Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Los austriacos y la “reducción a sustancia común”

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En una nota anterior (aquí) dedicada a la crítica que hace Ramón Rallo a la reducción marxiana de los valores de cambio a una “sustancia común”, explicamos por qué esta solo puede tener un carácter social. Esto es, no puede ser una característica física o química de las mercancías, ni ser una propiedad subjetiva. En este sentido demostramos, con numerosas citas de pasajes de El Capital, que Rallo miente cuando afirma que Marx no explicó por qué el peso, por ejemplo, no puede ser el elemento en común que determina el valor de cambio.

Sin embargo, esta respuesta a Rallo sería incompleta si no decimos que en realidad los economistas de la escuela austriaca niegan que en el intercambio se produzca una reducción a una sustancia en común. Lo cual es inseparable de su concepción subjetiva del valor. Es que los austriacos reconocen que las utilidades marginales “no son comparables, dado que no pueden ser medidas”, y admiten por lo tanto que las escalas de valor de los diferentes participantes en el mercado “no pueden ser reducidas a una medida o escala” (Rothbard, 2009, p. 87). Es por esta razón que están obligados a sostener que en el intercambio no existe reducción alguna a sustancia en común.

Una diferencia crucial

En base a lo planteado en la introducción a esta nota, se entiende que antes de decidir si el elemento en común que gobierna las proporciones cuantitativas en que se intercambian las mercancías es el trabajo, o cualquier otra cosa, es necesario discutir si esa reducción a elemento común existe o no existe en los intercambios. Marx en este punto es claro: para comparar cuantitativamente “es preciso reducir los valores de cambio de las mercancías a algo que les sea común, con respecto a lo cual representen un más o un menos” (1999, p. 46, t. 1). Y algunas páginas más adelante cita aprobatoriamente la idea de Aristóteles de que a fin que haya una relación de valor entre dos bienes -5 lechos = 1 casa- debe existir una igualdad. Es que si la casa no se equipara cualitativamente al lecho no se puede establecer una relación recíproca como magnitudes conmensurables (véase Marx, p. 73, t. 1). En otros términos, si no hay una métrica común, será imposible establecer alguna ley económica que rija esos intercambios.

Los austriacos, en cambio, rechazan tajantemente la existencia de cualquier igualación. Por ejemplo, Rothbard (2009, cap. 2) toma el caso del intercambio entre el individuo A, que posee el bien X, y el individuo B, que posee el bien Y. Tanto X como Y son bienes escasos, útiles para fines humanos. La esencia de este intercambio, dice Rothbard, es que A debe valorar más a Y que X, y B debe valorar más a X que Y. De esta manera A y B aumentan sus “ingresos psíquicos”. Rothbard supone, además, que los agentes ordenan los bienes X e Y según las utilidades marginales que evalúan de los mismos. Así, antes de hacer el intercambio la escala de valores dice que A prefiere Y, que no tiene, a X, que posee, en tanto B prefiere X, que no tiene, a Y que posee.

Este ejemplo de intercambio simple, siempre según Rothbard, basta para eliminar la noción falaz de que cuando A y B intercambian X e Y existe alguna “igualdad de valor”. Si Robinson, poseedor de bayas, intercambia con Jackson, poseedor de vacas, en proporción 5000 bayas : 1 vaca, se debe a que “para cada uno de ellos hay una desigualdad de valores entre la vaca y las bayas” (ibid., p. 103). En el mismo sentido Menger afirma: “Si los bienes intercambiados han pasado a ser equivalentes… no se ve por qué ambos negociadores no habrían estado dispuestos a deshacer inmediatamente el cambio” (1985, p. 171). Y luego: ““no existen equivalentes en el sentido objetivo de la palabra” (p. 172). Mises también critica la idea de Aristóteles de que “no puede haber cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad” (1986, p. 65). Y Böhm Bawerk precisa que “[l]os economistas modernos [los partidarios de la teoría subjetiva] son unánimes en creer que la antigua concepción escolástico-teológica de la ‘equivalencia’ de los valores cambiados entre sí no responde a la verdad” (1986, p. 442).

Pero la igualación es un hecho

Sin embargo, y a pesar de lo que dicen los austriacos, en la realidad del mercado la igualación a “sustancia común” es un hecho. Así, si el precio de las 5000 bayas es $10.000, y las 5000 bayas se intercambian por una vaca, esta necesariamente tendrá un precio de $10.000. Pero entonces 5000 bayas y 1 vaca se han igualado a una tercera “mercancía”, $10.000. De manera que, contra lo que dice Rothbard, hay una “igualdad de valor. Por eso también, una vez terminado el intercambio, Crusoe y Jackson han ganado en valor de uso, pero no en valor de cambio. Lo cual demuestra que la utilidad no puede ser valor, y que se distingue tangiblemente del mismo.

Pero incluso Rothbard (2009), en el apéndice al capítulo 4, debe admitir que es importante distinguir entre el uso subjetivo del término valor, en el sentido de valuación y preferencia, y el poder de compra o precio en el mercado. Así, si una casa es vendida en 250 onzas de oro, su “valor capital” (en términos marxistas diríamos precio, expresión de su valor) es 250 onzas, de naturaleza distinta al valor subjetivo. Pero con esto está diciendo que a la hora de concurrir al mercado el comprador y el vendedor no solo tienen en cuenta la utilidad de la casa, sino también su valor de cambio, su precio. Sin embargo, cuantitativamente no hay forma de comparar valor de cambio y valor de uso. Pero dado que Rothbard superpone la valoración subjetiva con el valor de cambio, termina afirmando que ambos se pueden comparar. Así, sostiene que “una unidad de un bien, o un bien, puede tener para su poseedor ya sea valor de uso directo o valor de cambio, o una mezcla de ambos, y la que es la mayor es la determinante de su acción” (2009, pp. 89-90). Sin embargo, ¿cómo se puede comparar cuantitativamente la utilidad marginal que tiene X para Crusoe, con su valor de cambio, para decidir cuál es mayor? No hay forma de hacerlo, ni Rothbard (ni cualquier otro autor austriaco) nos dice cómo puede ocurrir.

En cualquier caso, aparece de nuevo el problema: el valor de cambio es de una naturaleza distinta del valor de uso, y esta diferencia se evidencia en el mismo hecho de la equiparación, que se opera en el intercambio, a sustancia en común. Se trata de un punto central en la demostración de Marx. Es que “en tanto valores todas las mercancías son cualitativamente iguales y solo cuantitativamente diferentes” (Marx, 1989, p. 65, t. 1; énfasis agregado). Por eso “se sustituyen… en determinadas proporciones cuantitativas” (ibid.). De ahí que como valores se cancelen todas las cualidades naturales de las mercancías. Lo cual nos remite una vez más a la idea de que el valor es una propiedad social, económica. Pero por esto mismo el valor de la mercancía “debe poseer una existencia cualitativamente distinguible de ella, y en el intercambio real esta posibilidad de existir separadamente debe convertirse en una separación real…” (ibid., p. 66). Y el valor de cambio de la mercancía “como existencia particular junto a la propia mercancía es dinero” (ibid., p. 67). Por eso, en el intercambio las mercancías se equiparan a una “tercera cosa” que no es una mercancía particular, sino que es signo o encarnación del valor. Solo mediante esta reducción las mercancías, de distintos valores de uso y con distintas propiedades físicas, se convierten, en tanto valores, en magnitudes concretas, tienen la misma unidad y son conmensurables (ibid., p. 68). De ahí que la reducción al elemento en común –el trabajo humano indiferenciado, abstracto- está en la naturaleza misma del intercambio. Es lo que explica también por qué el dinero es un producto natural del mismo intercambio mercantil.

Sin embargo, los economistas austriacos, al negar que el valor sea una propiedad social, no otorgan ninguna significación especial al hecho de que las mercancías, en el intercambio, se reduzcan a “sustancia común”, el dinero. Es que si admitiesen que en el intercambio existe esa reducción, no podrían afirmar que el valor es subjetivo. Aunque por otra parte, deben reconocer que el pretendido valor subjetivo coexiste con un valor objetivado en dinero (las 250 onzas de oro que vale la casa del ejemplo de Rothbard). Pero esa “coexistencia” de valores no es explicitada teóricamente. La consecuencia será entonces la imposibilidad de conectar lógicamente utilidad y valor de cambio (o valor); también de establecer alguna ley económica que gobierne las proporciones en que se intercambian las mercancía; y de integrar el dinero en la teoría subjetiva del valor.

