Archive for octubre 2011
Fuga de capitales, dólar y modelo K

Esta nota es continuación y actualización de la que escribí hace un año, en la que discutía cuestiones vinculadas al crecimiento basado en el tipo de cambio alto («Profundizar…» ). Decía entonces que el tipo de cambio alto había sido clave para la estrategia de desarrollo “industrialista”, desde mediados de 2002. Básicamente porque la devaluación posterior a la ruptura de la Convertibilidad había significado una fuerte caída de los salarios -en términos de dólar y poder adquisitivo-, con la consiguiente mejora de las condiciones competitivas del capitalismo argentino. Sostenía también que a la redistribución regresiva del ingreso se habían sumado equipos industriales renovados durante los 90; una elevada capacidad ociosa; y el congelamiento de tarifas de servicios. Todo esto se conjugó para elevar la tasa de rentabilidad, en particular de las empresas productoras de bienes transables. Además, el ciclo alcista de los precios de los alimentos, y en particular la soja, dieron un poderoso oxígeno extra al crecimiento, habilitaron ganancias extraordinarias al agro (suba de la renta de la tierra), y una constante inyección de recursos al Estado. Sin embargo, señalaba en aquella nota, no había habido un desarrollo sustentado en la inversión de equipos y la tecnología. Esto es, no estábamos ante un aumento de la competitividad con bases sólidas. Por eso, en 2010 ya se evidenciaba el desgaste del “modelo”: el superávit comercial se achicaba; la inflación erosionaba la competitividad del tipo de cambio; y el gobierno se enfrentaba a la disyuntiva de devaluar, o de retrasar el tipo de cambio a fin de frenar la inflación. Pero en este último caso, caería aún más la competitividad. Escribíamos: “Si el gobierno promueve una depreciación de la moneda, acelera la inflación, con poca ganancia en competitividad. Si por el contrario, retrasa el tipo de cambio, agrava los problemas de competitividad, acercándose a un escenario parecido al de los noventa. De hecho, hoy algunos sectores industriales empiezan a quejarse de que con este tipo de cambio no pueden competir. Es posible que de prolongarse esta situación, hacia fin de 2011 el tipo de cambio real vuelva a estar al nivel de la Convertibilidad. Aunque la situación internacional es distinta de la existente en los noventa, principalmente por la suba de la demanda mundial de materias primas”.
Video charla en UNQui sobre la URSS
El miércoles 28 de septiembre, en el marco de la Semana de la Carrera de Comercio Internacional – Tópico Rusia, organizado en la Universidad Nacional de Quilmes, di una charla: “La experiencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: ¿capitalismo de Estado o socialismo realmente existente?”.
A continuación cuelgo dos vídeos con la intervención. Para ver el resto de las intervenciones, acá. Para acceder a más material sobre URSS desarrollado en este blog, acá.
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Gracias Miguel Giudicatti por el aporte.
Video charla en Rosario, SURPLUS-GEI
El martes 6 de septiembre participé de una charla en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario, organizada por el taller SURPLUS-GEI.
A continuación cuelgo dos vídeos donde toqué el tema “Enseñanza de macroeconomía y crisis capitalista”. El primero comprende las dificultades neoclásicas para explicar las crisis en general. Y el segundo la teoría de los ciclos en Marx.
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Registro y Edición: Virginia Ghioldi Molina
Gracias Gustavo por el aporte.
El diario «La Nación» y la enseñanza de Economía

Con el título de “El oscurantismo K”, La Nación acaba de publicar un editorial dedicado a criticar la propuesta -del ministro de Economía, Amado Boudou; del viceministro Robert Feletti y de agrupaciones estudiantiles kirchneristas- de incorporar la enseñanza de Keynes y Marx en los planes de estudio en las facultades de Ciencias Económicas (La Nación, 21/10/11). En esta nota analizo los argumentos presentados por el diario, para luego sacar algunas conclusiones.
