Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Respuesta a una crítica de Leonardo Leite

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A raíz de la discusión sobre el concepto de trabajo potenciado en Marx y la plusvalía extraordinaria, un lector del blog me envió el enlace a una crítica que me hizo Leonardo Leite. Se trata de “Uma polêmica sobre o Livro I do Capital de Marx: produtividade, trabalho potenciado e transferência de valor”, publicado en el Blog Convergencia, el 2/11/2015 (https://blog.esquerdaonline.com/?p=5765).

Dedico esta entrada a responder las críticas de Leite.

El problema a resolver

Leite comienza con un problema que  he presentado a los que niegan que el trabajo que es más productivo con respecto al trabajo promedio de la rama, genere más valor. El problema es el siguiente:

Sea una economía con 20 mercancías diferentes, A, B, C… T, fabricadas en 20 ramas. En cada rama existen 10 productores que utilizan las mismas técnicas en cada sector, y emplean 10 horas de tiempo de trabajo (tiempo de trabajo socialmente necesario; TTSN) para producir las respectivas mercancías. Suponemos trabajos simples, de la misma intensidad. La hora de trabajo se expresa en $100. Esto es, A…T se intercambian en proporción 1: 1, a $100. Suponemos ahora que Juan, de la rama A, emplea una fuerza productiva superior y fabrica A en 8 horas. El resto de los productores de A siguen empleando 10 horas de trabajo. Suponemos que Juan sigue vendiendo A en $100. Esto significa que en 8 horas de trabajo ha generado 10 horas de valor (TTSN). Además, no puede haber transferencia de valor de ningún otro lado. Esto significa que ese trabajo es potenciado: genera más valor por unidad de tiempo.

Leite y el “nivel de abstracción”

Leite sostiene que mi ejemplo encierra un error, porque supongo una sociedad de productores simples de mercancías, y no el modo de producción capitalista. En este, explica Leite, el capitalista innovador busca ganar mercados, y a ese fin baja el precio de la mercancía; lo cual no ocurre en mi ejemplo.

Considero que no hay forma de sostener esta crítica. ¿De dónde saca Leite que si no hay competencia capitalista con guerra de precios, el análisis teórico no es válido para entender el capitalismo? De hecho, el nivel de abstracción del capítulo 1 de El Capital permite entender, por lo menos, qué es mercancía, valor, trabajo abstracto y trabajo concreto, forma de valor, equivalente y el fetichismo de la mercancía. Todas categorías imprescindibles para abordar, en otro nivel de análisis más concreto, el modo de producción capitalista. Y, por supuesto, el análisis “abstracto”·del capítulo 1 también permite entender qué es TTSN, incluidas las nociones de trabajo simple y complejo; así como los ejemplos de diferentes generaciones de valor debidas a la utilización de fuerzas productivas diferentes al interior de una rama. Es el caso de la generación diferenciada de valor por parte de los tejedores manuales y mecánicos, señalada por Marx.

Pero además, incluso a niveles de análisis mucho más concretos, sigue siendo válido hacer abstracción de la guerra de precios, o de otras variables o fenómenos. Para dar un ejemplo, en el tomo 2 de El Capital Marx examina la reproducción simple (o sea, sin acumulación, sin guerras de precios, sin aumento de la composición orgánica). ¿Qué decir de alguien que invalidara ese razonamiento porque “falta la guerra de precios”, o el “impulso del capital a ampliar mercados”?

Por otra parte, y volviendo a mi ejemplo, supongamos, en aras del argumento, que Juan inicia una guerra de precios, a fin de ganar mercado, y vende A en, digamos, $95. La cuestión permanece, ya que ha producido en 8 horas el equivalente a 9 ½ horas de valor. Y por ningún lado se puede explicar “transferencia”. Es la esencia del trabajo potenciado: trabajo que genera más valor por unidad de tiempo que el trabajo con tecnología promedio de la rama.

De nuevo, sobre el valor individual

A igual que hicieron otros críticos, Leite sostiene que el valor es el resultado de una relación individual, entre el productor y el objeto. Escribe: “Podemos decir que cada proceso individual produce un valor individual” (énfasis agregado). Luego: “O sea, en una misma hora de trabajo –suponiendo intensidad constante- cristaliza siempre, e independientemente de las condiciones de productividad, la misma cantidad de trabajo abstracto (sustancia del valor). Como, bajo el punto de vista de la mercancía aislada, el valor producido disminuye, el plusvalor extra solo puede ser el resultado de una apropiación superior de valor, o sea, de una transferencia de valor oriunda de capitales menos productivos”. Leite dice que toma esta idea de Reinaldo Carcanholo.

