Archive for the ‘General’ Category
Cinismo K, militancia y el caso López
Cinismo, cualidad o actitud del cínico. Cínico. Se aplica a la persona que comete actos vergonzosos sin ocultarse y sin sentir vergüenza por ellos. Cínico. Caradura. Desfachatado. Desvergonzado. Impúdico. Sinvergüenza (tomado del María Moliner).
No iba a escribir sobre el caso de José López (para los lectores del exterior: José López, ex secretario de Obras Públicas del gobierno de Cristina Kirchner, fue sorprendido y detenido en la madrugada del martes 14/06 cuando intentaba ocultar en un convento bolsos con casi 9 millones de dólares). En otras notas (aquí, aquí y aquí) me referí a la corrupción, su vinculación con el capitalismo y más específicamente con esa lumpen burguesía de la que López es un típico exponente. Sin embargo, hay algo que ahora quiero agregar a lo ya escrito, y se refiere al asco que genera escuchar a ex altos funcionarios y dirigentes K decir que están “indignados”, que dicen tener “bronca militante” y sentirse identificados con “los miles y miles de pibes, compañeros y compañeras, que nada tienen que ver con López, ni con millones de dólares, ni con bolsos”. Estamos ante un caso de cinismo en su máxima expresión. Es que los “miles de pibes” seguramente no tuvieron nada que ver con “millones de dólares ni con bolsos”, pero estos altos ex funcionarios sí tuvieron que ver, y mucho que ver. Lee el resto de esta entrada »
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (16)
La parte 15 de la nota, aquí
Granjas colectivas y resistencia campesina
Dada la manera forzada en que se realizó la colectivización, una vez completada la entrada de los campesinos a las granjas, el Estado se habría encontrado con una fuerte y sorda resistencia, con efectos muy negativos para la producción. Esta tesis tiene una larga tradición. Fue planteada por Trotsky, Bettelheim y Nove, entre otros. Por ejemplo Nove (1973) sostiene que las políticas estatales eran profundamente resistidas por los campesinos y su resentimiento afectó su comportamiento como productores. Esta línea de pensamiento fue profundizada en las últimas décadas por Viola, Fitzpatrick y otros historiadores, que enfatizaron la resistencia del campesino como una de las razones centrales de la baja productividad de la agricultura soviética. Por ejemplo, Viola escribe: “Al final, y cuando el poder y la política son los principales criterios, el Estado seguramente emergió victorioso de esta confrontación [se refiere a la entrada a las granjas] con el campesinado, un resultado inevitable dada los enormes poderes represivos del Estado y el localismo de la revuelta campesina. Pero fue una victoria pírrica, ya que la colectivización tuvo el efecto último de unificar a la inmensa mayoría del campesinado contra el Estado y sus políticas. Mucho después de las campañas por la colectivización de la revolución de Stalin, un campesinado, en algún sentido de la palabra, permanecería amargado a veces, y la mayor parte del tiempo empeñado en una guerra continua y no declarada basada en el empleo de constantes y múltiples artilugios de formas de resistencia pasivas y diarias en la granja colectiva” (1996). Lee el resto de esta entrada »
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (15)
La parte 14 de la nota, aquí
Excedente generado por la clase obrera
Aunque no hubo transferencia de excedente del agro a la ciudad, sí hubo una extraordinaria transferencia de mano de obra, necesaria para la industrialización. Entre 1926 y 1939 el empleo agrícola bajó de 72 a 48 millones de trabajadores; en su inmensa mayoría fueron transferidos a la industria y otras ocupaciones urbanas.
