Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Teorías de las crisis y determinismo mecánico

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En una nota anterior (aquí y aquí) examinamos la teoría de las crisis por “escasez de plusvalía”, que se inscribe en la línea de pensamiento Grossmann – Mattick – Shaikh (me refiero a los trabajos de Shaikh de los 1980 y 1990). Sostuve en esas entradas que esa explicación adolece de fallas teóricas y carece de evidencia empírica. En esta amplío la crítica incorporando una cuestión de método: la concepción determinista mecánica que subyace en esos planteos. Me refiero a la idea de que la evolución lineal de alguna variable – en particular, de la tasa de beneficio, a veces la tasa de acumulación – determinaría, mecánicamente, las crisis y las depresiones. Lo hemos visto en Shaikh: su teoría de las crisis descansa en que la tasa de beneficio baja a lo largo de toda la fase alcista que precede a las grandes crisis. Algo similar ocurre en Grossmann, donde la acumulación del capital avanza, a lo largo de años, a una tasa tan elevada que desemboca en el colapso del sistema. Ese derrumbe ocurriría, dice Grossmann, incluso si se mantuviera, durante toda la acumulación el equilibrio entre la oferta y la demanda; y si las ramas de la economía crecieran proporcionalmente.

Pero por fuera de estos autores, las explicaciones lineales también se expresan en las tesis del estancamiento secular, que defienden no pocos marxistas: según ellos, el capitalismo tiende al estancamiento porque la tasa de ganancia cae, con oscilaciones, desde hace dos o tres siglos. Y de manera apenas modificada, el criterio subyace en la tesis que dice que tras 25 o 30 años de expansión el sistema capitalista entra, a causa de la caída de la tasa de ganancia, en recesiones, o depresiones, de otros 25 o 30 años.

El enfoque que defiendo es crítico de estas perspectivas. Lo he presentado en una nota anterior, en crítica a los “ultra-sraffianos” (aquí). En lo que sigue transcribo pasajes de esa crítica, y amplio con referencias a la ley del valor, las leyes de la acumulación y las crisis capitalistas.

El enfoque newtoniano y los movimientos caóticos y desordenados

El punto de partida es la crítica a la idea de que en ausencia de perturbaciones aleatorias, el comportamiento del sistema económico está unívocamente especificado por leyes exactas. Esto último significaría que conociendo los datos iniciales, podríamos predecir su movimiento futuro, dado que las variables evolucionarían de manera regular. Aplicado al análisis económico, esta concepción lleva a decir que incluso si se supone una economía que evoluciona equilibradamente (las ramas crecen todas en la misma proporción, no hay discrepancias entre oferta y demanda, etcétera), tarde o temprano desembocará en una situación de colapso. Es un mundo determinista, o newtoniano, gobernado por leyes simples, expresadas en las ecuaciones lineales.

La realidad, sin embargo, es que en la economía capitalista esos comportamientos lineales siempre son provisorios, y se combinan con comportamientos que están lejos de ser lineales. Dicho en otros términos, el orden y el caos no constituyen polos opuestos, sino que están conectados. Una idea que tiende a imponerse no solo en las ciencias sociales, sino también en las ciencias físicas y naturales. En este respecto, cada vez hay más científicos que están convencidos de que el comportamiento de las ecuaciones lineales está muy alejado de lo que es típico; y que en los sistemas físicos y naturales existe un caos determinista, que puede derivar de ecuaciones simples.

Aclaremos que caos no es sinónimo de falta de orden, o de ley subyacente, sino de movimientos no lineales, o complejos (véase Stewart, 2007; Griffin, 2007; también para lo que sigue). Y significativamente, el comportamiento complejo, o no lineal, puede ser generado por sistemas simples. Un ejemplo de la física: el movimiento de dos planetas puede determinarse con mucha aproximación utilizando la ley de gravedad de Newton. Sin embargo, si entre esos dos planetas se pone a girar un tercer cuerpo, es imposible predecir su movimiento; este es caótico. Puede verse que el caos y el orden aquí emergen de un sistema determinista, y ninguno existe por separado.

