Debate sobre la URSS

El próximo martes 12, a las 14 horas de Argentina y 19 horas de España, y organizado por Jesús Rojo, se llevará a cabo un debate sobre la URSS.
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Paraísos fiscales y globalización del capital

Pandora Papers es una filtración de casi 12 millones de documentos que muestran la riqueza oculta de políticos, empresarios, artistas, deportistas, miembros de familias reales, líderes religiosos, de más de 200 países. En esta nota presento datos (tomados principalmente de publicaciones del FMI) sobre estas colocaciones en cuentas off shore, y algunas conclusiones.
Algunos datos sobre los paraísos fiscales
En 2019 el producto bruto global fue de 87 billones de dólares. El monto de riqueza privada escondida en centros financieros off shore fue 7 billones de dólares; el 8% del producto mundial. Otros cálculos lo elevaban a 8,7 billones, que representaría el 10% del producto. Con un significativo grado de concentración: el 80% de esos fondos pertenecía al 0,1% de los hogares más ricos. En muchos países esos valores acumulados son una parte considerable de los productos nacionales. En 2017 se calculaba que era más del 30% del PBI de Argentina y Grecia; más del 40% del producto de Rusia; más del 50% del de Arabia Saudita; más del 60% del producto de Venezuela; y más del 70% del de Emiratos Árabes. Se trata de fondos que escapan al fisco, pero también a regulaciones financieras o cambiarias. O es lavado de dinero que proviene de operaciones ilícitas –tráfico de armas, personas, drogas, de la corrupción (por caso, el FMI calcula que solo por sobornos entre 1,5 y 2 billones de dólares cambian de manos todos los años).
Lee el resto de esta entrada »«Entrevista militante»
Organizada por el colectivo «Dí algo de izquierda», mañana sábado 2 de octubre, a las 18 horas se publica una entrevista que me realizaron sobre temas referidos al programa, análisis y estrategia socialista.
El PT y los regímenes fascistas

En polémica con el PTS y Maiello (aquí, aquí, aquí), sostuve que el llamado a movilizarse por medidas de transición al socialismo en situaciones de ofensiva de la reacción, o contrarrevolucionarias, lleva a la frustración y a un callejón sin salida. Sostengo que en esas condiciones hay que movilizarse por reivindicaciones mínimas, promoviendo la unidad de acción (y muchas veces ni siquiera eso puede hacerse). Paralelamente, los marxistas deben intensificar la propaganda, en especial entre los obreros de vanguardia.
En oposición, Maiello y el PTS dicen que mi enfoque es un llamado a la pasividad, a cruzarse de brazos. Escriben “…es difícil, sino imposible, imaginarse cómo a partir de una agitación circunscripta al programa mínimo, cuidando de no sobrepasar los marcos del régimen burgués para no plantear cuestiones prohibidas por “la relación de fuerzas”, sumada a una actividad de propaganda sobre el socialismo alejada de la práctica, puede surgir un partido preparado para esos grandes combates”. Agregan que el Programa de Transición (PT) no se conforma con esperar “que la “clase obrera confundida”, “la vanguardia desorganizada”, “la desocupación que erosiona las potencialidades de lucha”, sean problemas que resuelva la Historia con mayúscula o las Leyes –también con mayúscula– de la economía, sino que busca actuar en las condiciones concretas para desarrollar una preparación estratégica”.
Pues bien, contra lo que dicen mis críticos, planteo que era imposible responder a una situación como la que existía en Alemania a fines de los 1930 en base a la agitación transicional. Una imposibilidad que se pone de relieve en las contradicciones e incoherencias del mismo PT; o entre su texto y la realidad, en relación a caracterizaciones y a la política marxista. Lo desarrollo en lo que sigue.
Lee el resto de esta entrada »Mi experiencia en 1975-6 con el Programa de Transición

