Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Austriacos, sobre dinero y valor subjetivo

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Al finalizar la nota anterior de crítica a la teoría austriaca (aquí) adelantamos que el mayor y más evidente fracaso de la teoría subjetiva del valor reside en su incapacidad de fundamentar el valor del dinero.  Dedicamos esta entrada a este tema. A fin de que se tenga una idea de conjunto, no he dividido la nota en partes, a pesar de su extensión.

El valor de cambio del dinero, según Mises

Hasta el día de hoy Theory of Money and Credit, de von Mises, publicado por primera vez en 1912, es la referencia obligada de la teoría monetaria austriaca.

En este libro Mises plantea que “el elemento central en el problema económico del dinero es el valor de cambio objetivo del dinero, popularmente llamado su poder de compra” (p. 97). Tengamos presente que, según la teoría subjetiva, la base de la evaluación económica del dinero, igual que otros bienes”, son las estimaciones subjetivas de los individuos” (ibid.). Sin embargo, “mientras la utilidad de otros bienes depende de ciertos hechos externos (el valor de uso objetivo de la mercancía) y de ciertos hechos internos (la jerarquía de las necesidades humanas)… el poder subjetivo del dinero está condicionado por su valor de cambio objetivo, esto es, por una característica que cae dentro del ámbito de la economía” (ibid.).  Es que en el caso del dinero, su valor de uso subjetivo deriva del valor de cambio objetivo, “dado que no tiene otra utilidad que la que surge de la posibilidad de obtener otros bienes económicos a cambio de él” (ibid.). Más adelante precisa: “para que el dinero tenga valor de uso es esencial la existencia del valor de cambio” (p. 98).

Pero si esto es así, el fundamento del “valor de cambio objetivo del dinero” no puede ser el mismo que el del resto de las mercancías. Es que mientras el valor de cambio de las mercancías, según la doctrina austriaca, se basa en la utilidad (más precisamente, en el ordenamiento de las utilidades en el margen), con el dinero hay que razonar al revés: su valor de cambio objetivo es el fundamento de su utilidad para los individuos. Y esta utilidad es ser medio de cambio (función principal del dinero, siempre según Mises). Por eso “[l]a teoría del dinero debe tomar en cuenta la diferencia fundamental de los principios que gobiernan el valor del dinero y aquellos que gobiernan el valor de las mercancías” (p. 102; énfasis agregado).

Obsérvese, además, que la dificultad no puede ser superada midiendo el valor subjetivo del dinero por la utilidad marginal de los bienes por los cuales puede ser cambiado, ya que esa valuación “supone que el dinero tiene cierto valor de cambio objetivo” (p.109). Es que dado que no existe una conexión directa entre el dinero como tal y una necesidad humana, los individuos solo pueden obtener una idea de su utilidad, y en consecuencia de su valor, suponiendo un poder de compra definido (véase ibid.). Y de lo que se trata es de explicar el valor del dinero mercancía (como el oro) cuando su uso no se limita a las funciones productivas (joyería, por caso) sino también es utilizado como medio de cambio. Es necesario entonces introducir una fundamentación subjetiva del valor de cambio (o poder de compra) del dinero en este marco dominado por el enfoque subjetivista.

Pues bien, para resolver el problema Mises hace intervenir a la Historia, a través de lo que se conoce como su “teorema regresivo”. Sostiene que existe un valor del oro dado por su utilidad cuando no era dinero, y servía para propósitos “industriales”, tales como fabricación de joyas. Y este antiguo valor ejerce su influencia hasta el presente. Escribe Mises: “Por lo tanto, el pasado valor de cambio objetivo del dinero tiene una cierta significación para su valuación presente y futura” (ibid.).  De manera que “los precios monetarios de hoy están vinculados con los de ayer y con los de más atrás en el tiempo, y con los de mañana y más adelante en el tiempo” (ibid). Una regresión hacia el pasado que lleva a afirmar que existe una primera determinación del valor del dinero asociada con su utilidad “industrial” (véase ibid.). Aunque una vez que se ha establecido como dinero, su valor también depende de su uso como dinero:

“El valor más temprano del dinero se vincula con el valor mercancía del material monetario. Pero el valor del dinero desde entonces ha sido influenciado no solamente por los factores que dependen de sus usos ‘industriales’, que determinan el valor del material del cual está hecho el dinero mercancía, sino también por aquellos que resultan de su uso como dinero” (p. 110). También: “La valuación del dinero por el mercado solo puede empezar a partir del valor en el pasado, y esta relación influencia el nuevo nivel del valor de cambio objetivo del dinero. El valor históricamente transmitido es transformado por el mercado sin consideración a lo que se ha convertido su contenido histórico. Pero no es meramente el punto de partida del valor de cambio objetivo en el presente; es un elemento indispensable en su determinación” (p. 114). A pesar de la importancia que otorga a este pasado, Mises no explica cómo se determina la parte del valor del dinero que deriva de su función industrial (ni en qué medida la lejanía en el tiempo influye en el valor presente), y cómo se determina la parte del valor del dinero que deriva de su función dineraria.