Es de agradecer la claridad con que está presentado el argumento: “bajo el punto de vista de la mercancía aislada”; cristaliza trabajo “independientemente de las condiciones de productividad”; “cada proceso individual produce un valor individual”. Es una concepción no social, sino individual, del valor (aquí). Es Robinson versión Leite (¿Carcanholo?). Reproduzco entonces algunos pasajes de mi nota anterior:

“Marx precisa que el valor de la mercancía no es determinado por el tiempo de trabajo individual. Como si se previniera de las lumbreras del valor “individual”, escribe: “el valor de la mercancía en una esfera de producción lo determina, no la cantidad de trabajo que cuesta la mercancía, sino la que cuesta la mercancía que se produce en las condiciones medias de la esfera” (p. 207, t. 2, Teorías de la plusvalía; énfasis agregado). También en El Capital: “Ningún productor, tanto industrial como agrícola, considerado aisladamente, produce valor o mercancía. Su producto solo se convierte en valor y mercancía en determinado contexto social” (p. 821, t. 3; énfasis agregado). De nuevo en Teorías: “La cantidad de trabajo que, por ejemplo, determina [el valor de] un metro de algodón es, pues, no la cantidad de trabajo que contiene, la cantidad que el fabricante invirtió en él, sino la cantidad promedio con la que los fabricantes de algodón producen un metro de algodón para el mercado” (p, 173, t. 2; énfasis agregado). Un poco más adelante, en el mismo texto: “El resultado general es que el valor general de los productos de este grupo es el mismo para todos, sea cual fuere su relación con el valor específico de cada una de las mercancías. Este valor común es el valor de mercado de estas mercancías, el valor en que se presentan al mercado” (p. 174, ibid.; énfasis agregado). Me pregunto qué habrán interpretado Leite y Carcanholo de estos pasajes.

Interludio I: el carácter social de las fuerzas productivas

La idea de que el proceso de trabajo es individual sustenta la creencia de que el valor es una propiedad individual de la mercancía. Pero concebir el trabajo como individual es desconocer la naturaleza social de las fuerzas productivas y su desarrollo. Es que la relación entre el ser humano y la naturaleza, y por lo tanto, con la herramienta, no es una relación individual, sino social. Esto porque los seres humanos siempre trabajaron en sociedad; de ahí también que siempre tuvieron que comparar tiempos de trabajo. Incluso si un productor innova, esa innovación no es meramente individual; está permeada, de pies a cabeza, por lo social. Los seres humanos siempre se encuentran con fuerzas productivas heredadas, producto de trabajos anteriores, siempre realizados en sociedad, y esto es inevitable (lo cual, además, genera conexión histórica; véase la carta de Marx a Annenkov, diciembre de 1846).

 La objetivación ocurre en el mercado, a través de la venta

 Lo anterior conecta con otra afirmación equivocada de Leite, a saber, que el mismo trabajo cristaliza siempre, e independientemente de las condiciones de productividad, “la misma cantidad de trabajo abstracto (sustancia de valor)”. Leite es consecuente: a la idea de que el valor es el resultado de un proceso individual le corresponde su afirmación de que basta con trabajar para que se cristalice (se haga objetivo) en valor. Se trata de una concepción tosca de la teoría de Marx.

Es que según la teoría del valor de Marx, no basta con haber trabajado para que haya valor. La razón la explica Marx en el apartado sobre la forma del valor, en el capítulo 1. Sintéticamente, ocurre que para que haya valor el trabajo debe pasar “a su forma objetiva”. Y para esto es necesario “expresarlo en cuanto ‘objetividad’ que, como cosa, sea distinta del lienzo mismo, y a la vez común a él y a otra mercancía” (p. 63, t. 1, El Capital).

Dicho de otra manera, el valor es generado por el trabajo humano, pero debe realizarse  mediante el acto de venta. La razón de fondo –la explica Marx en el apartado sobre el fetichismo de la mercancía- es que solo a través de la venta de la mercancía los trabajos privados son validados en tanto trabajos socialmente necesarios, y por lo tanto, como valores. Por eso “es solo en el intercambio donde los productos del trabajo adquieren una objetividad de valor, socialmente uniforme, separada de su objetividad de uso, sensorialmente diversa” (p. 89, ibid.; énfasis añadido). No hay manera de afirmar que, según la teoría del valor de Marx, basta con trabajar para que el trabajo cristalice como trabajo abstracto en la mercancía.

El argumento “Marx escribió parece

Leite debe explicar cómo es que Marx, en el capítulo 10 del t. 1 de El Capital afirmó que el trabajo potenciado genera más valor por unidad de tiempo: “El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo” (pp. 386-7).

A mis críticos se les hace difícil digerir el pasaje. Hasta ahora, las reacciones han sido: a) ignorarlo; b) decir que Marx quiso decir “genera más valores de uso”, pero le salió “genera más valor”. Pues bien, Leite, siguiendo a Carcanholo, tiene otra respuesta. Lo cito: “O trabalho excepcionalmente produtivo atua como trabalho potenciado ou cria, no mesmo tempo, valores maiores do que o trabalho social médio do mesmo tipo”.

