Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Consideraciones sobre la “correlación de fuerzas”

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Días atrás Fernando Rosso, del PTS, escribió una nota en Izquierda Diario que lleva por título “No culpes a la correlación de fuerzas” (aquí). Marcelo Ramal, de Política Obrera, criticó la posición de Rosso y el PTS en “El PTS invita al kirchnerismo a modificar ‘la correlación de fuerzas’” (aquí).

En forma resumida: Rosso señala que Leandro Santoro, del Frente de todos, rechaza una ruptura del gobierno con el FMI porque “no da la correlación de fuerzas”. Rosso sostiene que no hay que resignarse ante la correlación de fuerzas, y hay que intentar cambiarla con la lucha. Pero como el Frente de Todos no lo hace, concluye que lo más probable es que ya esté siendo gobernado por el FMI y “los poderes fácticos”. Ramal plantea que lo de Rosso – PTS es una invitación a formar un frente con el kirchnerismo para modificar la correlación de fuerzas. Coincidiendo con este aspecto de la crítica de Ramal, en lo que sigue presento algunas consideraciones críticas de la posición de Rosso y el PTS.

Ayudando al espacio nacional y popular

Empiezo señalando que desde su título (“No culpes a la correlación de fuerzas”) la nota de Rosso se ubica en la perspectiva de ayudar al “espacio nacional y popular” con el “animate a combatir al FMI y a los poderes fácticos. Si no luchás, ellos te dominan. Sos un político, no un comentarista de la realidad”. La idea es que la coalición gobernante, o facciones importantes de ella, no asumen los riesgos de enfrentar al FMI y a los “poderes fácticos”. Una postura que va de la mano con el discurso de “no se puede enfrentar a la derecha con Manzur, Domínguez y Aníbal Fernández” (Bregman en el cierre de campaña del FIT-U). Y es la queja del ala “patriótica radicalizada” (los D’Elía, Boudou, y similares) frente a las “claudicaciones” del gobierno FyF. Por eso también, cuando Santoro dice que en las PASO se fortalecieron la derecha y la ultraderecha, Rosso avisa que el FIT-U es la tercera fuerza (¿acaso no suma al campo popular en la “correlación de fuerzas”?).   

Véase, por otra parte, la afinidad del planteo de Rosso-Bregman con el que levanta el Pollo Sobrero, de Izquierda Socialista (aquí).  

“Correlación de fuerzas” e independencia de clase

Rosso sostiene que la correlación de fuerzas no es un hecho natural, conformado por una estructura económica, política y social; y que se modifica con la lucha. Con esa premisa, critica el razonamiento que dice “no lucho porque no lo habilita la relación de fuerzas y la relación de fuerzas se agrava porque no lucho”.

Que la correlación de fuerzas no es natural parece obvio. Pero esto es una cosa, y otra muy distinta es sacar de la “correlación de fuerzas” la “estructura económica, política y social”. Es que si hacemos abstracción de los factores económicos, sociales y políticos, la “correlación de fuerzas” se transforma en una abstracción vacía. Y lo que hay que cuestionarse, en primer lugar, es a qué fuerzas nos estamos refiriendo. Para bajar a tierra la cuestión, la pregunta es: ¿La nota de Rosso trata de la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo? ¿O de la correlación de fuerzas entre el “espacio nacional” y el “frente oligárquico antinacional”?

Si se tratara de lo primero, habría tenido que referirse a la contradicción entre el capital y el trabajo, y decir que esa contradicción es imposible de subsumir en coalición alguna con facciones de la burguesía nacional. Pero es lo que no hace Rosso. Por eso abstrae a la “correlación de fuerzas” de las estructuras económicas, sociales y políticas, para centrar el problema en que el FMI y “los factores de poder” se imponen a los bienintencionados que no se animan a luchar. Con lo que llegamos al discurso frentepopulista de toda la vida de los stalinistas. El empeño de estos siempre fue pasar a segundo plano la contradicción de clase, en aras de la unidad progre-antiimperialista-antioligárquica. Por eso, vaciar de contenido de clase a la “correlación de fuerzas” es negar el punto neurálgico: el carácter irreconciliable entre los intereses del capital (nacional o extranjero; grande o pequeño) y de los asalariados: “Un último consejo: proletarios y semi-proletarios de las ciudades y del campo, organícense separadamente. No confíen en ningún pequeño propietario, incluso trabajador…” (Lenin, citado por Trotsky en Stalin, el gran organizador de derrotas). ¿Les suena? ¿O les hace ruido?

