Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Archive for the ‘Economía’ Category

Crédito, acumulación y crisis en la teoría de Marx (2)

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La primera parte de la nota, aquí

El carácter pro-cíclico del interés y del crédito

En El Capital Marx señala que, dada la tasa media de ganancia (determinada por la relación plusvalía/capital invertido), la tasa de ganancia empresarial (o sea, la que corresponde al empresario deducido el interés, además de impuestos y renta de la tierra), “no está determinada por el salario, sino por el tipo de interés. Es alta o baja en forma inversamente proporcional a esta” (p. 485, t. 3). De allí la relevancia del movimiento pro-cíclico del interés. Un aspecto que trata en el capítulo 22 del tomo 3 de El Capital.

Después de reseñar las fases del ciclo – “estado de reposo, creciente animación, prosperidad, sobreproducción, crisis catastrófica, estancamiento, estado de reposo” – dice que en los períodos de prosperidad el nivel del interés es mayormente bajo (véase p. 460). Más aún, durante la recuperación hay abundante oferta de dinero, la demanda de créditos es baja y el interés es bajo. La ganancia empresaria es elevada. El bajo interés y las expectativas de mejora de los negocios impulsan la valorización de activos financieros. El alza de la bolsa de valores anticipa el movimiento ascendente de la economía y contribuye a mejorar el clima de negocios.

Luego, a medida que avanza la recuperación, la suba accionaria facilita nuevas emisiones por parte de las empresas, que les permiten ampliar la capacidad productiva. También aumenta la emisión de bonos empresarios. Y por otra parte, la centralización de masas de dinero por los bancos también facilita la inversión. El dinero refluye fácilmente (téngase presente el ciclo del capital, D – M – …. P…. M’ – D’) y por lo tanto la tasa de interés, si bien más elevada que al inicio de la recuperación, se mantiene contenida. De manera que en la economía “real” se impulsa la inversión y producción, en especial de las ramas dinámicas que lideran la expansión. A su vez, la abundancia de crédito impulsa el apalancamiento; este lleva más arriba los precios de los activos financieros; lo que a su vez induce a más apalancamiento. Surgen entonces manifestaciones de sobrevaluación de los activos (por ejemplo, precios bursátiles con poca o ninguna fundamentación en las ganancias reales), lo que da alas a especulación, y también puede seguir impulsando la acumulación de las empresas, bajo el látigo de la competencia.

Por esta vía, llega un momento en que aparecen la sobreproducción y sobreacumulación. En muchos puntos aumentan los inventarios. Aparecen presiones bajistas de precios, y se debilitan las ganancias. Debido a que el dinero ya no refluye fácilmente, la tasa de interés aumenta; en especial, la que pagan las empresas con peores calificaciones crediticias. La crisis se hace abierta y la tasa de interés alcanza su máximo. Ahora las empresas no toman crédito para ampliar la producción, sino para sostener el capital circulante (o capital de trabajo, como se conoce comúnmente). La caída de la rentabilidad y el aumento de la tasa de interés deprimen el precio de las acciones y otros activos, empeorando el clima de negocios. Los capitalistas que han tomado préstamos contra garantías constituidas por activos financieros son llamados a reponer los márgenes. Si no pueden hacerlo, ven liquidadas sus posiciones, dando lugar a más caídas de los precios.

La suba del interés representa entonces una punción sobre la ganancia empresaria, precisamente en el momento en que esta se debilita. Incluso el interés anula la ganancia empresaria, o lleva el balance al rojo. El clima de negocios se hace abiertamente sombrío, y existe una acentuada búsqueda de liquidez, ya que hay que tomar prestado para pagar cueste lo que cueste (véase p. 461, ibid.). Por eso Marx señala que cuando estalla la crisis ocurre una “transmutación repentina del sistema crediticio en sistema dinerario” (p. 169, t. 1, El Capital). Durante la crisis no valen las promesas de pago, sino el dinero “contante y sonante” para saldar deudas. “Hacía apenas un instante que el burgués, ebrio de prosperidad, había proclamado con sabihonda jactancia que el dinero era una ilusión huera. Solo la mercancía es dinero. ¡Solo el dinero es mercancía!, es el clamor que ahora resuena en el mercado mundial. Como el ciervo brama por agua clara, el alma del burgués brama por dinero, la única riqueza. En la crisis, la antítesis entre la mercancía y su figura del valor, o sea, el dinero, se exacerba convirtiéndose en contradicción absoluta” (p. 169). La hambruna de dinero, precisa Marx, se mantiene, ya sea que se deba pagar con oro o con billetes de banco.

