Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

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Valor, ¿concepción social o física? (1)

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Dada su extensión, esta nota se divide en dos partes

En varias notas anteriores discutí la idea de que el valor es una categoría física. Lo hice en respuesta a críticas de economistas “austriacos” a la teoría del valor de Marx, y en polémica con marxistas. En este último respecto, la discusión giró en torno a la tesis del intercambio desigual de Ernest Mandel, Anwar Shaikh y Guglielmo Carchedi. Según este enfoque, si un productor emplea más del tiempo de trabajo socialmente necesario (TTSN) para producir una mercancía (por ejemplo, porque utiliza una tecnología atrasada), genera más valor que los productores que utilizan la tecnología promedio imperante en la rama. Y los productores que utilizan una tecnología superior a la tecnología media, generan menos valor. Por eso, según este enfoque, los países en los que predominan empresas tecnológicamente atrasadas generan más valor que el promedio de la rama; valor que sería apropiado por los países tecnológicamente avanzados. Mi posición es la opuesta. Sostengo que si un productor emplea más del TTSN imperante en la rama, genera menos valor por hora de trabajo. Y lo inverso ocurre con aquel productor que emplea menos del TTSN en la rama.

En el curso de la polémica, sostuve, entre otros argumentos, que la tesis de que aquel que emplea una tecnología atrasada, con respecto a la tecnología modal, produce más valor, conducía a una concepción material, o física, del valor, que es ajena a la teoría de Marx. Sostengo que el valor no es una propiedad material, sino social. Defensores del enfoque Mandel, Shaikh, Carchedi negaron que defendieran una concepción material, no social, del valor. En buena medida, la polémica se estancó en este punto.

Pues bien, algunas semanas atrás un economista marxista me envió una comunicación personal en la que defiende la tesis de que aquel que emplea más trabajo que los productores modales de una rama, genera más valor. Para fundamentar su afirmación opone, de manera abierta y franca, una concepción material del valor a mi concepción social. Se trata de un compañero que ha realizado muchos aportes, desde un enfoque marxista, a la comprensión de la economía capitalista contemporánea. Y precisamente esta condición de marxista destacado facilita ir al corazón de las diferencias (al pasar, no hay nada más frustrante que discutir con ignorantes, máxime cuando a la ignorancia le agregan una ilimitada soberbia). Esto es, mi crítico plantea la cuestión central: el valor, ¿es una categoría física, o social? Este es el tema. Empiezo entonces transcribiendo su crítica. Escribe:

“Tu sostienes que si soy un manufacturero de la mercancía A, que demanda 12 horas de trabajo, y en los mercados domina una tecnología que implica que A es producida en 10 horas de trabajo, yo habré generado solo 10 horas de valor, aunque haya trabajado 12. Por otro lado, si me lleva solo 8 horas de trabajo, puedo vender de todas maneras A por un valor de 10 horas, porque es el TTSN”.

“Mi objeción es que, de acuerdo a tu posición, en el primer caso, 2 horas de trabajo desaparecen en la nada; y en el último caso 2 horas de trabajo se materializan de la nada. Esto contradice el primer principio de la termodinámica sobre la conservación de la energía (y el trabajo es energía), [que dice que] la energía puede ser transformada de una forma en otra, pero no puede ser ni creada, ni destruida. En realidad, hay una transferencia, apropiación de valor”.

“En segundo lugar, me parece que confundes producción con realización. Si me insume 10 horas de trabajo producir A y lo debo vender por 8 horas, he generado 10 horas aun si el mercado me da 8 horas. Dos horas son apropiadas por el capital más productivo con una composición orgánica de capital más elevada. Esto es intercambio desigual. Por otro lado, si el mercado dicta que aun si he trabajado 10 horas he generado 8 horas (porque es lo que puedo obtener), entonces recibo lo que he generado y hay intercambio igual, no intercambio desigual. Finalmente, esta es la posición simultaneísta, que cancela el tiempo (como sabes, la distinción entre simultaneísmo y temporalismo es crucial en el rechazo de la crítica neo-ricardiana de Marx”).

