Posts Tagged ‘socialismo’
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (11)
La parte 10 de esta nota, aquí
Los efectos del régimen burocrático
En la crítica a Claudio Katz, que he citado en la parte anterior de la nota, Guillermo Almeyra se pregunta “sobre los efectos políticos y morales”, en escala internacional y en la misma Cuba, de la línea política seguida por el castrismo. La pregunta de Almeyra nos parece central, ya que el éxito de la transición al socialismo depende de que sea apoyado por otros procesos revolucionarios a escala internacional. Por eso, la manera en que son asimiladas, por parte de los trabajadores que viven bajo el capitalismo, las orientaciones de los Estados “socialistas”, tiene una importancia difícil de exagerar: el futuro de un proyecto anticapitalista y emancipador solo se sostiene si los pueblos consideran viable la construcción de una sociedad sin explotadores ni opresores. Una cuestión que atañe a los que viven bajo el dominio del modo de producción capitalista, como a los que lo hacen en los “socialismos reales”.
Naturalmente, esa comprensión está mediada por la propaganda capitalista (o imperialista); pero también por los testimonios de gente común que viaja hacia o desde los países “socialistas”, así como por múltiples canales de información, que se han ido extendiendo y profundizando con la globalización de las comunicaciones y la intensificación de los viajes.
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Written by rolandoastarita
21/03/2015 at 14:03
Publicado en General
Tagged with burocracia, castrismo, Cuba, Cuba crisis globalización y giro al mercado, política internacional, socialismo, Stalin, Tercera Internacional, Trotsky
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (8)

La parte 7 de la nota, aquí.
Otras expresiones de extrañamiento
La distancia entre la dirigencia y el pueblo común en Cuba se refleja, aunque de forma muy parcial, incluso en los medios oficiales, que llegan a denunciar la “vagancia” de sectores sociales. Por ejemplo, en Granma: “… la mayoría de los cubanos (…) escuchamos a diario en nuestros barrios, centros de trabajo y demás, (…) que la vagancia injustificada en Cuba es un mal que hay que atacar con firmeza y acabar de resolver… ” Y agrega que se trata de “vagos conscientes y muchos hasta confesos” (Jorge Llorente López, “Ni desempleados, ni desocupados, simplemente vagos”, Granma 28/11/14, http://www.granma.cu/cartas/2014-11-28/ni-desempleados-ni-desocupados-simplemente-vagos; véase también el intercambio de opiniones asociado a la nota). Y Raúl Castro reconoció que “uno de los más difíciles retos del trabajo político es lograr que los trabajadores se sientan dueños colectivos de las riquezas de la sociedad y actúen en consecuencia…” (Agencia Cubana de Noticias http://www.ain.cu/2006/septiembre/27asdisciplina.htm). Casi medio siglo después del triunfo de la Revolución desde la más alta dirección cubana se admitía que los trabajadores no se sentían dueños de los medios de producción ni de las riquezas de la sociedad.
Por otra parte, desde las esferas oficiales se reconoce que existe un sector importante de la juventud que dice no interesarse por la política. En una nota publicada el año pasado en Juventud Rebelde, se habla del fenómeno y se lo explica como producto de la penetración de la ideología neoliberal “en la conciencia de los más débiles” (Yoerky Sánchez Cuellar, “Maikel el (a)político”, http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2014-03-01/maikel-el-apolitico/). En respuesta al argumento del periodista, un lector afirma que “la política es para los políticos, después de todo, se reúnen a puertas cerradas, deciden por nosotros, y después nos dicen que es para bien de nosotros mismos…” (énfasis agregado).
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Written by rolandoastarita
26/02/2015 at 17:04
Publicado en General
Tagged with burocracia, Cuba, Cuba crisis globalización y giro al mercado, extrañamiento, productividad, socialismo
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (4)
Las partes anteriores de esta nota aquí, aquí y aquí.
