Archive for the ‘Economía’ Category
Origen del dinero, cuestiones teóricas
Uno de los temas que atraviesa los debates con la Teoría Monetaria Moderna es acerca del origen del dinero (sobre la TMM, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí). La discusión no involucra solo cuestiones históricas, sino también –y tal vez principalmente- argumentos teóricos. Así, por ejemplo, Tymoigne y Wray (2013) sostienen que los impuestos son una condición suficiente para que exista el dinero, al margen de lo que demuestren los estudios históricos y antropológicos. Y que la historia ortodoxa-austriaca sobre el origen del dinero es inaceptable debido a sus deficiencias lógicas (p. 10). También sugieren que por fuera de los enfoques cartalista y ortodoxo-austriaco solo queda la explicación que recurre a un “regreso infinito”, del tipo José acepta el dinero porque piensa que Juan lo va a aceptar. Lo cual invita a pensar que la teoría sobre el origen del dinero de Marx –que no apela al Estado ni a alguna regresión ad infinitum– se asemeja a la explicación ortodoxa. En otras palabras, la de Marx sería una variante de las tesis “espontaneístas” del tipo neoclásico-austriaco.
En esta nota sostenemos que la teoría de Marx sobre el origen del dinero es distinta de la que presentan los “ortodoxos” (Adam Smith o neoclásicos) y los austriacos. Empiezo con las explicaciones de Adam Smith, Menger y neoclásicos mainstream. Lee el resto de esta entrada »
Hernández Solorza, ¿por qué miente?
Tiempo atrás Sebastián Hernández Solorza y Alan Deytha Mon publicaron, en Revista de Economía Crítica (Nº 18, segundo semestre de 2014), un artículo que lleva por título “Crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Exposición de la teoría marxista del valor”.
Recientemente Solorza envió un mensaje por Twitter en el que dice “Vale la pena revisar las respuestas de @rolandoastarita, sin duda. Lamentablemente nunca respondió directamente a la crítica. Se escudó en nuestra ignorancia sobre el trabajo concreto y abstracto, pero sin demostrar directamente en qué estamos mal”.
Pues bien, la realidad es que he explicado largamente por qué la crítica de Hernández Solorza y Deytha Mon a la noción de trabajo potenciado, de Marx, no tiene nada que ver con la teoría del valor de Marx y es internamente inconsistente. Lo hice en las siguientes notas del blog: Lee el resto de esta entrada »
Crisis, fuga del excedente y deuda externa
En notas anteriores (por ejemplo, aquí, aquí, aquí) hemos planteado que una de las razones de la debilidad de la economía argentina, y sus recurrentes crisis, es que buena parte del excedente (o sea, de la plusvalía) no se invierte productivamente; y que en una proporción elevada, sale del país. Esto es, a diferencia de lo que sostienen muchos neoliberales, la dificultad central no es la supuesta falta de ahorro, sino la inversión (en términos de Marx, la acumulación de capital).
En otros términos, mientras la historia neoliberal hace eje en bajar la “absorción” (compuesta por el consumo, el gasto estatal y la inversión) para equilibrar el sector externo, el enfoque que defendemos plantea la centralidad de la acumulación del capital (o de la inversión). Tengamos presente que en Marx la acumulación de capital, o sea, la reinversión de la plusvalía para reproducir en escala ampliada la producción, es la clave del desarrollo de las fuerzas productivas en el sistema capitalista (más en general, sobre el excedente y el enfoque de los clásicos, aquí). En Keynes, Kalecki y muchos poskeynesianos, aunque no en el keynesianismo bastardo, la inversión también juega el rol central del crecimiento En particular, en Argentina, la debilidad de la inversión es la causa de la baja productividad de la economía, lo que a su vez está en la base del desarrollo deformado (o desarticulado) de la economía, las crisis cambiarias recurrentes y las periódicas recesiones (véase, por ejemplo, aquí, aquí). Lee el resto de esta entrada »
Teoría del valor trabajo, ¿ciencia o disparates?
Con motivo del último post (aquí), un lector del blog me envió un mail preguntándome por qué dedico tanto tiempo a discutir el tema del trabajo potenciado. Sospecho que tal vez otros lectores del blog se hagan esta pregunta.
Pues bien, para entender por qué esta discusión, señalo que existe, en primer lugar, una cuestión de tipo político: la explicación de Marx sobre el origen de las plusvalías extraordinarias tira por tierra varias historias tercermundistas y nacionalistas que ponen el eje en la explotación de “países”, y no de la clase obrera. He tratado esta cuestión en una nota anterior (aquí). Pero por otra parte, lo que está en debate es el contenido mismo del concepto de valor. Para entender por qué, recuerdo que Marx sostiene que solo en cuanto cristalización de “gasto de fuerza de trabajo humana sin consideración a la forma en que se gastó la misma”, los productos del trabajo son valores (El Capital, t. 1, p. 47, edición Siglo XXI). Por eso dice que un valor de uso, o un bien, “solo tiene valor porque en él está objetivado o materializado trabajo abstractamente humano” (ibid.). Y precisa que la cantidad de trabajo se mide “por su duración” (p. 48).