El valor no es una propiedad física, o natural

Una concepción física del valor es la que tenían, por ejemplo, los fisiócratas. En palabras de Marx, para los fisiócratas el valor “no es un modo social definido de existencia de la actividad humana (trabajo), sino consiste en cosas materiales, tierras, naturaleza, y las distintas modificaciones a estas cosas materiales” (Marx, 1975, p. 39, t. 1). Para verlo con un ejemplo: si empleo x horas de trabajo en fabricar una computadora, este bien físico permanecerá como tal bien, al margen de si lo puedo vender (realizar como valor), o no. Si lo puedo realizar como valor (vender la computadora), la misma tendrá valor –“un modo social definido de existencia del trabajo”-, junto a sus propiedades físicas, materiales. Si por alguna razón no puedo venderla –por ejemplo, porque el mercado está saturado de computadoras, o porque el modelo quedó obsoleto- mi trabajo no se habrá objetivado como valor. Sin embargo, las propiedades físicas de la computadora permanecerán, con independencia de que no se haya vendida. Esto es, el valor remite a una cualidad que es social –quiere decir que deriva de las relaciones de producción, en este caso, de la relación de los productores a través del mercado- y no física. Es la razón por la cual no se puede afirmar que el valor exista al margen, o por fuera de esas relaciones sociales; en este caso, al margen de la venta. El bien material, en cambio, sí subsiste, con independencia de que se haya producido la venta.

Lo anterior permite entender por qué es equivocado sostener que el valor consiste en una propiedad física, como lo es la energía. Por supuesto, si se afirma que el valor es energía, en general, se puede aplicar el principio de la conservación de la energía. Si, en cambio, consideramos que el valor es una propiedad social, no se aplica el principio físico de la conservación de la energía, aunque el trabajo implique gasto humano de energía. Para ponerlo de manera sencilla, supongamos que un trabajador emplea su energía en mover una máquina, que sirve para producir la mercancía X; y esa tecnología es predominante en la rama de producción de X. En ese caso, el gasto humano de energía, aplicado a mover la máquina, habrá generado un determinado valor que se objetivará –a través de la venta- como parte componente del precio de X.

Sin embargo, si después el trabajo de mover la máquina es reemplazado por un salto de agua, no tiene sentido sostener que, por el principio de conservación de la energía el valor que antes era generado por el trabajo humano ahora es generado por el salto de agua. El salto de agua no genera valor, a pesar de que es una fuente de energía (energía que, en última instancia, proviene del sol). Por eso, si el trabajo humano de mover la máquina es reemplazado por el salto de agua, el valor de X habrá descendido en proporción a ese ahorro de trabajo humano. El salto de agua no genera valor; de la misma manera que el buey que tira el arado no genera valor, a pesar de que gasta energía.

Los austriacos y la concepción física del valor

En este punto señalo que, curiosamente, los economistas austriacos, cuando atacan la teoría del valor de Marx, lo hacen atribuyéndole una concepción física del valor. Traté esta cuestión en respuesta a Juan Ramón Rallo (aquí). Es que en crítica al razonamiento con el que Marx introduce la noción de valor – la sustancia común que queda en las mercancías cuando se hace abstracción de sus propiedades físicas o naturales, y de la diversidad de valores de uso es trabajo humano como gasto humano de energía- Rallo pregunta por qué las mercancías no pueden intercambiarse, por ejemplo, según la cantidad de energía utilizada en producirlas. Concretamente, pregunta por qué, si entre los diversos tipos de energía se encuentra la térmica, química, calorífica, electromagnética, nuclear, eléctrica, de animales o plantas, iónica, del sonido, además de la humana, Marx tomó como elemento en común solo la energía humana invertida en la producción.

De nuevo, la respuesta es que el valor es una propiedad social. Escribe Marx: Ese algo común no puede ser una propiedad natural –geométrica, física, química o de otra índole de las mercancías. Sus propiedades corpóreas entran en consideración, única  exclusivamente, en la medida en que ellas hacen útiles a las mercancías, en que las hacen ser, pues, valores de uso. Pero, por otra parte, salta a la vista que es precisamente la abstracción de sus valores de uso lo que caracteriza la relación de intercambio entre las mercancías” (Marx, 1999, t. 1, p. 46). Por eso, la objetividad del valor es social: “La objetividad de las mercancías en cuanto valores se diferencia de mistress Quickly en que no se sabe por dónde agarrarla. En contradicción directa con la objetividad sensorialmente grosera del cuerpo de las mercancías, ni un solo átomo de sustancia natural forma parte de su objetividad en cuanto valores” (p. 58, énfasis añadido). También: “…las mercancías solo poseen objetividad como valores en la medida en que son expresiones de la misma unidad social, del trabajo humano”… “su objetividad en cuanto valores, por tanto, es de naturaleza puramente social” y por eso, “dicha objetividad como valores solo puede ponerse de manifiesto en la relación social entre diversas mercancías” (ibid.).