Los argumentos
La editorial comienza planteando que las propuestas de Boudou, Feletti y las agrupaciones estudiantiles K “nos retrotraen a viejas épocas que creíamos superadas”, en las cuales “determinados libros y autores estaban lisa y llanamente prohibidos en los distintos niveles educativos”; señala por eso que están destinadas a “la utopía de generar un mensaje único”. Apunta que lo que propone Boudou va en contra de lo que él mismo gozó en la institución en la que estudió, CEMA, donde “no cabe dudas de que tuvo la oportunidad de estudiar un amplio arco de pensadores económicos”. También señala que en las agrupaciones estudiantiles K “se ha dejado trascender el deseo de que el estudio de las teorías clásicas se limite a Karl Marx y a John Keynes”, para dejar de lado a los exponentes de las corrientes liberales (von Mieses, Hayek o Friedman). Lo cual, añade, es un indudable “resabio de autoritarismo”, “propio de prácticas fascistas”, que sólo generará “pauperización intelectual”. En definitiva, todo esto obedecería al interés de convertir a las universidades argentinas en “agentes propagandísticos”; de imponerse este proyecto de reforma, añade, sólo es de esperar “tiempos de oscurantismo y proyectos hegemónicos”.
Premio Nobel para una economía sin historia
El economista estadounidense Thomas Sargent fue uno de los galardonados con el Premio Nobel de Economía 2011. Como sucede siempre que se entregan estos premios, se publicaron notas en las que se resumió para el gran público en qué consistió el aporte de Sargent a la economía. La explicación más común fue que Sargent, junto a Robert Lucas (y antes John Muth), ayudó a operar una importante revolución en la ciencia económica. Es que antes de la obra de Lucas y Sargent los modelos macroeconómicos no incluían de manera explícita la forma en que los agentes toman sus decisiones y por lo tanto, no estudiaban cómo forman sus expectativas acerca del futuro. Sargent, junto a Lucas, continúa la explicación, elaboró la llamada hipótesis de las expectativas racionales. De acuerdo a este enfoque, los agentes económicos utilizan toda la información disponible; la “procesan” según los modelos económicos existentes; y no cometen errores sistemáticos.
Pues bien, esta idea, que se explicó por estos días, está incorporada en los manuales y cursos usuales de macroeconomía. Y en principio parece, a los ojos del no especialista, “natural” y hasta “inocente”. Sin embargo, no lo es. Es que la hipótesis de las expectativas racionales abona la idea de que los mercados siempre se equilibran en el largo plazo; que el desempleo tenderá hacia su tasa “natural”; que las políticas estatales (monetarias o de gasto fiscal) son inútiles, incluso en el corto plazo, porque los mercados deben actuar de la forma más libre posible; y que la economía está regida por leyes naturales, que los seres humanos deben aceptar. Por lo tanto, discutir el contenido y el significado del enfoque de las expectativas racionales es importante para la crítica de la teoría económica contemporánea. En la primera parte de lo que sigue presento el enfoque de las expectativas racionales; luego, sintetizo la crítica de Paul Davidson a las expectativas racionales; y por último, algunas reflexiones desde el marxismo. El texto no tiene ninguna pretensión de originalidad; simplemente hacer accesible a estudiantes y lectores interesados, un abordaje crítico de la cuestión.
China capitalista
En algunos comentarios al blog se ha suscitado la pregunta de si podemos considerar a China un país capitalista en la actualidad. Mi respuesta es que sí, que estamos frente a un sistema capitalista. Si bien se trata de una economía en transición, y existen muchas formas intermedias, la clave es que de conjunto la economía está sometida a la ley del valor, y que la propiedad capitalista se desarrolla cada vez más libremente. Empiezo repasando brevemente el recorrido de las reformas implementadas desde fines de la década de 1970, para presentar luego algunos datos que apuntalan la idea de que la sociedad china hoy es capitalista.
