Plan B Varoufakis y contradicciones del dinero (1)
Una de las creencias más difundidas en la izquierda de corte socialdemócrata o stalinista es que las reformas monetarias pueden brindar soluciones a los problemas de la economía capitalista y evitar los padecimientos que generan a las masas populares. La idea, por ejemplo, de que Grecia pueda salir de la crisis abandonando el euro y volviendo a su moneda, es representativa de esa tesis. En otras notas hemos explicado que esa medida no evitaría la devaluación de la eventual nueva dracma, esto es, la caída de salarios y condiciones de vida de las masas populares.
Sin embargo, existen versiones más sofisticadas de soluciones monetarias reformistas. Un ejemplo es el “plan B” para Grecia, que en su momento elaboró el ex ministro Yanis Varoufakis como alternativa al acuerdo que impuso la Comunidad Europea. Según lo revelado por la prensa, Varoufakis propuso que si el Banco Central Europeo cerraba el suministro de euros a los bancos griegos, el Banco de Grecia debería imprimir pagarés, que se hubieran asignado a los ciudadanos y empresas, de manera que el Estado pudiera utilizarlos para transferencias digitales. El primer ministro Tsipras admitió enseguida que el plan existió, pero aclaró que el mismo no implicaba abandonar el euro y que solo fue concebido para el caso en que se agravaran los problemas de liquidez. Se plantea entonces la cuestión (sugerida en “Comentarios” de este blog) de si puede haber una moneda puramente virtual; y si su creación puede ser una salida a las dificultades griegas.
¿Preeminencia de la política, o mandato de los inversores?
Una de las ideas más repetidas por funcionarios y defensores de los gobiernos kirchneristas fue que, a partir de 2003, “la política” (así, a secas) había pasado a dominar a la “economía” (también a secas). Una idea que pareció ser cierta durante la fase de ascenso del ciclo económico, y la mejora de los términos de intercambio, ocurrida en la primera década de los 2000. Aunque la “preeminencia de la política” mostró sus lagunas-por caso, la inflación no pudo ser manejada a voluntad por la política gubernamental- los años de crecimiento alimentaron la ilusión de que la política de Estado podía superar la restricción de lo económico. Sin embargo, el estancamiento que sufre la economía desde hace cuatro años, combinado con problemas crecientes –caída de las reservas internacionales y endeudamiento a tasas insostenibles, entre otros-, y la propuesta económica del mismo candidato del oficialismo, desnudan la vaciedad del discurso que anunciaba que, gracias al gobierno Kirchner, la política domina a la economía.
El programa del oficialismo
Efectivamente, lo que adelanta Daniel Scioli en reuniones con empresarios e inversores tiene el sello del peso determinante de lo económico: “Vamos a generar un clima inmejorable de negocios”, prometió en el coloquio de IDEA. Luego, en un encuentro con el fondo Greenmantle, dijo que iba a negociar con los fondos buitres, “pero no voy a pagar de más”. Declaraciones que están en línea con lo que habían manifestado algunos de sus colaboradores, el gobernador Juan Manuel Urtubey y los economistas Miguel Beim y Mario Blejer. En EEUU Urtubey afirmó que hay que arreglar con los holdouts, que es necesario normalizarse el INDEC, y que Argentina tiene que volver al mercado de capitales. De regreso en el país, ratificó sus declaraciones, y fue amparado por Scioli.
Pobreza K y el yelmo de niebla
La cuestión de cuánta pobreza hay en Argentina sigue metiéndose en los debates de campaña electoral. Es que todo indicaría que el índice de pobreza, medido según los criterios del viejo INDEC, estaría cercano al nivel de los finales del gobierno de Menem (que era del 27%). De ahí el empeño kirchnerista de tapar el asunto. Así, el 26 de marzo pasado el ministro Kicillof declaró que “no tengo el número de pobres, pero me parece una medida bastante estigmatizante”. Luego, a mediados de septiembre, y en respuesta al amparo que presentó la diputada Victoria Donda para que la Justicia ordenara al Gobierno difundir los datos de pobreza, el ministro dijo: “Si quiere [Donda] salir en los diarios, que se ponga plumas, se vista de algo, grite”. Y cuando la jueza María José Sarmiento dio lugar al pedido de Donda, la Dirección de Legales del Ministerio de Economía respondió que no podía entregar los datos porque no se mide la pobreza desde finales de 2013.
