Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Archive for the ‘General’ Category

El PTS sobre Lenin, reformismo y programa de transición

with 3 comments

En varias entradas anteriores respondí las críticas de Maiello y el PTS a mi crítica al Programa de Transición y a la política trotskista (véase aquí y otras entradas). Maiello acaba de publicar una nueva crítica, “Un programa para activar el freno de emergencia”, https://www.laizquierdadiario.com/Un-programa-para-activar-el-freno-de-emergencia.

En esta entrada me enfoco en una afirmación de Maiello y el PTS, referida a la política de Lenin a partir de la Primera Guerra mundial. Mi principal propósito es mostrar cómo Lenin combinó la lucha por reformas –o sea, por el programa mínimo- con la agitación y propaganda por la revolución socialista. Pienso que los revolucionarios pueden aprender de esa experiencia, en particular de la forma en que el líder bolchevique articulaba los diversos niveles de actividad revolucionaria. También mostraré cómo Maiello y el PTS tergiversan y ocultan los hechos. En una próxima entrada discutiré otros planteos de Maiello.

Maiello sostiene que, a partir de los estudios sobre el imperialismo, y de la guerra, Lenin rompió con la división entre programa máximo y mínimo. Esa ruptura se habría debido a que, dado el desarrollo del imperialismo, de la aristocracia y la burocracia en las organizaciones obreras, “sostener la división entre “programa mínimo” y “máximo” significaba renunciar a construir una fuerza revolucionaria independiente”. Agrega: “limitarse al programa “mínimo” dejando de lado cualquier planteo que cuestionara la propiedad capitalista llevaba a subordinarse a las direcciones reformistas y a la burocracia de los sindicatos; así como circunscribir la agitación al programa “máximo” del comunismo significaba una ubicación ultimatista incapaz de interpelar a la mayoría aún reformista de la clase trabajadora”. Poco antes explica que la consecuencia práctica de la división entre programa máximo y mínimo sería limitarse a la agitación del “programa mínimo” indefinidamente y toda consigna que cuestione la propiedad capitalista dejarla exclusivamente para la propaganda hasta “la” situación revolucionaria pre-insurreccional que, según parece, debería caer del cielo”. Afirma que si no se agitan consignas transicionales, si se lucha por reformas mínimas y se hace agitación (explicar una o dos ideas a las masas) y propaganda por el socialismo, se relega indefinidamente la revolución socialista. De ahí que Lenin habría planteado, a partir de su escrito sobre el imperialismo, adoptado la táctica transicional recomendada por Trotsky en 1938. Esto es, desde 1916, por lo menos, Lenin habría abandonado la división entre la lucha por reformas y la propaganda por el programa máximo, la revolución socialista.

Política de Lenin durante la guerra

Es un hecho que Lenin escribió sobre el imperialismo y la aristocracia obrera durante la guerra, sin por ello renunciar a la división entre programa máximo y mínimo. Así como la lucha por reformas. Por ejemplo: “Los socialistas no rehúsan luchar por reformas. Por ejemplo, en los parlamentos deben votar, incluso ahora, por todas mejoras, aunque sea pequeñas, en la situación de las masas, por mayor socorro a los habitantes de las regiones devastadas, por la disminución de la opresión nacional, etc. Pero es sencillamente un engaño burgués preconizar las reformas como una solución de problemas para los cuales la historia y la situación política real exigen un enfoque revolucionario. Este es precisamente el tipo de problemas que la guerra ha puesto en primer plano”. Lo cual no negaba, sino todo lo contrario, la lucha por “ayudar a la revolución socialista del proletariado, apoyando y fomentando la efervescencia que se inicia entre las masas de todos los países beligerantes, soportando las incipientes huelgas y manifestaciones, etc., extendiendo y agudizando estas aún débiles expresiones de la lucha revolucionaria de masas para transformarlas en un asalto general del proletariado con vistas al derrocamiento de la burguesía” (Proposición del Comité Central del POSDR”, marzo 1916). No hay programa de transición; hay lucha por reformas, y lucha por ayudar al proletariado a insurreccionarse contra la burguesía y los gobiernos y regímenes dominantes.

