Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Sweezy y la crítica de Marx al enfoque subconsumista

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El enfoque subconsumista tiene una larga tradición en la izquierda. La idea central es que  los bajos salarios, y la creciente desigualdad en los ingresos, generan un déficit estructural (o de largo plazo) de la demanda, que desemboca en las crisis económicas. Recordemos que también hubo un subconsumismo “de derecha”, encarnado en Malthus. Malthus decía que la baja inclinación al consumo de los capitalistas debilitaba la demanda, y que el remedio era el consumo improductivo de la aristocracia. Sin embargo, el subconsumismo que prevaleció es el de izquierda. En el siglo XIX fueron representativos Sismondi, Rodbertus y Hobson (para un panorama del subconsumismo, puede consultarse Bleaney, 1977). En nuestra opinión, también Keynes tiene un enfoque subconsumista, en la medida en que ubica la razón última de la inversión en el consumo (para un enfoque distinto, véase también Bleaney).

Asimismo, importantes marxistas adhirieron a la tesis subconsumista. Entre ellos, Paul Sweezy, en el influyente Teoría del desarrollo capitalista, publicado en 1942. También fueron subconsumistas Paul Baran, que trabajó y publicó con Sweezy; y marxistas de la corriente de la dependencia (el caso de Marini).

En los 1970 disminuyó la aceptación de la tesis subconsumista entre los marxistas, y el foco se desplazó a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Probablemente se debió a la influencia de Mandel, Shaikh y a la revalorización de Shaikh de la teoría del derrumbe de Grossman. Sin embargo, en los últimos años pareciera haber un cierto renacer del subconsumismo, en especial en relación a la crisis de 2007- 09. Así, Sardoni (2015) sostiene que en los países capitalistas, en el período previo a la crisis, hubo una creciente desigualdad de la riqueza y de los ingresos, y un poder de compra limitado de los sectores más pobres de la población. Sardoni dice que este fenómeno está en el corazón de las crisis capitalistas, y fue la base del crecimiento financiero. Como señala Basu (2016), Sardoni parece acercarse a algunos planteos de Sweezy. 

También Wisman (2013) presenta una explicación subconsumista de la crisis de 2007-09, inspirada en Keynes, tal vez en Marx, y en Minsky en lo que se refiere al aspecto financiero.  Según Wisman, las razones más profundas de la crisis son, en EEUU, el estancamiento de los salarios y la creciente desigualdad en durante los anteriores 35 años. Lo cual generó la caída del consumo y, en consecuencia, la reducción de la inversión productiva. Por eso, los sectores más ricos habrían volcado las plusvalías a los mercados financieros, alimentando la burbuja que desembocó en el estallido de 2007.  

El objetivo de esta nota es pasar revista a la crítica de Marx al subconsumismo, y examinar la tesis subconsumista de Teoría del desarrollo capitalista. Dejo planteado, para una próxima nota, la necesidad de analizar la relación entre las nociones de subconsumo y sobreproducción, que recorren la literatura marxista sobre las crisis.    

La crítica de Marx

La crítica de Marx al subconsumo se basa en su teoría del valor, y de la plusvalía. La razón es sencilla: dado que el poder de compra de que disponen los asalariados es igual al valor de su fuerza de trabajo, las compras de los asalariados solo pueden realizar la parte del valor del producto que equivale al capital variable invertido por el capitalista. En particular, no pueden realizar la plusvalía del capitalista.

Por este motivo Marx rechazó las explicaciones de las crisis por subconsumo: “Decir que las crisis provienen de la falta de un consumo en condiciones de pagar, de la carencia de consumidores solventes, es incurrir en una tautología cabal. (…) Que las mercancías sean invendibles significa únicamente que no se han encontrado compradores capaces de pagar por ellas, y por tanto consumidores (ya que las mercancías, en última instancia, se compran con vistas al consumo productivo o individual). Pero si se quiere dar a esta tautología una apariencia de fundamentación profunda diciendo que la clase obrera recibe una parte demasiado exigua de su propio producto, y que por ende el mal se remediaría no bien recibiera aquélla una fracción mayor de dicho producto, no bien aumentara su salario, pues, bastará con observar que invariablemente las crisis son preparadas por un período en que el salario sube de manera general y la clase obrera obtiene realmente una porción mayor de la parte del producto anual destinada al consumo” (Marx, 1999, p. 502, t. 2).

