Archive for the ‘Economía’ Category
La internacionalización de la economía en perspectiva
En los últimos años se ha señalado, repetidas veces, que la economía argentina se ha extranjerizado. Por ejemplo, hace algunos años Pablo Manzanelli y Martín Schorr escribían en Página 12: “En cuanto al nivel de extranjerización, en 1993 un cuarto de las 200 empresas más grandes del país eran controladas por el capital extranjero y explicaban el 23 por ciento de las ventas totales. Tras el intenso proceso de desnacionalización del entramado empresario en la década de 1990 y su consolidación en la posconvertibilidad, en 2009, 117 compañías transnacionales pasaron a ocupar el ranking de las 200 líderes, alcanzando a representar más de la mitad de la facturación.
Si bien las inversiones foráneas se expanden a lo largo del tejido económico, es muy acentuada en los mercados con ventajas comparativas y/o institucionales de privilegio, que son los más beneficiados durante la posconvertibilidad. Tales son los casos de las ramas asentadas en el procesamiento de recursos básicos con escaso grado de transformación local como minería, hidrocarburos, agroindustria, commodities industriales y la armaduría automotriz” (“Dolores de la posconvertibilidad”, 30/01/12). Schorr enfatizó el punto en el debate que tuvimos sobre los legados del gobierno K (aquí).
Theotonio: de la Dependencia al giro a la derecha
En una nota anterior (aquí) he planteado que bajo el paraguas de la llamada heterodoxia, se agrupa un extenso abanico de economistas, antes más o menos radicales, que se han convertido en defensores de gobiernos capitalistas. Decía también que este fenómeno se inscribe en un giro de muchos intelectuales que en las últimas décadas abandonaron cualquier compromiso con una política de clase; y presentaba el ejemplo del marxista Anwar Shaikh, de la New School de Nueva York.
Pues bien, otro caso representativo es Theotonio Dos Santos, quien por estos días ha sido homenajeado por el primer Congreso de Pensamiento Económico Latinoamericano. El evento se convocó bajo un lema que encierra toda una definición política e ideológica: “Amanecer y consolidación de los gobiernos populares en América Latina. Desafíos para profundizar la transformación estructural”. Fue organizado por la Asociación del Pensamiento Económico Latinoamericano, y patrocinado por Presidencia de la Nación y otros organismos estatales. Entre los oradores estuvieron Carlos Tomada y Axel Kicillof, ministros del gobierno de Cristina Kirchner; Silvina Batakis, ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires; y Marcelo Zabalaga Estrada, presidente del Banco Central de Bolivia.
Marx sobre James Anderson y la renta
En la nota anterior señalé que los marxistas que sostienen que la renta diferencial se origina por un precio de monopolio, están por detrás de la teoría de la renta de Ricardo. Pero también están por detrás de James Anderson. Recordemos que Anderson fue el descubridor de la teoría de la renta, la cual formuló en varios artículos publicados entre 1777 y 1802. Luego, en 1815, su teoría fue reproducida por Edward West y Thomas Malthus (Marx afirma que el primero no conocía el trabajo de Anderson, pero sí Malthus, quien lo habría plagiado); y de allí fue tomada por Ricardo, quien tampoco parece haber conocido los escritos de Anderson.
Para profundizar en el tema de la renta, en esta breve nota presento algunas de las consideraciones más importantes sobre el trabajo de Anderson que hace Marx en el tomo II de Teorías de la plusvalía (las citas corresponden a la edición Cartago, Buenos Aires, 1975). Además de intentar clarificar la noción de la renta diferencial, con esto busco animar a los lectores a estudiar no solo El Capital, sino también Teorías de la plusvalía. En lo que sigue doy por conocido el mecanismo básico por el que se forma la renta diferencial: el precio del producto agrícola está determinado por la producción obtenida en la tierra menos fértil, de manera que las tierras más fértiles posibilitan el surgimiento de una plusganancia permanente, que es la renta que se apropia el terrateniente (para una exposición sencilla, aquí).
Shaikh: “marxismo” para respaldar gobiernos burgueses
En una nota anterior, refiriéndome a los “obstáculos epistemológicos” para aceptar la noción de trabajo potenciado, escribí: “… la sumatoria de “intercambio desigual” y “renta explicada por monopolio” da como resultado un extendido lobby de marxistas que se resisten a aceptar la noción de trabajo potenciado (o despotenciado). Frente a esto, a esta altura estoy convencido de que en este rechazo subyace una razón política e ideológica. Es que los críticos de la idea de trabajo potenciado se dan cuenta de que si aceptan la tesis de Marx estarían obligados a poner en el primer plano la explotación de clase, y no la supuesta explotación de países. Pero de esta manera no habría espacio para coquetear con el nacionalismo progre-izquierdista, con el que tantos se sienten a gusto. De la misma manera, aceptar la tesis de Marx de que la renta surge del precio de producción, los obligaría a separarse de la vulgata populista que dice que “la burguesía industrial es explotada por la oligarquía terrateniente””.