La clave sería el “atua como”. Según Leite, y Carcanholo, al escribir “atua como” Marx quiso decir “parece”. En otros términos, el trabajo potenciado “parece” que genera más valor, pero en realidad no genera más valor. ¿Y por qué dicen que esta es la interpretación correcta? Pues porque recién en el tomo 3 de El Capital Marx explica la diferencia entre producción y apropiación. Leite cita a Carcanholo: “La diferencia entre producción y apropiación solo surgirá cuando el autor llega a discutir la transformación de valores en precios de producción. Solo después de eso estará en condiciones de estudiar la forma en que la plusvalía será repartida entre los diferentes capitales, entre sus diversas fracciones. Solo entonces podría discutir adecuadamente el problema de la plusvalía extra (R. Carcanholo, 2013, p. 110)”.

Interludio II: Dialéctica y la crítica a las “formas de aparición”

Precisemos que en el texto en alemán de El Capital el “actúa como” es “wirkt als”, que significa “actuar como”, “funcionar como”; pero también puede traducirse como “parece”, que es la lectura que hacen Leite y Carcanholo.

Ahora bien, la relación entre lo que “aparece” y la sustancia, o contenido, está en el corazón de la crítica de Marx a la Economía Política. Críticas que siempre son explicadas, y desarrolladas por Marx. Y su clave pasa por mostrar cómo la forma en que se manifiesta (erscheint) el contenido es necesaria, pero también lo oculta. Por eso, cuando Marx se refiere a estas formas, utiliza el término erscheinen (aparecer), no wirken (actuar, o parecer). Una cuestión que está vinculada al movimiento que va de la esencia al contenido.

Para entender por qué, recordemos que en alemán las formas de aparición son “Erscheinungsformen”. Erscheinung, según Ramón Vals Plana, en su traducción de la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, de Hegel, es el modo sustantivado de aparecer (erscheinen), que es más determinado que el simple schein, o apariencia. Por eso, en Hegel, Erscheinung surge del movimiento desde la apariencia (schein) al “aparecer” (Erscheinung) vía la esencia (wessen). Esto porque el aparecer (Erscheinung) es la forma necesaria en que se manifiesta la esencia, o sea, es manifestación esencial. No es simple apariencia, muestra, (schein). Los fenómenos, o apariencias [Erscheinungen] son lo que son debido a las leyes internas, o la naturaleza, de la esencia. Y Marx estuvo muy influenciado por esta dialéctica.

Para “bajarlo a tierra”, tomemos el desarrollo de Marx del valor y la forma del valor. En un primer momento, cuando algo se nos presenta como completamente aleatorio (o sea, no regido por ley alguna) el término tiende a ser scheinen. “El valor de cambio… parece ser (scheint) algo contingente y puramente relativo” (Marx, p. 45, t. 1). Pero a poco de indagar vemos que las mercancías se intercambian en ciertas proporciones, o medidas, que remiten a una ley interna, a un contenido, que rige las proporciones, o razones, de los intercambios. Llegamos así al valor, el TTSN (equivalente a la esencia, wessen). Sin embargo, el movimiento no se detiene ahí, porque ese contenido se manifiesta (erscheint) en el valor de cambio, o en el precio. En este nivel, ese aparecer (erscheinen) es una forma necesaria del contenido (tiempos de trabajo privado que deben hacerse sociales). Por ejemplo: “Como los productores no entran en contacto social hasta que intercambian los productos de su trabajo, los atributos específicamente sociales de esos trabajos privados no se manifiestan [erscheinen] sino en el marco de dicho intercambio” (p. 88, t. 1, El Capital). Obsérvese que esta explicación es central en la teoría del fetichismo de la mercancía; la forma de aparición oculta el contenido, del cual, sin embargo, es producto necesario.

Algo similar ocurre con otras “formas de aparición”. Por ejemplo, cuando Marx explica que bajo la forma salario “todo trabajo aparece (erscheint) como trabajo pago” (p. 657, t. 1; ibid.). Marx la considera una “expresión imaginaria”, surgida de las relaciones mismas de producción. O sea, son “categorías para las formas en que se manifiestan [Erscheinung formen] relaciones esenciales [wesentlicher Verhältnisse]” (p. 654, t. 1). Marx daba una gran importancia a la crítica a la “forma de manifestación [Erscheinungsform] que vuelve invisible la relación efectiva, y precisamente muestra lo opuesto de dicha relación” (p. 657). Por eso reprocha a la Economía Política clásica haber aceptado la categoría “precio del trabajo” sin someterla a crítica (p. 654). Es que el salario, como pago del trabajo, es la forma mistificada en que aparece el valor, o precio, de la fuerza de trabajo. También cuando trata la ganancia, que es la forma mistificada de la aparición de la plusvalía: “Al aparecer [erscheinen] todas la partes del capital como fuentes por igual del valor excedente (ganancia), se mistifica la relación del capital” (p. 52, t. 3, ibid.). De la misma manera el interés aparece como el producto de dinero que da dinero, ocultando la relación verdadera.

Trabajo potenciado, ¿forma de aparición?

