Archive for the ‘General’ Category
Droga, Estado y globalización (1)
Aclaración: dada su longitud, dividí la nota en tres secciones
Un nuevo escándalo, vinculado a los negocios de la droga, sacude a la opinión pública en Argentina. Para los lectores del exterior, sintetizo los datos más relevantes. Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, ha sido vinculado con el tráfico de efedrina que se utiliza para la fabricación de drogas sintéticas, y con un triple crimen. Dos testimonios lo vinculan con el asesinato de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, cuyos cuerpos aparecieron, el 7 de agosto de 2008, acribillados en las afueras de Buenos Aires. Los tres estaban en el negocio de la efedrina.
También se ha vinculado a Fernández con el financista Esteban Pérez Corradi, quien se encuentra prófugo y es considerado por la Justicia como el autor intelectual del crimen. José Luis Salerno, ex socio de Ferrón y ex policía, afirmó que Aníbal Fernández comandaba la banda que operaba con la efedrina. Martín Lanatta, condenado a cadena perpetua por habérselo encontrado culpable de los asesinatos, junto a su hermano y los hermanos Schilaci, es la otra fuente que acusa a Fernández. Este niega, con vehemencia e indignación, que tenga algo que ver, y dice que se trata de una operación de prensa, montada por el grupo Clarín, el periodista Jorge Lanata y sus rivales en la interna del partido gobernante, el Frente para la Victoria.
Anuncio de conferencias en Rosario
El jueves 13 de agosto, a las 18 horas, daré una conferencia en Rosario con título “La dependencia re-examinada desde una perspectiva marxista”. Se realizará en COAD (sindicato de docentes e investigadores de la UNR), en Tucumán 2254. La actividad es convocada por Círculo Socialista, Archivo de las Izquierdas Rosario y Socialismo Revolucionario.
Por otra parte, el viernes 14 daré otra charla, «La crisis en la economía neoclásica», en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística, UNR, a las 17 horas. La dirección es Bv Oroño 1261, y aula a confirmar. Es organizada por el Grupo de Estudiantes Independientes.
¿Por qué solo al FIT?
Desde que se constituyó el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, en 2011, llamé a votarlo. Mi argumento es que el FIT representa un espacio de la izquierda que se reclama anticapitalista; y que además pone en el centro del debate una serie de reivindicaciones fundamentales de la clase obrera y los sectores populares más castigados. Por eso, y a pesar de mis diferencias con su programa y discurso –actitud ante el Estado, nacionalismo, táctica de agitación transicional son algunos de los temas en los que discrepo-, considero progresivo que haya una voz de la izquierda en el Parlamento; o en las legislaturas provinciales, y similares.
En lo básico, pienso que al día de hoy se mantienen esas razones. Sin embargo, existe una pregunta que no pude responder en 2011, y sigo sin poder hacerlo ahora. En 2011 no la formulé, pero ahora lo hago. La pregunta es: ¿por qué no votar al Movimiento al Socialismo? O, ¿por qué no votar a Autodeterminación y Libertad, de Luis Zamora? Desde el punto de vista del discurso y del programa, ¿hay diferencias esenciales entre los partidos y dirigentes que integran el FIT, y el MAS? La realidad es que no las hay. En última instancia, es posible encontrar más semejanza entre el discurso de Manuela Castañeira (MAS), y el de Bregman (PTS-FIT) o Altamira (PO-FIT), que entre el de Bregman y Altamira, por un lado, y el del “Perro” Santillán, que también integra el FIT, por el otro. De la misma manera, no veo grandes diferencias entre Zamora y Santillán. Agrego que el discurso electoral de Zamora hoy es casi el mismo, en lo que hace a propuesta programática, que el de los 1980, cuando era candidato del MAS; que por entonces integraban muchos dirigentes y militantes que ahora están en el FIT, o siguen en el MAS.
Por lo tanto, y si se trata de un “bloque electoral de izquierda¨ (para usar un término de Lenin), ¿por qué no fueron juntos los partidos del FIT, el MAS y AyL? Si van separados, deberíamos poder advertir diferencias claras. Esto es, diferencias que pueda entender cualquier persona con un interés mediano por las alternativas de izquierda; no que sea necesario un experto en troskología para comprender el asunto. Para decirlo con un ejemplo sencillo: las diferencias entre una propuesta al estilo Podemos (España) o Syriza (Grecia), y lo que plantea el FIT, se pueden explicar fácilmente (incluso en un programa de TV), y cualquiera las puede comprender. Pero no es lo que ocurre con los discursos y propuestas del MAS y el FIT, por ejemplo.
