A propósito del “Partido de la nueva clase obrera”

El Partido de los Trabajadores Socialistas, PTS, ha lanzado la consigna de formar un partido “de la nueva clase obrera”. Considero que es una de las peores consignas que puede haber lanzado una organización que se reclama marxista. A fin de explicar por qué, comienzo con la noción marxista de clase obrera.
Clase obrera según Marx
Según Marx, el obrero se define como aquel que es propietario de su fuerza de trabajo y no es propietario de los medios de producción. O sea, lo decisivo es la relación del trabajador con los medios de producción, y su fuerza de trabajo. Lo dice en El capital: “la separación del trabajador libre con respecto a sus medios de producción es el punto de partida” (p. 43 t. 2, edición Siglo XXI).
Más precisamente, ya en el acto de compra de la fuerza de trabajo el capitalista se presenta “como poseedor de los medios de producción que constituyen las condiciones objetivas para que el poseedor de la fuerza de trabajo la gaste en forma productiva” (p. 37 ibídem). Esto es, los medios de producción se contraponen al poseedor de la fuerza de trabajo como propiedad ajena” (ibídem; énfasis nuestro). Se establece, por lo tanto, una relación de clase: “… la relación de clase entre capitalista y asalariado ya existe, está presupuesta en el momento en que ambos se enfrentan en el acto D-FT (del lado del obrero FT-D) (ibídem). En esta relación no cuenta que el obrero tenga mucha o poca antigüedad como obrero asalariado; que esté registrado en la seguridad social, o no lo esté; que su trabajo sea, o no, precario; que el capitalista sea nativo o extranjero. La relación de clase engloba y subsume esas particularidades.
El capitalista pues compra la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo, puesta en movimiento genera, el valor que repone el valor de la fuerza de trabajo y la plusvalía (plustrabajo) que se apropia gratis el capitalista. Se define pues una relación de explotación que, subrayamos una vez más, es independiente de si el trabajador es nuevo, o si tiene encima muchos años de obrero asalariado.
A su vez, en la medida en que la plusvalía se acumule, el capital compra más medios de producción y fuerza de trabajo; con lo que se produce más plusvalía que, al reinvertirse permite subsumir más fuerza de trabajo, que genera más plusvalía, etcétera. En otros términos, se reproducen, en escala ampliada no solo las condiciones materiales de la producción (medios de producción y de consumo) sino también la misma clase obrera (véase, caps. 21 y 22 t. 1 El capital). Esto ocurre al margen de que el obrero sea joven o esté cercano a la edad de jubilarse.
Dos cuestiones a resaltar: a) En la relación capitalista los trabajadores están sujetos a la autoridad del capital (que puede estar mediada por capataces y otros “mandos intermedios”). Los ritmos, modalidades y organización del proceso laboral tienden a ser establecidos por el capital, en relación de fuerza con la clase obrera (que puede estar organizada en sindicatos, delegados de empresa, militancia obrera, etcétera).
b) También forman parte de la clase obrera los trabajadores que son contratados por el capital para realizar tareas improductivas, pero esenciales para la realización y apropiación de la plusvalía. Un trabajador ocupado en el sector ventas, por caso, no crea valor (la metamorfosis mercancía – dinero no genera nuevo valor), pero su trabajo es necesario para la realización del valor y la plusvalía (véase aquí). Una vez más, que estos trabajadores sean nuevos o antiguos no altera la relación de explotación.
Explotación, unidad de la clase obrera
Lo desarrollado hasta aquí resalta la importancia de la unidad de la clase obrera. En su forma más abstracta, es la consigna con la que cierra El manifiesto comunista: “proletarios del mundo, uníos”. Su base material es la posición que tiene la clase obrera en la economía, o sea, en las relaciones de producción y cambio. Este aspecto fue subrayado por Marx en Trabajo asalariado y capital: dado que el obrero está obligado a vender su fuerza de trabajo -so pena de caer en la indigencia o morir de hambre- es propiedad de la clase capitalista en su conjunto: “… el obrero, cuya única fuente de ingresos es la venta de la fuerza de trabajo, no puede desprenderse de toda la clase de los compradores, es decir, de la clase de los capitalistas, sin renunciar a su existencia. No pertenece a tal o cual capitalista, sino a la clase capitalista en conjunto…” (p. 28, Trabajo asalariado y capital, Buenos Aires, Polémica, 1972; énfasis nuestro).