Más todavía, también en plena guerra, Lenin se opuso a los socialistas holandeses “de izquierda” que decían estar en contra de un programa mínimo (es decir, contra la lucha por reformas y por la democracia), dado que “contradice” la revolución socialista. Esta tendencia había presentado en la Conferencia Internacional de Zimmerwald un programa que combinaba “ndiscriminadamente puntos tales como “expropiación de los bancos” y “abolición de las tarifas aduaneras”, ‘’supresión de la primera cámara del senado”, etc.”. Lenin subraya que la propia izquierda de Zimmerwald había rechazado ese programa, y considera que el programa de los holandeses era “incoherente” porque medidas como la expropiación de los bancos solo era aplicable en una revolución socialista, y esta no había comenzado. También critica Lenin la idea de que todo el programa mínimo era inalcanzable.

También durante la guerra: “De ningún modo nos oponemos a la lucha por las reformas. (…) Somos partidarios de un programa de reformas que también esté dirigido contra los oportunistas. Mucho se alegrarían los oportunistas si abandonásemos totalmente en sus manos la lucha por las reformas y buscásemos escapar de la triste realidad, en una nebulosa fantasía de “desarme”. Refiriéndose a la Segunda Internacional, no dice que el problema estuviera en la división del programa máximo y mínimo, o en la lucha por reformas, sino “El error mayor, fatal, de la fracasada II Internacional, fue que sus palabras no concordaban con sus hechos, que se practicaba la costumbre de recurrir a una fraseología revolucionaria hipócrita e inescrupulosa” (“El programa militar de la revolución proletaria”, septiembre de 1916).

Luego: “Sería absolutamente erróneo pensar que la lucha inmediata por la revolución socialista significa que podemos o debemos abandonar la lucha por las reformas. De ningún modo. No podemos saber de antemano cuándo lograremos éxito, cuándo permitirán las condiciones objetivas el surgimiento de esa revolución. Debemos apoyar toda mejora, toda verdadera mejora de la situación de las masas, tanto económica como política. La diferencia entre nosotros y los reformistas… no consiste en que nosotros nos oponemos a las reformas mientras que ellos las apoyan. Nada de eso. Ellos se limitan a las reformas y, como resultado, descienden… al papel de “enfermeros del capitalismo”. Nosotros decimos a los obreros: voten por la representación proporcional, etc., pero no se limiten a eso. Consideren como tarea principal propagar sistemáticamente la idea de una revolución socialista inmediata, prepárense para esa revolución y reconstruyan radicalmente cada aspecto de la actividad partidaria. Las condiciones de la democracia burguesa muy a menudo nos obligan a adoptar una u otra posición respecto de un sinnúmero de reformas pequeñas e insignificantes; pero debemos saber adoptar esa posición —o aprenderlo— respecto de esas reformas” (“Posición de principios respecto de la guerra”). O sea, Lenin no se limitaba al programa mínimo, y propagandizaba la idea de una revolución socialista (sin recurrir a “escaleras transicionales” ni inventos extraños). Naturalmente, para Maiello y el PTS es relegar la lucha por el socialismo a un futuro indefinido, y sinónimo de falta de estrategia revolucionaria.

En otro texto, Lenin: “El problema no consiste, como sostienen los pacifistas kautskistas: o bien una campaña política reformista o el rechazo de reformas. Ese es un planteamiento burgués del problema. El problema es: o bien lucha revolucionaria, cuya consecuencia, en caso de no alcanzar un éxito total, son las reformas (esto ha sido demostrado por la historia de las revoluciones en todo el mundo), o nada más que discursos sobre reformas y promesas de reformas”.  (…) “Ese reformismo [se refiere a Kautsky, Turati y otros] es absolutamente incompatible con el marxismo revolucionario, cuya obligación es aprovechar, lo más posible, la presente situación revolucionaria en Europa para impulsar abiertamente la revolución, el derrocamiento de los gobiernos burgueses, la conquista del poder por el proletariado armado, sin renunciar ni negarse, al mismo tiempo, a utilizar las reformas para desarrollar la lucha revolucionaria y en el curso de esa lucha” (“Pacifismo burgués y pacifismo socialista”, 1 de enero de 1917). Lenin no agitaba consignas transicionales, y no renunciaba a la estrategia revolucionaria. Para Maiello y el PTS esto es incomprensible e intragable. Pero por eso mismo, ocultan y mienten a sus lectores.