Por supuesto, Ramón Rallo (véase “Refutación de la teoría del valor trabajo y de la teoría de la explotación de Marx” https://www.youtube.com/watch?v=-2yuOyI_ugQ) ha pasado olímpicamente por alto estas cuestiones que son centrales en la teoría  de Marx.

Textos citados:
Böhm Bawerk, E. von (1986): Capital e interés. Historia y crítica de las teorías sobre el interés, México, FCE.
Marx, K. (1989): Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1853, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Menger, C. (1985): Principios de Economía Política, Buenos Aires, Hyspamérica.
Mises, L. von, (1986): La acción humana. Tratado de Economía, Madrid, Unión Editorial.
Rothbard, M. N. (2009): Man, Economy and State. A Treatise on Economic Principles, Ludwig von Mises Institute.

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Los austriacos y la “reducción a sustancia común”

Written by rolandoastarita

03/05/2018 a 11:47

Publicado en Economía

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68 comentarios

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  1. Magnifico cruce de discusión. Les felicito por ser limpios y no permitir que se ensucie la cancha.

    ¿Por que en un zoco arabe no puedo ver esa igualación que me ha materializado como un hecho? ¿Por qué un arabe ofrece 5000 dátiles y ha de pelearse en un regateo pues no consigue 1000 dirhams que esperaba obtener en el mercado? El poseedor de los Dirhams puede obrar libremente en adquirir una vaca o los dátiles y aunque pueda haber carteles lumínicos que marquen 1000 dirhams para cada uno. La preferencia temporal es lo que da un hecho y no que los dátiles y la vaca aparenten valer lo mismo porque lo ponga en un cartel.
    Es el sujeto que compra de forma calaculada a priori o de forma estupida el que marca el valor de las opciones pues ofrecerá 700 y no mil por los dátiles si en ese momento quiere invitar a una señorita a un dulce casero para ganar su objetivo más valorado en el momento: dormir con ella. O tal vez ofrecer 800 por la vaca pues está preparando un banquete para la boda de su hija.

    Bajo ninguna circunstancia el vendedor valora lo que necesita desprenderse a cómo el que busca una mercancía que en ese momento no tiene:
    “Se desea lo que no se tiene”

    En el cruce de preferencias individuales arropadas por un ámbito social que todos están tranquilos pues implica un código y lenguaje para no matarse es donde se producen las diferencias de valor.

    Frederic Bastiat lo dijo muy bien:

    Lo que se ve y lo que no se ve.

    Yo comprendo que para el vendedor le resulta cómodo igualar dátiles con vacas; pero el problema es convencer al comprador que eso es así. El comprador atiende a lo que va a perder ya que a posteriori, efectivamente, pensará que podía haber comprado por el mismo precio 100 turbantes verdes.

    Un abrazo y muchas gracias.

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    Carlos martin

    03/05/2018 at 12:56

    • “porque no puedo ver esa igualación que me ha materializado como un hecho”
      Debe ser porque tiene una anteojera austriaca que le tapa los ojos.

      Todos los ejemplos que ponen siempre son subastas, un tipo y otro regateando. ¿Cómo hace para explicar el precio del pan o de todas las mercancías en los supermercados en los últimos 30 años? ¿Usted entiende que más allá de un regateo o diferencias dentro de un cierto rango, las mercancías se intercambian en cierta proporción?

      Por ejemplo un auto tiene un precio equivalente a 200 bicicletas. Alguno lo venderá a 180 y algún otro a 210. Pero la proporción está ahí. Nadie vende ese auto al precio de una o cinco bicicletas.

      El hecho que se intercambien muchas veces, a largo plazo en cierta proporción indica que tienen que tener algo en comun. De ahí parte el análisis de Marx sobre la sustancia en común, etc.

      Yo realmente no entiendo si ustedes ven la vida desde ese punto de vista retorcido austriaco o si solo lo hacen para justificar el capitalismo. Sin ofender eh.

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      Sergio

      03/05/2018 at 18:00

  2. Excelente. Ahora si se pasó usted…felicidades.-

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    Héctor

    03/05/2018 at 17:33

  3. El valor de algo es relativo porque incluso el valor de ese algo varía según el número de unidades de que se disponga. Así, si sólo tengo un sacacorchos, lo valoraré más que si tengo varios, y así cada nueva unidad ira teniendo para mí menos valor. Ese valor se puede encontrar en quienes no dispongan de sacacorchos, así aún cuando el valor se puede traspasar, el valor tiene una dimensión social, puesto que en momento en que todo el mundo tenga un sacacorchos, inevitablemente su valor general disminuirá, aunque el trabajo socialmente necesario para hacerlos siga siendo el mismo.

    Así, la unidad que representa el trabajo humano necesario no es el valor, sino el coste. La unidad que determina el valor es la utilidad o el placer que nos proporciona el bien en cuestión. La rentabilidad es a su vez la diferencia entre coste y valor, es decir, entre el trabajo que cuesta y el placer o utilidad que proporciona. Debido a ello, es el trabajo el que acaba siendo más determinante, y lo es debido a su versatilidad, es decir, el trabajo puede realizar cualquier artículo, por eso buscará siempre dedicarse a aquel más rentable, que a su vez es el más útil o necesario, mientras que por su parte los artículos lo son mucho menos, pues no siempre podemos suplir la utilidad o placer que un bien nos daba, a través de otro.

    Pero por contra de los ejemplos que habitualmente se ponen, que habitualmente consisten en transmisiones particulares entre individuos, en realidad tanto el coste como el valor tienen una dimensión social, por lo cual esta simple razón bastaría para invalidarlos.

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    materialhumano

    03/05/2018 at 19:17

    • “Si solo tengo un sacacorcho lo valoraré más que si tengo varios”. Claramente, el suyo es un despliegue de alta teoría. Apabullante. Ahora, a descansar las neuronas un rato.

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      rolandoastarita

      03/05/2018 at 20:17

    • ¿Ah, sí? ¿Me puede explicar entonces por qué el pan sube de precio cuando es más escaso? ¿Acaso cuesta más trabajo fabricarlo? Lo que quiero decir es que el precio tiene una dimensión social, y eso ni usted ni nadie va a poder rebatirlo, por mucho “ejercicio” que hagan sus neuronas. El precio que usted esté dispuesto a pagar por algo depende de las unidades que disponga, y la utilidad que añada cada una de esas unidades. ¿Puede usted rebatir eso? A su vez, el precio que la sociedad esté dispuesta a pagar por cada una de esas unidades, depende de la cantidad total y por tanto de la utilidad social que tenga cada una de tales unidades. ¿Puede usted rebatir eso? Hay una ley que se denomina: “ley de rendimiento marginal”. ¿Puede usted rebatir esa ley? Al menos espero que la conozca.

      La utilidad de los objetos es la que determina su valor. ¿Puede usted rebatir eso? Pero a su vez, es la abundancia o escased de estos objetos la que determina su utilidad. ¿Puede usted rebatir eso? Si la fuerza de trabajo acaba siendo el aspecto más determinante en el precio es precisamente porque el trabajo puede tener mayor o menor utilidad. ¿Puede usted rebatir eso? Es decir, el trabajo puede ser más o menos abundante y puede crear objetos más o menos abundantes, por lo que es su plasticidad lo que traslada el valor de unos bienes a otros. ¿Puede usted rebatir eso?

      Pues eso es lo que se espera de usted, razonamientos, y no chulería. El movimiento se demuestra andando, y las razones razonando. ¡Uy!, he vuelto a hacer otro sobreesfuerzo neuronal. Me voy a sentar un rato, que estoy mareado.

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      materialhumano

      04/05/2018 at 02:33

    • La nota no explica por qué el sube el precio del pan cuando la demanda supera a la oferta (la escasez es concreta, no abstracta) porque no es el objetivo de la nota. Ese tema ya lo he explicado en otras entradas (incluso en polémica con los austriacos) y voy a volver a explicarlo en una futura entrada, en crítica a la crítica de Mises a la teoría del valor trabajo. No es usted el que tiene que decidir los pasos que doy en mi argumentación.