Leite (¿y Carcanholo?) afirma entonces que el “trabajo potenciado” es una “forma de aparición”. Lo cual plantea la elemental pregunta de dónde Marx critica esa “forma”, y a qué “contenido” la atribuye. Si el “trabajo potenciado” es una forma en que se manifiesta otro contenido, según mi crítico, cabe preguntar ¿dónde Marx criticó esa forma?

Supongamos incluso, en aras del argumento, que el contenido del trabajo potenciado, fuera la transferencia de plusvalía hacia el receptor de la plusvalía extraordinaria, como pretende Leite. Si ese fuera el caso, ¿por qué Marx no hizo la crítica a esa “forma”? ¿Por qué no la derivó de ese supuesto contenido? ¿Por qué se limitó a expresarlo con el “wirkt als”, sin siquiera dejar señalado, en el tomo 1 de El Capital, que volvería sobre el asunto para criticar esa forma ideológica? Pero no solo no lo hace en el tomo 1, sino tampoco en el 3. Ni siquiera menciona que ahí haya un problema. Peor todavía para la tesis de Leite (¿y Carcanholo?), en el tercer tomo encontramos la crítica a la idea de que la renta es plusganancia producida por la tierra, (forma de aparición) y la demostración de que su contenido es plustrabajo, que Marx conecta con la explicación del trabajo potenciado

En fin, todo indica que Leite (¿y Carcanholo?) inventaron una “forma de aparición” para disimular que no tienen forma de encajar la tesis de Marx sobre trabajo potenciado.

El trabajo potenciado crea más valor

Además de manipular arbitrariamente el pasaje del capítulo 10, Leite (¿y Carcanholo?) pasan por alto el hecho de que Marx pone como sinónimo de “opera como” (wirkt als) el término crea o produce. Escribe oder schafft. Schaffen es crear, fundar, establecer, causar. Nada que ver con “parece” (scheint) o “aparece” (erscheint), los términos que utiliza Marx, como vimos, cuando quiere señalar una forma falsa de aparición.

Pero si no les basta, aquí va el pasaje de los Manuscritos de Capital y Tecnología, que ya he citado en otras entradas: “Mediante la excepcional fuerza productiva que el trabajo obtiene aquí a diferencia del trabajo medio en el mismo ramo de actividad, se convierte, en relación con este, en trabajo potenciado superior, de modo que, por ejemplo, una hora laboral suya es igual a 5/4 de una hora laboral medio, a trabajo simple a una potencia superior” (p. 39).

Subrayo: una hora de trabajo es igual a 5/4 de hora de trabajo. ¿Cómo se puede afirmar que aquí Marx está señalando una forma de aparición que contradice un contenido? Más todavía, dice que el que utiliza una tecnología superior “trabaja de hecho [no parece, sino es un hecho] un tiempo de trabajo menor, respecto al trabajador medio, para producir el equivalente de su salario…”. ¿A esto le llaman una relación entre contenido y forma de aparición?

Pero hay más: Marx explica allí que ese plusvalor extra no proviene de la venta; en esta solo se realiza. Lo cual tiene que ver con la objetivación del trabajo como valor. Cito: “al capitalista un número mayor de horas de trabajo como plustrabajo y este plustrabajo relativo es el único que le proporciona a este último, en la venta, el excedente del precio de la mercancía sobre su valor. Realiza este tiempo de plustrabajo… únicamente en la venta, plusvalor que no proviene pues de la venta, sino de la reducción del tiempo de trabajo necesario, y por lo tanto del aumento relativo de tiempo de plustrabajo” (ibid.; énfasis añadido). No sé si queda claro: ese plusvalor extra no proviene de la venta. En esta solo se realiza. Agrego: el economista vulgar, que se deja llevar por las apariencias, piensa que proviene de la venta. No es lo que piensa Marx.

¿Dónde están las transferencias?

Leite sostiene que en el tomo 3 de El Capital Marx habría explicado las plusvalías extraordinarias por transferencias de valor desde las empresas menos productivas, al interior de la rama. Escribe: “Como, bajo el punto de vista de la mercancía aislada, el valor producido [por el trabajo con tecnología superior] disminuyó, el plusvalor extra solo puede ser el resultado de una apropiación de valor, o sea, de una transferencia de valor procedente de los capitales menos productivos” (p. 6; énfasis añadido).

Es inevitable: de nuevo, para sostener que el trabajo potenciado no genera más valor por unidad de tiempo, Leite siempre debe partir del punto de vista de la mercancía aislada. De manera que si 10 productores generan X en 10 horas, y aparece un undécimo que genera X en 100 horas, el undécimo habrá generado 90 horas extras de valor que graciosamente podrán apoderarse los otros 10. Un absurdo, consecuencia de haber perdido la brújula y considerar que el valor y la mercancía son “individuales”, no sociales.

