Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

El apalancamiento y el enfoque marxista del ciclo

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En la entrada anterior (aquí) planteé que la especulación favorece el apalancamiento, y con ello el crecimiento de las deudas en las fases expansivas del ciclo capitalista, así como la sobreacumulación y sobreinversión; y lo inverso ocurre en la fase contractiva. En esta nota amplío el tema con una explicación del apalancamiento, de por qué tiende a ser pro-cíclico, y por qué la dinámica del apalancamiento y desapalancamiento, combinada con el rol del capital ficticio, puede integrarse al enfoque marxista sobre la acumulación y crisis del capitalismo. Comienzo entonces con la explicación de en qué consiste el apalancamiento financiero.

El mecanismo del apalancamiento

El apalancamiento esencialmente, en tomar deuda para realizar inversiones. Por su propia naturaleza, la actividad de los bancos es una actividad altamente apalancada, pero en general el apalancamiento comprende todas las esferas de la actividad capitalista.

El primer y más sencillo ejemplo del mecanismo del apalancamiento es el deudor hipotecario. Por ejemplo, si alguien compra una casa valuada en $200 con un fondo propio de $20 y tomando deuda por $180, está realizando una compra apalancada, ya que adquiere una propiedad valuada en $200 con un fondo propio que equivale al 10% del valor del activo. Véase que el activo = fondo propio + deuda.

En este punto señalemos que existen varios índices para medir el grado de apalancamiento. Se puede tomar el ratio deuda / activo. En nuestro ejemplo es 180/200 = 0,9. Otro índice es deuda/fondo propio; en el ejemplo es 180/20 = 9. Otro índice es el ratio activo/fondo propio. También lo expresamos activo/ [activo – deuda]. En el ejemplo es 200/20 = 10. Tomamos este último como el índice de apalancamiento.

Como se desprende de su definición, el grado de apalancamiento disminuye si aumenta el valor del activo (me baso en Adrian y Shin, 2010). Por ejemplo, si el valor de la casa sube a $204, y suponiendo que la deuda permanece constante, el índice de apalancamiento pasa a ser 204 / [204 – 180] = 8,5 O sea, ha disminuido.

Si se trata de un deudor hipotecario, la cosa puede terminar aquí. Sin embargo, cuando se trata de empresas, y en especial de bancos, fondos de inversión, de cobertura, compañías de seguros, y similares entidades que manejan fondos líquidos, tiende a establecerse una relación positiva entre la suba del precio de los activos y el apalancamiento.

Para ver por qué, supongamos que un banco compró títulos por $200, siendo $20 de fondo propio y $180 con deuda. Supongamos que el precio de los títulos aumenta a $204, y que el valor de la deuda no aumenta. El índice de apalancamiento pasa a 204/24 = 8,5. Si el banco considera que es un bajo nivel de apalancamiento, y está perdiendo por ello la posibilidad de realizar más ganancias, puede desear la vuelta al anterior nivel de apalancamiento. Para eso toma más deuda para comprar más títulos. La nueva deuda debe ser tal que (204 + D)/24 = 10. Despejando, D = 36. De manera que la deuda sube a $216; su activo pasa a $240.

Una operatoria parecida es la de los inversores que compran títulos (acciones, por ejemplo) con fondos prestados, sirviendo los mismos títulos como colaterales de los préstamos. Por ejemplo, un inversor compra acciones por $100, poniendo $50 de fondo propio y $50 tomándolos en préstamo a un corredor de bolsa. Como requisito, el inversor debe mantener un balance mínimo de fondo propio; por ejemplo, si el requisito es 25%, el inversor deberá mantener un fondo propio por un valor de, por lo menos, $25, en tanto el precio de las acciones no supere $100.  En este ejemplo, el apalancamiento es 100/50 = 2. Si el precio de las acciones aumenta a $110, su fondo propio habrá aumentado a $60, de manera que su apalancamiento bajó a 1,83. Si toma deuda por $10 para comprar acciones por ese valor, su apalancamiento vuelve a 2. Por lo que, a medida que aumenta el precio de las acciones, habrá incentivos para tomar más deuda, entregando en garantía acciones. Una espiral de felicidad en la cual el valor parece valorizarse como por arte de magia, a medida que crecen las deudas. Esto es, el aumento del precio del activo empuja a mayor endeudamiento, y a nuevas compras de títulos, que a su vez empujan al alza los precios; lo cual induce a tomar más deuda, y así en espiral.