      De todas maneras, vuelvo a felicitarlo por su elevada tesis de los sacacorchos. Ya lo explicó de forma magnífica: si tengo un solo sacacorcho, este tiene más utilidad que si tengo 8 sacacorchos. A partir de lo cual podemos seguir con preguntas cada vez más profundas. Por ejemplo: si el fabricante de sacacorchos tiene 1000 sacacorchos, ¿cuánta menos utilidad marginal tiene el último sacacorcho que cuando tenía 8 sacacorchos? ¿Y qué sucede cuando tiene 10.000 sacacorchos? La verdad, da casi para un libro. ¿No se anima? En cualquier caso, reitero, lo suyo es altísima ciencia. ¿Y lo que dice la nota? Bien, gracias. Eso queda para otro día. Por ahora, sigamos con los sacacorchos.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 09:42

    • ¿Tiene usted algo contra los sacacorchos?, porque parece que es eso lo que le molesta. Por lo demás ya se lo he explicado; para un particular, cuantas más unidades tenga, menos utilidad le podrá sacar, y por tanto menos valor tendrá, y en el caso del fabricante, no depende tanto de la cantidad que tenga, como de la que tengamos los demás. Es decir, puede trasladar o encontrar valor en las carencias de los demás, y mientras existan tales carencias. Lo que le he dicho bien clarito, y que no va a poder rebatir, es que el valor tiene una dimensión social, y en el momento que todos tengamos nuestro sacacorchitos, (igual es una palabrota por allá y no me he enterado, no sé), ya no tendrá el mismo valor para nosotros, por tanto no podrá vendernoslo al mismo precio. El precio, por tanto, no depende sólo del trabajo socialmente necesario, sino de la utilidad de ese trabajo, que a su vez está determinada por la producción o más exactamente con las existencias de ese bien.

      A menudo veo, con vergüenza ajena, cómo una y otra vez les ponen ejemplos de transmisiones entre particulares como ejemplos de precio y valor, y cómo les cuesta invalidar una cuestión tan simple. Así que en vez de gastarse tanta prepotencia, y pretender burlarse de los esfuerzos neuronales de los demás, podría ejercitar un poquito más las suyas e intentar, por lo menos intertarlo, rebatir una sóla de mis afirmaciones. Así que menos excusas, menos burlitas, y un poquito de razonamiento. Y respeto tampoco vendría mal, pero bueno, vayamos por partes, tampoco le vamos a pedir todo.

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      materialhumano

      04/05/2018 at 10:30

    • ¿Cómo voy a tener algo contra los sacacorchos, si le ha permitido exponer tan brillantemente su “ciencia”? Como le dije, lo suyo da para un libro. Todo es cuestión de extender los ejemplos. Por ejemplo, reemplazar “sacacorchos” por “zapatillas”, y formular la siguiente y profunda ley científica: “cuantas más zapatillas tiene el sujeto, menos utilidad le encontrará a cada zapatilla”. Y seguir con los relojes, los fideos, los soquetes, los libros de los economistas austriacos (pero dadas las novedades teóricas, el suyo no entraría en esa categoría, quédese tranquilo), y así de seguido. De conjunto, se conformaría una brillante “refutación” de lo que dice la nota sobre la “reducción al elemento común”.
      Ya lo decía Hegel, la magnitud de pérdida de un espíritu se mide por aquello en que se satisface. Y lo suyo todavía no conoció el techo.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 11:31

    • Ya que bordería le sobra, ¿por qué no vende medio kilo y se compra un gramo de razonamiento. Razonar no duele, pruebelo. Si no puede refutar nada, eso más que de chulería sería un motivo de vergüenza. Un ejemplo sirve lo mismo, tanto sean sacacorchos o zapatillas. Agarrarse a eso para evitar una contestación decente es pues eso, de tener muy poquita vergüenza. Si tan ridículo fuera el planteamiento, no sería tan difícil refutarlo, ¿no cree? Si no es capaz, pues lo diga, no pasa nada, pero tratar de reirse de lo que no puede rebatir, le deja en un nivel bastante bajo.

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      materialhumano

      04/05/2018 at 12:33

    • No lo entiendo. Le digo que “refutar” lo que dice la nota diciendo que para un individuo la utilidad de un solo sacacorcho es mayor que cuando tiene ocho sacacorchos es una demostración acabada de profundidad teórica, y se enoja. Y para colmo afirma que digo lo que digo porque no puedo refutar su espléndida “refutación”. Pero además, con cada intervención no hace más que elevarse en las cumbres de la ciencia. Ahora nos enteramos que el caso de los sacacorchos es generalizable a zapatillas, fideos, manuales de micro escritos por neoclásicos y aledaños. Admirable por donde se lo mire. Sin dudas, usted es un grande de la ciencia económica.

      Solo un detalle: ¿entiende que hay una diferencia entre calificar un razonamiento de “ridículo” y calificarlo de “insulsa banalidad”? Y yo nunca dije que su sublime caso de los sacacorchos fuera “ridículo”. ¿Tanto le cuesta ubicar por dónde pasa el eje de una polémica?

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 13:13

    • El que se está cubriendo de gloria es usted. ¿En serio está tratando de decir que la ley de utilidad marginal decreciente es una “insulsa banalidad” Pues no me está insultando a mí, sino a aquellos que la formularon. Si no está de acuerdo con ella, puede intentar refutarla, que me parece que entonces los que nos vamos a reir somos nosotros. Refutar, sí, porque parece que no sólo tiene problemas con los sacacorchos, sino que tampoco sabe interpretar esta palabra. Significa rechazar la validez de una idea o afirmación de otra persona mediante razones y argumentos. Razones y argumentos, otras dos palabras que parece desconocer.

      Si tanto desprecia mi ciencia económica, ¿por qué ni siquiera es capaz de medirse a ella? Quiere jugar, pues juguemos. Usted viene a decir que la igualación a una “sustancia común” se puede establecer mediante la reducción a una unidad común, en este caso dinero. Pero para empezar eso es muy impreciso. Dinero ahora son nuestros billetes de banco, pero antiguamente era el oro. Incluso anteriormente se utilizaba el trueque, por lo que… ¿cual era entonces la “sustancia común”?
      Ahora mismo, podemos usar como moneda el dinero o el oro. Pero el resultado es distinto de hacerlo a través de uno u otro. Por ejemplo, en una situación de hiperinflación, el valor en dinero cambiaría rapidísimamente, cada vez habría que pagar más dinero por una baya (ese sí que es un ejemplo, sí señor, ole ahí, no el del sacacorchos, me quito el sombrero, maestro) o una vaca, pero parecida cantidad de oro. Dinero por tanto no sólo sería un término impreciso sino una unidad inadecuada. Y esto es así por una simple razón: no vale lo mismo una misma barra de pan en Oslo, que en Bagdad o Nairobi. Es por ello que no se puede reducir esa barra de pan a una unidad común llamada dinero, porque en cada sitio requiere una cantidad de unidades diferentes. Y no me diga que es cosa del lugar, porque el oro, por ejemplo, vale exactamente lo mismo en todas partes. Por tanto, ni el dinero ni el oro pueden valer como “sustancia común”.

      De hecho todos sus términos son muy imprecisos. Con “vaca” podemos referirnos a toda clase de razas, tamaños y edades, todas y cada una de ellas con un valor muy diferente. Por tanto una vaca no tiene determinado valor por ser vaca, sino que el valor se lo tiene que dar alguna de sus características. Incluso así, ese valor no sólo varía con el tiempo, las circunstancias, y, como ya le dije, con el lugar. ¿Cual es entonces la “sustancia” que hace variar el precio de la vaca dependiendo de todas esas circunstancias? ¿Cómo podemos hablar entonces de “sustancia común”, si ni siquiera conocemos la “sustancia” a secas que le da el valor a la vaca expresado en dinero, que a su vez, puede consistir en diversas “sustancias” y a su vez pueden experimentar cambios de valor drásticos por diversos motivos?.

      El valor de una cosa no está en la cosa en sí. Podemos poner el ejemplo de un yogur. (No tendrá algo en contra también de los yogurs, ¿no?) Un yogur sigue manteniendo sus cualidades aun cuando se aproxime a su fecha de caducidad. Pero una vez se aproxime a esta, su valor cae a cero, al menos mientras existan otras unidades con fechas más avanzadas, que serían más demandadas. Así, el valor del yogur dependería más de las existencias de otros yogurs que el de su propia utilidad o naturaleza.
      O un balón, un balón tiene la misma materia, la misma naturaleza, tan balón es cuando está hinchado que estando pinchado. Bueno, tiene menos aire, pero el aire se supone que es gratis. Y sin embargo su valor no es ni mucho menos el mismo, si tiene alguno. Por ello al balón no le da su valor su materia, ni su condición de balón, ni su aire, sino la utilidad para determinado servicio.

      Por todo ello, no es el dinero la “sustancia común” que permite el intercambio de cosas. Más apropiado sería decir que es la utilidad. Y ¡oh, sorpresaaaaaa! eso es lo que yo decía, y además demostrado con razonamientos y argumentos.