Todo confluye entonces en que “el capital es una relación social de producción. Es una relación burguesa de producción, una relación de producción de la sociedad burguesa” (p. 37, ibídem). También: “…el capital presupone el trabajo asalariado y este el capital. Ambos se condicionan y se engendran recíprocamente” (p. 40, ibídem). Significa que la clase obrera se define como tal por esta posición social. Es una posición objetiva del obrero. La conciencia, la cultura, las creencias religiosas, la ideología, no entran en la definición de la clase obrera. Aunque la posición del obrero en la economía pueda favorecer, o predisponer, a la toma de conciencia de su situación de explotado, la relación de producción no determina de manera directa o mecánica la conciencia de clase.
La cuestión de si la clase obrera es nueva o vieja tiene una importancia muy secundaria para el análisis de qué es clase obrera. Peor aún, si el foco del análisis es el grado de “novedad” de los trabajos, o de los trabajadores que los ejecutan, se ponen en segundo plano las nociones claves, como propiedad, o no propiedad, de los medios de producción; la venta de la fuerza de trabajo; la explotación y la plusvalía; la relación capitalista como relación de producción burguesa.
Interludio: Formas con que se diluye la noción marxista de clase obrera
A lo largo de la historia ha habido diversas formas por medio de las cuales se trató, y trata, de desplazar la centralidad de las relaciones burguesas de producción en la definición de la clase obrera. Enumeramos algunas de ellas:
- Se identifica a la clase obrera con una determinada cantidad de ingresos monetarios. Así, un asalariado con un ingreso por encima de cierto nivel, no pertenecería a la clase obrera, sino a la clase media.
- Se sostiene que la clase obrera está conformada solo por los trabajadores industriales.
- Se ha planteado que todos los estudiantes universitarios son parte de la clase obrera (véase aquí).
- Se define que son clase obrera todos los que “viven de su trabajo” (véase aquí).
- Se considera que los ejecutivos de empresas, que encarnan al capital en funciones, forman parte de la clase obrera (Marx los incluía en la clase capitalista).
Formas intermedias y nuevos sectores
El criterio por el cual definimos a la clase obrera no excluye las formas mixtas y complejas. Por ejemplo, el obrero que, además de cumplir un turno en una empresa (supongamos de 14 a 22 horas), posee y atiende, con su familia, un negocio propio (por ejemplo, de 8 a 12 horas). Otro caso, los obreros que están desempleados y realizan “changas” con medios de producción propios (escasos, de poco valor), para sobrevivir. Deberían considerarse parte del ejército de desocupados, y no como integrantes de la pequeña burguesía
Por otra parte, están los cambios en la composición de la clase obrera asociados al desarrollo capitalista. Es que a medida que se concentra el capital, y se extiende la producción de mercancías, aumenta la proletarización de nuevos sectores, en especial en la pequeña burguesía. Así, trabajos realizados por productores independientes pasan a ser ejecutados por trabajadores asalariados. Un ejemplo: hace 70 u 80 años, aproximadamente, era característico que un médico atendiera en su consultorio. Era un productor simple de mercancía (la mercancía en este caso era un servicio). Esto ha cambiado. Actualmente muchos médicos trabajan en hospitales o sanatorios privados; están subsumidos a los ritmos de producción impuestos por las patronales; y generan plusvalía (y he conocido casos de sobreexplotación y agotamiento de la fuerza de trabajo). O sea, por su posición social objetiva, pertenecen a la clase obrera. Un vez más, en todo esto que los trabajadores sean nuevos o viejos tiene una importancia muy secundaria.
Una consigna divisionista
La consigna de moda del PTS es “por un Partido de la nueva clase obrera”. En esta redacción no hay inocencia ni descuido. No es que se olvidaron de los trabajadores “no nuevos”. El PTS tiene plena conciencia de lo que está haciendo: llama a organizar en su curioso partido solo a una parte de la clase obrera, la “nueva”. Para semejante propósito, la concepción de clase obrera derivada de las nociones de plusvalía, fuerza de trabajo, relaciones de producción burguesas, etcétera, es un estorbo. Por eso, en el planteo petesiano “la nueva clase obrera” está en el aire, desprovista de raíz objetiva. Aparece de la nada, sin haber arreglado cuentas con la noción de «la vieja clase obrera». Se trata, en el fondo, de desprenderse del molesto -a los ojos del oportunista- peso de la teoría marxista. De ahí también la exaltación de lo nuevo simplemente porque es nuevo, y no necesita por ello de la ciencia crítica para sostenerse discursivamente. Es lo que en mi generación se llamaba tilinguería intelectual, y al extremo. Aunque siempre adecuada para el despliegue de un electoralismo desenfrenado, que tiene poco o nada que ver con una crítica revolucionaria. Finalmente, la pregunta es ¿Qué queda de la independencia de clase después de algo así?
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/12_gWFLDcWP6drwj9ZqokcAmAbfaM-RSkX0bn8C4HnsM/edit?usp=sharing
Sectas divisivas y marxismo

