Coronavirus y crisis capitalista
El jueves 26 de octubre di una charla-debate organizada por el Programa La Argentina Reciente – IESAC, Universidad Nacional de Quilmes, y convocada bajo el título “Coronavirus y crisis capitalista”. Con ese fin, redacté un texto para la intervención inicial. En esta nota lo reproduzco, con algunas correcciones y cambios. La intervención oral puede escucharse (aquí). Empezamos señalando la magnitud de la crisis y caída de la economía capitalista en 2020.
Hasta el estallido de la pandemia la crisis de 2008-09. había sido la más profunda y geográficamente extendida desde el fin de la Segunda Guerra. En 2009 el producto global cayó 0,5% y el de los países adelantados 3,4%.

La crisis de 2020 fue, sin embargo, más profunda: el producto global cayó 3,1% y el de los países adelantados 4,5%.

Las causas de las crisis también fueron distintas. La de 2008-09 fue de sobreproducción y sobreacumulación, y tuvo como principal disparador a EEUU. La sobreproducción se centró en la construcción residencial y el sector inmobiliario, y fue alimentada por masas dinero que no se volcaron a la inversión productiva luego de la recesión de 2001. El crédito, sobre-extendido, fue crucial para que la crisis se difundiera al resto de la economía, primero en EEUU y luego a nivel mundial. Las crisis de realización, como fue la de 2008-09, remiten a la contradicción entre una producción que tiende a desarrollarse por encima de todo límite; y un mercado que no puede absorber ese producto. Cuando la sobreproducción y sobreacumulación ocurren en las ramas que han sido las más dinámicas durante la fase de ascenso del ciclo económico, en su caída arrastran, inevitablemente, al resto de la economía. Analizada desde el punto de vista del circuito del capital, las crisis de sobreproducción tienen su raíz en la contradicción entre el proceso productivo y la realización del valor. Siendo, en el circuito capitalista, D: dinero; M: mercancía; MP: medios de producción; FT: fuerza de trabajo, y …P… el proceso productivo, la contradicción se establece entre este último y M’ – D’ (mercancía valorizada y dinero acrecentado por la plusvalía).
Circuito capitalista
MP
D – M … P… M’ – D’
FT
También fueron crisis de sobreproducción, entre otras, las de 1847-8;1873; 1930; y 1974-5. Son las más frecuentes en el capitalismo. Por eso Marx les prestó mucha atención (por ejemplo, a la crisis de 1847; véase aquí).
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Varias personas que siguieron el debate que tuve con Jorge Altamira acerca de la naturaleza de la URSS lo reivindicaron. Incluso un oyente lo calificó de “excelente” y agregó que fue “apasionado, militante y desde el respeto mutuo de los interlocutores. Lejos de la chicana imbécil de los reality shows de la política del espectáculo”.
Coincido en lo fundamental, y abogo por la realización de nuevos debates. Sin embargo, tengo que reconocer que hubo un punto oscuro. Fue cuando hice alusión al pronóstico de Política Obrera, en los 1980, de que la reunificación capitalista de Alemania solo ocurriría por medio de una guerra de los países imperialistas contra “los Estados obreros”. Altamira me interrumpió para objetar que él nunca había sostenido semejante cosa, y me desafió a presentar pruebas de mi afirmación. Intenté explicarle que si bien no las tenía a mano, las mismas existían. No hubo caso, Jorge insistió en que lo mío carecía de fundamento, y que eran sus adversarios (el partido francés OCI) los que habían afirmado lo que yo le atribuía.
Dada la incómoda posición en que había quedado en el debate, a la mañana siguiente, y luego de revolver durante casi una hora en mis archivos, encontré el documento al que había aludido en mi intervención. Lo publiqué (aquí), y con esto podría cerrar el desagradable episodio. Sin embargo, deseo agregar algunas reflexiones.
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En el curso del debate de ayer con Jorge Altamira hice referencia a que todavía en 1988 Política Obrera sostenía que la reunificación capitalista de Alemania solo era posible mediante una guerra mundial del imperialismo contra los “Estados obreros”. Altamira me interrumpió diciendo que eso no era cierto, y me pidió las pruebas.
Respondí que en ese momento no las tenía a mano, pero reafirmé lo dicho. Jorge insistió en que yo estaba inventando. Agregó que su corriente había previsto adecuadamente el curso que tomarían los acontecimientos; y que lo que yo decía era en realidad la posición de sus adversarios.
Pues bien, aquí cito el documento que sustenta mi afirmación. Se trata de “Las ‘tesis’ del Comité Internacional”, por Jorge Altamira y Julio N. Magri (del CC de Política Obrera), septiembre 1988, ediciones Política Obrera. En la tapa reza: Jornadas de Estudio sobre la IV Internacional, III, Fracaso de una tentativa centrista de ‘internacionalismo’, el Comité Internacional de N. Moreno y P. Lambert, de 1981.

