Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Austriacos: imposibilidad de derivar precios de utilidades

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Esta nota es una continuación de las entradas anteriores referidas a la escuela de Economía austriaca (véase aquí, aquí, aquí, aquí). Analizamos ahora cómo los economistas austriacos “derivan” los precios de las imaginadas ordenaciones individuales.

Tomamos el ejemplo con el que Rothbard (2009) lo explica: Johnson tiene caballos y Smith cestas de pescado. Según su escala de valoración, Johnson no está dispuesto a cambiar un caballo por menos de 81 cestas de pescado; y Smith no está dispuesto a entregar más de 100 cestas de pescado por un caballo. De manera que el precio del caballo, expresado en cestas de pescado, se ubicará en algún punto entre 81 y 100 cestas. Puede verse entonces que el precio está indeterminado. ¿Cómo resuelve el asunto Rothbard? Pues recurriendo a “las habilidades de regateo” de los participantes, a partir de las cuales se establecerá el precio final (véase p. 109). También Menger, luego de presentar un ejemplo numérico similar al de Rothbard, escribe: “Surge así el fenómeno de la vida cotidiana que llamamos regateo de precio. Cada uno de los contratantes se esfuerza por obtener la mayor porción posible [en el intercambio]… y por conceder al otro la menor parte posible de las ganancias” (1985, p. 173). Por eso el precio depende “de la personalidad” de cada uno de los intervinientes (ibid., p. 174). Pero en esto ha desaparecido cualquier teoría de los precios (y por lo tanto, del valor). El propio Rothbard admite que “no hay teoría del regateo” (ibid., p. 363; énfasis agregado), ya que lo que cuenta en este escenario es el “poder de negociación” (p. 364); o, como dice Menger, “la personalidad”.

Pero si la determinación de la razón de intercambio no se puede resolver en el caso de dos propietarios de mercancías que intercambian, ¿qué decir del mundo real, donde hay miles de mercancías, y de vendedores y compradores? En aras de la argumentación, admitamos por un momento que son posibles las ordenaciones, según una única métrica, de las utilidades marginales. Supongamos que A valora el bien X en el puesto 1775 de su escala, pero en el puesto 3001 a Y, en tanto B valora X en el puesto 32, y a Y en el puesto 5559. ¿Qué se puede deducir de estas ordenaciones sobre la proporción en que A y B intercambian X e Y? La respuesta es que nada, salvo la trivialidad de que cada participante en el mercado intentará obtener el mayor precio posible para el producto que ofrece en venta.

En consecuencia, los precios pasan a ser relaciones sin sustancia. Los economistas austriacos hablan de valor, pero este se reduce a una mera relación de precios carente de contenido. En palabras de Harper: “no necesitamos saber precisamente qué son esas dos cantidades que se están comparando”. El ama de casa compra pan a $29 centavos de dólar porque considera que ese pan es preferible a $29 centavos de dólar, y esto es lo único que considera; no necesita precisar cuánto lo prefiere. Por eso, aunque los austriacos sostengan que es imposible igualar las utilidades marginales ponderadas por los precios; y aunque no construyan curvas de indiferencia, sus ordenaciones de preferencias y regateos nos dejan tan vacíos de explicación como la Microeconomía de los manuales corrientes.

Medida y ley económica

La imposibilidad de una teoría del precio en el mundo de los austriacos se vincula, lógicamente, con la ausencia de una métrica común en las valoraciones. Es que si no hay posibilidad de una métrica de las valoraciones subjetivas, es imposible establecer alguna ley, basada en esas valoraciones, para los precios. Y por lo tanto desaparece también la posibilidad de establecer algún tipo de regularidad en los intercambios. Estamos en el terreno de lo indeterminado, donde prevalecen el capricho y lo aleatorio.

Sin embargo, en la realidad del mercado capitalista, los precios relativos mantienen cierta constancia. Y cuando encontramos permanencia en las razones en que se intercambian las mercancías, pasamos a la esfera de lo determinado. Es que con esas razones emerge una determinación interna, la medida (véase Hegel, 1968, tercera sección, libro I). En otros términos,  pasamos de los cuantos empíricos (los precios tal como se registran) a “una forma general de determinaciones cuantitativas, de manera que ellos se convierten en momentos de una ley o de una medida” (Doz, 1970, p. 45). Esto significa que la medida debe entenderse como proporción; X e Y se intercambian en cierta proporción, y si hay proporción hay ley interna. Por eso Marx, en seguida de definir, en el primer capítulo de El Capital, qué es valor de cambio, dice que el mismo “parece ser algo contingente y puramente relativo” (1999, p. 45, t. 1). O sea, sin sustancia (de ahí el “puramente”). Sin embargo, a poco que se examina el asunto encontramos que hay proporción, o medida; y si hay medida, esta debe ser gobernada por alguna ley. Por eso también, en crítica a Bailey, quien decía que los precios eran meramente relativos, Marx señala que los valores de cambio son expresiones relativas, pero no sólo porque las mercancías se intercambian en cierta relación, sino por su relación con los tiempos de trabajo social “que es su substancia” (Marx, 1975, p. 146, t. 2). Sin esa “substancia”, no hay principio regulador, ni ley.

Lo anterior también se puede entender si tenemos en cuenta que la medida es siempre unidad de la cantidad y la cualidad (Hegel, 1968, p. 285). Esto significa que para que haya medida debe haber alguna cualidad que sea susceptible de convergencia cuantitativa. En otros términos, no basta que haya alguna una cualidad en común. No basta con decir, por ejemplo, todas las mercancías son útiles (para retomar el argumento de Böhm Bawerk sobre “la sustancia común”, véase nota). El aspecto cuantitativo es clave, porque debe existir alguna forma de cuantificar para que haya medida. Por el contrario, si no hay medida, no podemos establecer ley alguna que gobierne las razones del intercambio. Pero en ese caso desaparecen los “centros de gravedad” o “atractores” (los “precios naturales”, los “precios de producción) en torno a los cuales giran los precios de mercado. Estos centros en la teoría de Marx son los precios de producción –costos de producción más una tasa media de ganancia, determinados por la ley del valor trabajo-, que permiten encontrar una regularidad sistémica –o regularidad “de grandes números”. Es lo que Dobb (1973) llamaba el “principio cuantitativo unificador” que permite determinar las relaciones entre los elementos del sistema.

Por eso, en el mercado capitalista existen regularidades estadísticas. Esto es, si los intercambios son repetidos por muchos compradores y vendedores, en las relaciones de intercambio “fortuitas y siempre fluctuantes” el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de las mercancías “se impone de modo irresistible como ley natural reguladora, tal como por ejemplo se impone la ley de gravedad cuando a uno se le cae la casa encima” (Marx, 1999, p. 92, t. 1). Aquí con “natural” Marx quiere significar una ley económica objetiva, que los productores no dominan, y que se impone por la libre competencia. En el enfoque austriaco, en cambio, desaparece cualquier regularidad. Significativamente, escribe Mises: “… no existen relaciones constantes en las llamadas dimensiones económicas. Todas y cada una de las continuas mutaciones provocan una nueva reestructuración del conjunto” (1986, p. 191). Y antes: “En el mundo económico no hay relaciones constantes, por lo cual toda medición es imposible” (ibid., p. 98). Por esta razón, la Economía “no es una disciplina cuantitativa”, no hace mediciones porque no maneja constantes (ibid., p. 98).

En definitiva, los economistas austriacos reconocen que es imposible derivar los valores de cambio –una relación cuantitativa, supuesta la cualidad común- a partir de las imaginadas ordenaciones de preferencias según utilidades marginales. En consecuencia, la ley económica se ha reducido a un ramplón regateo, sobre el cual, como admite Rothbard, no existe ley alguna. Por eso no debe asombrar que el sustento metodológico de esta teoría del valor sean las ya mencionadas (aquí) “construcciones imaginarias”.

Textos citados:
Dobb, M. (1973): Economía Política y capitalismo, México, FCE.
Doz, A. (1970): Hegel. La théorie de la mesure, París, Presses Universitaires de France.
Harper, F. A. (2006): “An Introduction to Value Theory”, The Writings of F. A. Harper, vol. 2, Short Essays, https://mises.org/library/introduction-value-theory.
Hegel, G. W. F. (1968): Ciencia de la lógica, Buenos Aires, Solar / Hachette.
Marx, K. (1975): Teorías sobre la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Menger, C. (1985): Principios de Economía Política, Buenos Aires, Hyspamérica.
Mises, L. von, (1986): La acción humana. Tratado de Economía, Madrid, Unión Editorial.
Rothbard, M. N. (2009): Man, Economy and State. A Treatise on Economic Principles, Ludwig von Mises Institute.

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Austriacos: imposibilidad de derivar precios de utilidades

Written by rolandoastarita

19/06/2018 a 13:24

49 comentarios

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  1. Hola Rolo como estas?
    Despues de mucho tiempo te escribo para hacerte una pregunta
    Escucha a un economista austriaco, que es un payaso por television (Milei), en algun momento repite varias veces que el menciona que hay tasa de interes, antes de la existencia del dinero, esto es asi?

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    Leandro

    19/06/2018 at 15:48

    • No sé de dónde saca Milei eso. En la literatura de los clásicos austriacos, hasta donde alcanza mi conocimiento, no encuentro esa idea. De todas maneras se puede especular que antes de la aparición del dinero (esto es, de una mercancía que monopolice la función de expresar el valor) pudo haber habido algún caso de préstamo en especie en algún lugar. Pero no entiendo qué importancia puede tener eso para la comprensión de la naturaleza del interés, o del dinero. De hecho, Mises o Menger tratan sobre el origen del dinero, y su naturaleza, sin hacer mención alguna a la tasa de interés.