De esta manera hubo una nueva composición de la clase obrera. Los trabajadores que provenían del campo y se incorporaban a la industria carecían de experiencia sindical. Más importante aún, escapaban del hambre y estaban dispuestos a trabajar por salarios muy bajos. “La colectivización funcionó porque permitió al régimen soviético procurarse mucho grano, y por lo tanto, controlar la geografía de la distribución. Convirtió en insoportable la vida en el campo”; y en las ciudades se podía encontrar la comida que no se encontraba en el campo (Duncan, 1986). Además, muchos fueron trasladados compulsivamente a las ciudades. Para eso, las administraciones industriales firmaban acuerdos con las administraciones de las granjas colectivas, según los cuales estas últimas estaban obligadas a suministrar un número especificado de “miembros sobrantes” de mano de obra (Deutscher, 1971). Las transferencias incluían a jóvenes a partir de los 14 años de edad. Esta masa laboral se incorporaba a una fuerza laboral agotada por años de privaciones, las guerras y convulsiones sociales. Lee el resto de esta entrada »
Drogas: el relativismo progre, de la K a la M
En abril de 2012 publiqué una nota (aquí) en el que critiqué un texto, escrito por la licenciada Graciela Touzé, Prevención del consumo problemático de drogas, destinado a docentes y al trabajo en las aulas. El texto estaba prologado por Alberto Sileoni, por entonces ministro de Educación de la Nación y por María Brawer, subsecretaria de Equidad y Calidad, y tenía el respaldo de la presidente de la Nación, Cristina Kirchner. Su mensaje central es que hay que relativizar el peligro que representan sustancias como la cocaína y heroína. Así, sugiere que probar una dosis de cocaína sería tan problemático como probar un vaso de vino, un cigarrillo o un café. Lo “problemático” solo aparecería cuando existen intoxicaciones agudas, usos regulares crónicos y dependencia (p. 34). Por eso, aconseja la licenciada Touzé, hay que hacer uso, sin caer en el abuso o en la dependencia. Su argumento se desarrolla en el marco del relativismo epistemológico, esto es, la idea de que no existen verdades objetivas, que todo es “construcción histórico-social” y que el peligro de la droga es un “pseudo problema” creado por el relato “del imperialismo”. Un enfoque que no dudé de calificar como reaccionario, oscurantista y contrario al progreso científico. Lee el resto de esta entrada »
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (13)

La parte 12 de la nota, aquí
La industrialización acelerada
Junto a la colectivización forzosa, la industrialización acelerada es el hecho que se invoca más frecuentemente para sostener que el giro de 1928-9 fue positivo, en términos de consolidación de los elementos socialistas por sobre los capitalistas. Si bien las cifras oficiales sobreestimaron el avance, es indudable que entre 1928 y fines de la década siguiente el país experimentó una asombrosa transformación productiva. Desde 1928 a 1937 el ingreso nacional pasó de 24.400 millones de rublos a 96.300 millones. En 1938 la URSS estaba produciendo cuatro veces más acero y tres veces y media más carbón que en 1928. Además, era el primer productor mundial de tractores y locomotoras, y la carga transportada por ferrocarriles era cinco veces superior a la de 1913. La producción de carbón aumentó de 35,4 millones de toneladas a 128 millones, la de acero de 4 a 17,7 millones de toneladas, la producción de electricidad aumentó 700%. Con el Plan Quinquenal se asignó una gran parte del excedente a la inversión, en particular hacia la industria pesada y la de guerra. Se construyeron en tiempo récord enormes fábricas, la represa del Dnieper, el combinado de hierro y carbón de los Urales-Kuznetsk, se perforaron pozos petrolíferos, se abrieron minas y canales, se lograron economías de escala y se difundió la tecnología. Solo durante el Primer Plan Quinquenal la industria soviética dominó la producción de caucho sintético, motocicletas, relojes pulsera, cámaras, excavadoras, cemento de alto grado y una variedad de calidades de acero. En esos años se estableció firmemente la red de investigación y desarrollo (Wheatcroft, Davies y Cooper, 1986).
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (12)
La parte 11 de la nota, aquí.
Caída de la producción
Todo confluyó en una aguda caída de la producción. De acuerdo a Trotsky (1973), la cosecha global de cereales, que había sido de 850 millones de quintales en 1930, disminuyó a menos de 700 millones en los dos años siguientes, esto sin contar que ya había caído en 1930. El número de caballos bajó 55%; del de vacunos disminuyó 40%, de cerdos 55%, de corderos 66%. Según estadísticas oficiales soviéticas, citadas por Mandel (1969), el número de bovinos en general cayó desde 60,1 millones en 1928 a 33,5 millones en 1933; el de cerdos, en el mismo período, pasó de 22 millones a 9,9 millones. Según Hunter (1988), la producción agrícola en 1932, medida en moneda constante, fue 3739 millones de rublos, contra 4148 en 1928; la de productos animales fue 3.903 millones contra 7136 millones en 1928; el output total bajó, entre esos años, de 19.129 millones a 16.808 millones de rublos. De acuerdo a datos oficiales de 1958, el índice de output agrícola muestra una caída desde 100 en 1928 a 81,5 en 1933; el objetivo del Plan era llegar a 155 para ese último año. La parte del ganado en el índice cayó de 100 a 44. Aunque tomando el período 1928-1932, la producción de grano, si bien tuvo bajones algunos años, en el balance permaneció sin cambios; y aumentó el grano comercializado. Pero la caída de la producción agraria global tendría duras consecuencias para la población y la economía soviética en su totalidad.