Uno de los objetivos que me he propuesto con el blog es rescatar aspectos de la tradición teórica y política del socialismo revolucionario, el marxismo. En esta entrada el tema es la crítica de Marx a las sectas. Comenzamos con la carta que envió a Johann B. von Schweitzer, con fecha 13 de octubre de 1868, en la que define el comportamiento de las sectas de izquierda en términos que conservan una asombrosa vigencia cuando se aplican a algunos grupos de la izquierda argentina.
La carta a von Schweitzer
En la carta a Schweitzer Marx sostiene que, si bien Lassalle había jugado un rol progresivo para reanimar al movimiento obrero alemán en un período de reacción, había cometido el error de establecer como punto central de la agitación socialista la demanda de ayuda estatal a las organizaciones obreras. Con eso, sigue Marx, los lassalleanos habían retomado la consigna que Philippe Buchez, líder del socialismo católico francés, había lanzado en 1843. Aunque Lassalle había combinado el pedido de ayuda del Estado con la exigencia cartista del sufragio universal. Es en este marco que Marx critica el sectarismo:
Lee el resto de esta entrada »El materialismo histórico y el culto a la personalidad

El objetivo de esta nota es llamar la atención sobre la manera en que se ha instalado en partidos y grupos de la izquierda argentina una peculiar exaltación de personalidades que son presentadas como potenciales líderes de las masas. Lo preocupante es que se las potencia no por su capacidad para intervenir, en base a una comprensión de la teoría marxista, en la lucha política y de ideas, sino porque poseen, además de su disposición a luchar (descontada en un militante socialista), determinadas características formales (formales en relación al contenido de la propaganda socialista). Por ejemplo, se promueve que el candidato sea joven (un activo que, obvio, se deteriora con el paso de las elecciones); o que sea simpático y transmita con alegría su entusiasmo revolucionario. Parecen recomendaciones de especialistas en marketing, orientados por algún focus group. De ahí los posters, por ejemplo, en los cuales el o la candidata aparecen “mirando al futuro”, sugiriendo un “síganme”. O la convocatoria a formar comités de lucha para militar y potenciar la figura elegida.
Por supuesto, se demanda una cierta capacidad del postulante a líder de masas para defender las posiciones del partido, pero este aspecto del asunto es fácil de cubrir. Es que el mensaje pasa por algunas “consignas solución” para los males de los explotados. El ejemplo paradigmático en Argentina es el no pago de la deuda externa: con esa simple medida, se dice, habría dinero para aumentar salarios y jubilaciones; impulsar la obra pública; y mejorar la educación y atención de la salud. Otro ejemplo, “vótenme para proponer en el Congreso que se prohíban los despidos”.
Lee el resto de esta entrada »Ucrania, Carta a la Conferencia Internacional contra la guerra

A través de Correspondencia Internacional tuve conocimiento de la Carta Abierta de la Campaña de Solidaridad con Ucrania a la Conferencia Internacional contra la guerra, que se realiza en Londres (véase Imperialismos – Carta abierta a la Conferencia Internacional contra la Guerra en Londres. [Sotsialnyi Rukh] – Correspondencia de Prensa).
Como seguramente conocerán muchos lectores del blog, mi posición es de defensa de la lucha de los ucranianos contra la invasión y por la autodeterminación nacional. En este punto tengo diferencias con la mayoría de los partidos y grupos de la izquierda argentina. Algunos apoyan la invasión rusa, lisa y llanamente, Y otros niegan el derecho del pueblo ucraniano a armarse (a recibir armas de la OTAN) y defenderse. El Partido de los Trabajadores Socialistas, el Partido Obrero y el Partido Política Obrera tienen esta última posición. Palabras más o menos, sostienen que la agresión rusa es repudiable, pero la resistencia es funcional al imperialismo estadounidense y europeo. Por esta vía estos partidos se posicionan, de hecho, en contra del derecho a la autodeterminación nacional. Un derecho democrático – burgués elemental (sobre la importancia en la tradición socialista de la defensa de las libertades democrático-burguesas, véase aquí).
Lee el resto de esta entrada »Izquierda Socialista, un discurso contradictorio

