Archive for octubre 2012
Aviso de conferencias en México
En esta entrada quiero informar que por una gentil invitación del área de Economía Política del Posgrado en Economía de la UNAM, y por iniciativa del profesor Alejandro Valle Baeza, entre los días 5 y 9 de noviembre daré dos conferencias en esa Universidad:
“La situación económica y política de los trabajadores argentinos y el modelo K” martes 6 de noviembre 12 hr. auditorio Narciso Bassols, Facultad de Economía, UNAM
“Monopolio, imperialismo e intercambio desigual” ” miércoles 7 de noviembre 12 hr. Aula Magna Jesús Silva Herzog o auditorio Narciso Bassols.
Puede ser entonces una buena ocasión para entrar en contacto e intercambiar ideas con compañeros y compañeras de México.

Crítica inmanente, ética y trabajo enajenado
El 25 de octubre pasado di una charla en el Colegio de Psicoanalistas, “Crítica inmanente, ética y trabajo enajenado”. Aquí va el video de la misma, con el intercambio de opiniones y preguntas que hubo al finalizar.
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Podcast:
De nuevo, inflación, salarios y Kicillof

En una nota anterior demostré que el doctor Kicillof incurre en un disparate cuando afirma que, según Keynes, la inflación no reduce los salarios de los trabajadores. En la misma también sostuve que el alza de precios significaba, para muchos sectores, una caída de los salarios en términos reales. Pocos días después, un viejo y querido amigo, defensor del kirchnerismo, escribió una breve respuesta a mi nota, diciendo que desde el punto de vista teórico yo estaba en lo correcto, pero que en la práctica no se verificaba que los salarios reales -de los estatales, por ejemplo- estuvieran siendo afectados por la inflación. “Astarita tiene razón en la teoría, pero no en la práctica”, venía a decir mi amigo, y concluía que para comprobar que los salarios no estaban siendo erosionados por la inflación no hacía falta ser doctor en economía.
Pues bien, un examen incluso superficial de lo que está ocurriendo por estos días parece desmentir a mi amigo. Lo que decía Keynes, que los salarios reales bajan por efectos de la inflación, y que éste es el caso más general, tiene su correspondencia con lo que está ocurriendo “en la práctica”. No es un secreto que por estos días varios sindicatos estatales y docentes están impulsando la apertura de las paritarias. ¿La razón? Sencilla: consideran que el proceso inflacionario está afectando el salario real de todos los sectores que firmaron aumentos por debajo del 24%. Y no necesitan ser doctores en economía para entenderlo. El IPC promedio que miden las provincias indica que la inflación estaría en el 23% anual; según las consultoras privadas, sería del 25%. Por lo tanto, se está produciendo una caída del salario real de los trabajadores cuyos gremios firmaron aumentos por debajo del 23% o 24%. Algunos ejemplos: en la provincia de Buenos Aires el alza promedio de los estatales fue del 19% (con sectores que no alcanzaron el 17%); los docentes universitarios firmaron por el 20,5%; los mecánicos de SMATA por el 18%. Por eso, muchos gremios están pidiendo la reapertura de las negociaciones salariales. No lo harían si los salarios se acomodaran más o menos automáticamente a los aumentos de los precios, como dijo Kicillof que decía Keynes.
Competencia «a lo Marx» y monopolio (I)
En varias ocasiones, en los “Comentarios” del blog, se ha tocado la cuestión de si es correcta la tesis de la preeminencia del monopolio en el capitalismo contemporáneo. La misma fue adelantada por Hilferding, Hobson, Bujarin y Lenin, a principios del siglo XX, y fue adoptada luego por la mayoría de la izquierda. Stalinistas, trotskistas, maoístas, guevaristas, socialdemócratas, nacionalistas de izquierda y radicales izquierdistas de las más diversas tendencias, parecen coincidir en que hacia finales del siglo XIX la concentración del capital habría llegado a un nivel tal que habría producido un cambio cualitativo del modo de producción capitalista: se habría pasado del capitalismo de la libre competencia, al capitalismo monopólico. Desde este enfoque, las explicaciones discurren siempre por los mismos carriles. ¿Por qué suben los precios en Argentina? Respuesta: porque los grupos monopólicos, formadores de precios, suben los precios a voluntad. ¿Por qué suben los precios de los alimentos a nivel mundial? Porque los grupos financieros monopolistas manipulan los mercados de futuros. ¿Por qué sube el petróleo? Porque las grandes empresas petroleras dominan el mercado y establecen los precios. Y así de seguido (aunque algunas preguntas jamás se formulan; por ejemplo, ¿por qué en Japón ha habido fuertes presiones deflacionarias en los últimos 15 años? ¿Acaso porque aquí los monopolios decidieron bajar los precios? Nadie parece preguntarse ni responder. Pero estos son “detalles”). En cualquier caso, el diagnóstico permanece idéntico. El problema es el dominio monopólico.
Debo decir que durante mucho tiempo compartí esta visión. Sin embargo, desde hace años, he cambiado mi postura, influenciado en buena medida por Anwar Shaikh, y otros autores, que han criticado la tesis del dominio monopólico. Esencialmente, sostengo que actualmente la competencia desempeña un rol por lo menos tan importante como en el siglo XIX, y que esto explica por qué las leyes que gobiernan la formación de los precios, presentadas por Marx en El Capital (y otros escritos), siguen siendo válidas. En particular, sigue vigente la ley del valor trabajo, la tendencia a la formación de una tasa media de ganancia y la tesis de que los precios de producción son “centros” en torno a los cuales oscilan los precios de mercado. Pero cuando afirmo esto, es bastante común que se me acuse de adherir a la tesis neoclásica de la competencia perfecta. A fin de despejar esta objeción, y contribuir al debate, en esta nota presento la noción de competencia en Marx, su diferencia con las llamadas “competencia perfecta” y “competencia imperfecta”, y algunas consecuencias que se desprenden con respecto a la tesis del capitalismo monopólico. He dividido la nota en dos partes.
Kicillof, inflación y Keynes

