Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Capitalismo, movilizaciones, programa

with 99 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesA raíz de las recientes y grandes manifestaciones en Brasil y Chile, y un poco antes, en Turquía, muchos comentaristas destacaron que ocurren en países que han experimentado un crecimiento relativamente importante en los últimos años, o incluso décadas. Por ejemplo, en Brasil, desde 1992 el producto bruto interno por habitante más que se duplicó, unas 30 millones de personas salieron de la situación de pobreza absoluta, y mejoraron los índices en educación y salud (el Índice de Desarrollo Humano aumentó un 24% desde 1990 a 2013). Sin embargo, millones salieron a las calles reclamando por salud, educación y transporte, contra la represión policial y la corrupción. En esta nota argumento que la teoría de Marx provee un marco adecuado para entender la dinámica de estas movilizaciones, relacionada con la dialéctica “desarrollo capitalista – polarización social”. De aquí se desprenden cuestiones referidas a programas y perspectivas de estas movilizaciones.

Desarrollo capitalista y contradicciones

Tal vez lo más impactante de estas movilizaciones es que revelan que la necesidad y la posibilidad de una crítica radical al sistema capitalista no derivan principalmente de las regiones más atrasadas y estancadas del mundo, sino de muchos países que han experimentado un crecimiento relativamente importante. Esta cuestión conecta con el corazón del pensamiento Marx y Engels: es la idea de que el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas genera las condiciones materiales y sociales para cuestionar al mismo modo de producción capitalista. En este respecto, hoy estaríamos asistiendo a un cuestionamiento “práctico” de la situación existente, impulsado por la misma dinámica que ha llevado a la actual civilización. Es una dialéctica que Marx describía hace más de 100 años diciendo que por un lado nacían fuerzas industriales y científicas “que jamás sospechara época alguna de la historia pasada”, y por otro lado existían “síntomas de decadencia que en mucho superan los horrores registrados en las postrimerías del Imperio Romano” (Marx y Engels, 1973, p. 81). Y era precisamente esta contradicción, interna al sistema, la que se manifestaba en el conflicto, en la lucha de clases.

Pues bien, pensamos que este diagnóstico de Marx conserva vigencia, y se aplica de forma multiplicada, a la actualidad. Hoy, más que nunca, “todo está preñado de su contrario”, y ésta es la fuente última de las movilizaciones. Hoy la humanidad tiene la posibilidad de alimentar y proveer una civilización mínima para todos, pero 1000 millones de personas están subalimentadas, y otros muchos cientos de millones no acceden a los servicios básicos. Hoy se podría reducir el tiempo de trabajo humano total, repartiendo las tareas, y humanizando el empleo; pero millones están sometidos a trabajos alienantes, padecen la precarización e inseguridad de sus empleos, o el sobretrabajo. Hoy, muchos jóvenes acceden a la educación secundaria y terciaria, pero al titularse enfrentan una realidad de trabajos descalificados y precarios, o simplemente no consiguen empleo. Hoy la internet y los medios de comunicación ofrecen oportunidades gigantescas para elevar la cultura y la conciencia crítica, pero son utilizados para fomentar el conformismo, la pasividad y el sometimiento de las masas. Las grandes urbes congregan cada vez más gente, pero las condiciones de transporte se hacen insoportables, y falla la provisión de los servicios básicos. Por último, el desarrollo de las fuerzas productivas ha llegado a un punto en que se están forzando los límites de los recursos naturales y de la  supervivencia de la vida sobre la Tierra.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

30/06/2013 at 17:28

Presentación del libro «¿Qué es el capitalismo?»

with 25 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesLes anuncio que próximamente estará a la venta ¿Qué es el capitalismo?, un libro editado a partir de la iniciativa de Mariano Repossi y Javier Riggio, con materiales publicados en el blog, y otros escritos anteriores de mi autoría.

Mariano y Javier trabajan en distintos programas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, participan en las correspondientes instancias gremiales y sindicales, son estudiantes de filosofía en la Universidad de Buenos Aires, e integran los colectivos de militancia Nodo, las revistas Dialéctica y Martillazos, así como varios grupos de autoformación y abiertos. Transcribo a continuación una parte del Prólogo, que da una idea del criterio con que fueron seleccionados los artículos, y del objetivo perseguido con la publicación del libro.

