Archive for marzo 2016
Respuesta de Razón y Revolución a la nota contra la censura
En una nota anterior critiqué la defensa del grupo Razón y Revolución de la censura en el arte (ver aquí).
Pues bien, Eduardo Sartelli ha escrito una Respuesta a mi nota (y a otras críticas que se le han dirigido). Su Respuesta puede leerse en http://razonyrevolucion.org/la-insoportable-ignorancia-de-la-pequena-burguesia-pacifista-por-eduardo-sartelli/.
Voy primero a lo sustancial. Sartelli afirmó en la nota anterior que estaba en contra de la plena libertad artística, y defendió la censura en el arte. Palabras de Sartelli (citadas por mí en la nota): “Esa idea de otorgar ‘toda libertad al arte’ presupone la existencia de un campo abstraído de las relaciones sociales, sin conflictividad, donde el artista es una especie de privilegiado, el único ser en el universo que no está determinado por ninguna relación”. También (esta vez junto a Rosana López): Trotsky “negaba libertad a todos aquellos que estuvieran a la derecha de los compañeros de ruta, es decir, de todos los que no apoyaban a la revolución. (…) Cuando Trotsky habla de ‘libertad’ al arte se refiere pura y exclusivamente a la cuestión formal… La cuestión temática es más compleja: si se escribe desde un punto de vista reaccionario, se hace acreedor a la censura; si se actúa lo que se escribe, se expone a cosas peores”. De manera que la cita es aprobatoria de la censura, ejercida en aras de los ideales socialistas. Cuando el censor advierte «peligros de contenido», deberá censurar, según Sartelli y RyR. Remarco: “Si se escribe desde un punto de vista reaccionario, se hace acreedor a la censura”. No hay lugar a dudas, ni forma de disimular lo que se afirma. El censor, según RyR, colocado por encima de la sociedad, decide qué artista merece ser censurado.
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (7)
La parte 6 de la nota aquí.
Impacto en la Oposición de Izquierda del giro y represión
Con el giro hacia la industrialización y el ataque a los kulaks, Stalin parecía adoptar el programa de la Oposición. Incluso hizo suya parte de la argumentación de Preobrazhenski, y otros miembros de la izquierda (véase parte anterior de la nota). Esa impresión se consolidó luego de la XVI Conferencia del Partido, realizada en abril de 1929. En ella se resolvió avanzar en la lucha contra el kulak –aunque todavía manteniendo formalmente la NEP- y en la industrialización. También se llamó a combatir el burocratismo en el Partido y el Estado, cuestión que analizaremos más adelante con cierto detalle. La ruptura con el ala bujarinista pareció definitiva.
Ante esta nueva situación, en las colonias de deportados trotskistas hubo dos corrientes principales (véase Deutscher 1979 y 1980; también Broué 1988, con una interpretación algo distinta). Por un lado, estaban los que consideraron que había que apoyar el giro de Stalin, ya que fortalecía al socialismo. Así, Preobrazhenski sostuvo que en las nuevas medidas se expresaba la “fuerza objetiva de la ley” de la economía nacionalizada, ley que se imponía a los dirigentes del Partido. Planteaba que la Oposición había sido la intérprete consciente de una necesidad histórica, de la cual la fracción stalinista era su agente. Por eso, había que negociar las condiciones de vuelta al Partido y participar del movimiento histórico que se iniciaba. Radek, otro destacado dirigente, ya en 1928 se había pronunciado de forma abierta en favor del giro. Consideraba que era importante el llamado de la dirección soviética a enfrentar el peligro kulak, y proponía organizar al proletariado rural, depurar al Partido de los elementos pro-burgueses y reintegrar a la Oposición (Broué). Preobrazhenski y Radek pensaban que lo central era corregir la política económica y confiaban en una reforma desde arriba (ídem). Por otro lado estaban los “irreductibles”, muchos de ellos jóvenes, que se negaban a cualquier compromiso con Stalin y ponían el acento en la necesidad de recuperar la democracia al interior del Partido y del Estado.
Complemento de “Sector externo y deuda externa”
En la nota anterior escribí: “En 2015 siguió aumentando el endeudamiento; desde el 31 de diciembre de 2014 al cierre del tercer trimestre de 2015 la deuda pública total se incrementó en US$ 8.051 millones (Mecon). Incluso se siguió colocando deuda bajo legislación extranjera, y altísima tasa de interés”. Un lector, en Comentarios, me sugirió ampliar esta información en base a los datos de la Secretaría de Finanzas. Aquí va entonces el “festival” de emisión de títulos de deuda de los dos últimos años (fuente http://www.mecon.gob.ar/finanzas/sfinan/?page_id=37). Obsérvese las altas tasas de interés a que se colocó deuda.
Las emisiones de deuda pública durante 2015, actualizadas al 20 de noviembre de 2015, en títulos nominados en dólares fueron: US$ 3319 millones por BONAR 24; US$ 669 millones por BONAR 2020; más US$ 88 millones por BAADE y Pagaré de Ahorro. El BONAR 24 paga una tasa de 8,75% y el BONAR 2020 del 8%. A esto hay que sumar US$ 4526 millones por Dólar Linked. El total da US$ 8.600 millones.
