La caída de la URSS y el debate con el trotskismo

En una nota anterior (aquí), y en oposición al trotskismo, argumenté por qué en los 1930, aproximadamente, la URSS dejó de ser un Estado proletario. También sostuve que a partir de los 1970 el desarrollo económico de la URSS se debilitó en forma creciente. En este respecto, y en polémica con Altamira, sostuve que no existe una planificación socialista-burocrática. Es que anulada la democracia obrera, y suprimidas “desde arriba” las señales del mercado (en la economía soviética los precios, en su mayoría, eran establecidos por los organismos estatales), la planificación en la URSS avanzaba a ciegas. De ahí los desequilibrios, cuellos de botella, sobreutilización de recursos (materiales y humanos), escaseces y despilfarros (véase, Nove, 1986, para una descripción detallada). A lo que se sumaba la baja productividad y la desafección de las masas trabajadoras con respecto a la propiedad estatal. Como resultado de estos factores, a mediados de los1980 era cada vez más claro el estancamiento y el atraso productivo. Así, aumentaba la distancia entre la economía soviética y las economías de los países capitalistas avanzados. Sostuve entonces que la razón de fondo de la caída y disolución de la URSS fue su creciente estancamiento económico, la enajenación de las masas trabajadoras con relación a lo que se suponía era “su” Estado, y la imposibilidad de resistir la presión del mercado mundial y el avance –marcado desde fines de los 1970- de la mundialización del capital.
Lee el resto de esta entrada »Consideraciones sobre la “correlación de fuerzas”

Días atrás Fernando Rosso, del PTS, escribió una nota en Izquierda Diario que lleva por título “No culpes a la correlación de fuerzas” (aquí). Marcelo Ramal, de Política Obrera, criticó la posición de Rosso y el PTS en “El PTS invita al kirchnerismo a modificar ‘la correlación de fuerzas’” (aquí).
En forma resumida: Rosso señala que Leandro Santoro, del Frente de todos, rechaza una ruptura del gobierno con el FMI porque “no da la correlación de fuerzas”. Rosso sostiene que no hay que resignarse ante la correlación de fuerzas, y hay que intentar cambiarla con la lucha. Pero como el Frente de Todos no lo hace, concluye que lo más probable es que ya esté siendo gobernado por el FMI y “los poderes fácticos”. Ramal plantea que lo de Rosso – PTS es una invitación a formar un frente con el kirchnerismo para modificar la correlación de fuerzas. Coincidiendo con este aspecto de la crítica de Ramal, en lo que sigue presento algunas consideraciones críticas de la posición de Rosso y el PTS.
Lee el resto de esta entrada »Debate con el trotskismo sobre la URSS

Con vistas al debate que tuve con Jorge Altamira acerca de la URSS (aquí) preparé un texto, que, por razones de tiempo, expuse parcialmente. En esta nota lo reproduzco completo.
El análisis y caracterización de la naturaleza de la URSS tiene importancia para el debate sobre la transición al socialismo, esto es, el programa para la emancipación de la clase obrera, así como para la crítica ideológica y política del capitalismo. A grandes rasgos podemos decir que hubo cuatro interpretaciones principales de qué fue la URSS:
1) Socialista desde aproximadamente los años 1930 (con precisiones del tipo “socialismo en lo fundamental”, “socialismo real” y semejantes).
2) Capitalismo de Estado.
3) Estado obrero burocrático.
4) Estado burocrático, no obrero, no capitalista, desde aproximadamente los 1930.
La idea de que la URSS habría llegado al socialismo –entendido este en el sentido del programa de Marx y Engels- fue rebatida por Trotsky con un argumento central: si el socialismo significa una sociedad en la que desaparecieron las clases, y en la que el Estado también tiende a desaparecer, no hay manera de sostener que en los 1930, en la URSS se había realizado el socialismo. Como señalaba Trotsky en La revolución traicionada, el Estado soviético se hacía cada vez “más despótico”; “los mandatarios de la clase obrera” se burocratizaban; “la burocracia se erige por encima de la sociedad”; y las desigualdades aumentaban. Imposible sostener, como hacía el stalinismo, que en los 1930, en la URSS apenas quedaban “los últimos vestigios del capitalismo”.
En cuanto a la caracterización de capitalismo de Estado, no permite dar cuenta de la especificidad soviética. Planteado en la forma de preguntas: ¿un capitalismo donde no regían las leyes de la acumulación y crisis capitalista, ni actuaba la ley del valor trabajo? ¿En el que la inversión no se decidía según criterios de rentabilidad? ¿En que no existían las crisis de sobreproducción? Parece insostenible. Con el agregado que tampoco permite entender el cambio cualitativo que implicó la caída del régimen stalinista, a principios de los 1990.
Estas discusiones son importantes, pero en esta intervención me voy a concentrar en la caracterización de Trotsky de la URSS como Estado obrero burocrático y la de Estado burocrático, no obrero, no capitalista, que defiendo.
Lee el resto de esta entrada »Dos chantas sobre Nahuel Moreno