Pues bien, dado que en muchos círculos se asocia a Kicillof con las ideas de Marx, es conveniente refrescar la importancia que este último daba a las estadísticas sociales, y a la honestidad intelectual y valentía moral con que se elaboren. En el Prólogo de la primera edición de El Capital, escribía:
La internacionalización de la economía en perspectiva
En los últimos años se ha señalado, repetidas veces, que la economía argentina se ha extranjerizado. Por ejemplo, hace algunos años Pablo Manzanelli y Martín Schorr escribían en Página 12: “En cuanto al nivel de extranjerización, en 1993 un cuarto de las 200 empresas más grandes del país eran controladas por el capital extranjero y explicaban el 23 por ciento de las ventas totales. Tras el intenso proceso de desnacionalización del entramado empresario en la década de 1990 y su consolidación en la posconvertibilidad, en 2009, 117 compañías transnacionales pasaron a ocupar el ranking de las 200 líderes, alcanzando a representar más de la mitad de la facturación.
Si bien las inversiones foráneas se expanden a lo largo del tejido económico, es muy acentuada en los mercados con ventajas comparativas y/o institucionales de privilegio, que son los más beneficiados durante la posconvertibilidad. Tales son los casos de las ramas asentadas en el procesamiento de recursos básicos con escaso grado de transformación local como minería, hidrocarburos, agroindustria, commodities industriales y la armaduría automotriz” (“Dolores de la posconvertibilidad”, 30/01/12). Schorr enfatizó el punto en el debate que tuvimos sobre los legados del gobierno K (aquí).
Trotsky y Pannekoek sobre los sindicatos
Como complemento de la nota sobre el carácter de clase de la burocracia sindical (aquí y aquí), y con el fin de aportar elementos para el análisis, transcribo pasajes de sendos textos de Trotsky y Pannekoek.
El texto de Trotsky es de 1933. Refiriéndose a los sindicatos británicos, el viejo revolucionario afirmaba que la burocracia de los sindicatos se había transformado «en lugartenientes del capital en la explotación intensificada de los trabajadores». Luego agregaba: «… la burocracia de los sindicatos persigue a los trabajadores revolucionarios… en esencia, transforma a los sindicatos en una suerte de campos de concentración para los trabajadores… (…)…la burocracia de los sindicatos se ha vuelto una parte, definitivamente, del aparato capitalista, económico y gubernamental…». Luego: «… la burocracia reformista se ha transformado en la policía económica del capital…» (“The I.L.P. and the New International: A Criticism of Its Paris Declaration”, The Militant, 30 septiembre de 1933, https://www.marxists.org/history/etol/newspape/themilitant/1933/index.htm).
De Anton Pannekoek (1873-1960) lo que siguen son pasajes tomados de “El sindicalismo”, publicado en 1936 (http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=115).
Theotonio: de la Dependencia al giro a la derecha
En una nota anterior (aquí) he planteado que bajo el paraguas de la llamada heterodoxia, se agrupa un extenso abanico de economistas, antes más o menos radicales, que se han convertido en defensores de gobiernos capitalistas. Decía también que este fenómeno se inscribe en un giro de muchos intelectuales que en las últimas décadas abandonaron cualquier compromiso con una política de clase; y presentaba el ejemplo del marxista Anwar Shaikh, de la New School de Nueva York.
Pues bien, otro caso representativo es Theotonio Dos Santos, quien por estos días ha sido homenajeado por el primer Congreso de Pensamiento Económico Latinoamericano. El evento se convocó bajo un lema que encierra toda una definición política e ideológica: “Amanecer y consolidación de los gobiernos populares en América Latina. Desafíos para profundizar la transformación estructural”. Fue organizado por la Asociación del Pensamiento Económico Latinoamericano, y patrocinado por Presidencia de la Nación y otros organismos estatales. Entre los oradores estuvieron Carlos Tomada y Axel Kicillof, ministros del gobierno de Cristina Kirchner; Silvina Batakis, ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires; y Marcelo Zabalaga Estrada, presidente del Banco Central de Bolivia.
Elecciones griegas y el fracaso de una táctica
Ayer, 20 de septiembre, Syriza se impuso en las elecciones griegas con el 35% de los votos. Recordemos que el primer ministro, Alexis Tsipras, había llamado a elecciones anticipadas, luego de haber aceptado el programa de ajuste y privatización que le fue impuesto en Bruselas. Un programa muy alejado de las promesas de acabar con la austeridad con que había triunfado en las elecciones de enero (he tratado el asunto aquí, aquí, aquí, aquí). En la reciente campaña electoral, sus ejes fueron la crítica al “viejo y corrupto sistema político” y la afirmación de que “Grecia es sinónimo de lucha y dignidad”. Una frase hipócrita con la que procura tapar una realidad indisimulable: prácticamente todas las decisiones económicas fundamentales “han sido hechas por los ministros europeos de Finanzas y por los responsables de los bancos centrales, y cualquier desviación amenaza con detener los pagos de ayuda [se refiere a la refinanciación de la deuda]” (Bloomberg).