La crítica se completa con los esquemas de reproducción. Como se recordará, Marx divide a la economía en dos sectores, el que produce bienes de consumo y el que produce medios de producción. La división corresponde a la división fundamental entre capital constante y capital variable.

Siendo k: capital constante; v: capital variable; s: plusvalía; K: producción total de medios de medios de producción; C producción total de medios de consumo; c: consumo capitalista; Δc: aumento del consumo capitalista; ak: acumulación de capital constante; av: acumulación de capital variable. Los subíndices 1 y 2 corresponden al sector productor de medios de producción y al sector productor de medios de consumo (véase Sweezy, pp. 181 y ss.; hemos alterado levemente la notación).

En el caso de la reproducción simple, los capitalistas no acumulan y gastan toda su plusvalía en bienes de consumo. De manera que el esquema es:

  1. k1 + v1 +s1,c = K
  2. k2 + v2 + s2,c = C

La condición de equilibrio entre ambos sectores es v1 +s1,c + v2 + s2,c = k2 + v2 + s2,c

Simplificando, v1 + s1,c = k2

Si se cumple la condición de equilibrio, no hay problemas de demanda. Puede verse, además, que v1 + v2 solo pueden representar una fracción del producto total, K + C. Por eso la realización de este último solo depende muy parcialmente de los salarios (y los trabajadores gastan su ingreso enteramente en bienes de consumo, incluso si se considera lo que ahorran para su retiro).

En el caso de la reproducción ampliada (o sea, cuando una parte de la plusvalía se dedica a acumular medios de producción y fuerza de trabajo), el esquema es:  

  1. k1 + v1 +s1,c + s1, Δc + s1,ak + s1,av = K
  2. k2 + v2 + s2,c + s2, Δc + s2,ak + s2,av = C

La condición de equilibrio es:

v1 +s1,c + s1, Δc+ s1,av + v2 + s2,c + s2, Δc + s2,av = k2 + v2 + s2,c + s2, Δc + s2,ak + s2,av

Simplificando:

v1 +s1,c + s1, Δc+ s1,av = k2 + s2,ak

Puede verse que, de nuevo, si se cumple la condición de equilibrio no hay problemas de falta de demanda. En este respecto, el argumento de Wisman no explica por qué puede ocurrir una crisis por subconsumo.

Sweezy (y Sardoni) sobre los esquemas

En Teoría…, y referido al subconsumo, Sweezy centra gran parte de la discusión en las tesis de Tugan Baranowsky, y presenta una explicación de la posibilidad de subconsumo más elaborada que la tradicional, que se limita a señalar los bajos salarios. A fin de comprender el planteo de Sweezy, recordemos que Tugan sostenía que los esquemas elaborados por Marx probaban que la acumulación del capital no depende del consumo, y que incluso podría continuar por muy bajo que fuera el consumo. Por eso, concluía, las crisis solo podían ocurrir por desproporciones en el crecimiento de las ramas.

En respuesta, Sweezy afirma que los esquemas no constituyen una refutación de la tesis subconsumista. Sostiene que el planteo de Tugan es, en esencia, tautológico, ya que si supone que la acumulación procede según los esquemas, la oferta y la demanda coinciden. Lo cual es la condición de equilibrio de los esquemas. A efectos de la argumentación, Sweezy entonces imagina qué ocurre si el consumo no aumenta. Pues resulta que en ese caso los capitalistas solo acumulan capital constante, y tampoco aumentan su consumo. O sea, s1,Δc, s1,av y s2,av = 0.