Pero además, ¿puede explicar Leite dónde Marx explica esta forma de transferencia para que dé lugar a la plusvalía extraordinaria? No es un tema menor: la plusvalía extraordinaria aparece, en el tomo 3 de El Capital, en la discusión de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia; y con un rol si se quiere más relevante, en la teoría de la renta diferencial. En ninguno de esos casos Marx explica la plusvalía extraordinaria por transferencia. ¿Podría explicar Leite por qué este vacío? Subrayo: en el tomo 3 Marx no solo no explica la relación entre contenido y forma de aparición (del trabajo potenciado), sino que ni siquiera hace referencia alguna a la transferencia como origen de la plusvalía extraordinaria. ¿Cómo se puede pasar por alto esta circunstancia, cuando todo el argumento es desplazar el peso de la explicación de la naturaleza del trabajo potenciado desde el tomo 1 al tomo 3 de El Capital? Es incomprensible.

Por otro lado, si la transferencia ocurre al interior de la rama, desde las empresas menos productivas (que emplean más mano de obra por unidad de capital invertido), a las más productivas, ¿cómo puede producirse? Téngase en cuenta que en este caso no puede aplicarse el mismo esquema de la transformación de “precios proporcionales a valores a precios de producción”, donde sí hay transferencia. Es que esta ocurre por compras y ventas de productos distintos. Supongamos, para verlo, que hay dos ramas, una con composición de capital 9/1 y la otra con composición de capital 8/2. Con tasas de plusvalía iguales, el precio valor de la primera rama, cada $100 invertido de capital, es $110; y el de la segunda rama es $120. Suponiendo que son las dos últimas ramas, al intercambiar los productos los venden al precio de producción, $115. La de mayor composición orgánica vende el suyo por encima del precio-valor, y la de menor composición orgánica vende el suyo a un precio de producción por debajo de su precio-valor. Es a través de las compras y ventas entonces que operan las transferencias.

Sin embargo, ¿cómo puede darse la transferencia desde la empresa de menor tecnología a la de mayor tecnología, al interior de la misma rama? No hay forma de que esto ocurra. Y la realidad es que Marx no trató en ningún lado semejante “transferencia”.

Todo esto es congruente, además, con la tesis de Marx (y de Ricardo) que dice que hay renta diferencial porque el precio del grano es elevado, y no al revés, el precio del grano es elevado porque hay renta. Los que niegan que la renta diferencial sea creada por trabajo potenciado, aplicado al sector agrícola, solo la pueden explicar por precio de monopolio. Esto es, el precio es elevado porque existe renta. Que no es la teoría de Marx. No hay manera de disimular estas dificultades teóricas detrás del argumento “el trabajo potenciado es una mera forma de aparición”.

Plusvalía extraordinaria y LTDTG

Presentemos todavía otro argumento. Cuando Marx trata la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, señala que las plusvalías extraordinarias retrasan su caída (p. 299, t. 3). Ahora bien, si Marx pensara que las plusvalías extraordinarias provienen de otras empresas, o ramas, distintas de las empresas más avanzadas, tendrían un efecto neutro sobre la masa de la plusvalía, y por lo tanto no podrían influir en la tasa general de ganancia. O sea, la afirmación de Marx de que las plusvalías extraordinarias contrarrestan la caída de la tasa de ganancia, es imposible de encajar en la explicación de Leite (¿y Carcanholo?), de la plusvalía extraordinaria.

Referencias:

El trabajo de Carcanholo que cita Leinte es “A mais-valia extra”, en R. Carcanholo Capital: essência e aparência (vol. 2). São Paulo: Expressão Popular, 2013. p. 103-118.

A fin de comparar pasajes, utilicé la edición alemana de El Capital, Frankfurt 1976, Verlag Marxistische Blatter.

También de Hegel, Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, traducción de Ramón Valls Plana, Madrid, 1999, Alianza editorial.

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Written by rolandoastarita

16/05/2020 a 18:40

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21 comentarios

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  1. Es impresionante que deba seguir explicando una y otra vez lo mismo a distintas voces que repiten lo mismo. Entiendo y comparto la motivación científica y política por la que dedica tanto tiempo a responder estos sinsentidos que escriben algunos, pero me parece que del otro lado hay gente poco dispuesta a entender argumentos.
    No lo tome a mal, es sólo una opinión, pero creo que sería más interesante seguir nutriéndonos de cuestiones como la sobreproducción, las crisis capitalistas, los debates con los austríacos o sus exponentes televisivos, youtubers y twitteros hoy de moda, incluso algunos hechos de actualidad como los comportamientos del tipo de cambio en un país como Argentina.
    ¡Saludos!

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    Lector asiduo

    16/05/2020 at 21:45

    • Sí, a mí también me cansa. El problema es que cada poco tiempo hay gente que me consulta sobre cómo respondo a tal o cual argumento. Además, en cierto sentido, es algo de nunca acabar. Un crítico presenta el argumento A; lo respondo. Entonces ya no menciona A, y ahora saca a relucir (o algún otro lo hace) el argumento B. Respondo eso, y sale el C, etcétera. Por ejemplo, con respecto a ese capítulo 10 del t. 1 de EC. Primero, cuando señalaba el pasaje sobre trabajo potenciado, se hacían lo burros y hablaban de otras cosas. Después de mucho insistir, tuvieron que reconocer que el pasaje existe, y entonces inventaron que Marx había querido decir “valores de uso”, pero no se sabe bien por qué, le salió “valor”. Respondo eso, y aparece el argumento “se trata de mera apariencia”. Y a cada paso hay gente que me pregunta si es así o asado. Con lo cual me veo empujado a seguir respondiendo.