En la nota mencionaba al actual ministro de Economía y a la embajadora argentina en Washington como casos salientes de la postura política que contextualiza el rechazo teórico de la noción de trabajo potenciado, y de sus implicancias (en particular, la crítica marxista a la concepción ricardiana, “técnico-física” del valor). Pero el abanico de quienes se consideran marxistas, y conceden al nacionalismo burgués populista es muy amplio.
Complemento a la nota anterior: comparar argumentos
Como he sostenido en otras notas, las tesis y afirmaciones que presentamos, referidas a la realidad social, deben poder ser sometidas a escrutinio crítico y público, y ponerse a prueba en su capacidad para explicar los fenómenos que estudiamos. En este respecto, una parte central de este ejercicio de crítica pasa por la comparación y la evaluación razonada de los argumentos y contra-argumentos de tesis opuestas.
Es por eso que en relación a la nota anterior, presento a los lectores del blog la crítica que hacen a mi enfoque sobre trabajo potenciado Hernández Solorza y Alan Deytha en “Segunda crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Otra exposición de la teoría marxista del valor”, Tiempos Críticos, agosto 2015. Puede consultarse en: https://tiemposcriticos.wordpress.com/2015/08/02/segunda-critica-a-la-interpretacion-que-hace-rolando-astarita-de-la-plusvalia-extraordinaria-otra-exposicion-de-la-teoria-marxista-del-valor/.
Precisamente tuve el impulso de escribir mi última nota después de leer esta “segunda crítica” (para una visión más completa de las respuestas a mis críticos, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí , aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí).
Lo hago sabiendo, como dije en la nota anterior, que con esta cuestión del “trabajo potenciado” voy en contra de una corriente de opinión muy establecida entre los marxistas, al menos en América Latina. Los “obstáculos epistemológicos” (Bachelard) en este punto son grandes, pero no hay remedio. Como también dice Bachelard, “se conoce en contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que, en el espíritu mismo, obstaculiza la espiritualización”.
La idea que aliento es que cada cual se forme su opinión, a partir del acto libre de pensar “sin presupuestos ni prejuicios”, como dice Hegel (sobre este criterio, aquí). En síntesis, pensar razones y argumentos es toda la tarea, a fin de darle a la razón motivos para evolucionar.
“Marxismo nacional-populista” y el trabajo potenciado
Desde hace varios años he mantenido una polémica con todo un abanico de marxistas que niega la noción de trabajo potenciado (alternativamente, trabajo despontenciado), asociado a los diferenciales de productividad al interior de una rama. Se trata de un concepto clave en la teoría de Marx, ya que da cuenta de cómo se originan las plusvalías extraordinarias. Pero también echa luz acerca de cómo se forma la renta diferencial de la tierra; cuando Marx explica su origen y naturaleza, parte de la noción de plusvalía extraordinaria. En sustancia, se trata de la misma cuestión.
El problema a través de dos casos sencillos
Lo básico del concepto de trabajo potenciado se puede explicar a partir de un ejemplo teórico muy sencillo. Ya lo he presentado en otras oportunidades, bajo diversas formas, y vuelvo a hacerlo ahora.
Supongamos una sociedad de productores simples de mercancías en la que hay 20 ramas. En cada una de esas ramas hay 10 productores que producen las mercancías A, B,… T, empleando en todas ellas las mismas 10 horas de trabajo simple. Supongamos también que cada hora de trabajo social objetivado (o sea, de valor) se expresa en $10; de manera que cada mercancía vale $100. Las relaciones de intercambio entre todas las mercancías son entonces 1:1 (bajo el supuesto de que la producción es proporcional a la demanda socialmente establecida). Por lo tanto, no hay manera de que haya transferencia de valor de un productor a otro; lo que cada uno realiza en el mercado es igual a lo que ha generado con su trabajo.
Supongamos ahora que el productor Juan, de la rama A, por mejora en el método de producción, logra hacer la mercancía A en 8 horas de trabajo, y el resto de los productores de A no accede a esa nueva tecnología. Dado que no se altera la demanda, Juan puede vender A en $100. Por lo tanto, con 8 horas de trabajo obtiene $100 (encarnación de 10 horas de trabajo socialmente necesario). La pregunta que se plantea entonces es cómo Juan puede mutar 8 horas de trabajo individual en 10 horas de trabajo social objetivado. La respuesta de Marx es precisa: dado que el valor es tiempo de trabajo socialmente necesario, el trabajo de Juan, que utiliza una tecnología superior a la que rige el tiempo de trabajo social, genera más valor por unidad de tiempo que los otros productores de A. En otros términos, su trabajo se ha potenciado.
Gráfico caída de rentabilidad en China
Como complemento de la nota anterior, presento este gráfico sobre la caída de la rentabilidad del capital en China; fuente cálculos NBS y HSBC.
