Archive for the ‘Economía’ Category
Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (1)
En notas anteriores he discutido la idea, arraigada en muchos sectores de la izquierda, de que la crisis que estalló en 2007, y la recesión mundial que le siguió, eran de proporciones similares a la Gran Depresión de los años treinta. El año pasado decía al respecto que desde mediados de 2009 asistíamos a una situación que no era de depresión ni tampoco de fuerte crecimiento: las economías de Europa y Japón continuaban estancadas, se registraba crecimiento débil en Estados Unidos y Canadá, y relativamente importante en los países atrasados (ver aquí). En esta nota actualizo ese análisis. Adelantando lo que se explica más abajo, todo parece indicar que la economía mundial se encamina hacia un largo período de crecimiento débil, o semi-estancamiento, en paralelo con exuberancia de liquidez, crédito y especulación -lo que Marx llamaba “plétora del capital”-. Dada su extensión, he dividido la nota.
Crecimiento e inversión débiles
De acuerdo a las previsiones del FMI, en 2014 la economía mundial crecería 3,6% y el 3,9% en 2015, contra el 3% de 2013,. En los países adelantados, el crecimiento sería del 2,2% en 2014 y 2,3% en 2015, frente al 1,3% en 2013. Para EEUU, todavía en abril el FMI preveía un crecimiento del 2,8% en 2014 y 3% en 2015, pero ahora pronostica 2% en 2014. La zona del euro crecería 1,2% en 2014 y 1,5% en 2015 (-0,5% en 2013) y Japón 1,4% en 2014 y 1% en 2015 (1,5% en 2013); esto es, cifras cercanas al estancamiento. En cuanto a los países atrasados, el crecimiento sería del 4,9% en 2014 y 5,3% en 2015, contra el 4,7% en 2013.
Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (3)
Última parte de la nota iniciada aquí.
Tipo de cambio, productividad y salario
Lo desarrollado en los apartados anteriores nos permite abordar, desde una perspectiva basada en la teoría del valor trabajo, la asociación entre subvaluación de la moneda y crecimiento de los países atrasados que establece Rodrik (2008). Recordemos que a partir de un estudio empírico, Rodrik encuentra correspondencia entre subvaluación de la moneda y crecimiento en los países en desarrollo, debido a la relación entre los precios de los bienes transables y no transables, y el tipo de cambio. Según Rodrik, la devaluación tiene un efecto positivo sobre los transables, especialmente en la industria; los países con moneda devaluada -en su estudio son China, India, Corea del Sur, Taiwán, Uganda y Tanzania- tuvieron moneda depreciada entre los 1960 y 2000, y experimentaron un crecimiento relativamente alto (aunque no México). Sostiene entonces que la relación va de la subvaluación de la moneda al crecimiento, y no en el otro sentido. Esto se debería a que la devaluación de la moneda compensaría los mayores costos que padecen las mercancías transables; mayores costos debidos a deficiencias institucionales, incapacidad de especificar los contratos, o a fallas de mercado (deficiencias de información y coordinación). Por eso, el aumento relativo del precio de los transables actúa como un mecanismo para aliviar parcialmente estas distorsiones y empujar el crecimiento.
Después del Club de París, fondos buitres
El martes 16 de junio la Corte Suprema de Justicia de EEUU dejó en firme el fallo del juez Thomas Griesa, por el cual se obliga a Argentina a pagar US$ 1500 millones al fondo MNL Capital y otros litigantes por sus bonos en default, que no entraron en los canjes de 2005 y 2010 (holdouts, que tienen el 7% del total de los títulos). Antes el fallo de Griesa ya había sido ratificado por la Corte de Apelaciones de Nueva York. Esa misma noche la presidenta Cristina Kirchner dirigió un mensaje al país por cadena nacional, en el que dijo que Argentina estaba siendo sometida a una extorsión, que no la iba a aceptar. Pero prometió que su gobierno dispondría todas las medidas tendientes a garantizar el pago de la deuda a los tenedores de bonos que aceptaron entrar en las reestructuraciones anteriores. Y subrayó que su gobierno está dispuesto a negociar con los fondos buitres. Al día siguiente, el ministro Kicillof dijo que Argentina no podía pagar a los holdouts, pero que aseguraría los pagos a los que habían entrado en los canjes, incluso trasladando el lugar de pago de Nueva York a Buenos Aires, a fin de evitar que se retengan fondos. “No pasarán. No van a impedirnos pagar la deuda al 93% de los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010”, aseguró. Pero el cambio de lugar de pago es impracticable -Griesa prohibió a los bancos estadounidenses colaborar en la operación- y además desataría un default de toda la deuda (entre otras razones, porque podría activar cláusulas llamadas de cross default).
Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (2)
Segunda parte de la nota iniciada aquí
Inserción en el mercado mundial y necesidad de divisas
En la explicación anterior, puede advertirse el rol que juega la necesidad de importar del país atrasado. La economía atrasada que enfrenta una caída de sus reservas internacionales, debido al déficit en su balanza comercial, se verá obligado a devaluar su moneda. Estos episodios se han repetido a lo largo de la historia, y son una expresión de la inserción contradictoria de las economías capitalistas tecnológicamente atrasadas en el mercado mundial. Por un lado, la internacionalización de las fuerzas productivas y el desarrollo capitalista obligan al país subdesarrollado a importar bienes tecnológicamente adelantados o insumos, que no puede producir. Por otra parte, lo hace desde una posición de atraso tecnológico que le obliga a entregar más tiempo de trabajo por menos tiempo de trabajo. De esta manera, una desigualdad inicial pequeña en el desarrollo de las fuerzas productivas puede adquirir creciente profundidad, simplemente porque se cumple con la dialéctica de la ley del valor. La necesidad de mantener en funcionamiento la economía se refleja en la necesidad de adecuar el tipo de cambio por debajo del que determina la paridad de poder de compra. Lo cual se impone a través de la constricción que ejerce la balanza comercial sobre la reproducción del capital en el plano nacional.
Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (1)
A pesar del importante rol que juegan los tipos de cambio, ni en la literatura económica ortodoxa, ni heterodoxa burguesa (poskeynesianos, estructuralistas y similares) existe una explicación teórica medianamente aceptada de qué lo determina. Las respuestas neoclásicas (tipo de cambio determinado por la paridad de poder de compra, por la paridad de intereses o por los equilibrios macroeconómicos fundamentales) son falseadas, una y otra vez, por la evolución real de los precios de las monedas. Los enfoques heterodoxos más conocidos, por su parte, eluden la cuestión, o terminan diciendo que los tipos de cambio dependen de la pura especulación, para la que no habría manera de establecer anclaje teórico alguno.
En cuanto al marxismo, el panorama no se presenta mucho mejor. Marx apenas menciona el tema, y los marxistas, salvo contadas excepciones, no lo trataron. Incluso trabajos muy abarcativos -por caso, Mandel (1969) o Sweezy (1974) no hacen siquiera mención al tipo de cambio. Tampoco la muy completa revisión de Guillén Romo (1988) de las problemáticas tratadas por los marxistas, se refiere a la determinación del tipo de cambio. De hecho, y hasta donde alcanza mi conocimiento, Anwar Shaikh fue el único que intentó una respuesta elaborada (Shaikh, 1999); sin embargo, y como veremos más abajo, mi explicación difiere de la de Shaikh.
En esta nota presento elementos para el análisis del tipo de cambio, desde un enfoque basado en la teoría del valor trabajo. Un objetivo central de la misma es explicar por qué las monedas de los países atrasados tienden a estar depreciadas en relación a las monedas de los países desarrollados. Expuse la cuestión en el capítulo 11 de Valor, mercado mundial y globalización, y en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Esta nota es entonces una presentación resumida de las principales ideas contenidas en estos trabajos, y algunos agregados. Dada su extensión, la presento en varias partes.
Participación en Seminario en Económicas, UBA
Por este medio les informo que el próximo miércoles 4 de junio participaré en una Charla del Ciclo de Seminarios de Política Económica 2014 de la Facultad de Ciencias Económicas, UBA. El título del Seminario es «La Política Económica de la Argentina; Estancamiento e inflación en una transición». Compartiré la mesa junto a Javier Lindenboim y Roberto Frenkel, y será moderador Martín Rapetti.
La reunión se llevará a cabo en el Salón de Actos del Edificio Anexo de la Facultad de Económicas, de 19 a 21 horas.
Organizan el evento el Departamento de Economía, la Maestría en Economía y el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP – Buenos Aires). Están invitados.
Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (2)
Presento la segunda parte de la nota iniciada aquí; se complementa con una tercera nota, a publicarse.
Distinguir modos de producción
Para avanzar en el examen de la dinámica de la desigualdad en el sistema capitalista es necesario enfatizar la importancia de distinguir entre modos de producción. Entre otras razones porque es la forma de responder la objeción que se ha hecho a los resultados de Piketty, que dice que hoy hay menos desigualdad a nivel mundial porque en los países en desarrollo se redujo la pobreza (para presentar solo un dato significativo: a comienzos de los años 1950 la esperanza de vida en el Tercer Mundo era de 42 años; en 2010 era de 68 años). The Great Escape: Health, Wealth and the Origins of Inequality, de Angus Deaton es citado con frecuencia para desmentir la idea de la desigualdad creciente. Por eso también, algunos hablan de la contraposición Piketty – Deaton. La reducción de la desigualdad a nivel de la población mundial asimismo es presentada como prueba de que la teoría de Marx, sobre la polarización creciente en el capitalismo, es equivocada (como han hecho algunos en los “comentarios” de este blog).