Pero no se trata de mera literatura académica, es lo que ocurre en el capitalismo: “El apalancamiento aumentó dramáticamente en Estados Unidos y globalmente desde 1999 a 2006. Un banco que en 2006 quería comprar un título hipotecario calificado AAA podía tomar prestado el 98,4% del precio de compra, utilizando el título de colateral, y pagar solo 1,6% en cash. El apalancamiento entonces era 100 / 1,6 esto es, aproximadamente 60 a 1. El apalancamiento promedio en 2006 de los 2,5 billones de dólares de los llamados títulos hipotecarios tóxicos era 16 a 1. Lo  cual significaba que los compradores pagaban cash solo 150.000 millones de dólares y tomaban prestado los otros 2,35 billones. Compradores de viviendas podían conseguir una hipoteca apalancada 35 a 1, con menos del 3% de pago cash. Los precios de los títulos y las viviendas se dispararon” (Geanakoplos, 2010, p. 2). –

La dinámica de la acumulación, crisis y desvalorización de activos

El mecanismo de apalancamiento puede entonces ser incorporado a las explicaciones, basadas en el enfoque marxista, de la acumulación y crisis capitalista. El punto de partida es que en la sociedad capitalista existe un impulso a acumular, a expandir los mercados por encima de todo límite. Se trata de una tendencia que se impone a cada productor individual “en forma de leyes constrictivas de la competencia” (Engels, 1968, p. 269). “El que pierde es eliminado sin compasión. Es la lucha darwiniana por la existencia individual…” (ibid., p. 270). De ahí el imperativo de acumular y acumular. Está en la naturaleza de la producción capitalista que cada capital “actúa en una escala que no se determina por la demanda individual… sino por el esfuerzo de realizar… tanto sobretrabajo como sea posible y de producir la mayor cantidad posible de mercancías con determinado capital” (Marx, 1974, t. 2, p. 415-6). Cada capital se esfuerza por captar la mayor parte posible del mercado y excluir a sus competidores (véase ibid.).

El “mandato” –un mandato que se le impone al capitalista individual por medio de la competencia- es valorizar el capital adelantado. No se trata de un defecto psicológico de los capitalistas, sino de la misma ley interna de este modo de producción en el que rige el imperativo de valorizar sin cesar el capital adelantado. Y ese “mandato” se impone también a todas las facciones y formas del capital financiero: los fondos de inversión o de cobertura, los bancos o aseguradoras, y similares. Los que no logran valorizar los flujos dinerarios que manejan por lo menos al nivel del promedio de la rama, son barridos por la competencia. De ahí la presión por aumentar el apalancamiento al calor de la fase alcista del ciclo. Por eso Marx destacaba el rol del crédito mercantil, y del crédito por vía del descuento de letras de cambio, en ese impulso a la sobreacumulación (véase sección V del tomo 3 de El Capital). Y todo indicaría que en el capitalismo actual el apalancamiento tiene un rol por lo menos tan importante en la marcha a la sobreproducción como lo tienen el crédito comercial y bancario asociado al capital mercantil. Es que el apalancamiento alimenta la inflación de precios de los activos financieros, así como el endeudamiento y, en numerosos casos, la sobreinversión.

Por otra parte, el apalancamiento impulsa la valorización de títulos que representan capital ficticio (sobre capital ficticio, aquí); así como es impulsado por esa misma valorización. En particular, en períodos de abundancia de liquidez y baja de la tasa de interés, aumentan los precios de títulos públicos, inmobiliarios, bonos de empresas, sin que esos incrementos estén necesariamente validados por la generación y realización de plusvalía. Piénsese, por ejemplo, en el impulso que dio la especulación a la construcción inmobiliaria en EEUU, en los años previos a 2006.