Así, la condición de equilibrio se reduce a v1 + s1c = k2 + s2,ac. Sin embargo, la condición de equilibrio de la reproducción simple nos dice que v1 + s1c = k2. De manera que s2,ac debe ser cero. Esto es, los capitalistas del sector II no acumulan, contradiciendo la condición que habíamos puesto, a saber, que los dos sectores acumulan. Una contradicción que no debe extrañar, ya que la condición que se impuso es contradictoria: por un lado, supusimos que en el sector II hay acumulación, por otra  parte supusimos que no aumenta el consumo obrero ni el de los capitalistas; o sea, que no aumenta la demanda de bienes de consumo. El propio Sweezy reconoce que la conclusión a la que llegó “proviene de cierta inflexibilidad en la suposición del esquema de reproducción”, como haber supuesto que ningún capital puede migrar de una rama a la otra. Pero si esto se permite, sigue Sweezy, puede haber una cierta redistribución de capital variable y constante entre ramas (con una elevación de la composición orgánica del capital), y se restablece el equilibrio (véase p.187).

Sweezy no continúa el argumento, pero Sardoni (2015) parece retomarlo. Supone también un esquema de reproducción con los dos sectores, productor de medios de producción y producción de medios de consumo. Los capitalistas no consumen y gastan toda la plusvalía en capital constante en sus sectores; o sea, no aumenta el consumo de los obreros a medida que progresa la acumulación. La condición de equilibrio, en el tiempo t, es v1 = k2 + s2. Tengamos en cuenta que, dadas las condiciones impuestas por Sardoni, s2 = s2,ak (los capitalistas del sector 2 no consumen y acumulan toda la plusvalía en capital constante). Ahora bien, como en el tiempo t+1 v1 debe ser igual a v1 en tiempo t, tenemos que en t+1 toda la plusvalía, s2, debe ser consumida. Sardoni concluye que no es un supuesto plausible, ya que resultó que los capitalistas del sector 1 son frugales, e invierten en capital constante, mientras que los capitalistas del sector II son dilapidan toda la plusvalía en los medios de consumo. Pero el resultado, más que implausible, es contradictorio con las condiciones que impuso Sardoni. En última instancia, es el problema que enfrenta el supuesto de Sweezy, que vimos antes. Es que si se supone que el consumo no aumenta, y se mantiene igual la composición de capital, el aumento de la  producción de bienes de consumo (derivado del aumento del capital constante en 2) no tiene salida. Esto es, para que hubiera equilibrio los capitalistas del sector 2 no deberían acumular capital constante; pero antes se estableció que acumulan capital constante. Además de la condición de que los capitalistas de cada sector solo invierten en su sector; y que no hay transferencias de obreros entre sectores, ni modificación de la composición de capital. No parece que sean los requisitos adecuados para presentar una teoría general de las crisis por subconsumo.

 Agreguemos todavía otra cuestión: Sardoni introduce el factor tiempo. La demanda derivada de v1 en el tiempo t+1 se satisface con la producción de t+1. Pues bien, de hecho también Marx, en su ejemplo numérico de la reproducción ampliada, introduce el factor tiempo, pero de manera distinta a la de Sardoni. Es que cuando los capitalistas, en el tiempo t+1, acumulan y aumenta el capital variable, lógicamente aumenta el consumo. Sin embargo, la demanda de bienes de consumo es satisfecha con la producción del tiempo t, no del tiempo t+1. Lo cual tiene su importancia, ya que si en período tras período el consumo permanece al mismo nivel, ¿para qué los capitalistas del sector 2 acumularán capital constante? No tiene sentido.

Otro argumento de Sweezy

Luego de la discusión planteada más arriba, en pp. 202 y ss., Sweezy propone otro argumento, esta vez partiendo de dos relaciones básicas:

  1. Tasa de aumento del consumo / Tasa de aumento de los medios de producción.
  2. Tasa de aumento de la producción total de artículos de consumo / Tasa de aumento de los bienes de producción.