Recientemente, en su presentación ante el Congreso del proyecto de presupuesto 2013, el doctor Kicillof explicó que la emisión monetaria en Argentina no es inflacionaria, y citó el caso de EEUU, donde la fuerte expansión monetaria, con la crisis, no provocó una suba de precios importante (a julio de 2012, la inflación anual es del 1,7%). El argumento de Kicillof fue: “Para los que piensan que la emisión es la causa exclusiva del aumento de precios, les recuerdo que vivimos en un laboratorio de expansión monetaria. EEUU cuadruplicó su base monetaria, la Unión Europea la duplicó, y el Banco de Inglaterra la cuadruplicó. ¿Y en estos países hay riesgo de inflación? No, hay riesgo de deflación”. Por eso, en Argentina habría margen para emitir billetes, sin temer consecuencias inflacionarias. De acuerdo a los datos presentados por el doctor Kicillof, el agregado monetario M2 equivale a solo el 20% del PBI, un porcentaje mucho más bajo que en otros países (Brasil, Chile, EEUU, Francia, Corea del Sur). Según Kicillof, pensar que la emisión monetaria genera inflación, es propia de la ortodoxia neoliberal. También explicó que la inflación solo le preocupa a los financieros, ya que el movimiento obrero está en condiciones de actualizar su salario por encima de la tasa inflacionaria, y citó a Keynes como respaldo de su afirmación.
Errores, uno tras otro
En todo esto hay, por supuesto, muchísimos problemas, que en buena medida he discutido en otras notas, referidas la teoría cuantitativa del dinero (inspiración del monetarismo), y a la crítica de Marx a la misma. En este apartado, resumo los puntos más destacados y remito a las entradas correspondientes, porque en esta nota quiero centrarme en lo que dijo Kicillof sobre Keynes y la inflación (el lector que no desee entrar en las complejidades de la discusión con el monetarismo, puede pasar al siguiente punto).
En primer lugar, es paradójico que pretendiendo ser crítico de la teoría cuantitativa, el doctor Kicillof razone acerca de las presiones (o peligros) inflacionarios en términos de comparación entre el PBI y los agregados monetarios. Se trata de una problemática estrictamente monetarista, que ya hace mucho fue criticada por Marx. Lo central es que no tiene sentido comparar masa monetaria con masa de mercancías, para deducir de aquí que el aumento de precios deriva del aumento de la primera con respecto a la segunda (ver aquí para la crítica de Marx a la teoría cuantitativa).
