      Ah, por cierto, y sí que son lo mismo sacacorchos, zapatillas, fideos y manuales, usted mismo decía que son reducibles a una “sustancia común” ¿recuerda? Lo de igualables y mensurables… Pero tranquilo, no se insulte, no sea demasiado duro con usted mismo.

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      materialhumano

      04/05/2018 at 23:39

    • Efectivamente, la ley de la utilidad marginal es una perfecta banalidad. Decir que la utilidad de un segundo sacacorcho es menor que la utilidad que tenía el primer sacacorcho, y que la utilidad del tercer sacacorcho es menor que la que tenía el segundo sacacorcho, es una idea insulsamente banal. No hay ninguna ciencia especial en decir esto. Lo significativo es que semejante banalidad la usaron los teóricos subjetivistas para intentar eludir los irremontables problemas que plantea una medición cardinal de la utilidad.

      Pero por lo que veo, ahora sigue en la misma onda. Realmente, esto que escribe es de antología: “Con “vaca” podemos referirnos a toda clase de razas, tamaños y edades, todas y cada una de ellas con un valor muy diferente. Por tanto una vaca no tiene determinado valor por ser vaca, sino que el valor se lo tiene que dar alguna de sus características”. O sea, su razonamiento es que como las vacas son distintas, las vacas no tienen valor por ser vacas. ¡Es para el premio Nobel!! Aunque, por supuesto, no tiene nada que ver con la teoría del valor trabajo, ni con el hecho de que las mercancías vacas se reducen a unidades de valor. Pero estos detalles a usted lo tienen sin cuidado, por supuesto.

      Pues bien, aquí estamos armados de un nuevo y formidable descubrimiento científico. Conmocionante. Claro que con su razonamiento también alguien podría decir que como todos los tornillos de cierto tamaño son iguales, el tornillo tiene determinado valor por ser tornillo. Y así podría seguir con los fideos: como todos los fideos de cierta marca son iguales, el fideo tiene determinado valor por ser fideo. Y sigamos con los soquetes de color gris, y los soquetes de color negro, y cualquier otro bien homogéneo, hasta llegar también a los textos dedicados a teoría marginalista de algunos ignorantes que andan presumiendo en las redes. En fin, cualquier cosa sirve para tratar de darle aspecto científico al divague (¿o se transformó en diarrea?) intelectual.

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      rolandoastarita

      05/05/2018 at 00:11

    • jjajajjajaj, por lo que veo, hasta ahora lo único que tiene contra mí es mi impecable lógica. ¿Entonces dónde está el problema? Tiene usted un serio problema de razonamiento, no me extraña que no quiera “exhibirlo”. ¡Pues claro que una vaca no tiene un valor por “ser” vaca! Cualquier circunstancia que menoscaben su utilidad, o que impidan su aprovechamiento, inciden en su valor hasta poder llegar a ser cero, ¡e incluso negativo! como ocurriría en caso de padecer una enfermedad contagiosa, en cuyo caso además incurriría en los gastos de tener que deshacerse de ella.
      Ni la vaca tiene valor por ser vaca, ni el tornillo por ser tornillo. Lo puede ver en cualquier tecnología que haya sido superada. Un hacha de silex sigue siendo un hacha de silex, pero su valor cayó drásticamente hasta ser prácticamente cero desde que se pudieron crear hachas de metal. Así, dentro de algún tiempo, los tornillos seguirán siéndolo, pero si otra tecnología mejor puede suplantar su utilidad, el tornillo seguirá siendo el mismo tornillo, pero su valor no. Por tanto el valor de un tornillo no está en “ser” tornillo, del mismo modo que el de la vaca no está en “ser” vaca. Puede reirse de que sea demasiado obvio, pero imagine lo risible que es no darse cuenta ni siquiera de lo más obvio.
      El coche que Elon Musk puso en órbita, sigue siendo un coche, pero su valor no es el mismo de cualquier otro coche. Y esto es así porque su valor no le da su condición de “coche”, sino que su valor ha caido porque su utilidad como coche es nula, o en cambio su valor puede haberse disparado, pero no por su condicíón de coche, sino por la de reclamo publicitario.
      ¿Qué “sustancia común” entonces es ésta que transmuta o interactúa con la distancia? ¿El dinero? ¿El trabajo? ¿O la utilidad? Bueno, resuélvalo usted, que no le gustan las cosas demasiado “obvias”.

      Vaya, me tengo que ir, continuará…

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      materialhumano

      05/05/2018 at 12:54

    • Antes escribió: “Con “vaca” podemos referirnos a toda clase de razas, tamaños y edades, todas y cada una de ellas con un valor muy diferente. POR TANTO una vaca no tiene determinado valor por ser vaca, sino que el valor se lo tiene que dar alguna de sus características”.
      Esto es, una vaca no tiene determinado valor por ser vaca PORQUE con vaca nos referimos a toda clase de razas, tamaños y edades diferentes. Cuando pongo en evidencia lo estúpido del razonamiento, salta a admitir “que una vaca no tiene un valor por ser vaca”. ¿Pero entonces qué tienen que ver las diferencias de razas, tamaños y edades en la conclusión (“por tanto” es un enlace que quiere indicar consecuencia lógica) de que “la vaca no tiene determinado valor por ser vaca”??

      Y ahora otra “genialidad”: “Cualquier circunstancia que menoscabe su utilidad (de la vaca) incide en su valor”. ¿Y cuándo el marxismo ha negado esto? Un auto que no funciona no tiene valor de uso, y por lo tanto no tiene valor. ¿No está enterado de que, de acuerdo a Marx, el valor de uso es condición necesaria para que haya valor? Y todas estas “genialidades” en medio de un palabrerío infernal, y tonterías acerca de las diferentes vacas y la propiedad de la vaca de ser o no ser valor.

      Pues bien, hasta aquí llegué con usted. No tengo tiempo para seguir sus divagues. Con el agregado de que en estos comentarios también hay límites para los disparates. En otros términos, se exige un determinado nivel de argumentación para seguir participando.

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      rolandoastarita

      05/05/2018 at 14:21

  4. Lo que a mi me gustaría saber es como explican los austriacos la enorme obsesión con el tiempo que rige en cualquier centro de trabajo: presiones para alargar la jornada laboral, para recortar tiempos de descanso, para intensificar los ritmos de producción, etc. Desde la teoría del valor trabajo esto es sencillísimo de explicar, pero me parece muy difícil de entender desde la óptica del valor subjetivo.
    Por cierto Rolando, como sugerencia, ya que estás sacando tantas notas sobre la Escuela Austriaca, creo que sería interesante alguna nota sobre el debate del cálculo económico en el socialismo.
    Un saludo

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    David

    04/05/2018 at 04:37

    • Aguda observación cerca del cálculo económico en el Socialismo.

      La razón por la que no es un problema para los austriacos el empleo viene por considerar medio su fuerza de trabajo: se paga por el fruto del trabajo y no por trabajar. El empresario tiene un conjunto de medios para su empresa y es totalmente indiferente uno que otro pues las funciones de cada medio de producción tiene un cometido valorado separadamente.
      Una fábrica de botones irá progresivamente desechando medios periféricos pues su mayor objetivo es quedarse sólo y no tener que dividirse.
      Si va desechando, otros podrán aprovechar ese sobrante del primer empresario y perseguir el mismo objetivo.

      Esto que digo de forma tan seca es real y dinamiza la sociedad pues los libera a poder marchar de un sitio a otro como bien ocurría en el siglo XIX cuando un fósil gremial entró en guerra y sus cenizas se materializaban en sindicatos suplicando con su violencia el arrope del gobernante.

      Ya se que es sencillo para un Marxista los asuntos de hora/trabajo porque se mantienen estables estas ancianidades.

      Para un mundo cerrado y lejano pudo tener sentido esa agrupación y sectarismo discriminado; pero hoy en día, sin distancias y medios jamás soñados, esas formas de protección no sirven, y lo que es peor: no se permite que se mencione otras alternativas al gremio y al sindicato en pleno siglo XXI

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      Carlos martin

      04/05/2018 at 10:42

  5. Att. Sergio,

    La proporción mínima es 1:1 oferta y demanda ¿Qué quería decir con las anteojeras?

    He sido muy respetuoso siempre con el Blog del profesor Astarita y me gusta que se siga un cruce de afirmaciones sin inflación retórica.

    Me acuerdo de un tal Pepe Navarro que lanzó una barra de pan a 20cent/€ marcando un hito en la oferencia del pan a nivel Español.