Sostiene entonces que en el modo de producción capitalista la relación (1) es descendente, y la (2) es constante.

La relación (1) es descendente porque, dice Sweezy, el aumento del consumo de los capitalistas es una proporción decreciente de la plusvalía total. Por otra parte, sostiene que el aumento de los salarios es una proporción decreciente de la acumulación total. El resultado entonces es que la tasa de aumento del consumo desciende con relación a la tasa de aumento de los medios de producción. Si el razonamiento quedara aquí, no habría razón para que hubiera un problema de demanda: la caída relativa de la demanda de bienes de consumo sería compensada por el aumento relativo de la demanda de bienes de producción, destinados a la acumulación capitalista.

Para explicar entonces el subconsumo, Sweezy plantea que la relación (2) es constante. O sea, que la tasa a la que aumenta la producción de bienes de consumo es igual a la tasa a la que aumenta la producción de bienes de producción. Naturalmente, si esto es así, y dado (1), habrá una cantidad de medios de consumo producidos que no encontrarán salida. De ahí la tendencia a la sobreproducción. Por lo tanto, el peso del argumento es la constancia de (2). ¿Y por qué la relación 2 es constante? Sweezy se limita a decir que se trata de una relación “técnica”. Escribe: “Si… consideramos la producción como un proceso técnico natural de creación de valores de uso, vemos que debe existir una relación precisa entre la masa de medios de producción (suponiendo… que sean plenamente utilizados) y la producción de bienes de consumo” (p. 202). Explica también que debe existir una relación precisa entre la inversión en medios de producción y los cambios en la producción total de medios de consumo.

De manera que esas relaciones “son determinadas finalmente por las características técnicas de la producción, y por consiguiente, pueden variar con el desarrollo progresivo de los métodos de producción” (p. 202). Todo esto parece indudable. Si la producción de pan, por ejemplo, crece a una cierta tasa x, la producción de hornos de panadería debe crecer a una tasa y que permita satisfacer la demanda de hornos. Establecida así la relación, sigue sin haber, en principio, problema de falta de demanda de bienes de consumo. Y nada hace suponer que ambas tasas deban coincidir. Después de todo, se trata de un problema técnico.

Sin embargo, en este punto Sweezy establece una relación fundamental: “la proporción de la tasa de aumento en la producción total de artículos de consumo con respecto a la tasa de aumento de los medios de producción permanece inalterable” (p. 189). Esto es, si la tasa a la que aumenta la producción de medios de producción es y, la tasa a la que aumenta la producción de medios de consumo deberá ser también y. Dado que, por (1), la tasa de aumento del consumo es menor que la tasa a la que aumenta la producción de medios de producción (la tasa y en nuestro ejemplo), habrá un excedente de producción de medios de consumo con respecto al aumento del consumo.

Como puede verse, el argumento de Sweezy descansa decisivamente en esa relación (2), de naturaleza técnica. Supone entonces que los capitalistas del sector productor de bienes de consumo amplían la producción a la misma tasa a la que aumenta la producción de los medios de consumo, sin importarles que haya demanda para la misma. No tiene lógica. El mismo supuesto no se sostiene (de manera parecida a lo que vimos más arriba). Puede verse, por otra parte, que se trata de un enfoque subconsumista (Sweezy dice que en el largo plazo el capitalismo tiende al subconsumo), pero planteado desde un enfoque de “desproporción” por el choque entre las relaciones (1) y (2).

Por último, señalemos que Marx fue crítico de las teorías subconsumistas, y consideró que la causa de las crisis es la sobreproducción. Pero… ¿no es la sobreproducción sinónimo de subconsumo? Además, Marx sostuvo que la tendencia a aumentar la producción choca, en la sociedad capitalista, con un consumo que está limitado por las relaciones de clase antagónicas. Sweezy cita estos pasajes, para concluir que Marx defendía una explicación subconsumista de las crisis. ¿Se contradice entonces Marx? En cualquier caso, la idea de que sobreproducción = subconsumo está bastante extendida en el marxismo. Debemos tratar esta cuestión en una próxima entrada.

