Trabajo potenciado y una crítica desde México
En la Revista de Economía Crítica Nº 18, segundo semestre de 2014, México, Sebastián Hernández Solorza y Alan Deytha Mon (en adelante HyD) publicaron “Crítica a la interpretación que hace Rolando Astarita de la plusvalía extraordinaria. Exposición de la teoría marxista del valor”. HyD cuestionan mi planteo (que es de Marx, como demostré en varios escritos, por ejemplo aquí y aquí) de que el trabajo que emplea tecnología superior al promedio de una rama es trabajo potenciado, y como tal genera más valor por unidad de tiempo que el trabajo que emplea tecnología promedio; y lo inverso sucede con el trabajo que aplica tecnología inferior.
Pues bien, varias personas me preguntaron si iba a responder; incluso desde la Revista de Economía Crítica me invitaron a escribir. Hasta el momento no lo hice. ¿La razón? Como no me sobra el tiempo, trato de emplearlo en lo que veo más útil para avanzar en la comprensión de las cuestiones económicas, políticas y sociales que me interesa estudiar. En este respecto, el texto de HyD exige clarificar nociones básicas, empezando por qué es trabajo abstracto y concreto, o desde qué teoría monetaria –coherente con la teoría del valor de Marx- partimos. Temas que he tratado en varios escritos, incluso en alguno de mis libros. Por ejemplo, los conceptos de trabajo abstracto y concreto los he analizado en Valor, mercado mundial y acumulación, y no veo razones para modificar lo que escribí allí. La concepción monetaria que presentan HyD también ya la he criticado; incluso hace poco volví sobre el tema en un artículo (“Papel moneda, oro y teoría monetaria de Marx”) que publicó la revista del Partido Obrero, En defensa del marxismo Nº 43. Es posible que más adelante trate de nuevo estas cuestiones en el blog; en cualquier caso, el lector interesado puede comparar las posiciones y sacar sus conclusiones.
Traducción de un pasaje de «El Capital», Siglo XXI
Hace un tiempo, y a raíz de una pregunta sobre las traducciones al castellano de El Capital, señalé que posiblemente la mejor sea la de Siglo XXI, y aproveché para decir que se había deslizado un error importante en el capítulo 9 del tomo I (ver aquí). En esta breve nota comparto otra corrección que sugiero a otro pasaje, esta vez del capítulo 23 del tomo I. El mismo lo he citado en la nota anterior (aquí), y un lector me señaló (en “Comentarios”) que tal como estaba formulada la frase, se prestaba a confusión, o no tenía lógica. Le respondí que tenía razón. La cuestión tiene cierta importancia porque el capítulo 23 -”La ley general de la acumulación capitalista”- es uno de los más estudiados de la obra de Marx.
Pues bien, en la traducción a cargo de Pedro Scaron, de la edición de Siglo XXI (utilizo la decimoquinta, de 1992), en la p. 768, t. 1, leemos: “Prescindiendo por entero del alza de salarios acompañada por una baja en el precio del trabajo, etc., el aumento de los salarios solo denota, en el mejor de los casos, la merma cuantitativa del trabajo impago que debe ejecutar el obrero” (énfasis mío). Para que esto tuviera coherencia con la teoría de Marx, interpreté “acompañada” en el sentido de “provocada” o “causada”, y cité textualmente la traducción de Scaron.
Sin embargo, la interpretación era forzada (“acompañar” indica sincronía en el tiempo, no causalidad) y por lo tanto revisé la edición alemana. En ella la frase anterior es: “Ganz abgesehn vom Steigen des Arbeitslohns mit sinkendem Preis der Arbeit usw., besagt seine Zunahme im besten Fall nur quantitative Abnahme der unbezahlten Arbeit, die der Arbeiter leisten muss.” (p. 647, t. I, Verlag Marxistische Blätter, Frankfurt, 1976; énfasis mío).
La presidenta Cristina K sobre salarios e inversión
Discurso K sobre salarios e inversión
“En la ideología liberal nos dicen que tiene que haber inversión y para ello es necesario que no haya salarios tan altos, porque si los salarios son altos los empresarios no invierten”. La frase fue lanzada por la presidenta Cristina Kirchner en un acto realizado ayer, miércoles 20 de mayo, y fue entusiastamente aplaudida por el ministro de Economía, doctor Kicillof, y seguidores. La afirmación K tiene varias aristas merecedoras de análisis.
La primera cuestión es que no solo la ideología liberal dice que si los salarios suben por encima de cierto umbral la inversión se frena. También lo afirman los keynesianos, incluidos los de izquierda. Como he planteado en anteriores notas, Robinson, Kalecki o Kaldor eran conscientes del asunto; y los poskeynesianos en la actualidad han admitido que, a fin de que el sistema capitalista funcione, es necesaria una dosis de desocupación que mantenga a raya las demandas salariales (ver aquí y aquí).
Pero en segundo lugar, hay que subrayar que es la teoría del valor trabajo y de la plusvalía la que explica la naturaleza del fenómeno. En este punto, remito al capítulo 23 del tomo 1 de El Capital, donde Marx expone el argumento. Partimos de que si se produce un alza de salarios que no sea por el abaratamiento de los medios de consumo de los trabajadores, habrá una “merma cuantitativa del trabajo impago que debe ejecutar el obrero”. Sin embargo, esa merma “nunca puede alcanzar el punto que pondría en peligro seriamente el carácter capitalista del proceso de producción y reproducción de sus propias condiciones…”. Es que si el alza de salarios “embota el aguijón de la ganancia”, decrece la acumulación [o sea, la inversión] y con esto “el precio del trabajo desciende de nuevo a un nivel compatible con las necesidades de valorización del capital”. Por este motivo, “el propio mecanismo del proceso capitalista de producción remueve los obstáculos que genera transitoriamente” (Marx).