Tal vez esto ayude a explicar por qué, a diferencia de lo ocurrido hace nueve meses, el triunfo de la formación izquierdista no despertó el entusiasmo en las masas. Apenas un puñado de simpatizantes anduvo de festejo por las calles de Atenas. De hecho, solo el 56% de los electores concurrieron a votar, el porcentaje más bajo desde los años 1990; aunque Syriza logró apenas un uno por ciento menos que en enero. Tsipras tuvo el apoyo de Podemos, de España, de Die Linke, de Alemania, y del PC francés.
Pablo Rieznik
En la madrugada de ayer, 17 de septiembre, falleció, víctima de un cáncer, Pablo Rieznik, dirigente del Partido Obrero. Pablo también fue docente de Economía en la facultad de Filosofía y Letras y de Ciencias Sociales. Con esta breve nota quiero rendir homenaje a un compañero que fue un ejemplo de militancia y constancia revolucionaria. En lo personal, Pablo también enlaza con un período de mi vida, entre 1969 y 1974, cuando milité en el viejo Política Obrera, antecesor del actual Partido Obrero. Pablo formó parte de esa juventud que sintió a pleno el impacto del Cordobazo, del mayo francés, de la primavera de Praga y del ejemplo de compromiso militante del Che. Fueron tiempos en que “una emoción sublime reinó, un entusiasmo de espíritu hizo estremecerse al mundo”. Y Pablo se mantuvo fiel a ese “entusiasmo de espíritu” hasta el final. De ahí que, a pesar de que desde hace muchos años nuestros caminos políticos se separaron, – y no pocas veces discutimos fuerte sobre diversos temas- jamás puse en duda acerca de en qué lado de la divisoria de clases estaba.
Sin embargo, mucho de esto se leerá por estos días en la prensa del PO y posiblemente de los partidos del FIT. Por eso, lo que quiero hacer con este pequeño homenaje es transmitir a los jóvenes militantes un mensaje: por fuera de las diferencias políticas y teóricas que pueda haber entre nosotros, hay uniones de compromiso social y revolucionario profundas, que marcan nuestras relaciones. Creo que nunca deberíamos olvidar esto, por más ásperas que sean algunas polémicas.
Burocracia sindical, ¿qué carácter de clase? (1)
Esta nota se divide en dos partes
En su edición del 13 de septiembre, y con el título “Caló, más complicado en la causa por lavado que salpica a la cúpula de la UOM”, La Nación informa que el Tribunal Oral Penal Económico Nº 2 dio por acreditado que los jefes de la Unión Obrera Metalúrgica se dedicaron “a defraudar en forma sistemática durante años a los afiliados del sindicato”. El caso estalló a partir de que un abogado de la UOM, Segundo Pantaleón Córdoba fue interceptado, en 2011, cuando se disponía a viajar a Uruguay con 800.000 dólares. Después de ser detenido, Córdoba declaró que él y otros 13 dirigentes de la UOM, entre ellos su secretario general, Antonio Caló, se repartieron, desde 2003, en promedio 280.000 dólares por mes. Ese dinero provenía del 20% de la recaudación que los afiliados metalúrgicos le pagan al Instituto Seguros SA por seguros de vida y sepelio. Caló, además, es secretario de la Confederación General del Trabajo, rama oficialista.
También se informa que desde fines de 2002, cuando la UOM constituyó un fideicomiso para afrontar un concurso de acreedores, la firma Donington SA, propiedad del empresario de medios Raúl Olmos, ofició de administradora fiduciaria y eje de la triangulación del dinero de los afiliados. “La denuncia de Córdoba fue ratificada por los testimonios de tres históricos de la UOM: Roberto Echenique, contador del sindicato durante 18 años; Ricardo Weisz, abogado que trabajó durante 15 años entre 1982 y 2010, y Hugo Mariano Rodríguez, otro abogado que después de revistar durante décadas en el gremio se convirtió en socio de Córdoba en sus emprendimientos privados”.