Pero, llega un punto en que el alza no se sostiene. “La expansión de los mercados no puede producirse al ritmo de la expansión de la producción.  La colisión [entre producción y mercado] es inevitable… la colisión se hace periódica…” (Engels, pp. 272-3). En los inicios del giro hacia la recesión o depresión, las ventas comienzan a estancarse en algunos sectores, y las empresas acumulan existencias; la competencia presiona hacia la baja los precios; las ganancias se estancan o descienden. Los títulos inflados artificialmente empiezan a desvalorizarse. La forma (el precio) no está avalado por el contenido, la generación y realización de plusvalía. Se impone la desvalorización de los activos, la desaparición de gigantescas dosis de capital ficticio, pero también la destrucción de capital “real”.

Una situación que dispara el desapalancamiento, el cual lleva a ventas masivas de títulos y caídas de precios. Para ver por qué, retomemos el ejemplo del banco que tenía activos por $240, tenía deuda por $216, y un fondo propio (equity) de $24. Supongamos entonces que caen los precios de los títulos de $240 a $236. Siendo la deuda $216, el fondo propio se reduce a $20 y el apalancamiento se eleva a 11,8. Para volver a tener 10 de apalancamiento el banco ahora vende títulos por $36, y con lo obtenido baja la deuda en $36. De manera que pasa a tener un activo de $200, deuda por $180 y fondo propio $20. Su apalancamiento es 200/20 = 10. En este ejemplo, la caída del valor de los títulos dispara una venta de títulos 9 veces mayor. Es claro, además, que si los bancos deben mandar a pérdida préstamos, o reconocer la desvalorización títulos, se verán afectados en su capital propio (véase aquí).

Algo similar ocurre con el caso del inversor que había tomado a préstamos fondos proporcionados por el corredor de bolsa. En nuestro ejemplo, el inversor compró acciones por $100 con $50 de fondos propios y $50 de deuda, siendo el margen mínimo del 25% (o sea, $25). Supongamos que los precios de las acciones caen, y el valor del activo del inversor desciende a $70. Su balance de fondo propio ahora es $20, menor que el mínimo requerido. El inversor recibe una “llamada de margen” (margin call) de parte del corredor: tiene que poner dinero o títulos adicionales para llegar al mínimo requerido. En caso de no poder hacerlo, el corredor le venderá acciones. Las llamadas de margen constituyen otro poderoso acelerador de las devaluaciones masivas de los activos. Lo cual aumenta la incertidumbre general, precipita el giro a la liquidez y se agudiza la crisis y la desvalorización de capitales. El movimiento adquiere la forma de una espiral descendente.

Por último, destaco que el análisis de los mecanismos de apalancamiento y  desapalancamiento, su carácter pro-cíclico y la forma en que potencian las tendencias del capital a la sobreacumulación y crisis, desnuda el carácter fetichista del “capital dinero que da dinero”, o sea, del capital que “aparece como la fuente misteriosa y autogeneradora del interés, de su propia multiplicación” (Marx, 1999, t. 2, p. 500). La realidad es que no hay posibilidades de que los valores se incrementen indefinidamente por el solo hecho de comprar papeles tomando créditos respaldados por esos mismos papeles, para llevar más y más arriba los precios y las ganancias especulativas, con independencia de la generación y realización del valor. Esas “ingenierías financieras”, que tanto impresionan a la opinión pública, terminan inevitablemente en derrumbes de los valores -como decía Marx, después de todo una crisis es una revolución del valor- con una trágica secuela de desocupación, hambre y padecimientos sin fin de las masas trabajadoras.  

Textos citados:
Adrian, T. y H. S. Shin (2010): “Liquidity and Leverage”, Federal Reserve Bank of New York, Staff Report Nº 328.
Engels, F. (1968): Anti – Dühring. La subversión de la ciencia por el señor Eugen Dühring, México, Grijalbo.
Geanakoplos, J. (2010): “The Leverage Cycle”, NBER Macroeconomics Annual 2009, vol. 24, pp. 1-65.
Marx, K. (1974): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

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12/10/2019 at 18:19

La tesis “el problema son los especuladores”

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En una nota anterior (aquí) discutí la idea de que los padecimientos de los trabajadores y el pueblo empobrecido se deben a los banqueros “que roban y saquean al país”. En esta entrada amplío con el otro “gran culpable” para el sentido común izquierdista, los especuladores. Al respecto, son típicas declaraciones del tipo: “un puñado de banqueros y especuladores se lleva puesto al pueblo trabajador”; “el presupuesto está hecho a medida de los especuladores”; “los especuladores impusieron el golpe devaluatorio; “los especuladores obtienen ganancias saqueando al país”; “no hay que pagar la deuda a los especuladores”; “para solucionar el problema de la vivienda hay que acabar con los especuladores inmobiliarios”; “debemos terminar con los especuladores sojeros”, y similares.