Sector externo y deuda externa
En otras entradas y en algunas respuestas en Comentarios sostuve que el no pago de la deuda externa, si no está enmarcado en un programa de medidas de conjunto, no resuelve los problemas fundamentales del capitalismo argentino: el atraso tecnológico, la baja productividad relativa de la economía, la fuga de capitales y la no reinversión del excedente. Además, planteé que en la medida en que no se supere esta situación, la deuda va a permanecer. Y van a producirse, periódicamente, crisis vinculadas a la situación externa.
La publicación (18/03) por parte del INDEC de los “Resultados del Balance de Pagos del cuarto trimestre de 2015”, (http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/bal_03_16.pdf) brinda la oportunidad de “bajar a tierra” lo anterior. Para ayudar a los no economistas, resumo en el siguiente apartado algunas cuestiones básicas.
Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (6)
La parte cinco de la nota, aquí
Comienza el giro
La crisis del grano tomó al Partido desprevenido. Todavía en el XV Congreso, realizado a fines de 1927, Stalin se enfocó en atacar a la izquierda. Con el acuerdo de los bujarinistas, se expulsó a la Oposición (Trotsky y Zinoviev habían sido expulsados del Partido poco antes). Sin embargo, ya había conciencia de los problemas con la provisión de grano, y se aceptaba que la política bujarinista exigía rectificaciones. Rykov y Bujarin propusieron limitar las actividades de los kulaks, favorecer a las cooperativas y acelerar la industrialización; Rykov también contempló desviar recursos desde el agro a la industria (Lewin, 1965). Stalin insinuó que había que “liquidar” al kulak como estrato social. Finalmente se decidió dar más importancia a la industria y al rol del Estado, se elevaron los precios de los productos industriales, disminuyeron los suministros al agro y se dispuso lanzar un plan quinquenal.
Sin embargo, en 1928 la crisis de aprovisionamiento se agravó. La cosecha en Ucrania y el Cáucaso Norte no fue buena. Los métodos de requisa compulsiva, empleados el año anterior habían provocado gran descontento. Los campesinos volvieron a retener el grano y en las ciudades hubo hambre. “En enero de 1928 la clase obrera se encontró abocada a una hambruna inminente” (Trotsky, 1973). Hubo necesidad de frenar todas las exportaciones de cereales.
Formas brutales de debatir en la izquierda
Hace unos días escribí una nota argumentando en contra de la censura “socialista” en el arte (aquí). El grupo Razón y Revolución defiende la censura en el arte, y más específicamente, la censura del stalinismo en la URSS, en los años 1930. A la nota aludida la “reforcé” con otra en la que presento la crítica de Marx a la censura, y hago algunas consideraciones (aquí).
Pues bien, el día 7 de marzo pasado un tal Fabrizio Carboni escribió en Facebook, en “respuesta” a mi nota sobre censura: “Rolando Astarita es el mismo que en 2006 dijo que el capitalismo goza de buena salud? Este experto en economía a quien se le escapó la crisis de 2007 y que después de su estallido trató de hacerse el experto haciendo COPY PASTE de los argumentos de RyR??”. El texto es ilustrativo de la forma brutal y primitiva con que se encaran muchos debates en la izquierda, en especial cuando no se encuentra la manera de rebatir argumentos con razones. Puntualizo:
Primero: si hago una crítica a la censura socialista en el arte, es de esperar que se refuten los argumentos que he presentado, y no que me vea obligado a hablar de la crisis de 2007. En otros términos, el argumento del tipo “usted está equivocado en el tema X porque antes se equivocó en el tema Z, aunque Z no tenga nada que ver con X” es una tontería destinada a embarrar la cancha. El problema es que esta forma de “discutir” está arraigada en sectores de la izquierda, y es muy perjudicial.
Notas para un balance a 40 años del golpe militar
El viaje de Obama a Argentina, coincidente con el cuarenta aniversario del golpe militar, parece una buena ocasión para pasar revista a algunas cuestiones que pueden ayudarnos a entender el rol de EEUU, y de la clase dominante argentina en 1976, y la naturaleza de la dictadura.
EEUU apoyó al golpe militar y la represión
Empecemos diciendo que EEUU apoyó al golpe militar de marzo de 1976. En 1976 Henry Kissinger, por entonces secretario de Estado, dio luz verde para la política de secuestro, tortura y muerte desplegada por la dictadura. En abril de ese año se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, César Guzzetti. Según el memorándum secreto de esa reunión (revelado en 2004) Guzzettti planteó que “el principal problema que tenemos es el terrorismo”, a lo que Kissinger respondió “si hay cosas que tienen que hacer, hacerlo rápidamente”. Luego, en agosto de ese mismo año, Kissinger mantuvo una reunión con el embajador estadounidense en Argentina, Robert Hill, a quien le confirmó la conversación mantenida con Guzzetti. En 1977, ya bajo el gobierno de Carter, Hill informó a Patt Derian, secretaria de Estado para los derechos humanos, que pensaba que el mensaje de Kissinger a Guzzetti había llevado a la dictadura militar a intensificar la represión.