    Me acuerdo de las llamadas subastas de mercados de futuros donde impera el lanzamiento total de las cosechas de cada productor mundial que queda sujeto a un precio marcado un año antes con nuestro hermoso cambio climático.

    Me acuerdo de todas las etapas de producción de una hamaca de plastico para un hotel para luego yo, con mi mujer, preguntarle: ¿Cuanta gente ha comido gracias a nosotros que estamos aquí mirando las nubes? ¿Qué ha tenido que ocurrir en el mundo para que entre cientos de personas y sin conocerse de nada, han hecho real una hamaca?

    ¿Puedo entoces comparar una hamaca con 20 mazos de cartas del estanco porque en mi cabeza, después de ver el cartel de precios, se me antoja esa comparación si fuera valorado por cambio?

    Me acuerdo de las perras parturientas que desde generaciones, el criador, por experiencia mundana y peticiones forasteras, fuerza la naturaleza para obtener un cachorro que valdrá al cambio más que uno callejero lleno de pulgas. ¿El trabajo objetivado socialmente necesario se obtiene del útero de la perra? ¿Es cierto que puedo ver un valor de cambio a Cero pesos por un chucho y ver 20000 pesos por un westy? ¿Por qué un chucho de mismas características y finalidad tiene un valor de cambio tan distinto de este mutado desde tiempo ha? ¿Es trabajo abstracto del hombre de 300 años hasta hoy lo que ha hecho distinguir el valor de cambio del chucho al Westy? ¿Ha sido un cálculo acumulado de trabajo incorporado socialmente necesario para que a día de hoy un westy en el mercado valga eso al cambio independientemente del uso? ¿Tiempo de trabajo incorporado del criador que compró una westy y dedicó dinero y tiempo en encontrar un macho para lanzar al mercado westy blancos y prístinos? ¿Cual es el cómputo que cojo para medir si vale o no al cambio?
    – A la historia de hombres que mutaron la raza,
    – Al buen ojo del criador que hace trabajar a la hembra,
    – A la reputación de la hembra.
    – por que me dijeron que lis westys son buenos para mis hijos,….
    ¿Qué medida uso para comprender que un westy puede equivaler al cambio una play station 4 ?

    -A la historia de los hombres que hicieron posible la Tecnología,
    -Al buen ojo del comerciante que apuesta por ese producto,
    – A la reputación de la compañía que lo fabrica,
    -Porque así me dejan en paz mis hijos un rato.

    ¿Va en serio que implicó trabajo abstracto para valorar en cambiaje si fue la perra la que trabajó?
    ¿Te cambio un westy por una Play pues al cambio valen los mismo?

    Cuando se dijo que un coche equivale a 150 bicicletas comente la imprudencia de olvidar que no se compra por comprar y además se persigue la utilidad para no caer en síndrome de Diógenes.

    Hasta tal punto estuvo acertadisismo Böhm-Bawerk que uno no lo ve hasta que observa que se está agotando el papel higiénico en el momento más importante de su vida en un baño público.

    El principio de utilidad marginal es impepinable cuando tengo una indigestión y veo que puedo estar tranquilo pues tengo papel en abundancia, ergo gasto sin miedo para salir limpio; en cambio si tengo una indigestión y no tengo otra que usar un baño con poco papel, empezaré a contar trozo a trozo y procuraré ser muy cauto de salir limpio ya que la escasez es maxima: ergo, aumento hasta lllevar el último cuadrado de papel al precio del oro en el intradía.

    Más económico no puede ser este principio escatologico ya que mi necesidad es tal que al cambio un rollo de papel en ese momento vale 10 hamburguesas del Mcdonals.

    Son planos distintos de ver y es sectario y tiránico imponer reglas de medición que nos marquen el rumbo de un supuesto social de hombres libres que conscientemente entiendan del trabajo socialmente necesario y de ahí autoforzarse las voluntades individuales del conjunto, pues recibirían sectaria y caprichosamente un conjunto de necesidades impuestas por los demás. La realidad del momento dice que ahora tu necesidad es esta y no la otra ya que el trabajo abstracto incorporado y socialmente necesario es este y percibirás una unidad valorada por nosotros pues tú no eres nadie en este mundo de valores objetivos que escapan a la subjetividad del individuo.

    Un saludo.

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    Carlos martin

    04/05/2018 at 07:21

    • Voy a limitarme a la parte de su comentario que se refiere a mi respuesta porque lo demás entra en la categoria de desvarío

      “Cuando se dijo que un coche equivale a 150 bicicletas comente la imprudencia de olvidar que no se compra por comprar y además se persigue la utilidad para no caer en síndrome de Diógenes”
      Y con esto que? si la teoria marxista de valor no niega que la mercancia deba tener utilidad ¿puede explicar porque en el tiempo, de manera generalizada, la proporción de intercambio es esa o no? Esta pregunta es retorica. Yo se que no puede responder, ni a eso ni a nada. Le pregunte por el precio del pan y me hablo de perros de raza, de una playstation y de una indigestión de bohm bawerk.

      Y antes de usar categorías de un autor trate de entenderlas primero. No tiene la mas pálida idea sobre que es el trabajo socialmente necesario.

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      Sergio

      04/05/2018 at 15:10

  6. Hola Rolando,
    Muy clara la explicación. Me llama la atención este pasaje tuyo: “Pero entonces 5000 bayas y 1 vaca se han igualado a una tercera “mercancía”, $10.000″.” ¿Puede ser que un factor importante sea que para la teoría subjetiva del valor el dinero no es una mercancía?

    Saludos.

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    Fernando turri

    04/05/2018 at 10:47

    • Voy a tratarlo más adelante. Por ahora digamos solo que la teoría de la utilidad no puede explicar la naturaleza del dinero.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 11:32

  7. Profesor Astarita:

    ¿Por qué escribió que no pueden explicar la naturaleza del dinero?

    ¿Sugiere que el dinero en sí mismo es valor o un lenguaje para aprender a valorar?

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    Carlos martin

    04/05/2018 at 11:53

    • Lo voy a explicar en una entrada más adelante. La crítica debe avanzar paso a paso, sin saltear etapas.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 13:03

    • La “contradicción” señalada por Böhm Bawerk se refiere a la transformación de valores a precios. La cuestión ha sido respondida. Puede consultar en este blog aquí, aquí, aquí, aquí, aquí.

      Ahora bien, ya en otras oportunidades defensores de la crítica de Böhm Bawerk a Marx (y defensores del enfoque austriaco en general) enviaron comentarios a este blog sugiriendo que los marxistas no podían responder la objeción a la transformación. Invariablemente les respondí que la crítica de BB no tiene sentido, demostré por qué y remití a las notas en cuestión (a lo que ahora agrego el libro de Moseley; o también la literatura de los marxistas del “nuevo enfoque” y de los marxistas temporalistas). ¿Qué respondieron los defensores de la crítica de BB? Pues NADA. Callaron. Lo cual no les impidió a algunos de ellos volver a decir que BB había “demostrado la contradicción insalvable entre el tomo I y el tomo III de El Capital”. Espero que usted no repita el mal ejemplo. Lo invito a que refute los argumentos que se le presentan.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 17:34

  8. Att. Sergio.

    Veo que no conoce a Pepe Navarro y sus panes de 20 cent/€ marcando una nueva era de valoración a la baja del precio del pan de 180gr.

    Nada volvió a ser igual tras su introducción en el mercado ya que hoy en día, y no hubo precedentes, las ofertas son sencillamente ridículas con panes a 28-30 cent/€

    Explique ahora por qué en treinta años hay forzamiento de tendencias.

    Estaría bueno que me explique porque el aceite, el trigo, el café, el azúcar se aproxima más a mi zoco arabe que a sus 30
    Años de supermercados.

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    Carlos martin

    04/05/2018 at 18:32

    • Y la tendencia le confunde a usted mucho pues hoy hay coches con infinidad de cosas más como extras más baratas que hace 15 años. Parece mentira que niegue la realidad de un coche sin radiocd con elevalunas eléctricas del 2001 a uno del 2017. Hoy es imposible cambiar 150 bicicletas de 2018 por un coche de 2003.
      A parte de que es espúrea la comparación, la
      Sola idea de forzar a sacar la utilidad de la
      Mercancía para buscar que las une, implica la Tiranía del que hizo ese forzamiento a su propio juicio valorativo.
      ¿Con Qué derecho le quita esa inviolable relación?
      No me fui muy mal con el síndrome de diogenes cuando nadie compra por comprar.