En La acción humana

En La acción humana, publicado 40 años después que Theory of Money and Credit, Mises repite las ideas centrales de su “teorema regresivo”. Se pregunta qué determina el poder adquisitivo que el dinero tendrá en un futuro inmediato y responde que depende del poder adquisitivo que tuvo en  el pasado inmediato (véase p. 612). Y de ahí pasa al poder adquisitivo de anteayer, y así sigue hasta el momento en que el oro (u otro bien) comenzó a ser utilizado como medio de cambio. Es el punto “en el que el razonamiento queda completo y resueltas todas las incógnitas”, ya que el poder adquisitivo del oro “es exclusivamente función de aquella demanda no monetaria, industrial…” (ibid.).

Sin embargo, Mises reconoce que en el presente el valor de cambio del dinero depende “tanto de los servicios monetarios como industriales que puede prestar”. Por eso aclara que su teorema “no implica basar el valor de cambio específicamente monetario del medio de que se trate en el valor de cambio del mismo de índole industrial” (p. 613). Pero si esto es así, de nuevo queda sin explicar de qué depende el poder adquisitivo del dinero que no se explica por su función industrial. En este punto Mises termina diciendo que el poder adquisitivo del dinero, como el de cualquier otra mercancía, depende de la oferta y la demanda. Sin embargo, en la teoría austriaca la oferta no es más que la inversa de la demanda (alguien ofrece un bien o un servicio porque demanda otro bien o servicio); demanda que está determinada por las ordenaciones de utilidad. Con lo cual, decir que el valor del dinero está determinado por la oferta y la demanda implica volver al punto de partida del problema planteado: para explicar la utilidad del dinero es necesario suponer su valor de cambio, o poder de compra.

 El valor del dinero según Rothbard

Rothbard (2009) sostiene, igual que Mises, que el dinero debe obedecer, como cualquier otra mercancía, la ley de la utilidad marginal. Esto es, a medida que aumenta el stock de dinero, declina su utilidad marginal, y viceversa (véase p. 263).

Sin embargo, continúa Rothbard, en una economía monetaria la demanda de un bien depende de las funciones de demanda individuales. Estas, por su parte, están determinadas por los rankings individuales de valor de las unidades del bien y de las unidades de dinero, según sus usos alternativos. Estos son: a) usos no monetarios (por ejemplo, el oro como ornamento); b) gastos en bienes de consumo; c) inversión en los factores de producción; d) agregados al balance cash (por motivo de incertidumbre). Sin embargo, la demanda del bien, o la demanda del dinero para alguno de estos usos, dependen de los precios dados del resto de los bienes. La pregunta entonces es “¿cómo pueden las escalas de valor y las utilidades ser usadas para explicar la formación de los precios monetarios, cuando esas mismas escalas de valor y utilidades dependen de la existencia de los precios monetarios?” (p. 268).

Para ver el problema con un ejemplo, de Rothbard, supongamos que alguien debe decidir si vende un stock de un bien de consumo a un precio dado, ofrecido. Lógicamente, esta decisión está condicionada por el uso que el dinero tendrá para el vendedor. Sin embargo, la utilidad marginal de adicionar dinero al stock del vendedor está basada en el poder de compra del dinero, ya existente, sobre bienes de consumo y factores de producción. De manera que “[l]a utilidad marginal del vendedor también depende de la existencia previa de precios monetarios de los varios bienes de la economía” (pp. 268-269). Dicho en otros términos, para que el individuo pueda ubicar al dinero y los bienes en su escala de valores, el dinero debe representar una utilidad marginal para cada persona; y esta utilidad marginal está basada en que hay precios monetarios preexistentes a los bienes (véase p. 269). En esencia, se trata del problema planteado por Mises: para hablar de utilidad del dinero hay que admitir que el dinero tiene poder de compra, o valor. Lo cual significa que los precios de los bienes deben existir a fin de que el dinero posea utilidad marginal para el individuo (véase p. 277, nota).