En la etapa siguiente, cuando se llega a la depresión, la tasa de interés vuelve a bajar. Es que la demanda de crédito se debilita al extremo: “… cuando el espíritu de empresa se halla paralizado, impera un bajo nivel del tipo de interés, que en este caso no indica otra cosa que el aumento del capital prestable, precisamente por contracción y paralización del capital industrial” (p. 624). Por eso, cuando comienza la recuperación, las empresas que han sobrevivido al diluvio pueden utilizar los fondos líquidos que han acumulado durante la caída. Y se reinicia la acumulación, que desembocará en nuevas crisis y depresiones.

La tasa de interés no determina el ciclo

En el enfoque de Marx el crédito no es el factor determinante del ciclo. El ciclo capitalista se realiza, en principio, sustentado en fondos de la empresa. El directorio, o la junta de accionistas, deciden qué porción de la ganancia se reparte como dividendos – que pueden conformar el rédito destinado al consumo de los capitalistas – y qué parte se invierte. En esta decisión son claves las ganancias acumuladas, la rentabilidad esperada de la futura inversión, la situación del mercado y las posiciones de la competencia. La tasa de interés juega un rol, pero secundario con respecto a estas variables.

En este respecto, la teoría de Marx se diferencia de la teoría neoclásica tradicional, y de la escuela austriaca. Es que en el modelo IS-LM (pilar de la macro de la síntesis keynesiana-neoclásica) la caída de la tasa de interés conecta mecánicamente con el aumento de la inversión. El fundamento último es que, de acuerdo a la función de producción usual, a medida que la producción se hace más intensiva en capital, disminuye la tasa de interés. En cuanto a la teoría austriaca, sostiene que a medida que baja la tasa de interés los métodos de producción son más indirectos, esto es, son más intensivos en capital (véase aquí para una crítica de la teoría del capital de Böhm Bawerk). La teoría del ciclo de Hayek se apoya enteramente en ese supuesto.

En Marx, en cambio, la tasa de interés no juega, ni de lejos, un rol tan determinante. Las ganancias que constituyen fondos propios de las empresas tienen un primerísimo rol en la decisión de invertir y/o endeudarse. Por esta razón, también es un error describir el ciclo capitalista como dependiendo enteramente de la creación endógena de dinero bancario, como parecen sugerir los modelos poskeynesianos y los teóricos del dinero ciclo. Para dar un ejemplo actual, el llamado global saving glut (exceso mundial de ahorro) se caracterizó por la existencia de enormes excedentes líquidos en manos de las empresas, fondos que no iban a la inversión, a pesar de que la tasa de interés en las última década, o década y media, estuvo en niveles muy bajos. La inversión permaneció débil, a pesar de la caída de la tasa de interés. Otro ejemplo fue lo ocurrido en la década de 1970: la tasa de interés real (o sea, descontada la inflación) fue muy baja (a veces negativa), y sin embargo, en la mayoría de los países de la OCDE la inversión permaneció débil.

En definitiva, el crédito potencia los movimientos cíclicos –sea al aumento o a la caída- de la acumulación, pero no los determina. La acumulación de capital es la que rige el movimiento cíclico del interés, y no al revés. Condiciones favorables para la generación de plusvalía y su realización dan lugar a una tasa de interés baja; cuando esas condiciones empeoran, sube la tasa de interés. Esa suba, a su vez, incide en la acumulación y realización de los valores. Por eso, el crédito potencia, o acelera, la tendencia a la sobreproducción, y sobreacumulación, pero no la determina.