Otra de Lenin: “Sólo el reformismo burgués, que en esencia es la posición de Kautsky, Turati y Merrheim, plantea el problema como sigue: o bien renunciar a la revolución y ello significa reformas, o bien nada de reformas. No obstante, toda la experiencia de la historia del mundo, así como la experiencia de la revolución rusa de 1905, nos enseñan lo contrario: o bien lucha revolucionaria de clases, de la cual siempre se derivan reformas (cuando la revolución no alcanza un éxito total), o bien nada de reformas” (“Borrador para un llamamiento”, 7 de enero de 1917).

Otra: “¿Quién no sabe que nosotros, los socialdemócratas, no estamos en contra de la lucha por reformas, que, a diferencia de los socialpatriotas, a diferencia de los oportunistas y de los reformistas, no nos limitamos a la lucha por reformas, sino que la subordinamos a la lucha por la revolución? ¿Quién no sabe que esta es exactamente la política expuesta en forma reiterada en los manifiestos de Zimmerwald y Kienthal? No nos oponemos a las elecciones y a reformas destinadas a reducir el alto costo de la vida, pero nuestra primera preocupación es decir abiertamente la verdad a las masas, o sea, que no se puede poner término al alto costo de la vida sin expropiar los bancos y las grandes empresas, es decir, sin la revolución social” (Carta abierta a Charles Naine, 8-9 de enero de 1917).

El eje de la política frente a la guerra es explicar a las masas que no habrá paz democrática si la burguesía sigue en el poder. En ningún lado Lenin plantea una agitación transicional “en escalera”, como luego harán Trotsky y el trotskismo. Escribe: “Los reformistas burgueses y los pacifistas son personas a quienes, por lo general, se les paga, de una u otra manera, para que refuercen el dominio del capitalismo remendándolo un poco, para que adormezcan a las masas y las desvíen de la lucha revolucionaria. Cuando “dirigentes” socialistas como Turati y Kautsky…. tratan de convencer a las masas de que la actual guerra imperialista puede terminar en una paz democrática, con la permanencia en el poder de los gobiernos burgueses y sin una insurrección revolucionaria contra toda la red de relaciones mundiales imperialistas, es nuestro deber declarar que semejante propaganda es un engaño al pueblo, que no tiene nada en común con el socialismo, que se reduce a embellecer una paz imperialista”.

Luego de afirmar que los revolucionarios no mienten al pueblo, escribe: “Nosotros diremos la verdad; a saber, que una paz democrática es imposible a menos que el proletariado revolucionario de Inglaterra, Francia, Alemania y Rusia derroque a los gobiernos burgueses. Nosotros creemos que sería el mayor de los disparates que los socialdemócratas revolucionarios se abstuvieran de luchar por las reformas en general, incluyendo la ‘reforma constitucional’. Pero, en el momento actual, Europa atraviesa una época en la que más que nunca es necesario tener presente esta verdad: las reformas son un derivado de la lucha revolucionaria de clases. Pues la tarea del día —no porque nosotros lo querramos, o porque alguien lo haya así planeado sino debido a la marcha objetiva de los acontecimientos— es resolver los grandes problemas históricos mediante la violencia directa de las masas, que creará nuevas bases, y no mediante acuerdos basados en lo viejo, decadente y agonizante”.

Más adelante, y luego de criticar a los reformistas, dice: “Pero todo consiste ahora en lograr que la vanguardia consciente del proletariado dirija sus pensamientos a la lucha revolucionaria por el derrocamiento de sus respectivos gobiernos y reúna sus fuerzas para ello” (“Un viraje en la política mundial”, 31 de enero de 1917).