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      rolandoastarita

      19/06/2018 at 19:23

    • Precisamente, que en la teoría del origen del dinero no aparezca el interés radica la idea de que son fenómenos diferentes. La importancia de entender que la tasa de interés no es un fenómeno monetario reside en que no se puede bajar la tasa de interés con artilugios monetarios, al menos no de manera permanente y sin costo en términos de distorsión productiva.

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      Iván Carrino

      25/06/2018 at 12:21

  2. Buena aproximación profesor,

    Es evidente que no están cambiando el objetivo que requiere la ciencia; directamente no entra en el terreno de Ciencia como lo haría la química y la dejan en el campo de las Humanidades como la sociología o la Historia.

    Esto eleva el problema a la filosofía de la ciencia y por ello sabe que entra Popper en este periodo junto a Lakatos y Feyerabend.

    La exigencia del método científico que obliga a una constancia no puede ser respaldada por la estadística, ya que esta no es más que una herramienta más y no puede dar en cualquier parte y bajo las mismas circunstancias, el mismo resultado; esto es Ciencia como se entiende. Si hay discrepancias y no se cumple: no hay ley y por ende no hay ciencia por ser dispar el método.

    Los austriacos no pretenden la objetividad para tener una base de principio científico y por eso son subjetivistas en esta materia del valor.

    Ya le escribí hace tiempo que los escolasticos españoles ya dijeron que el valor depende únicamente de si hay más o menos unidades del mismo bien y no se mide por trabajos y peligros para saber su valor ¡en el siglo XVI!

    Igualmente los austriacos no hacen escalas de valores como ha marcado jocosamente con escalones numerados pues las personas no miden sus valores sabiendo si es el quinto o el vigésimo en su escala. Añádase, que comparten con Marx que depende del periodo histórico las valoraciones; si bien Marx fosiliza cuán cajones los periodos para meter el objetivado valor cuán buen tirano ( porque lo dice el por sus lecturas estadísticas) y bomwaverk solo advierte que las valoraciones entran dentro de un todo según el momento sin necesidad de encontrar la medida.

    En fin, no es un problema la unidad que mide, sino que el intercambio existe y para exista se requiere de voluntad por ambas partes para que en un terreno neutral (mercado) florezca la oferta y la demanda sin pedir la Ley del Intercambio y la medida del intercambio que mida las aproximaciones del que ofrece frente al que adquiere ( me lo estoy inventando, ya lo sé) para luego introducir la segunda que es la ley que mide las valoraciones expresadas en trabajo abstracto (Marx).

    Seguimos.

    Mil gracias profesor.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    19/06/2018 at 16:17

    • Ah!

      Usted sabe que tenemos a Gabriel Zanotti donde puede mostrar esta problemática del método científico y la lucha de la filosofía de la Ciencia.

      Aquí está todo el problema ya que es más profundo que un aspecto estadístico que invite a “creer” en una regla del capitalismo: Otra tiranía gratuita.

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      Carlos martin

      19/06/2018 at 16:37

    • “La exigencia del método científico que obliga a una constancia no puede ser respaldada por la estadística, ya que esta no es más que una herramienta más y no puede dar en cualquier parte y bajo las mismas circunstancias, el mismo resultado” Esto es completamente falso, no solamente que la estadística es es una disciplina científica, sino que enormes áreas de la ciencia (física cuántica, por ejemplo) se sostienen sobre herramientas de análisis matemático tales como estadística y probabilidad. Se puede obtener rigurosidad científica basada en la estadística y la probabilidad. Miles de reactores nucleares lo demuestran.

      “Ya le escribí hace tiempo que los escolasticos españoles ya dijeron que el valor depende únicamente de si hay más o menos unidades del mismo bien y no se mide por trabajos y peligros para saber su valor ¡en el siglo XVI!”. ¿y acaso la cantidad de unidades de un mismo bien no se corresponde con cómo se ha dividido socialmente la totalidad trabajo (que es finito) y del nivel de desarrollo de fuerzas productivas?

      “Igualmente los austriacos no hacen escalas de valores como ha marcado jocosamente con escalones numerados pues las personas no miden sus valores sabiendo si es el quinto o el vigésimo en su escala.” Por supuesto que no, pero exhibe lo incoherente que es determinar que prima la valoración individual de la utilidad en la determinación del valor, los austriacos no hacen esa lista para determinar el valor porque nadie la hace.

      “En fin, no es un problema la unidad que mide, sino que el intercambio existe y para exista se requiere de voluntad por ambas partes para que en un terreno neutral (mercado) florezca la oferta y la demanda sin pedir la Ley del Intercambio… ” Y tampoco nadie dice lo contrario, las piedras no tienen ningún inconveniente para caer de las manos de alguien que no puede enunciar la ley de gravitación universal.

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      hectorsconza

      19/06/2018 at 18:08

    • En un debate es fundamental tener honestidad intelectual. Usted afirma: “los austriacos no hacen escalas de valores como ha marcado jocosamente con escalones numerados pues las personas no miden sus valores sabiendo si es el quinto o el vigésimo en su escala”.
      La realidad es que Menger, Wieser, Rothbard y Mises invariablemente sostienen que los consumidores ordenan sus utilidades en el margen. Los he citado (véase aquí, por caso) y cualquiera puede comprobar que esas citas existen, y que no he falseado palabra de lo que afirman los referentes austriacos.
      Repito entonces: si se quiere clarificar las posturas enfrentadas, el primer requisito es tener honestidad intelectual.

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      rolandoastarita

      19/06/2018 at 19:19

  3. Pero cómo explican la regularidad que hay de hecho en el mercado? Escuché a Cachanosky decir que la razón por la cual el.propietario de los peces no está dispuesto a cambiar más de 100 peces por un caballo es algo que remite a la psicología. Hace tiempo que me parece q Muchas explicaciones económicas terminan en explicaciones psicológicas. Pero hay una razón por la cual el precio se ubica en ese rango. Tiene q haber una razón por la cual no aparecen otros productores queriendo cambiar 1000 peces por un caballo. Y si derrepente aparecen productores q lo hacen, necesariamente el productor que no estaba dispuesto a entregar más de 100 peces, deberá hacerlo sin importar sus preferencias. ..o cómo compite?
    Por último, cómo puede ser que haya gente que piense que el precio de algo deriva sólo del hecho de en qué cantidad exista ese bien en el mundo? Si aumenta la oferta de un bien, pero también aumenta su demanda, y no mejora la productividad, por qué habría de bajar el precio?

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    Gus

    19/06/2018 at 23:00

    • Pues lleva pensándose 350 años, al menos escrita en papel y como no me he leído tratados en hebreo medieval, no se si mas atrás los encontraré.

      Has mirado como ven el mercado los árabes, persas, hindúes, chinos, ….?

      ¿Acaso no se impuso una forma común de negociar entre mundos aislados entre sí desde el primer día, con un código entendible por ambas partes pactantes? ¿Como ajustaron precio de pimienta un portugués y uno de Calicut? Por peligros y trabajos o por su escasez y abundancia?
      ¿Acaso cuando vas a una copisteria no se asombra que el precio de una copia tiene un precio y en cambio si hago 700 copias del mismo documento me cuesta menos la unidad de copia?

      Por qué extrañarse de este fenómeno? ¿Por qué negar que las personas valoran de forma distinta los bienes y comprar diferente? ¿Por qué hay especulación de café, tabaco, azúcar, harina y tantos y tantos productos que son estimados en subasta abierta sin considerar costes ni peligros sino por su escasez o abundancia tal y como los escolasticos del siglo XVI escribieron cuando veían el movimiento en el mercado.
      Un saludo.

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      Carlos martin

      20/06/2018 at 12:25

  4. Profesor Astarita,

    La honestidad también se demuestra citando la frase correctamente y ni cortándose por donde se quiere para enduciar.

    “Igualmente los austriacos no hacen escalas de valores como ha marcado jocosamente con escalones numerados pues las personas no miden sus valores sabiendo si es el quinto o el vigésimo en su escala”

    Me dice por favor donde Rothbard pone una tabla diciendo:
    – valor 1: paquete de tabaco.
    -valor 2:botella de tequila
    – valor 3 : mate sin azúcar
    -valor 4 : empanadillas,
    -valor 5 : libro.

    Esto dije y usted me tacha de no ser honesto cuando escribí lo que escribí y ahora me obliga a reescribir porque acortó a placer mi frase completa.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    20/06/2018 at 03:14

    • Usted afirmó que “los austriacos no hacen escalas de valor”. Pues bien, al decir esto usted MINTIÓ, y mintió CON CONCIENCIA de que estaba mintiendo. TODA la explicación de los austriacos del precio parte de dar una “expresión numérica” de la “significación escalonada de la satisfacción de las necesidades” (para usar la terminología de Menger, el “padre fundador”). Es un hecho fácilmente comprobable a partir de la abundante literatura austriaca disponible. Es estúpido negarlo diciendo que Rothbard no ordena tabaco, tequila, mate sin azúcar y empanada. ¿En qué cambia el asunto si leemos que la ordenación de Rothbard es entre bayas y vaca, o entre peces y caballos? Por supuesto, usted sabe esto. Pero como no tiene argumentos limpios, solo intenta embarrar, confundir, ocultar las posturas. Repito entonces lo que dije antes: usted no tiene la menor honestidad intelectual. ¿O se trata simplemente de un trol?

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      rolandoastarita

      20/06/2018 at 09:13

  5. Att. hector:

    Acaba de escribir usted solo que la estadística es una herramienta muy útil y le acompaño porque así es: ella por sí misma no es Ciencia que estudia la materia con sus 4 fuerzas. Las matemáticas igualmente es un lenguaje útil para el estudio de la Materia. La estadística por ende y como ha reconocido es sierva y no manda porque ella sola no hace Leyes.

