Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

La demanda de indexar los salarios

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Empujada por la devaluación del peso y los tarifazos, la inflación en 2018 rondaría el 30%. Pero el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y las patronales procuran que los salarios no superen el 25%; e intentarán que la suba de los salarios estatales sea todavía menor. Los trabajadores que están en negro también tendrán aumentos menores al 25%. Es claro que la clase dominante intenta “anclar” los salarios muy por debajo de la inflación, a fin de recuperar competitividad y rentabilidad para el capital, y disminuir el gasto estatal.

En este cuadro, los dirigentes sindicales que presumen de “combativos” exigen la introducción de “cláusulas gatillo” en los convenios. Esto significa, en principio, indexar los salarios de acuerdo al aumento de los precios. Algunos grupos de izquierda también hacen eje en esta exigencia.

Se plantea entonces la cuestión de si la indexación salarial es la respuesta adecuada frente a la caída del salario que se está operando vía devaluaciones e inflación. Nuestra respuesta es que no existen experiencias, ni en Argentina, ni en otros lugares, en las cuales los salarios reales no hayan quedado atrás frente a una alta inflación, a pesar de las tan invocadas indexaciones. La razón es que en períodos de alta inflación –o sea, de desvalorización continua de la moneda- los capitalistas tienden a trasladar a precios los aumentos salariales, impulsando así renovadas depreciaciones de la moneda, y más aumentos de precios.

Para ilustrar esta dinámica repasemos lo ocurrido a fines de los 1980, bajo el gobierno de Alfonsín.  En aquellos años el movimiento obrero tenía una relativa capacidad de respuesta en el plano de la lucha económica. Y el gobierno radical aplicaba un plan “de ajuste”, ortodoxo, en acuerdo con el FMI (Alfonsín intentaría incluso impulsar privatizaciones).

Pues bien, a comienzos de 1988 se restablecieron las convenciones colectivas de trabajo (o sea, las paritarias), y los sindicatos lograron aumentos nominales de los salarios. Sin embargo, los empresarios trasladaban inmediatamente esos aumentos a precios. En consecuencia, se  desembocó en una nueva y fuerte devaluación de la moneda en febrero de 1989. A partir de ahí la inflación se disparó a niveles altísimos. Así, en el período de febrero a agosto de 1989 el tipo de cambio aumentó 3639,7%; el costo de vida 2576,9%; pero los salarios nominales aumentaron 1772,2%. O sea, la caída del salario real fue del 30% (dato citado por M. Rapoport, “Una revisión histórica de la inflación argentina y sus causas”, http://www.mariorapoport.com.ar/uploadsarchivos/la_inflacio__n_en_pdf.pdf). De manera que, a pesar de los paros y manifestaciones (13 en total bajo el gobierno de Alfonsín), la CGT no pudo frenar la caída del salario real (tampoco el aumento de la desocupación: en 1983 era del 3,9% y en 1989 estaba en 7,1%).

Pero además, y dado que ninguna sociedad capitalista puede mantenerse con semejantes tasas de inflación –llega un punto en que lla reproducción del capital se hace imposible- se impuso la salida del menemismo, con su programa de Convertibilidad, privatizaciones y disciplinamiento de la clase obrera vía desocupación. Por eso, en 1989-1990 hubo una derrota estratégica del movimiento obrero. Decimos estratégica porque no existió un programa alternativo, creíble a los ojos de las mayorías populares, y la clase obrera terminó en un callejón sin salida, a pesar de sus muchas movilizaciones sindicales. Naturalmente, en ese clima social y político se impuso la consigna “no hay alternativa” (al ajuste y a la salida capitalista de la crisis), difundida por el menemismo, y el partido Justicialista. Pocas veces se hicieron tan evidentes las limitaciones del economicismo tradeunionista burgués, al que adhería la conducción de la CGT. 

Volviendo al presente, es cierto, sin embargo, que el gobierno de Macri no quiere que se indexen los salarios. Además, la indexación, al menos formalmente, está prohibida desde el gobierno de Menem. Por eso su introducción significaría una derrota del gobierno y de la clase capitalista (FMI incluido). Pero esto no implica que indexar los salarios sea suficiente para que haya una salida progresista de la crisis. Es que si a las recuperaciones salariales le siguen mayores devaluaciones, y cada vez más rápidas, y nuevas alzas de precios, la derrota de un plan económico no se traducirá en una victoria de las posiciones de la clase obrera. Naturalmente, la dirigencia sindical “combativa” (los gremialistas colaboracionistas aceptan que los salarios suban menos que la inflación) es consciente de esto, pero no lo dice porque sabe que sus intereses, en última instancia, están del mismo lado que los del capital y su Estado.