Correlación de fuerzas y reformismo

Al vaciar de contenido a la correlación de fuerzas Rosso la deja en el aire. Pero la correlación de fuerzas entre las clases sociales, o entre sus fracciones, está indefectiblemente condicionada por las estructuras económicas y sociales. Se trata de una idea básica del marxismo, que por eso mismo señala, además, los límites del reformismo burgués o pequeñoburgués. Por ejemplo, y según la teoría marxista, en tanto domine la relación de producción capitalista, inevitable y tendencialmente se reproducirá la relación capital – trabajo asalariado, y no hay correlación de fuerzas que lo impida. A menos, claro está, que una revolución acabe con la propiedad privada de los medios de producción.

De la misma manera, en tanto exista el capitalismo no hay correlación de fuerzas que impida la tendencia a la concentración y centralización del capital. Y así podríamos seguir. Lo importante es que estas restricciones objetivas, que marcan a fuego la necesidad de acabar con el sistema basado en el trabajo asalariado, hay que hacerlas explícitas. Pero eso es lo que no hacen los socialistas que están sumergidos en el electoralismo burgués y el cretinismo parlamentario (sobre cretinismo parlamentario, aquí). La razón de fondo: existe una conexión orgánica entre el silencio sobre ese fundamento material del conflicto de clases, y el flirteo con el “campo nacional y popular”, saltando alegremente toda barrera de clase.   

 Correlación de fuerzas y política socialista

Rosso dice que “las socialdemocracias históricas (y los stalinismos)” pensaban que no importaban los combates “porque todos los caminos conducían al socialismo”. Me pregunto de dónde saca semejante cosa. ¿Cómo se puede decir, por ejemplo, que a la socialdemocracia “histórica” no le importaba los combates por las ocho horas de trabajo? ¿Cómo se puede pensar que millones de obreros hayan seguido a sus direcciones socialdemócratas o stalinistas sin que estas prestaran atención alguna a sus combates cotidianos? ¿Qué seriedad tiene esto?

Pero además, en muchos aspectos el mensaje stalinista fue el opuesto de lo que sugiere Rosso. Por ejemplo, en relación a la construcción del socialismo en la URSS, o en China. Es que frente a la crítica trotskista de que el socialismo no se puede construir desde el atraso de las fuerzas productivas y al interior de una nación, los dirigentes soviéticos y maoístas respondieron que era superable con la movilización y voluntad socialista de las masas. Esto es, con la “correlación de fuerzas”. Un programa que llevó al extremo el subjetivismo, alimentó el nacionalismo anti-socialista, y terminó en derrota y frustración. Como puede comprobarse una vez más, no se pueden desconocer impunemente los límites que tienen las “correlaciones de fuerza”.  

Para elaborar política es necesario tener en cuenta la relación de fuerzas

 Como ocurre con frecuencia, el conciliacionismo de clase va de la mano de formulaciones infantil-izquierdistas. Es que contra lo que da a entender Rosso, el marxismo siempre tuvo en cuenta la “correlación de fuerzas” para decidir cursos a seguir. Un ejemplo: lo que hizo el partido Bolchevique en julio de 1917, cuando obreros y soldados de Petrogrado presionaban para tomar el poder, pero los dirigentes revolucionarios consideraban que todavía no estaban dadas las condiciones. En palabras de Trotsky: “… el estado de conciencia de las masas populares, que eran la instancia inapelable de la política revolucionaria, excluía la posibilidad de la toma del poder por los bolcheviques en julio” (Historia de la revolución rusa, p. 83, t. 2, edición Galerna).

En otros términos, si la correlación de fuerzas no es favorable para lanzar determinada lucha, es mero infantilismo decir “lanzamos igual la lucha porque no nos resignamos a la correlación de fuerzas”. No se trata solo de asumir, o no, algún riesgo mayor o menor, sino de las consecuencias desastrosas que pueden tener ciertas acciones emprendidas por vanguardias que quieren cambiar con su accionar las “correlaciones de fuerzas”, pasando por alto las relaciones objetivas. El marxismo no tiene nada que ver con el aventurerismo ultra (y para colmo, profundamente oportunista).    

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1JEdKz4CCSbvl9n6G-9zAqXAsZ9j78Pz_egQuzhsQwbQ/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

13/11/2021 a 16:02

Publicado en General

12 respuestas

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  1. «En otros términos, si la correlación de fuerzas no es favorable para lanzar determinada lucha, es mero infantilismo decir “lanzamos igual la lucha porque no nos resignamos a la correlación de fuerzas”»

    Sería infantil si realmente quisieran luchar, pero no es el caso, solo quieren sacarle un votito por la izquierda al peronismo.