Moneda y desequilibrios
La dualidad monetaria continúa generando muchos problemas y distorsiones. Recordemos que la doble moneda se instaló en 1994, cuando el giro del gobierno hacia una mayor centralización y restricción de la circulación de dólares. El Banco Central de Cuba comenzó entonces a emitir los llamados pesos convertibles (CUC), para tener una unidad de paridad con el dólar y facilitar el turismo. En la actualidad el CUC (= 1 dólar estadounidense) equivale a 25 pesos cubanos (CUP); aunque para las empresas estatales el CUP está a la par del CUC.
Los problemas que acarrea la doble moneda son de varios y significativos. Por empezar, porque para las empresas estatales la moneda está sobrevalorada; y en segundo término, porque los cálculos de productividad y costos son dificilísimos de hacer. Pero si no se pueden hacer estos cálculos, es muy difícil planificar, esto es, distribuir los tiempos de trabajo según alguna relación entre necesidades y gastos humanos de energía y de recursos. Subrayamos que la articulación entre plan económico y democracia de los productores –en un régimen no burocrático- también exigiría una medida de valor y unidad de cuenta confiable (esta cuestión ya la señalaba Trotsky en crítica a la dirección económica soviética de los años 1930). La ley del valor trabajo no se puede eliminar por decreto, ni con medidas administrativas.
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Written by rolandoastarita
16/01/2015 at 14:06
Publicado en General
Tagged with burocracia, Cuba crisis globalización y giro al mercado, doble moneda en Cuba, economía cubana, inversión extranjera en Cuba, socialismo, stalinismo
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (1)
El acuerdo entre EEUU y Cuba, anunciado el 17 de diciembre, dispone, entre otras medidas, la normalización de las relaciones diplomáticas, la ampliación de los permisos de viajes desde EEUU; la autorización de transacciones financieras entre ambos países (por lo cual las instituciones financieras de EEUU podrán abrir cuentas en las instituciones cubanas); la autorización para vender productos informáticos y la ampliación del acceso a Internet para los cubanos; y el aumento de la lista de productos que las empresas estadounidenses pueden exportar a Cuba, o los estadounidenses llevarse desde Cuba. Además, Obama propone al Congreso de EEUU levantar el bloqueo. En esta nota presento algunas reflexiones sobre el significado de este acuerdo en relación a la situación de la isla y la política que está implementando la dirección del Partido Comunista cubano. Dada su extensión, he dividido la nota en varias partes.
Una línea tendencial
La primera cuestión a tener en cuenta es que el acuerdo de diciembre se inscribe en la misma línea tendencial que se desarrolla desde hace más de tres décadas: la transformación de regímenes económico-sociales burocráticos, no capitalistas, en economías capitalistas. La lista es conocida: China, Vietnam, la ex URSS, los países de Europa del Este, Albania. Todos estos países hoy están integrados al mercado mundial capitalista, y sus economías son capitalistas. La idea que se desarrolla en esta nota es que la dinámica de Cuba se ubica en esta línea tendencial, pero con la particularidad de que el viraje hacia el mercado ha comenzado más tarde, se ha dado de manera no lineal, y ha sido más lento y controlado por el Estado. Es que cuando se produjo la caída de la URSS, y la economía de Cuba cayó en una profunda depresión entre 1989 y 1993, la respuesta del gobierno fue endurecer el control estatal. Por eso, a comienzos de los 1990, Cuba se movía en sentido opuesto al resto de los países del ex bloque soviético, que por ese entonces se transformaban rápida y abiertamente en capitalismos.
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Written by rolandoastarita
27/12/2014 at 17:01
Publicado en General
Tagged with Cuba, Cuba crisis globalización y giro al mercado, estatismo burocrático, Globalización, Obama, socialismo, socialismo real
La táctica trotskista del entrismo (4)
Las partes anteriores de esta nota aquí, aquí y aquí.