Textos citados:

Basu, D. (2016): “Underconsumption, capitalist investment and crisis: A reply to Sardoni”, Review of Keynesian Economics, April.

Bleaney, M. (1977): Teorías de las crisis, México, Nuestro Tiempo.

Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

Sardoni, C. (2015): “Is a Marxist explanation of current crisis possible?” The Review of Keynesian Economics, vol. 3, pp. 143-57.  

Sweezy, P. (1973): Teoría del desarrollo capitalista, México, FCE.

Wisman, J. 2013, “Wage stagnation, rising inequality and the financial crisis of 2008”, Cambridge Journal of Economics, vol. 37, pp. 921-945.

Descargar documento: https://docs.google.com/document/d/1MGkgXz76xUMAVkrckRg1l3VOxxZbrw2vpgcjQDdrqbw/edit?usp=sharing

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18/04/2021 at 17:23

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Respuesta al profesor Rallo, acerca de Wieser y la imputación

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En junio de 2018, y en el marco de una serie de entradas dedicadas a la teoría económica de los “austriacos” (Menger, Böhn Bawerk, Wieser, Mises, Hayek), sostuve que es imposible resolver la determinación de los precios de los “elementos de la producción” por “imputación” (aquí). Dije que la solución de Wieser – aceptada hoy por los austriacos – no es general, y que el propio Wieser tuvo que admitirlo.

Hace unos días, por gentileza de un lector del blog, tuve conocimiento de tweets del economista y profesor español Juan Ramón Rallo, partidario de la escuela austriaca, en los que me critica. Según Rallo, he afirmado que “supuestamente [Wieser] habría reconocido que su solución no es aplicable a una economía con muchos factores productivos. Toda la restante crítica de Astarita se basa en que Wieser reconoce no poder resolver el problema en una economía grande. Sucede que Wieser jamás reconoció eso. Astarita traduce y cita mal a Wieser…”. El pasaje que yo habría traducido mal (aunque en realidad no escribí la cita textual) se encuentra en la página 93 de Natural value, y dice: “When too large a number of production goods are grouped together as one unit—as when theorists talk of all kinds of labour as “labour,” all kinds of capital as “capital,” and all varieties of ground as “land”—there is no longer the number of equations necessary for any solution”.

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07/04/2021 at 15:14

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Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (final)

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La tercera parte de la nota, aquí

Ciclo económico y movimientos de precios

El análisis en Salario, precio y ganancia de la relación entre movimientos de salarios y precios es complejo. Más importante, no existe la relación lineal “suba (baja) de salarios, suba (baja) de precios” que acostumbra postular la Economía vulgar. Ya hemos mencionado, entre otros elementos que afectan esa relación, los cambios de la productividad y de la tasa de plusvalía; la lucha de la clase obrera; y los cambios del valor del dinero. En este marco, en el capítulo 13 de Salario… Marx agrega los movimientos de precios, ganancias y salarios vinculados a los ciclos económicos.