El resultado es que, igual que ocurre con la tesis banqueros versus pueblo, se desplaza la contradicción entre el capital y el trabajo. Solo que ahora se establece en términos de “especuladores / pueblo”. Lo cual conecta con la creencia de que el capitalismo “salvaje” se debe a la hegemonía del capital especulador, e incontrolado, por sobre el capital “no especulador” y los Estados. El objetivo de esta nota entonces es discutir esta tesis desde la teoría marxista. Para este fin, comenzamos con el análisis de Hilferding sobre la especulación. Lee el resto de esta entrada »

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04/10/2019 at 12:59

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Javier Milei, sobre la libra esterlina y el Brexit

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Javier Milei es un economista que tiene considerable repercusión mediática. Adhiere a la corriente de pensamiento austriaco (corriente que he criticado en numerosas entradas anteriores), y hace todo un punto sobre que en las economías capitalistas no son necesarios los bancos centrales (véase, al respecto, Friedrich Hayek, La desnacionalización del dinero, Barcelona, 1978, Folio). Además de sostener, contra viento y marea, que la inflación tiene por única causa la excesiva emisión monetaria.

Sin embargo, no es tanto por estas ideas que Milei es conocido, como por el hecho de que trata de burro e ignorante, y a grito pelado, a toda persona que discrepe con lo que dice. Según Milei, sus argumentos son lógicamente irrebatibles; su teoría económica –la austriaca- goza de incuestionable superioridad sobre cualquier otra teoría económica; y remata asegurando que todo lo que afirma está basado en  datos y hechos imposibles de desmentir. Y aquel que ose cuestionar sus “imbatibles datos”, será pasible de recibir renovadas cataratas de insultos.
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28/09/2019 at 14:11

“El problema son los banqueros ladrones”

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Un discurso habitual del progresismo izquierdista dice que la causa de los padecimientos de la clase trabajadora es una de las formas del capital, el capital dinerario, o financiero, representado por los bancos, y no el modo de producción capitalista. Esto es, la oposición fundamental -o “contradicción principal” en lenguaje de los 1960- sería entre el “capital industrial y productivo” y el “financiero parasitario”. Al primero también se lo asocia con todo lo patriótico; al segundo con lo antinacional y “la dominación imperial”.

Se trata de un enfoque de larga historia en las corrientes del socialismo burgués o pequeñoburgués. Por supuesto, a partir del principio diferenciador hay variantes en la táctica política: algunos se limitarán a considerar más progresista al ala “productiva y nacional” del capital; otros le darán su “apoyo crítico”; y otros muchos, en fin, se incorporarán orgánicamente a las filas del nacionalismo burgués (como ocurre hoy con los marxistas que integran las listas del Frente de Todos). Pero por detrás de estas variaciones permanece el argumento clave: “el socialismo está lejos y hoy y ahora hay que elegir el mal menor”. Y para sostener este discurso no se vacilará en inventar lo que sea necesario. Así, por ejemplo, se calificará de “acción patriótica” el vaciamiento de YPF; que el Estado tome deuda a tasas del 15% en dólares; o que acepte tribunales de Nueva York para emitir deuda externa. Ninguna evidencia empírica torcerá la inmutable decisión de apoyar al ala que se ha establecido como progre-industrial de la burguesía, contra los bancos y financistas. Lee el resto de esta entrada »

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25/09/2019 at 12:51

La TMM y los argumentos monetaristas

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Por estos días, y a partir de un mensaje de la diputada nacional kirchnerista Fernanda Vallejos, se ha puesto en debate la propuesta de la Teoría Monetaria Moderna, de acabar con la desocupación y la recesión recurriendo a la emisión monetaria.