El socialismo, sin embargo, debe oponer una crítica de fondo a estas falsas salidas para los trabajadores. Máxime si la inflación se desarrolla en un contexto de recesión y aumento de la desocupación, como está ocurriendo en estos momentos. Por eso, cuando se trata del ingreso global de la clase obrera frente al ingreso global de los propietarios del capital, lo que se plantea es, objetivamente, un enfrentamiento de clase contra clase. Pero entonces es necesario presentar alternativas programáticas globales. No basta con remiendos en el sistema, ni con medidas que solo afectan, superficialmente, la distribución. Es necesario cuestionar el orden social existente (al pasar, si los socialistas no cuestionan al sistema capitalista cuando hay una crisis, ¿cuándo lo van a cuestionar?). Limitar el reclamo a la indexación del salario es allanar el camino para que la clase dominante imponga nuevas derrotas a los trabajadores.

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La demanda de indexar los salarios

Written by rolandoastarita

27/06/2018 a 21:29

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15 comentarios

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  1. La escala móvil, el aumento de los salarios según la variación de los precios de consumo, es una defensa de los trabajadores. No pretende aumentos de salarios, sino tan solo conservar su poder de compra real frente a la inflación. Por eso, precisamente, es que los agentes del capital rechazan la indización salarial. Porque la resistencia de los trabajadores a la rebaja de salarios puede arrastrar al capital a la temida espiral de aumentos de precios. Es claro que una acción defensiva es insuficiente por sí sola para vencer. Pero me parece claro también que no habrá victoria si los trabajadores no son capaces de defenderse y poner en crisis al programa del capital. Recuerdo que un viejo ruso pensó, además, que “sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”. Un abrazo, Rolando, con tu blog aprendo pila.

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    tito

    27/06/2018 at 23:06

    • Ya que la demanda es tan útil para la clase obrera, ¿por qué no nos das un ejemplo histórico en que haya tenido éxito esta consigna, aplicada en un contexto de alta inflación, recesión y aumento de la desocupación, como ocurre hoy en Argentina?

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      rolandoastarita

      27/06/2018 at 23:38

  2. Es posible incluir la cláusula gatillo como parte de ese “forcejeo” , “guerra se guerrillas” inevitable del que habla Marx en SPG?

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    Otro

    28/06/2018 at 08:15

  3. es el mismo problema de las dirigencias gestoriales. En mi universidad, la burocracia de izquierda del centro de estudiantes, frente el tarifazo en el transporte (hace ya un par de años) proponía el “boleto estudiantil”. O sea, encauzar la lucha estudiantil hacia un privilegio corporativo que se ganaría con un proyecto de ley parlamentar. En resumen, limitar el movimiento estudiantil a ser base de presión a favor de tal o cual parlamentar de izquierda.
    El boleto estudianil se podría ganar si la lucha estudiantil se hace fuerte y concreta, como moneda de cambio del gobierno contra el desborde del mismo, pero justamente por eso el movimiento estudiantil debería llevar adelante consignar mucho más avanzadas, como el transporte gratuito para toda la clase trabajadora.
    En fin, se termina rebajando todas las consignas y reclamos en pos del “posibilismo” para garantizar que los dirigentes sean re-electos, es la urgencia número 1 de la mayoría de los aparatos de izquierda hoy.

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    lucas

    28/06/2018 at 12:52

  4. Hola Rolando, cual debería ser, concretamente, el planteo de un socialista en una asamblea sindical donde se decide el plan de lucha?, Entiendo y comparto la limitación de las reinvidaciones salariales y podría argumentarse contra esto, tal como haces en el post. Pero, que plan de lucha proponer, en particular, en un sindicato de docentes universitarios?

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    Leonel

    29/06/2018 at 08:48

    • En el plano de la lucha gremial es natural exigir un aumento salarial que recupere lo perdido por la inflación. En ese respecto un marxista no se diferencia de lo que dice un sindicalista honesto. El problema está en lo que debe explicar un marxista, o un partido que se orienta por el marxismo. El marxista tiene la obligación de presentar un análisis científico, mostrar la insuficiencia de la lucha meramente gremial, la necesidad de acabar con el trabajo asalariado, etcétera.

      En este respecto recomiendo el texto de Lenin “¿Qué hacer?”. Cuando tenga tiempo voy a escribir una o dos notas sobre este asunto. Hay un abismo entre la concepción leninista de cuál debería ser la actividad de un socialista y en qué se diferencia de la de un buen sindicalista, y lo que acostumbran hacer los partidos de izquierda en su práctica diaria. La idea establecida es que la militancia socialista pasa por ser un “gremialista consecuente”. En el plano personal, la relectura y reflexión sobre este trabajo de Lenin fue fundamental, a inicios de los 1990, en mi ruptura teórica y política con el trotskismo (corriente en la que milité unos 20 años).