En la página 14 dice: “La OCI [partido trotskista francés] se ha negado siempre a plantear la unidad socialista, porque sería condicionar ‘la unidad’. Pero este condicionamiento lo establece la realidad: solo el proletariado en el poder (expulsión de la burocracia en el Este, y de la burguesía en el Oeste) realizará la unidad de la nación y del proletariado alemán. La burguesía mantendrá la división o la resolverá mediante una guerra mundial contra los Estados Obreros (esto demuestra que la consigna de unidad puede llegar a llenarse de un contenido contrarrevolucionario”) (énfasis agregado).

Esto lo afirmó entonces Jorge Altamira un año antes de que se produjera la reunificación de Alemania, sin que el proletariado tomara el poder, y sin que se produjera la pronosticada “guerra mundial contra los Estados Obreros”.
Debate sobre la URSS
Sábado 30 de octubre a las 18 horas
YouTube: https://youtu.be/Vc6b5K4gnAs
Twitter: https://twitter.com/GuadagnoFacundo/status/1449099584580501505
Facebook: https://www.facebook.com/events/369679038187102?ref=newsfeed
Burocracia, “control obrero” y reformismo

Durante el debate televisado, realizado el miércoles 20 de octubre, el candidato a diputado nacional por el FIT-Unidad, y militante del PTS, Nicolás Del Caño, propuso: “Es hora que los sindicatos en vez de hacer marchas para hacerle campaña al gobierno se movilicen junto con toda la población para pararle la mano a estos empresarios e imponer como medidas de emergencia el control efectivo de los precios, con control de la producción y sus costos por parte de los trabajadores de esas empresas. Y las empresas que desabastecen o maniobran para no cumplir el control de precios deben ser declaradas de utilidad pública y nacionalizadas bajo gestión de sus trabajadores» (aquí)
¿Los sindicatos en Argentina estableciendo el control obrero de la producción y los precios? ¿Esto se propone como medida revolucionaria? ¿Y las direcciones de esos sindicatos? ¿Y los programas y orientaciones políticas que defienden esas direcciones? ¿Y los intereses económicos de esas direcciones? Para ir a casos particulares e ilustrativos: ¿Se imaginan a los Moyano controlando los precios del servicio de recolección de basura? ¿A Lingeri a cargo del precio del cloro? ¿A Zanola metido con los costos de producción de los medicamentos contra el cáncer? ¿Y qué decir de las repetidas alianzas de intereses, bajo todo tipo de formas, entre esa burocracia sindical y la “burguesía nacional”? ¿Controlando producción y precios “nacionales y populares”? Las preguntas, claro está, son retóricas, pero van a una cuestión clave de la política socialista: no mentir a las masas; no vender humo (y algunos venden humo de la peor especie, reformismo-burocrático). Hay que decirlo con todas las letras: el control obrero real no puede establecerse si no se acaba con la burocracia sindical y si las masas obreras no se insurreccionan.
Lee el resto de esta entrada »Charla debate «Capital, pandemia y crisis»
Charla debate con Rolando Astarita: «Coronavirus y crisis de la economía capitalista»
Jueves 21 de octubre 18 horas
En el marco del Seminario Corona-crisis: Capital, pandemia y crisis internacional
Organiza: Programa La Argentina Reciente – IESAC
Coordinan: Matías Eskenazi (UNQ-UADER); Santiago Junal (UNQ-UNGS); Gerardo Oviedo (UNQ); Gerardo Iraci (UNQ-Conicet).
Declarado de interés por el Departamento de Economía y Administración (UNQ)
¿Y si lo llaman FIK-Unidad?