Obsérvese también el llamado a utilizar las tribunas parlamentarias para hacer propaganda a favor del socialismo. Es el caso de la actividad socialista en Suiza: “Utilización de la tribuna parlamentaria y del derecho de iniciativa y del referéndum, no a la manera reformista, para defender reformas “gratas” a la burguesía y por consiguiente impotentes para suprimir los males principales y fundamentales que sufren las masas. El objetivo debería ser realizar propaganda en favor de la trasformación socialista de Suiza, perfectamente factible desde el punto de vista económico y cada vez más urgentemente necesaria debido a la intolerable carestía de la vida y de la opresión del capital financiero, v también debido a que las relaciones internacionales engendradas por la guerra empujan al proletariado de toda Europa a la revolución”. Una y otra vez enfatiza en la necesidad de luchar por reformas, y explicar la posición socialista: “La propaganda y la agitación en favor de la revolución social deben realizarse en forma más concreta, más clara y abordando problemas prácticos inmediatos. Esto hará que la comprendan no sólo los obreros organizados, que, bajo el capitalismo, siempre serán una minoría del proletariado y de las clases oprimidas en general, sino también la mayoría de los explotados que, por la terrible opresión del capitalismo, no pueden organizarse en forma sistemática”.

Para influir en masas aún más amplias, el partido debe editar en forma más sistemática volantes gratuitos, que deben explicar a las masas que el proletariado revolucionario lucha por la trasformación socialista de Suiza, trasformación que es necesaria para las nuevas décimas partes de la población y conforme a sus intereses”. Más abajo recomienda “hacer propaganda en favor de la revolución socialista entre las capas más atrasadas del proletariado y del semiproletariado de las ciudades y, sobre todo, del campo” (“Tareas de la izquierda en Zimmerwald” noviembre de 1916; énfasis agregados).  

“Explicar a las masas” la necesidad del socialismo, junto a la lucha por reformas. Pero para Maiello y el PTS esto era “renunciar a construir una fuerza revolucionaria independiente”.

En Rusia, 1917

Ahora en Rusia, 1917, en vísperas de la toma del poder, Lenin analiza la propuesta de Bujarin y Smirnov de “eliminar íntegramente el programa mínimo. Según ellos, la división en programa máximo y programa mínimo es “anticuada”. No es necesaria, puesto que hablamos de una transición al socialismo. Nada de programa mínimo; directamente el programa de medidas de transición al socialismo”. Lenin se opone. Explica: “Nosotros nos encaminamos ahora al combate, es decir, luchamos por la conquista del poder político por nuestro partido. Este poder será la dictadura del proletariado y de los campesinos pobres. Al tomar el poder, no tememos de ningún modo rebasar las fronteras del régimen burgués, sino que, por el contrario, decimos clara, directa, definida y abiertamente, que nosotros traspasaremos esos límites, que marcharemos sin temor hacia el socialismo, que nuestro camino pasará por una república de soviets, por la nacionalización de los bancos y cárteles, por el control obrero, por el trabajo general obligatorio, por la nacionalización de la tierra, la confiscación del ganado y aperos de labranza de los terratenientes, etc., etc. En este sentido, hemos proyectado nuestro programa de medidas para la transición al socialismo. Pero no debemos cantar victoria antes de tiempo. No debemos descartar el programa mínimo, pues ello sería una vana jactancia: no queremos “pedir nada a la burguesía”, queremos realizarlo todo nosotros mismos, no queremos detenernos en pequeños detalles dentro del marco de la sociedad burguesa. Sería una jactancia vana, pues en primer lugar, debemos conquistar el poder, cosa que aún no hemos hecho. Debemos primero aplicar medidas de transición al socialismo, debemos llevar adelante nuestra revolución, hasta el triunfo de la revolución socialista mundial, y sólo entonces, “cuando podamos cantar victoria”, podremos suprimir por inútil el programa mínimo. Pero, ¿se puede hoy garantizar que el programa mínimo es ya innecesario? Por supuesto que no, por la sencilla razón de que aún no hemos conquistado el poder, que no hemos realizado el socialismo, ni hemos logrado siquiera el comienzo de la revolución socialista mundial” (“Revisión del programa del partido”, octubre de 1917).

En la Tercera Internacional

En ningún escrito, intervención, Lenin propone que los partidos Comunistas abandonen la división entre programa máximo y mínimo, y la reemplacen por un programa de transición. La Tercera Internacional, bajo orientación de Lenin, nunca redactó un programa de transición “para todo el mundo”, como haría luego Trotsky en 1938. Lo cual está a tono con la política de Lenin durante la guerra, y también con su rechazo a la propuesta de Bujarin, en 1917, con respecto al cambio de programa.

