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Sobre salario, desempleo e inflación (3)
Las partes anteriores de esta nota aquí y aquí.
Salarios, desempleo e inflación en los poskeynesianos
Si bien existen puntos de contacto entre el planteo de los nuevos keynesianos y el de los poskeynesianos, en particular en lo que respecta a la importancia del conflicto distributivo en las causas de la inflación, sus enfoques difieren en aspectos sustanciales. Es que a diferencia de los nuevos keynesianos, los poskeynesianos ponen el énfasis en la demanda como determinante del empleo, y en una distribución del ingreso más igualitaria para impulsar la demanda. Por eso, el enfoque poskeynesiano tiene puntos de contacto con el subconsumismo tradicional (véase Bleaney 1977, para una descripción). Recordemos que el subconsumismo plantea que es posible un desarrollo armónico del capitalismo, en el que los salarios elevados dan lugar a una demanda elevada, y esta facilita la rentabilidad del capital, que garantiza la continuidad de la inversión. Con matices, los keynesianos de izquierda sostienen, en sustancia, el mismo enfoque. Por eso sus tesis encajan en el reformismo burgués y otras variantes reformistas (socialdemócratas, sindicalistas burgueses, nacionalistas de izquierda, y similares). El ideal, como lo explicitaba Keynes, es reformar al modo de producción capitalista sin afectar sus raíces, la propiedad del capital.
Lógica del capital y crítica marxista (2)
Segunda parte de la nota iniciada aquí.
Más sobre leyes objetivas y determinación
Al tratar la lógica del capital, y la existencia de leyes sociales objetivas, aparece de manera repetida la cuestión de la “determinación”. Los críticos de la tesis de la lógica del capital hacen todo un mundo de la crítica al “determinismo”, y en particular, al “determinismo económico”. A este fin, construyen un muñeco de paja: reducen todo determinismo al determinismo unidireccional y mecánico, para concluir que la determinación es propia de un marxismo “dogmático y cerrado”.
La realidad sin embargo es que la determinación juega un rol central en las ciencias sociales. Por supuesto, es fácil acordar en que las determinaciones que son propias de la mecánica clásica (del tipo que dice “si en un instante dado se conocen las posiciones y velocidades de un sistema dado finito, a partir de sus funciones se pueden determinar las velocidades y posiciones futuras”), tienen una aplicación muy limitada, o nula, en el análisis social. Dado que las actividades humanas se desarrollan en entornos siempre cambiantes, y que cambian precisamente a causa de las acciones de los seres humanos sobre esos entornos -y sus reacciones a esos cambios-, el futuro no está determinado de ninguna manera mecánica o lineal.
Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (2)
Presento la segunda parte de la nota iniciada aquí; se complementa con una tercera nota, a publicarse.
Distinguir modos de producción
Para avanzar en el examen de la dinámica de la desigualdad en el sistema capitalista es necesario enfatizar la importancia de distinguir entre modos de producción. Entre otras razones porque es la forma de responder la objeción que se ha hecho a los resultados de Piketty, que dice que hoy hay menos desigualdad a nivel mundial porque en los países en desarrollo se redujo la pobreza (para presentar solo un dato significativo: a comienzos de los años 1950 la esperanza de vida en el Tercer Mundo era de 42 años; en 2010 era de 68 años). The Great Escape: Health, Wealth and the Origins of Inequality, de Angus Deaton es citado con frecuencia para desmentir la idea de la desigualdad creciente. Por eso también, algunos hablan de la contraposición Piketty – Deaton. La reducción de la desigualdad a nivel de la población mundial asimismo es presentada como prueba de que la teoría de Marx, sobre la polarización creciente en el capitalismo, es equivocada (como han hecho algunos en los “comentarios” de este blog).
El problema aquí es que se ponen en la misma bolsa sistemas económicos distintos. Los datos presentados por Piketty son relevantes en lo que respecta a la dinámica del sistema capitalista, y en este respecto concuerdan con la tesis de Marx. Pero el marxismo también afirma que el modo de producción capitalista desarrolla de las fuerzas productivas muy por encima de los modos precapitalistas, lo cual da lugar al aumento del ingreso promedio mundial, y por lo tanto puede producirse el achicamiento de las diferencias de ingresos cuando se toman en conjunto países capitalistas y países que están transitando al capitalismo. Que es lo que registran los datos de Deaton. Por ejemplo, si en China millones de campesinos ser dirigen a las ciudades, donde reciben salarios que superan sus muy bajos ingresos de las aldeas –un fenómeno típico de cualquier proceso de industrialización capitalista- el ingreso promedio aumentará, lo cual no impide que aumente la desigualdad de riqueza y de ingresos en el sistema capitalista.
Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (1)
El libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty First Century, ha impactado a nivel mundial. Su planteo central es que la desigualdad de los ingresos y de la riqueza ha estado aumentando en los países capitalistas desde los años 1970, y hoy alcanza niveles similares a los que había a comienzos del siglo XX. Esto significa que no se verifica la hipótesis de Kuznets (formulada en los años 1950), según la cual la desigualdad aumentaba primero con el desarrollo del capitalismo, y luego disminuía. De hecho, ya antes de la publicación del libro de Piketty se ha estado documentando que la desigualdad ha seguido una forma de U. Pero el libro de Piketty, utilizando datos fiscales más que encuestas sobre la situación de los hogares, amplía el análisis y confirma el dramático incremento de la desigualdad en las últimas décadas en los países desarrollados. Por caso, en EEUU, desde 1980 a los 2000, la participación en los ingresos del decil más alto de la población pasó del 30-35 por ciento al 45-50 por ciento; y el uno por ciento más rico pasó de tener el 9 por ciento del ingreso en los 1970 a aproximadamente el 20 por ciento en los años 2000 – 2010. Entre 1977 y 2007 el 10 por ciento más rico se apropió las tres cuartas partes del total del incremento del ingreso en EEUU, y el uno por ciento más rico el 60 por ciento del mismo.