En su prensa Izquierda Socialista (IS) sostiene que ha sido un gran logro mantener la unidad de los cuatro principales partidos de la izquierda en el FIT-U. IS también destaca el crecimiento de la aceptación de Myriam Bregman (dirigente del PTS) en las encuestas. Según IS, eso podría estar indicando que hay un giro a la izquierda de un sector de la clase obrera. De ahí que convoque a formar “comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman” (Por comités unitarios del FIT-U en apoyo a Myriam Bregman).
Sin embargo, IS también sostiene que Bregman y el PTS son divisionistas. Por ejemplo, en la nota citada acusa al PTS de “divisionismo y autoproclamación” por “negarse a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Bregman”. “… esas actitudes divisionistas son preocupantes… vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo”. Incluso, sigue el argumento, debilitan a Bregman “quien debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros”. O sea, se dice que hay que formar comités de apoyo a Bregman, para fortalecer al FIT-U, al tiempo que se reconoce que Bregman y el PTS dividen y debilitan al FIT-U. ¿Cómo se entiende?
Para bajarlo a tierra, cuando un militante de IS convence a un amigo, compañero de trabajo, etcétera, de que participe en un comité “encabezado por el apoyo a Bregman”, ¿tiene que informarle que Bregman (y el PTS) son divisionistas con respecto al FIT-U? ¿O debe callarse? Pero si calla deja correr el divisionismo. Y si lo denuncia, no se puede explicar por qué hay que formar comités de apoyo a los dirigentes divisionistas (Bregman en primer lugar). No hay manera de salvar esta incoherencia.
“Abajo el gobierno” y la toma del poder por la clase obrera

En una nota anterior sostuvimos que el acceso de los socialistas al gobierno (al poder Ejecutivo) no es sinónimo de la toma del poder por la clase obrera (aquí). En esta nota ampliamos el argumento, poniendo la atención en la consigna de “Abajo el Gobierno” (“Fuera Milei”), y la convocatoria a constituir comités de apoyo a Myriam Bregman y al FIT-U.
La consigna “Abajo el Gobierno”
Los partidos que integran el FIT-U están levantando, como consigna central para la movilización y organización de las masas, la consigna de “Fuera Milei”. Parece casi de sentido común, dado el carácter ferozmente anti-obrero del gobierno de LLA, el estancamiento económico, el descontento y el abismo de miseria y degradación al que están sometidas las masas. Pero el asunto no es tan simple, exige cierta reflexión. Es que habitualmente el recambio en la cabeza del Poder Ejecutivo actúa de conveniente fusible para la continuidad del Estado y del modo de producción capitalista. Nuestra historia reciente es ilustrativa: a la caída de Alfonsín le siguió el gobierno de Menem. A la caída de Menem le siguió De la Rúa. A la caída de este le siguieron Duhalde y Kirchner; a CFK le siguió Macri; a Macri el gobierno de Alberto Fernández y de nuevo CFK; a estos, Milei. En todos los casos la izquierda agitó el correspondiente “fuera el gobierno”. Pero no por eso el movimiento obrero avanzó en conciencia de clase u organización. De hecho, los recambios en el Ejecutivo sirvieron para recrear esperanzas que desembocaron en nuevos callejones para las masas.
Lee el resto de esta entrada »Charla introductoria a «El Capital»

El jueves 28 de mayo pasado di una charla, en la Facultad de Ciencias Económicas, UBA, introductoria al taller de lectura de El Capital, organizado por la UJS (Partido Obrero) de Económicas, mxe. Se encuadra en la Cátedra libre «En defensa del marxismo».
Mi intervención se centró en las dos primeras secciones del capítulo 1 de El Capital. La primera sección es sobre la mercancía y sus dos factores, el valor de uso y el valor (la sustancia del valor). La segunda sección está dedicada al doble carácter del trabajo representado en la mercancía. En este marco, señalé algunas de las principales inconsistencias y problemas que encierra la teoría del valor basada en la utilidad marginal, defendida por los neoclásicos y los «austriacos» (Menger, von Mises, Hayek).
También participó del evento Pablo Heller, dirigente del Partido Obrero. Para los interesados, aquí van dos enlaces. El primero solo contiene mi exposición y posteriores intervenciones en el debate: Charla introductoria al Capital
El segundo enlace presenta el evento entero: 20260528 El Capital – MXE clase 1.mp4 – Google Drive
“Fanáticos de la intervención del Estado”