El sistema de crédito como propagador de la crisis

Destacamos por último el rol del crédito, en la teoría de Marx, de propagador de la crisis: “En un sistema de producción en el cual toda la conexión del sistema de reproducción se basa en el crédito, si el crédito cesa súbitamente y solo vale ya el pago en efectivo, debe producirse una crisis, una violenta corrida en procura de medios de pago. Por ello, a primera vista toda la crisis solo se presenta como una crisis de crédito y de dinero. Y de hecho solo se trata de la convertibilidad de las letras en dinero. Pero estas letras representan, en su mayor parte, compras y ventas reales, cuya amplitud, que supera en mucho las necesidades sociales, concluye por constituir el fundamento de toda la crisis” (p. 630, t. 3; énfasis agregado).

En definitiva, la teoría de la acumulación y crisis de Marx debe comprenderse en la interacción entre los fenómenos “reales” vinculados a la acumulación – por caso, tendencia a la sobreproducción, al aumento de la composición de capital, etcétera – y lo financiero. Siendo la primera la explicación más fundamental, es imposible entender las dinámicas concretas de acumulación y crisis haciendo abstracción de esta instancia financiera, inherente al modo de producción capitalista.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo / Descargar como: El crédito, acumulación y crisis en la teoría de Marx (2)

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03/12/2020 at 12:21

Crédito, acumulación y crisis en la teoría de Marx (1)

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En esta nota retomo la temática de la teoría marxista de la acumulación y crisis, que he tratado en entradas anteriores. El objetivo de esta entrada es presentar, de manera accesible, las ideas centrales de Marx sobre el rol del crédito en la dinámica capitalista. Dada su extensión, la he dividido en dos partes.

El rol bifacético del crédito

La primera idea que destacamos es el rol bifacético que Marx asigna al sistema crediticio: por un lado, favorece el desarrollo de las fuerzas productivas, por el otro impulsa a la sobreproducción y la especulación, y por lo tanto, es un factor de crisis. En relación al primer aspecto, señala que el crédito contribuye a la formación de una tasa media de ganancia; reduce los costos de circulación – entre otras razones porque aumenta la velocidad del dinero y permite economizarlo -; acelera la circulación de las mercancías; y moviliza capitales dinerarios ociosos – por ejemplo, fondos de amortización de empresas – para ser invertidos productivamente (véase pp. 561-2, t. 3, El Capital, edición Siglo XXI). También impulsa la formación de sociedades por acciones que a dan lugar a una “descomunal expansión de la escala de la producción y empresas que resultarían imposibles para capitales individuales” (p. 562; ibid.). Más adelante señala que el crédito “acelera el desarrollo material de las fuerzas productivas y el establecimiento del mercado mundial” (pp. 568-9; ibid.).
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28/11/2020 at 16:02

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Tiempo de trabajo y dialéctica de la cualidad / cantidad

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Un tema que subyace a la polémica en torno a la teoría del valor de Marx es acerca de qué debe entenderse por tiempo de trabajo social promedio. ¿Entra en ese promedio cualquier tiempo de trabajo, por más que varíe con respecto al tiempo de trabajo de los productores modales? ¿Existen límites para ese tipo de divergencias, que afectan la determinación del valor?

A fin de presentar el problema de manera simple: supongamos que en una rama 10 productores producen X en 10 horas de trabajo. Supongamos ahora que surge un 11º productor, que produce X en 30 horas. La pregunta es: ¿cuentan estas 30 horas para determinar el valor de X? Si cuentan (o sea, si se promedian), el valor de X habrá pasado a 11,8 horas. Es lo que afirman los que sostienen que, no importa qué tecnología haya empleado el 11º productor, genera una cantidad de valor igual a las horas de trabajo que empleó para producir X. Para sostener esta idea afirman que Marx definió el tiempo de trabajo socialmente necesario (TTSN) como el promedio de todas las horas empleadas en producir X. Por lo tanto, concluyen, todo tiempo de trabajo individual cuenta en la determinación del TTSN. Lee el resto de esta entrada »

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13/11/2020 at 16:00

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Carchedi y Engels sobre gasto humano de energía y valor

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La tesis de que el valor es una propiedad física de la mercancía se vincula con la idea de que es simplemente gasto humano de energía. O sea, gasto, al trabajar, de calorías que, independientemente de lo que ocurra en el mercado, significa creación de valor. Por eso también se sostiene que la sustancia del valor existe materialmente, y puede ser medida, en tanto gasto energético, antes del intercambio.