Por supuesto, con esto no estoy diciendo que Lenin tuviera razón. Simplemente estoy presentando evidencia que desnuda la manera en que se inventan historias. Pero con una observación final: el grado de tergiversación de hecho no es un error, o descuido. Como ya planteé en otra nota, estamos ante un empeñoso intento de destruir todas las tradiciones del socialismo revolucionario (véase aquí).

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/19MgTikIdNWEsryWLEHhBBF7GgxyXKDsa6Z1ib3fuQIQ/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

19/09/2021 at 18:01

Publicado en General

Una reflexión sobre la crisis política

with 34 comments

A pocas horas de la derrota electoral del oficialismo se ha desatado una profunda crisis política. La vicepresidente presiona al Gobierno mediante la renuncia de los ministros y altos funcionarios alineados con ella. Y Alberto Fernández busca apoyo en gobernadores, intendentes, la CGT y los movimientos sociales oficialistas. Al momento de escribir estas líneas la crisis sigue abierta, y es imposible prever su evolución. Pero sí es necesario bucear en las raíces últimas del conflicto.

En este respecto, desde la izquierda (véase declaración del FIT-U) se ha adelantado un análisis que, sintéticamente, dice: a) el trasfondo de la crisis política es la derrota electoral; b) todas las partes en conflicto defienden, en esencia, la misma política económica, caracterizada por la subordinación al FMI; c) por lo tanto, aquí está en juego una discusión por cuotas de poder. No habría otro contenido. En particular, se subraya que el sector pro – K no representa ninguna propuesta progresista o nacionalista.  

Se trata de la misma caracterización que sostenía la mayoría de la izquierda en la elección de 2019: “todos [Juntos por el Cambio, Frente de Todos] son agentes del FMI” (para una crítica, véase aquí). Pasados dos años se sigue con lo mismo: “son todos iguales”. Por lo tanto la crisis se debe solo a una lucha por el poder.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

16/09/2021 at 17:39

Publicado en General

El PT y “el sistema de trabajo en la sociedad socialista”

with 11 comments

En entradas anteriores, en polémica con el PTS, he discutido el Programa de Transición y la política transicional, aconsejada por Trotsky. En esta nota analizo críticamente el significado que dio el fundador de la Cuarta Internacional a la demanda transicional “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. La misma fue presentada por Trotsky como “una solución a esta crisis [de los 1930]”. Y luego precisó: “¿Qué es esta consigna? En realidad es el sistema de trabajo en la sociedad socialista (…) Es el programa del socialismo, pero presentado de una manera muy simple y popular” (“Discusiones sobre el PT”, Escritos 1938-39). Hasta donde alcanza mi conocimiento, esta idea nunca fue criticada en el trotskismo. Por otra parte, la reducción de las horas de trabajo para acabar con el desempleo es un eje de la política electoral del FIT-U, y otros partidos trotskistas de Argentina. De ahí la actualidad del tema.

Mi argumento en lo que sigue es que la organización socialista del trabajo no se reduce al reparto de las horas de trabajo existentes en la sociedad capitalista; y menos aún, de las horas de trabajo determinadas por un escenario de crisis y depresión.

Dada la importancia del tema, en esta entrada presento algunas ideas de Marx y Engels sobre el asunto. Pero antes, y a fin de evitar falsos debates, es necesario establecer la diferencia entre el enfoque materialista y el abordaje utopista.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

11/09/2021 at 15:57

Publicado en General

Astrología y el silencio de los K-intelectuales

with 47 comments

El lunes pasado, en el programa “Intratables”, la candidata oficialista Tolosa Paz sostuvo que los movimientos sociales y las crisis en Argentina se pueden explicar con la carta astral del país. Argentina es cáncer, precisó, por el 9 de julio, día de la independencia. De la misma manera, la Gran Depresión del 30, o el ataque a las Torres Gemelas, se explicarían por la carta astral de EEUU.

Rápidamente desde la oposición se señaló la paradoja de que el gobierno de Fernández y Fernández se considera a sí  mismo un “gobierno de científicos”. Pero no hubo casi reacción de parte de los intelectuales K.

La cuestión, de todas formas, no debería minimizarse. Como han señalado astrónomos y otros científicos, la astrología carece de cualquier fundamento científico: es imposible establecer, lógica o empíricamente, alguna relación entre el movimiento de los planetas, el día del nacimiento de un individuo, y sus características psicológicas. Menos todavía hay forma de pasar de esas características personales, “astrológicamente determinadas”, a la historia concreta de una comunidad nacional. Solo desde un alto nivel de ignorancia y especulación abstracta se pueden establecer semejantes conexiones.   