En el día de ayer, 17 de octubre –día de la Lealtad peronista- Luis D’Elía y Gabriel Mariotto, dirigentes de la izquierda kirchnerista compartieron un programa en Crónica TV con el candidato de Izquierda Socialista, y del FIT-Unidad, Rubén “el Pollo” Sobrero. El Pollo es dirigente ferroviario de la seccional Gran Buenos Aires Oeste. El debate completo puede seguirse en https://www.youtube.com/watch?v=KzzojsB9aR8. Reproduzco los pasajes más significativos de la intervención de Sobrero.
Luego de una introducción-editorial del periodista, habló el Pollo: “En primer lugar, yo no soy peronista pero quiero darle un saludo a todos los compañeros, a los verdaderos compañeros peronistas como mi viejo, no a los traidores. Feliz día para ustedes. Yo venía escuchando y quedé encantado con el editorial que hiciste, porque acá estás poniendo blanco sobre negro los verdaderos problemas que tenemos que discutir: el tema de la deuda externa, de las empresas, qué modelo necesitamos, me parece que es eso lo fundamental que tenemos que discutir porque se vienen tiempos muy complicados, sabés que por este camino chocamos con una mega devaluación en cualquier momento”. (…)
“Es muy importante lo que he planteado porque tiene que ver con toda una discusión que hay de fondo acá, que es hacia dónde va la Argentina. Porque esta derechización que hay de un sector de la sociedad no se puede combatir con más derecha. (…) Hay que discutir dónde fueron a parar los 45.000 millones de dólares de deuda de Macri. Desafío a cualquiera, a los macristas, que me digan que con esos 45.000 millones hicieron aunque sea una vereda, una calle; no les pido un hospital. Esas son las cosas que tenemos que discutir. Porque si nosotros entramos en la agenda que nos quiere imponer la derecha, estamos complicados, compañeros. …. La derecha no está fuerte, nosotros no estamos en la calle. Nosotros tenemos que recuperar la calle. (…)
Lee el resto de esta entrada »Bregman, un discurso despojado de carga socialista

El miércoles 13 de octubre pasado se televisó el debate entre los cuatro principales candidatos a diputados por la ciudad de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, Javier Milei, Leandro Santoro y Myriam Bregman, esta última candidata del PTS y del FIT-U. El PTS y los partidos que integran el FIT se reclaman defensores de las posiciones de Marx.
Desde el marxismo se ha defendido la participación en elecciones y en los parlamentos burgueses como una forma de hacer propaganda y difundir las ideas del socialismo científico, con especial énfasis en la crítica a una sociedad que se basa en la explotación del trabajo. La participación en las elecciones con el mero objetivo de conseguir votos y diputados siempre se la consideró -en las tradiciones del marxismo revolucionario- como una manifestación de cretinismo parlamentario. Insisto, lo fundamental es hacer propaganda por las ideas del socialismo científico, en la línea de Marx y Engels.
Pues bien, las ideas de Marx se expresan en conceptos básicos fundamentales. Entre ellos:
Capital / clase capitalista / clase obrera / burguesía / Estado burgués / burocracia estatal capitalista / democracia burguesa / Estado obrero / democracia obrera / clases sociales / lucha de clases / revolución socialista / socialismo / comunismo / colectivización / independencia de clase / conciencia de clase / internacionalismo / nacionalismo burgués / propiedad privada / ideología burguesa / Justicia burguesa / Parlamento burgués / producción capitalista / mercancía y mercado / fuerza de trabajo / explotación del trabajo / plusvalía / modo de producción / relaciones de producción / alienación del trabajo / ejército industrial de reserva / propiedad privada de la tierra y renta agraria / concentración del capital y su inevitabilidad / marxismo / materialismo histórico / materialismo /contradicciones sociales.
Significativamente, ninguno de estos términos apareció en las intervenciones de Bregman. Y solo una vez mencionó la palabra capitalismo, para referirse a la degradación del medio ambiente, no a la explotación del trabajo.
Por supuesto, no pido que se presenten todos esos conceptos en un debate. Pero sí hay derecho a exigir que un partido que se dice marxista diga “algo” basado en la teoría de Marx. Pero nada. A Bregman y a sus asesores no se les cruzó una idea tomada del arsenal crítico del marxismo. No es un olvido, sino la consecuencia de estar inmersos en el electoralismo burgués más ramplón. Y en particular, del afán de agradar al público progresista – y nacional, faltaba más. Para eso necesitan hacer desaparecer el filo crítico, subversivo, contenido en el marxismo. Una actitud que enlaza con el intento de borrar las tradiciones revolucionarias del socialismo, que he discutido en otras notas (aquí). O con haber transformado a El Capital en un texto “para los días de fiesta” (véase aquí). Para terminar, puedo anticipar la respuesta a esta crítica: «tenemos razón porque tenemos votos». Amén.
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/10JZ2IBEX0-HjYapJEV7eq-xo0mbwnJS-Wmpne4bNz9k/edit?usp=sharing
Espert y la justificación imposible: la propiedad privada de la tierra