      Responda por qué se negocia si los precios de ayer estaban ahí contentando a todos si según su aserto están determinados de origen?

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      Carlos martin

      04/05/2018 at 18:42

  9. Profesor Astarita:

    “según Marx, el capital constante es la suma de dinero de que dispone el capitalista para adquirir los medios de producción a los precios de producción; y el capital variable es la suma de dinero destinada a comprar fuerza de trabajo, correspondiendo a los precios de los bienes salariales, y no a sus valores. Moseley amplía y profundiza esta idea. Los medios de producción entran en el proceso de valorización como mercancías con precio, no como cantidades físicas cuyo precio se determinaría en simultáneo con la tasa de beneficio, como sucede en el sistema de Sraffa; ni como valores, como sucede en Bortkiewicz-Sweezy. De la misma manera, el valor de la fuerza de trabajo no está definido por bienes físicos de consumo, como sucede en Sraffa; ni por el tiempo de trabajo requerido para producirlos, como sucede en Bortkiewicz-Sweezy, sino por el salario monetario y la cantidad de obreros empleados.

    Y esto escribí comentarios Arriba:

    “El empresario tiene un conjunto de medios para su empresa y es totalmente indiferente uno que otro pues las funciones de cada medio de producción tiene un cometido valorado separadamente.
    Una fábrica de botones irá progresivamente desechando medios periféricos pues su mayor objetivo es quedarse sólo y no tener que dividirse.
    Si va desechando, otros podrán aprovechar ese sobrante del primer empresario y perseguir el mismo objetivo.”

    Es normal que con capital variable juegue con mano de obra pues invertir en una máquina recién terminado el prototipo supone una negligencia para el cometido empresarial. Esa forma de hablar de que la máquina se paga sola es muy próxima a la realidad y cuando no lo tengo claro la fuerza humana es más dúctil y fácil de sustituir un error de cálculo empresarial.

    No se que me quiere de ir Moseley cuando un empresario con 20años de experiencia lo ve con sus disgustos diarios.

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    Carlos martin

    04/05/2018 at 18:58

    • Sinceramente, de lo que escribe no le entiendo ni jota.

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      rolandoastarita

      04/05/2018 at 19:56

    • Jaja vale, yo tampoco le entendì nada, pense que era cosa mìa por no conocer en suficiente profundidad la teorìa austriaca pero si no le entiende ni Rolando ya me quedo màs tranquilo

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      David

      04/05/2018 at 20:57

    • JAJAJA esta buenisimo, no se drogan o algo antes de andar por ahi publicando estas “teorias” o es que ya son asi por lavado de cabeza? lo pregunto honestamente.
      No puedo mirarlo sin reirme, “socialismo es toda agresion institucional al libre ejercicio de la funcion empresarial” es una buena sintesis de por que sus debates con los marxistas serios suenan como el debate de una turba asustada de gente, casi pareciera que lo demonizan como en una religion, el pecado original es tocar la propiedad privada, socialismo es muerte,etc.
      Parecen una secta, hasta tienen sus propios mantras, ademas de que casi todo sus divulgadores actuan casi tan apasionados como cromwell el puritano ante sus “herejes”

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      SDPA

      04/05/2018 at 20:06

  10. Reflexiones finales:

    Todavia no han refutado el teorema de imposibilidad del calculo economico en el Socialismo

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    Nahuel

    05/05/2018 at 13:13

    • No sabía que los austriacos refutaron “Ciber-comunismo. Planificación económica, computadoras y democracia” de Paul Cockshott y Maxi Nieto. Me interesa leer esa refutación, ya que Cockshott critican largamente las tesis de Hayek. Y demuestran la posibilidad concreta de la planificación socialista y democrática. Por lo tanto, tengo sumo interés en leer la respuesta austriaca. ¿Me puede decir dónde encuentro ese material?

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      rolandoastarita

      05/05/2018 at 14:25

    • ¿Por qué los intelectuales odian el capitalismo?
      1. Por ignorancia
      2. Por soberbia
      3. Resentimiento y envidia

      Hubiera puesto “porque son zurdos de mierda” o “porque son todos vagos” si más o menos es el mismo nivel de argumentación. Mamita querida son más tristes que la Lista de Schindler

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      Sergio

      05/05/2018 at 16:59

    • Su “comentario” es una muestra lisa y llana de barbarie y bajeza moral. Incluso la generalización es bárbara. ¿Acaso no son intelectuales los cientos de miles de personas que se desempeñan en múltiples ámbitos de la cultura y la ciencia y no tienen nada que ver con el capitalismo? A veces, cuando leo cosas como este comentario, me imagino a gente como usted dotada de poder. Es brutal, diría que casi fascista. Releo lo que escribió y me viene a la cabeza el apoyo de muchos “austriacos” a la dictadura de Pinochet. Todo cierra, es congruente.

      En verdad, publiqué su inmundicia para que se aprecie el tenor de gente que está detrás de ella. A partir de este momento no le apruebo más comentarios en este blog.

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      rolandoastarita

      05/05/2018 at 17:23

    • Pero yo nada más estaba citando lo que dice el primer video que pusieron en comentarios. Me olvidé de poner las comillas pero no es para nada mi posición. Mi comentario quería destacar que el “argumento” del vídeo (del austriaco) era del nivel mismo nivel que “porque son zurdos/vagos”

      Repito que no es para nada mi posición, estaba criticando el vídeo que pusieron en comentarios.

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      Sergio

      05/05/2018 at 18:06

    • Y agrego que cuando dije que eran tristes, me refería a los austriacos (como el del vídeo que puso Nahuel en comentarios) que lo único que hacen es atacar con ad hominem y no se les cae un argumento.

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      Sergio

      05/05/2018 at 18:11

    • Acabo de ver el vídeo de Daniel Lacalle que puso Nahuel, realmente lamentable la comparación del socialismo con un aula en la que todos los alumnos reciben la misma nota independientemente de lo que estudien. Es la clase de argumento que uno espera escuchar en una barra de bar, no en una persona a la que se le supone una sólida formación en economía y ciencias sociales.
      El socialismo se rige por el principio ” de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, por lo que no da igual si eres un vago o no. El único sistema que se permite la vagancia es el capitalismo, donde unos pocos pueden vivir sin trabajar (o casi) a cuenta del trabajo de otros, por el simple hecho de ser propietarios. El cuento que nos quiere vender este hombre de que la ganancia del capitalista nace de su esfuerzo por emprender y convertirse en una “persona de éxito”, es simplemente eso, un cuento, destinado a justificar lo injustificable.

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      David

      08/05/2018 at 10:54

  11. Prof. Astarita,

    No entendió ni jota pues de superponen los comentarios; no importa. Tengo su libro junto al de Tortella para leer y comparar la forma de mirar al siglo XX.

    Afortunadamente puedo ver la realidad social desde mi campo turístico y ver las acciones de las diferentes nacionalidades con sus tópicos y clichés; puedo ver la accion microeconomica fuera del papel y ver cómo muchas veces esas acciones hacen tachar supestos escritos negro sobre blanco.

    Un abrazo.

    Att. Sergio,

    Sigo esperando a que me explique mi zoco arabe del azúcar.

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    Carlos martin

    06/05/2018 at 03:36

  12. Todavia no empezaron con la idiotez de la praxeologia. Astarita que opinion le merece el socialismo de mercado( no el capitalismo de estado chino) en general y particularmente el de Oscar Lange.

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    lp

    07/05/2018 at 06:58

    • Mi intención es ir publicando la crítica de a poco. Voy a dedicar una entrada a la praxeología, que es la base del método de los austriacos. En particular, la afirmación de Mises de que las proposiciones de la praxeología no derivan del conocimiento experimental, ya que a igual que las de la matemática y la lógica, son de índole apriorística. Lo cual es muy conveniente para sostener que los teoremas que formula “el recto razonamiento praxeológico” no solo son absolutamente irrefutables, sino también reflejan la realidad de la acción “con el rigor de su apodíctica certeza e irrefutabilidad” (citas de “La acción humana”). Es posible que esta creencia en la irrefutabilidad de su dogma esté en la base de la argumentación de energúmenos de algunos partidarios de esta “ciencia”. Pongo ciencia entre comillas porque el mismo Mises afirma que “el sistema de investigación típico de la Economía es aquel que se basa en construcciones imaginarias” (sic).

      Sobre el socialismo de mercado, no puedo discutir el tema aquí, excede lo que es un comentario. Solo diré ahora que si bien el mercado no puede suprimirse por decreto, ni a las apuradas (como intentaron hacer los regímenes stalinistas) la meta del socialismo del socialismo debiera ser la superación del mercado.