Según Vallejos, “un Estado como Argentina que crea moneda que se utiliza en su economía, no está limitado en términos financieros de ninguna forma. Todos los pesos que se quieran crear, se pueden crear”. En su apoyo, cita al profesor de Economía Eduardo Garzón.

En notas anteriores he criticado a la TMM (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí ) incluso he respondido a una crítica de Garzón a mi crítica a la TMM (aquí). La idea clave es que, en tanto el dinero es encarnación de valor –o sea, de tiempo de trabajo social- es imposible crear valor emitiendo dinero. Esa imposibilidad se manifiesta, dramáticamente en Argentina, en la validación del valor del peso que se impone a través de su convertibilidad al dinero mundial (dólar, euro y, eventualmente, incluso el oro). En otros términos, es imposible sustituir el trabajo, en tanto generador de valor, por la emisión monetaria. Pretenderlo es mero curanderismo social, y de la peor especie. Lee el resto de esta entrada »

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19/09/2019 at 09:20

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Portugal, el modelo “progre-socialista”

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Portugal se ha convertido, por estos tiempos, en el modelo recomendado por mucho del progresismo izquierdista, y por el Frente de Todos. Así, Kicillof afirmó que “Portugal es una salida de salida con crecimiento”; Cristina Kirchner llamó a renegociar con el FMI “a la portuguesa”; y Alberto Fernández se reunió con Antonio Costa, el primer ministro “para conocer de su propia boca cómo fue la experiencia portuguesa: ser muy cuidadoso con las cuentas públicas y desarrollar el consumo”.

A fin de ubicar el tema, recordemos que en noviembre de 2015 el socialista Antonio Costa fue nombrado primer ministro, en base a un acuerdo parlamentario del Partido Socialista con el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y los Verdes. El objetivo proclamado era “acabar con la austeridad para reactivar la economía”. El gobierno del PS restauró entonces la semana laboral de 35 horas para los empleados públicos y aumentó sus salarios; frenó privatizaciones en el transporte y recuperó el control de la línea aérea estatal; elevó el salario mínimo y las pensiones; aumentó la carga impositiva a grandes fortunas e impulsó la ayuda a las pymes. Dado que la economía ha crecido en los casi cuatro años que lleva el gobierno de Costa, el “modelo portugués” muchos afirman que es la demostración palpable de que es posible una salida de la crisis capitalista vía la redistribución progresista del ingreso, y sin sufrimientos para las clases trabajadoras. Por eso la experiencia portuguesa es citada como “modelo a imitar” por el kirchnerismo, stalinistas varios y por los partidos socialistas y organizaciones izquierdistas, como son el PSOE y Podemos, de España. El milagro progresista portugués, por otra parte, ha sido muy conveniente para disimular la desastrosa gestión de Syriza, en Grecia (hace unos años Syriza era el modelo a imitar, recomendado por los Kicillof criollos, los Pablo Iglesias y similares heraldos del reformismo burgués). Lee el resto de esta entrada »

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13/09/2019 at 16:01

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Economía global 2019; actualización (2)

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En la primera parte de la nota (aquí) dijimos que en los últimos 10 años la economía global se ha caracterizado por el crecimiento débil, y la baja inversión, en un marco de abundante liquidez. En lo esencial, se trata de plusvalía que, al no reinvertirse productivamente, se vuelca a los mercados financieros. Por eso, los organismos internacionales y observadores advierten sobre el peligro que entraña un crecimiento anémico sostenido en el aumento del crédito y un mar de deudas.