En el día de hoy, 7 de noviembre, se publica en La Nación “El rebelde que incomoda a la casta intelectual”, de Jorge Fernández Díaz (véase aquí)
En su nota Fernández Díaz comenta y elogia El tiempo de una vida, libro en el cual “el rebelde” Juan José Sebreli repasa su trayectoria política, que incluye un período de acercamiento a Nahuel Moreno. Para quienes no lo conozcan, Moreno fue un líder trotskista, principal dirigente, en los 1970, del Partido Socialista de los Trabajadores, que en los 1980 se transformó en el Movimiento Al Socialismo.
Escribe Fernández Díaz: “Su relación [de Sebreli] con un dirigente mítico y enigmático -Nahuel Moreno- contiene momentos hilarantes. Aquellos jóvenes trotskistas habían decidido captar a los obreros del Sindicato de la Carne. “Y todos los militantes vivían, por supuesto, en el Centro y jamás habían pisado el Dock Sud -narra-. Nahuel se fue entonces a la Biblioteca Nacional para consultar los mapas y sobre esa base se repartieron el trabajo, pero cuando llegaron comprobaron que se trataba de una zona de baldíos”. Luego ante la inminencia de una asamblea que ese mismo sindicato iba a celebrar en el cine Edén, se vieron obligados a pensar pensar “como mimetizarse con la clase obrera” y se pusieron “a estudiar la manera de vestir de los proletarios. No encontrando otra documentación a mano que las películas, decidieron ir todos ellos con pañuelos blancos al cuello, tal como imaginaban a los proletarios los vestuaristas de Argentina Sono Film. Lograron, como es de suponer, el efecto contrario, llamando la atención del resto de los concurrentes; los obreros del frigorífico ya no usaban lengue”.
Lee el resto de esta entrada »Coronavirus y crisis capitalista
El jueves 26 de octubre di una charla-debate organizada por el Programa La Argentina Reciente – IESAC, Universidad Nacional de Quilmes, y convocada bajo el título “Coronavirus y crisis capitalista”. Con ese fin, redacté un texto para la intervención inicial. En esta nota lo reproduzco, con algunas correcciones y cambios. La intervención oral puede escucharse (aquí). Empezamos señalando la magnitud de la crisis y caída de la economía capitalista en 2020.
Hasta el estallido de la pandemia la crisis de 2008-09. había sido la más profunda y geográficamente extendida desde el fin de la Segunda Guerra. En 2009 el producto global cayó 0,5% y el de los países adelantados 3,4%.

La crisis de 2020 fue, sin embargo, más profunda: el producto global cayó 3,1% y el de los países adelantados 4,5%.

Las causas de las crisis también fueron distintas. La de 2008-09 fue de sobreproducción y sobreacumulación, y tuvo como principal disparador a EEUU. La sobreproducción se centró en la construcción residencial y el sector inmobiliario, y fue alimentada por masas dinero que no se volcaron a la inversión productiva luego de la recesión de 2001. El crédito, sobre-extendido, fue crucial para que la crisis se difundiera al resto de la economía, primero en EEUU y luego a nivel mundial. Las crisis de realización, como fue la de 2008-09, remiten a la contradicción entre una producción que tiende a desarrollarse por encima de todo límite; y un mercado que no puede absorber ese producto. Cuando la sobreproducción y sobreacumulación ocurren en las ramas que han sido las más dinámicas durante la fase de ascenso del ciclo económico, en su caída arrastran, inevitablemente, al resto de la economía. Analizada desde el punto de vista del circuito del capital, las crisis de sobreproducción tienen su raíz en la contradicción entre el proceso productivo y la realización del valor. Siendo, en el circuito capitalista, D: dinero; M: mercancía; MP: medios de producción; FT: fuerza de trabajo, y …P… el proceso productivo, la contradicción se establece entre este último y M’ – D’ (mercancía valorizada y dinero acrecentado por la plusvalía).
Circuito capitalista
MP
D – M … P… M’ – D’
FT
También fueron crisis de sobreproducción, entre otras, las de 1847-8;1873; 1930; y 1974-5. Son las más frecuentes en el capitalismo. Por eso Marx les prestó mucha atención (por ejemplo, a la crisis de 1847; véase aquí).
Lee el resto de esta entrada »Argumentos, maniobras discursivas y debates

Varias personas que siguieron el debate que tuve con Jorge Altamira acerca de la naturaleza de la URSS lo reivindicaron. Incluso un oyente lo calificó de “excelente” y agregó que fue “apasionado, militante y desde el respeto mutuo de los interlocutores. Lejos de la chicana imbécil de los reality shows de la política del espectáculo”.
Coincido en lo fundamental, y abogo por la realización de nuevos debates. Sin embargo, tengo que reconocer que hubo un punto oscuro. Fue cuando hice alusión al pronóstico de Política Obrera, en los 1980, de que la reunificación capitalista de Alemania solo ocurriría por medio de una guerra de los países imperialistas contra “los Estados obreros”. Altamira me interrumpió para objetar que él nunca había sostenido semejante cosa, y me desafió a presentar pruebas de mi afirmación. Intenté explicarle que si bien no las tenía a mano, las mismas existían. No hubo caso, Jorge insistió en que lo mío carecía de fundamento, y que eran sus adversarios (el partido francés OCI) los que habían afirmado lo que yo le atribuía.
Dada la incómoda posición en que había quedado en el debate, a la mañana siguiente, y luego de revolver durante casi una hora en mis archivos, encontré el documento al que había aludido en mi intervención. Lo publiqué (aquí), y con esto podría cerrar el desagradable episodio. Sin embargo, deseo agregar algunas reflexiones.
Lee el resto de esta entrada »Refrescando la memoria de Jorge Altamira