En notas anteriores, y en polémica con Maiello y el PTS, sostuve que no existen ejemplos de aplicación exitosa de la táctica transicional recomendada por Trotsky en 1938 (véase aquí, aquí, aquí, entre otras). Esto es, que la agitación de una o dos consignas transicionales arrancara movilizaciones obreras con consignas cada vez más radicales, hasta la toma del poder. Sostuve que una razón probable de que las cosas no funcionan como piensan los trotskistas es que las masas intuyen que esas consignas son inaplicables en los marcos del capitalismo. A lo que hay que agregar la capacidad de maniobra de la clase dominante, y la ideología de la propia clase obrera. Maiello y el PTS, sin embargo, dicen que el método transicional sí funciona, como lo probaría el aumento de votos conseguido por el FIT-U en las PASO (véase aquí). O sea, “si aumentan los votos, la política es correcta”. No ha lugar a las objeciones de un intelectual desligado de la lucha de clases. “Nosotros, los que estamos en el barro de la pelea cotidiana, sabemos cómo ganar votos, lo que prueba la justeza de nuestra estrategia revolucionaria”. Un argumento que habla más del PTS que de estrategia socialista o marxismo.
En cualquier caso, y a fin de proporcionar elementos para el análisis, en esta nota presento mi propia experiencia como militante trotskista entre 1974 y 1976. Un período en el cual las organizaciones trotskistas caracterizaban la situación en Argentina como pre-revolucionaria o revolucionaria. Por ese entonces la gran mayoría de la clase obrera se identificaba con el peronismo (Perón murió el 1° de julio de ese año); el país avanzaba hacia una crisis económica profundísima; en sindicatos y empresas crecían las corrientes de izquierda y anti-burocráticas; sectores de la pequeña burguesía e intelectuales se radicalizaban; las organizaciones de izquierda, incluidas las organizaciones armadas, eran relativamente fuertes. Pero también crecían la represión y la actividad de la Triple A. Esta era una organización de ultraderecha, paraestatal. Recibía la colaboración de sectores de la burocracia sindical, estaba protegida por la policía y respondía al ministro de Bienestar Social, López Rega.
Enfrentar la Triple A
Por lo tanto era crucial discutir cómo defendernos o enfrentar a la Triple A. En el Programa de Transición se afirma: “Las bandas fascistas sólo pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros armados que sienten tras de sí el apoyo de millones de trabajadores. La lucha contra el fascismo no se inicia en la redacción de una hoja liberal, sino en la fábrica y termina en la calle”.
Lee el resto de esta entrada »El PTS sobre Lenin, reformismo y programa de transición

En varias entradas anteriores respondí las críticas de Maiello y el PTS a mi crítica al Programa de Transición y a la política trotskista (véase aquí y otras entradas). Maiello acaba de publicar una nueva crítica, “Un programa para activar el freno de emergencia”, https://www.laizquierdadiario.com/Un-programa-para-activar-el-freno-de-emergencia.
En esta entrada me enfoco en una afirmación de Maiello y el PTS, referida a la política de Lenin a partir de la Primera Guerra mundial. Mi principal propósito es mostrar cómo Lenin combinó la lucha por reformas –o sea, por el programa mínimo- con la agitación y propaganda por la revolución socialista. Pienso que los revolucionarios pueden aprender de esa experiencia, en particular de la forma en que el líder bolchevique articulaba los diversos niveles de actividad revolucionaria. También mostraré cómo Maiello y el PTS tergiversan y ocultan los hechos. En una próxima entrada discutiré otros planteos de Maiello.
Lee el resto de esta entrada »Una reflexión sobre la crisis política

A pocas horas de la derrota electoral del oficialismo se ha desatado una profunda crisis política. La vicepresidente presiona al Gobierno mediante la renuncia de los ministros y altos funcionarios alineados con ella. Y Alberto Fernández busca apoyo en gobernadores, intendentes, la CGT y los movimientos sociales oficialistas. Al momento de escribir estas líneas la crisis sigue abierta, y es imposible prever su evolución. Pero sí es necesario bucear en las raíces últimas del conflicto.
En este respecto, desde la izquierda (véase declaración del FIT-U) se ha adelantado un análisis que, sintéticamente, dice: a) el trasfondo de la crisis política es la derrota electoral; b) todas las partes en conflicto defienden, en esencia, la misma política económica, caracterizada por la subordinación al FMI; c) por lo tanto, aquí está en juego una discusión por cuotas de poder. No habría otro contenido. En particular, se subraya que el sector pro – K no representa ninguna propuesta progresista o nacionalista.
Se trata de la misma caracterización que sostenía la mayoría de la izquierda en la elección de 2019: “todos [Juntos por el Cambio, Frente de Todos] son agentes del FMI” (para una crítica, véase aquí). Pasados dos años se sigue con lo mismo: “son todos iguales”. Por lo tanto la crisis se debe solo a una lucha por el poder.
Lee el resto de esta entrada »El PT y “el sistema de trabajo en la sociedad socialista”

En entradas anteriores, en polémica con el PTS, he discutido el Programa de Transición y la política transicional, aconsejada por Trotsky. En esta nota analizo críticamente el significado que dio el fundador de la Cuarta Internacional a la demanda transicional “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. La misma fue presentada por Trotsky como “una solución a esta crisis [de los 1930]”. Y luego precisó: “¿Qué es esta consigna? En realidad es el sistema de trabajo en la sociedad socialista (…) Es el programa del socialismo, pero presentado de una manera muy simple y popular” (“Discusiones sobre el PT”, Escritos 1938-39). Hasta donde alcanza mi conocimiento, esta idea nunca fue criticada en el trotskismo. Por otra parte, la reducción de las horas de trabajo para acabar con el desempleo es un eje de la política electoral del FIT-U, y otros partidos trotskistas de Argentina. De ahí la actualidad del tema.
Mi argumento en lo que sigue es que la organización socialista del trabajo no se reduce al reparto de las horas de trabajo existentes en la sociedad capitalista; y menos aún, de las horas de trabajo determinadas por un escenario de crisis y depresión.
Dada la importancia del tema, en esta entrada presento algunas ideas de Marx y Engels sobre el asunto. Pero antes, y a fin de evitar falsos debates, es necesario establecer la diferencia entre el enfoque materialista y el abordaje utopista.
Lee el resto de esta entrada »Astrología y el silencio de los K-intelectuales