Sostiene que el ciclo pasa “por fases de calma, de animación creciente, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento” (p. 38); y que los precios y la cuota de ganancia siguen estas fases. Lo cual determina otro de “los casos principales de lucha por la suba de los salarios, o contra su reducción” (título del capítulo). Esto se debe a que la relación entre los precios de mercado y los valores es afectada por el ciclo: en la fase de ascenso los precios de mercado tienden a estar por encima de sus valores, y por debajo durante la crisis y depresión. Por eso, sostiene que si bien los precios de mercado se regulan por sus valores (o sus precios de producción), esto se verifica “sacando la media del ciclo” (p. 37). Plantea que “durante las fases de baja de los precios de mercado, y durante las fases de crisis y estancamiento, el obrero, si es que no se ve arrojado a la calle, puede estar seguro de ver rebajado su salario” (p. 37). Notemos que en este pasaje da a entender que puede haber períodos de baja de precios por fuera de las crisis y depresiones (véase más abajo). En cualquier caso, durante las crisis y depresiones las luchas son más bien defensivas. Por eso, cuando bajan los precios los obreros deben “forcejear” con los capitalistas “para establecer en qué medida se hace necesario rebajar los jornales” (ibid.). Aquí parece descontar que los salarios monetarios bajan, inevitablemente, y el objetivo de los obreros es limitar esa baja. A su vez, en las fases de prosperidad, cuando el capitalista “obtiene ganancias extraordinarias”, el obrero debe batallar para conseguir una suba del salario. De manera que el valor de la fuerza de trabajo, o el salario medio, se establece a través de este movimiento fluctuante: “… si, durante la fase de prosperidad… el obrero no batallase por conseguir que se le suba el salario, no percibiría siquiera, sacando la media de todo el ciclo industrial, su salario medio, o sea, el valor de su trabajo” (ibid.; énfasis agregado).

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29/03/2021 at 12:09

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Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (3)

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La segunda parte de la nota, aquí

Mark-up y arbitrariedad

De la tesis que afirma que el precio surge por la suma de partes, y que el precio del trabajo (el salario) regula el precio de las mercancías, se pasa, naturalmente, a la idea de que la ganancia y la renta de la tierra surgen por recargo sobre el costo salarial. Así, la renta queda establecida por el “poder de monopolio” (tesis favorita del populismo de izquierda) y la ganancia por la costumbre, la voluntad del capitalista, y similares. Pero la voluntad o la costumbre no explican nada; los precios, en promedio, no son arbitrarios. Por eso, Marx plantea que para contestar la pregunta de qué es lo que determina la ganancia o la renta no hay más remedio que “traspasar los límites de la voluntad” (véase Salario…, p. 5). Y aunque la voluntad del capitalista sea embolsar lo más que pueda, lo que cuenta son los límites de lo que puede. Así, ya cuando analizamos el salario nos damos cuenta de que no puede ser fijado a voluntad por el capitalista. Es posible que este desee llevarlo al mínimo fisiológico, pero entre ese mínimo y los salarios tal como pueden establecerse, dada una cierta relación de fuerzas entre las clases sociales, existe toda una escala, en la cual la voluntad del capitalista juega un rol muy menor. Lee el resto de esta entrada »

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22/03/2021 at 16:33

Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (2)

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La parte (1) de la nota, aquí.

La tesis de que los precios se determinan por los salarios

La explicación del precio como suma de partes desemboca en “el dogma” (Marx) de que los precios de las mercancías se determinan, en forma lineal y directa, por los salarios. Es que se postula la existencia de un costo salarial (salario = al valor del trabajo) y que sobre este se establecen los recargos (mark-up) correspondientes a la ganancia y la renta. Marx caracteriza esta explicación como “anticuado y desacreditado error” (Salario… p. 16), seguramente porque consideraba que había sido superada por Ricardo. Sin embargo, es la teoría de la inflación que predomina en la Economía burguesa no monetarista.

En oposición a la idea de que los precios dependen linealmente de los salarios, Marx presenta el hecho, muy simple, de que en la práctica no existía alguna relación directa entre el nivel salarial de los trabajadores y las mercancías que producían. Para verlo con un ejemplo sencillo. Si en una jornada de trabajo de 10 horas un obrero genera $1000 de valor, y produce 2 bienes X, el valor de cada X será, lógicamente, $500, aunque el salario obrero sea, en relación al valor agregado, bajo; por ejemplo, $100 por jornada. Si luego, merced a un avance de la productividad, el obrero pasa a producir 10 X en la jornada (en la que continúa agregando un valor de $1000), el valor de cada X se habrá reducido a $100, con independencia de que los salarios, por caso, puedan haber aumentado a $500 por jornada. Este simple ejemplo bastaría para demostrar que los precios de las mercancías no se determinan, de manera simple y unívoca, por el precio de la fuerza de trabajo, o sea, por los salarios. Lee el resto de esta entrada »

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17/03/2021 at 12:54

El PC ante Insfran: consecuente con su historia

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Por estos días Soledad Yorg, responsable política del Partido Comunista Formosa, salió a respaldar públicamente al gobernador Gildo Insfran y su régimen (véase aquí).

