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¿“El Capital” sólo para los días de fiesta?
En el Programa de Transición Trotsky dijo que la socialdemocracia solo hablaba del socialismo en los días de fiesta. Aunque seguramente se refería al ala derecha de la Segunda Internacional -¿alguien puede decir que Rosa Luxemburgo, Lenin o Liebknecht hablaban de socialismo solo los días de fiesta?-, la frase hoy se aplica a partidos políticos que se llaman a sí mismos socialistas, pero solo hablan de las cuestiones fundamentales del socialismo en los Primero de mayo.
Pues bien, a la vista de las reacciones que ha provocado mi último post –“La lucha por las ocho horas de trabajo y la tradición socialista”, aquí– debería agregar que también existen los defensores de “El Capital para los días de fiesta”. En otros términos, el texto de Marx sería apropiado para los aniversarios (como fue por estos días la conmemoración de los 150 años de su primera edición), pero no para la lucha política e ideológica cotidiana. Lee el resto de esta entrada »
La lucha por las ocho horas de trabajo y la tradición socialista
En los últimos tiempos algunos partidos de izquierda de Argentina han agitado con insistencia a favor de la reducción de la jornada de trabajo a seis horas por día, durante cinco días a la semana (o sea, 30 horas semanales). La demanda se defiende con dos argumentos centrales: por un lado, reducir la jornada de trabajo para disfrutar de más tiempo libre y reponer energías. En segundo término, para acabar con la desocupación (junto al aumento de salarios). Con la campaña electoral se ha intensificado esta agitación.
Con el fin de aportar elementos para el análisis y la discusión en la izquierda, en esta nota presento algunas ideas sobre el sentido que tuvo para el marxismo la lucha por la reducción de la jornada de trabajo.
Para empezar, debemos decir que históricamente el marxismo apoyó la demanda de reducción de la jornada de trabajo porque es clave para preservar la fuerza de trabajo. Como explica Marx en El Capital (cap. 8, t. 1), una vez adquirida la fuerza de trabajo, el capital busca utilizarla el máximo de tiempo posible, y el obrero intenta que no se agote prematuramente. Son dos derechos en conflicto, y entonces lo que decide hasta dónde se extiende la jornada laboral es la fuerza, la lucha de clases. Así, en sus orígenes el capital presiona por alargar la jornada de trabajo –la plusvalía debe entenderse como una prolongación de la jornada de trabajo más allá del punto en que el obrero repone el valor de su fuerza de trabajo-, y en una segunda etapa el trabajo pone límites y logra reducir los horarios de trabajo. Es una pelea del capital por aumentar la plusvalía absoluta; y de la clase obrera por reducirla. La plusvalía absoluta, recordémoslo, siempre está vinculada al desgaste físico de la fuerza de trabajo. En consecuencia, la reducción de la jornada de trabajo se ubicaba, en la óptica del marxismo, en el terreno de la lucha por la distribución. No cuestionaba el sistema social basado en el trabajo asalariado. Lee el resto de esta entrada »
Salarios, productividad marginal y la elevada ciencia de Javier Milei (3)
La parte dos de la nota, aquí
Retorno de las técnicas y la curva de demanda laboral
Una de las ideas claves del enfoque neoclásico es que un aumento de la razón tasa de interés/salario lleva a la adopción de tecnologías menos intensivas en capital (y viceversa). Esto es, a medida que baja la tasa de interés aumenta la utilización de capital, y a medida que baja el salario aumenta la utilización de mano de obra. En base a esta relación monotónica inversa entre salario y demanda de trabajo, e interés (o ganancia) y demanda de bienes de capital, se construyen las funciones de demanda de capital y demanda de trabajo por parte de los empresarios. Por esta vía se sugiere, además, que las funciones representan “un índice de escasez”
El problema, sin embargo, es que la existencia de los fenómenos conocidos como “retorno de las técnicas” y “reverse capital deepening” (profundización del capital en reversa), estudiadas por los sraffianos, han demostrado que esas funciones carecen de fundamento. Lo explicamos de manera sintética (sobre esto y lo que sigue puede consultarse, entre otros, Sraffa, 1966; Garegnani, 1970; Pasinetti, 1984). Partimos del sistema de Sraffa:
pA (1 + r) + aw = p,
Donde p fila es el vector precios; A es la matriz de coeficientes interindustriales; a es el vector fila de coeficientes de trabajo directo; r es el tipo de beneficio y w el salario unitario. De esta ecuación se puede derivar que existe una relación inversa entre el tipo de beneficio, r, y el salario unitario, w (la relación inversa w-r también se desprende de la función de producción neoclásica). Es la curva llamada frontera de los salarios, o frontera del precio de los factores, según los autores. Lee el resto de esta entrada »
Medición del producto y los esquemas de reproducción de Marx
En la edición de La Nación del 12 de abril pasado los profesores de Economía Martín Krause, Adrián Ravier y Nicolás Cachanosky publicaron un artículo titulado “El mito del consumo como llave del progreso económico”, en la que destacan la importancia del cálculo del producto bruto (gross output), que ha comenzado a publicar el Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos. Es que el producto bruto, señalan los autores de la nota, incluye todas las transacciones de la economía, y no solo las de la etapa final del consumo, como sucede con el PBI. En consecuencia, enfatizan, la nueva medición relativiza la importancia del consumo en la demanda agregada, para destacar la centralidad de la inversión.