    Una economista burguesa dijo hace poco «la izquierda propone que trabajemos 6hs para bajar la desocupacion…¿por que mejor no trabajamos una hora por dia y que vengan a trabajar aca todos los desocupados de Latinoamerica? ¿Saben lo que es la productividad?»

    No hay manera de contestar a esa reduccion al absurdo por como plantean las cosas la propia izquierda. Lo sabrían si discutieran o escucharan a cualquiera que no sea de su propia secta. Son un desastre.

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    German

    13/11/2021 at 18:43

  2. Una economista burguesa dijo «¿Saben lo que es la productividad?”. Ignoro quién fue, ni si alguien le contestó. ¿O nadie le contestó? Pienso que, precisamente, si el problema es que «el socialismo no se puede construir desde el atraso de las fuerzas productivas y al interior de una nación», el papel de la propaganda socialista sería explicar cómo el desarrollo de las fuerzas productivas hoy, la productividad del trabajo hoy, el grado de internacionalización de las relaciones de producción hoy, hacen posible hoy lo que también, relativamente, era posible ayer pero por caminos mucho más tortuosos e inciertos. Una cosa es la «correlación de fuerzas» en el plano superestructural de la política y otra cosa en la definición general de un estadio del desarrollo humano, las condiciones para pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad. El gran tema sería proponer un programa de la revolución socialista hoy posible y cómo. El nacional-populismo fue un callejón sin salida pero explicable por las condiciones históricas de aquel tiempo. Hoy es otro tiempo. No sé si alguien desarrollando esa idea, hoy en Argentina.

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    fernando moyano

    14/11/2021 at 10:17

  3. Son dos cosas distintas la correlación de fuerzas y la formulación de que política para movilizarse contra los capitalistas. Está explicado en el Programa de Transicion:»La oientacion de las masas esta determinada de un lado por la política de los aparatos y del otro por las bases materiales del capitalismo en descomposición. De estos dos factores este último es el determinante». Los marxistas siempre partimos de las condiciones de existencia en que la descomposición del capitalismo somete a miles o millones para elaborar política y la debemos expresar de acuerdo al grado de comprensión de esos miles o millones. Por eso lo primero a responderse es, en Argentina, hoy, donde se expresa en el plano político la masa humana que todos los días resiste a la descomposición capitalista??

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    Ariel Quiroga

    14/11/2021 at 11:00

  4. El PTS se ha dedicado por tanto tiempo a correr por izquierda al peronismo, tratándole como si fuera un reformismo, que se han acercado más al peronismo de lo que son conscientes. Combinan oportunismo (concesiones ideológicas al peronismo para captar votos de peronistas «de izquierda») con ultraizquierdismo (insinuar que la correlación de fuerzas no importa o que se cambia con mera voluntad) y eso da la apariencia de ser revolucionarios no-sectarios.

    Pd: Me imagino totalmente posible que un secta del PTK termine chicaneando a Rolo con «te ponés del lado de Santoro» por criticar las afirmaciones ultraizquierdistas de Rosso. Así tienen la cabeza.

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    Rubén Tala

    14/11/2021 at 11:06

  5. Rolando leiste lo que escribio Eduardo Sartelli en facebook sobre tu polemica con el pts?

    Me acabo de enterar de una «polémica» entre Rolando Astarita y el PTS, donde el último se defiende de un «descubrimiento» del primero, a saber, el apoyo de los «trotskistas» a Maduro. El PTS, por boca de Guillo Pistonesi, responde como le gusta a Astarita: un ataque personal que lo coloca en su «zona de confort», la auto-victimización. Es cierto que el PTS, en LID, en su vano in……………

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    matias

    15/11/2021 at 12:09

    • No sigo a RyR.

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      rolandoastarita

      15/11/2021 at 13:26

    • Sartelli ? el sindicalista de policías? Un Milei rojo que defiende a Stalin.

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      GUS LIZA

      17/11/2021 at 05:57

    • Hola Matías. Te pregunto: en dónde se puede encontarar la crítica de Sartelli? La he buscado en el Facebook de él y en el de RyR y no la veo. Tampoco en la web de RyR (que ya de por sí es bastante caótica). Nos podrías mandar el enlace?