El problema aquí es que se ponen en la misma bolsa sistemas económicos distintos. Los datos presentados por Piketty son relevantes en lo que respecta a la dinámica del sistema capitalista, y en este respecto concuerdan con la tesis de Marx. Pero el marxismo también afirma que el modo de producción capitalista desarrolla de las fuerzas productivas muy por encima de los modos precapitalistas, lo cual da lugar al aumento del ingreso promedio mundial, y por lo tanto puede producirse el achicamiento de las diferencias de ingresos cuando se toman en conjunto países capitalistas y países que están transitando al capitalismo. Que es lo que registran los datos de Deaton. Por ejemplo, si en China millones de campesinos ser dirigen a las ciudades, donde reciben salarios que superan sus muy bajos ingresos de las aldeas –un fenómeno típico de cualquier proceso de industrialización capitalista- el ingreso promedio aumentará, lo cual no impide que aumente la desigualdad de riqueza y de ingresos en el sistema capitalista.
Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (1)
El libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty First Century, ha impactado a nivel mundial. Su planteo central es que la desigualdad de los ingresos y de la riqueza ha estado aumentando en los países capitalistas desde los años 1970, y hoy alcanza niveles similares a los que había a comienzos del siglo XX. Esto significa que no se verifica la hipótesis de Kuznets (formulada en los años 1950), según la cual la desigualdad aumentaba primero con el desarrollo del capitalismo, y luego disminuía. De hecho, ya antes de la publicación del libro de Piketty se ha estado documentando que la desigualdad ha seguido una forma de U. Pero el libro de Piketty, utilizando datos fiscales más que encuestas sobre la situación de los hogares, amplía el análisis y confirma el dramático incremento de la desigualdad en las últimas décadas en los países desarrollados. Por caso, en EEUU, desde 1980 a los 2000, la participación en los ingresos del decil más alto de la población pasó del 30-35 por ciento al 45-50 por ciento; y el uno por ciento más rico pasó de tener el 9 por ciento del ingreso en los 1970 a aproximadamente el 20 por ciento en los años 2000 – 2010. Entre 1977 y 2007 el 10 por ciento más rico se apropió las tres cuartas partes del total del incremento del ingreso en EEUU, y el uno por ciento más rico el 60 por ciento del mismo.
A la luz de estos datos, es comprensible que la vieja tesis de Marx, que dice que en el modo de producción capitalista hay una tendencia a la polarización, cobre nueva actualidad. En este respecto, Piketty sostiene que si bien no se cumplieron las previsiones catastrofistas de Marx (en su interpretación, Marx habría pronosticado el derrumbe del capitalismo por causas puramente económicas), sí se habría verificado su tesis de la creciente polarización de ingresos y riqueza.
Renta absoluta de la tierra
En notas anteriores (aquí y aquí) discutí la naturaleza de la renta diferencial de la tierra y su relación con el trabajo potenciado. En esta nota resumo la noción de renta absoluta, y presento algunas conclusiones con respecto a la demanda democrático radical de abolición de la propiedad privada de la tierra.
La renta absoluta
En los capítulos 37 al 44 del tomo III de El Capital, en los que estudia la renta diferencial de la tierra, Marx mantiene el supuesto de que la peor tierra –que decide el precio al que se vende el producto agrícola- no genera renta. Así, tomando el ejemplo con que explicamos la renta diferencial (véase nota anterior), suponemos que en el peor suelo, A, hay una inversión de capital de $25 por unidad de cereal, siendo la tasa media de ganancia del 20%, y el precio de producción $30. Por lo tanto, en A no hay renta. Sin embargo, en el capítulo 45 Marx introduce la hipótesis de renta también en el peor suelo, a la que llama la renta absoluta. Si en el ejemplo anterior el precio del producto agrícola se eleva a $30 + x, x es la plusganancia que se convierte en renta de la tierra A. Marx la llama renta absoluta. Además, debido a que toda la producción se vende en $30 + x, las tierras de fertilidad superior también se apropian de esta renta suplementaria, que se agrega a la diferencial (esta última se rige por las mismas leyes discutidas en la nota anterior, que no son afectadas por la renta absoluta). De esta manera Marx, y a diferencia de Ricardo, considera la posibilidad de que la peor tierra genere renta. En su visión, la renta absoluta surge cuando el precio de mercado se eleva por encima del precio de producción en un monto “x”. Por eso, sólo existe en los lugares en los que la propiedad privada de la tierra constituye una barrera para la inversión del capital, o incluso del trabajo sin capital (en las colonias no había renta absoluta, véase Marx, 1999, p. 962, t. 3).
Ahora bien, la cuestión es explicar cómo puede existir renta en la peor tierra aceptando que rige la ley del valor trabajo. Tengamos presente que esta cuestión había llevado a Ricardo a negar la existencia de renta en la peor tierra. Es que Ricardo consideraba que todas las mercancías reproducibles mediante trabajo se vendían a sus valores promedio, de manera que el producto de la peor tierra, vendiéndose a su valor (tiempo de trabajo destinado a su producción), no podía generar renta. Marx sigue el mismo criterio: la renta absoluta tiene que explicarse con la teoría del valor. Por eso, no postula la existencia de un precio de monopolio “en el sentido corriente del término” (véase p. 963, t. 3); en otras palabras, la renta absoluta no constituye un elemento independiente del precio, sino es parte integrante del valor del producto agrícola. Pero, ¿cómo puede la peor tierra generar una renta si no hay diferencias de fertilidad?
