    A la segunda réplica:

    No tiene por qué y lo sabe. Los hallazgos mineros con las mismas herramientas y gastos puede desvariar por completo su estimación histórica de precio de mercado (ayer) si una nueva Potosí ve La Luz. Entonces se requiere de un goteo (planificado) para no alterar lo inevitable si entrara el total de golpe en el mercado (hoy). Mañana ni será ayer ni antes de ayer habiéndose mantenido desde dos días atrás el peligro y gasto.

    Claro que se les ataca de pueriles a los austriacos por esto.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    20/06/2018 at 03:27

    • Con respecto a la nueva Potosí -supongo que se refiere a la explotación del mineral de plata-, precisamente se trata de uno de los más ejemplares casos de explotación de mano de obra ESCLAVA llevada adelante por el colonialismo español. Efectivamente, “ante la falta de mano de obra para la minería, a los mitayos (como se llamaba a los indios sometidos mita) se les hacía trabajar hasta 15 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el metal manualmente o a pico, etc. Eran muy frecuentes los derrumbes y otros accidentes… Las condiciones de trabajo eran devastadoras, el tiempo de vida en la expectativa de un minero después de comenzar su trabajo era de apenas seis meses. En general después él permanecía adentro de la montaña, puesto que el transporte de los muchos cadáveres demostró ser demasiado laborioso. Más de un millón trabajadores fueron devorados por la montaña…” (BAKEWELL, P. Mineros en la montaña roja. El trabajo de los indios en Potosí. Alianza Editorial (Alianza América). Madrid, 1989.) “El Potosí produjo el 80% del total de la plata que se extrajo en el Perú y el 50 % de toda la que se obtuvo en el mundo a fines del siglo XVI. Del total de 346 millones de pesos ensayados (pureza de 225/240) equivalentes a unas 15.000 toneladas, producidas por Hispanoamérica entre 1521 y 1610, el 67,5 %, es decir, 233.842.571 pesos, correspondieron al virreinato del Perú, y de este total el 77 % salió del Potosí… El gran problema consistía en que estaba enclavado a 4.070 metros de altura. Ponerlo en producción suponía llevar la colonización al techo del mundo americano, una zona desolada y fría, donde no vivía nadie.” (http://www.gabrielbernat.es/colonia/mineria/html/potosi.html).
      Queda claro entonces, siguiendo su propio ejemplo, que la abundancia de un bien no es causa, sino efecto,en este caso de la capacidad de producir este bien a partir de la EXPLOTACIÓN GRATUITA DEL TRABAJO HUMANO. Caso contrario, todavía estaría gran parte de este mineral a buen resguardo en su reducto natural. Aquí las valuaciones subjetivas se DESHACEN como palabras tiradas al viento…

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      Mariano

      21/06/2018 at 11:15

    • Lo que escribí es el que la estadística, no solo que ES CIENCIA, sino que este carácter científico le permite ser usada como herramienta de análisis matemático por una multitud de otras disciplinas científicas. Ah, y la matemática no es “lenguaje útil” ¡TAMBIÉN ES CIENCIA!

      Por otro lado, sigo sosteniendo que la división del trabajo social total determinará en que cantidad se encontraran los diferentes productos en el mercado.
      Imagínese que aísla en un galpón a 6 personas, y los hace intercambiar entre si: 2 hacen sillas a un ritmo de dos por día, 2 hacen mesas a un ritmo de una por día y 2 hacen cajas a un ritmo de 4 por día; no hay forma (manteniendo constantes el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la fuerza de trabajo disponible), de incrementar, digamos, la cantidad de sillas producidas por día en 1 si no se reducen la cantidad de cajas de 4 a 2, o la cantidad de mesas de una por día a una cada dos días. Ésto, que parece trivial y evidente, no pueden percibirlo, porque a la hora de determinar el porqué del valor de las mercancías que se encuentran en el mercado, lo enfocan desde el punto de vista individual, de una mercancía particular, o de un intercambio en particular; y al no encontrar ninguno, lo niegan o lo atan a cuestiones subjetivas.

      Saludos.

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      hectorsconza

      21/06/2018 at 20:29

  6. Pero profesor Astarita,

    Creo que jamás he dado muestras de intrusismo en las conversaciones y preguntas.

    Por supuesto que conozco a todos los austriacos: mayores, menores, otodoxos y heterodoxos. Me da igual empezar por Antal Fekete o por Huerta de Soto hacia atrás hasta Menger; pero usted sabe que lo que estoy diciendo es sencillo:

    Valor 1: tabaco y valor 2: whiskey

    ¿Acaso el principio de utilidad marginal no domina el terreno de las valoraciones subjetivas si he de elegir entre fumar o beber siendo las 5 de la tarde y viendo cómo me quedan 3 cigarrillos para el resto del día?

    Es obvio que el tabaco escaló a la primera posición en mi particular situación y relegué a la empanadilla hasta tal punto de ni acordarme de ella.

    Usted puso números como para hacer el intento de meterlo en regla matemática asignando un puesto para poner ver qué puede dar X o Y. Ahí es donde protesté y dije que ningún austríaco hace eso pues lo primero que un austríaco hace es imponer la preferencia temporal como aquella que hace adelantar o retrasar, introducir o hacer desaparecer elementos a valorar subjetivamente por cada uno de los sujetos individualizados.

    Dígame nuevamente quien osa decir qué valorar y cómo al cualquier consumidor en la escuela austriaca.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    20/06/2018 at 11:36

    • Usted escribe: “Usted puso números como para hacer el intento de meterlo en regla matemática asignando un puesto para poner ver qué puede dar X o Y. Ahí es donde protesté y dije que ningún austríaco hace eso”. Los números que puse son los que corresponden a las escalas de valoraciones. En la nota escribí: “Supongamos que A valora el bien X en el puesto 1775 de su escala, pero en el puesto 3001 a Y, en tanto B valora X en el puesto 32, y a Y en el puesto 5559”.

      ¿Qué le dice la palabra “PUESTO”? Pues para cualquiera que tiene buena fe polémica, la cosa es clara, es el puesto en la escala de valoración.
      Cuando me referí al ejemplo de Rothbard (Smith intercambiando con Johnson), escribí “Johnson tiene caballos y Smith cestas de pescado. Según su escala de valoración, Johnson no está dispuesto a cambiar un caballo por menos de 81 cestas de pescado; y Smith no está dispuesto a entregar más de 100 cestas de pescado por un caballo”. Repito, escribí “según su ESCALA DE VALORACIÓN”. Más aún, dije y subrayé que por este motivo los austriacos sostienen que no hay medida de valor, sino ordenación.

      Solo usted, que no tiene un ápice de honestidad intelectual, puede intentar leer otra cosa. Y lo que dije es lo que hacen los austriacos, una y otra vez. Para no ir más lejos, Menger: “Señalaremos con un 10 la importancia de la satisfacción de aquellas necesidades de las que depende nuestra vida, y luego, en numeración decreciente, con un 9, un 8, un 7, un 6, y así sucesivamente según las siguientes necesidades. Obtendremos una escala de significaciones de las distintas satisfacciones de las necesidades que comienza en 10 y termina con el 1. Asignemos también a la significación de cada uno de los actos con que se satisface una necesidad un valor numérico, decreciente a medida que dicha necesidad se va ya satisfaciendo” (p. 113, Principios…). Puedo seguir con Mises, Rothbard, y otros. Usted dijo que los austriacos no hacen escalas de valor, pero lo cierto es que TODO el razonamiento se basa en las escalas que ordenan las utilidades marginales, que no son otra cosa que los valores subjetivos. Como dice Mises, “la actividad económica no tiene otra base que LAS ESCALAS DE VALORES CONSTRUIDAS POR LOS INDIVIDUOS” (p. 39, Theory of Money…). Solo alguien que no tiene la menor honestidad intelectual, y que apela a cualquier cosa, puede negar que los austriacos construyen estas escalas de valoración subjetiva, una y otra vez, para intentar explicar con ellas las relaciones de cambio.

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      rolandoastarita

      20/06/2018 at 12:38

    • Y para que no haya más confusión:

      “Supongamos que A valora el bien X en el puesto 1775 de su escala, pero en el puesto 3001 a Y, en tanto B valora X en el puesto 32, y a Y en el puesto 5559. ¿Qué se puede deducir de estas ordenaciones sobre la proporción en que A y B intercambian X e Y?”

      Esto es lo que protesto pues esto no lo hace un austríaco jamás dado que es totalmente absurdo pensar que yo, en este día y a esta hora tengo mi libreta con las valoraciones desglosadas y que siempre permanecen constantes mañana y el año que viene!

      Usted fue más allá de lo que Rothbard o bomeaverk hizo cuando describían un acto y como salía fruto de ese acto sin tener la osadía de decir: “ es que esa valoración estaba en el puesto 3 con un valor X”

      Un saludo.

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      Carlos martin

      20/06/2018 at 12:47

    • Sigue tratando de confundir. Nunca dije que, según los austriacos, las escalas de valuación fueran constantes, y menos durante años. Y sí dije que toda su teoría de precios se basa en esas escalas de valuaciones. Y aquí usted sencillamente MIENTE al pretender que esas escalas no son postuladas por los austriacos. Usted no tiene el menor respeto por lo escrito por los propios austriacos. Le cito pasajes enteros en los cuales los economistas austriacos establecen órdenes de valoraciones, que según ellos, hacen los individuos, y usted dice que no las hacen. A cada rato aparecen las escalas de valoraciones, pero para usted eso no existe. Le cito a Menger, le transcribo la escala de valoración que establece, y usted dice que esa escala jamás la hizo Menger. Le cito a Rothbard poniendo el caso de las ordenaciones de valores subjetivos, y usted dice que no existe. Le cito a Mises diciendo que toda la actividad económica se basa en las escalas de valores construidas por los individuos y usted mira para otro lado. A esta altura, termino este intercambio aquí.

