internacional, redactado por León Trotsky en 1938 (véase aquíaquíaquíaquí). En el día de ayer, 29/08, el PTS publicó una tercera crítica a mis posiciones (aquí). La respondo en esta entrada.

La discusión sobre el marxismo anterior a 1914

Un problema que puede surgir cuando una polémica se hace muy extensa es que se pierdan los ejes de la misma. Algo de esto puede ocurrir en relación a las diferencias que tengo con Maiello y el PTS sobre la caracterización del marxismo anterior a 1914. La repaso: Según Maiello, y el PTS, la actividad de los marxistas habría carecido de estrategia revolucionaria porque redactaron o aceptaron la división entre programa máximo y mínimo de los socialistas. El esquema de mis críticos es “división de programa máximo y mínimo = ausencia de estrategia revolucionaria / programa de transición al socialismo = estrategia revolucionaria”. De esta manera, la actividad de Marx y Engels habría carecido de estrategia revolucionaria (o, dicho por la positiva, Marx y Engels habrían sido unos vulgares reformistas). Y lo mismo se aplicaría a la actividad de Rosa Luxemburgo, o de Lenin, y otros, previa a 1914.

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Written by rolandoastarita

30/08/2021 at 18:58

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Anuncio de “Entrevistas militantes”

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Organizada por el colectivo  «Dí algo de izquierda», desde mañana sábado 28 de agosto, a las 18 hs, comienza un interesante ciclo de entrevistas a seis referentes de la izquierda argentina. Cada uno, cada una, desde distintas perspectivas teóricas, van a contestar las mismas preguntas. Serán abordados temas claves para la militancia socialista en la actualidad. La deuda externa, el FMI, las estatizaciones, el feminismo, el rol de los socialistas en los sindicatos, la participación en las elecciones, son algunos de los temas que serán analizados y debatidos. Todas las semanas se va a publicar una nueva entrevista, el cronograma es el siguiente:

ESTRENO: 28/08: Estreno: Adrián Piva; aquí el link: https://youtu.be/rIhQF88Fx4c

3/9: Lucía Ortega

10/9: Cristian Caracoche

17/9: Alberto Bonnet

24/9: Jorgelina Matusevicius

30/9: Rolando Astarita

Las redes sociales de “Dí algo de izquierda” son las siguientes:

La actividad está organizada por el colectivo «Di algo de izquierda», sus redes sociales son las siguientes:
https://instagram.com/dialgodeizquierda
https://facebook.com/dialgodeizquierda
https://dialgodeizquierda.wordpress.com/

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27/08/2021 at 11:37

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