Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

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Bolivia: sobre espontaneísmo y ultraizquierdismo

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En una entrada anterior, “Toma del poder y espontaneísmo” (aquí), critiqué el enfoque espontaneísta de muchas organizaciones de izquierda. Decía allí que el espontaneísmo consiste en la idea de que la clase obrera puede llegar a la toma del poder en la medida en que un, o algunos, partidos de izquierda la convoquen a luchar por demandas cada vez más elevadas. Se piensa que si se logra que las masas trabajadoras salgan a la lucha, el mismo conflicto las empujará a posiciones cada vez más radicalizadas.

En oposición a esta orientación, sostuve que la toma del poder no se improvisa, y que es necesaria una larga preparación –ideológica, política, organizativa- de las fuerzas del trabajo. Por eso también, y reivindicando la tradición marxista, cité a Marx cuando decía: “Mientras nosotros le decimos a los obreros: tienen que atravesar 15, 20, 25 años de guerras civiles para cambiar la situación y prepararse ustedes mismos para ejercer el poder, se les dice: tenemos que tomar el poder de inmediato, o nos podemos ir a dormir” (“Actas Reunión de la Autoridad Central de la Liga, 15/09/1850”; Marx y Engels Collected Works, t. 10, p. 626). Y agregaba que para plantear la toma del poder era necesario: (a) que la clase trabajadora se revolucione a sí misma; (b) que existan condiciones para imponer el punto de vista socialista, y no el pequeñoburgués, o nacionalista. Pensar lo contrario es subjetivismo idealista, voluntarismo; no tiene nada que ver con un análisis materialista, y en muchos casos (lo veremos más abajo) lleva al aventurerismo izquierdista. Lee el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

30/11/2019 at 17:10

El paro del 20/11 y la unidad de acción

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A raíz del paro nacional realizado en el día de ayer, vuelve a plantearse la discusión acerca de si es correcto que la izquierda participe en unidad de acción con dirigentes sindicales burocráticos, o con corrientes políticas, u organizaciones sociales, defensoras del sistema capitalista. La postura que defiendo es que se puede y se debe participar en unidad de acción con otras fuerzas, siempre que esto implique la posibilidad de que los trabajadores o el pueblo avancen en demandas concretas (principalmente económicas o democráticas). Concretamente, el paro se convocó por una serie de demandas necesarias e importantes, que enfrentan el ajuste que están implementando el gobierno K y la patronal (por ejemplo, a través de la no actualización del mínimo no imponible, o la reciente ley de accidentes de trabajo). Tengamos en cuenta que en situaciones de dominio capitalista “normal”, la lucha entre el capital y el trabajo no se desarrolla de manera “pura”. Por eso, los trabajadores, o los sectores oprimidos, deben apoyarse en las contradicciones y divisiones en la clase dominante, o entre la clase dominante y fracciones importantes de la pequeña burguesía.

En contra de esta posición, los ultraizquierdistas siempre plantearon que no es posible unirse con traidores y enemigos del socialismo, así sea por reivindicaciones elementales y puntuales. En sus versiones extremas, se niegan a participar en cualquier huelga o lucha que no sea convocada por revolucionarios y socialistas. Pero esto significaría renunciar a la crítica y a la defensa de posiciones socialistas. Precisemos que el argumento ultraizquierdista es adelantado con frecuencia por algunos defensores izquierdistas del gobierno K, para concluir que no hay que apoyar las luchas obreras y populares. “Las demandas son justas, pero Moyano es un traidor de los trabajadores”, etc. No es más que una forma de disimular la colaboración con las políticas K. Curiosamente, mucha militancia y ex militancia PC, de larga trayectoria en la colaboración de clases, presenta este argumento (ver aquí para la postura histórica del PC). Lo mismo sucede con diversas corrientes del espectro K-izquierdista. Atacan la unidad de acción por puntos precisos y delimitados porque defienden una unidad programática con una fracción de la clase dominante (y siempre encuentran motivos para diferenciar alas progresistas del capital). El “no hacerle juego a la derecha” (argumento que supone que el gobierno K es de izquierda) se convierte así en un comodín discursivo destinado a dividir al movimiento y las luchas. Por eso, la crítica a esta postura no es en esencia la que dirigimos a los ultraizquierdistas, sino al reformismo que colabora con los explotadores.

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Written by rolandoastarita

21/11/2012 at 10:09

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