Por ejemplo, en su informe 2018 sobre comercio y desarrollo la UNCTAD señala que “los bancos han aumentado mucho más de tamaño gracias al dinero público; los instrumentos financieros opacos vuelven a estar a la orden del día; el sistema bancario paralelo se ha convertido en un negocio de 160 billones de dólares, el doble de la economía mundial…  Gracias a los billones de dólares de dinero público (‘expansión cuantitativa’), los mercados de activos se han recuperado, se realizan fusiones de empresas en gran escala y la recompra de acciones constituye ahora la característica distintiva de una gestión sagaz. En cambio, la economía real se ha mantenido renqueante fluctuando entre momentos efímeros de optimismo y rumores intermitentes de riesgos a la baja” (“Informe sobre el comercio y el desarrollo, 2018”).
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06/09/2019 at 12:34

Economía global 2019; actualización (1)

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Esta entrada se divide en dos partes

En esta nota actualizamos análisis que hemos presentado en notas anteriores sobre la economía global. La idea central es que se ha mantenido el crecimiento débil, al que hacíamos referencia años atrás. En este respecto recuerdo que en una nota de julio de 2014 (aquí, y siguientes; también aquí) decíamos que desde el final de la crisis de 2007-9 la coyuntura no era de depresión, o recesión, pero tampoco de fuerte crecimiento. Las economías de la zona del euro y Japón continuaban estancadas; el crecimiento era débil en Estados Unidos y Canadá; y relativamente importante en los países atrasados.

Agregábamos que todo indicaba que la economía mundial se encaminaba hacia un largo período de crecimiento débil, o semi-estancamiento. En paralelo, había mucha liquidez que alimentaba el crédito y la especulación. Una situación que Marx llamó “plétora del capital”, y que la literatura económica mainstream registró como “exceso mundial de ahorro”. Con bajas tasas de interés y mucho cash, y a pesar de mejoras en la rentabilidad –entre otras razones por aumento de la plusvalía relativa, véase más abajo- la inversión permanecía débil. Así, en lugar de ampliar su capacidad productiva, las empresas preferían recomprar sus acciones o involucrarse en fusiones y adquisiciones, en un contexto de crecimiento del crédito y las deudas, y falta de dinamismo de la producción. Lee el resto de esta entrada »

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02/09/2019 at 12:14

Conciliacionismo burgués reformista y la tradición del marxismo 

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Por estos días me ha llegado un escrito de Martín Mosquera,  “Argentina ante un instante de peligro: derrota de Macri, ‘terrorismo financiero’ y lucha de clases”, (https://contrahegemoniaweb.com.ar/argentina-ante-un-instante-de-peligro-derrota-de-macri-terrorismo-financiero-y-lucha-de-clases). Este trabajo ha gozado de bastante difusión en medios de izquierda que defienden políticas frentepopulistas, y de conciliación con fuerzas nacionalistas burguesas o pequeñoburguesas.

Preciso que el término “frentepopulista” se refiere a la política tradicional de los stalinistas (variantes URSS, maoísta, castrista) de postular alianzas, o apoyos “críticos”, a programas y coaliciones burguesas reformistas, con el argumento de “unidad frente a la derecha”. Una idea que predomina en la izquierda latinoamericana. En Argentina, esta orientación hoy se concreta en el llamado a votar, si se produjera un ballotage, al Frente de Todos. Incluso personas que han votado al FIT en las PASO me dicen que si hubiera una definición entre el macrismo y el kirchnerismo, votarían por este último. En este respecto, el escrito de Mosquera les brinda ejemplos de pasadas tácticas marxistas que avalarían el “apoyo crítico” al Frente de Todos y “la unidad contra Macri”. El objetivo de esta nota es responder los argumentos históricos que brinda Mosquera; empiezo con su orientación política general. Lee el resto de esta entrada »

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25/08/2019 at 17:05

Cambiar la historia con 15 minutos de discurso

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Como ha ocurrido en otras crisis económicas, por estos días sectores de izquierda levantan la consigna de Asamblea Constituyente. Por ejemplo el PTS sostiene que la AC  “puede aparecer como una alternativa a las salidas pactadas o negociadas, constituyéndose en fuerza motriz para la movilización revolucionaria…   En tanto institución que discute y define aspectos estructurales del régimen burgués es mucho más que un parlamento… la pelea no es por una Constituyente amañada. Por el contrario, es preciso impulsar la organización y lucha de la clase trabajadora y el pueblo pobre para imponer una instancia ampliamente democrática y soberana” (https://www.laizquierdadiario.com/La-izquierda-ante-la-crisis-parlamentarismo-revolucionario-y-Asamblea-Constituyente). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

21/08/2019 at 17:09

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