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      rolandoastarita

      20/06/2018 at 13:06

  7. Una vez más,

    Las valoraciones subjetivas al ser entendidas desde la individualidad no pueden ser conocidas por otra persona: ni siquiera aunque las diga en voz alta.

    Lo que hace Menger es hacer entendible nuestra forma de razonar en materia económica; pero jamás perseguiría como usted hace una fórmula para poder extrapolar en cualquier cerebro una misma manera de cómputo para que le cuadre en el papel.

    Es pura descripción el decir que las personas valoran y adelantan o retrasan, incorporan o expulsan los bienes según la valoración puesta por la Turanía de la preferencia temporal.

    Yo estoy haciendo ejemplos de preferir tabaco a alcohol; pero no puedo hacer MÉTRICAS Con ellas; solo hago entendible que dependiendo como me pique la mosca mi economía cambia.

    Repito: Menger al hacer escalas de 10 a 1 muestra lo para Menger una persona hace al hacer la compra por ejemplo; pero Menger no osaría cuadrar cifras por la escala dentro de un presupuesto al analizar la cesta pues Menger no es nadie para preguntarle a la señora por qué fue primero a por lo prioritario y así asta el 10 para luego decir: “podremos concluir que el precio de la sardina era 2 veces mayor a la leche ese día y la manzana 40 inferior a la sardina” y llevarlo a una tabla estadística o hacer el truco de tener 35000 puestos de valoración para este día.

    Me temo que no nos entendemos; pero lo único que pretendo es que una persona que defiende la objetividad laboral cuán valor no puede usar herramientas objetivadas en terreno subjetivista e individualizado.

    Siglo y medio separa este antagonismo y nada ha cambiado.

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    Carlos martin

    20/06/2018 at 13:17

    • De nuevo usted inventa y miente. Escribe: “Lo que hace Menger es hacer entendible nuestra forma de razonar en materia económica; pero jamás perseguiría como usted hace una fórmula para poder extrapolar en cualquier cerebro una misma manera de cómputo para que le cuadre en el papel. (…) Yo estoy haciendo ejemplos de preferir tabaco a alcohol; pero no puedo hacer MÉTRICAS Con ellas; solo hago entendible que dependiendo como me pique la mosca mi economía cambia.”.

      Pues son los mismos austriacos los que dicen que esas ordenaciones SE HACEN. Lo he citado. y usted mira para otro lado. Vuelvo a citar. Escribe Mises: “Suele decirse que el hombre, cuando actúa, se representa mentalmente una escala de necesidades o valoraciones, con arreglo a la cual ordena su proceder. Teniendo en cuenta esa escala valorativa, el individuo atiende a sus apetencias de más valor, es decir, procura cubrir las necesidades más urgentes y deja insatisfechas las de menor utilidad, es decir, las menos urgentes. Nada cabe objetar a tal presentación de las cosas” (La acción humana, p. 156). En otro pasaje: “Al evaluar estados de satisfacción muy distintos entre sí y apreciar los medios convenientes para lograrlos, el hombre ORDENA EN UNA ESCALA TODAS LAS COSAS, contemplándolas solo en orden a su idoneidad para incrementar la satisfacción propia” (p. 193; énfasis agregado).

      ¿Cómo puede decir que según los austriacos no se hacen estas escalas? Escalas de TODAS las cosas, por si fuera poco. Más aún, tal escala de valores “toma corporeidad solo cuando la acción humana se produce. Porque dichas valoraciones carecen de existencia autónoma: las estructuramos solo una vez conocida la efectiva conducta del individuo” (ibid., p. 156). También Rothbard afirma que “deducimos LA EXISTENCIA DE UNA ESCALA DE VALOR ESPECÍFICA sobre la base del acto real [de compra o venta]; no tenemos conocimiento de la parte de la escala de valor que no es revelada en la acción real” (Man… p. 260, énfasis agregado).

      Todos dicen lo mismo: esas escalas de valor EXISTEN. Por supuesto que los austriacos no le preguntan a nadie si hizo esa escala. ¿Dónde dije yo tal cosa? En ningún lado. ¿Para qué la mete entonces? ¿Para seguir embarrando la cancha? Precisamente lo que cité y dije es que los austriacos, sin poder probar que tales escalas existen, postulan que las mismas se revelan en el acto de compra (cualquier parecido con las “preferencias reveladas” de Samuelson no es casualidad, dicho sea al pasar). Que es lo que dice la cita de Rothbard que transcribí. Y precisamente lo que dije es que postulan la existencia de esas escalas por introspección, como “verdad autoevidente”, sin posibilidad de refutación alguna. Con el agregado de que, como dice Mises, esas escalas constituyen el fundamento de toda la actividad económica.

      Es muy significativo que cuando se pone en evidencia la falta de fundamento científico de toda esta construcción subjetivista, aparezcan personas como usted que, sin la menor honestidad intelectual, intentan decir que esas escalas de valoración nunca existieron en los planteos austriacos.

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      rolandoastarita

      20/06/2018 at 13:55

  8. Astarita solo para abundar más en lo dicho por usted quería decir que el hecho de que el precio no tenga nada que ver con una substancia objetiva del valor, sino que coincida exactamente con las valoraciones subjetivas de utilidad, es algo que solo puede parecer plausible en situaciones extremas fuera de las relaciones sociales implícitamente aceptadas; por ejemplo, el famoso vaso de agua en el desierto, cuya utilidad marginal se elevaría casi hasta el infinito, pero estos ejemplos no son serios, porque están fuera de las prácticas ordinarias de las acciones socioeconómicas y, con ello, del área temática de la doctrina económica. En el sistema capitalista productor de mercancías, el valor explicativo de las apreciaciones de utilidad marginal de los valores de uso es completamente nulo ya que los participantes en el mercado sopesan en la compra su utilidad subjetiva y el precio a pagar, pero no lo hacen libres de condicionantes, sino bajo condiciones objetivas que les han sido impuestas y que se introducen en su cálculo a priori y de modo irreflexivo.
    La doctrina subjetiva del valor o del precio trastoca así causa y efecto pues normalmente solo se dispone de un bien en gran abundancia porque aumenta la productividad, es decir, porque se reduce la cantidad de trabajo por ejemplar y, de este modo, se puede reducir el valor objetivo de la mercancía singular por medio de una disminución de su substancia de trabajo. En el mejor de los casos la ponderación subjetiva de la utilidad tan solo sigue el curso de la productividad social en el gasto de la substancia de trabajo.
    Sin embargo, la sensación de mayor o menor utilidad en función del grado de la propia necesidad no regula en absoluto la producción de bienes. Cuando, por ejemplo, para gran número de desempleados y receptores de ayuda social aumenta la apreciación subjetiva de la utilidad de bienes inalcanzables para ellos, los precios de esos bienes no aumentan, sino que más bien caen, porque pese a la creciente necesidad del producto la demanda ha disminuido por falta de poder adquisitivo.
    Sería puro cinismo buscar la causa de la caída de los precios (por ejemplo, en un golpe deflacionario) en el hecho de que la utilidad marginal de los bienes ha disminuido por la satisfacción de las correspondientes necesidades. Y, al contrario, una escasa demanda tampoco llevaría a la caída discrecional de los precios muy por debajo de la substancia de trabajo objetivada a través del estándar de productividad, sino más bien a un cese de la producción a pesar de que las necesidades (incluso las más elementales) queden sin cubrir y de que exista una capacidad productiva más que suficiente.
    La escuela subjetiva del valor, junto con sus diversos desarrollos en el siglo XX, ignora completamente que el orden social capitalista basado en la economía de mercado no está determinado por los sujetos que actúan en la esfera de la circulación, sino por el irracional fin en sí mismo de la producción. La inversión que el capitalismo produce entre el fin y los medios, lleva a que los seres humanos no puedan aparecer como demandantes en los mercados antes de haberse dejado primero la piel en los mercados de trabajo en nombre del fin en sí mismo del sistema. De ello se sigue que el mercado no es el lugar en el que se acoplan las estimaciones de la utilidad de los valores de uso de los diferentes sujetos productores, el mercado, el lugar de la aparente libertad de compra y venta en el ámbito de la circulación, solo representa la esfera de realización de la plusvalía, es decir, de la reconversión de aquellos quanta de trabajo gastados en la forma del capital monetario. Por tanto, el mercado de mercancías es solo una etapa de paso del fin en sí mismo del capitalismo, en palpitación incesante, y está muy lejos de constituirse por una suma de estimaciones subjetivas de utilidad. Al contrario, esas estimaciones de utilidad solo pueden moverse en el marco de las leyes sistémicas dadas en el capitalismo. El concepto mismo de utilidad está determinado por ellas y no por el bienestar y la satisfacción de necesidades de los participantes en el mercado.
    Un saludo

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    Ramón

    20/06/2018 at 13:56

    • “La inversión que el capitalismo produce entre el fin y los medios, lleva a que los seres humanos no puedan aparecer como demandantes en los mercados antes de haberse dejado primero la piel en los mercados de trabajo en nombre del fin en sí mismo del sistema.“

      Ah es verdad! Te pongo de jefe de central nuclear antes de estudiar en el
      Colegio porque no te gusta dejarte la piel estudiando.

      Curioso como en realidad eso lo hace el Socialismo donde lo primero es que tu fuerza de trabajo es el impuesto general al 100% que ha de ser entregada al sistema porque el fin lo es todo: Socialismo. El medio: mi plan, mi tablero.

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      Carlos martin

      20/06/2018 at 16:41

    • “Sin embargo, la sensación de mayor o menor utilidad en función del grado de la propia necesidad no regula en absoluto la producción de bienes.“

      Dígaselo a los fabricantes de sombreros dela primera mitad de siglo cuando dejó de ser apetecible el sombrero; cuando dejo de ser útil la ballena para luminarias; los fabricantes de velas, los coches de caballos,….

      Menos mal que la
      Realidad tiene nombres para todo: ¿modas?