“El Estado –es lo opuesto de lo que dice Milei- … nosotros somos fanáticos de que el Estado tiene que controlar los resortes fundamentales [de la economía]”. Lo declara Juan Carlos Giordano, dirigente de IS y del FIT-U, reporteado recientemente en el programa “Chiche en vivo”. Puede verse en Millones ven con buenos ojos a Myriam Bregman – Giordano -Chiche en vivo | Izquierda Socialista FITU (a partir del minuto 9). El periodista interrumpe “pará, ustedes van por más Estado, a diferencia de Milei”. Giordano precisa que con el kirchnerismo lo del Estado se desvirtuó porque sirvió para reconocer la deuda que dejó el gobierno de Macri y Caputo con el FMI. “Entonces, nacionalizar el comercio exterior y la banca es clave. Eso es otra chorrera igual que la deuda externa donde se va la fuga de capitales. [El comercio exterior] “lo controlan Cargill, las multinacionales yanquis”.
En oposición a lo que dice Giordano, sostengo que los marxistas no somos “fanáticos de la intervención del Estado”. Es que en tanto la clase obrera no tome el poder, y destruya al Estado, la intervención del Estado en la economía estará al servicio de los intereses del capital. De manera más general, afirmamos que la idea de que la intervención del Estado en la economía nos acerca al socialismo, es equivocada. Esa es la base de la crítica marxista al Estado capitalista. Relacionado a esto, y en oposición a lo que afirma Giordano, es equivocado decir que el Estado burgués “puede controlar los resortes fundamentales” de la economía capitalista. El “resorte fundamental” en la economía capitalista es la explotación de la clase obrera, la generación de plusvalía por el trabajo asalariado y su apropiación por la clase capitalista. Cómo se reparte esta torta al interior de la clase capitalista (los capitales privados, el capitalismo de Estado, la alta burocracia estatal) es una cuestión secundaria. El control del comercio exterior, por caso, puede afectar esa distribución, pero no afecta a la relación esencial.
Lee el resto de esta entrada »Fuerzas productivas y Programa de Transición

El Programa de Transición (en adelante PT) fue aprobado por el Congreso de fundación de la Cuarta Internacional, en 1938. Hasta hoy los trotskistas sostienen que, en lo esencial, es el programa adecuado para la era “de descomposición y agonía del capitalismo”. En notas anteriores hemos criticado la tesis basal del PT, a saber, que las fuerzas productivas, a nivel global, y tendencialmente, han dejado de crecer (los más “ortodoxos” remontan el estancamiento a 1914). En esta entrada mostramos que, si se elimina esta tesis, no se sostiene la lógica que recorre el PT. Comenzamos puntualizando las afirmaciones clave del PT.
- Las fuerzas productivas dejaron de crecer
Afirma el PT: “La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar bajo el capitalismo. Las fuerzas productivas han dejado de crecer. Las nuevas innovaciones y los nuevos progresos técnicos no conducen al acrecentamiento de la riqueza material”. (…)
Lee el resto de esta entrada »Trotskismo y fuerzas productivas, respuesta a Gustavo Burgos

En mi respuesta a Ariel Petruccelli (aquí) sostuve que el trotskismo se ha convertido en una iglesia política. La mejor prueba de ello es el planteo de que el capitalismo está estancado desde hace 50 o más años. Una tesis insostenible desde la evidencia empírica y la teoría marxista de la acumulación y crisis, pero clave para la lógica que recorre el Programa de Transición, fundacional de la Cuarta Internacional.
He criticado en repetidas ocasiones esta tesis. La última vez aquí. En esta nota he presentado datos actualizados sobre el crecimiento, en los últimos 50 años, del producto; de la productividad; de la clase obrera; del mercado mundial; de la esperanza de vida; y de los niveles de escolarización. En dos notas posteriores –aunque ya no referidas a la posición del trotskismo- destaqué que se estamos asistiendo a una extendida revolución tecnológica (entre otros cambios mencionemos la incorporación de la IA y robótica a la producción).
Lee el resto de esta entrada »