En resumen, si algún militante del MAS, por caso, me pregunta por qué llamo a votar solo al FIT, debo decir que no tengo otra razón que el número: el FIT agrupa a varios partidos y dirigentes de izquierda, y tiene más visibilidad. Hay que admitir que el argumento es bastante pobre. De nuevo, ¿por qué no fueron juntos?
Cuba y el “honor de recibir al amigo Daniel”
“Es un honor recibir a mi amigo Daniel”, dijo Castro al término del encuentro en La Habana, de clima “cordial y fructífero”, en el que debatieron temas vinculados a la integración regional, la relación bilateral y las perspectivas que se abren luego de la apertura del vínculo cubano-estadounidense. (…) Scioli destacó “las condiciones que genera Cuba para la inversión extranjera (…) En la mesa de diálogo también se habló de la visita que hará el papa Francisco a La Habana en septiembre y del rol decisivo que tuvo el líder religioso en el acercamiento con Washington. (Página 12, 23/07/15)). “Aunque no se pudo ver otra vez con Fidel Castro, el gobernador emprendió el regreso al país “muy contento” -según sus propias palabras- y con una promesa especial del presidente cubano: “Para mí amigo Daniel, a cuya toma de posesión el 10 de diciembre de 2015 iré”, le escribió -de puño y letra- en la primera página del libro con su biografía, escrita por el ruso Nikolai Leonov, que le regaló (Clarín, 23/07/15). Granma (22/07/17) calificó el encuentro de “fraternal”.
Es importante que pongamos este encuentro en perspectiva; en especial cuando muchos defensores del castrismo “miran para otro lado”, y disimulan el contenido político del asunto.
En primer lugar, este apoyo político al gobierno kirchnerista se ubica en la política de largo plazo del castrismo de respaldo a programas, organizaciones y regímenes cuyo carácter de clase es inequívocamente burgués. El argumento “para la tribuna” de izquierda es la oposición al “neoliberalismo” y a la «derecha reaccionaria». Es la vía tradicional por la cual las organizaciones stalinistas defienden la colaboración con el capital. La trayectoria y política actual del partido Comunista argentino, convertido en una rama del kirchnerismo, es ilustrativa al respecto (ver aquí). Y la política de Cuba encaja perfectamente, y desde hace décadas, en esta orientación. En la nota en que analizamos el giro de Cuba al mercado, decíamos:
Izquierda y “voto útil contra el neoliberalismo”
Por estos días desde varios sectores del llamado progresismo izquierdista se ha criticado la postura del FIT y Zamora de haber recomendado el voto en blanco en el balotaje entre Rodríguez Larreta (o sea, Macri) y Lousteau. Se afirma que de esa forma la izquierda fue “funcional a Macri” (expresión utilizada por el periodista Maxi Montenegro, criticando a Jorge Altamira). Es la línea tradicional de los liberales burgueses, los socialistas burgueses y pequeño burgueses de todos los matices, y también, por supuesto, del partido Comunista. Por eso Aníbal Ibarra, que se formó políticamente en el stalinismo criollo, por estos días se dedicó a “dar cátedra” de cómo y por qué había que distinguir, aunque fuera muy sutilmente, entre Macri y Lousteu. “No son lo mismo”, repetía incansablemente, para recomendar el “voto táctico útil” por el segundo, en pos de la derrota del “proyecto neoliberal de los 90” del primero.
Dada la frecuencia con que se repite este argumento, en esta nota presento una respuesta a esta crítica a la izquierda, desde una perspectiva marxista. La respuesta reconoce dos niveles: el primero, el más fundamental, dice que aun en el caso de que haya diferencias, los marxistas deben mantener su posición independiente y no ceder al voto útil. En un segundo nivel, la respuesta dice que, en el caso concreto que nos ocupa, ni siquiera hay diferencias de alguna significación entre Macri y Lousteau (como tampoco las hay entre Lousteau y Recalde, o entre Macri, Scioli y Massa). Empecemos, sin embargo, con el primer aspecto de la cuestión.
“Una dosis de vinagre y bilis”
En una nota anterior he planteado que los marxistas deberían poner un alerta frente a los entusiasmos fáciles asociados a “victorias de papel”, que son ensalzadas por la izquierda y el progresismo en general (ver aquí). Es que muchos militantes creen que cantando victoria a cada momento (o, eventualmente, disimulando las derrotas) se mantiene el entusiasmo, y por lo tanto la movilización de las masas trabajadoras; que a su vez permitiría avanzar en conciencia socialista y organización.