      Qué cosa más palpable que una moda para mandar al guano toda una cadena de producción por la poca utilidad de un sombrero de al Capone.

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      Carlos martin

      20/06/2018 at 16:48

    • “Menos mal que la Realidad tiene nombres para todo: ¿modas?”

      Acá le tengo que dar la razón, la teoría austriaca por ejemplo entra en la categoría de moda. Cuando no les sirva mas a los capitalistas para justificarse su teoría va a terminar en el tacho de la basura. Asi como pasaron de las teorias de smith y ricardo a las teorias subjetivistas, cuando estas ya no eran suficiente

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      Sergio

      21/06/2018 at 09:58

    • Carlos Martin y Sergio, ¿ustedes saben realmente lo que dice lo que han leído? El trabajo no está destinado a crear riqueza material. En el capitalismo es esencialmente una producción de valor abstracto, es decir, una forma particular de riqueza cuyo propósito no es la satisfacción de las necesidades humanas, sino la acumulación de valor abstracto. El valor de uso es a la vez la coartada y el beneficio secundario de la producción capitalista. El valor se esconde detrás de la máscara del valor de uso para existir. Si hay carreteras que nos permiten ir de vacaciones, para llegar por ejemplo a París desde Marsella (790 km) en siete horas, es solo porque el valor supremo necesitaba carreteras rápidas para mover sus mercancías. Podría ser el momento para preguntarse lo que significa “ir de vacaciones” y si es un verdadero progreso llegar a París en Marsella en siete horas …
      Espero que vea que la “Realidad tiene nombres para todo”, y que no es “modas” sino una manera y forma de ver el capitalismo (del que, sin embargo, todos somos “sujetos automáticos”) diferente.
      Gracias y saludos

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      Ramón

      21/06/2018 at 15:00

  9. Así fue como inicié el asunto hablando de Ciencia y Leyes científicas.

    Usted cerró este capítulo con el jocoso ramplón regateo pues usted necesita la regularidad para tener abierta la posibilidad de una ley de intercambio basado en estadísticas espúreas llenadas arbitrariamente para obtener regularidad.

    Lo que pretendía es evitar su jactancia velada en las 4 notas que escribió; pero terminó por el ramplón regateo como si el regateo no fuera algo humano, únicamente humano y nada más que humano como la economía misma.

    La idea de que Marx parezca científico no le da posición de ser tomado en estima por encima de Menger o bomwaverk al estar en descomponiendo al que forzó una regularidad.

    Es curioso que me tilde a mí de austríaco cuando aquí entre usted y yo el único que se declara Marxista es usted.

    Cuando hablan de auto evidencias están dándonos muestra de que al igual de que uno tuvo la ligereza de decir “un fantasma recorre Europa y es inevitable” y es científico, aquí es auto evidente la imposibilidad de hacer una ley de este calibre. Mismas armas e irreconciliables por completo.

    Al austríaco le resulta fácil ver la economía desde es ramplón regateo y orgulloso está de poder repetir un “it can’t work” cuando veía esa imposición económica a toda una población inocente.

    Y por eso sigue en pie refutar a Mises y a huerta de Soto sobre el cálculo en el
    Socialismo.

    En fin, menos mal que la Historia nos dio la oportunidad de ver cómo inmediatamente a Marx apareció la réplica y de ahí un Bernstein, y un grandioso shumpeter y un inimaginable despliegue de medios para la Nep.

    Ha dado a conocer cómo piensan los austriacos pero no ha decidido avanzar y decir esto es inexacto, refutable,… porque se la misma que se hizo el escudo marxista con la Dialéctica, de la misma está la apodíctica y la autoevidencia.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    20/06/2018 at 15:42

    • “Es muy significativo que cuando se pone en evidencia la falta de fundamento científico de toda esta construcción subjetivista, aparezcan personas como usted que, sin la menor honestidad intelectual, intentan decir que esas escalas de valoración nunca existieron en los planteos austriacos.”

      Aquí es donde protesté. No se precisa fundamento pues está dentro de las Humanidaes y no de Ciencias. Ya le dije que es un problema mayor de filosofía de la ciencia y su definición para las disciplinas.
      Y quedo añadir que esas escalas NO pretenden ser científicas y por eso ridiculiza el regateo.

      A ver si puede ser y sin ofenderse más, que llevo intentando aclarar este antagonismo.

      Un abrazo y gracias por ampliar a terceros su interpretación de los austriacos.

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      Carlos martin

      20/06/2018 at 15:52

    • “No se precisa fundamento”
      Linda defensa de la teoría austriaca. Mamita querida.

      “La exigencia del método científico que obliga a una constancia no puede ser respaldada por la estadística, ya que esta no es más que una herramienta más y no puede dar en cualquier parte y bajo las mismas circunstancias, el mismo resultado”
      Usted sabe que toda la física cuántica, toda la física de los semiconductores, la física de las partículas subatomicas se respalda en la estadística? Quizás la física haya dejado de ser una ciencia, quizás ahora los manuales de física empiecen a hablar sobre las escalas de valoración que hacen los electrones para estar en un lugar o pasar a otro y un transistor funcione o no

      Ya no saben que inventar para salvar los papeles. Y encima les da la cara para hablar de Marx

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      Sergio

      21/06/2018 at 09:53

  10. Se dice que Marx intentó entender la economía de un modo científico, pero luego te encuentras que la mayor parte de sus esfuerzos se centran en comprender la estructura, el funcionamiento y las implicaciones del capitalismo. Pero ambas cosas serían incompatibles a no ser que el capitalismo se rigera por principios cientificos. Cosa que creo que a nadie se le pasa por la cabeza. El capitalismo no puede ser científico porque si el trabajo es la medida y unidad del valor (o más concretamente la producción del trabajo), no se puede considerarlo una mercancía para obtener un valor extra de él, o plusvalía, porque desde ese mismo momento dejaría de ser medida y unidad de valor.

    Por ello pienso que si se quiere hacer un análisis y llegar a una comprensión científica de la economía, debemos emplear valores puros, es decir, considerar al trabajo como fuente de todo valor planificado. (Se puede encontrar una pepita de oro trabajando duramente en una mina durante días, o lo puedes hacer mientras paseas tranquilamente junto a un río, pero sólo el primer caso obedece a una acción premeditada, planificada, que implica estudio, conocimiento y gestión probabilística, es decir, trabajo) De este modo, todo intercambio de bienes sería un intercambio de tiempos de trabajo. Pero puesto que todos los trabajos no tienen la misma productividad o utilidad subjetiva, el precio lo que haría sería hacer cotizar los distintos trabajos, de modo que los que se fueran quedando obsoletos perderían valor respecto a los más novedosos.

    Pero esto haría entrar la subjetividad en cálculos científicos, si no fuera porque el que unos trabajos rindan más que otros no es nada subjetivo en forma de riqueza y bienestar para quien lo realiza, de forma que habrá más aspirantes a realizar tales trabajos, mientras que la demanda no subirá hasta que esta presión no haga bajar los precios. Es decir, la subjetividad se regula a sí misma, de modo que al final puede acabar actuando como una ciencia estadística.

    Lo que quiero decir es que no se puede nadar y guardar la ropa. Hay que elegir entre capitalismo o economía científica, porque un análisis científico del capitalismo es totalmente imposible. Por ello, para mí, todas estas discusiones son un tanto vanas, y en cierto modo contribuyen a “blanquear” el capitalismo, puesto que si puede ser entendido científicamente, sería porque tendría alguna base científica, y realmente ni por asomo creo que este sea el caso.

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    Luciano Mendez

    21/06/2018 at 05:39

    • Nadie dice que el capitalismo tenga una “base científica”, se usa el método científico para determinar cual es la base del sistema, la leyes que la regulan y sus relaciones internas.

      Por cierto, usted confunde fuerza de trabajo, trabajo abstracto y trabajo socialmente necesario

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      Sergio

      21/06/2018 at 13:49

    • Claro y por eso se permite el lujo de denostarlo por ser algo que no entra en Ciencias exactas. Eso mismo buscaba el Marxismo: ser científico para poder escapar de la opinión; lástima que el marxismo nunca pudo demostrar que era ciencia pues lo mínimo que se pedía era el la
      Validación en laboratorio. Nunca ocurrió y por ende a los deseos no podemos agarrarnos y menos a priori decir que es científico sin pruebas.

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      Carlos martin

      21/06/2018 at 13:59

    • Entienden muy poco qué es o cómo funciona la ciencia. Pretender utilizar el “método científico” con el capitalismo, es como hacerlo con disciplinas como la teología o la justicia. Sería absurdo, porque la ciencia obliga a demostrar los hechos y definirlos en forma de leyes, leyes que son universales y eternas, con lo que las leyes de la justicia tendrían que ser iguales ahora que en el medievo o aquí que en Pekín.

      Dos más dos son cuatro aquí y en el último rincón de la galaxia y desde el principio al final del tiempo. Por eso el capitalismo no es científico, porque en él dos más dos son cuatro más “X” por ciento de comisión que me llevo por el cálculo, menos “Y” del impuesto de adiciones, eso contando con que los dos añadidos no sean un préstamo bancario a interés “Z”.

      Por eso no pueden hacerse cálculos válidos sin valores “puros” o exactos. Si Arquímedes no hubiera tenido oro puro a su disposición para medir sus valores de peso y densidad, jamás habría podido averiguar si la corona estaba adulterada. Como mucho si estaba más o menos adulterada que la muestra. Y más o menos no son parámetros científicos determinantes ni que puedan llevar muy lejos.

      Por cierto, Sergio, ya que me corrije, me gustaría saber cómo resuelve usted cúanto trabajo socialmente necesario hace falta para coger una pepita de oro mientras se pasea al lado del río, y cúanto para coger otra de una mina sin determinar la profundidad, volumen y densidad de la veta. Sobre todo teniendo en cuenta que al final ambas pepitas tendrán el mismo valor, el mismo precio.

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      Luciano Mendez

      21/06/2018 at 19:16

    • Me va a disculpar, pero usted no ha entendido ni lo básico de Marx, así que me parece muy atrevida su crítica.

      Habla de la plusvalía como si fuera un sobrecoste que se añade al valor del trabajo y que, por ello, el valor del trabajo no puede ser medida de valor. Pero esto no es así, la plusvalía ya está “incluida” en el valor del trabajo, por eso la plusvalía es la apropiación de trabajo ajeno por parte del capitalista. La plusvalía es la diferencia entre el valor producido por el trabajador y el valor de la fuerza de trabajo (su salario).

      El resto de su crítica la entiendo todavía menos. Su segundo párrafo directamente no tiene ningún sentido. Primero, empieza diciendo que “debemos considerar al trabajo como fuente de todo valor”, y luego sale con “pero puesto que todos los trabajos no tienen la misma productividad o utilidad subjetiva, el precio lo que haría sería hacer cotizar los distintos trabajos”. Si, según usted, el valor del trabajo viene determinado por el precio del producto (que es la expresión monetaria del valor), no puede ser que el trabajo sea “la fuente de todo valor”, porque entonces, debería ser el trabajo el que determinara los precios.

      Es que además estas discusiones son las típicas que tuvo Marx con los socialistas utópicos de hace ya casi 200 años, y que se resolvieron con el concepto de “tiempo de trabajo socialmente necesario”. De verdad, ¿por qué no os leéis a Marx en vez de volver a discutir una y otra vez lo mismo?

      Y, bueno, ya el remate de su crítica es tremendo. Viene a decir usted que no se puede estudiar científicamente al capitalismo (o a la sociedad capitalista) porque eso sería suponer que el capitalismo tendría “una base científica”, y eso es “blanquear el capitalismo”. Esto es un disparate, porque se puede estudiar científicamente una sociedad capitalista igual que se puede estudiar científicamente la sociedad de los vikingos, y eso no implica “blanquear a los vikingos”. Igual que los biólogos estudian la organización social de los chimpancés y eso no implica “blanquear a los chimpancés”.

      La Ciencia no “blanquea”, la Ciencia ilumina, que no es lo mismo ni mucho menos. Por eso muchos quieren correr un tupido velo de oscuridad sobre el capitalismo.

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      Cultura Socialista

      21/06/2018 at 20:25

    • Es usted el que me debe disculpar entonces, porque no ha entendido nada de nada. Me habla de la plusvalía como si fuera un concepto científico, y no señor, es un concepto capitalista. Es por eso mismo que no se puede estudiar el capitalismo científicamente, porque si la plusvalía es un robo, no es muy científico decir: “el peso atómico del oro es 196,96 menos la cantidad o porcentaje “X” que se quiera apropiar el capitalista”.

      El segundo párrafo es muy sencillo, asegura que el trabajo es fuente de todo valor. Pero de las fuentes pueden manar mucha o poca agua. Y el hacer cotizar los distintos trabajos significa que usted paga con el producto de su trabajo el producto de trabajos ajenos, pero debido a que de no todos los trabajos mana la misma agua, tienen la misma productividad, ni incluso el mismo valor, éste cotiza intercambiándose por distintas proporciones de trabajo, que no es lo mismo que precio. Si no entiende la diferencia, no se preocupe, se lo explico: Si usted y yo trabajamos ocho horas haciendo distintos artículos, y a usted le gusta o valora mucho lo que yo hago, hasta el punto que es capaz de pagarme dos horas de trabajo suyas por el producto de una mía, tanto puede verse como que mi trabajo es muy valioso, el doble, o también que el suyo es poco apreciado y vale la mitad. Pero eso no indica ningún precio, porque tanto puede ser que el mío valga “2”, como que el suyo valga “0,5”. Lo que no puede ocurrir es ambas cosas a la vez.

      Y de nuevo confunde Marxismo con ciencia. O incluso peor, con teología, porque parece que no se pueda dudar de la “palabra de Dios”. Yo no digo que el marxismo esté equivocado, sino que no es ciencia, porque se centra demasiado en estudiar un estado de las cosas, (el capitalismo) en vez de la naturaleza de las cosas (la ciencia económica) y sus leyes universales y eternas expresadas (y demostradas) en fórmulas.

      Usted puede estudiar científicamente a los vikingos siempre y cuando estudie a los vikingos y no a los pigmeos. Usted no puede aprender biología estudiando una sóla especie y luego extrapolar conclusiones. Hasta tal punto es así, que cada vez más biólogos apostillan “biología terrestre”, muy conscientes que más pronto o más tarde se enfrentarán a indicios de vida extraterrestre y que esta puede ser muy distinta a la que conocemos. Por eso mismo no se puede pretender dominar la ciencia económica estudiando una sola de sus teorías o interpretaciones. Mucho más cuando esa teoría o interpretación no ha sido capaz de emitir una sóla fórmula o ley que supere los estándares científicos de reproducidad y falsabilidad.
      Ah, y por cierto, no se estudia “científicamente” a los vikingos. Se hace dentro de la etnología para determinar sus pautas, parentescos, peculiaridades, etc, respecto a otras etnias, épocas, etc. Es decir, si no se hace dentro de un estudio referenciado, será un estudio tan inútil como el que un geógrafo estudie un único punto y pretenda hacer un mapamundi con ello.

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      Luciano Mendez

      22/06/2018 at 00:39

    • Por favor, no desvaríe, y lea un poquito más despacito los comentarios.

      Sobre su primer párrafo. Lo primero es que la plusvalía no es un “robo”, pero bueno, esto de pasada. Luego dice: “el peso atómico del oro es 196,96 menos la cantidad o porcentaje “X” que se quiera apropiar el capitalista”. Ya le expliqué en mi anterior comentario que no funciona así, pero tranquilo, que yo se lo vuelvo a explicar. Siguiendo su mismo ejemplo: “el precio de una onza de oro es de X$, y eso representa Y horas de trabajo socialmente necesario; por otro lado, si se quiere imputar la plusvalía por producto, se puede decir que de esas Y horas de trabajo socialmente necesario, una parte son retribuidas a los trabajadores (vía salarios), y el resto se lo quedan los propietarios de la mina de oro”. No entiendo muy bien qué no termina de entender.

      Respecto al segundo párrafo, otra vez lo mismo de antes. Primero dijo que “el trabajo es fuente de todo valor”, y luego dice que el valor está determinado por la utilidad (valor de uso) de la mercancía. Que si usted piensa que el valor de las mercancías viene determinado por su valor de uso, estupendo, pero no meta al trabajo de por medio, que no pinta nada en su mundo de utilidades.

      Y, por cierto, a ver si nos centramos un poco, porque el ejemplo que pone es de risa, dice: “Si usted y yo trabajamos ocho horas haciendo distintos artículos, y a usted le gusta o valora mucho lo que yo hago, hasta el punto que es capaz de pagarme dos horas de trabajo suyas por el producto de una mía, tanto puede verse como que mi trabajo es muy valioso, el doble, o también que el suyo es poco apreciado y vale la mitad. Pero eso no indica ningún precio”. Lo primero es que ni usted ni yo fijamos los precios del mercado. Lo segundo es que si yo intercambio dos horas de trabajo mías por una hora de trabajo suya, claro que hay un precio, ¿o qué es un precio para usted? El precio de mis dos horas de trabajo son su hora de trabajo, y el precio de su hora de trabajo son mis dos horas de trabajo. Y, no es por nada, pero es que esto también viene explicado por Marx en el primer capítulo del primer tomo de El Capital, obra que por supuesto usted no ha visto ni de lejos, a pesar de lo cual se permite el lujo de venir aquí a corregir a Marx.

      Usted ha puesto el ejemplo de un intercambio en su forma más simple, que es de donde parte Marx, para llegar al intercambio de mercancías usando una equivalente general (en forma dinero).

      Ya sobre el resto de su comentario ni siquiera voy a entrar, porque el nivel de disparates aumenta gravemente, y además mi respuesta ya ha quedado muy larga y escribir comentarios demasiado largos va en contra de las normas del foro.

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      Cultura Socialista

      23/06/2018 at 00:34

    • Si cree que por repetir lo mismo mil veces acabará por convertirse en cierto, lo único que conseguirá es que al final acaben dándole la razón como a los tontos. Yo seré más breve:

      -La plusvalía no es un concepto científico. Punto. A ese respecto es como si me quiere hablar de repetir tres dobles en el monopoly.

      -El valor lo produce el trabajo, pero no todos los trabajos producen lo mismo ni tienen el mismo valor. No es tan difícil, ¿eh?

      -En el ejemplo, cada nuevo actor que sume, variará el porcentaje del intercambio. Por eso no cabe hablar de “precio”. Lo que usted llamaría “precio” sería una foto, un instante grabado que variará en cuanto se sumen o sustraigan actores, calidad, producción o incluso gustos. Un panadero Pakistaní y uno Finlandés pueden hacer mil panes al día. Tienen la misma productividad, pero ganarían cantidades muy distintas. ¿Por qué? Pues porque cambian el producto de sus horas de trabajo por horas de trabajo ajenas, y en Pakistán el rendimiento de las horas de trabajo es muy inferior al de Finlandia. El precio sería el mismo en horas de trabajo, pero muy distinto en forma de dinero.

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      Luciano Mendez

      23/06/2018 at 10:58

    • El que repite lo mismo mil veces es usted, yo simplemente intento explicarle un poco los disparates que usted repite.

      – Yo nunca he entrado a discutir si la plusvalía es un concepto científico, académico o artístico. Eso es un rollo paralelo que se ha montado usted mismo. Yo simplemente le he explicado qué es la plusvalía en la teoría de Marx, porque no lo entiende y sigue sin entenderlo.

      – Dice: “El valor lo produce el trabajo, pero no todos los trabajos producen lo mismo ni tienen el mismo valor. No es tan difícil, ¿eh?”.

      Claro que no es tan difícil, entendí su disparate a la primera. Aquí el que no se entera es usted, así que le vendría bien bajar un poquito los humos y leer con más atención.

      Lo que yo le estoy diciendo, señor mío, es que si el valor de una mercancía está determinado por el valor de uso (utilidad), como dijo en su anterior comentario, aquí el trabajo no pinta nada.

      Es que usted está diciendo algo como: “Ya, pero esos valores de uso están fabricados mediante trabajo humano”. Pero esto, aparte de ser obvio, es totalmente irrelevante. Aquí lo que importa es qué determina el valor, aquí lo que importa es determinar por qué un coche vale más que una camisa. Según Marx, es porque un coche tiene más horas de trabajo socialmente necesario incorporadas que una camisa. Según usted, es porque a la gente le gustan más los coches que las camisas. El trabajo no pinta nada en su teoría del valor. Fin de la historia.

      – Dice: “Lo que usted llamaría “precio” sería una foto, un instante grabado que variará”.

      Lo que yo llamaría (y llamo) “precio” es la relación en la que se fija un intercambio. Porque eso es un “precio”. En su ejemplo, el intercambio se fija en dos horas de trabajo mías por una suya. Ese es el precio. Es un ejemplo de un trueque individual. Y de ese trueque individual se puede llegar al intercambio general con forma dinero, y se lo voy a explicar tal y cómo lo explica Marx en el primer capítulo del primer tomo de El Capital, como ya le dije antes. Resumiendo:

      En su ejemplo, 2 hora de trabajo mías = 1 horas de trabajo suya.

      Dice usted que se añaden nuevos factores. Además, dice que varían las condiciones de intercambio, de modo que, por ejemplo, quedaría así:

      3 horas de trabajo mías = 1,5 horas de trabajo suyas = 1,75 horas de trabajo de Pepito = 2,4 horas de trabajo de Fulanito = etc. etc. etc.

      Y, ahora, añadimos el equivalente general, el dinero:

      3 horas de trabajo mías = 1,5 horas de trabajo suyas = 1,75 horas de trabajo de Pepito = 2,4 horas de trabajo de Fulanito = …… = 25$, por ejemplo.

      Así llegamos al precio en forma dinero. Y, sobre lo del panadero finlandés y paquistaní, tiene usted varios artículos en este mismo blog, o conferencias de Rolando Astarita en youtube, que hablan sobre las diferentes tesis que ha habido en el marxismo para responder por qué un panadero finlandés gana más que un paquistaní.

      Un saludo y, por favor, no me vuelva a repetir los mismos disparates.

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      Cultura Socialista

      23/06/2018 at 21:19

    • Es usted el que ha discutido mis afirmaciones, por tanto el que ha venido a mi terreno, no yo al suyo. Y mis afirmaciones son que el capitalismo no puede ser entendido y analizado científicamente, porque sus conceptos y sus “reglas del juego” no tienen ningún fundamento científico. Por eso yo no tengo por qué discutir con usted ni sobre capitalismo, plusvalías, o las reglas de monopoly. El capitalismo puede hablar de plusvalía como podría decir: “vaya a la cárcel sin pasar por la casilla de salida”. Tendría el mismo sentido y relevancia científica.

      Usted habla de una parte, y yo de un todo. Si usted vive encerrado en esa parte y está agusto en su célda, pues me alegro por usted. Pero no espere ni quiera confinar a los demás en sus barrotes mentales.

      A ver, que no es tan difícil. Si el trabajo es la fuente del valor, pero el valor de un trabajo depende de su utilidad, la utilidad puede ser el mayor o menor “agua” que mana de la fuente. Pero esto no quiere decir que la utilidad sea el precio. Yo intercambio mi trabajo por trabajo ajeno, y si este trabajo ajeno incrementa su utilidad, cada vez podré recibir menos trabajo ajeno a cambio del mío. Variará por tanto el “precio” en trabajo pero no en dinero, sin que la utilidad de mi trabajo haya variado lo más mínimo.

      Si su “precio” varía por el simple hecho que estemos a un lado o a otro de una línea o frontera arbitraria, como entenderá, eso muy científico no es. En cambio, si el precio expresado en horas de trabajo tiene igual validez aquí que en Pekín, y ahora que en la prehistoria, eso cumple más con los parámetros y consideraciones científicas que estamos buscando, ¿no cree?

      El problema de la estrechez de miras o los enclaustramientos mentales es que si, por ejemplo, pretende entender de biología y sólo estudia una especie, como puedan ser los pingüinos, esto podría llevarle a que si yo afirmo que las aves vuelan, usted lo niegue vehementemente, e incluso me corrija diciendo que lo que hacen las aves es nadar, y muy bien, por cierto. Así que si yo animo a que nos lanzemos a volar, usted pronosticará que eso no sólo nos llevará a la aniquilación, sino que pregonará que si abandonamos las regiones antárticas nos moriremos de calor y hambre.
      Por desgracia, los pingüinos no pueden hacer otra cosa que serlo. Pero nosotros no tenemos por qué ser o vivir permanentemente confinados en el capitalismo.

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      Luciano Mendez

      24/06/2018 at 08:41

    • Lo siento mucho pero no voy a seguir con esta discusión, porque usted no entiende ni jota de lo que le estoy diciendo, y además no tiene ningún interés en entenderlo, simplemente viene aquí a soltar sus disparates, creyendo ser el más original, con la osadía que le otorga la ignorancia. Ya me he aburrido de esto.

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      Cultura Socialista

      24/06/2018 at 12:09

  11. Vaya, vaya,vaya.

    Menudo trío de réplicas: felicitaciones.

    Uno hablando del Potosí desviando el enfoque ante un ejemplo evidente del efecto que produce bajo las mismas circunstancias un exceso de mercancía que debe ser controlado para que no se forme el lío en el mercado. Me habla como que cuando apareció ya supieron el monto total antes de picarlo ¡bravo!
    Actualícese! Que aún sigue en esa viejuna leyenda negra. Documéntese de lo que fue el
    Imperio español.

    Si más moda que el marxismo no existe. Marx siempre está de moda y mira que ha pasado más de un siglo!! Anda! Pero si Menger y Bomwaverk también son igual de añejos!!
    Intente replicar mi aserto en vez de hacer el troll amigo Sergio.

    No diga tonterías con la estadística como si la fuerza nuclear debil estuviera determinada por la estadistica. Le vuelvo a pedir que piense un poquito y se dará cuenta que la estadística no es nada salvo una herramienta que sirve para complementarse con la matemática y así ser comprendida por uno de China y otro de Canadá cuando ven actuar la materia en el laboratorio. Es pasar al papel lo que la materia hace y ser legible!!!

    Hasta la próxima.

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    Carlos martin

    21/06/2018 at 13:39

    • Léase a Popper, Sergio. Y si no tiene prejuicios puede leer también HansHerman Hope.

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      Carlos martin

      21/06/2018 at 13:50

  12. Ramon,

    El decrecentismo es la escuela de los zopencos, salga huyendo de ahí. Me va a venir usted a decirme, como un testigo de jehova, lo que he de entender por trabajar? ¿Acaso trabajar no es inevitable para la subsistencia? ¿Quien es usted para bajarme al terreno de los animales? La razón en la que nos ayuda a poder pasar al siguiente escalafón para no tener que quedarnos en la mera subsistencia; podemos ahorrar para invertir; gestionar el tiempo mejor que un chimpancé y tener algún que es crítico: La división del trabajo y sincronizar objetivos planifica o espontáneamente.

    Sea un poco más respetuoso con sus antepasados pues con su esfuerzo y sacrificio del tiempo usted tiene los que tiene.

    El capitalismo si algo ha venido haciendo bien, es que cada vez se come más y nunca la Humanidad, en semejante número de cabezas, ha comido en estas cantidades y calidades.
    Negarlo es sencillamente:

    Decrecentismo zopenquil.

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    Carlos martin

    22/06/2018 at 02:26

  13. Profe Rolo, pregunta algo boba. Estaba leyendo algunas entradas de ese blog del 2011 y me pregunto: ¿Los collage que usaba para sus artículos de antaño los hacía usted? Si es así, ¿son de libre uso?

    Saludos!

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    Diego

    22/06/2018 at 03:19

  14. Héctor,

    “Imagínese que aísla en un galpón a 6 personas, y los hace intercambiar entre si: 2 hacen sillas a un ritmo de dos por día, 2 hacen mesas a un ritmo de una por día y 2 hacen cajas a un ritmo de 4 por día; no hay forma (manteniendo constantes el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la fuerza de trabajo disponible), de incrementar, digamos, la cantidad de sillas producidas por día en 1 si no se reducen la cantidad de cajas de 4 a 2, o la cantidad de mesas de una por día a una cada dos días. “

    ¡Cómo se nota que usted no trabaja! Habla por hablar. ¿Me puede por favor decir de dónde llega el suministro de maderas, clavos, lijas, martillos, local comercial, en fin, toooooooooda esa preciosidad de cadena productiva que haga posible su antojada ideal aislada como Robinson Crusoe?
    ¿Así es como pretende jugar? Ya conozco los supuestos de Pedro y Juan; ya conozco los demás supuestos; pero son supuestos que en el papel pueden decir lo que yo quiero que digan y en cambio la tozuda realidad me enseña que La Constancia en economía es cuanto menos discutible, pues no se puede controlar toooooooooooda la cadena de producción y tooooooooodo el histórico de factores que hizo posible, ni siquiera mientras se pega un martillazo en el dedo, ese supuesto con resultado esperado por usted. Es usted quien moldea el supuesto a placer y ya tiene el resultado definido y controlado.