Pero lo mismo se aplica a muchos otros fenómenos. Para mencionar solo algunos ejemplos, tenemos el caso  del clima (la convección puede ser estacionaria, o constante, pero pasados ciertos parámetros el aire caliente se mueve de una manera mucho más complicada); en la dinámica de los fluidos sucede algo similar (el simple goteo de una canilla evidencia estos cambios); también en el estudio de las poblaciones de seres vivos (los modelos más simples de crecimiento de poblaciones en un entorno restringido pueden generar periodicidad y caos) ; o en el latido del corazón (Stewart, 2007). En todos estos sistemas encontramos que pequeños cambios de algún parámetro pueden llevar a cambios cualitativos, dramáticos, del comportamiento del sistema (es la idea del salto de cantidad en calidad, del que habla la dialéctica). Pero para acercarse a estas dinámicas, es necesario abordar la no linealidad. La teoría lineal funciona bien cerca del estado estacionario, pero cuando este se vuelve inestable, la teoría lineal deja de decirnos lo que sucede a consecuencia de la inestabilidad.

Debe anotarse además, que en estos casos se trata de sistemas naturales, o físicos, donde los comportamientos de las variables son más predecibles que los comportamientos humanos. Es que los seres humanos aprenden de las experiencias pasadas, y por ello sus reacciones cambian. Por ejemplo, en el caso del pronóstico del clima, las variables a considerar son la presión, la temperatura, la humedad y la velocidad del viento. Dada la existencia de relaciones complejas, no lineales, entre estas variables, el pronóstico del clima es extremadamente difícil, y solo puede hacerse para el corto plazo (algunos días). Ahora bien, ¿qué decir si estuviéramos ante un sistema en el cual las variables a su vez cambian de comportamientos en función de sus experiencias pasadas, y de las reacciones que prevén en las otras variables? Pero algo de esto es lo que sucede en los sistemas sociales. Es por este motivo que los físicos y matemáticos muchas veces se asombran cuando ven a los economistas tratando de reducir la realidad a unas pocas ecuaciones lineales, y barriendo sistemáticamente las “irregularidades” debajo de la alfombra. Un ejemplo de esos criterios mecanicistas lo tenemos en los modelos, tomados de la física, que se aplican a la determinación de los precios de los derivados financieros (véase aquí; también Mandelbot y Hudson, 2010) .

Determinismo y ley del valor

La crítica al determinismo mecánico no significa rechazar toda forma de determinismo en la economía, o en la sociedad. Cuando decimos, por ejemplo, que la ley del valor trabajo gobierna los precios, estamos aplicando un tipo de determinismo que no necesariamente es de tipo mecánico (a tal variación de los tiempos de trabajo le corresponde linealmente una determinada variación del precio). La ley del valor rige los movimientos tendenciales de los precios a través de múltiples mediaciones. Entre ellas, la formación, a través de la competencia, de la tasa media de ganancia entre ramas y los precios de producción. Pero estos últimos, a su vez, son centros de gravitación de los precios de mercado, modificados constantemente por variaciones de la oferta y la demanda.

Por lo tanto solo a través de estas constantes oscilaciones y modificaciones, incluidos cambios bruscos de los precios relativos – y de las rentabilidades que gobiernan los flujos de capitales – se impone la ley del valor. De ahí que Marx (1999) observa que la tendencia de las diferentes esferas  de la producción a ponerse en equilibrio (esto es, según la ley del valor) “solo se manifiesta como reacción contra la constante abolición de dicho desequilibrio” (p. 433, t. 1). No hay en esto un gramo de determinismo mecánico, ni de movimientos regulares y equilibrados, sin por ello negar la vigencia de la ley científica. Y las leyes de la acumulación del capital, y de las crisis, son una consecuencia de esa determinación compleja que gobierna los intercambios, y está detrás de las valorizaciones y desvalorizaciones de los capitales.

No hay linealidad de la dinámica capitalista

Lo planteado en el apartado anterior sugiere que si bien rigen las leyes del valor y la acumulación,  no existe linealidad en los fenómenos económicos bajo el capitalismo; no la hay en la producción, el empleo y el desempleo, los precios, el comercio, etcétera. Los ciclos económicos son recurrentes, pero carecen de periodicidad; y cambian la profundidad y duración de las caídas de la producción, de la inversión, el consumo, el comercio internacional, los precios de los activos. De ahí el creciente interés por los estudios de los movimientos caóticos. En particular, destaco la necesidad de tener en cuenta los cambios cualitativos, lo que se conocen como “bifurcaciones” en los sistemas complejos; una cuestión que capta la dialéctica, y que cada vez más se admite como una realidad.