Recientemente José Luis Espert declaró: “Estoy harto de la guerra de los zurdos contra el campo, harto”. Para los lectores del extranjero, preciso que Espert es un economista, candidato a diputado nacional del frente Avanza Libertad.
Pues bien, no sé qué dicen los “zurdos” en general, pero desde el enfoque marxista el cuestionamiento no es “al campo” (o a la tierra, la naturaleza, etcétera), sino a la propiedad privada del campo, la tierra, la naturaleza. Lo cual atañe a los presupuestos históricos del capitalismo y a los fundamentos de la renta agraria. El cuestionamiento se resume en la pregunta: ¿cuál es la justificación de la propiedad privada de la tierra? Marx lo plantea de la siguiente manera: “La propiedad de la tierra presupone el monopolio de ciertas personas sobre determinadas porciones del planeta, sobre las cuales pueden disponer como esferas exclusivas de su arbitrio privado, con exclusión de los demás” (El Capital, t. 3, p. 793). Esto es, en algún momento de la historia humana (variando según regiones o países) hubo personas que se apropiaron, bajo la forma de propiedad privada, de las tierras (o minas, cursos de aguas, etcétera), dejando a otros con poco o nada.
La crítica de Marx a esta relación se precisa en la crítica que dirige al desarrollo de Hegel sobre la propiedad de la tierra. Recordemos que para Hegel la propiedad es la existencia racional de una persona y la expresión (objetivación) de una personalidad particular (me baso en David Rose, Hegel’s Philosophy of Right. A Reader’s Guide”, p. 65 y siguientes). Según Hegel, la voluntad subjetiva debe ser reconocida como libertad, y ello requiere la institución de la propiedad. Por eso afirma que “en la propiedad las personas se reconocen unas a otras como personas”. Por ejemplo, siempre según Hegel, me afirmo como un individuo libre a través de la apropiación de los objetos de mis deseos y necesidades. Por eso, la propiedad, que Hegel supone privada, me libera de la dependencia del sobrevivir cotidiano. Y así, la actualización de la voluntad interior a través de la propiedad toma la forma de la apropiación privada, de su uso y enajenación. Es a través de esta relación con el bien, (en particular la tierra) que una persona es identificada por la gente como un individuo y se respeta su libertad.
Lee el resto de esta entrada »El populismo pequeñoburgués y el marxismo

En Izquierda Diario, del PTS, leemos: “El problema es la concentración de la riqueza, los fugadores seriales, sus representantes políticos y su impunidad judicial. En todo, caso los trabajadores, trabajadoras y las mayorías populares son la solución” (“El problema de la riqueza”, Fernando Rosso, 7/10/2021; aquí).
O sea, según Rosso y el PTS, los padecimientos de los trabajadores se deben al capital concentrado, a las grandes corporaciones y grandes grupos económicos. Es la crítica al capital desde el punto de vista del populismo: el problema con el capital reside en que es demasiado grande, demasiado concentrado. Por favor, algo más a la medida familiar, y criolla. Pero además, si el problema es la concentración del capital, el programa “transformador” debería ser la “desconcentración” del capital. Es la idea dominante en el progresismo izquierdista: idealiza a la pequeña producción y la opone a la gran producción capitalista.
Pero esa oposición carece de contenido real. “En la práctica, el pequeño productor ensalzado por los románticos y los populistas no es más que un pequeño burgués que se encuentra con las mismas relaciones contradictorias que los otros miembros de la sociedad capitalista y lucha como ellos para defenderse, cosa que, por una parte, produce constantemente una pequeña minoría de grandes burgueses, y por otra arroja a la mayoría hacia las filas del proletariado”. En este respecto, lo distintivo es que el populista “no comprende el vínculo entre la pequeña producción, a la que idealiza; y el gran capital, al que rechaza” (Lenin, “Caracterización del romanticismo económico”).
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