Pero llegado a este punto se plantea la siguiente cuestión: si el valor se mide por el tiempo de trabajo empleado, ¿habrá que concluir que cuanto más perezoso o torpe fuera un productor, tanto más valiosa sería una mercancía porque necesitaría más tiempo para fabricarla? Si esto fuera así, la teoría del valor trabajo sería un verdadero disparate (y no es casual que algunos críticos de Marx hayan intentado tergiversar su teoría en este sentido). Lee el resto de esta entrada »
De nuevo, sobre trabajo potenciado, respuesta a una crítica
Tiempo atrás mantuve una polémica con dos autores mexicanos, Sebastián Hernández Solorza y Alan Deytha Mon, quienes escribieron un artículo que lleva por título “Crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Exposición de la teoría marxista del valor”. Fue publicado por la Revista de Economía Crítica, y está disponible en http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n18/1_Hernandez-Deytha_RolandoAstarita.pdf .
Mi crítica a mis críticos puede consultarse aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.
Ahora, por gentileza de una lectora del blog, tengo la oportunidad de conocer la crítica que me hace Andrés Piqueras, quien retoma el enfoque de Hernández y Deytha en un reportaje que se publica en Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246957).
A continuación, cito los pasajes claves de la crítica de Piqueras para responderlos brevemente, y termino formulando una pregunta que nunca logré que mis críticos respondieran. Escribe Piqueras: Lee el resto de esta entrada »
Corrijo un error
En alguna entrada anterior cité el siguiente pasaje de la nota “Entre el ajuste unidimensional y su negación, se refuerza la grieta”, del profesor Andrés Ferrari Haines UFRGS, Brasil, publicada en El Cronista: “Entre 2005-2015 el saldo comercial externo fue negativo en casi 9000 millones de dólares…” (https://www.cronista.com/columnistas/Entre-el-ajuste-unidimensional-y-su-negacion-se-refuerza-la-grieta-20180704-0102.html)).
Pues bien, en esta breve entrada explico que cometí el error –el grave error- de dar por buena esa información, a pesar de que contradecía los datos que manejaba hasta ese momento. De hecho, pensé que el dato sobre el saldo comercial externo que presentaba el profesor Ferrari Haines era producto de las revisiones que tuvo que hacer el INDEC, ante la manipulación de datos de la administración K. Sin embargo, y debido a algunas observaciones de lectores del blog, volví a mirar los datos del INDEC y no encuentro la forma en que Ferrari Haines llega a esa cifra de 9.000 millones de dólares en negativo. La realidad es que, incluso con los datos revisados, el saldo de bienes y servicios fue positivo, si bien de manera decreciente, entre 2006 y 2014. Solo en 2015 pasó a ser negativo por 4312,2 millones de dólares (este negativo surge a partir de las correcciones del INDEC, veáse más abajo).
Sí fue negativa –y crecientemente negativa- la balanza de servicios. En 2006 fue negativa por 763 millones de dólares, y en 2015 por 5815 millones (y se agravó en los dos años siguientes, llegando en 2017 a 9778 millones de dólares). En los 10 años entre 2006-2015 el déficit acumulado fue de 26.620 millones de dólares. Lo cual explica, en buena parte, el deterioro de la balanza de cuenta corriente, que pasó a ser negativa desde 2010.
Corrijo entonces el error que cometí al citar acríticamente la nota publicada en El Cronista. Termino con dos palabras sobre los datos del comercio exterior del INDEC. El problema estuvo en la diferencia entre los que se conoce como Intercambio Comercial Argentino (ICA) y la Base Usuaria (BU). Por lo general, hay pequeñas diferencias entre estas dos estadísticas, aunque la BU es más exacta que el ICA. Sin embargo, a partir de 2013 comenzó a haber más y más discrepancias. El ICA daba resultados mucho mejores de la balanza comercial que la BU. Así, según ICA, en 2013 la balanza comercial tenía superávit por 8000 millones de dólares y la BU por 3000 millones. En 2014 las cifras respectivas fueron 6654 millones y 2100 millones. Y en 2015 ICA daba + 1800 millones y BU – 1700 millones de dólares. En 2016 el INDEC revisó hacia la baja las cifras del comercio exterior entre 2010 y 2015. Son los datos que figuran actualmente, y que debería haber chequeado antes de citar la nota de Ferrari Haines.
Inversión, gasto público y keynesianismo izquierdista
Días atrás un lector del blog me pidió opinión acerca de “La falacia de la escasez”, una nota de Claudio Scaletta publicada en Página 12 el19/08/18 (véase https://www.pagina12.com.ar/136169-la-falacia-de-la-escasez). La idea central del artículo es que se puede sostener la demanda mediante el crédito bancario y el gasto estatal financiado con emisión monetaria.