      Pero además, hay algo más grave. A medida que se les agotan los argumentos, se produce un deterioro teórico. En un momento insinuaron una postura ricardiana, del tipo “el valor existe independientemente de su realización en el mercado”. Respondí a esto. Entonces, sin cambiar de postura, alguno dice que el valor se asemeja a las propiedades físicas. Respondo a esto, y no responden, pero tampoco quitan el argumento. Y arremeten la novedad “el valor es individual”. Con lo cual, ya ni estamos en Ricardo. Y así indefinidamente.

      Pero el asunto es más general. Usted me dice que trate sobre las crisis capitalistas. Es mi intención. Pero para entender las crisis capitalistas hay que entender que el valor no es individual, ni es una propiedad física; y que las fuerzas productivas son sociales; y que los precios no se establecen por poder de monopolio. Y estos problemas están todos pendientes. Con un agregado: una buena cantidad de militancia que defiende las posturas de mis críticos sobre el valor y el valor de uso, o la plusvalía extraordinaria y la renta, adhiere a la tesis de la crisis crónica del capitalismo. Algunos de estos, por ejemplo (lo leí hace poco en un documento) afirman que el capitalismo está en crisis desde los 1970. Otros incluso desde antes, desde 1914. La mayoría de la izquierda habla de crisis de, por lo menos, más de una década. ¿Cómo se les puede explicar las crisis de sobreproducción “a lo Marx y Engels”? Con lo cual empezamos otra discusión infernal. He tenido esa experiencia con los grupos trotskistas, cuando cuestioné el dogma del estancamiento crónico de las fuerzas productivas. Y de nuevo, van saltando de argumento en argumento, a la manera que lo describía más arriba. Lo peor es que no se trata de un grupo reducido en la izquierda. Son total mayoría, incluso gente que no es trotskista (al pasar, creo que la primera vez que me topé con Iñigo Carrera fue en una mesa redonda en la cual hablaba de la crisis de sobreproducción crónica del capitalismo; creo que fue en los 2000). No es casual que Razón y Revolución piense lo mismo. Pero también los partidos del FIT piensan que el capitalismo está en crisis crónica. Y no es casual que economistas del PTS, al menos hace algunos años, repetían palabra por palabra la teoría de JIC de la renta.

      En fin, a veces siento que en la teoría marxista hay un verdadero berenjenal. Doy otro ejemplo: otro marxista, doctor y profesor, sostiene que, utilizando las categorías del valor de Marx, los animales también generan valor (por ejemplo, la abeja genera miel que tiene valor; el buey que tira el arado). Otro lío a aclarar, porque me he encontrado con gente que estaba convencida del asunto. Y todo esto para no hablar de las tesis del “marxismo políticamente correcto y tercermundista”, del tipo “el problema es el neoliberalismo”.

      A veces me siento realmente agobiado. Creo que voy a escribir una nota con estas reflexiones.

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      rolandoastarita

      17/05/2020 at 13:11

  2. Hola Rolando, quería consultar si podría enviarle un email para hacerle una consulta breve y personal. Si tiene tiempo claro. Muchas gracias

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    Daniel

    17/05/2020 at 12:31

  3. Muchas gracias ya se la envié.

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    Daniel

    17/05/2020 at 13:28

  4. Rolando que pensas de esto?
    ttps://www.pagina12.com.ar/266119-por-que-el-aumento-de-la-emision-monetaria-redujo-la-inflaci

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    benjamin

    17/05/2020 at 18:20

    • Primero el articulo dice:

      “¿Cómo hace entonces el monetarismo para decir que la emisión siempre genera inflación? Sencillo: supone que 2 de estos 4 componentes que tenemos en nuestra igualdad son siempre fijos, inamovibles.

      Lo primero que supone el monetarismo es que la velocidad de circulación del dinero es constante, es decir, es siempre el mismo número. Esto se basaría en las costumbres acerca de cómo la gente utiliza el dinero, costumbres que no se alterarían de manera dramática en períodos cortos de tiempo. Volveremos sobre esto en breve. ”

      Luego dice

      “La Covid-19 genera, aquí en Argentina y en prácticamente todos los lugares del mundo, una dramática caída en la velocidad de circulación del dinero: la cuarentena anula la movilidad de la población y, con eso, la movilidad del dinero, es decir, su velocidad de circulación”

      Es muy fácil decir que Pepe o juan se equivocan si hay un fenómeno nuevo que cambia las reglas de su teoría.