En contra de este criterio, he sostenido que esta política lleva a callejones sin salida y a la frustración. Es que no hay nada más desmoralizante que ver cómo se derrumba, de un día para el otro, lo que se había asegurado que era un triunfo sobre el enemigo, sea este caracterizado como el capital financiero, la burguesía, el imperialismo, etcétera. Es lo que acaba de ocurrir en Grecia, y ha sucedido en otros lugares. Por esta razón he planteado que los marxistas deben basar su política en análisis materialistas, esto es, poner el foco en las relaciones sociales objetivas que subyacen a la formación social, por sobre la verborragia vacía de contenido.
En última instancia, se trata de mantener el mensaje crítico: en tanto no se acabe con la propiedad privada del capital, todo triunfo será parcial y precario. Y en particular, hay que alertar cuando los ideólogos del populismo, o del socialismo burgués, y similares, ensalzan las “victorias del pueblo”, y dan lugar a un característico clima “festivo y dulzón”, que disimula los antagonismos de clase. Los marxistas deben aguar la fiesta, porque por debajo de ella siempre “vuelve el pobre a su pobreza y el rico a su riqueza”. Un enfoque este que encontramos en Marx y Engels, y de manera más acentuada, si se quiere, en Lenin, ante las “primaveras revolucionarias”. Como también ante las luchas cotidianas de la clase obrera, en Marx. Vale la pena recordarlo.
Lección “práctica” de capitalismo, nacionalismo e internacionalismo
En la madrugada de hoy, lunes 13 de julio, y luego de 17 horas de sesiones en la Cumbre Europea, Alexis Tsipras firmó una capitulación completa. Lo aceptado por el primer ministro griego es aún peor que la propuesta anterior de la troika, rechazada por el referéndum; y peor de lo que llevó el mismo Tsipras a la Cumbre (véase la nota anterior).
Ahora se impone al Parlamento griego la aprobación, con plazo máximo el miércoles 15, de la ampliación de la base del IVA; la reforma del sistema de pensiones; y la introducción de recortes automáticos de gastos si no se logran los objetivos de superávit fiscal.
Pero estas son “solo” condiciones para negociar un memorándum de entendimiento con los acreedores. Entre otras medidas, Grecia deberá revisar todo lo legislado desde febrero (salvo las medidas para paliar la crisis humanitaria); adoptar medidas pro mercado, de acuerdo con las recomendaciones de la OCDE, incluyendo comercios abiertos los domingos, apertura de la propiedad de farmacias, y otros negocios. Debe “modernizar” las negociaciones colectivas de los sindicatos; permitir despidos colectivos, según las prácticas de la Unión Europea. Se dispone asimismo que las políticas del mercado de trabajo en ningún caso volverán a disposiciones “que no son compatibles con el objetivo de promover el crecimiento”. El gobierno griego también debe comprometerse a fortalecer el sistema financiero.
“Déjese de teorías y agarre la pala”
Mi crítica al socialismo burgués –que es extensiva al socialismo pequeño burgués- ha provocado algunas reacciones fuertes. Era esperable. Algunas objeciones las he respondido, y otras las trataré más adelante. Ahora quiero detenerme en lo que escribió un crítico en “Comentarios”, porque es muy común en el reformismo. Mi crítico escribió que, en tanto “unos luchan con los medios a su alcance”, “la izquierda doctrinaria siempre hace lo mismo, critica y/o explica lo que hay que hacer”. Y para ilustrar lo que quería significar, agregó una anécdota que está lejos de ser inocente: recordó que el Che Guevara mandó a un trotskista argentino que daba consejos, a “aprender a manejar la pala”. En una palabra, hay que apoyar lo que hace Syriza en Grecia –mi crítico propone, además, una curiosa campaña mundial de firmas a ser enviadas al Secretariado de la ONU- y dejar las “doctrinas” de lado. Y a los que molesten con críticas, mandarlos a manejar una pala.
La objeción me da la oportunidad de ubicarla en una larga tradición dentro del movimiento socialista y de izquierda. Es que ya desde los primeros tiempos en que Marx y Engels elaboraron los principios del comunismo científico, tuvieron que enfrentar a los “prácticos” que se quejaban de los “teóricos de Bruselas”. Y el asunto siguió así a lo largo de los años y las décadas. Los “prácticos” siempre buscando atajos y remiendos, y evitando plantear las cuestiones esenciales. Un caso paradigmático fue Lasalle, un “realpolitiker” que no dudaba en entrar en compromisos con el Estado, con la excusa de “avances prácticos”, y que se presentaba como un “salvador curandero” que prometía al pueblo “llevarlo de un salto a la tierra prometida” (véase la carta de Marx a Kugelmann del 23/2/1865).