“Luchar por el salario, por el derecho a huelga, por el pago de horas extras, por mejoras en las condiciones laborales, por cobertura social, por una jubilación, etcétera, resulta imprescindible para vivir. Pero no es suficiente para vivir humanamente. Mientras existan seres humanos que vivan de la explotación de otros seres humanos, la sociedad no será verdaderamente humana. Dicho por la negativa, hay que luchar sindicalmente (reducir la explotación todo lo que podamos) y hay que combatir la lógica del capital (que impone la ganancia como objetivo fundamental para la vida). Esperamos que este libro sea un aporte a favor de esa lucha y de este combate. Y, dicho por la positiva, hay que construir, aquí y ahora, tanto como se pueda, lazos sociales de sentido emancipatorio. Porque el capitalismo está en todos lados: en el trabajo, en la familia, en el barrio, en la escuela, en la universidad, en el hospital… En fin, no se trata de “esperar”, a que derrotemos el capitalismo para, recién entonces, entregarnos a la tarea de comenzar a construir otras relaciones sociales. Se trata de que, asumiendo los obvios límites que nos impone el modo de vida capitalista, empecemos a tensarlos en sentido emancipatorio, sin miedo alguno a equivocarnos y sin esperanza alguna de tener éxito. (…) Si recreamos estos textos en forma de libro es porque nos interesa favorecer las condiciones de acceso a estos materiales de autoformación, no como manera de difundir a un autor, sino manera de propiciar que cada trabajador y trabajadora generemos nuestras propias opiniones y evaluemos por nuestros propios medios las razones, los problemas, los conceptos de la crítica de la economía política. Es decir, de la crítica contra el sistema que nos explota cotidianamente. Porque si bien este libro es una introducción a la crítica de la relación social capitalista, pensamos que también ofrece elementos para pensar y hacer política en sentido emancipatorio”.

El libro puede encontrarse en el siguiente link:

issuu.com/que_es_el_capitalismo/docs/_qu es_el_capitalismo_?e=8580950/3573929
Para descargar el PDF, desde el link, Archivo, Descargar:
¿Qué Es El Capitalismo?

Written by rolandoastarita

22/06/2013 at 09:06

Lucha política y ciencia en Marx

with 27 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEn los últimos tiempos, entre la intelectualidad progresista y de izquierda, ha cobrado vuelo un viejo criterio de argumentación, del cual deberían diferenciarse los marxistas. El mismo viene a decir que en la lucha política el criterio para aceptar o rechazar determinado dato o argumento es preguntarse si el mismo es funcional, o no, a la defensa de la posición política a la que se adhiere.
O sea, no importa la verdad científica, sino la verdad “de partido”. Hace poco, un intelectual, partidario del gobierno K, me lo explicaba: cuando le presentan un hecho, o un argumento, se pregunta sobre su “sentido o direccionalidad general” en relación al gobierno. Esto es, se interroga sobre si el argumento, o la difusión del dato, perjudica o fortalece al gobierno, y en base a esto, lo acepta, o lo rechaza y hasta combate.

Por supuesto, en esta toma de posición cuenta, y de manera fundamental, quién es interlocutor. De ahí que la respuesta se desliza, rápidamente, al cuestionamiento “ad hominem”; la clave no pasa por examinar el dato, o el argumento, sino a quién lo esgrime. Los hechos del pasado se miden con la misma vara; si un dato histórico debilita “el relato”, se lo pasa por alto, o se busca cualquier excusa (del tipo “los Kirchner apoyaron al menemismo porque desplegaban una táctica de astuta infiltración en el peronismo”; “Gerardo Martínez colaboró con la dictadura militar porque era joven”, etc.). Digamos que los críticos del gobierno proceden, en su mayoría, más o menos de la misma forma. Los datos objetivos son secundarios frente a la necesidad de defender determinada postura política (todo esto se puede conectar con la idea de que “no hay verdades objetivas”, porque toda realidad es “discursiva”).

Debemos admitir, además, que este criterio también está difundido, en algún grado, entre los marxistas. Hace casi 30 años, un dirigente de una organización de izquierda, que no era stalinista, y que escribía en el periódico partidario, me lo explicaba con todas las letras (y un toque de cinismo): “no tengo pruritos en mentir, o en ocultar información, si se trata de defender la línea del partido. Sólo publico los hechos que encajan con el programa y las campañas de agitación votadas por el Comité Central. Más precisamente, soy un escriba del Comité Central, porque la organización está por encima de mis veleidades intelectuales y de los personalismos”. En fin, toda una explicación “bolchevique y proletaria”. Su justificación más “de fondo” (para llamarla de alguna manera) era que en tanto la mentira, o el ocultamiento, sirvieran para hacer progresar la táctica del partido, eran admisibles, y hasta necesarios.

Por otra parte, esta manera de encarar las cosas estuvo, y sigue estando, muy extendida entre los stalinistas. El resultado, invariablemente, fue tapar, disimular o defender cualquier inmundicia, desde “Juicios de Moscú”, campos de concentración y asesinato de trotskistas y anarquistas, hasta personajes lúmpenes y corruptos de gobiernos capitalistas. Todo en aras del “sentido general”, a través del cual se filtran hechos, argumentos, historias y datos. Por supuesto, en este marco, las piruetas políticas están a la orden del día; siempre se pueden explicar por “los avances tácticos alcanzados», encuadrados en la “estrategia general”.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

20/06/2013 at 16:23

Luchar sin ilusiones

with 34 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEn esta nota quiero destacar un aspecto del discurso marxista que muchas veces se pasa por alto, o se desconoce. Se trata de la lucha por acabar con las ilusiones de las masas oprimidas, sea acerca de su situación, o de las soluciones a sus males padecimientos. Marx habla del asunto en sus obras juveniles, en relación a la religión. En el escrito “En torno a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, de inicios de 1844, planteaba: “Sobreponerse a la religión como la dicha ilusoria del pueblo es exigir para éste una dicha real. El pugnar por acabar con las ilusiones acerca de una situación, significa pedir que se acabe con la situación que necesita de ilusiones” (1987, p. 491, énfasis añadido). Y un poco más abajo: “Se trata de no dejar a los alemanes ni un instante de tregua para la ilusión y la resignación. Hay que hacer la opresión real aún más opresiva, añadiendo a ella la conciencia de la opresión, haciendo que la infamia se vuelve todavía más infamante, al pregonarla” (p. 494; énfasis añadido). Precisemos que una ilusión consiste en una imagen formada en la mente de una cosa inexistente, que es tomada como real; también se la define como la esperanza o creencia vana con que alguien se siente contento (diccionario María Moliner). Por eso, la idea conecta con la noción de ideología, con el “hacerse ilusiones”, en el sentido del autoengaño, en el que muchas veces incurrimos, en nuestra vida cotidiana, de manera no consciente (o no del todo consciente; Silva, 1992, hace esta discusión).

Pues bien, sostengo que esta crítica de las ilusiones subyace en el corazón de la obra del Marx maduro. Es que la crítica marxiana busca poner de manifiesto las conexiones reales, internas, del modo de producción y de la sociedad capitalista, y por este mismo hecho, no deja espacio para las ilusiones. De aquí resulta también un mensaje que puede considerarse “pesimista”, ya que viene a decir que en tanto subsistan las relaciones de propiedad capitalistas, los problemas de fondo de las masas trabajadoras van a persistir. Esto porque las conquistas de las luchas sindicales y reivindicativas encuentran un techo en las leyes de la acumulación capitalista -cuando crece la combatividad, los capitalistas reemplazan mano de obra por maquinaria, se niegan a invertir, etcétera- y en las estructuras del Estado, que defienden la propiedad privada del capital. Por eso, el mensaje de Marx a los trabajadores es que hay que luchar por mejoras, pero sin albergar ilusiones: en tanto subsistan la propiedad privada del capital, y el Estado capitalista, estarán condenados a reiniciar la pelea, una y otra vez. En el mismo sentido, Rosa Luxemburgo comparaba la lucha sindical con el trabajo de Sísifo, con un “tejer y destejer” permanente (1974, p. 72). Comentando este enfoque, Tony Smith explica que una política revolucionaria contra el capitalismo implica afirmar que las estructuras fundamentales a ser cambiadas son explotadoras y no pueden convertirse en no explotadoras con manejos de ningún tipo (1990, p. 38). Son relaciones sociales objetivas -subrayo, relaciones de explotación- que solo se pueden modificar por acción radicalmente revolucionaria.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

10/06/2013 at 11:07

Renta petrolera y capitalismo de estado (3)

with 34 comments

Esta es la tercera y última parte de la nota que ha sido publicada aquí y aquíRolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del jueves

 Argelia

La argelina fue posiblemente la experiencia más radicalizada de todos los intentos de industrialización de los países petroleros, en los años 70. El punto de partida fue, ciertamente, muy difícil.
Cuando el FLN tomó el poder, en 1962, la economía estaba devastada por ocho años de guerra contra los franceses, por el sabotaje contrarrevolucionario y la salida de personal capacitado y de capital (Frieden, 1981). De todas maneras, se pensó que a partir de la asignación productiva de la renta, y con la estatización de las palancas fundamentales de la economía -la industria pesada, los bancos y las compañías de seguros extranjeras, el comercio exterior- el país podría salir del atraso y emprender el camino del desarrollo. La estrategia aplicada se conoció como la de las “industrias industrializantes”, teorizada por el francés Gérard Gestanne de Bernis; consistía, básicamente, en impulsar un núcleo de grandes industrias, que deberían constituirse en los polos impulsores del resto de la economía. Con ese objetivo, a partir de 1967 se encararon grandes planes de inversión en industria pesada y producción de hidrocarburos, utilizando la renta petrolera y gasífera.

Se construyeron entonces complejos de la industria pesada. Se estima que hubo una inversión de unos 100.000 millones de dólares; la formación bruta de capital fijo absorbió, entre 1965 y 1980, una media del 40% del PBI (aunque la mitad de esa proporción la absorbió el sector de hidrocarburos). En los años 70 la participación de la inversión en la industria llegó a representar entre el 40% y el 50% del total de la inversión, un nivel similar al de la URSS (Marín, 1998). En el plan de 1967-69, el 52% de los gastos del gobierno fueron a la industria, de los cuales el 90% a la industria pesada; en los planes 1970-73 y 1974-77, se siguió con la misma tónica (Frieden). Como resultado, entre 1966 y 1978 la producción industrial se duplicó, y el crecimiento anual de la economía superó el 7% (Marín).

Sin embargo, la productividad se mantuvo baja, crecieron los costos, y la economía permaneció extremadamente desarticulada. El crecimiento se producía gracias a las inyecciones de capital en la industria pesada, pero la participación de la industria manufacturera en el producto casi no aumentó de ninguna manera significativa (Marin). Tampoco se intentó generar tecnología propia. El gobierno trató de superar el atraso importando tecnología, para lo cual adquirió sistemas de fábricas a empresas internacionales (por ejemplo, una planta de electrónicos, refinería) y firmó contratos con expertos extranjeros. Esto implicó un gran gasto de capital (recordemos, además, que se habían pagado indemnizaciones por las nacionalizaciones de 1971 de las empresas petroleras), pero las repercusiones sobre el nivel tecnológico fueron escasas. Como explican hoy los schumpeterianos de los “sistemas nacionales de innovación”, el desarrollo tecnológico no se puede comprar; exige una red de inversión en educación, investigación y desarrollo, y acumulación capitalista “original”.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

03/06/2013 at 11:29

Renta petrolera y capitalismo de estado (2)

with 10 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesLa primera parte de esta nota, aquí. En esta segunda parte examinamos las experiencias de industrialización “petrolera”; en la tercera, nos referiremos en particular los procesos de Venezuela y Argelia, de los años 1970.

Los programas industrialistas

Como es conocido, a comienzos de los 1970 se produjo una fuerte suba de los precios del petróleo; en promedio, entre 1972 y 1974 se multiplicaron por seis. Este aumento tenía por base el aumento de la demanda (entre 1965 y 1973 el consumo mundial de energía creció un 43%) y el ascenso nacionalista en el Tercer Mundo. También por aquellos años las grandes compañías internacionales perdieron el control de la cadena petrolera; la producción, el transporte, la distribución y el refinado pasaron en gran medida a manos de los países productores (CEPII, 1983). En consecuencia, éstos dispusieron de una renta incrementada; entre 1974 y 1980 los saldos en cuenta corriente de los exportadores de la OPEP se elevaron a 288.00 millones de dólares.

Fortalecidos por este auge, los gobiernos de la OPEP pusieron en marcha ambiciosos programas de industrialización y crecimiento. De acuerdo a Sid Ahmed, entre 1974 y 1982 anticiparon inversiones por casi 900.000 millones de dólares, de los cuales unos 600.000 millones correspondieron a Arabia Saudita, Irán, Libia, Iraq y Argelia. El objetivo era promover industrias intensivas en energía y capital, como la refinación, petroquímica, siderurgia, que permitieran también valorizar el petróleo y el gas. Con la ejecución de los proyectos de inversión en infraestructura y desarrollo industrial, en Libia, Argelia, Venezuela, y otros lugares, se elevó rápidamente la tasa de formación del capital fijo. Por aquellos años 70, se consideraba que había una oferta ilimitada de capital, y que gracias a las exportaciones, las economías petroleras podrían hacer frente a las necesidades de importación, y avanzar en la cadena del valor. Muchos estaban convencidos de que el desarrollo capitalista podía insertarse fácilmente en el Tercer Mundo, en base a la importación de tecnología, equipos y maquinaria; por ejemplo, en 1980 el sha de Irán pronosticaba que su país llegaría a ser la quinta potencia del mundo.

Dinámica rentística: crecimiento con poco desarrollo

Sin embargo, las cosas sucedieron de manera bastante distinta, ya que hubo crecimiento -el PBI aumentó a una alta tasa en muchos países-, pero con escaso desarrollo de la productividad, la tecnología y del entramado industrial y productivo. La realidad es que coexistieron una industria petrolera relativamente avanzada, con estructuras de producción atrasadas; la industria petrolera evidenció una lógica de enclave, ya que había pocas relaciones entre ella y el resto del sistema productivo (véase Ominami, 1983). Por eso, el gasto de renta por parte del estado no logró superar el “dualismo estructural” (idem). Además, en la medida en que muchos países se volcaron a las mismas ramas -típicamente, la petroquímica- apareció una tendencia a la sobreproducción en el mercado mundial, con consecuencias negativas sobre las ganancias de las industrias. También debe tenerse presente que las posibilidades de venta interna de la producción de hidrocarburos y derivados eran limitadas, dado el crecimiento desarticulado. De ahí también una tendencia a la sobrecapacidad; un caso ilustrativo fueron las grandes empresas estatales de Argelia, que operaban, en los años 70 y 80, con alta capacidad ociosa, y muy baja rentabilidad (véase más adelante).

Lee el resto de esta entrada »

Renta petrolera y capitalismo de estado (1)

with 27 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEn una nota anterior comparé brevemente la utilización de la renta en Venezuela con la experiencia de los países petroleros del Tercer Mundo en los años 1970, cuando se intentó la industrialización en base al manejo estatal de la renta. Arabia Saudita, Irán, Libia, Irak, Argelia y la misma Venezuela, fueron casos destacados. Sin embargo, ninguno superó la dependencia y el atraso. Peor aún, varios países terminaron  en agudas crisis y aplicando políticas pro mercado y antipopulares.
¿Por qué la lluvia de renta no pudo impulsar un desarrollo de las fuerzas productivas con bases sólidas? Posiblemente no haya una única respuesta, pero ante las dificultades que enfrenta hoy el proyecto chavista, vale la pena echar una mirada a los problemas y contradicciones de la experiencia de industrialización, sostenida en la renta petrolera, de los años 60 y 70. Es lo que tratamos en esta nota, con especial atención a la experiencia de Venezuela. Debido a su extensión, la presento en tres partes.

Ingreso rentístico sin desarrollo

Tal vez el caso histórico paradigmático de un país que recibe una enorme renta que no se emplea productivamente, sea España. Luego de recibir una enorme cantidad de oro y plata, proveniente de América, a lo largo del siglo XVI, la gente tomaba conciencia de que el oro llegado de América “no se quedó en España, sino que fue sustituido por una montaña de créditos, de compromisos, de títulos de renta y de mala moneda circulante” (Vilar, 1982, p. 229). Se observaba por entonces que no había actividad, las gentes vivían sin producir y “los impuestos son enormes porque el Estado está endeudado” (pp. 229-30). La entrada del oro había fomentado actividades improductivas, había “parasitismo colonial”, y los observadores pedían fomentar la industria, la agricultura e incrementar población (ídem, p. 231). Se constataba así que no era suficiente con inyectar renta España para que hubiera desarrollo; hacían falta transformaciones sociales para abrir un cauce a la acumulación.

Mutatis mutandi, puede decirse algo semejante acerca de las experiencias de los países petroleros del Tercer Mundo en el siglo XX y los inicios del XXI. Recibieron una enorme renta, pero al día de hoy continúan siendo tecnológicamente atrasados, y sus economías altamente desestructuradas y vulnerables. Varios autores han llamado la atención sobre este fenómeno. Así, y refiriéndose a Venezuela, Héctor Malavé Mata escribe: “La explotación petrolera.. le ha conferido una tipología particular a la economía del país, generando en ésta la asimetría estructural, la dependencia externa y la vulnerabilidad que la caracterizan indefectiblemente” (p. 28). Aunque durante mucho tiempo se habló de “convertir la renta petrolera en factor de desarrollo sostenido” (p. 29), en 1976 (año de la nacionalización de la industria de los hidrocarburos) persistían los síndromes del “país petrolero”, tales como una estructura asimétrica de la economía, la dependencia fiscal del petróleo y la expatriación de plusvalías territoriales (p. 44). Los problemas continuaron después de 1976: “A mediados de la década de los ochenta persistía el raquitismo estructural del crecimiento de la economía” (p. 45). En un plano más general, Asdrúbal Baptista, considera que existe una secuencia general, derivada de la inseparabilidad del origen de la renta de su uso y destino: “el desarrollo capitalista de una economía originalmente muy atrasada, basado en el aprovechamiento de una renta internacional de la tierra, sigue un curso previsible. A un período de intenso y generalizado crecimiento y maduración le sigue un aprovechamiento cada vez menor de la renta captada y empleada a los fines de crecer, hasta alcanzarse una situación en la que con la madurez aparecen necesidades institucionales y estructurales cuya satisfacción se enfrenta a la presencia misma de la renta. En esta condición históricamente final, los circuitos de la acumulación se entraban, impidiendo un desarrollo autosostenido y prolongado” (p. xxxiv). Más adelante apunta que el destino del ingreso rentístico “puede moverse desde la simple dilapidación… hasta su más rigurosa acumulación capitalista” (p. 21).

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

19/05/2013 at 11:35

Lorenzino, Kicillof y devaluación, ¿desfachatez o ignorancia?

with 19 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEn su presentación del día de ayer ante el Senado, el equipo económico -Hernán Lorenzino, ministro de Economía, Axel Kicillof, viceministro, Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central y Ricardo Echegaray, jefe de la AFIP- dejaron en claro, una y otra vez, que el Gobierno K es enemigo de las devaluaciones. “No hay razones para que el Gobierno piense en devaluar”, dijo Lorenzino. Y el doctor Kicillof se explayó largamente sobre el tema. Durante más de 40 minutos disertó acerca de los males que históricamente provocaron las devaluaciones. Así, explicó que generan inflación y recesión, aumentan el desempleo, disminuyen el poder adquisitivo de los argentinos, para concluir que actualmente, devaluar “sería la salida para un problema que no existe”. Todo esto condimentado con las condenas a la macroeconomía de los manuales, que ya son un “clásico” en “heterodoxia” (acerca lo que pienso de esta “heterodoxia”, ver aquí).