Lo de Tolosa Paz también es profundamente reaccionario. Es que al negar la objetividad de las leyes naturales y sociales, invita a aceptar lo existente. Si las clases sociales y la explotación; las crisis y depresiones económicas; la polarización de ingresos y riqueza; el racismo y la xenofobia; y la degradación creciente del medio ambiente, entre otras cuestiones, son el resultado del orden cósmico, ¿qué objeto tiene intentar cambiar las cosas hasta que ese orden cósmico no sea favorable a los explotados? Peor todavía es lo que ocurre cuando pasamos a las cartas astrales “nacionales”. Argentina tendría “su” carta astral, EEUU la suya, Uruguay la suya, etcétera; cada país una mónada determinada por los astros. Por lo cual cualquier inferencia xenófoba y hasta racista sería posible. ¿Esto es “ciencia para la liberación nacional”?

Agrego que en las sociedades contemporáneas el reaccionarismo intelectual parece estar bastante extendido. Alan Sokal (Más allá de las imposturas intelectuales) puntualiza: el 36% de los norteamericanos cree en la telepatía (comunicación entre mentes sin recurrir a los cinco sentidos tradicionales); y el 25% no está seguro de que no sea cierta. El 49% piensa que “personas de carne y hueso son a veces poseídas por el demonio”; y el 16% no está seguro de que eso no sea cierto. El 25% cree en la astrología, esto es, que la posición de los astros puede influir en la vida de las personas; el 25% no está seguro. El 11% cree en el espiritismo; el 22% no está seguro. El 7% cree en el poder curativo de las pirámides; el 26% no está seguro. El 47% cree que dios creó a los seres humanos en algún momento del período comprendido en los últimos 10.000 años, aproximadamente.

Para terminar: no hay manera de sostener una crítica social progresista (simplemente progresista, no hablo ya de revolucionaria) si se ensalza la superstición, y se pasa por alto la evidencia y la argumentación razonada. Como dice una cita reproducida por Sokal, “la irracionalidad ha contado históricamente entre las armas más poderosas del arsenal ideológico de los opresores”. Es el significado de fondo del discurso “astrológico” de la candidata. Ante esto, aturde el silencio de la K-intelectualidad progresista.   

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1qEytzz6G4UkY13HrIp45V_WUsrBo5oymAH1Xgxh44S8/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

08/09/2021 at 12:52

Publicado en General

Jornada laboral, solidaridad obrera y agitación en el aire

with 7 comments

Varias organizaciones trotskistas han adoptado como un eje de campaña electoral la reducción de la jornada de trabajo para disminuir la desocupación. “Planteamos la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana sin afectar el salario y que nadie gane menos del costo de una canasta básica” (tomado de un candidato del FIT).

La consigna es bastante parecida a la adelantada por Trotsky, en 1938, en el Programa de Transición: “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. Según el PT, la escala móvil aseguraría “el aumento automático de los salarios correlativamente con la elevación de los precios de los artículos de consumo”. La escala móvil de horas de trabajo sería una medida contra la desocupación “tanto de ‘estructura’ como de ‘coyuntura’”. O sea, contra el ejército de reserva más o menos permanente, y contra el aumento del desempleo durante las crisis y depresiones.

Pues bien, una cuestión que muchas veces omiten los discípulos de Trotsky es que el PT apela a la solidaridad de los obreros para hacer efectivo la demanda: “Los sindicatos y otras organizaciones de masas deben ligar a aquellos que tienen trabajo con los que carecen de él por medio de los compromisos mutuos de solidaridad”.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

05/09/2021 at 14:06

Publicado en General

Argentina / Chile, no al patriotismo

with 4 comments

En los últimos días se ha planteado un incipiente conflicto entre Chile y Argentina en torno a la delimitación del área marítima y de los hielos continentales. La cancillería argentina sostiene que Chile “pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos”, y de una parte de los hielos continentales. Organizaciones nacionalistas –incluso varias que se califican a sí mismas defensoras de “La Patria Grande”- apoyan este discurso. También los medios, como La Nación (véase el Editorial de hoy, 3/09, del que reproduzco pasajes citados más arriba).