En el curso del debate de ayer con Jorge Altamira hice referencia a que todavía en 1988 Política Obrera sostenía que la reunificación capitalista de Alemania solo era posible mediante una guerra mundial del imperialismo contra los “Estados obreros”. Altamira me interrumpió diciendo que eso no era cierto, y me pidió las pruebas.
Respondí que en ese momento no las tenía a mano, pero reafirmé lo dicho. Jorge insistió en que yo estaba inventando. Agregó que su corriente había previsto adecuadamente el curso que tomarían los acontecimientos; y que lo que yo decía era en realidad la posición de sus adversarios.
Pues bien, aquí cito el documento que sustenta mi afirmación. Se trata de “Las ‘tesis’ del Comité Internacional”, por Jorge Altamira y Julio N. Magri (del CC de Política Obrera), septiembre 1988, ediciones Política Obrera. En la tapa reza: Jornadas de Estudio sobre la IV Internacional, III, Fracaso de una tentativa centrista de ‘internacionalismo’, el Comité Internacional de N. Moreno y P. Lambert, de 1981.

En la página 14 dice: “La OCI [partido trotskista francés] se ha negado siempre a plantear la unidad socialista, porque sería condicionar ‘la unidad’. Pero este condicionamiento lo establece la realidad: solo el proletariado en el poder (expulsión de la burocracia en el Este, y de la burguesía en el Oeste) realizará la unidad de la nación y del proletariado alemán. La burguesía mantendrá la división o la resolverá mediante una guerra mundial contra los Estados Obreros (esto demuestra que la consigna de unidad puede llegar a llenarse de un contenido contrarrevolucionario”) (énfasis agregado).

Esto lo afirmó entonces Jorge Altamira un año antes de que se produjera la reunificación de Alemania, sin que el proletariado tomara el poder, y sin que se produjera la pronosticada “guerra mundial contra los Estados Obreros”.
Debate sobre la URSS
Sábado 30 de octubre a las 18 horas
YouTube: https://youtu.be/Vc6b5K4gnAs
Twitter: https://twitter.com/GuadagnoFacundo/status/1449099584580501505
Facebook: https://www.facebook.com/events/369679038187102?ref=newsfeed
Burocracia, “control obrero” y reformismo

Durante el debate televisado, realizado el miércoles 20 de octubre, el candidato a diputado nacional por el FIT-Unidad, y militante del PTS, Nicolás Del Caño, propuso: “Es hora que los sindicatos en vez de hacer marchas para hacerle campaña al gobierno se movilicen junto con toda la población para pararle la mano a estos empresarios e imponer como medidas de emergencia el control efectivo de los precios, con control de la producción y sus costos por parte de los trabajadores de esas empresas. Y las empresas que desabastecen o maniobran para no cumplir el control de precios deben ser declaradas de utilidad pública y nacionalizadas bajo gestión de sus trabajadores» (aquí)
¿Los sindicatos en Argentina estableciendo el control obrero de la producción y los precios? ¿Esto se propone como medida revolucionaria? ¿Y las direcciones de esos sindicatos? ¿Y los programas y orientaciones políticas que defienden esas direcciones? ¿Y los intereses económicos de esas direcciones? Para ir a casos particulares e ilustrativos: ¿Se imaginan a los Moyano controlando los precios del servicio de recolección de basura? ¿A Lingeri a cargo del precio del cloro? ¿A Zanola metido con los costos de producción de los medicamentos contra el cáncer? ¿Y qué decir de las repetidas alianzas de intereses, bajo todo tipo de formas, entre esa burocracia sindical y la “burguesía nacional”? ¿Controlando producción y precios “nacionales y populares”? Las preguntas, claro está, son retóricas, pero van a una cuestión clave de la política socialista: no mentir a las masas; no vender humo (y algunos venden humo de la peor especie, reformismo-burocrático). Hay que decirlo con todas las letras: el control obrero real no puede establecerse si no se acaba con la burocracia sindical y si las masas obreras no se insurreccionan.
Lee el resto de esta entrada »Charla debate «Capital, pandemia y crisis»
Charla debate con Rolando Astarita: «Coronavirus y crisis de la economía capitalista»
Jueves 21 de octubre 18 horas
En el marco del Seminario Corona-crisis: Capital, pandemia y crisis internacional
Organiza: Programa La Argentina Reciente – IESAC
Coordinan: Matías Eskenazi (UNQ-UADER); Santiago Junal (UNQ-UNGS); Gerardo Oviedo (UNQ); Gerardo Iraci (UNQ-Conicet).
Declarado de interés por el Departamento de Economía y Administración (UNQ)
