    Eso está bien mientras disfrutamos de dos cervezas; pero ni las personas son robots, ni los materiales vienen todos por igual de la serrería.

    Y ya que de empeña:

    Está confundiendo método con definición de Ciencia. Este asunto lleva ya un siglo discutiéndose si por ejemplo Historia (mi campo) es ciencia o no.
    Si hablamos de ciencia cómo antiguo se decía: conocimiento razonado entonces todo entra; pero si digo que Ciencia es el estudio de la materia y su interacción con las 4 fuerzas, entonces todo lo que quede fuera, no será ciencia ( esto es así a 2018). Por ejemplo: la ciencia tienes límites y no puede hacer una fórmula para describir matemáticamente mi reacción al escuchar a Mozart o el discurso de La señora K cuando estuvo escayolada. Y de igual con las matemáticas no puedo hacer que la naturaleza cambie si cambio un número de la fórmula, sino a la inversa: necesito las matemáticas pues me ayudan a comprender la naturaleza; necesito las palabras para comunicarme y asi entender que E=mc2 tendrá sentido si aplico los datos; pero sin más, no es nada sin lenguaje y matemáticas. Todo se complementa para llegar al objetivo último de la ciencia entendida hoy en día:
    Qué es lo que hace la Materia y cómo funciona dentro delas 4 fuerzas. E igualmente la Cuencia tiene por límites no poder dar solución con la metodología científica de hoy a la literatura, filosofía, historia, economía, antropología, filología, teología,….

    Espero haber sido claro y si no me cree vaya al CERN.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    22/06/2018 at 06:01

    • Lo felicito, ha usted dado un paso en la dirección correcta (aunque sea accidentalemente). Incluya todos esos procesos productivos dentro de mi robinsoniana aldea. Y no se detenga en ese punto, continúe e incluya los procesos que permiten que estos se desarrollen, los previos a estos y también los precedentes. Llegara a la conclusión, que la totalidad del trabajo social cabe en esa robinsoniana aldea; Y que, volviendo al origen de la discusión, la cantidad de unidades de cualquiera de esas mercancias corresponde directamente con la cantidad de trabajo involucrado y el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.
      Lejos de refutar nada, llega a mi punto. No desvaríe y empiece a hablar de controlar no se que, esa es otra discusión; es bastante deshonesto intentar constantemente correrla de su eje.

      Y ya que empeño, lo cito a usted: “La exigencia del método científico que obliga a una constancia no puede ser respaldada por la estadística, ya que esta no es más que una herramienta más y no puede dar en cualquier parte y bajo las mismas circunstancias, el mismo resultado”. Esto, no solo es infantil, sino que negando la constancia de resultados demuestra que no ha trabajado usted jamas con la estadística seriamente. Lejos de mandarlo al CERN, le recomiendo cualquier ciclo básico de ingeniería o ciencia dura, embarrese de ciencia y verá como se disipan esas propiedades cuasi místicas que le atribuye a las “4 fuerzas”, vera que se funden unas con otras, que esa división tajante no es mas que otra clasificación científica, que su pensamiento alcanzara otro grado de abstracción y le permitirá entender mejor a feyerbend, a kuhn, a popper, etc.

      Por otro lado, no degrade la conversación acusando de no entender porque tal o cual no trabaja. No la convierta en una riña de niños, es aburrido y molesto. Le comento que sí trabajo, trabajo desde antes de terminar el secundario, siempre relacionado a la industria y la producción, no hablo por hablar.

      Por ultimo le recomiendo que complemente su estudio de la economía con el estudio de los procesos productivos, el aquí y ahora de la producción. Si tiene capacidad de crítica y realmente le interesa el tema, vera como se disipan la mayoría de sus certezas.

      Saludos.

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      hectorsconza

      22/06/2018 at 18:41

  15. […] a través de Austriacos: imposibilidad de derivar precios de utilidades — Rolando Astarita [Blog] […]

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  16. Gracias Hector,

    Mis disculpas por haberle ofendido.

    “La cantidad de unidades de cualquiera de esas mercancias corresponde directamente con la cantidad de trabajo involucrado y el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas“

    Será la diferencia de vidas que llevamos pues yo llevo 20 años en un ambiente de cultura, arte, anticuario, turismo, hostelería y relaciones públicas.

    El estar tratando con personas de Rusia hasta chile, de sudafrica a Canada y viéndolos desde lo receptivo, y con la naturaleza siempre activa y tozuda, me hará ver la fluidez y el dinamismo que acaece en la interacción humana y llevarlo por igual al resultado de ese dinamismo; pero bueno, esa es la belleza del Hombre que piensa: que mira.

    El problema que surge con su frase es que ahí quieta queda cerrada y sin necesidad de protestar pues es tanto como decir que:
    “He podido escribir tres paginas con mi técnica de mecanografía con este ordenador del 2007” perfecto ¿y que me quiere decir? ?¿Que no puedo hacer 5 con el mismo ordenador ? Amén de que no es tan sectario ese modelo robinsoniano’ no me está diciendo nada que me sirva salvo que el hombre trabaja con finalidad y no trabaja por trabajar.

    Ya se que pretende buscar la regularidad pues se precisa de esa palabra “regular” para condicionar la vida en sociedad dentro de un Estado llenado de mandatos coactivos del gobernante de turno. Regular aquí, regular allí,… y si hay espontaneidad o aparece algo no regulado: regúlese.

    Esa regularidad invita a dar el salto al laboratorio y ver si se cumple en todas partes. Entonces ya estamos fuera del capitalismo o del Socialismo, pues es puro análisis que debe cumplir los mismos resultados sin excepción ya que según su cita: “es siempre” y “siempre fue así “ y “será así” en el espacio y el
    Tiempo.

    Ya se que se persigue La razón por la que el hombre intercambia y en base a qué Ley natural lo hace. Yo en mi vida diaria en ese mundo en que me relaciono no lo encajo porque los intercambios son tan abiertos y ”“La cantidad de unidades de cualquiera de esas mercancias corresponde directamente con la cantidad de trabajo involucrado y el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas”
    Me cuesta verla cuando para mí cada persona que tengo al cargo cuando explico un momento histórico es una mercancía tambien pues Es fruto de mi trabajo cara al dueño de un castillo que lo tiene preparado para ser enseñado y explicado sin necesidad de que el desarrollo de la fuerzas prductivas altere mi compresión y análisis del edificio ni que yo haya mejorado mi aspecto físico. Eso vendo y eso me compran sin necesidad de ver las unidades ya que es igual 10 que 90 pues el trabajo es el mismo y las fuerzas también las mismas.

    Cuando el mundo se mira desde una cadena de montaje puede ocurrir que tras la pared de la fábrica donde todo está bien planificado, la realidad muestre que ya no es tan cadena de montaje.

    Un saludo y disculpas por haber sido soez en algún momento.

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    Carlos martin

    23/06/2018 at 03:58

    • Y precisamente con la filosofía de la ciencia se está en un momento verdaderamente complicado frente a tiempos pasados a estos pensadores.

      El problema está en los límites de la ciencia.

      Me gusta

      Carlos martin

      23/06/2018 at 05:02

    • Tomo su ejemplo del ordenador, que un día produzca 3 paginas y al siguiente 5, no determina nada, soy consciente que un ser humano no produce a un ritmo dado, día a día, como un robot, pero se pueden encontrar regularidades en el tiempo; ahora bien, si usted obtiene con regularidad 3 paginas promedio y luego lo eleva a 5, aunque use el mismo ordenador, el mismo programa y la misma técnica mecanográfica, se ha operado (aunque sea de forma embrionaria) un desarrollo de fuerzas productivas. Puede que sea pequeña e imperceptible; puede que incluso se pierda. Pero si esa mejora la puede hacer extensiva al resto de los trabajadores que se ocupen de una tarea similar, tendrá un impacto enorme. De hecho, las mas recientes elaboraciones teóricas sobre procesos productivos hablan del “capital de la información” (década del 90) y mas recientemente del “capital del conocimiento” (década del 2000), y buscan encontrar los porqués de estas mejoras, como detectarlas, potenciarlas, cuantificarlas, extraerlas, almacenarlas (como información o saber) y extenderlas al resto de los individuos que se desempeñan en el área.

      Evaluar una caída o un incremento de productividad particular en un corto período de tiempo no le otorgara ningún dato relevante con el que se pueda trabajar, lo que no significa que tales datos no existan. Insisto también que estas regularidades no las podrá encontrar en el intercambio particular que usted practique, tiene necesariamente que adoptar un enfoque más general. Si sigue negando la capacidad que la estadística y la probabilidad tiene para esto, esta limitando enormemente su propia capacidad de análisis

      Recuerde también que estamos hablando de bienes reproducibles.

      Por otro lado, y para terminar, la regularidad no se busca, o por lo menos yo no lo hago, para “condicionar la vida en sociedad dentro de un Estado llenado de mandatos coactivos del gobernante de turno”. Nada mas lejos de eso. En primer lugar busco una aproximación crítica a la sociedad en la que vivimos, con miras a una que supere muchas de sus incoherencias y barbaridades; por otro lado, el enfoque racional es necesario para, en una sociedad futura, orientar la actividad humana eficientemente en la satisfacción de sus propias necesidades, no por parte de un líder iluminado, sino desde la razón, desde la crítica, desde una construcción colectiva virtuosa que no aplaste individualidades, minorías y diferencias.

      Tampoco esquivo el bulto, se que muchos de estos argumentos fueron manipulados para justificar regímenes de terror que crearon sociedades diametralmente opuestas a lo que decían defender, no puede dejar de ser un potente llamado de atención para no caer en dogmatismos incuestionables, de ningún tipo.

      Desde ya que acepto sus disculpas y hago lo propio en caso de haber incurrido en alguna falta semejante.

      Saludos.

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      hectorsconza

      24/06/2018 at 19:35


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