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      Vorges

      17/05/2020 at 23:19

    • Coincido en que la base del razonamiento monetarista es suponer constante la velocidad de circulación. En Ricardo, porque el dinero es solo medio de cambio (no hay atesoramiento). En Fisher, porque la velocidad de circulación está determinada por factores institucionales (por ejemplo, si los salarios se pagan por mes o quincena). En Friedman porque la demanda de dinero para encaje monetario (o sea, la inversa de la velocidad) es estable, dados los comportamientos maximizadores de los “agentes económicos”. Aunque más que estable hay que decir que, según Friedman, evoluciona muy lentamente.

      De todas maneras, y con un razonamiento completamente distinto (diría que opuesto, partiendo incluso de la concepción del dinero) se puede demostrar que, desde el enfoque de Marx, la monetización de un déficit fiscal (o sea, cubrirlo con emisión de billetes) deprecia la moneda y, por lo tanto, repercute en los precios. He intentado explicar esto a algunas personas cuyos horizontes mentales no superan un keynesianismo bastardo y fracasé en hacerles entender que admitir eso no tiene nada que ver con ser monetarista.

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      rolandoastarita

      18/05/2020 at 14:29

    • Le di una leída a la nota de Álvarez Agis que publicó Página 12 (aquí).

      Naturalmente, con Álvarez Agis estamos en veredas opuestas, pero esto no quita que por lo general presenta datos certeros. En esta nota, sin embargo, me llamó la atención que diga que el crecimiento de la base monetaria entre septiembre de 2018 y septiembre de 2019 fuera de solo 0,8%. Digamos que me hizo ruido y consulté el Informe Monetario Mensual del BCRA, de septiembre 2019. Ahí figura que la BM creció entre 09/18 y 09/19 5,6%. Esto es, 7 veces más de lo que dice AA. Si bien no cuestionaría el razonamiento de AA, es una diferencia que me llama la atención (¿o yo estoy cometiendo algún error?).
      Por otra parte, debería haber prestado atención a algunas otras variables. En primer lugar, la emisión monetaria siguió contribuyendo a la financiación del déficit. Adelantos Transitorios y Transferencias de Utilidades del BCRA al Tesoro (esas utilidades son ficticias, básicamente todo eso es emisión) crecieron, siembre en los 12 meses setiembre 2018 – 2019 un 15,1%. El monto fue por unos 191.000 millones de pesos. No es una cifra despreciable. Por otra parte, el dólar en ese lapso aumentó 40%, de $42 a $59. La suba del tipo de cambio fue claramente un factor inflacionario clave.

      La crítica de AA a la idea monetarista de la estabilidad de la velocidad del dinero es correcta. De todos modos, la nota no pega mucho en el razonamiento de los monetaristas. Es que ellos dicen siempre que la demanda de dinero es muy baja (la demanda de dinero es la inversa de su velocidad); de ahí la presión sobre el mercado cambiario, y de este a los precios.

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      rolandoastarita

      18/05/2020 at 18:24

    • La demanda de dinero como medio de circulación sería baja, en tanto que la demanda de dinero como medio de atesoramiento aumenta, y por lo tanto disminuye su velocidad de circulación, teniendo en cuenta que en este espacio de valor la preferencia por la liquidez=preferencia por el dólar.

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      luisgac

      18/05/2020 at 18:43

    • En Argentina no se demanda el peso como reserva de valor, o medio de atesoramiento. La forma de proteger ahorros es vía dólar; alternativamente, remunerando con una tasa elevada los depósitos bancarios.

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      rolandoastarita

      18/05/2020 at 19:33

    • El tema es off-topic y no quiero desarrollar esta discusión acá. Pero la segunda parte de la nota, la que habla de los riesgos, es patética. Se diluye rápidamente. Similar a como el presidente le (no) contesto al periodista del Bloomberg la semana pasada. Tener el dolar paralelo a raya…. Esto es lo que pasaba con la inconvertibilidad de la libra, se establecía su valor en el mercado paralelo del oro. Y, como sucede con la leche o la harina, tales productos están atados al dólar. Y si el dolar oficial de mantiene fijo por estar prohibida su compra, más rápido que tarde se considera a ese precio un precio ficticio y se comienzan a utilizar otras cotizaciones como referencia. O sea, la parte que debía trabajar la nota, no la trabaja. Por otro lado, sobre los billetes, Marx tiene una frase que dice algo así como que una vez lanzados la circulación, no se los puede retirar (corregime rolo si entendí mal). Entonces que pasara cin los efectos de tamaña emisión, hoy amortiguados por la caída de la velocidad del dinero, cuando está se recupere? Los billetes van a seguir ahí. …

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      Gus

      18/05/2020 at 19:33

    • Un agregado: hay otro problema en el argumento de Álvarez Agis, que se me pasó en el anterior comentario. Se trata de que, según Friedman, y en general la corriente monetarista, sostienen que lo que incide en la inflación es la masa monetaria, no específicamente la base. Y en este respecto, entre septiembre de 2018 y septiembre de 2019 los agregados monetarios privados crecieron: M1 35,9%; M2 31,9%; M3 39% (Informe Monetario Mensual, setiembre 2018).