Si bien en otras entradas ya critiqué estas ideas, vale la pena ampliar los argumentos y refrescar algunos conceptos. Pero con el objetivo de hacer una crítica “interna” al planteo de Scaletta, en lo que sigue intentaré demostrar que lo suyo es insostenible incluso desde el punto de vista de la teoría de Keynes. Empiezo presentando su argumento.
Inversión, ahorro y gasto público, según Scaletta
Según Scaletta, el keynesianismo no solo afirma que el gasto público puede complementar la demanda, sino también sostiene que no hace falta ahorrar antes de invertir, ya que la inversión es la que determina el ahorro. Para explicar cómo es esto, hace la analogía con el crédito bancario. Escribe: “Cuando un banco acredita un préstamo a un cliente, no se fija si horas antes por ventanilla entraron depósitos por un valor similar. En el momento de la acreditación del préstamo el banco “crea dinero” del que sólo debe tener, por regulación, el porcentaje del encaje que le exige el Banco Central. Esa creación de dinero crea demanda en el mercado, demanda que impulsa la actividad económica”. Lee el resto de esta entrada »
Argentina: tipo de cambio y desarrollo deformado
En la nota anterior (aquí) planteé que en las últimas décadas, en Argentina, asistimos a una alternancia de períodos de tipo de cambio real alto y bajo, que fueron mediados por profundas crisis cambiarias y financieras. En esta nota se relacionan estas alternancias con un desarrollo económico profundamente deformado (la presentación completa se puede encontrar en los capítulos 10 y 11 de Economía política de la dependencia y el subdesarrollo, Universidad Nacional de Quilmes, 2013).
Condiciones de partida
Para empezar, digamos que la acumulación de capital –o, para simplificar, la inversión- está determinada, en lo esencial, por las perspectivas de ganancia de los capitalistas. A lo que se suma el “clima de negocios” (para usar una expresión keynesiana), que en términos marxistas podemos resumir en las condiciones generales –sociales y políticas- que garanticen la explotación de la fuerza de trabajo. Lee el resto de esta entrada »
La crisis y el tipo de cambio en perspectiva
En esta nota quiero presentar la actual suba del tipo de cambio (desde fines de agosto de 2017 al día de hoy el dólar pasó de costar $17,6 a $38) en perspectiva, y destacar algunas de las consecuencias de la crisis en curso.
Alternancia de tipos de cambio real altos y bajos
En las últimas cuatro décadas, por lo menos, en Argentina se ha asistido a una marcada alternancia de períodos de tipo de cambio real alto y tipo de cambio real bajo (sobre tipo de cambio real, aquí). A grandes trazos, podemos decir que bajo el ministerio de Martínez de Hoz (1976-1981) se asistió a un período de tipo de cambio bajo. Pero entre 1980 y 1981 el déficit de cuenta corriente, en términos de PBI, llegó casi al 6%. Esta situación llevó a una fuerte crisis cambiaria a comienzos de 1981 (entre enero de ese 1981 y enero de 1982 el dólar pasó de de $2038 a $10.300). Se pasó entonces a un período de tipo de cambio alto, que permitió mejorar la situación externa. Sin embargo, la espiral de devaluaciones y subas de precios y salarios desembocó en la hiperinflación. Y la hiperinflación legitimó, ante la opinión pública, la Convertibilidad. Básicamente consistía en utilizar el tipo de cambio fijo como ancla para frenar la inflación. El peso entonces se apreció, afectando negativamente al sector externo. Así, en 1994 y luego en 1998 la balanza de cuenta corriente tuvo déficits superiores al 4% del PBI; y entre 1998 y 2001 el déficit anual promedio fue del 3%. De conjunto, entre 1991 y 2000 el déficit promedio de la cuenta corriente fue de 8470 millones de dólares anuales. Lee el resto de esta entrada »
TMM y curanderismo social
En el escrito “La izquierda necesita aprender de la Teoría Monetaria Moderna”, http://eduardogarzon.net/la-izquierda-necesita-aprender-de-la-teoria-monetaria-moderna/, Eduardo Garzón escribe:
“Desgraciadamente la inmensa mayoría de los pensadores progresistas –incluyendo especialmente a los economistas– han absorbido hasta la médula las falsas creencias liberales en relación a la naturaleza y funcionamiento del dinero, y esto hoy supone un enorme lastre a la hora de vislumbrar un modelo económico alternativo al actual. (…) La Teoría Monetaria Moderna es la cura que necesitamos para romper los esquemas que nos han impuesto y poder idear y desarrollar un proyecto económico más justo. ¿A qué se debe que la izquierda ande tan perdida en este tema? A que no es verdaderamente consciente del radical cambio que el sistema monetario mundial experimentó en 1971”. Lee el resto de esta entrada »
















