Archive for the ‘Economía’ Category
Grecia: sin ilusiones en victorias “de papel”

El domingo 5 de julio se realizó el referéndum convocado por el gobierno de Syriza, para decidir si se aceptaban las condiciones impuestas por la troika (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea) para renovar los préstamos. Como es conocido, se impuso el rechazo con el 62% de los votos.
El triunfo del “No” fue caracterizado por gobiernos latinoamericanos, movimientos y partidos nacionalistas, y la mayor parte de la izquierda, como un gran triunfo. “Los trabajadores y el pueblo griego derrotaron las presiones del imperialismo, de los banqueros y de la patronal griega y su campaña del miedo”. “La troika ha sido derrotada”. “El pueblo griego le dijo No a los buitres”. Palabras más, palabras menos, estas expresiones fueron generalizadas. Sin embargo, conocidos los resultados del referéndum, los líderes de la troika afirmaron que no retomarían las negociaciones si Tsipras no presentaba una oferta “realista”. Y el BCE dijo que no aumentaría la asistencia a los bancos griegos, a la vez que endureció las condiciones de los préstamos. Dada la presión sobre los depósitos, y la escasez de cash, los bancos griegos continuaron cerrados toda la semana. Paralelamente, las encuestas decían que la mayoría de los griegos desea permanecer en el euro.
La caída de la bolsa de valores en China
Ayer, 8 de julio, el Índice Compuesto Shangai se derrumbó un 5,9%. Esto significa que desde el pico alcanzado el 12 de junio pasado la caída es del 32%. Representa una pérdida de capitalización bursátil de 3,5 billones de dólares. Sin embargo, aún se trata de una fracción de lo que ha subido el mercado en el último año: desde julio de 2014 al máximo alcanzado en junio, los precios se incrementaron un 150%. El objetivo de esta nota es ubicar estas oscilaciones en el contexto en que se está desarrollando la economía china.
Sobrecapacidad, caída de rentabilidad y burbuja crediticia
En una nota que publiqué en agosto del año pasado (ver aquí), apuntaba que la economía china se había venido desacelerando desde 2011, y que la alta acumulación había desembocado en sobreacumulación y caída de la rentabilidad de las empresas. “Desde 1992 a 2010 el consumo agregado en China bajó del 62% del PBI al 47%, a pesar de que estuvo creciendo a una tasa promedio del 8% anual. De manera que la declinación del ratio se explica por el crecimiento aún mayor del PBI y de la inversión. La formación de capital fijo bruto creció al 12% anual durante dos décadas, y su participación en el PBI se elevó del 38% al 48% en 2010 (…) Un proceso que llevó a la sobreinversión y caída de rentabilidad. Las ramas con mayores problemas de sobrecapacidad hoy serían acero, construcción de barcos, paneles solares, aluminio, cemento y carbón (según Moody Investment Service); y muchas fuentes hablan de sobreinversión en construcción, tanto residencial como pública”.
David Ricardo, sobre valor y trabajo empleado
En anteriores entradas, y en el curso de una polémica con la “tesis transferencia” (ver aquí y siguientes), afirmé que la idea de que el valor del producto siempre es igual a la suma de los tiempos de trabajo aplicados a la producción, desemboca en una naturalización “a lo Ricardo” del mercado, y de los problemas implicados en la validación social de los trabajos privados. Pero también observé que se trata de una versión ricardiana de una superficialidad llamativa. En esta breve nota rectifico parcialmente esta última observación: estamos ante una concepción del valor no solo superficialmente ricardiana, sino que está por detrás del mismo Ricardo.
Efectivamente, cuando trata la renta de la tierra, Ricardo plantea que hay una diferencia entre la suma de los valores del producto agrícola y la suma de los trabajos aplicados en la agricultura. La razón es sencilla: dado que el precio-valor en este caso está determinado, según Ricardo, por la tierra de menor fertilidad, los tiempos de trabajo no pueden coincidir con la suma de los trabajos. Un ejemplo sencillo lo aclara: supongamos que hay dos tipos de tierra; en la de tipo A la unidad de cereal se produce en 10 horas de trabajo, y en la B se produce en 8 horas. Por lo tanto, el valor al que se vende el cereal producido en ambas tierras será 10 horas de trabajo; ergo, nunca puede coincidir con la suma de los tiempos de trabajo realmente aplicados.
Trabajo socialmente necesario y fetichismo de las matemáticas
Algunas discusiones se tornan difíciles porque se desarrollan desde paradigmas metodológicos opuestos. Esto se aplica a las diferencias que tengo con defensores de la “tesis transferencia”, que han criticado mi interpretación del texto de Marx de cómo surge la plusvalía extraordinaria (y ahora también dicen que Marx no presentó una explicación “general” de la plusvalía extraordinaria).
Como expliqué en la anterior entrada, la diferencia de fondo está en el concepto de tiempo de trabajo socialmente necesario (TTSN), y en la relación entre tiempo de trabajo privado y social. Mis críticos sostienen que el tiempo de trabajo privado es directamente social (una hora de trabajo privado siempre genera una hora de valor) y de ahí derivan que el TTSN se determina calculando el promedio aritmético ponderado de los tiempos de trabajo individuales empleados. Así, por ejemplo, si la mercancía A es producida por 10 productores que emplean 10 horas cada uno; un productor que emplea 8 horas y otro que emplea 15 horas, el valor de A sería 10,25 horas. Si aparece otro productor que produce A en 20 horas, A tiene 11 horas de valor, etcétera. Si la hora de trabajo se expresa en $10, en el primer caso A tendrá un precio de $102,5, en el segundo de $110.
