Las estructuras partidarias
L
o que hemos planteado en los apartados anteriores cobra mayor relieve cuando se trata de los partidos o movimientos de masas. La famosa frase de Marx y Engels sobre que “las ideas dominantes de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época”, parece aplicarse doblemente a las organizaciones políticas que defienden programas y políticas burguesas, o burocrático-estatistas. Parafraseando La ideología alemana, podemos decir que los dirigentes de los partidos y movimientos burgueses, pequeño burgueses o burocráticos son los productores, reguladores y distribuidores de las ideas, o ilusiones, que adoptan las bases y simpatizantes de esos partidos y movimientos. En esta cuestión tienen un papel decisivo los “ideólogos conceptivos activos” (el término es de Marx y Engels) asimilados por las direcciones partidarias, y más en general, los “intelectuales orgánicos” (Gramsci) que ofician de mediadores entre las direcciones y las bases. Precisemos que no se trata solo de los “altos ideólogos”, sino también de cientos o miles de personas que abarcan periodistas, funcionarios del Estado, trabajadores de la cultura, así como los cuadros medios de dirección, los encargados de organización en todos los niveles, y los militantes formados. Todo esto se potencia cuando el partido o movimiento controla las palancas del Estado, o directamente se fusiona con el mismo. En estas circunstancias el rol de estos intelectuales, desde los niveles más altos a los puestos más humildes, adquiere aún mayor relevancia. Comúnmente esta gente apoya un “ajuste a lo FMI” argumentando que “estamos afianzando el poder popular y la transformación revolucionaria”; y puede defender sin remordimientos la represión a un movimiento popular de protesta, o a una huelga, con el argumento de “le hacen el juego a la derecha y a los grupos económicos concentrados” (cualquier similitud con el discurso stalinista tradicional, no es casualidad).
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Mercancía, fetichismo y socialismo (2)
El fetichismo como fenómeno objetivo
Por lo explicado en los puntos anteriores, puede entenderse por qué el fetichismo es un resultado lógico y necesario de la misma forma mercantil, que adquiere su desarrollo pleno en la sociedad capitalista. Marx lo plantea al comienzo de la sección cuarta del capítulo 1, cuando se pregunta de dónde proviene el carácter místico de las mercancías. Responde que no puede provenir del valor de uso (no tiene nada de místico), ni tampoco “del contenido de las determinaciones del valor” (énfasis agregado). Es que siempre, y por diferentes que sean los trabajos útiles, o productores de valores de uso, son “gasto de cerebro, nervio, músculo, órgano sensorial, etcétera, humanos” (1999, t. 1, p. 87). Además, siempre hubo que considerar las cantidades de trabajo vertido; y por último, dado que los seres humanos trabajan unos para otros, el trabajo es social. Llegado a este punto, Marx vuelve a preguntarse de dónde proviene entonces el carácter místico del producto del trabajo “no bien asume la forma de mercancía”, y responde, “de esa misma forma”. En otros términos, de la forma bajo la que aparece el contenido, siendo éste determinada cantidad de gasto humano de energía aplicada a un trabajo social. Así, en la sociedad capitalista la igualdad de los trabajos humanos adopta la forma de igual objetividad de valor de los productos del trabajo; la medida del gasto de fuerza de trabajo toma la forma de magnitud de valor; y las relaciones entre los productores adquieren la forma de una relación social entre productos del trabajo (p. 88). Todo el misterio de la forma mercancía reside entonces en que la naturaleza social del trabajo de los seres humanos se refleja ante éstos como propiedades objetivas de las cosas que producen; son propiedades “sociales naturales” de esas cosas.