Pues bien, desde una perspectiva marxista podemos decir que la medición del producto efectivamente pone de relieve la centralidad de la acumulación del capital en el funcionamiento de las economías capitalistas. Un tema que es clave en la teoría de Marx. Más precisamente, la nueva medición del BEA encaja en los esquemas de reproducción contenidos en el segundo volumen de El Capital. El objetivo de esta nota es entonces explicar la importancia de este enfoque de Marx para el análisis y crítica de la economía capitalista. Para eso, en primer lugar, explicamos la distinción entre PBI y producto bruto para aquellos lectores que no son economistas. En segundo término, resumimos la divergencia entre keynesianos y “ofertistas”. En tercer lugar, presentamos lo básico de los esquemas de Marx y sacamos algunas conclusiones. Lee el resto de esta entrada »
Trump, finanzas y la izquierda nacional
El triunfo de Trump impulsó a muchos intelectuales y políticos del campo nacional y popular, o de la izquierda nacional, a interpretarlo como una derrota de “la financiarización del capital”. Según este enfoque, y aun con los reparos que genera su discurso racista, machista y xenófobo, Trump representaría una alternativa “al modelo especulativo financiero” (Ricardo Foster, “Trump, crisis neoliberal y el fantasma de la derecha extrema”, Página 12, 17/11/16).
La idea central que subyace a esta caracterización es que las crisis, la desocupación, la polarización social creciente y la explotación, no tienen como causa última el modo de producción capitalista, sino una forma del capital, a saber, el capital financiero. Por eso se saluda todo aquello que, de alguna manera, pueda ser interpretado como un retroceso de esa forma específica de capital. Aunque a veces haya muchos problemas para explicar en qué consiste exactamente (ver aquí) el capital financiero. O haya que forzar esas “distinciones” al punto de despreciar datos y hechos abrumadores. Hay en todo esto una sociología de “relatos”, puestos al servicio de seguir distinguiendo alas “progresistas” del capital. Lee el resto de esta entrada »
Crisis financiera en el horizonte (2)
Los CoCo y especulación financiera
La emisión de los bonos contingentes convertibles, CoCo, ha venido creciendo a alta tasa en los últimos tres años, ya que son utilizados por bancos con subcapitalización para cumplir con las reglamentaciones de Basilea. Su stock en 2016 ronda los 100.000 millones de dólares. Bancos de la zona del euro, británicos, suecos y chinos han emitido CoCo; las emisiones del Deutsche alcanzan los 1750 millones de euros.
Los CoCo son bonos perpetuos, esto es, no tienen fecha de vencimiento. Su particularidad consiste en que tienen incorporada una cláusula según la cual automáticamente absorben pérdidas antes de que el banco llegue a la insolvencia. La absorción de pérdida puede ocurrir o bien porque se convierten en acciones comunes, a una tasa de conversión predefinida; o porque pierden su valor. El mecanismo de absorción se activa cuando el ratio capital /activos del banco que emitió los CoCo cae por debajo de un nivel previamente determinado. Lee el resto de esta entrada »
Crisis financiera en el horizonte (1)
Dada la extensión de la nota, la he dividido en partes
A mediados de 2015 Grecia era el mayor candidato a convertirse en el catalizador de una nueva gran crisis financiera de alcances mundiales. Le seguían en chances Italia, Portugal y España. Desde fines del año pasado se sumó a la lista China y el crecimiento de su “banca en las sombras”. Pero este año asomó otro potencial y gigantesco disparador: grandes bancos europeos y japoneses, con el Deutsche Bank en primer lugar.
El detonante de los problemas recientes del Deutsche fue el reclamo del Departamento de Justicia de EEUU de que pague 14.000 millones de dólares en multas. El castigo es por su comportamiento fraudulento en la venta de títulos respaldados por hipotecas entre 2005 y 2007. Recordemos que ya tuvo que pagar 2.500 millones por manipulaciones de la tasa Libor (la tasa interbancaria de Londres); además, enfrenta acusaciones por lavado de dinero en Rusia (investigadas por el banco central ruso, y fiscales de Europa y EEUU). Lee el resto de esta entrada »
