Grecia: más elementos para un balance de Syriza
Alexis Tsipras y el partido Syriza ganaron las elecciones griegas, en enero de 2015, en medio de una ola de entusiasmo. Habían prometido acabar con las medidas de austeridad, recuperar la economía y permanecer en el euro. Pero en julio Tsipras aceptó un programa de rescate de la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, de 86.000 millones de euros, a cambio de aplicar un gigantesco plan de ajuste. La alternativa era abandonar el euro. Entonces, en septiembre, Tsipras volvió a ganar las elecciones, pero ya no hubo entusiasmo. En tiempo récord Syriza había pasado de ser la “fuerza progresista y renovadora enfrentada al neoliberalismo y los banqueros”, a ser la ejecutora del ajuste “del neoliberalismo y los banqueros” (sobre la Syriza y la crisis de deuda de 2015, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí).
Desde entonces la economía griega no da signos de recuperarse. Después de caer más del 20% en los tres años de 2011 a 2013, el PBI subió solo 0,75% en 2014 y bajó 0,2% en 2015; desde 2009 la economía se contrajo un 29%. En 2015 la inversión cayó 13%, y en el último trimestre la economía entró en recesión. La desocupación se mantiene en el 25%, y entre los jóvenes alcanza casi el 50%. El déficit fiscal en 2015 equivalió al 7,2% del PBI. La deuda pública, que representaba el 178% del PBI en 2013, era el 177% el año pasado. Muchas empresas se están mudando a Bulgaria, Albania, Rumania y Chipre. En febrero de este año salieron 500 millones de euros de los depósitos. Los bancos griegos tienen una cartera de préstamos en problemas (non performing) de 100.000 millones de euros, y a comienzos de año sus acciones cayeron más del 50%. La Comisión Europea pronostica una contracción del PBI del 0,7% para este año.
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (11)
La parte 10 de la nota, aquí
Retirada parcial y los métodos de Stalin
El 20 de febrero de 1930 el Gobierno soviético anunció que el 50% de los campesinos se había incorporado a los koljoses o sovjoses; las tozes habían sido descartadas. Era la mitad de la población campesina “colectivizada” en siete semanas (Nove, 1973). Sin embargo, en términos de producción, los primeros resultados de la colectivización fueron malos. Además de la destrucción provocada por los campesinos que se negaban a entrar en las granjas colectivas, la siembra se interrumpió. La aceleración de la colectivización provocó que la resistencia campesina adquiriera el carácter de un levantamiento general. La situación fue tan grave que incluso hubo disturbios en el Ejército Rojo cuando los soldados campesinos recibieron noticias de sus familias sobre lo que sucedía en las aldeas.
Alarmado, en marzo de 1930 Stalin decidió una retirada precipitada. Lo hace en un discurso que ya hemos citado, “Mareados con el éxito”. Anuncia que con el 50% de las granjas campesinas colectivizadas se había sobrecumplido el plan quinquenal en más de un 100% y que se había operado el giro radical del agro “hacia el socialismo”. Afirma que el éxito se debía a que los campesinos entraban voluntariamente a las granjas colectivas y que se había tenido en cuenta la diversidad de las condiciones locales. Sin embargo, reconoce que en muchos lugares se había forzado la entrada de los campesinos, no se habían tenido en cuenta las condiciones particulares y muchos funcionarios se habían excedido, avanzando a la socialización de viviendas, animales de corral y otros bienes. Los bienes a socializar debían ser la tierra, el trabajo, la maquinaria, los animales de tiro y las construcciones de las granjas. En consecuencia llama a hacer una pausa, acusa de burocratismo a los funcionarios locales y plantea que los campesinos deben conservar lotes individuales al interior de las granjas, una medida de larga consecuencia. También podrían conservar vacas y aves de corral. Poco tiempo después se autorizó a comerciar parcialmente la producción campesina en mercados libres.