El lunes pasado, en el programa “Intratables”, la candidata oficialista Tolosa Paz sostuvo que los movimientos sociales y las crisis en Argentina se pueden explicar con la carta astral del país. Argentina es cáncer, precisó, por el 9 de julio, día de la independencia. De la misma manera, la Gran Depresión del 30, o el ataque a las Torres Gemelas, se explicarían por la carta astral de EEUU.
Rápidamente desde la oposición se señaló la paradoja de que el gobierno de Fernández y Fernández se considera a sí mismo un “gobierno de científicos”. Pero no hubo casi reacción de parte de los intelectuales K.
La cuestión, de todas formas, no debería minimizarse. Como han señalado astrónomos y otros científicos, la astrología carece de cualquier fundamento científico: es imposible establecer, lógica o empíricamente, alguna relación entre el movimiento de los planetas, el día del nacimiento de un individuo, y sus características psicológicas. Menos todavía hay forma de pasar de esas características personales, “astrológicamente determinadas”, a la historia concreta de una comunidad nacional. Solo desde un alto nivel de ignorancia y especulación abstracta se pueden establecer semejantes conexiones.
Lo de Tolosa Paz también es profundamente reaccionario. Es que al negar la objetividad de las leyes naturales y sociales, invita a aceptar lo existente. Si las clases sociales y la explotación; las crisis y depresiones económicas; la polarización de ingresos y riqueza; el racismo y la xenofobia; y la degradación creciente del medio ambiente, entre otras cuestiones, son el resultado del orden cósmico, ¿qué objeto tiene intentar cambiar las cosas hasta que ese orden cósmico no sea favorable a los explotados? Peor todavía es lo que ocurre cuando pasamos a las cartas astrales “nacionales”. Argentina tendría “su” carta astral, EEUU la suya, Uruguay la suya, etcétera; cada país una mónada determinada por los astros. Por lo cual cualquier inferencia xenófoba y hasta racista sería posible. ¿Esto es “ciencia para la liberación nacional”?
Agrego que en las sociedades contemporáneas el reaccionarismo intelectual parece estar bastante extendido. Alan Sokal (Más allá de las imposturas intelectuales) puntualiza: el 36% de los norteamericanos cree en la telepatía (comunicación entre mentes sin recurrir a los cinco sentidos tradicionales); y el 25% no está seguro de que no sea cierta. El 49% piensa que “personas de carne y hueso son a veces poseídas por el demonio”; y el 16% no está seguro de que eso no sea cierto. El 25% cree en la astrología, esto es, que la posición de los astros puede influir en la vida de las personas; el 25% no está seguro. El 11% cree en el espiritismo; el 22% no está seguro. El 7% cree en el poder curativo de las pirámides; el 26% no está seguro. El 47% cree que dios creó a los seres humanos en algún momento del período comprendido en los últimos 10.000 años, aproximadamente.
Para terminar: no hay manera de sostener una crítica social progresista (simplemente progresista, no hablo ya de revolucionaria) si se ensalza la superstición, y se pasa por alto la evidencia y la argumentación razonada. Como dice una cita reproducida por Sokal, “la irracionalidad ha contado históricamente entre las armas más poderosas del arsenal ideológico de los opresores”. Es el significado de fondo del discurso “astrológico” de la candidata. Ante esto, aturde el silencio de la K-intelectualidad progresista.
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1qEytzz6G4UkY13HrIp45V_WUsrBo5oymAH1Xgxh44S8/edit?usp=sharing
Jornada laboral, solidaridad obrera y agitación en el aire

Varias organizaciones trotskistas han adoptado como un eje de campaña electoral la reducción de la jornada de trabajo para disminuir la desocupación. “Planteamos la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana sin afectar el salario y que nadie gane menos del costo de una canasta básica” (tomado de un candidato del FIT).
La consigna es bastante parecida a la adelantada por Trotsky, en 1938, en el Programa de Transición: “escala móvil de salarios y escala móvil de horas de trabajo”. Según el PT, la escala móvil aseguraría “el aumento automático de los salarios correlativamente con la elevación de los precios de los artículos de consumo”. La escala móvil de horas de trabajo sería una medida contra la desocupación “tanto de ‘estructura’ como de ‘coyuntura’”. O sea, contra el ejército de reserva más o menos permanente, y contra el aumento del desempleo durante las crisis y depresiones.
Pues bien, una cuestión que muchas veces omiten los discípulos de Trotsky es que el PT apela a la solidaridad de los obreros para hacer efectivo la demanda: “Los sindicatos y otras organizaciones de masas deben ligar a aquellos que tienen trabajo con los que carecen de él por medio de los compromisos mutuos de solidaridad”.
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