La importancia de la venta, o realización del valor

Una cuestión que recorre estas diferencias se refiere a lo que “aporta” la venta. Es que en el enfoque físico del valor, el hecho de que se realice, o no, la venta no agrega ni quita nada al valor generado en la producción. Por eso mis críticos afirman que, sin importar su relación con el TTSN, el trabajo aplicado a una mercancía genera valor en proporción directa a las horas trabajadas. 10 horas de trabajo siempre generan 10 horas de valor, sin importar las circunstancias sociales, de la misma manera que una determinada unidad de energía, sea del tipo que sea, se mantiene, sin consideración a las relaciones sociales, ni a lo que ocurra en el mercado.

Se trata  de una concepción ricardiana. Su punto fuerte es que remite la generación del valor a la producción, no a la venta. En otros términos, el acto de venta no genera un nuevo valor. Es una idea fundamental de Ricardo, y también de Marx. Sin embargo, la teoría del valor de Marx se diferencia sustancialmente de la teoría de Ricardo. ¿Por qué? Pues porque en el enfoque de Marx la venta es esencial para que el valor se realice. Por eso, en la teoría de Marx, para que haya valor no solo es necesario que se haya invertido trabajo –y se haya producido un valor de uso. También es necesario que ese valor se realice, y esto ocurre en la venta. Pero este último punto es el que no tiene en cuenta Ricardo. La razón de fondo es que no da importancia a la forma del valor (al valor de cambio). “Una de las fallas fundamentales de la economía clásica es que nunca logró desentrañar, partiendo del análisis de la mercancía, y más específicamente, del valor de la misma, la forma del valor, la forma misma que hace de él un valor de cambio” (Marx, 1999, p. 98, t. 1).

En Marx, en cambio, el análisis de la forma del valor remite a una relación de producción específica, la de productores privados, que comparan sus trabajos a través de “cosas que valen”. Es que si el trabajo se realiza de manera privada, su validación en tanto que trabajo social debe producirse, inevitablemente, a través del mercado, en la venta. Marx insiste, una y otra vez en esta cuestión. Por ejemplo: “Como los productores no entran en contacto social hasta que intercambian los productos de su trabajo, los atributos específicamente sociales de esos trabajos privados no se manifiestan sino en el marco de dicho intercambio. (…) Es solo en su intercambio donde los productos del trabajo adquieren una objetividad de valor, socialmente uniforme, separada de su objetividad de uso, sensorialmente diversa” (p. 89, t. 1, ibid.).

Por eso, si por alguna razón la venta fracasa, el trabajo empleado no habrá generado valor. Es el caso de los tejedores que han producido demasiada tela para lo que puede absorber el estómago del mercado. “El resultado es el mismo que si cada uno de los tejedores hubiera empleado en su producto individual más tiempo de trabajo que el socialmente necesario” (p. 131, ibid.). Aquí no hay generación de valor que pueda ser apropiada por otra rama u otros productores. Por eso no tiene nada que ver con el principio de la termodinámica. Si en 1000 horas de trabajo se produjo mercancías que en el mercado son validadas por 800 horas de trabajo, no hay 200 horas de valor que puedan ir a parar a otro lugar. En el mismo sentido, en el capítulo 15 del t. 3 de El Capital, Marx afirma que si el capitalista no logra vender la mercancía, o la vende a precios inferiores a los precios de producción, el obrero habrá sido explotado “pero su explotación no se realizará en cuanto tal para el capitalista, pudiendo estar ligada a una realización nula o parcial del plusvalor expoliado o, más aún, a una pérdida parcial o total de su capital” (p. 313).

También en Teorías… Marx también critica a Ricardo porque este “olvida la característica cualitativa de que el trabajo individual debe presentarse como trabajo social abstracto, general, solo por medio de la enajenación” (p. 432, t. 2; énfasis agregado). Y en los Grundrisse sostiene que el producto, antes de la venta, no se ha realizado como valor: “… el producto del proceso [capitalista de producción] en su forma directa no es valor, sino que tiene que entrar nuevamente en la circulación para realizarse en cuanto tal” (p. 355, t. 1; énfasis agregado). Y agrega: “El nuevo valor solo puede realizarse en la venta” (ibid.). Más adelante, y en crítica a la concepción ricardiana que identifica a la producción directamente con la generación de valor, Marx señala que “en cuanto valor no se realizará mientras no se intercambie por dinero” (p. 364). Y critica a James Mill porque este sostiene que la oferta es igual a la demanda, “lo que dicho de otro modo significa que el valor se determina por el tiempo de trabajo, o sea, que el intercambio no le agrega nada al valor. Con lo cual se olvida, simplemente, que el intercambio tiene que realizarse y que el mismo depende, en última instancia, del valor de uso” (p. 377).

