Archive for the ‘General’ Category
¿Por qué “saqueo” y no “explotación”?
Desde ya hace tiempo algunos partidos de izquierda –el PTS en primer lugar- sostienen que Argentina está sometida a un saqueo por parte del capital financiero, los especuladores, los terratenientes, el FMI, el gobierno de Cambiemos y los gobernadores provinciales. El PTS incluso precisa que desde diciembre de 2015 se está operando el cuarto saqueo histórico. Los tres anteriores habrían ocurrido bajo la dictadura militar, durante la hiperinflación de 1989-1991, con la megadevaluación de 2000-2001.
Tengamos presente que con “saqueo” por lo general se busca significar el robo que se realiza empleando violencia, especialmente en lugares militarmente dominados. Lo cual explica por qué ese término, y otros como “robo”, “pillaje”, “despojo”, los encontramos con frecuencia en los textos de los autores de izquierda que denuncian el colonialismo. Por ejemplo, en El imperialismo, etapa superior del capitalismo, de Lenin, y en Imperialism, A Study, de Hobson. Pero también Marx, en el capítulo 24 del tomo 1de El Capital, dedicado a la acumulación originaria, se refiere al “robo” de las tierras comunales y fiscales; al “despojo” de las tierras a los campesinos; a la “esclavización” de la población aborigen en América, durante la conquista; y al “saqueo” de las Indias Orientales por los europeos. En todos estos escenarios la violencia ocupa un rol central con relación a la extracción del excedente, y la ruina de pequeños productores o comunidades no capitalistas. Lee el resto de esta entrada »
Un caso local de veneno nacionalista
En la nota anterior sostuve que a nivel mundial asistimos a un ascenso de partidos y movimientos de ultraderecha, nacionalistas, xenófobos y racistas, y que muchas veces la izquierda (marxista o no marxista) despliega discursos que atizan las rivalidades u odios nacionales. De esta manera se va formando una red de “sentido común”, en la cual el mensaje nacionalista es asumido con toda naturalidad por la opinión pública. Un ejemplo de esto lo tuve la semana pasada, viendo un programa de Crónica TV, al cual asistían, entre otros, el dirigente del Partido Obrero Néstor Pitrola, y el actor Gerardo Romano. Puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=KJE0H52vI3Q. El contenido central que atañe a esta nota está a partir del minuto 6:40 del video. Transcribo los pasajes centrales: Lee el resto de esta entrada »
Sobre trabajo y plusvalor globales
Algunos marxistas han suscitado la discusión acerca de si en el capitalismo contemporáneo aumenta o disminuye la producción de valor. Véase, por ejemplo el reportaje a Andrés Piqueras en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246957.
El argumento es que la gran masa del trabajo industrial en los países del ex bloque soviético, en China y Vietnam “se realiza a un bajísimo nivel de productividad y por eso, medido según el estándar de las fábricas automatizadas y superracionalizadas, representa sólo una fracción muy reducida de valor, pues desde el punto de vista de la producción de valor no cuenta el mero número de las horas trabajadas. Más bien el valor de una mercancía depende del nivel de productividad socialmente válido, que a su vez, hoy en día es definido por los sectores de producción dominantes en el mercado mundial. En otras palabras, una mercancía lanzada en el mercado mundial representa exactamente la misma cantidad de valor que cualquier otra mercancía del mismo tipo y calidad. Si, para su producción, hemos utilizado más del tiempo del socialmente necesario, este exceso de tiempo se cancela socialmente y, por lo tanto, no se remunera”. En la nota se me adjudica, además, la idea de que en el sistema capitalista está creciendo la producción de valor. Me apresuro a precisar que en realidad ni hipótesis es que aumentó la producción de plusvalía (sobre noción del valor y las críticas de Piqueras, véase aquí y aquí). Lee el resto de esta entrada »
Ante la crisis, ¿Asamblea Constituyente?
Ante la crisis económica y las investigaciones de corrupción, algunos partidos de izquierda piden la salida del gobierno de Cambiemos, de los gobiernos provinciales, y la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Según este planteo, una AC debería, entre otras medidas, dejar de pagar la deuda; estatizar la banca, el transporte, las empresas energéticas; e imponer el control obrero. O sea, aplicar un programa de transición al socialismo.
Históricamente, la demanda de convocar a una AC ha sido una consigna que los socialistas levantaron frente a regímenes dictatoriales. Pero, ¿cuál es el sentido de convocar a una AC cuando existe un régimen democrático-burgués y regularmente se realizan elecciones? Además, en Argentina más del 90% de los votos van a partidos enemigos del socialismo, y de cualquier transformación social profunda. Más aún, en las elecciones sindicales los trabajadores votan, regularmente, a dirigentes que defienden al sistema capitalista (el apoyo a la izquierda marxista es minoritario). ¿Por qué cambiaría esta situación con una AC?