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      rolandoastarita

      07/05/2018 at 09:30

    • Yo no me canso de decir que quizás no haya porque abolir ni dinero ni mercado, ya que al igual que la maquina u otras cosas, son herramientas, y solo bajo el sistema capitalista se convierten en herramientas de explotación. Y en caso de que haya que superarlo, desde luego llevará mucho tiempo de transformación social llegar a una planificación eficiente y que no centralice el poder de forma autoritaria. El socialismo no nos lo va a planificar el estado, una élite de burócratas o skynet de un día para otro.

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      David Martín

      10/05/2018 at 16:29

  13. Superar al mercado en un mundo sin Estado.

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    Carlos martin

    07/05/2018 at 14:38

  14. Buenas, pregunta rapida sobre la Plusvalia
    Guillermo trabaja en una frabrica de martillos 8 horas por un pago diario de $400 pesos, en cada hora fabrica un martillo por lo que al final de la jornada laboral fabrico 8 martillos
    ¿La Plusvalia en este caso es de 4 horas?
    Saludos

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    Agustin

    08/05/2018 at 10:55

    • Es imposible calcular una plusvalía con esos datos. Por lo menos habría que saber a cuánto se vende cada martillo, y cuál es el capital constante consumido en la fabricación del martillo.

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      rolandoastarita

      09/05/2018 at 12:58

  15. Hola Rolando,

    ¿qué libro sobre el crac de 1929 recomendarías? ¿Y qué libro sobre las crisis en general desde una perspectiva histórica? Gracias de antemano.

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    ooiio

    08/05/2018 at 11:23

    • Sobre la crisis del 30 lo mejor me parece que es “The Decline of American Capitalism”, de Lewis Corey. No sé si se puede conseguir.
      No conozco algún texto sobre las crisis en general desde una perspectiva histórica.
      Sobre el ciclo económico, centrado en EEUU, me parece muy bueno “The business cycle: growth and crisis under capitaism”, de Horward Sherman, tengo la edición de Princeton University Press de 1991, pero creo que luego salió una reedición actualizada.

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      rolandoastarita

      09/05/2018 at 12:55

  16. Hola Rolando, el economista Ivan Carrino (liberal de la escuela austríaca, si no me equivoco) publicó esta nota apropósito del 200 aniversario del nacimiento de Marx “demostrando” las supuestas contradicciones de la teoría marxista, aquí el link:

    http://www.ivancarrino.com/las-ideas-economicas-de-marx-una-brujula-rota/

    ¿qué opinión le merece?

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    Renzo

    09/05/2018 at 18:15

    • La misma opinión que tengo del resto de los autores austriacos. No puedo explicar en un comentario todos los problemas que tiene la exposición de Ivan Carrino. Iré tratando las cuestiones de a poco, en futuras entradas. De todas maneras, hay cuestiones que he presentado y no responden. Por ejemplo, este autor se basa en la teoría del capital de Böhm Bawerk. Otros defensores de la teoría austriaca también la han reivindicado en comentarios a este blog. Pues bien, presenté en forma resumida la crítica a la teoría del capital de Böhm Bawerk (aquí) y hasta ahora no conozco ninguna respuesta.

      Y así con otras cuestiones. Incluso lo que trata esta nota, que en el intercambio, y contra lo que dicen los austriacos, existe la reducción a sustancia común, no es refutado en los comentarios que se envían al blog. Otra: en varias oportunidades expliqué que para Marx el salario no está determinado a nivel de subsistencia fisiológica. Sin embargo, los austriacos insisten (lo hace también Carrino) en que Marx planteó que el salario está fijado por el nivel de subsistencia fisiológico. Puedo presentar citas y citas de Marx, a ellos no les importa. De la misma manera, Marx criticó la idea de que el valor de los bienes está explicado por el valor de la fuerza de trabajo (o por el salario, una idea de Ricardo). Pero Carrino no tiene inconveniente en atribuirle esa idea a Marx.

      En definitiva, en próximas notas voy a seguir tratando cuestiones. Entre ellas, la afirmación de Carrino (y es clave en la crítica de los austriacos a la teoría del valor trabajo) de que no son los costos los que determinan los precios, sino los precios los que determinan los costos. Incluso en el ejemplo que da de Robinson subiéndose a la palmera la afirmación de Carrino es insostenible. Pero repito, iré tratando estas cuestiones de a poco.

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      rolandoastarita

      09/05/2018 at 20:17

    • Gracias. Considero que es valioso el trabajo que usted se toma por responder a todas estas críticas, fundamentalmente porque este grupo de economistas tiene creciente difusión en los medios de comunicación y redes sociales (ver por ejemplo el caso de Javier Milei), y es importante poder tener herramientas para contrarestar esos discursos, sobre todo en el contexto político economico en el que está Argentina en estos días.

      Espero sus futuras entradas al respecto.
      Saludos.

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      Renzo

      11/05/2018 at 18:39

  17. Excelente articulo rolando aunque la verdad te vengo a dar un disculpa como no tenia ganas de discutir tonterías derive como 20 austriacos a esta nota y respondiste todos los divagues por ej el comentario de material humano (el del sacacorchos xD) me puso lo mismo en facebook (lo derive a esta critica y después elimino el comentario porque no se banco que le respondiera) creo que nahuel tambien
    .

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    Alexander

    10/05/2018 at 17:30

  18. Nahuel, te recomiendo que antes de encajar el allendismo a el marxismo, leas al menos que fue la comuna de paris y por que marx la considero el mejor ejemplo de gobierno obrero, o por lo menos la definicion de socialismo burgues, para que veas por que estas cometiendo un abzurdo. Quizas te oriente un poco a comprender lo que intentas criticar sin quedar como un “amarillista” pues, por algo, marx mismo se delimito de los “socialismos” de su epoca. Investiga.

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    SDPA

    13/05/2018 at 01:38

  19. “Qué tiene que ver el estatismo burgués reformista de Salvador Allende y la UP con el socialismo? ¿No pueden parar con los disparates?”
    “Nahuel, te recomiendo que antes de encajar el allendismo a el marxismo,”
    En serio???
    El partido de Allende se llamaba “Partido Socialista” y a la Unidad Popular tambien la integraba el “Partido Comunista” mas el propio Allende se consideraba Marxista
    Pero de seguro no tiene nada que ver con el Socialismo (Lease ironia) y era AnarcoCapitalista y ultradefensor de la economia de mercado…
    Cuando la practica nos muestra lo contrario y deficiente de nuestra maravillosa teoria
    Se cae en algo muy comun: Negacion e Idealizacion, Ejemplos:
    “No eso no fue Socialismo…”
    “El Verdarero Socialismo seria asi…”
    La realidad muestra que el resultado de las distintas(muchas) formas y variantes de Socialismo que se aplicaron a lo largo de la historia(llegaron a gobernar casi la mitad del mundo) fue… 200 Millones de muertos
    Asi que como minimo les pediria un poco de humildad

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    Nahuel

    13/05/2018 at 12:22

    • ¿No puede adquirir un poco más de cultura, antes de polemizar de esta manera? Cuando critico a los economistas austriacos los cito largamente. ¿Por qué no puede tener aunque sea un poco de información? Ya en el Manifiesto Comunista Marx y Engels distinguieron: a) el socialismo feudal; b) el socialismo pequeño burgués; c) el llamado socialismo verdadero; d) el socialismo burgués o conservador; e) el socialismo y el comunismo críptico-utópico. Años más tarde también se distanciaron de los llamados socialistas estatistas. Y explicaron que las estatizaciones no son sinónimo de socialismo, y que no tenían nada que ver con el capitalismo de Estado. Más aún, ¿en qué texto de Marx o Engels encuentra usted algo siquiera parecido a lo que fueron los regímenes stalinistas, lo que fue el capitalismo de Estado reformista de Allende, o lo que es hoy Venezuela chavista?

      Incluso Marx criticó explícitamente los regímenes burocráticos asiáticos (¿sabía que estos textos críticos fueron prohibidos en la URSS, por Stalin?), y sostuvo que el programa socialista no podía consistir en convertir al Estado en un poder por encima de la sociedad. ¿Cómo es posible decir que los textos de Marx son los responsables de todos esos socialismos, que él mismo había criticado? Para explicárselo con un ejemplo acorde a su nivel intelectual: ¿qué diría de la persona que achacara lo actuado por la Inquisición en nombre de Jesús, a las enseñanzas de Jesús?

