Medición del producto y los esquemas de reproducción de Marx
En la edición de La Nación del 12 de abril pasado los profesores de Economía Martín Krause, Adrián Ravier y Nicolás Cachanosky publicaron un artículo titulado “El mito del consumo como llave del progreso económico”, en la que destacan la importancia del cálculo del producto bruto (gross output), que ha comenzado a publicar el Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos. Es que el producto bruto, señalan los autores de la nota, incluye todas las transacciones de la economía, y no solo las de la etapa final del consumo, como sucede con el PBI. En consecuencia, enfatizan, la nueva medición relativiza la importancia del consumo en la demanda agregada, para destacar la centralidad de la inversión.
Pues bien, desde una perspectiva marxista podemos decir que la medición del producto efectivamente pone de relieve la centralidad de la acumulación del capital en el funcionamiento de las economías capitalistas. Un tema que es clave en la teoría de Marx. Más precisamente, la nueva medición del BEA encaja en los esquemas de reproducción contenidos en el segundo volumen de El Capital. El objetivo de esta nota es entonces explicar la importancia de este enfoque de Marx para el análisis y crítica de la economía capitalista. Para eso, en primer lugar, explicamos la distinción entre PBI y producto bruto para aquellos lectores que no son economistas. En segundo término, resumimos la divergencia entre keynesianos y “ofertistas”. En tercer lugar, presentamos lo básico de los esquemas de Marx y sacamos algunas conclusiones. Lee el resto de esta entrada »
Argentina, argumentos monetaristas, especulación y crisis
En una nota anterior acerca del carry trade y la bicicleta financiera en Argentina (aquí), calificamos a la política del Banco Central argentino de “monetarista” y dijimos que consistía, en lo esencial, en anclar el dólar para frenar la inflación. Sin embargo, el BCRA dice que su política es del tipo “objetivo inflación” (inflation targeting, como se la conoce en el mundo); y es un hecho que esta orientación es presentada en el establishment académico y económico como una superación de la vieja receta monetarista, consistente en el control de la masa monetaria como medio de control de la inflación. A su vez, el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, ha dicho en repetidas oportunidades que su política es bajar la masa monetaria para disminuir la inflación; que no es lo que dice la ortodoxia del “objetivo inflación”.
A fin de clarificar las ideas, en esta nota analizamos las diferencias entre la política llamada de inflation targeting –en su formulación más estricta- y la política monetarista, para sacar luego algunas conclusiones acerca de la orientación del Banco Central y, por extensión, del gobierno de Cambiemos. Empezamos con las características centrales de la política objetivo inflación, en el marco de la economía argentina. Lee el resto de esta entrada »
Chavismo, o el fracaso productivo del estatismo burocrático-burgués
Una de las cuestiones que subyacen en las discusiones sobre la naturaleza del chavismo tiene que ver con la falta de desarrollo de las fuerzas productivas. Contra la creencia del nacional-populismo (y variantes usuales del tipo marxismo-estatista o marxismo-nacional), sostengo que es imposible avanzar en una transformación social, máxime en un país atrasado, si no se desarrollan las fuerzas productivas. En una economía estancada o en retroceso, los discursos sobre “construcciones socialistas” son simplemente eso, discursos.
Recordemos, por otra parte, que el eje del desarrollo económico pasa por cómo se utiliza el excedente. Como ya lo había señalado la economía clásica, comenzando por los fisiócratas, la clave es que el excedente se reinvierta en trabajo productivo (ver aquí). Si esto no sucede, y si el consumo improductivo supera a la producción, no hay forma de sostener la economía (el lector que quiera ampliar, puede consultar El Capital de Marx, volumen 2, tercera sección). Naturalmente, tampoco hay desarrollo si el excedente se transfiere al exterior. Y lo que ha sucedido en Venezuela es que la inversión productiva fue débil, o casi inexistente. En particular, no hubo reinversión productiva de la gigantesca renta que recibió el Estado venezolano como resultado de la suba de los precios del petróleo en los 2000. De hecho, el país se desindustrializó, y hoy aproximadamente el 95% de los ingresos por exportaciones se deben al petróleo. Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (conclusión)
La parte 8 de la nota, aquí
¿Capital?