Es la posición de Carchedi (2011). Escribe: “if the substance of value can be observed to exist materially and therefore can be measurable before exchange, it can safely be concluded that value also exists materially and is measurable before exchange, whether value is observable or not” (p. 64). También: “if human energy in the abstract is both material and quantifiable before exchange, so must be its social evaluation and thus abstract labour and thus value” (p. 67). Una posición emparentada, como adelanté, con la afirmación de que el valor es una propiedad física (véase aquí, aquí); y con la idea de que el contenido del valor es gasto de energía en el trabajo privado (de manera que el valor sería “individual”; aquí). Lee el resto de esta entrada »

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08/11/2020 at 13:32

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Economía argentina: crisis, ajuste y… ¿ortodoxia?

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Dedico esta entrada a actualizar algunos datos sobre la crisis económica argentina.

Para un marco más general, y en perspectiva, remito a la nota “La crisis argentina, una visión de largo plazo” (aquí, aquí, aquí).

En esta introducción destaco que en los 45 años que van desde 1975 (última gran crisis de la industrialización por sustitución de importaciones) al 2020, hubo 20 de crecimiento negativo del PBI.  En 1981-1982, 1988-1990, y 1999-2002, las caídas fueron superiores al 10%.

La caída de 2020 configura el cuarto episodio de este tipo, es decir, derrumbe del producto de dos dígitos.

Caída del PBI, consumo e inversión

En el segundo trimestre el producto cayó 19,1% frente a igual período de 2019; en la primera mitad del año la caída interanual fue del 12,6%. El consumo privado en el segundo trimestre cayó 18,9%. La formación bruta de capital fijo cayó 27,3% en el mismo período. La inversión en términos de PBI, a precios corrientes, fue de apenas 9,5%. Lee el resto de esta entrada »

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04/11/2020 at 17:18

Análisis crítico de la teoría neoclásica

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Presento a continuación el audio de una charla que di para la Universidad del Comahue el 1º de octubre pasado.

Enlace https://www.youtube.com/watch?v=62OuX0JT0uE&feature=youtu.be

 

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24/10/2020 at 16:27

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Polémica sobre trabajo, valor y mercado

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En una nota anterior (aquí) me referí a una afirmación del profesor Juan Iñigo Carrera, que me atribuye la estúpida idea de que el trabajo abstracto “es una construcción de la conciencia”. Dije en esa entrada que jamás sostuve tal cosa, y que es un invento del profesor, posiblemente derivado de su incapacidad para responder a mis críticas. Desafié, además, a JIC, o a alguno de sus discípulos, a que mostraran algún pasaje en el que yo hubiera afirmado que el trabajo abstracto es una construcción de la conciencia.

Pues bien, por estos días un lector del blog me envió un texto de alguien que se reclama discípulo del profesor Iñigo Carrera. Entre otras cosas, escribe: “Astarita, como vimos, dice primero: “para que exista valor, el valor tiene que tomar una forma objetiva en la mercancía”. Esto es correcto, así lo plantea y desarrolla Marx. Pero, paso seguido, sostiene: “el trabajo se objetiva como valor cuando la mercancía, el polo relativo, encuentra su equivalente”. Dónde dice Marx esto??? Hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que si diría eso se estaría contradiciendo (y acá no hay dialéctica que lo salve)??? (…)  Astarita confunde objetividad del valor (la mercancía) con expresión del valor (en el intercambio). Si la objetividad del valor existe cuando la mercancía “encuentra su equivalente”, estamos diciendo exactamente lo mismo que los neoclásicos: el valor brota de la circulación. Y por tanto: de la conciencia de la valoración subjetiva!” (en la sección Comentarios del blog puede leerse completa).
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16/10/2020 at 16:00

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Riesgo país, subjetivismo y análisis materialista

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En una nota anterior (aquí), dedicada a la renegociación de la deuda argentina, dijimos que “la tasa de descuento del 10% con el que se calculó el valor presente de los nuevos bonos es teórica. Se la llama “tasa de salida” (exit yield), y sirve para calcular qué valor tiene una promesa de pagos futuros del gobierno argentino. Es un cálculo que se hace en base a supuestos, para establecer un precio teórico de los bonos. No significa que sea la tasa que necesariamente “avale” el mercado. Si, por ejemplo, una vez efectuado el canje, los tenedores de los nuevos bonos encuentran que en el mercado se pagan US$50, significará que los prestamistas demandan una tasa superior al 10%”.