      Por supuesto, cuando hago referencia a este texto de Lenin, no quiero apelar a un “principio de autoridad” (del tipo, “tengo razón porque lo dijo Lenin”). Simplemente señalar que la lectura del “¿Qué hacer?” me permitió entender la actividad política del socialismo desde un enfoque muy diferente del que se ha instalado, desde hace décadas, en la izquierda, no solo trotskista, sino también de otras vertientes. En este respecto, considero que es un error reducir la lectura del folleto de Lenin al tema del centralismo democrático en el partido, como suele ocurrir.

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      rolandoastarita

      29/06/2018 at 09:09

    • Creo que “Salario, precio y ganancia” de Marx es una guía mucho mejor para esta diferenciación entre un sindicalista honesto y un comunista. El “Qué hacer” de Lenin plantea la diferenciación entre un sindicalista honesto y un socialdemócrata.

      Sí, la izquierda actual está a la derecha incluso de los socialdemócratas de principios del siglo XX. Pero hay que seguir distinguiendo entre un socialdemócrata y un comunista. Lenin fue un socialdemócrata radical toda su vida. Así como el trato de “compañero” de Bregman a Kiciloff es un alerta sobre la deriva cada vez más K del PTS, el trato de “renegado” a Kautksy por Lenin debe alertarnos sobre el terreno común de las concepciones del socialismo que mantuvo Lenin con las de la socialdemocracia, más que con las de Marx.

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      La Cagámpora

      13/07/2018 at 09:02

    • Disculpa La C.ampora, podrias desarrollar en detalle o recomendar algun articulo/texto sobre tu postura de que lenin era un socialdemocrata radical? Me queda la duda de en que sentido lo decis, reformista no era claramente, te referis a la concepcion de fe en el progreso o a los elementos mas jacobinistas y conspirativos de su pensamiento?

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      SDPA

      13/07/2018 at 17:18

  5. Rolando muy interesante tu postura. Hay que cortar con toda postura conciliadora incluso de los sectores que se consideran radicales. Lo que mas ruido para mi hace es que mientras todo el abanico de izquierda( k, moyano, fit, pcr, y similares) se cuidan en las palabras, toman postura utopicas basadas en la conciliacion y el patriotismo; los capitalistas saben con bastante claridad como son las cosas, ellos estan continuamente sumergidos en los numeros, la acumulacion, la competencia y la conveniencia de invertir o no.
    Personalmente tuve la posibilidad de estar en una conversacion entre un licenciado y un empresario del rubro calzado, el cual tiene una fabrica en el pais y otra similar en brasil( las 2 producen lo mismo) y contaba con lujo de detalle los inconvenientes que tenia en el pais. Los resumo un poco:
    Por el mismo trabajo, un argentino gana el doble de lo que gana un brasilero.
    La industria del juicio es un problema muy grave. Varias empresas tienen estudio juridico propio por el nivel de conflictividad laboral. Personalmente este empresario tenia 4 juicios por años.
    En brasil nadie se queja de nada. Y cuando un obrero hace juicio un obrero tiene la de perder, conto un caso propio en la que el obrero perdio y tuvo que pagar 3000 reales.
    Aca en argentina conto una experiencia personal en la que engancho con las camara a un obrero robando( calcularon que se llevava 20000 pesos de mercaderia por semana) y el juez le dijo que las camaras no eran prueba, y tuvieron que pagarle la indemnizacion ( despido sin justificacion)
    Los sindicatos brasileros( por lo menos en el rubro que el se maneja) no tiene peso y no pone trabas de ningun tipo, aca el sindicato le cobra ( cuando un obrero entra a trabajar) 1500 pesos para capacitacion, ademas arreglan en negro un monto periodico para evitar cualquier tipo de conflictividad gremial.
    En general las cargas sociales son mayores con respecto a brasil.
    En brasil lo trataban con respeto y temor, en cambio aca sus empleados lo veian como un garca por poder cambiar la camioneta cada año.
    La lista es mas larga todavia y lo ultimo que decia es que si la situacion no cambiaba no invertira en el pais y seguiria ampliandose en brasil. Por ultimo decia que cualquier empresario cuerdo haria lo mismo.
    Y yo coincido con su postura. Esta crisis como cualquier otra del sistema capitalista se supera empeorando las condiciones de explotacion de la clase trabajadora. Considero vergonzoso, cobarde e inutil las actuales postura ideologica de toda la izquierda. Mientras no tomen el toro por las hastas solo lograran preservar la explotacion del hombre por el hombre; terminan siendo funcional al capital.