Las bifurcaciones, o los puntos nodales de salto cualitativo, aparecen cuando los sistemas pasan el umbral de estabilidad y emerge un comportamiento que no es previsible dónde desemboca; o que solo es previsible en trazos muy gruesos. Además, hay que destacar -en contraposición a los que solo ven orden por un lado, y desorden por el otro, sin conexión- que estas bifurcaciones pueden ser el producto de movimientos regulares. Por ejemplo, el aumento de la productividad puede generar, durante un período relativamente prolongado, una tasa de rentabilidad sostenidamente elevada (dado el abaratamiento del capital constante y el aumento de la plusvalía relativa). Pero ello también puede llevar a una aceleración de la acumulación, a la intensificación de la competencia, y la sobreacumulación y sobreproducción, que provoquen, a su turno, una reversión brusca de la tasa de ganancia, o de las ganancias.

Si estas evoluciones en el plano de la acumulación del capital a su vez se combinan con el crédito – palanca de la acumulación, pero también de la especulación y la sobreacumulación – estará dado el escenario para los cambios repentinos, y violentos, del escenario. Ocurrirán entonces movimientos caóticos, de realimentación de los desequilibrios. Por caso, pensemos en el apalancamiento que impulsa la suba de los precios de los activos, y con ello todo el sistema de crédito (véase aquí, sobre apalancamiento). Cuando comienza la caída, y el desapalancamiento, las interacciones van  en reversa, profundizando las caídas de los precios, la liquidación empresas, la desvalorización de capitales. Son, de nuevo, movimientos caóticos, imposibles de expresar en ecuaciones, pero no por ello menos reales (en este punto, pienso que no es casual la ausencia de la dimensión financiera, o especulativa financiera, de las crisis, en modelos marxistas mecánicamente deterministas).

En esas coyunturas de derrumbes de activos financieros y contracción rápida de la inversión y el consumo, el movimiento económico es caótico, esto es, lleno de puntos inestables. En este escenario tal vez se pueden hacer algunas predicciones muy generales; por ejemplo, podemos decir que si no triunfa una revolución socialista, el sistema capitalista restablecerá las condiciones de acumulación. Pero este “atractor” (un atractor es cualquier estado hacia el que tiende el sistema) es completamente irregular, o “extraño”. En estos escenarios no hay manera de aplicar algún sistema de ecuaciones que nos diga que, por ejemplo, la economía X caerá 5,6% en los próximos 12 meses, y que la inversión lo hará un 14%, etcétera. Estamos muy lejos de la idea de ciclos que oscilan alrededor de un centro estable.

Por otra parte, si las bifurcaciones pueden ocurrir con movimientos regulares de la acumulación, más razón hay para que ocurran cuando los movimientos incluso “normales” incluyen las desproporciones y los desequilibrios, y los efectos que podríamos llamar “de retardo”. Por ejemplo, supongamos que en varias de las ramas que han liderado la expansión empiezan a atascarse los mercados, con el consiguiente debilitamiento de los precios y las ganancias. ¿Se puede decir que es inmediata la caída de la inversión? Sí en un razonamiento mecánicamente determinista, pero no si se admite que puede haber otras posibilidades. Por ejemplo, que se intensifique la competencia entre los capitalistas que intentan no perder cuota de mercado, y por lo tanto aumente la inversión, aun a conciencia de que no hay lugar para todos. Si a este movimiento lo empuja el crédito, podemos encontrarnos con una aceleración del auge, que terminará en una reversión brusca (aunque sea difícil establecer cuándo) a la crisis y depresión. Esta última entonces ocurre con retardo con respecto al momento en que las ganancias alcanzaron su pico. Algo de esto pudo haber ocurrido en EEUU entre 1997 (cuando registramos la caída de la tasa de rentabilidad y de la masa de ganancia) y la caída de la inversión en las ramas de la tecnología informática y comunicacional, que recién se produjo a mediados de 2000 (provocando la recesión de 2001).