Para evitar malentendidos o polémicas falsas, precisemos que Marx no está diciendo que el valor se genera en la venta. Lo que afirma es que la realización del valor a través de la venta es esencial. Si la venta fracasa, no hay valor.

Textos citados:
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1989): Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857 – 1858, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como: Valor, ¿concepción social o física? (1)

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15/02/2020 at 09:50

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Factores de producción y una crítica de la derecha a Marx

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En la nota anterior (aquí), en crítica al método con el que Chesnais evalúa los avances de la productividad, planteé que la mejor medida de la productividad es la relación entre cantidad de producto (en términos de Marx, valores de uso, riqueza material) y tiempo de trabajo.

A raíz de esa afirmación, un lector escribió al blog diciendo que esa definición de productividad podría estar de acuerdo con la teoría de Marx, ya que de esta se deduce que el trabajo es el único factor de producción. Respondí que Marx nunca sostuvo que el trabajo fuera el único factor de producción. En el intercambio posterior, precisé que de ninguna manera se desprende de la ley del valor trabajo que el trabajo sea la única fuente de valores de uso. Lee el resto de esta entrada »

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24/06/2019 at 09:19

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Marx y la ganancia del capital comercial, revisado

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Casi inmediatamente después de publicada la nota sobre la explicación de Marx de la naturaleza y origen de la ganancia del capital comercial (aquí), me di cuenta de que el razonamiento presentado no es correcto. Y que el problema central está en la forma en que traté los costos en que incurre el capital comercial, su relación con el precio, y por ende, con la plusvalía.

En esta entrada entonces vuelvo a la cuestión de la ganancia del capital comercial. La nota se estructura de la siguiente manera: empiezo con el caso que analiza Marx (primera parte del cap. 17, t. 3, El Capital), de determinación de la ganancia comercial sin incluir los costos asociados al pago de trabajadores comerciales (o capital variable comercial), ni al capital constante dedicado al comercio. En segundo término, repaso el caso que analicé en la nota anterior, y muestro por qué no es sostenible. En tercer término, presento la solución que da Marx a la inclusión del capital variable y constante comercial (segunda parte de ese cap. 17) y señalo los problemas que presenta. En cuarto lugar, presento una solución alternativa. En todo este desarrollo, doy por supuesta la idea clave de la teoría del valor trabajo, a saber, que el trabajo aplicado a esa metamorfosis mercancía – dinero no genera valor. Lee el resto de esta entrada »

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30/11/2018 at 11:49

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Marx, transporte, trabajo productivo

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Michael Husson escribió un artículo “¿Qué es empleo productivo?”, que fue publicado en el sitio Al’encontre (http://alencontre.org/laune/economie-politique-quest-ce-quun-emploi-utile.html) y traducido en Viento Sur (https://www.vientosur.info/spip.php?article14372).

A mí me llegó por gentileza de “Correspondencia de prensa”, que administra Ernesto Herrera (aprovecho para agradecer a Ernesto por el trabajo de difusión que realiza de artículos de gente de izquierda y progresista).

Si bien discrepo con el enfoque general que presenta Husson, en esta nota solo quiero precisar la noción de Marx con respecto al trabajo en el transporte, y su diferencia con el trabajo aplicado a la compra y venta de mercancías. Lee el resto de esta entrada »

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18/11/2018 at 18:16

Segunda respuesta a Andrés Piqueras

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En una nota anterior respondí a una crítica que me hizo Andrés Piqueras acerca del origen de las plusvalías extraordinarias y la noción, de Marx, de trabajo potenciado (véase aquí). Hace poco Piqueras me respondió con una extensa nota que se ha publicado en el sitio de Rebelión: “Sobre el valor, el trabajo potenciado y la caída tendencial de la tasa de ganancia (o el despeñadero capitalista)”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248819.