Un inicio “bujarinista”
Las reformas económicas implementadas por el Partido Comunista empezaron en diciembre de 1978 (Mao había muerto en 1976), y se fueron extendiendo y prolongando, siempre en dirección al capitalismo. Al comienzo solo afectaron al campo, y consistieron en permitir a los campesinos vender la producción de sus lotes privados en los mercados. Luego se pasó al llamado “sistema de responsabilidad”, por el cual se entregaba a cada unidad familiar una cierta porción de la tierra colectiva destinada al cultivo de trigo, arroz y productos similares. Los campesinos podían vender, al Estado o en el mercado libre, todo lo que produjeran por encima de ciertos mínimos. De manera que el proceso chino de reforma comenzó como una reedición de la política que se había aplicado en la Rusia soviética a mediados de la década del 20, bajo inspiración de Nicolás Bujarin (cuya obra fue traducida y estudiada en China en los 80). La meta de Bujarin no era volver al capitalismo, sino dar lugar a estímulos de mercado, a fin de aumentar el interés de los campesinos y elevar la productividad. Es que la Revolución de 1917 había entregado la tierra a los campesinos (aunque la propiedad formalmente era del Estado), Rusia se había convertido en un país incluso más “pequeño burgués” que antes de la subida al poder de los bolcheviques, y los campesinos se resistían a avanzar hacia formas colectivas de producción. Por eso Bujarin pensaba que la única forma de aumentar la productividad agrícola -indispensable para abaratar los costos de los insumos para la débil industria soviética- era permitiendo que los campesinos obtuvieran beneficios de sus explotaciones (véase por ejemplo Cohen, 1973). En algún punto, incluso, se atribuyó a Bujarin el haber lanzado el slogan “campesinos enriqueceos”. Por esta vía se estaba dando lugar a las condiciones para una acumulación capitalista. De hecho, en vísperas de la colectivización (realizada a fines de la década), había comenzado a aparecer el trabajo asalariado y una creciente diferenciación social en el agro ruso.
Caso Sobrero: ¿exigimos la renuncia de Fernández?
El martes 4 Rubén Sobrero y Leonardo Portorreal fueron excarcelados, pero continúan imputados en la causa por la quema de los trenes. Por ahora, Sobrero y Portorreal no pueden salir del país, ausentarse de sus domicilios por más de 48 horas y deben presentarse una vez por mes en el juzgado. Esto a pesar de que se evidenció que se trató de una causa armada. El propio juez ahora trata de despegarse del asunto, sugiriendo que fue víctima de una maniobra de la policía (por lo que decidió entregar la investigación a la Secretaría de Inteligencia). Una excusa estúpida para disimular el papelón. Por su parte, el gobierno mantiene silencio, después de haber respaldado al juez cuando mandó detener a Sobrero y Portorreal.
Ante este escenario, algunos dirigentes de la izquierda están exigiendo las renuncias del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y del juez Yalj, así como la apertura de los archivos de la SIDE y la formación de una comisión investigadora, independiente y con plenos poderes, que eche luz sobre cómo se armó la causa y también sobre las relaciones entre el Gobierno y la empresa. Christian Castillo, dirigente del PTS y candidato a vicepresidente por el FIT, formuló este reclamo. Esta clase de demandas son muy comunes en la izquierda. Es que parece “lógico” que si el juez X y el ministro Y estuvieron a la cabeza del escándalo, exijamos sus renuncias. Y si sospechamos que la SIDE nos está vigilando, reclamemos por la apertura de sus archivos y el despido de los funcionarios involucrados. También parece lógico que todo esto lo haga alguna “comisión con plenos poderes”. Todo entonces es muy “lógico”…. pero en un mundo en que no existiera el poder del Estado, la lucha de clases y el dominio del capital. Es que en el mundo concreto en que vivimos, pienso que estas demandas no llevan a ningún lado; y son funcionales a la propaganda que tiende a presentar todo como producto de errores de personas. El sistema en sí no es el problema, lo que fallan son las personas, viene a decir el mensaje subyacente. Aquí habrían actuado mal un juez y un jefe de gabinete, de manera que hay que reemplazarlos; por este camino, podría llegarse a un Estado más democrático, más tolerante, etc. El foco de la atención está puesto en los personajes.
La renuncia del fusible
La idea que defiendo es opuesta a la anterior. Sostengo que la crítica debe apuntar al fondo del problema, porque el ataque a Sobrero no es producto del odio personal de Aníbal Fernández a los “troskos”, sino el resultado de una orientación del Estado en defensa del capital. Fernández se puede haber equivocado en su instrumentación, y es posible que en algún momento sea reemplazado, debido a su manifiesta ineptitud para la tarea. Pero es ineptitud en la defensa de los intereses de la clase dominante; no se lo desplazará por defender al capital -y atacar a la izquierda- sino por hacerlo mal. El cambio no modificará las cosas de alguna manera sustancial.