Una larga tradición de intervenciones y golpes militares
La política de EEUU en 1976 se inscribe en una larga tradición de agresiones militares y respaldo a regímenes sangrientos. Aunque esto es conocido en general, es útil pasar revista al “listado” de hechos. Para esto, transcribo un pasaje de mi libro Valor, mercado mundial y acumulación:
Marx sobre la censura y algunas reflexiones
A raíz de la nota que publiqué contra la censura “socialista” en el arte (aquí), algunos lectores escribieron al blog preguntando qué relación tiene mi crítica con la posición de Marx. Respondí que la idea del censor ubicado por encima de la sociedad está inspirada en el texto de Marx, de 1842, “Observaciones sobre la reciente instrucción prusiana acerca de la censura” (Escritos de juventud, México, FCE, pp. 149-169). En esta nota amplío mi respuesta de Comentarios. Para eso, cito extensamente pasajes del texto de Marx que influyeron o conectan con la posición que defiendo en la entrada anterior, y añado comentarios en cuanto su pertinencia con respecto a la censura “socialista”, esto es, la censura en regímenes que se califican a sí mismos de revolucionarios. En otros términos, debido a que en la entrada anterior critiqué la censura de Stalin, en esta nota los ejemplos y reflexiones están centrados en el régimen stalinista.
Antes de entrar en el tema, permítaseme aclarar que cuando hablo de eliminar la censura, me refiero a la censura de opiniones y posturas científicas o artísticas; no tiene nada que ver con ocultar secretos militares, por ejemplo. En lo que sigue, los pasajes de Marx van en itálica.
Contra la censura “socialista” en el arte
Por estos días tuve oportunidad de leer la crítica de Eduardo Sartelli, del grupo Razón y Revolución, a la posición defendida por los partidos trotskistas sobre que debe existir la más plena libertad de creación artística. En un reportaje concedido a la Agencia Paco Urondo, Sartelli califica la posición de Trotsky y el trotskismo en el arte de “liberal”, y precisa: “Esa idea de otorgar ‘toda libertad al arte’ presupone la existencia de un campo abstraído de las relaciones sociales, sin conflictividad, donde el artista es una especie de privilegiado, el único ser en el universo que no está determinado por ninguna relación social” (http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/18727-queremos-combatir-una-lectura-religiosa-de-trotsky).
Por otra parte, en el Prólogo que escriben Sartelli y Rosana López Rodríguez a la reciente edición de Literatura y revolución, critican la “caricatura trotskista” de la posición de Trotsky en el arte, diciendo que la misma “pretende que Trotsky encuentra repulsiva la idea misma de censura, defiende la libertad sin límite alguno del artista…”. Afirman que Trotsky “negaba libertad a todos aquellos que estuvieran a la derecha de los compañeros de ruta, es decir, de todos los que no apoyaban a la revolución. (…) Cuando Trotsky habla de ‘libertad’ al arte se refiere pura y exclusivamente a la cuestión formal… La cuestión temática es más compleja: si se escribe desde un punto de vista reaccionario, se hace acreedor a la censura; si se actúa lo que se escribe, se expone a cosas peores” (http://razonyrevolucion.org/trotsky-literatura-y-revolucion-por-rosana-lopez-rodriguez-y-eduardo-sartelli/).
Pues bien, considerándome un marxista que encuentra revulsiva a la censura y defiende la libertad sin límite alguno del artista, afirmo que la posición de Sartelli y López Rodríguez es nefasta. Y si Trotsky era partidario de la censura en el arte, pues también estoy en contra de la posición de Trotsky en este asunto. Sostengo que defender la censura porque el contenido de tal o cual producto artístico es reaccionario, es puro oscurantismo reaccionario. Más en general, se trata de un criterio anti-científico por excelencia, sea cual sea el campo del pensamiento al que se lo aplique. Por caso, ¿hay que censurar la obra de Say, Keynes o Friedman porque en Economía Política estos autores “están a la derecha de los compañeros de ruta”? ¿O censurar a los que siguen sus doctrinas? Además, ¿qué se gana con eso? Respuesta: nada, absolutamente nada. Solo los que piensan que las ideas se modifican con censuras y represalias, pueden creer que con estos métodos se defiende al socialismo. Pero si esto es cierto para la ciencia, con tanta o más razón lo es en el campo del arte. No hay ninguna razón “revolucionaria” para defender la censura en el terreno de la creación o el consumo artístico. Con estas prácticas lo único que se logra es anular la posibilidad de argumentos razonados. ¿No hay suficientes pruebas históricas de a dónde condujeron estas aberraciones? Además, ¿quién decide qué “contenido temático” se permite publicar, y cuál no? ¿Quién decide dónde “la forma” empieza a afectar “al contenido”? ¿Con qué derecho el censor ve y lee todo lo que se le ocurre, y prohíbe que vea y lea todo lo que se le pueda ocurrir a la gente común?















