Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (6)
La parte 5 de la nota, aquí
El programa de los poskeynesianos
El análisis de Kregel del caso Morgan se complementa con su propuesta de reforma del sistema financiero y bancario. Sostiene que la solución a situaciones como lo ocurrido en el Morgan no es impedir las operaciones de cobertura por parte de los bancos, sino llevar la supervisión y las exigencias de información a un nivel que sea apropiado a la cobertura. Alternativamente, debería anularse la legislación, de 1999, que permitió a los bancos operar en todos los aspectos del mundo de las finanzas, y que por lo tanto hizo necesaria tal macro cobertura vía los derivados.
La propuesta de Kregel es parte de un programa poskeynesiano más amplio de reforma del sistema financiero internacional, que puede leerse en Eatwell y Taylor (2005). Estos autores sostienen que si bien “(e)l sistema financiero líquido y altamente innovador es imprescindible para el crecimiento de las economías modernas”, y “es el combustible que alimenta el motor de las economías modernas”, las finanzas “son un material muy inflamable”, capaz de hacer explotar “el mismo motor que aceitan y alimentan” (p. 229). Recuerdan que el sistema de Bretton Woods había sido muy útil para el mundo, pero se derrumbó “bajo las restricciones impuestas a las tasas de cambio fijas (ibid), y que a partir de la quiebra de BW “la volatilidad y el contagio asociados con el nuevo orden financiero internacional provocaron graves crisis financieras” (p. 230). Dado que la causa de la crisis son “la volatilidad y el contagio”, se trata de establecer formas de regulación macroeconómica –controles de capital y administración de las tasas de cambio- y microeconómica –“regulación prudente de los bancos, las compañías financieras, las compañías de seguros y los mercados financieros en general- (p. 230). Afirman también que a medida que los aspectos más negativos de la liberalización se volvían más pronunciados, los gobiernos comenzaron a intentar recuperar el poder regulador “otrora detentado por las economías nacionales en la era Bretton Woods” (p. 231). De ahí que Eatwell y Taylor parecen apostar por una especie de jurisdicción supranacional: “La idea de jurisdicción supranacional es muy incómoda. No obstante, si queremos que los mercados liberales sobrevivan, habrá que responder al desafío de una u otra manera” (p. 240). Por eso Eatwell y Taylor, como señalan Bryan y Rafferty, sugieren que si se volviera a las regulaciones, actualizadas, de los años 1950 y 1960, y las aplicara una autoridad financiera global, se podrían evitar las crisis (p. 209). Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (5)
La parte 4 de la nota, aquí
Un caso ilustrativo: derivados y el JP Morgan
En este apartado presentamos el caso del JP Morgan, que en 2012 tuvo pérdidas por US$ 6200 millones, ocasionadas por la especulación con swaps de default de crédito, o CDS. El examen de este episodio echa luz sobre la lógica que subyace a las operatorias con derivados; más precisamente, el análisis de lo ocurrido con el JP Morgan proporciona elementos para discutir más adelante por qué los derivados no pueden considerarse “capital”, como pretende la tesis de Bryan y Rafferty. Recordemos también que el JP Morgan es respresentativo: es el mayor intermediario del mundo en derivados y el más grande participante en derivados de crédito.
La conmoción provocada por las maniobras del banco motivó una investigación del Senado de EEUU, que resultó en un informe, publicado en marzo de 2013. En lo que sigue nos basamos en ese informe, y también en Kregel (2013). Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (4)
La parte 3 de la nota, aquí
Las razones del crecimiento de los derivados
La teoría de Hilferding sobre los futuros ayuda a entender por qué, a partir de los 1980, los derivados tuvieron un crecimiento explosivo. Esencialmente, ocurrió que con la internacionalización del capital, las aperturas de los mercados financieros, la menor regulación de los Estados nacionales de mercados y precios, la eliminación de precios sostén de commodities, la desintermediación financiera y la ruptura del sistema de Bretton Woods, aumentó la volatilidad de los precios de las materias primas, de las tasas de interés y de los tipos de cambio. Dice Palazuelos (1998), refiriéndose a los años 1970 y 1980:
“Las grandes operaciones comerciales desarrolladas en los principales mercados de materias primas como el de crudos de petróleo, algunos productos agrarios negociados en la bolsa de Chicago y ciertos metales negociados en la bolsa de Londres, comenzaron a efectuarse bajo modalidades conectadas por los mercados de créditos y de divisas. Igualmente, las estrategias productivas de las grandes empresas quedaron cada vez más vinculadas con la realización de operaciones financieras a escala internacional. Las divisas se convirtieron en importantes activos financieros, mientras que los diferenciales entre los tipos de interés y las tasas de cambio de cada país pasaron a ser una referencia permanente para las empresas que realizaban actividades de comercio exterior. Los inversores tradicionales, los nuevos agentes financieros, los bancos y las corporaciones transnacionales, todos ellos fueron diversificando sus carteras y vínculos financieros”. Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (3)
La segunda parte de la nota, aquí
Crecimiento explosivo de los derivados
En las últimas décadas el crecimiento de los derivados ha sido explosivo. Solo desde diciembre de 1988 a diciembre de 2008 los montos nocionales de derivados OTC pasaron de US$ 80,3 billones a US$ 598 billones; es un crecimiento del 22,2% anual (datos del BIS, 2016; OTC son las siglas en inglés de “sobre mostrador” y significa que las operaciones se realizan por fuera de los mercados centralizados; se amplía más abajo).
Si bien con la crisis financiera de 2008-2009 esa tasa de crecimiento disminuyó, en diciembre de 2016 el total de nocionales de derivados OTC alcanzaba, en números redondos, US$ 544 billones, equivalente a unas siete veces el producto bruto mundial (medido en términos nominales). Aunque aclaremos que se trata de los montos nocionales; los flujos empleados en la liquidación efectiva de los contratos son, naturalmente, mucho menores (como lo ilustra el ejemplo del swap de intereses que hemos presentado en la segunda parte de la nota).
Del total de derivados OTC, la parte más importante corresponde a los contratos en tasas de interés, con US$ 418 billones (los swaps de intereses US$ 311 billones). Los contratos en divisas fueron, siempre a diciembre de 2016, por US$ 74 billones; los contratos en commodities 1,39 billones (no comprende lo comerciado en los mercados centralizados). El giro diario de derivados OTC sobre tasas de interés en una única moneda promedió 2,7 billones en abril de 2016, siendo los más negociados los swaps de tasas de interés con US$ 1,9 billones, seguidos por los contratos a plazo sobre tasas de interés con US$ 0,7 billones. En cuanto a los CDS (los swaps contra default), crecieron desde US$ 920.000 millones, en 1991, a un máximo de US$ 62,2 billones en 2007; sin embargo, después de la crisis declinaron fuertemente: en 2016 el monto de CDS era de US$ 11,77 billones. Por otra parte, los contratos de forwards y futuros, en llegaban, en 2013, a US$ 24 billones; ese año el valor del mercado bursátil de EEUU era de US$ 23 billones. Lee el resto de esta entrada »
Convocatoria a taller de lectura de «El Capital»
Transcribo a continuación la convocatoria 2017 del Taller de lectura de El Capital, que se realiza anualmente en la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Varias veces en el blog me han preguntado qué curso aconsejaba para quienes quieren iniciarse en el estudio del texto de Marx. Sin lugar a dudas, para la gente que vive en Buenos Aires, recomiendo este taller.
A 150 años de la primera edición de El capital, de Karl Marx, invitamos a participar, como todos los años, del taller que se inicia en 2017 y de todos los restantes que están actualmente en funcionamiento…
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (2)
La primera parte de la nota, aquí
Swaps de intereses
En términos generales un swap es un acuerdo contractual entre dos partes según el cual cada parte acuerda realizar durante un cierto período de tiempo (típicamente, de uno a diez años) pagos periódicos basados en un monto principal que es nocional. La mayor parte de las operaciones swap se realizan en mercados no centralizados, (OTC, over the counter), aunque algunos tipos de swaps se hacen en mercados regulados, como el Chicago Mercantile Exchange. El tipo más común de swaps de intereses en una misma moneda son los de tasa fija contra variable. Enfatizamos que no se efectúa intercambio del monto nocional; lo que se intercambian son los flujos de intereses. Lo explicamos con un ejemplo.
Supongamos que una financiera X está recibiendo pagos por préstamos otorgados con anterioridad, que están establecidos a tasa variable, por ejemplo, Libor. X desea tomar protección contra la eventualidad de una baja de la tasa de interés, y para eso firma un acuerdo swap de tasa variable contra fija con un banco Y. Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (1)
En un comentario reciente al blog un lector preguntó qué opino de la teoría sobre derivados de Dick Bryan y Michael Rafferty, presentada en Capitalism with derivatives (2006, Palgrave Macmillan). Los derivados son activos cuyo valor se basa en el precio de otro activo subyacente. Por caso, son derivados los futuros, las opciones y los swaps, entre otros. Según Bryan y Rafferty, los derivados no solo son una forma de lidiar con la incertidumbre y el riesgo, sino también constituyen actualmente una forma de capital y de dinero. Y sostienen que, dada la magnitud que adquirieron los mercados de derivados desde los 1980, se ha modificado nuestra noción del capitalismo, e incluso la relación entre propiedad y capital.
En oposición a Bryan y Rafferty, mi enfoque se acerca al que hizo Rudolf Hilferding en El capital financiero, a principios del siglo XX. Sostengo que los derivados son, en lo esencial, una forma de lidiar con el riesgo –inherente a la forma anárquica en que se impone la ley del valor en el mercado- y que no pueden ser considerados capital, ni una forma de dinero. Por eso también pienso que los derivados no modifican, en algún sentido sustancial, las leyes básicas del capitalismo; por ejemplo, la ley del valor trabajo (los precios tendencialmente son regidos por los tiempos de trabajo socialmente necesario en la producción, y no por la especulación), las leyes de la acumulación o la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Lee el resto de esta entrada »
