Pues bien, pienso que es obligación de los socialistas internacionalistas decir que rechazamos toda forma de alineamiento de los trabajadores argentinos o chilenos con los gobiernos de Argentina o Chile, y sus respectivas burguesías. Es necesario oponerse a toda forma de exacerbación nacionalista de un lado y otro de la frontera. La clase obrera argentina no debe apoyar los reclamos del Gobierno argentino. La clase obrera chilena no debe apoyar los reclamos del Gobierno chileno. Todo aliento al fervor patriótico va en detrimento de la clase obrera y perjudica la lucha por la independencia de clase. Los obreros chilenos o argentinos no ganan nada por el hecho de que tal o cual recurso natural lo exploten capitalistas chilenos o argentinos.

El criterio básico fue planteado por Lenin: los socialistas de cada país deben poner el acento en criticar el patriotismo y chovinismo reinantes en sus países. Es central que las masas explotadas tomen distancia con respecto a sus burguesías. Máxime cuando se trata de dos naciones igualmente dependientes y atrasadas, como son Chile y Argentina. El eje de la política socialista es que no hay unidad nacional posible entre explotados y explotadores. Por el contrario, los nacionalistas, incluso los que se llaman a sí mismos socialistas, o progresistas, ponen en primer plano la unidad nacional.  Con la excusa de no perder el apoyo de las masas trabajadoras, renuncian a los puntos de vista de clase, y adoptan los puntos de vista de la burguesía o de la pequeña burguesía de “su” nación. Los socialistas, en cambio, sostenemos que la clase obrera no tiene patria (véase El Manifiesto Comunista). Este mensaje no tiene que quedar en eslogan “para los Primero de Mayo”; debería ser el punto de partida desde el cual se articulan todo el resto de los argumentos. En especial, los internacionalistas deberían defender este principio en los mensajes que envían al conjunto de la población cuando concurren a los grandes medios de comunicación (en otras palabras, no debería quedarse en un discreto mensaje, políticamente correcto, escrito en la prensa partidaria, para disimular oportunismo electoralista).  

Nuestro esfuerzo es para fomentar los lazos fraternales con los trabajadores chilenos y de cualquier otro país. Nuestro norte es acabar con las fronteras nacionales. La superación del atraso y la miseria de las masas trabajadoras chilenas, o argentinas, no pasa por la exaltación de las rivalidades nacionales, sino por estrechar la colaboración y solidaridad entre los explotados, en la perspectiva del triunfo del socialismo en ambos países.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1jmCNkJogpzEjAYQlUPM1mAxlqTffW104IQFqHiJ_O8s/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

03/09/2021 at 13:19

Publicado en General

PT, respuesta a la tercera crítica del PTS

with 10 comments

En las últimas semanas estoy sosteniendo un debate con Matías Maiello y el PTS en torno al Programa de Transición, el programa fundacional de la Cuarta Internacional, redactado por León Trotsky en 1938 (véase aquíaquíaquíaquí). En el día de ayer, 29/08, el PTS publicó una tercera crítica a mis posiciones (aquí). La respondo en esta entrada.

La discusión sobre el marxismo anterior a 1914

Un problema que puede surgir cuando una polémica se hace muy extensa es que se pierdan los ejes de la misma. Algo de esto puede ocurrir en relación a las diferencias que tengo con Maiello y el PTS sobre la caracterización del marxismo anterior a 1914. La repaso: Según Maiello, y el PTS, la actividad de los marxistas habría carecido de estrategia revolucionaria porque redactaron o aceptaron la división entre programa máximo y mínimo de los socialistas. El esquema de mis críticos es “división de programa máximo y mínimo = ausencia de estrategia revolucionaria / programa de transición al socialismo = estrategia revolucionaria”. De esta manera, la actividad de Marx y Engels habría carecido de estrategia revolucionaria (o, dicho por la positiva, Marx y Engels habrían sido unos vulgares reformistas). Y lo mismo se aplicaría a la actividad de Rosa Luxemburgo, o de Lenin, y otros, previa a 1914.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