Pues bien, el argumento de Kicillof invisibiliza las cuestiones fundamentales implicadas en las devaluaciones. Es que la devaluación ha sido siempre un medio para bajar salarios (esto es, para provocar una redistribución regresiva del ingreso) de todo gobierno y del capital en general. Por eso, ha sido empleada por gobiernos de diferentes orientaciones. Esto es, no sólo por la “ortodoxia neoliberal” (digamos, al estilo Frondizi o Krieger Vasena, bajo Onganía), sino también por el “movimiento nacional y popular”. En particular, la devaluación de 2001-2 ocurrió bajo el gobierno de Duhalde, y fue apoyada por casi todo el espectro político, incluyendo a los Kirchner y a muchos otros funcionarios del actual gobierno, y destacados representantes del “pensamiento nacional”. Y esa devaluación fue clave para la recuperación del ciclo de negocios en Argentina (esto es, la salida de la crisis no se produjo por vía “progresista”, sino por aumento de la explotación del trabajo). Por supuesto, prudente para con sus mandantes, el doctor Kicillof pasó por alto esta pequeña circunstancia.

Pero además, en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner, el banco central intervenía en el mercado para evitar la apreciación del peso. De nuevo, el doctor Kicillof se “olvidó” de aquellos años de alabanzas al peso depreciado, cuando el discurso dominante presentaba el “modelo de crecimiento basado en el tipo de cambio alto” como la antítesis del “modelo neoliberal de los 90”, de moneda apreciada en términos reales. Por entonces parece que la receta del “manual de macro ortodoxa” era la apreciación del peso, y la “heterodoxia” era moneda devaluada. Con moneda devaluada, más superávit fiscal, se nos decía, se superarían el atraso y la dependencia del capitalismo argentino. En otras notas he discutido las debilidades y contradicciones que encerraba esto, y no tengo que volver a ello aquí. Lo que destaco ahora es que el cuento que cuenta Kicillof se cae por los cuatro costados.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

10/05/2013 at 11:45

Corrupción y capitalismo (2)

with 15 comments

Rolando Astarita [Blog] Marxismo & Economía El paro general del juevesContinuación de la parte (1)

Estado, capital en general y capitalistas

La posibilidad de que la corrupción se transforme en una palanca de acumulación reconoce un anclaje, en última instancia, en la contradicción que existe entre las funciones del Estado, en tanto representante de los intereses del capital “en general”, por un lado, y los intereses de los capitales particulares, por el otro. Es a través de esta articulación específica que se despliegan las tensiones y conflictos en torno a la problemática de la corrupción.

El enfoque teórico más general de lo que sigue es tributario de la “escuela de la derivación”. La idea es que las leyes del movimiento del modo de producción capitalista, que actúan como tendencias, se relacionan siempre con el capital social total; pero éste sólo existe bajo la forma de capitales particulares, los cuales necesitan las condiciones materiales adecuadas para desplegar el proceso de valorización. El problema es que muchas de esas condiciones no pueden ser creadas por los capitales en particular; a veces, porque se trata de actividades que no rinden beneficios, otras veces porque no tienen la envergadura necesaria para encararlas, o por otras razones. “Se requiere entonces una institución especial que no esté sujeta a las limitaciones del propio capital, una institución cuyos actos no estén determinados así por la necesidad de producir plusvalor, una institución que es especial en el sentido de estar ‘junto a la sociedad burguesa y el margen de ella’ (Marx y Engels)” (Altvater, p. 91).