Más elementos sobre el caso Sobrero

El caso Sobrero, del que hablamos en la nota anterior, merece seguirse con mucha atención. Es que todos los elementos disponibles reafirman la tesis de que se trata de una causa armada, con el fin de atacar a un dirigente gremial antiburocrático, combativo y de izquierda. Recordemos que el juez Yalj acusó a Rubén Sobrero de ser el organizador de una asociación ilícita y de extorsionar a la empresa ferroviaria, TBA, y lo mandó detener el viernes 30 de septiembre, manteniéndolo incomunicado todo el fin de semana. Ayer, lunes 3 de octubre, el juez tomó declaración indagatoria a Sobrero y a su compañero Leonardo Portorreal. La acusación se basa en las declaraciones de Alan Skrobacki, quien está acusado por los incendios, y de un policía que detuvo a Skrobacki. Skrobacki es un indigente que vivía en estaciones y vagones del ferrocarril, quien dijo que había sido contactado por Leonardo Portorreal para incendiar vagones y que le habían pagado por ello; también dijo que Portorreal se había comunicado con Sobrero por handy, cuando lo contrató para la tarea.
Durante la indagatoria esta historia se cayó a pedazos. Sobrero explicó que desde 2004 los ferroviarios no utilizan handy; que Portorreal no trabaja en ferrocarriles desde hace cinco años; que desde que se fue del ferrocarril sólo lo vio en dos ocasiones, y que en ninguna de ellas fue durante el incendio de trenes. Además, Skrobacki había descrito a Sobrero como una persona alta que usaba piercing en la ceja; el hecho es que Sobrero nunca usó piercing y es de baja estatura. Skrobacki describió a Portorreal como morocho y de ojos oscuros, pero Portorreal es de tez blanca y ojos claros. Skrobacki dijo que Sobrero había participado en el asesinato de Mariano Ferreyra (un militante del Partido Obrero, asesinado por las patotas de la burocracia ferroviaria, dirigida por José Pedraza); también dijo que Sobrero había hecho una huelga reclamando por la libertad de Pedraza. La realidad es que Sobrero es ampliamente conocido por militar contra la burocracia sindical, y por haberse opuesto a las huelgas convocadas en defensa de Pedraza.
Libertad a Sobrero
Desde este humilde lugar deseo expresar mi repudio por la detención de Rubén Sobrero y del resto de los compañeros que están siendo atacados por la Justicia y el Gobierno K. Para la gente que está en el exterior, preciso las circunstancias. Rubén Sobrero es delegado de la línea ferroviaria Sarmiento, opositor de la dirección burocrática del gremio, con larga trayectoria de militancia socialista. Junto a Sobrero ha sido detenido Leonardo Portorreal, que colaboró con Sobrero hace algunos años. Pero también han sido detenidos dos “barrabravas” de All Boys (equipo de fútbol). En Argentina, estos personajes son lúmpenes que están en convivencia con personajes de la política burguesa y se prestan a cualquier clase de operaciones sucias. Los abogados defensores de Sobrero y Portorreal ya han aclarado que éstos no conocen a los barrabravas.
A Sobrero lo acusan de provocar un incendio de trenes el pasado 2 de mayo. Ese día se produjeron disturbios en la línea Sarmiento, cuando los pasajeros protestaron por las fallas y demoras en los servicios. En esas circunstancias, algunos grupos incendiaron vagones y saquearon máquinas expendedoras. Ese mismo día el Gobierno dijo que se trataba de un ataque organizado, y responsabilizó al líder opositor Fernando Pino Solanas por los hechos. Sin embargo, no presentó prueba alguna para esta acusación. Luego, el 7 de julio, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, dijeron que los incendios habían sido provocados como actos de sabotaje, pero tampoco presentaron pruebas.
Ahora el juez federal Juan Manuel Yalj ordenó la detención de Sobrero y de otros gremialistas, a quienes acusa de haber provocado los incendios. ¿En qué se basa? En la declaración de un indigente Alan Skrobacki, quien fue detenido el día de los incidentes con una mochila en la que había un encendedor y un desodorante, y está acusado de provocar el fuego. Recién hace pocos días Skrobacki se presentó espontáneamente ante el juez para declarar que le habían pagado para provocar los incendios, y señaló a Portorreal como la persona que lo habría contratado. Es importante destacar que Skrobacki no es testigo -ya que está acusado- y por lo tanto tampoco está obligado a decir la verdad. El otro elemento que tiene el juez para acusar a Sobrero es la declaración de un cabo de la Policía Federal, que participó en la detención de Skrobacki y dijo que éste le había dicho, en ese momento, que le habían pagado para quemar los trenes.
