      Por supuesto, todo esto a usted lo tiene su cuidado. Los argumentos razonados le son naturalmente ajenos. Segrega una llamativa y bárbara incultura por todos los poros. Una barbarie que no puedo dejar de asociar al hecho de que destacados referentes del pensamiento austriaco y liberal apoyaron en su momento regímenes bestiales como el de Pinochet. A la vista de lo que escribe, pienso que ese es su elemento.

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      rolandoastarita

      13/05/2018 at 12:44

    • “les pediria un poco de humildad” claro, por que es muy de humilde ir “argumentando” con videos de su maravillosa escuela austriaca en los comentarios y haciendo amarillismo con frases como “A ver “Marxis” quien de ustedes puede refutar…”
      Felicidades, me hiciste el dia. Valio la pena vivir para ver tanta “humildad” y “ciencia” en tan poco espacio.

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      SDPA

      13/05/2018 at 16:15

  20. Al menos reconozcan que el fracaso de los Socialismos Reales(que para ustedes no hubo ninguno) Urss,Cuba,China,Venezuela,Corea del Norte, Etc
    Fue por errores propios de la dirigencia/vanguardia
    Y no por culpa del malvado capitalismo/imperialismo

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    Nahuel

    13/05/2018 at 19:42

    • ¿Por qué no me hace caso y se instruye un poco, aunque sea un poco, sobre estos asuntos? Puede leer al menos algo de lo mucho que han escrito marxistas revolucionarios, críticos de las burocracias, sobre las razones del surgimiento de esas burocracias (esto dejando de lado que el régimen venezolano no es asimilable a los regímenes stalinistas-burocráticos).

      A ver si lo entiende: la ignorancia nunca es buena consejera. Infórmese antes de seguir enviando estas gansadas (sinceramente, a esta altura no entiendo para qué entra en este blog. Hay muchos sitios web de la derecha que tienen su nivel de argumentación).

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      rolandoastarita

      13/05/2018 at 19:59

    • Señor Nahuel

      Usted dice: “Al menos reconozcan que el fracaso de los Socialismos Reales”.

      Aquí Usted demuestra que es un ignorante total de las posiciones de Rolando y habla puras tonterías.

      Es lo típico de su forma de pensar: sin saber nada de nada, crítica.

      Ni siquiera ha revisado el indice del blog de Rolando, donde hay un montón de notas sobre la ex-URSS, Cuba, Venezuela, Corea, etc. Con todas las caracterizaciones de estos regímenes autoritarios.

      Sea serio por favor

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      ladudametodica

      13/05/2018 at 20:09

    • Leiste los articulos del blog sobre venezuela o corea del norte? o solamente sos amarillista de rutina?
      Si no sos capaz de minimo informarte un poco de donde estas parado, te invito a revisar tus intenciones por que en tus acciones vas mal.
      Son acciones que reflejan un nivel de argumentacion “incipiente”. Retirese a formarse, que la vida es corta para estar con estas satiras suyas.

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      SDPA

      13/05/2018 at 22:46

  21. Profesor Astarita,

    Me pregunto por qué la ley de la competencia lleva el precio de las mercancías a sus valores, pero no lo “baja” más; hasta llegar a una situación en la que precio=coste y el beneficio haya desaparecido.

    El único argumento que me viene a la cabeza para poder justificar un salario menor al valor de las mercancías producidas es que al empresario que controla el proceso productivo no le interesa reducir el precio de la mercancía (suponiendo que se intercambia por un valor igual a su TTSN) porque, sin incrementos en la productividad, no podrá satisfacer la demanda incrementada por la reducción del precio.

    Este argumento, sin embargo, puede aplicarse a un precio dado cualquiera, que no tiene por qué coincidir con el TTSN. No veo entonces, motivo alguno por el que el valor tenga que ser igual al tiempo de trabajo socialmente necesario, en una situación de competencia.

    Saludos

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    • Para que una cosa así sucediera la oferta debería superar sistemáticamente a la demanda

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      Gus

      14/05/2018 at 17:00

  22. Hola profesor Rolando.

    No sé si sabrá usted que tras el 200 aniversario de Marx, Rallo se ha atrevido a sacar dos artículos en el períodico ElConfidencial refutando 10 errores de Marx en su análisis económico.

    Por lo pronto tengo refutados los 3 primeros. Pero yo creo que no tengo la suficiente formación económica todavía como para hacerlo perfecto.

    Por ello le propongo enviar comentarios en este post cada error 1 por 1 a ver qué correcciones puede ir haciéndome tanto a mí como a Rallo. Solo si usted lo desea, claro está.

    Un saludo y gracias.

    Me gusta

    Comins

    14/05/2018 at 07:20

  23. Hola profesor Rolando.

    Aprovecho este artículo sobre Rallo para mencionarle que ha sacado dos artículos más sobre los errores económicos de Marx aprovechando su 200 aniversario.

    Los artículos los puede encontrar en El Confidencial.

    Yo estoy redactando refutaciones, pero todavía no tengo una formación amplia como para poder refutarlo punto por punto. Por lo pronto tengo 3 puntos desglosados.

    Por ello le pregunto si le parecería bien que comentara los errores por aquí y que usted me diera su opinión para poder refutarle aún mejor.

    Gracias y un saludo.

    Me gusta

    Comins

    14/05/2018 at 10:12

  24. Profe, aunque nunca había entrado a su blog un compañero me lo recomendo y realemente me ha gustado mucho el contenido que tiene, sobre el tema de los austriacos realmente me ha sorprendido mucho su exposición, yo estudio economía en la Universidad de La Habana y realmente su explicación sobre el tema entra en conflicto con mucho de lo expuesto en mi carrera, un compañero se animo a responderle aqui le dejo el link para que vea que tal andamos los jovenes economistas por Cuba.
    Sludos Ernesto
    http://www.desdetutrinchera.com/2018/05/548/

    Me gusta

    Ernesto

    24/05/2018 at 17:34

    • Gracias por el interés en el blog, no sabía que lo leen en La Habana (en los registros de Google aparecen muy pocas visitas de Cuba).
      Sobre la crítica que me hace Miguel Alejandro Hayes Martínez, no tengo espacio en este comentario para responderla adecuadamente. De todas maneras, formula una precisión.
      Hayes Martínez escribe: “según Astarita, los austriacos niegan la existencia de la ‘sustancia común’ de los valores de cambio”. También dice que para mí es indudable “la existencia de esa sustancia común de los valores de cambio”.

      Pues bien, en la nota escribo: “los economistas de la escuela austriaca niegan que en el intercambio se produzca una reducción a una sustancia en común”. No es lo mismo que hablar de “la existencia común de los valores de cambio”.

      Más adelante enfatizo que Marx busca el elemento común que gobierna las proporciones cuantitativas. Y también hablo del “elemento común que existe en el intercambio”. ¿Por qué me refiero a esto? Pues porque los austriacos niegan que sea preciso reducir los valores de cambio a algo que les sea común. Por eso critican los pasajes de Aristóteles que, precisamente, reivindica Marx. ¿Qué reivindica Marx de Aristóteles? Pues que este haya planteado que “la relación de valor en la que se encierra esta expresión de valor (5 lechos = 1 casa) implica el hecho de que la casa se equipare cualitativamente al lecho, y que sin esta IGUALDAD DE ESENCIAS no se podría establecer una relación recíproca…”. Y un poco más abajo Marx pregunta, siguiendo el razonamiento de Aristóteles (que, insisto, reivindica, pero los austriacos rechazan) “¿Qué es lo igual, es decir, CUÁL ES LA SUSTANCIA COMÚN que la casa REPRESENTA para el lecho, en la expresión del valor de este?”. Una idea que Marx plantea casi desde el comienzo del capítulo sobre el valor: “… es preciso REDUCIR los valores de cambio de las mercancías a algo que les sea común”. Es claro que esto no equivale a hablar “de la sustancia común de los valores de cambio”. Esta última expresión induce a pensar que el intercambio regula la magnitud de valor de la mercancía, y no a la inversa, que es la magnitud del valor de la mercancía la que rige sus relaciones de cambio.

      Agrego que la reducción a sustancia común es fundamental para que haya determinación cuantitativa, esto es, para explicar las relaciones de intercambios según la ley económica. Si no existe esta cualidad en común es imposible que haya medida. Y esto es precisamente lo que ocurre con la teoría subjetiva del valor (este aspecto lo voy a desarrollar en próximas notas).

      Me gusta

      rolandoastarita

      25/05/2018 at 11:09


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