En esencia, Yorg dice que denunciar los ataques a las libertades democráticas en Formosa es hacerle el juego a la derecha. Y que gracias al régimen de Insfran la salud de la población, en estos tiempos de pandemia, está en mejores condiciones que en el resto del país. De manera que el que critica a Insfran favorece a la derecha y perjudica al pueblo. Lee el resto de esta entrada »

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13/03/2021 at 16:39

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Página falsa de Facebook y un texto de Juan Iñigo Carrera

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En una nota anterior (aquí) denuncié que alguien creó una página falsa en Facebook utilizando mi nombre. Al momento de escribir publicar esta entrada, esa página sigue en pie, a pesar de las denuncias.

El sujeto que hizo esto también creó una página falsa utilizando el nombre de Juan Iñigo Carrera. Además, realizó posteos atribuyéndolos a JIC o a mi persona.

En lo que sigue, reproduzco un texto de JIC, que amplía la denuncia anterior. Lee el resto de esta entrada »

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10/03/2021 at 11:44

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Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (1)

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En notas anteriores (por ejemplo, aquí), sostuve que, según la teoría marxiana, los precios están determinados por leyes que son socialmente objetivas. Naturalmente, me refiero a los precios de mercancías que pueden ser reproducidas, esto es, que están sometidas a competencia.

En esta nota amplío el tema llamando la atención sobre el trabajo de Marx Salario, precio y ganancia. Se trata del informe presentado por el autor de El Capital, en junio de 1865, en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, en crítica a John Weston. Weston sostenía que la lucha por aumentos salariales es inútil porque los capitalistas responden a los aumentos salariales elevando los precios. En su informe, Marx resume su teoría del valor y de la plusvalía y explica, de forma muy accesible, por qué los precios no pueden ser establecidos a voluntad cuando aumentan los salarios. Una cuestión que está íntimamente vinculada a las teorías – en primer lugar la keynesiana – que culpan a los aumentos salariales por la inflación. Dada su extensión, he dividido la nota en partes. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

08/03/2021 at 11:31

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Página falsa de Facebook

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A los lectores del blog: 

Les informo que alguien ha creado una página falsa de Facebook utilizando mi nombre.

Aquí va una captura de pantalla

El enlace es: https://www.facebook.com/Rolando-Astarita-102316985257992/

El sujeto que creó esta página falsa está haciendo comentarios como si fueran míos.

Les pido que lo denuncien en Facebook.

Muchas gracias
Rolando Astarita

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04/03/2021 at 22:33

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Marx, Mill y la teoría de las ventajas comparativas

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Hasta donde alcanza mi conocimiento, Marx no trató las teorías burguesas de comercio internacional de su época, esto es, ventajas absolutas, de Adam Smith, y ventajas comparativas de David Ricardo. Sin embargo, dejó algunos pasajes en los que hace mención al enfoque de ventajas comparativas. Entre ellos, el más conocido está en el tomo 3 de Teorías de la plusvalía, en el capítulo “Desintegración de la escuela ricardiana” (p. 88 de la edición Cartago, Buenos Aires). En ese pasaje da a entender que la teoría de las ventajas comparativas, en la formulación de John S. Mill, encierra una teoría de la explotación de los países atrasados por los adelantados. Una tesis que repiten algunos marxistas.

Dedico esta entrada al análisis de esta cuestión, en particular, a la relación entre la teoría de las ventajas comparativas y la teoría de la explotación (de la plusvalía) de Marx. A fin de introducir el tema, comienzo recordando las teorías de Smith y Ricardo. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

28/02/2021 at 12:24

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