En esta nota respondo a esta intervención de Piqueras, centrando la atención en la noción de trabajo potenciado, tal como lo presenta Marx en el capítulo X del tomo 1 de El Capital. Esto es, no discuto otras cuestiones que introduce mi crítico, como la tendencia de la tasa de ganancia. Lo hago por dos razones. La primera, por una cuestión de espacio: si tuviera que aclarar todas las cuestiones en las que se mete Piqueras, y con las que disiento, debería escribir prácticamente un libro. La segunda, porque si discutimos todo al mismo tiempo, no hay manera de aclarar nada. Lee el resto de esta entrada »

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14/11/2018 at 17:08

Teoría del valor trabajo, ¿ciencia o disparates?

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Con motivo del último post (aquí), un lector del blog me envió un mail preguntándome por qué dedico tanto tiempo a discutir el tema del trabajo potenciado. Sospecho que tal vez otros lectores del blog se hagan esta pregunta.

Pues bien, para entender por qué esta discusión, señalo que existe, en primer lugar, una cuestión de tipo político: la explicación de Marx sobre el origen de las plusvalías extraordinarias tira por tierra varias historias tercermundistas y nacionalistas que ponen el eje en la explotación de “países”, y no de la clase obrera. He tratado esta cuestión en una nota anterior (aquí). Pero por otra parte, lo que está en debate es el contenido mismo del concepto de valor. Para entender por qué, recuerdo que Marx sostiene que solo en cuanto cristalización de “gasto de fuerza de trabajo humana sin consideración a la forma en que se gastó la misma”, los productos del trabajo son valores (El Capital, t. 1, p. 47, edición Siglo XXI). Por eso dice que un valor de uso, o un bien, “solo tiene valor porque en él está objetivado o materializado trabajo abstractamente humano” (ibid.). Y precisa que la cantidad de trabajo se mide “por su duración” (p. 48).

Pero llegado a este punto se plantea la siguiente cuestión: si el valor se mide por el tiempo de trabajo empleado, ¿habrá que concluir que cuanto más perezoso o torpe fuera un productor, tanto más valiosa sería una mercancía porque necesitaría más tiempo para fabricarla? Si esto fuera así, la teoría del valor trabajo sería un verdadero disparate (y no es casual que algunos críticos de Marx hayan intentado tergiversar su teoría en este sentido). Lee el resto de esta entrada »

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27/09/2018 at 11:33

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De nuevo, sobre trabajo potenciado, respuesta a una crítica

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Tiempo atrás mantuve una polémica con dos autores mexicanos, Sebastián Hernández Solorza y Alan Deytha Mon, quienes escribieron un artículo que lleva por título “Crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Exposición de la teoría marxista del valor”. Fue publicado por la Revista de Economía Crítica, y está disponible en  http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n18/1_Hernandez-Deytha_RolandoAstarita.pdf .

Mi crítica a mis críticos puede consultarse aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.

Ahora, por gentileza de una lectora del blog, tengo la oportunidad de conocer la crítica que me hace Andrés Piqueras, quien retoma el enfoque de Hernández y Deytha en un reportaje que se publica en Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246957).

A continuación, cito los pasajes claves de la crítica de Piqueras para responderlos brevemente, y termino formulando una pregunta que nunca logré que mis críticos respondieran. Escribe Piqueras: Lee el resto de esta entrada »

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26/09/2018 at 17:15

Austriacos, sobre dinero y valor subjetivo

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Al finalizar la nota anterior de crítica a la teoría austriaca (aquí) adelantamos que el mayor y más evidente fracaso de la teoría subjetiva del valor reside en su incapacidad de fundamentar el valor del dinero.  Dedicamos esta entrada a este tema. A fin de que se tenga una idea de conjunto, no he dividido la nota en partes, a pesar de su extensión.

El valor de cambio del dinero, según Mises

Hasta el día de hoy Theory of Money and Credit, de von Mises, publicado por primera vez en 1912, es la referencia obligada de la teoría monetaria austriaca.