A este tipo de fenómenos le podemos agregar las desproporciones entre ramas; el surgimiento de tecnologías que aumentan la productividad, y dan lugar a plusvalías extraordinarias, pero también inducen a la sobreproducción (aquí); o llevan a la desvalorización de capitales existentes. A lo que se suma el crecimiento, necesariamente desigual, entre ramas debido a la producción de nuevos productos. Todo confluye para que haya permanentes sobreexpansiones o subexpansiones de sectores; así como cambios bruscos (bifurcaciones, nuevos “saltos”) en la inversión, el consumo., los precios, los activos. Estos cambios, a su vez, son potenciadas por los movimientos especulativos. Todo lo cual se desarrolla en una economía de carácter mundial; esto es, donde las evoluciones al interior de un espacio nacional del valor se combinan con las de otros espacios nacionales, y con el mercado mundial, potenciándose, o amortiguándose.

La tasa de ganancia no baja lineal ni mecánicamente

La forma compleja en que los desarrollos descritos afectan a las ganancias y a la tasa de ganancia (claves en las decisiones de acumulación de los capitalistas) ayuda a explicar por qué la idea de una tasa de ganancia bajando mecánica y linealmente a lo largo de décadas, sencillamente no tiene verificación empírica. Lo he señalado en otras notas: en la década anterior a la crisis de 1929, en EEUU, no se aprecia ninguna tendencia clara a la caída de la rentabilidad. Tampoco hubo escasez de capital, o de plusvalía. Algo similar puede decirse con respecto a la crisis de 2008-09. Tampoco tiene asidero la creencia de que, llegado un punto de caída secular de la tasa de ganancia haya un derrumbe (¿definitivo?) del sistema capitalista por causas puramente económicas (esto es, sin la intervención revolucionaria de la clase obrera). Ni tiene mucho asidero sostener que cada 50 o 60 años se producirán ciclos de alza (25 a 30 años) y descenso (25 a 30 años, aproximadamente). El asunto parece bastante más intrincado que eso.

Por último señalo que una consecuencia del enfoque no lineal, no mecánico, es la necesidad de estar abiertos a fenómenos que no siempre son compatibles con lo que nuestros esquemas nos dicen que debe ocurrir. Por eso también, hay que superar la inclinación – humanamente comprensible, pero peligrosa – a manipular o amañar los datos de la realidad para que digan lo que queremos que digan. El punto de partida, y el punto de llegada siempre es el concreto, representado primero, pensado después. Como sea, no se puede hacer abstracción de él. Tenemos que explicar la sociedad, o la economía, en sus complejidades, y ateniéndonos a su evolución real. En este respecto es ilustrativo el análisis concreto que hace Marx de una crisis como fue la de 1847 (véase aquí).

Textos citados:
Griffin, J. (2007): Así de simple. El caos, la complejidad y la aparición de la vida, Barcelona, Crítica.
Mandelbrot, B. y R. L. Hudson (2010): Fractales y finanzas. Una aproximación matemática a los mercados: arriesgar, perder y ganar, Barcelona, Tusquets Editores.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI…
Steuart, I. (2007): ¿Juega Dios a los dados?, Barcelona, Crítica.

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Written by rolandoastarita

24/08/2020 a 14:07

16 comentarios

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  1. muy interesante el enfoque que indica q después de la arquitectura de las leyes objetivas, hay digamos un mundo de fenómenos que ya no responden a la predicción matemática con tanta precision. Si mal no recuerdo – pido disculpas de antemano soy abogado no tratamos mucho con objetos de la matemática- Mandelbrot, plantea que los fractales que son formas de la naturaleza, consisten en estructuras que se van repitiendo a menores escalas, algo así como que la forma del todo subsiste en las partes menores. Esta regla de haberla expuesto correctamente, no puede explicar patrones en las crisis?
    saludos cordiales.

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    rperezorue

    24/08/2020 at 15:39

    • Leí la explicación para legos, como es mi caso, de Mandelbrot sobre los fractales (también Steuart lo explica de manera accesible) pero no le encuentro aplicación al análisis de las crisis (aunque sí la idea de la “rugosidad” de los mercados, esto es, reconocer la realidad de las turbulencias, encierra una crítica a la ortodoxia).

      En todo caso, sí me ayudó mucho la crítica que hace a la manera en que el mainstream plantea la distribución de probabilidades (la campana de Gauss) de movimiento de los precios de los derivados y otros activos, especialmente financieros. En un pasaje escribe: “Si el mundo físico es incierto, tan difícil de conocer con precisión, ¿ cuánto más incierto e incognocible debe ser el mundo del dinero? Las finanzas son una caja negra cubierta con un velo. No solo no vemos el funcionamiento interno, sino que las entradas también están oscurecidas por la imperfección de los datos económicos, las noticias contradictorias o el engaño deliberado”.

      Más adelante, cita a Bachelier, refiriéndose a la Bolsa: “La determinación de esta actividad depende de un número infinito de factores, por lo que es imposible esperar una predicción matemática”. De hecho, Mandelbrot “hace puré” la hipótesis de “mercados eficientes”. De la misma manera, critica los supuestos que prevalecen en el mainstream de los mercados financieros, que “no hay saltos” (Natura non facit saltum) y que el futuro es previsible (de ahí el arsenal de funciones continuas y las ecuaciones diferenciales). Y demuestra lo absurdo de pretender que las variaciones de precios se encuadran en una distribución gaussiana normal de probabilidades. Para citar un ejemplo que brinda Mandelbrot, basándose en un estudio de Citigroup: en un día de 2000 el dólar subió frente al yen, euro, libra, zloty, real. Con relación al yen, cayó 3,8%. Según la distribución de probabilidades gaussiana, eso debería ocurrir solo una vez por siglo. Peor todavía, la mayor caída llegó al 7,9%. Escribe: “Si Citigroup hubiera estado cambiando dólares y yenes a diario desde el big bang, hace 15.000 millones de años, la posibilidad de que ocurriera ese suceso según la ley normal habría sido nula”.

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      rolandoastarita

      24/08/2020 at 22:32

  2. como me pasa muchas veces, quiero encontrar un libro (el de mandelbrot) para no hablar de memoria y no lo ubico. Este concepto es tremendo, decir asumamos q hay un momento, espacio, donde ya no podemos confiar en un conjunto de reglas explicativas es fabuloso para poder conocer algo nuevo y claro cual es ese limite cuando estamos en crisis y cuando no, incluso una crisis de instrumentos explicativos. Pero es muy bueno pensar de este modo, es como aquellos q creo ud alguna vez comento, sobre los científicos del Long term capital, esos q inventaron la formula de Black-Schols y terminaron siendo un tremendo fracaso cuando les llovían fondos pq tenían la formula infalible para ganar siempre en el mercado de opciones. Si mal no recuerdo, este libro y la explicación de un profesor de estadísticas, estaba mas orientado a identificación de patrones, q normalmente no están en una primera linea de control y hacer un ejercicio de proyección sobre su evolución, q no necesariamente seria todo con formulas matematicas. Un análisis cuanti-cuaitativo. Y si esos patrones explicativos son recurrentes, bueno tal vez se podría determinar la dirección y los resultados de la crisis. muchas gracias por su respuesta y saludos cordiales

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    rperezorue

    24/08/2020 at 23:00

    • La ecuación Black Scholes Merton está tomada de las ecuaciones que explican el movimiento browniano de las partículas (por ejemplo, en el aire o en un líquido). Lo he tratado en las entradas sobre derivados, y más en particular, sobre la ecuación BSM. El error principal es olvidar el carácter social de la economía. Por ejemplo, cuando se trata del movimiento de las partículas, no cuenta la memoria de lo ocurrido en el momento anterior; esto es, no hay historia. Trasladado esto al mercado financiero, significa que si ayer la Bolsa cayó 6%, por ejemplo, esa caída no afecta en absoluto al mercado de hoy. La distribución gaussiana de las probabilidades de movimientos de precios se basan en el mismo esquema, tomado de la física.

      Ahora bien, esta crítica no significa que no podemos confiar en “reglas explicativas” para entender el mundo. Siempre interpretamos lo que ocurre con esquemas mentales, esto es, a partir de nociones y teorías. El problema comienza cuando se pretende que esos esquemas y teorías se mantienen contra viento y marea, sin importar lo que ocurra con la evidencia (o con la coherencia lógica del esquema). Trato esto en una nota que escribí hace tiempo sobre Althusser (aquí).

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      rolandoastarita

      25/08/2020 at 09:43

  3. Puede haber un pequeño error en la frase ” … en el caso del pronóstico del clima, las variables a considerar son la presión, la temperatura, la humedad y la velocidad del tiempo” . ¿Es “viento” en lugar de “tiempo”?

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    Cesar Hormazabal Fritz

    25/08/2020 at 03:46

  4. Rolo, viendo que estás introduciendo a Mandelbrot, te quería consultar si leíste El Cisne Negro, el libro de Nassim Taleb. Aborda justamente esta crítica a los análisis de los mercados financieros basados en la Campana de Gauss. Saludos.

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    Gonza Hernández

    25/08/2020 at 16:17

    • Vi mencionado ese libro, pero no lo leí. Me interesa conseguirlo.

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      rolandoastarita

      25/08/2020 at 21:57

    • Estimado Rolando, interesante el que nos comparta una bibliografía no esencial del tema en cuestión. Mi experiencia es que a veces la aproximación indirecta, tangencial, periférica, nos es útil para cerrar el concepto o categoría en estudio …me sumo a la búsqueda y lectura del Cisne Negro (Nassim Taleb)

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      Cesar Hormazabal Fritz

      26/08/2020 at 19:17

  5. Creer que hay legalidades en la realidad, también en la humana, no supone, al.menos no.para Marx, creer que tales leyes son mecánicas, necesarias o deterministas, a la manera de la ley de hierro de los salarios de Lasalle. Creer que hay tendencias procesales legales no significa creer que dichas tendencias suelen realizarse, con mucha probabilidad, pero no de manera determinista, es decir, con un desarrollo desigual que implica realizaciones concretas diferentes de una misma tendencia y ritmos diferentes, incluidos retrocesos. Hay en la humanidad una tendencia al crecimiento de la producción/ productividad indudables, que en los últimos siglos en unos países adoptó forma capitalista, en otras un socialismo degenerado, etc., con ritmos diferentes, pero esa tendencia se impone.

    Defender que en el capitalismo hay una tendencia a la caída de la tasa de ganancia, significa creer que la misma termina imponiéndose pero con resultados diferentes, no previsibles, y con tiempos no.previsibles: un capitalismo nuevo, en una nueva fase, como podría ser hoy el neoliberalismo, un capitalismo con nuevsas estrategias económicas y más intervención política, una grave crisis, incluso con guerra, para volver a empezar el capitalismo, un fascismo, una revolución socialista, una destrucción medioambiental… son realizaciones posibles, y Eleazar y la intervención humana, jugarán su papel.

    La tendencia, no en Marx, y creo que tampoco en Shaik, no es determinista en absoluto, sin dejar de ser tendencia legal real. Es ilegítimo por ende identificar ley (natural o social) y tendencia( natural o social) con determinismo, y acusar de “deterministas” a quienes tal defienden. Marx creía en leyes y tendencias de la propia realidad, no reflejos humanos, nociones de nuestro cerebro, y era claramente y absolutamente no determinista.

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    Nicolai

    26/08/2020 at 04:34

  6. Podría considerarse al marxismo como una corriente que pertenece al emergentismo

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    David Martín

    26/08/2020 at 20:23

    • La idea de que cambios cuantitativos en un cierto punto generan cambios cualitativos (emergencia de una nueva estructura) está en Hegel (aquí) y fue tomada por Marx y Engels.

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      rolandoastarita

      27/08/2020 at 09:13

  7. Estimado Rolando, siguiendo con esta discusión sobre el determinismo mecánico de los ciclos económicos, quería saber si tenías alguna lectura sobre la teoría de Maslatón en relación a los ondas de Elliot, y su diagnóstico en particular para la economía argentina, que según él llegaría al piso del bear market en octubre de 2021. Te dejo un artículo donde desarrolla más ampliamente su argumentación en torno al ciclo de la economía global a lo largo de la historia: https://dviglione.blogspot.com/2014/12/carlos-maslaton-ciclos-de-la-economia.html

    Abrazo

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    Alberto

    27/08/2020 at 02:16

    • No estudié el tema, pero en principio soy escéptico acerca de estas teorías de ondas que se repiten periódicamente. Y, aunque sea anecdótico, tengo presente a un analista de mercado que, hace años (por los 1990) publicaba regularmente en Ámbito Financiero, y adhería a la tesis de las ondas Elliot. Según él, el mercado bursátil argentino estaba en una larga onda ascendente, como si fuera inevitable que los activos argentinos se valorizaran. Nada de eso ocurrió.

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      rolandoastarita

      27/08/2020 at 09:18

  8. rolo vas a escribir una articulo sobre las inversiones chinas en granjas industriales? o que pensas sobre atucha 2, es verdad que el intercambio fue los chinos hacen atucha 2 y nosotros no a cambio de las granjas?

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    juan

    27/08/2020 at 16:43


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