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      Mariano

      17/11/2021 at 12:51

  6. Perfecto Rolando. Acuerdo con la crítica, el análisis preciso y la correcta utilización teórica. Pero no vamos a lo principal, a lo que nos lleva a discutir sobre las «correlaciones de fuerza»: ¡QUE HACER!. ¿Qué hacemos, Rolando, entonces, teniendo en cuenta este análisis, las correlaciones de fuerza y las luchas a emprender? Creo que el debate sigue girando en torno a la crítica de la crítica crítica, pero de nada sirve la misma si no se es directo, claro y preciso respecto al qué hacer. Basta de farandulería teórica. La clase obrera se lanza al combate, a la constitución de la fuerza, mientras un par de polítiqueros de izquierda hablan sobre correlaciones de fuerza y su implicancia política reducida a su acción subjetiva o de su espacio político pequeñoburgues. Las campañas parlamentarias de la izquierda se limitan desde hace décadas a candidatos hegemónicos, bienhablados, pequeñoburgueses, ¡¡dejemosnos de chistes!! Ese ámbito absolutamente cooptado ya no forma parte del horizonte de disputa obrero. No hace falta demasiada claridad conceptual para darse cuenta que la izquierda partidaria, de la A a la Z, es completamente de cartón y funcional a las tendencias pequeñoburguesas y de la burocrácia partidaria sectarista de la izquierda internacional organizada en fracciones. Acá hay que ser claros. O se discute sobre el hacer y el quéhacer a futuro, o directamente se hace polvo en el viento con las palabras. La única interna a disputar es la interna social, la forma en la que se organiza objetivamente la clase obrera y las maneras de influir en ellas hacia el camino del combate de clase. El resto es charlatanería barata.

    El sáb, 13 de nov. de 2021 a la(s) 16:03, Rolando Astarita [Blog] ( comment-reply@wordpress.com) escribió:

    > rolandoastarita posted: » Días atrás Fernando Rosso, del PTS, escribió una > nota en Izquierda Diario que lleva por título “No culpes a la correlación > de fuerzas” (aquí). Marcelo Ramal, de Política Obrera, criticó la posición > de Rosso y el PTS en “El PTS invita al kirchnerismo » >

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    Julian Barbero

    15/11/2021 at 23:41

    • La eterna pregunta en la izquierda, ¿qué hacer? Mi respuesta es: cuando el marxismo está reducido a su mínima expresión, (y esta es la situación hoy) la tarea central es de crítica y propaganda. En esto pienso que tenía razón Lenin cuando decía que en situaciones como esta la primera tarea es intentar ganar a la vanguardia obrera (o a la militancia social, estudiantil, etcétera) para el programa marxista. No veo otra posibilidad. No hay manera de ganar a las masas para un programa socialista agitando algunas consignas «iluminadas» (que, para colmo, siempre están encajadas en el reformismo burgués y el nacionalismo).
      Por último, usted escribe «Basta de farandulería teórica». Como si los debates y estudios militantes fueran para el espectáculo y el entretenimiento, esto es, superfluos. Pues bien, pienso exactamente lo contrario. La derrota que hemos sufrido, el retroceso del marxismo no solo a nivel de las masas, sino también entre las personas que se consideran militantes -exaltación del nacionalismo, del estatismo, defensa de regímenes brutales como el chavista, cretinismo electoralero y un largo etcétera- no se deben a que haya habido excesiva preparación y discusión teórica, y poca militancia. Pertenezco a la generación de los 60 y 70, y lo que no se escatimó fue compromiso militante. Pensar que la derrota se debió a que nos sobró «farandulería teórica» es errar completamente en el blanco.

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      rolandoastarita

      16/11/2021 at 08:33

  7. El modelo de dos clases de Marx sirve para explicar el origen de la explotación capitalista, pero como Marx y usted mismo ha escrito en su blog todos los asalariados no producen valor existen muchos que su trabajo sirve más bien para mantener el régimen actual de explotación pero no generan valor. Entonces para explicar cómo el sistema capitalista logra mantenerse y de paso la actual correlación de fuerza tiene que analizarse el papel no de dos sino de tres clases. Explotadores capitalistas minoría, Explotados proletarios, pero también colaboradores asalariados que pueden ser igual de numerosos y no es que estén o no a favor de la explotación es que su mismo trabajo ayuda a mantenerla independientemente de su opinión personal.

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    pavel

    16/11/2021 at 13:36

    • En primer lugar Marx consideraba que los asalariados -subsumidos a una relación capitalista- pertenecían a la clase obrera, aunque fueran trabajadores improductivos. En segundo término Marx consideró diferenció a la pequeña burguesía como una clase particular. Y también a los terratenientes como una clase distinta de la clase capitalista. Asimismo en muchas obras se refirió a estratos particulares, como el lumpen.

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      rolandoastarita

      16/11/2021 at 14:32


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