Pues bien, desde que los nuevos bonos por el canje de la deuda salieron al mercado, han perdido (al 21/09) el 20% de su valor. El riesgo país subió de 1080 PB a 1350 en dos semanas. Esto significa que un inversor para prestarle a Argentina exige una tasa de interés 13 puntos por encima de la que paga un bono del Tesoro de EEUU. Lee el resto de esta entrada »

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22/09/2020 at 16:38

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La vicejefa de Gabinete sobre consumo y ciclo económico

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En el día de ayer, 17/09, la vicejefa de Gabinete de Ministros, Todesca Bocco, en una entrevista televisiva con el periodista Antonio Laje, afirmó: “Vemos una economía con una inflación en torno al 30% y una recuperación del salario real porque lo que explica el crecimiento es el consumo privado, es decir, que se recupera la masa salarial por recuperación del salario”. Todesca Bocco es graduada en Economía en la UBA y Magíster en Administración Pública de la Universidad de Columbia, Nueva York.

Su planteo entonces es que los salarios se están recuperando; dado que está aumentando la masa salarial, se recuperará el consumo; y con este, la demanda agregada y la producción. De ahí su afirmación de que “lo que explica el crecimiento es el consumo privado”. Una idea que ha calado hondo en la izquierda  y el nacionalismo más o menos “radical”. Incluso hay personas que consideran que esta idea es distintiva de la “Economía heterodoxa”, en oposición a “la derecha neoliberal” y su obsesión con la inversión. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

18/09/2020 at 16:54

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La Gran Depresión y la teoría marxista de las crisis (2)

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La primera parte de la nota, aquí

Apoyándonos en Lewis Corey, The Decline of American Capitalism, pensamos que la crisis de los 30, en EEUU, es representativa de la crisis por sobreproducción a la que Marx y Engels se refirieron en muchas de sus obras (véase aquí y aquí). La idea central es que la competencia obliga a los capitalistas a invertir y ampliar la capacidad de producción por encima de lo que el mercado puede absorber, desembocando en el atascamiento de los mercados. El punto de partida de esta explicación es que la acumulación está regida por la tendencia de cada capital a generar más y más plusvalía. Es lo que Marx llama, en el tomo 3 de El Capital, “el primer acto del proceso capitalista de producción”; es la producción directa. Pero, sigue la tesis, luego viene el segundo acto del proceso: la masa de mercancías producidas debe venderse. Si esto no ocurre, o si se malvenden a precios muy inferiores de los precios de producción, la explotación del obrero no se habrá concretado en plusvalía. Se produjo demasiado para lo que el mercado puede absorber, y aparece entonces “un exceso de capacidad de producción, cuyos costos son una carga sobre los beneficios realizados” (Corey, p. 120). Este exceso se manifiesta de dos formas:

  1. En la capacidad utilizada para producir bienes que saturan al mercado, con la consecuencia de la caída de precios y beneficios. Es que operar al 100% de capacidad cuando los mercados están limitados y no pueden absorber la producción, agudiza la competencia, de manera que los precios caen a niveles que no son rentables. Esta situación también puede empujar al incremento de gastos en publicidad y marketing; lo cual deprime más la tasa de ganancia.
  2. En la capacidad no utilizada, en equipo ocioso que no se utiliza porque la demanda es insuficiente (p. 120). La capacidad ociosa deprime las ganancias y es una manera en que se manifiesta el aumento de la relación capital constante / trabajo vivo (o sea, de la composición orgánica del capital). Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

05/09/2020 at 13:11

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