El rendimiento promedio del capital ha caído en la medida en que la inversión experimentó un boom.

Economía mundial: se profundizan los problemas
A pesar de la recuperación de finales de mes, agosto terminó con fuertes caídas de las principales bolsas del mundo. Los principales rojos: Wall Street (Dow) 6,57%; Londres 6,7; Frankfurt 9,3%; Tokio 8,23%; París 8,45%; Brasil 8,33%; Hong Kong 12%; y Shanghai 13%. Ayer, 1º de septiembre, las bolsas volvieron a experimentar bajas generalizadas. El detonante esta vez fueron nuevos informes sobre la industria en China; el índice de Gerentes de Compra oficial cerró agosto en 49,7, por debajo del nivel del mes anterior de 50, que marca la divisoria entre expansión y contracción. Es el segundo mes consecutivo de baja, e indicativo de que los problemas de China son más graves que un mero ajuste pasajero. En respuesta, Wall Street cayó 2,84%; Londres un 3%; Frankfurt el 2,38%; Tokio 3,84%; Shanghai 1,23%. Los futuros de petróleo en Nueva York cayeron 7,7%. Los tres días previos el precio del petróleo había subido 27%, en la creencia de que la OPEP estaría dispuesta a “conversar precios justos”. Pero las noticias de China y la admisión de que hay altos stocks, volvieron los precios a la realidad. Las presiones bajistas en los mercados de materias primas continúan (Aclaración: subo una nota más larga de lo habitual para presentar el panorama de conjunto).
La situación en China
China hoy está sumida en una crisis de sobreinversión, y esto tiene repercusiones globales (aquí y notas anteriores). Tengamos presente que el gigante asiático fue clave para que la caída de la economía mundial de 2008-2009 no se agravara; su economía, medida con tipo de cambio a paridad de poder de compra, representa el 15% del producto mundial. Y en 2009 China creció el 9,2%, en 2010 el 10,3% y en 2011 el 7,8%. Aunque posiblemente el crecimiento real haya sido menor, en cualquier caso fue notable, y contribuyó a atenuar los efectos de la crisis. En 2013 China consumía aproximadamente la mitad de la producción mundial de mineral de hierro, aluminio, níquel, cobre y zinc. Por eso fue decisiva para sostener la demanda y los precios de las materias primas, y con ello las economías de países productores.
Deuda griega, FMI y desvalorización de capital.
En una nota que escribí en septiembre de 2011, referida al trabajo de Reinhart y Rogoff “This Time is Different. A Panoramic View of Eight Centuries of Financial Crisis” (NBER, 2008), apuntaba:
“Reinhart y Rongoff encuentran que históricamente olas significativas de incrementada movilidad de capitales son seguidas, a menudo, por serie de crisis bancarias domésticas. Esto se debe a que las fases alcistas son seguidas por crisis de sobreproducción, con violentas caídas de los precios y los valores. La acumulación de deudas por parte de los gobiernos, y su posterior liquidación violenta, no es ajena a esta dinámica. Es que los defaults de las deudas externas de los gobiernos forman parte de las desvalorizaciones de capitales, que acompañan toda crisis (lo que Marx llamaba las “revoluciones de los valores”). El repudio de las deudas o su pago con moneda envilecida, son las vías por medio de las cuales se realizan esas desvalorizaciones. Por esto también, en determinado punto, los representantes del establishment económico admiten que la única salida para restablecer la acumulación del capital pasa por el default y la reestructuración de las deudas. Sucedió en Argentina en 2001 (en EEUU y otros centros había consenso de que no había otra salida) y es lo que se baraja hoy para Grecia” (aquí).
El acuerdo que la Cumbre Europea acaba de imponer a Grecia desmiente, en principio, la especulación que hacía en 2011 con respecto a la deuda griega, y que también consideré en una nota reciente. Las condiciones impuestas por Alemania, secundada por Finlandia, Holanda y otros países, son extremadamente duras. Pero por eso mismo han generado resistencias en buena parte de las “altas finanzas”, y de otros gobiernos europeos. En particular, el FMI está planteando que es imposible que Grecia pueda cumplir lo que se le ha impuesto.
Debate sobre balance de la economía bajo el kirchnerismo
El miércoles 8 de julio se realizó un debate organizado por Pateando el tablero, TV La izquierda diario, centrado en un balance de la economía kirchnerista, y las perspectivas a partir del 2016.
Participé del mismo junto a Agustín D’Attellis, economista y miembro de la Gran Makro; Martín Schorr, Sociólogo, Magister en “Sociología Económica”, Docente e investigador Flacso-Conicet; y Esteban Mercatante, editor de la sección de economía de La Izquierda Diario y miembro del comité de redacción de Ideas de Izquierda.
Debido a que fue extenso, hay un editado inicial que toma algunas partes, y después van los tres bloques completos. El enlace es:
