De acuerdo a Bryan y Rafferty (2006), en base al “proceso de mezcla”, los derivados se han transformado en capital. Es otra afirmación a la que no podemos encontrar sustento, ni desde el punto de vista teórico (nos basamos en la teoría de Marx), ni empírico.
Tengamos presente que el capital es, en esencia, valor que se autovaloriza; esto es, valor en proceso, o dinero en proceso que en ese carácter es capital (véase cap. 4, t. 1 de El Capital). Es valor que se autovaloriza a partir de una relación social de explotación: la explotación del trabajo asalariado. Los derivados, sin embargo, no son valor en proceso de valorización. Así, por ejemplo, en un swap de intereses, lo que gana una parte del swap lo pierde la otra; lo mismo ocurre en los contratos de futuros, o en las opciones. Esto es, en una transferencia de flujos de valor entre partes, o la toma de una posición especulativa o de cobertura, no “valor en proceso de autovalorización”. Pero entonces es imposible hablar de “capital”, so pena de despojar a la noción de todo contenido. Lee el resto de esta entrada »
Argentina en el carry trade (o la bicicleta financiera)
En la edición del 23 de marzo pasado del Cronista Comercial se informa que Argentina es uno de los países más redituables del mundo para hacer carry trade (véase Matías Barbería, “Argentina, segunda entre los países más atractivos para el carry trade”).
El carry trade consiste en una operación especulativa consistente en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país e invertir esos fondos a una tasa más elevada en otro país. Por ejemplo, un inversor toma prestado en yenes a tasa casi cero (desde 2012 el yen se utilizó mucho para fondear esta operatoria) y compra dólares australianos con un retorno del 4%. La ganancia además puede elevarse si se aprecia la moneda del país que paga alta tasa de interés; lo cual no es infrecuente (al pasar, señalemos que este hecho es difícil de explicar con la hipótesis de la paridad de intereses, que es estándar en la economía neoclásica). La rentabilidad de la operación también podrá aumentar si se deprecia la moneda del país en el que se fondea la operación. Por el contrario, si esta última moneda se aprecia, puede desaparecer la ganancia o incluso puede haber fuertes pérdidas. Lee el resto de esta entrada »
Economía política de los derivados y la teoría de Bryan y Rafferty (8)
La parte 7 de la nota, aquí
Acciones y opciones
En lo que respecta a las opciones sobre acciones, tampoco se verifica que, como sostienen Bryan y Rafferty, las primeras determinan el precio de las segundas. La relación fundamental es a la inversa: las opciones call suben de precio al subir el subyacente (técnicamente se dice que tienen delta positivo; el delta de la opción es la primera derivada del precio con respecto al precio de la acción subyacente). Y los put suben de precio al bajar el subyacente (su delta es negativo). Este es un comportamiento estándar, muy conocido en los mercados.
De manera que el precio de la acción es la variable independiente y el precio de la opción la variable dependiente. Por eso las compras y ventas de puts o calls en principio no afectan al precio de la acción, que es el subyacente. Por supuesto, el aumento o caída de la demanda de las opciones influyen en sus precios y volatilidad, pero esto ocurre en gran medida independientemente del subyacente. La primacía del valor de la acción en el precio de la opción también se puede advertir cuando consideramos el efecto de los pagos de dividendos: cuando una empresa cotizante paga dividendos, el Mercado de Valores automáticamente reduce el valor de la acción por el monto del dividendo. Por ejemplo, si la acción vale $100 y el dividendo es $2, luego del pago la acción cotizará a $98. Por lo tanto, son afectados los precios de las opciones: los puts son más caros y los call más baratos. Lee el resto de esta entrada »