Para hacer más concreto el tema, veamos la cuestión del control obrero. Como he mencionado, se sostiene que una AC debería implantar el control obrero sobre la banca, el comercio exterior y otros resortes fundamentales de la economía. Sin embargo, la mayor parte de los sindicatos están dominados por burócratas, vinculados por innumerables lazos con la clase capitalista y el Estado. ¿Cómo se puede implantar el control obrero en estas condiciones? Si no existe movilización revolucionaria, una estatización “con control obrero” no será otra cosa que una estatización con colaboración de la burocracia sindical con la clase dominante. Todo lleva a la misma conclusión: es imposible aplicar un programa de transición al socialismo “desde arriba”, desde una institución de la democracia burguesa.
Sin embargo, frente a estas objeciones, algunos argumentan que la AC debería ser impuesta “mediante la lucha”. Pero el carácter de clase de las instituciones del Estado no depende de la correlación de fuerzas “en lucha”. Más de una vez las masas, con sus movilizaciones, obligaron a renunciar a gobiernos, nacionales o provinciales, pero en la medida en que no quebraron el poder de la burguesía, se quedaron con las manos vacías. De ser necesario, la clase dominante cambia figuritas en las cumbres para que todo siga igual en las profundidades de las relaciones sociales. El llamado a una AC no puede modificar esto.
Solo si las masas trabajadoras quiebran el monopolio del poder estatal, que está en manos de la burguesía, podrán abrir el camino a transformaciones revolucionarias.
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Respuesta a una crítica intelectualmente deshonesta
Un tal Antonio Degante preguntó en twiter, a propósito de la nota sobre economistas K y teoría monetaria moderna: “¿Alguien sabe si Rolando Astarita ya hizo un sesudo análisis de la Economía M, o solo le gusta analizar la Economía K?”
Esto es, AD sugiere que no critico la política económica de Cambiemos; solo la de los gobiernos K. Aquí va entonces una respuesta.
Empiezo con la cuestión monetaria. La nota “Economía K y Teoría Monetaria Moderna” (aquí, aquí, aquí, aquí) se refiere a una cuestión esencialmente teórica. De hecho, hace ya varios años una economista K me había preguntado qué opinaba sobre la TMM, y le había prometido tratar el tema en algún momento. Lo hice entonces en esta nota, en parte también impulsado por mensajes que me llegaron desde España en los que me decían que la TMM despertaba ciertas expectativas entre el pensamiento heterodoxo. Se trata entonces de una discusión esencialmente teórica, y ese es el sesgo de la nota. ¿Pero es esta la única teoría y política monetaria que critiqué? Lee el resto de esta entrada »
A raíz de la publicación de la nota sobre la diferencia entre saqueo y explotación, un lector escribió al blog diciendo que la izquierda debe unir fuerzas contra el fascismo en ascenso, y olvidarse de la defensa del internacionalismo y de la crítica del sistema capitalista. Sostuvo también que posiciones como las que defiendo desde este blog “dividen hasta el infinito con su programa purista y de máxima”, mientras que en los medios avanza el discurso fascista. Por eso habría que dejar de lado el “programa de máxima abstracto y testimonial”, salir “de la academia y el laboratorio teórico de biblioteca”, y “escuchar a la calle”.
El triunfo de Bolsonaro en la elección del domingo pasado ha dado lugar a diversas explicaciones por parte de la izquierda. Haciendo un repaso somero de las mismas, encontramos:
Un lector del blog, llamado Marcelo Bordas, respondiendo a la
En notas anteriores critiqué la táctica de grupos y dirigentes de izquierda, consistente en proponer “medidas solución”, aparentemente sencillas, a los padecimientos que provoca la crisis capitalista (desocupación, caída de los salarios, empobrecimiento de amplias capas), sin especificar las condiciones sociales y políticas para que puedan convertirse efectivamente en soluciones. Así, por ejemplo, frente a la crisis se propone que se prohíba por ley el aumento de la desocupación; que se repartan las horas de trabajo hasta acabar con el desempleo; que se establezcan por decreto los precios de los bienes salariales; o que se convoque a una Asamblea Constituyente (“con poder”, cómo no).
La inflación en el mes de agosto fue del 3.9%; el acumulado del año es 24,3%, y de agosto de 2017 a agosto de 2018 la inflación fue 34,4% (Indec). Las subas salariales en 2018, y hasta agosto, habrían rondado el 20% (los datos del Indec sobre salario son hasta junio). La inflación pronosticada para septiembre estaría entre el 5 y 6%. Para el año, la inflación estaría por encima del 42%. Todo indica que los salarios, en el curso de 2018, crecerán muy por debajo de esa cifra. Y en todo caso, si la lucha de clases arranca aumentos salariales, lo más probable es que sigan subiendo los precios y el dólar. O sea, la respuesta del capital y el Gobierno apunta a derrotar a la clase obrera amenazando –además del desempleo- con una espiral de subas de precios y del tipo de cambio.