En este libro Mises plantea que “el elemento central en el problema económico del dinero es el valor de cambio objetivo del dinero, popularmente llamado su poder de compra” (p. 97). Tengamos presente que, según la teoría subjetiva, la base de la evaluación económica del dinero, igual que otros bienes”, son las estimaciones subjetivas de los individuos” (ibid.). Sin embargo, “mientras la utilidad de otros bienes depende de ciertos hechos externos (el valor de uso objetivo de la mercancía) y de ciertos hechos internos (la jerarquía de las necesidades humanas)… el poder subjetivo del dinero está condicionado por su valor de cambio objetivo, esto es, por una característica que cae dentro del ámbito de la economía” (ibid.).  Es que en el caso del dinero, su valor de uso subjetivo deriva del valor de cambio objetivo, “dado que no tiene otra utilidad que la que surge de la posibilidad de obtener otros bienes económicos a cambio de él” (ibid.). Más adelante precisa: “para que el dinero tenga valor de uso es esencial la existencia del valor de cambio” (p. 98). Lee el resto de esta entrada »

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01/07/2018 at 18:07

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Austriacos: sobre ordenaciones y construcciones imaginarias

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En notas anteriores hemos visto que los economistas austriacos niegan que en el intercambio se produzca reducción alguna a una sustancia común (véase aquí). Como hemos visto también, en Marx la necesidad de encontrar una sustancia común conecta con la determinación cuantitativa del valor. Es que si no existe reducción a una sustancia común, es imposible establecer alguna ley económica que rija las proporciones cuantitativas en que se intercambian las mercancías. Más aún, ni siquiera es posible establecer medida.

Pues bien, la ausencia de medida (tener presente que la medida implica no solo cualidad común, sino también determinación cuantitativa) es admitida, de hecho, por los austriacos. Por ejemplo, Rothbard reconoce que las utilidades marginales “no son comparables, dado que no pueden ser medidas”, y por lo tanto, las escalas de valor de los diferentes participantes “no pueden ser reducidas a una medida o escala” (Rothbard, 2009, p. 87). Pero entonces no se pueden calcular los valores. En este respecto, Mises afirma: “Vano es pretender calcular tratándose de valores. El cálculo solo es posible mediante el manejo de números cardinales. La diferencia entre dos situaciones determinadas es puramente psíquica y personal” (1986, p. 161). En un libro anterior, también afirmaba que “el valor de uso subjetivo no es susceptible de ningún tipo de medida” (1953, p. 42). Y si es imposible medir el valor de uso subjetivo, “se sigue directamente que es impracticable adscribirle una cantidad” (ibid., p. 45). Solo cuentan las ordenaciones que hacen los individuos, y estas no se pueden traducir en términos numéricos; no se puede medir, por ejemplo, en términos numéricos cuánto mayor es mi amistad con A que mi amistad con B (véase ibid.). Por eso también, “si se acepta la teoría subjetiva del valor, el dinero no puede ser medida de valor” (ibid., p. 38; idea que afecta, de raíz, la noción misma de dinero). Lee el resto de esta entrada »

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07/06/2018 at 12:08

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Teoría del valor, respuesta a crítica desde Cuba (2)

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La primera parte de esta nota, aquí

Cuestión de método

Antes de analizar lo que escribe Marx en las glosas sobre Wagner, es necesario realizar una observación con respecto a las discusiones o interpretaciones sobre autores. Se refiere a que no basta con contraponer la cita X a la cita Y para “demostrar” que Y debe ser dejada de lado a fin de interpretar correctamente el pensamiento de un autor; o a la inversa, citar Y para dejar de lado X.  Esta forma de polemizar es propia de dogmáticos, o de gente que no comprende de qué se está hablando. Así, si en el escrito X Marx parece sostener, con relación al mismo asunto y en el mismo sentido, lo opuesto de lo que afirma en Y, o bien estamos ante una contradicción lógica; o ante un cambio de posición; o simplemente X e Y se refieren a cuestiones distintas. Lo importante entonces es explicar. Más aún cuando se trata de conceptos fundamentales, como son los contenidos en el capítulo 1 de El Capital, y en otros textos de Marx que quedaron en borrador, pero que dicen lo mismo que en ese primer capítulo.

Las glosas sobre Wagner y la teoría del valor de Marx

 Vayamos ahora las “Glosas marginales al ’Tratado de Economía Política’ de Adolfo Wagner”, de Marx (en adelante, “Glosas”). Las citas que siguen corresponden a la versión contenida en el Apéndice del tomo 1 de El Capital, edición FCE, México, 1964; los pasajes citados los he comparado con la versión en alemán y la traducción al inglés que pueden consultarse en https://www.marxists.org/archive/marx/works/1881/01/wagner.htm. En lo que sigue, y en la medida en que indique solo el número de página, la cita pertenece a las “Glosas”. Lee el resto de esta entrada »

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02/06/2018 at 17:55

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