30/08/2021 at 18:58

Publicado en General

Anuncio de “Entrevistas militantes”

with one comment

Organizada por el colectivo  «Dí algo de izquierda», desde mañana sábado 28 de agosto, a las 18 hs, comienza un interesante ciclo de entrevistas a seis referentes de la izquierda argentina. Cada uno, cada una, desde distintas perspectivas teóricas, van a contestar las mismas preguntas. Serán abordados temas claves para la militancia socialista en la actualidad. La deuda externa, el FMI, las estatizaciones, el feminismo, el rol de los socialistas en los sindicatos, la participación en las elecciones, son algunos de los temas que serán analizados y debatidos. Todas las semanas se va a publicar una nueva entrevista, el cronograma es el siguiente:

ESTRENO: 28/08: Estreno: Adrián Piva; aquí el link: https://youtu.be/rIhQF88Fx4c

3/9: Lucía Ortega

10/9: Cristian Caracoche

17/9: Alberto Bonnet

24/9: Jorgelina Matusevicius

30/9: Rolando Astarita

Las redes sociales de “Dí algo de izquierda” son las siguientes:

La actividad está organizada por el colectivo «Di algo de izquierda», sus redes sociales son las siguientes:
https://instagram.com/dialgodeizquierda
https://facebook.com/dialgodeizquierda
https://dialgodeizquierda.wordpress.com/

Written by rolandoastarita

27/08/2021 at 11:37

Publicado en General

¿Agitación socialista o electoralismo reformista?

with 14 comments

Por estos días le hicieron un reportaje a Néstor Pitrola, del Partido Obrero, reproducido en Prensa Obrera (aquí). Destaco el siguiente pasaje:

Periodista: “Usted habla de una lista clasista y la capacidad movilizadora, ¿pero eso no es refractario a otros votos que no están tan ideologizados pero que están desencantados? ¿Cómo le hablan desde la izquierda a aquel que no tiene una formación marxista o trotskista?”

Pitrola: “Es que nosotros no nos referimos a una formación ideológica. Nosotros nos referenciamos en un programa que después se lleve a la práctica. Por ejemplo, el aborto legal: ¿cómo se llegó a la práctica? Mediante un gigantesco movimiento de la ola verde…”.

O sea, el periodista pregunta si el mensaje con carga ideológica (entendida la ideología como sistema de ideas) no es “pianta-votos” de “desencantados”. Pitrola explica entonces que el PO se referencia “en un programa que se lleve a la práctica”. Y a fin de que no queden dudas de lo que está diciendo, pone como ejemplo la campaña por la legalización del aborto. De manera que el objetivo lo establece en términos de resultados inmediatos, obtenibles en el marco del sistema capitalista.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

23/08/2021 at 12:24

Publicado en General

Engels ante el Programa de Erfurt de la Socialdemocracia alemana

leave a comment »

En esta nota preciso una cuestión que quedó pendiente en el debate con Maiello y el PTS sobre las posiciones de Trotsky con respecto al marxismo anterior a la Primera Guerra. Se trata de que en mi primera respuesta al PTS (aquí) escribí que el Programa de Erfurt (del Partido Socialdemócrata alemán), de 1891, fue aprobado por Engels. Maiello, en su segunda crítica, da a entender que Engels no aprobó el Programa de Erfurt. Escribe: “Nos interesa detenernos en la crítica de Engels al programa de Erfurt, soslayada por Astarita –al igual que la de Luxemburgo– pero de gran importancia. En junio de 1891, Engels envió a Karl Kautsky lo que luego se conoció como su “crítica al programa de Erfurt” (publicada recién 10 años después). Muchas de sus críticas serían incluidas en la versión final del programa por su redactor, el propio Kautsky, menos su cuestionamiento principal referido al bloque de reivindicaciones políticas”.

En mi segunda respuesta (aquí) expliqué que Engels criticó el programa, pero no criticó la división entre el programa máximo y mínimo. Un lector me envió un mail preguntándome entonces si no tiene razón Maiello en que Engels no aprobó el Programa de Erfurt. Si bien la pregunta no afecta al centro de mi argumento (Engels no cuestionó la división entre programa máximo y mínimo), aclaro el asunto, que puede resumirse así: Engels criticó el Programa de Erfurt, pero lo aprobó. Veamos la historia.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

20/08/2021 at 18:03

Publicado en General

A %d blogueros les gusta esto: