Solicitud de “antiimperialismo” vacía de contenido
En anteriores notas, y el alguno de mis libros, polemicé con la idea, sostenida en muchos sectores de la izquierda, de que Argentina es un país sometido a una dominación colonial (o semicolonial, o neocolonial; sobre este tema, puede consultarse aquí, aquí, aquí, aquí). En esta pequeña nota vuelvo sobre las consecuencias de esas diferencias para el discurso y la táctica política. El “disparador” es la propuesta de declaración presentada por el legislador del Partido Obrero – Frente de Izquierda, Gabriel Solano, a la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que esta repudie la visita de Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional.
La declaración propuesta dice que se persigue “… un propósito colonial y ajustador, para avanzar, en acuerdo con el gobierno de Macri, contra las conquistas laborales, los salarios, las jubilaciones y el gasto social, en pos de asegurar los beneficios capitalistas y el pago de la deuda externa usuraria”. También afirma que los ataques a los jubilados, el pacto fiscal con las provincias, el impulso de la reforma laboral, y otras medidas “fueron dictadas por el FMI y asumidas como propias por el gobierno macrista y los gobernadores que mayormente responden al Partido Justicialista.” Y termina lamentando que la visita de la presidenta del FMI no haya sido repudiada por esta Legislatura “pero confiamos en que el pueblo argentino saldrá a la calle, como lo hizo en las jornadas de diciembre, para evitar la política colonial y de ajuste capitalista que el FMI y el Gobierno quieren acordar contra nuestro pueblo” (véase http://www.po.org.ar/comunicados/politicas/la-presidenta-del-fmi-viene-a-dictarle-a-macri-el-libreto-del-ajuste). Lee el resto de esta entrada »
Rallo y su crítica a Marx: empecemos por lo elemental

Un lector del blog envió a la sección “Comentarios” el enlace a un video en el cual el economista Juan Ramón Rallo critica la teoría del valor y de la plusvalía de Marx. El mismo fue publicado el 8 de marzo de 2017, y tiene como título “Refutación de la teoría del valor trabajo y de la teoría de la explotación de Marx”. Puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=-2yuOyI_ugQ.
Juan Ramón Rallo es un economista que pertenece a la corriente austriaca. Esto es, a la línea de pensamiento iniciada por Karl Menger, y continuada, entre otros, por Eugen von Böhm Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Murray Rothbard. Aunque ya he discutido las posiciones de la corriente austriaca en notas anteriores del blog, me parece conveniente ampliar los argumentos, y responder puntualmente a las críticas que Rallo dirige a la teoría del valor trabajo.
En esta nota me limito a una cuestión de base: la necesidad de partir de las categorías teóricas utilizadas por los autores, y respetar las diferencias conceptuales establecidas por los mismos (aunque, por supuesto, estas categorías y diferenciaciones puedan criticarse). Así, si Rallo se propone criticar la teoría del valor de Marx, debería saber que Marx distinguió entre valor de cambio y valor. Sin embargo, Rallo no acierta en esta cuestión básica, y por eso puede decir (véase 7’:06 del video) que, según Marx, “una cosa puede poseer valor de uso pero no valor de cambio por no ser fruto del trabajo humano (aire, suelo)”. Pero la realidad es que en ningún pasaje del capítulo 1 de El Capital, dedicado al valor, Marx afirma que la tierra no tiene valor de cambio (o sea precio) por no ser fruto del trabajo humano. Lo que dice Marx es que “una cosa puede ser valor de uso y no ser valor. Es este el caso cuando su utilidad para el hombre no ha sido mediada por el trabajo. Ocurre ello con el aire, la tierra virgen las praderas y bosques naturales, etcétera” (p. 50, t. 1, edición Siglo XXI). Lee el resto de esta entrada »
Actividades en Bilbao y Mallorca, y receso del blog
En este post informo de algunas actividades que desarrollaré en los próximos días en España, que pueden ser de interés para lectores del blog.
El jueves 1 de marzo, a las 16 horas presento la ponencia “Imperialismo, tercermundismo, intercambio desigual” en el Congreso Internacional en el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, organizado por la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (https://www.ehu.eus/eu/web/ekonomiapolitikoarenkritika).
El día 2, a las 18.30 participaré en la mesa “La Revolución de 1917, cien años después” junto a Juan Pablo Mateo, Universidad de Valladolid y Joaquín Arriola, Universidad del País Vasco. Presenta Víctor Aguillo. Organizan Departamento de Economía Aplicada I y Seminario de El Capital UPV/EHU. En el Salón de Actos de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales UPV/EHU (El Cano 21) Bilbao.
El 6 de marzo daré un seminario “La crisis de 2007-2009 ¿Crisis de acumulación o crisis de subconsumo?” en la Universidad de las Islas Baleares, Palma de Mallorca.
Dadas estas actividades, el blog tendrá un receso, y volveré a publicar notas después del 12 de marzo.
Un balance significativo del acto del 21-F
Prensa Obrera de hoy, 22 de febrero, publica un interesante balance del acto de ayer, firmado por Néstor Pitrola, dirigente del Partido Obrero. Se titula “Moyano y sus socios, sin perspectivas para el movimiento obrero”, y puede leerse completo en http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/sindicales/moyano-y-sus-socios-sin-perspectivas-para-el-movimiento-obrero. Transcribo algunos pasajes y presento luego algunas reflexiones. Escribe Pitrola:
“Moyano no dijo nada y los demás oradores solo hablaron para apoyarlo. Si “a Macri le quedara poco”, como dijo el camionero, no sería por este 21F.
A esta síntesis hay que agregar que la movilización fue sensiblemente menor al 18 de diciembre, en parte compensada por el despliegue inmenso del aparato camionero que se empeñó en movilizar desde todo el país. (…)
La movilización congregó aparatos de intendentes kirchneristas y otros no tanto como Menéndez, que vinieron a aportar a la “unidad del peronismo”. Tal vez la mitad de la movilización fue aportada por los llamados movimientos sociales del trío San Cayetano. Probablemente hubo entre 150 y 200 mil personas en total. Algún público espontáneo, que lo hubo, no fue en absoluto dominante. (…) Lee el resto de esta entrada »
Fuga de capitales y atraso económico
En entradas anteriores señalé que uno de los principales problemas que dificulta el desarrollo en Argentina es que una parte sustancial del excedente (esto es, de la plusvalía) no se reinvierte productivamente en el país, y sale al exterior. Por ejemplo, en polémica con los K-economistas, escribí en septiembre de 2011:
“… en los 2000, y a igual de lo sucedido en períodos anteriores, otra parte fundamental del excedente ha estado saliendo al exterior, sea bajo la forma de remesas de utilidades, pagos de intereses y salidas de capitales que se colocaron en inversiones inmobiliarias y de cartera. La diferencia con los 90 es que esa salida de capitales, en lugar de financiarse con deuda, se financió con buena parte de los excedentes de la balanza comercial. (…) [Entre 2003 y 2010] las salidas netas por pagos de intereses, utilidades y dividendo… fueron por 63.192 millones de dólares. Y los activos externos (incluyen inversiones inmobiliarias, depósitos en el exterior, tenencia de moneda extranjera y diversas inversiones de cartera) del sector privado pasaron de 118.008 millones de dólares en 2003 a 172.888 millones [en 2011]” (aquí). Lee el resto de esta entrada »
Marxismo y reformismo frente al cambio tecnológico
El cambio tecnológico es una constante en el modo de producción capitalista, y en la mayor parte de los casos sus consecuencias son pérdida de puestos de trabajo y las llamadas “racionalizaciones laborales”. Frente a esto, es frecuente que los reformistas convoquen a frenar el cambio tecnológico. En otros casos, activistas sindicales y organizaciones de izquierda demandan alguna forma de control obrero de la producción con el fin de impedir los despidos.
A los efectos de aportar elementos para el análisis, en esta nota presento textos de Rosa Luxemburgo y de Marx que sintetizan la posición clásica del marxismo frente a la introducción de la máquina, o la automatización.
Se trata de una cuestión de primer orden, ya que los capitalistas tratan de ganar mercado abaratando costos, y para ello introducen tecnología que ahorra mano de obra. Si la operación es exitosa, el capitalista innovador obtendrá una plusvalía extraordinaria, debida a la diferencia entre el precio prevaleciente en la rama –determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir- y el “valor individual” de su producto. Lo cual empujará al resto de los capitalistas de la rama a introducir la nueva tecnología. A su vez, cuando la nueva tecnología se generalice, desaparecerán las plusvalías extraordinarias… hasta que algún capitalista vuelva a introducir el cambio tecnológico (véase El Capital, cap. 10, t. 1, Siglo XXI). Así, bajo el látigo de la competencia, avanza el cambio tecnológico, y su contrapartida: el desplazamiento de los obreros por la máquina, esto es, la recreación permanente del ejército de desocupados. Lee el resto de esta entrada »

Con cierta frecuencia, cuando subo notas referidas a la táctica política del socialismo, algunos lectores, disconformes con las políticas habituales de la izquierda en Argentina, preguntan cuál sería la política adecuada en las condiciones actuales, donde no hay posibilidad de que se produzca, en lo inmediato, una revolución socialista. Qué hacer, por dónde empezar, es la pregunta.
Uno de los aspectos más olvidados –o negados- de la tradición socialista (basada en el marxismo) es que los diputados y dirigentes del partido obrero mantenían una actitud de marcada distancia con respecto al Estado. Por eso, en tiempos de la Segunda Internacional, por ejemplo, los líderes del ala izquierda de la socialdemocracia constantemente marcaban las diferencias insuperables que los separaban de los partidos defensores del sistema capitalista, y del constitucionalismo burgués.