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Written by rolandoastarita
15/11/2014 at 12:32
Publicado en Economía
Tagged with Fetichismo, Marx, mercancía, relación social, socialismo, trabajo enajenado
Mercancía, fetichismo y socialismo (1)
Tal vez una de las consecuencias políticas más importantes asociadas a la tesis de que existe una lógica de la mercancía y del capital tiene que ver con la crítica de Marx del fetichismo de la mercancía. Como se explica en el blog de Ezequiel, http://divulgacionmarxista.wordpress.com/2013/11/30/fetichismo-de-la-mercancia/, el fetichismo consiste en atribuir a una cosa propiedades que no tiene. En el caso particular de las mercancías, el fetichismo pasa por tomar a las mercancías “como lo que son a primera vista”, como si tuvieran propiedades que les son propias, y no sociales. Ezequiel agrega que el fetichismo comienza cuando el valor de cambio es visto como una cualidad del valor de uso al que está unido. En el mismo sentido, en El Capital Marx cita al economista del común que piensa que “el valor (el valor de cambio) es un atributo de las cosas” (p. 101, t. 1). Y define el fetichismo como una situación en la cual la relación social entre personas toma la forma de cosas, y las cosas parecen tomar vida propia, independiente de los seres humanos y dominando su vida. Por eso existe similitud con el discurso religioso, donde los productos de la mente humana aparecen como seres independientes, dotados de vida y entrando en relaciones tanto entre ellos, como con los seres humanos.
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Written by rolandoastarita
07/11/2014 at 10:58
Publicado en Economía
Tagged with capital, Fetichismo, forma del valor, Marx, mercancía, socialismo
Lógica del capital y marxismo revolucionario y humanista
En una larga nota anterior defendí la idea de que existe una lógica del capital (ver aquí, aquí, aquí y aquí). En esta entrada señalo la importancia de la cuestión para la política revolucionaria y el programa socialista.
Dado que la vinculación entre la existencia de una lógica del capital y la política socialista revolucionaria ha sido expuesta por Tony Smith de una manera con la que no puedo estar más de acuerdo, reproduzco aquí los pasajes claves. Los tomo de The Logic of Marx’s Capital. Replies to Hegelian Criticisms (1990, State University of New York Press), pp. 38-40. Escribe entonces Smith:
“La política revolucionaria puede ser definida de dos maneras: 1) política revolucionaria siempre está orientada al objetivo de largo plazo de cambiar las estructuras fundamentales de la sociedad (aun cuando sea necesario preocuparse por objetivos transicionales aquí y ahora); y 2) la política revolucionaria contra el capitalismo implica la afirmación de que las estructuras fundamentales a ser cambiadas son inherentemente y necesariamente explotadoras. En contraste, el reformista es alguien que está preocupado con cambiar estructuras que no son fundamentales, y/o siente que las estructuras fundamentales pueden ser convertidas en no explotadoras si son arregladas (tinkered, también puede traducirse por “toqueteadas”) de la manera correcta. En los dos puntos una fundamentación teórica de la perspectiva revolucionaria requiere la lógica dialéctica.
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Written by rolandoastarita
18/10/2014 at 11:09
Publicado en General
Tagged with capitalismo de Estado, Dunayevskaya, lógica del capital, Marx, Marxismo, negatividad, política socialista, socialismo, Tony Smith
Chavismo o independencia de clase

Como lo ponen en evidencia los intercambios que he tenido en “Comentarios” a raíz de la nota sobre control bonapartista, mis diferencias con la izquierda chavista son profundas. Alguna gente se sintió ofendida porque planteé que, de hecho, estamos en “veredas opuestas”, ideológica y políticamente, pero no hay otra manera de decirlo. Es que hay dos visiones contrapuestas: una que hace eje en que el movimiento obrero mantenga una actitud autónoma y hostil hacia el conjunto de la clase dominante y el Estado. Y otra que pone el acento en la colaboración con el proyecto del socialismo siglo XXI, dirigido desde el Estado. En esta entrada amplío sobre qué significa un accionar independiente, autónomo, de clase.
Carácter irreconciliable del antagonismo
El fundamento último de una estrategia política autónoma de las fuerzas del trabajo es la conciencia de clase. En términos leninistas, conciencia de clase es conciencia del carácter irreconciliable del antagonismo entre el capital, de conjunto, y el trabajo. Es también conciencia de la naturaleza burguesa del Estado, de su rol en el sostenimiento de la relación de explotación, y de la imposibilidad de reformarlo “desde adentro”. Este carácter del Estado no se altera en los países dependientes (ver más abajo).