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    gaby

    30/06/2018 at 11:55

    • Es lamentable, pero pareciera que las organizaciones que luchamos por la revolución socialista hemos abandonado el marxismo de hecho. En este marco el mérito de Astarita es mostrar la vigencia de los clásicos de Marx y de Lenin. En la actualidad se centran los análisis de diversas organizaciones de izquierda en fenómenos netamente coyunturales y se elimina el análisis de la etapa. La propaganda socialista se desdibuja y se buscan parches al capitalismo de parte de las organizaciones que venimos de una tradición socialista y que nos proponemos justamente derribar el sistema. Se critica uno u otro aspecto del sistema pero no la totalidad.
      Soy un docente de Chubut y a lo largo de nuestra larga lucha hemos visto como se presentan viejas consignas como “aumento de impuestos para el petróleo, aluminio, etc.” O “indexación de los salarios” como si fueran la solución a la crisis de la provincia. Ante esto los políticos burgueses se posicionan como la alternativa, se lavan la cara. O la “expropiación bajo control obrero” sin plantear que es necesario derribar el sistema para lograrlo.
      Habrá que seguir luchando, tendremos que volver a leer a Marx y a Lenin. Un saludo fraternal.

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      MRS

      30/06/2018 at 18:12

  6. Astarita
    En la obra de Marx “Salario, precio y ganancia”, justo al final de la misma, aparece una orientación sobre cómo operar en estos casos, y que usted reafirma en el texto muy bien, porque no debe perderse de vista que una táctica que no tenga una buena estrategia no sirve para nada, pero ¡cuánto queda para ello!; en la empresa donde trabajo aquí en España la mayoría de los que me rodean son votantes de partidos burgueses, ¡sic! votan al mismo partido del capitalista que los explota, los apabulla, oprime y humilla, ¡que lástima dan y cuanta rabia generan!. Finalmente a lo que íbamos, decía Marx:
    “Al mismo tiempo, y aun prescindiendo por completo del esclavizamiento general que entraña el sistema del trabajo asalariado, la clase obrera no debe exagerar a sus propios ojos el resultado final de estas luchas diarias. No debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos; que lo que hace es contener el movimiento descendente, pero no cambiar su dirección; que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad. No debe, por tanto, entregarse por entero a esta inevitable lucha guerrillera, continuamente provocada por los abusos incesantes del capital o por las fluctuaciones del mercado. Debe comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”
    Saludos

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    Ramón

    30/06/2018 at 18:53

  7. Rolo, qué opinás de lo que se expuso en la coferencia de la CETEP? http://www.revistacrisis.com.ar/notas/adios-al-gradualismo-y-ahora-que-0

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    Walter

    01/07/2018 at 11:46

    • No puedo explicar en un “comentario” todas las diferencias que tengo con esta gente. Remito a lo que escribí en el blog. Sobre lo que dicen Kicillof y D’Atellis, pueden consultarse mis críticas al gobierno K. Sobre lo que dicen Bregman y Grabois (aunque también encajan Kicillof y D’Attelis), pueden consultarse las críticas al reformismo burgués, a los programas estatistas o nacionalistas burgueses, al discurso que dice que los sufrimientos de las masas trabajadoras. o los problemas del capitalismo argentino se solucionarían cambiando a las “figuritas” al frente del Estado, etcétera, que fui desarrollando a lo largo del blog. Por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, entre otros. Como accesorio, también puede consultarse la crítica a Syriza (un ejemplo de socialismo burgués “a lo Kicillof” o “a lo Grabois”) y sobre la crisis griega.

      Al pasar, me parece muy significativo que Bregman trate a Kicillof de “Compañero”. Es toda una definición.

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      rolandoastarita

      01/07/2018 at 13:16

  8. Hola Rolando, en sus trabajos insiste en que los procesos de devaluación resultan en un aumento de precios por encima de los aumentos salariales, lo que provoca un aumento en la tasa de plusvalia. Para una comprobación empírica en la economía argentina usted apela a los trabajos de Vitelli (y usted mismo ha hecho estimaciones en este blog), la pregunta que quiero hacerle es: conoce estimaciones o indicios empíricos similares para otros países?

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    Claudio FM

    11/07/2018 at 14:23

    • No conozco, hay que estudiar los casos en particular, la historia no se repite mecánicamente. Sí es un hecho que cuando las profundas devaluaciones (e inflación) de los 1980, en Argentina, en el resultado final los salarios quedaron atrás, muy atrás.

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      rolandoastarita

      13/07/2018 at 08:58


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