YPF, salarios ejecutivos y estatismo burgués
Según informa La Nación (15/05/15), la petrolera estatal YPF aumentó la remuneración de su directorio -27 personas-, un 30% entre 2013 y 2014, de 19,7 millones de dólares a casi 25,9 millones en 2014. Las cifras surgen de los datos que presenta la empresa a los reguladores bursátiles de EEUU y Argentina, y fueron corroborados por la misma. La remuneración ahora estaría “en línea con los parámetros internacionales”. La noticia ofrece la oportunidad de volver a examinar, desde la perspectiva de la teoría de Marx, el carácter social del directivo de empresa en el capitalismo, sea este privado o estatal, y la naturaleza del estatismo en la sociedad actual.
La remuneración de los ejecutivos es plusvalía
Una de las primeras cuestiones que hay que despejar al analizar la naturaleza social de los ejecutivos es que no basta la forma salarial para definir su carácter de clase. Como planteé hace años en una polémica (ver aquí), no se puede identificar automáticamente el salario con la remuneración de la fuerza de trabajo, y por lo tanto con la existencia de la relación de capital –trabajo explotado. Este es el error de los que sostienen que los ejecutivos pertenecen a la clase obrera. Y desde este punto de partida también se suele disimular la naturaleza social del ejecutivo de una empresa estatal, inserta en el modo de producción capitalista (en la idea de que el Estado “es de todos y todas” y el ejecutivo se sacrifica “en beneficio de todos y todas”).
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (14)
La parte 13 de esta nota, aquí.
La política en Nicaragua
La política de Cuba en Nicaragua también es reveladora de la orientación de clase del castrismo en el plano internacional. Tengamos presente que hacia los finales de la dictadura de Somoza, Cuba ayudó al Frente Sandinista de Liberación Nacional con equipos militares y asesoramiento. Sin embargo, una vez que el FSLN tomó el poder, ejerció su influencia para impedir que la revolución popular y democrática anti-dictadura evolucionara hacia el anticapitalismo. Con este fin, personal militar y de seguridad cubano, junto a pares de Alemania Oriental y la URSS, colaboró en el armado y fortalecimiento de un aparato estatal que reprimió a elementos “díscolos” –principalmente maoístas y trotskistas- y bloqueó cualquier posibilidad de organización independiente del movimiento sindical. Como aseguró Fidel Castro, Nicaragua no sería una nueva Cuba (Juventud Rebelde, 29/07/79).
Por eso, y al calor del empuje y el entusiasmo provocado por el triunfo de la revolución contra Somoza, el FSLN promovió campañas masivas de alfabetización y cuidado de la salud, y promovió los Comités de Defensa Sandinista y la incorporación al Ejército Popular Revolucionario. Sin embargo, todas estas medidas se mantuvieron en los marcos de un sistema capitalista. De la misma manera, en las empresas estatizadas (mayoritariamente pertenecientes al somocismo y sus colaboradores) hubo alguna participación de los colectivos de trabajadores, pero nada que cuestionara a la burocracia del capitalismo de Estado, y menos aún al capital privado. El objetivo del FSLN era mantener una posición internacional independiente y consolidar una combinación entre el capitalismo de Estado y el privado. En este marco, y con el fin de no cortar relaciones con el capital financiero, el gobierno sandinista reconoció la deuda externa dejada por Somoza, de 1200 millones de dólares. En 1981 Tomás Borge precisaba: “Los propietarios y los empresarios honestos y patriotas tendrán, no solo el derecho a integrarse en las tareas productivas, sino también a recibir el apoyo de la Revolución” (19/07/81). Los dirigentes sandinistas hablaban del socialismo -y todavía hoy dicen que lo están construyendo-, aunque nunca aclaraban qué querían significar con ese término.
Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (13)

La parte anterior de esta nota, aquí
Angola y la intervención cubana
La intervención de Cuba en Angola constituye el argumento privilegiado de los que hablan de la “epopeya internacionalista y revolucionaria” del castrismo. Recordemos que en 1975 Cuba respondió positivamente al pedido de ayuda lanzado por Agostinho Neto, líder del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) para hacer frente al ataque del Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), de la Unidad Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA) y de las tropas de Sudáfrica y Zaire, respaldadas por Washington y la CIA. Neto acababa de proclamarse presidente, luego de la salida de Portugal, y las tropas cubanas jugaron un rol clave para frenar la ofensiva de UNITA y los sudafricanos. Todo indicaría, además, que Castro tomó la decisión de ayudar al MPLA con independencia de Moscú (Piero Gleijeses, “Sobre ‘Back channel to Cuba”, http://www.lahaine.org/mundo.php/sobre-lback-channel-to-cuba, basado en las memorias de Henry Kissinger). En la década de 1970 la URSS apoyaba a Angola, pero no quería verse involucrada en un conflicto de proporciones en África. De todas formas, el apoyo soviético fue decisivo, una vez que la invasión fue frenada, para sostener la presencia cubana en Angola, como lo admite el mismo Fidel Castro: “No hubiera habido perspectiva posible para Angola sin el apoyo político y logístico de la URSS, después de aquel triunfo (de 1975)” (Reportaje de Ignacio Ramonet, p. 334).