A la luz de estos datos, es comprensible que la vieja tesis de Marx, que dice que en el modo de producción capitalista hay una tendencia a la polarización, cobre nueva actualidad. En este respecto, Piketty sostiene que si bien no se cumplieron las previsiones catastrofistas de Marx (en su interpretación, Marx habría pronosticado el derrumbe del capitalismo por causas puramente económicas), sí se habría verificado su tesis de la creciente polarización de ingresos y riqueza.
Renta absoluta de la tierra
En notas anteriores (aquí y aquí) discutí la naturaleza de la renta diferencial de la tierra y su relación con el trabajo potenciado. En esta nota resumo la noción de renta absoluta, y presento algunas conclusiones con respecto a la demanda democrático radical de abolición de la propiedad privada de la tierra.
La renta absoluta
En los capítulos 37 al 44 del tomo III de El Capital, en los que estudia la renta diferencial de la tierra, Marx mantiene el supuesto de que la peor tierra –que decide el precio al que se vende el producto agrícola- no genera renta. Así, tomando el ejemplo con que explicamos la renta diferencial (véase nota anterior), suponemos que en el peor suelo, A, hay una inversión de capital de $25 por unidad de cereal, siendo la tasa media de ganancia del 20%, y el precio de producción $30. Por lo tanto, en A no hay renta. Sin embargo, en el capítulo 45 Marx introduce la hipótesis de renta también en el peor suelo, a la que llama la renta absoluta. Si en el ejemplo anterior el precio del producto agrícola se eleva a $30 + x, x es la plusganancia que se convierte en renta de la tierra A. Marx la llama renta absoluta. Además, debido a que toda la producción se vende en $30 + x, las tierras de fertilidad superior también se apropian de esta renta suplementaria, que se agrega a la diferencial (esta última se rige por las mismas leyes discutidas en la nota anterior, que no son afectadas por la renta absoluta). De esta manera Marx, y a diferencia de Ricardo, considera la posibilidad de que la peor tierra genere renta. En su visión, la renta absoluta surge cuando el precio de mercado se eleva por encima del precio de producción en un monto “x”. Por eso, sólo existe en los lugares en los que la propiedad privada de la tierra constituye una barrera para la inversión del capital, o incluso del trabajo sin capital (en las colonias no había renta absoluta, véase Marx, 1999, p. 962, t. 3).
Ahora bien, la cuestión es explicar cómo puede existir renta en la peor tierra aceptando que rige la ley del valor trabajo. Tengamos presente que esta cuestión había llevado a Ricardo a negar la existencia de renta en la peor tierra. Es que Ricardo consideraba que todas las mercancías reproducibles mediante trabajo se vendían a sus valores promedio, de manera que el producto de la peor tierra, vendiéndose a su valor (tiempo de trabajo destinado a su producción), no podía generar renta. Marx sigue el mismo criterio: la renta absoluta tiene que explicarse con la teoría del valor. Por eso, no postula la existencia de un precio de monopolio “en el sentido corriente del término” (véase p. 963, t. 3); en otras palabras, la renta absoluta no constituye un elemento independiente del precio, sino es parte integrante del valor del producto agrícola. Pero, ¿cómo puede la peor tierra generar una renta si no hay diferencias de fertilidad?
No al Copyright de los escritos de Marx y Engels

A partir de una denuncia que me hizo llegar el compañero Jorge Altamira, reproduzco la petición que está circulando para impedir que se privatice el acceso en línea a las obras de Marx y Engels.
El texto que sigue está tomado de http://www.change.org/petitions/lawrence-wishart-no-copyright-for-marx-engels-collected-works, y la petición ha sido lanzada por Ammar Aziz, de Lahore, Pakistán. Dice:
“Es inmensamente irónico que una empresa editora privada esté reclamando el copyright (esto es, derechos de autor) de las obras reunidas de Karl Marx y Federico Engels, los filósofos que escribieron a lo largo de todas sus vidas contra el monopolio del capitalismo y su origen, la propiedad privada.
Marxists Internet Archieve es un archivo público internacional que permite el libre acceso a un amplio número de escritos históricos y académicos acerca del marxismo, en múltiples lenguages. Lawrence & Wishart es una casa editora privada británica que reclama la tenencia de los derechos de autor de las obras de Marx y Engels. Durante los últimos años en el Marxists Internet Archeive (MIA) millones de personas han leído los Marx Engels Collected Works. A pesar de eso, ahora la empresa editora privada Lawrence & Wishart -que gusta presentarse a sí misma como una “empresa radical”, proclamando vínculos históricos con el Partido Comunista de Gran Bretaña-, ha direccionado el MIA para borrar todos los textos provenientes de los Marx Engels Collected Works (MECW).
Si esto ocurriera, MECW ya no serán accesibles gratuitamente desde Internet, a partir del 30 de abril de 2014, y esto representará una gran pérdida para los estudiosos y activistas políticos que continuamente utilizan esta fuente académica libre.
