Por eso la independencia de clase exige una actitud hostil de los explotados hacia la clase dominante de conjunto. Es un criterio general que ordena las orientaciones tácticas y los programas de acción. De ahí el rol de la crítica. La critica hacia toda forma de explotación y sujeción de los trabajadores es la condición indispensable para avanzar en la autonomía de la clase trabajadora. La raíz última de esta crítica es la teoría de la plusvalía de Marx (esto es, la teoría de la explotación del trabajo por el capital). Por esta razón no puede haber política socialista y revolucionaria sin teoría, sin crítica, sin debates y elaboración colectiva.
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Written by rolandoastarita
19/03/2014 at 17:57
Publicado en General
Tagged with bonapartismo, Chavismo, independencia de clase, Lenin, Marx, socialismo, socialismo siglo XXI
Control bonapartista, Trotsky y autonomía de clase
Una de las discusiones que se presentan en la izquierda gira en torno a si los regímenes de tipo socialista bonapartista, o burocrático capitalista, representan progresos para la lucha anticapitalista y por el socialismo. En otras entradas he explicado por qué el capitalismo de Estado, o las diversas formas de estatismo burocrático, no necesariamente representan, en sí mismas, un progreso en el desarrollo de las fuerzas productivas de un país. También sostuve que los socialistas no deberían ayudar al fortalecimiento del aparato represivo estatal. En esta nota abordo la cuestión desde otro punto de vista, que posiblemente sea más fundamental, porque atañe a la unidad y a la autonomía política de la clase trabajadora. A fin de introducir el tema, comienzo con una explicación de Trotsky..
Trotsky sobre las estatizaciones en Polonia
Para ubicar el escenario, recordemos que a raíz del acuerdo alcanzado entre la URSS y Alemania en agosto de 1939 (el llamado pacto Ribbentrop Mólotov), las tropas de Hitler invadieron la parte occidental de Polonia, y pocos días después los soviéticos ocuparon la parte oriental polaca. Fue el preámbulo inmediato del inicio de la Segunda Guerra mundial. En esas circunstancias, entre los argumentos con que los stalinistas defendieron la ocupación de Polonia oriental figuraba la incorporación de millones de nuevos ciudadanos al «socialismo».
Enfrentado al hecho consumado, Trotsky evaluó sus consecuencias. Dada su caracterización general de la URSS, y su asimilación de economía estatizada con el Estado obrero, consideró que la estatización de la economía polaca constituía un gigantesco cambio social, al que se había obligado la burocracia, a pesar incluso de ella misma. Sin embargo, en su opinión el balance no era positivo para la clase obrera, ni para la lucha por el socialismo. Escribía; “Con la ayuda de la Comintern (la Internacional Comunista) el Kremlin ha desorientado y desmoralizado de tal manera a la clase obrera que no sólo ha facilitado el estallido de una nueva guerra imperialista, sino también ha hecho extremadamente difícil la utilización de esta guerra para la revolución. Comparado con esos crímenes, la transformación social en dos provincias, que para peor fue pagada con la esclavización de Polonia, es por supuesto de secundaria importancia” (In Defence of Marxism, p. 166, New Park Publications, London, 1971).
No hay necesidad de coincidir con la enfoque de Trotsky sobre las estatizaciones y los Estados obreros, o sobre el carácter de la burocracia stalinista, para rescatar el criterio con que mide la progresividad de una acción como la de Stalin: su efecto sobre la conciencia y la capacidad de movilización de la clase obrera. Es el criterio que inspira lo que sigue.
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Written by rolandoastarita
06/03/2014 at 16:36
Publicado en General
Tagged with autonomía obrera, bonapartismo, estado, estatismo, Marx, socialismo, Trotsky