      Como es sabido, los monetaristas establecen una relación de causa / efecto, de crecimiento de la masa monetaria a precios (aunque tienen problemas para definir cuál de las “M” debe tomarse en cuenta). Por eso podrían decir que se cumple que el aumento de la masa monetaria provocó el aumento de los precios (con todavía otro agregado: Friedman planteaba que el efecto tenía un retraso de posiblemente más de un año, que no se podía determinar de antemano con precisión).

      Planteo estas cuestiones porque cuando se discute con los monetaristas, hay que ser consciente de que manejan estos argumentos.

      De todas maneras, en los países capitalistas desarrollados los bancos centrales no buscan controlar la masa monetaria (de hecho, se admite que es casi imposible controlarla), sino la tasa de interés. Curiosamente, en Argentina el Central, bajo gobiernos que se decían “anti-neoliberales” y “anti-monetaristas”, también buscaba controlar la inflación mediante el control de la masa monetaria (aquí).

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      rolandoastarita

      18/05/2020 at 22:35

  5. Con respecto a la nota de Agis (y no solo) pregunto: ¿Es válido considerar un índice de inflación sobre la base de una canasta que contiene productos que no solo no se venden sino que ni siquiera se producen? ¿No sería mas transparente quitar esos productos de la base de cálculo y considerar solo aquellos que si se están comercializando como por ejemplo alimentos, medicamentos, etc.? ¿Hay alguna trampa estadística al no hacerlo? Porque si tomamos solo el rubro alimentos y bebidas ya no estamos hablando del 1,5% sino del 3,2%. Y ese 3,2% (un tanto arbitrario quizás) está por arriba del 3% de marzo. Saludos.

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    Mig

    22/05/2020 at 15:56

    • La nota de Agis ha generado mucho interés. Estoy escribiendo sobre su artículo, ya que pienso que es revelador de las limitaciones de la crítica de tipo “nuevos keynesianos” a la teoría cuantitativa moderna. El problema central es que se trata de una crítica muy superficial, como si todo el problema fuera la hipótesis de la constancia de la velocidad del dinero.

      Por otra parte, creo que efectivamente lo que ocurrió con los precios en abril no pone a prueba al monetarismo. En principio, porque en la hipótesis monetarista se supone que el aumento de la oferta monetaria se va a precios dado un nivel de ingresos de pleno empleo (o de lo que ellos llaman tasa natural de desempleo). En segundo lugar, porque hubo otros factores que incidieron, en los cuales la masa monetaria no influyó. Entre ellos, la caída de los precios del petróleo; y tal vez más importante, la caída de ingresos y salarios. Además de lo que decís, que hubo mercancías que ni siquiera se pudieron ofrecer a la venta.

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      rolandoastarita

      22/05/2020 at 16:54

  6. Acaba de publicarse en The Bullet y me parece que aports a esta discusión
    https://socialistproject.ca/2020/05/dont-blame-the-virus-for-capitalisms-latest-crisis/

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    fernando moyano

    22/05/2020 at 19:35

  7. Hola Rolo. Perdon si ya surgió la pregunta en los últimos post sobre valor. Cómo se mide hoy en día el TTSN? Es algo parecido al cálculo que hacen las empresas de los costor por unidad producida? Saludos

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    Ignacio

    26/05/2020 at 14:04

  8. El trabajo potenciado no existe, el aumento de la capacidad de producir valores de uso empleando el mismo gasto de tiempo de trabajo reconocido socialmente como necesario sólo hace disminuir la magnitud de valor que se “inserta” en cada mercancía. Se multiplican los valores de uso, no el valor.

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    benjamin

    26/08/2020 at 02:14

    • Perdóneme, pero es un argumento demasiado malo. Si se emplea el mismo tiempo de trabajo socialmente necesario para producir más valores de uso, baja el valor de la mercancía, lo cual es una obviedad para cualquiera que conozca el ABC de la teoría de Marx. Sin embargo, el trabajo potenciado que genera plusvalías extraordinarias no es trabajo socialmente necesario. ¿No pueden ni siquiera leer lo elemental que explica Marx sobre el asunto? ¿Tanto les cuesta tener un poco de rigor científico? ¿O es que todo vale con tal de defender un dogma?

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      rolandoastarita

      26/08/2020 at 07:30

    • Es que si tenés dos mercancías idénticas que llegan al mercado, no hay forma de que contengan valores distintos. No?

      Dos pares de zapatillas idénticas, unas hechas con tecnología superior a la otra. En el mercado, es decir, socialmente, no se distingue un par del otro par. No hay forma de que una mercancía contenga mas valor que la otra porque socialmente son la misma cosa.

      Una vez que se generalice la tecnología innovadora uno podrá decir que las zapatillas contienen menos valor que el contenían antes. Pero para hacer esa comparación hace falta tener otra mercancía cualitativamente diferente.

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      Hugo

      27/08/2020 at 13:42


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