Esta institución es, por supuesto, el Estado; “una forma específica que expresa los intereses generales del capital” (idem, p. 92). Por eso, el Estado, junto a la competencia, “es un momento esencial en el proceso de reproducción social del capital” (idem), que por su naturaleza tenderá a expresar los intereses del capital en general. Pero esto no ocurre libre de contradicciones, ya que “el capital en general” solo existe a través de la guerra competitiva de los capitales singulares. De aquí que haya múltiples fuentes de tensiones. Por caso, el Estado requiere trabajo burocrático (además del ideológico y represivo) que implica gasto improductivo. Ello implica un drenaje de plusvalía (a través de los impuestos), que cada capital en particular intentará reducir al máximo, pero que en interés del capital en general, no pueden bajar de ciertos mínimos. Asimismo, en muchas ocasiones el Estado debe garantizar los intereses generales, por sobre intereses particulares. Por ejemplo, cuando impone reglamentaciones por las “deseconomías externas” que generan determinadas actividades (por caso, contaminación ambiental). Y a veces, debe imponerse sobre el conjunto del capital, para defender el interés de este mismo capital en general. Para dar un ejemplo histórico, en los orígenes del capitalismo industrial el afán desmedido de ganancias y la explotación pusieron en peligro la existencia misma de la clase obrera, por lo cual el Estado británico impuso restricciones (a la jornada laboral, al trabajo infantil, etc.), a fin de preservar a “la gallina de los huevos de oro”.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

08/05/2013 at 13:05

Corrupción y capitalismo (1)

with 18 comments

Rolando Astarita [Blog] Marxismo & Economía El paro general del juevesEn las últimas semanas la corrupción ha vuelto al primer plano de la atención pública, a partir de las denuncias realizadas por Jorge Lanata y su equipo de “Periodismo para todos”. Como no podía ser de otra manera, las opiniones están muy polarizadas. La oposición burguesa y los críticos del gobierno sostienen que la corrupción existe y está muy extendida, y es la causa última de los altos niveles de pobreza, la falta de obras de infraestructura y otros problemas. Los K-defensores y el gobierno, por el otro lado, minimizan el problema, o desvían la discusión. Algunos afirman que la corrupción no existe, o es despreciable (“están buscando el pelo en el huevo”); otros recurren al cómodo argumento de “no hay que hacerle el juego a la derecha” o “los que denuncian son desestabilizadores golpistas”. Y están los que, más o menos en privado, justifican el robo diciendo que es necesario hacerse de fondos para “enfrentar a los grupos concentrados” (también a la oligarquía, a los golpistas, etc.); o para generar una burguesía “antiimperialista”. Así, la corrupción podría llegar a ser una palanca del desarrollo nacional. Es un abordaje opuesto al que dice que la corrupción es la principal traba al crecimiento económico. En esta nota presento algunos elementos para ayudar al análisis y la reflexión. La he dividido en dos partes.

Relación histórica entre corrupción y desarrollo económico

La primera cuestión a señalar es que, contra lo que sostienen muchos, no existe una relación clara entre corrupción y desarrollo económico. Éste es un punto que establece con meridiana claridad Ha-Joon Chang (2009). Sostiene que países considerados muy corruptos, han tenido un desarrollo económico más elevado que otros con menos corrupción, y viceversa. También recuerda que hubo países que se industrializaron, a la par que “su vida pública fue espectacularmente corrupta”. Por ejemplo, en Gran Bretaña y Francia la venta de cargos públicos fue una práctica corriente hasta el siglo XVIII. En Gran Bretaña los ministros normalmente tomaban fondos públicos para su beneficio personal. En Estados Unidos el nepotismo dominaba la asignación de cargos públicos. También en Gran Bretaña y EEUU las elecciones eran claramente fraudulentas.

Desde el punto de vista teórico, el argumento central de Chang es que la corrupción genera transferencias de riqueza, pero esto no implica necesariamente estancamiento, ya que el desarrollo depende de si esas ganancias “sucias” se invierten, o no, en el país. Podemos decir que si bien el planteo debería matizarse -pueden existir efectos negativos que Chang no considera-, socava la idea simplista, de Lanata, Carrió y tantos otros, de que basta con eliminar la corrupción para que haya desarrollo. En Argentina, en la época del tan elogiado (por los neoliberales) “modelo agroexportador”, la corrupción y el fraude en las elecciones eran la norma. Los negociados que se hacían con la obra pública, o la apropiación de tierras por parte de la elite gobernante, no tienen nada que envidiarle a lo que hizo el menemismo, o a lo que hacen los funcionarios K. Sin embargo, Argentina creció a altas tasas, hasta 1929. Es cierto que la economía argentina estaba atrasada con respecto a los países industrializados, pero esto no se debió a la corrupción.

Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

02/05/2013 at 12:15