Llegado a este punto, y con el fin de escapar de la circularidad, Rothbard recurre a la teoría de la regresión del dinero de Mises. Para esto, define “un día” como el período de tiempo suficiente para determinar los precios de mercado de cada bien de la sociedad. Al finalizar un día X el precio monetario de bien está determinado por la utilidad marginal del dinero y la utilidad marginal del bien que existían al comienzo del día X. Sin embargo, la utilidad marginal del dinero está basada, como se vio más arriba, en la existencia previa de precios monetarios. En consecuencia, el precio de un bien en el día X está determinado por la utilidad marginal del bien ese día X, y la utilidad marginal del dinero en X, que a su vez depende de los precios de los bienes en X – 1 (véase p. 270). Por lo tanto, en cada precio monetario en un día cualquiera está contenido un componente tiempo, a saber, los precios de ayer, X – 1 (véase p. 271). Y los precios de X -1 están parcialmente determinados por los de X – 2, y los de X – 2 por los de X – 3, y así sucesivamente. Para evitar la completa indeterminación del precio, Rothbard, siguiendo a Mises, detiene esta regresión en el tiempo histórico en que había trueque y el precio del oro estaba determinado solo por su utilidad marginal en el consumo directo. Esto es, cuando no tenía un componente temporal (según Rothbard, en el trueque caballo – pescados no hay componente temporal). La regresión se detiene entonces en el último día de trueque, antes de que el oro (u otro bien) empezara a utilizarse como medio de cambio (véase p. 273).

Problemas del planteo

Es asombroso que, según Mises o Rothbard, el valor del dinero mercancía (oro) en el siglo XX no estuviera vinculado, de alguna manera, a los costos de producción de oro, pero sí a la utilidad que le podían haber dado los individuos en tiempos anteriores a la aparición del dinero. Esto es, utilidades correspondientes a miles de años atrás. Pero… ¿qué relación podía tener el valor del dólar estadounidense en 1950, o en 1980, por ejemplo, con el valor de uso del oro en China, en Asiria o en Egipto, en un supuesto tiempo anterior a la aparición del dinero? El simple planteamiento de la cuestión nos hace ver lo absurdo de la explicación austriaca. ¿Cómo se puede afirmar que supuestas valoraciones subjetivas realizadas en tiempos prehistóricos constituyan “el elemento indispensable” (Mises) para determinar el valor de dinero-mercancía oro, 40 o 50 siglos más tarde, y en lugares geográficamente muy alejados?

Pero además, las explicaciones de los austriacos sobre el origen del valor del dinero introducen una dicotomía teórica imposible de remontar. Es que por un lado afirman que los precios de las mercancías solo están fundados en las apreciaciones subjetivas, en las escalas de valoración de las utilidades marginales. Aquí, los valores del pasado cercano o lejano no juegan rol alguno, solo incide el presente. Después de todo, y siempre según el enfoque subjetivista, un paraguas hoy, que llueve, es un bien completamente distinto al paraguas de ayer, que no llovía. En esta ordenación de utilidad la historia no cuenta. Sin embargo, cuando se trata de explicar el poder de compra de hoy del dinero, no solo es clave su valor ayer, sino el de anteayer, y así hasta la prehistoria. ¿Cómo se puede decir entonces que la teoría del valor utilidad es general?

Lógicamente, este dualismo afecta la explicación austriaca de los precios. Para ver por qué, recordemos que, como afirma Mises, “[t]oda la estructura de cálculos del empresario y el consumidor descansa en el proceso de evaluar las mercancías en dinero” (1953, pp. 48-49). Supongamos entonces que una pieza de oro (dinero mercancía) se intercambia con las mercancías X, Y y Z en las proporciones 2X; 1Y; 4Z. Cada una de estas relaciones se establece teniendo en cuenta que la pieza de oro tiene un valor fundado, al menos en parte, en su historia milenaria como valor de uso. Lo cual significa que su valor de cambio (o poder de compra) se ha independizado, al menos en alguna proporción significativa, de las valoraciones subjetivas de los individuos del presente. Pero si esto es así, los valores de cambio relativos entre X, Y y Z (por ejemplo, 1X = 2Z) están mediados –en un grado imposible cuantificar- por la valoración “histórica” del oro.

Lo anterior, por otra parte, introduce un sesgo “objetivo” en el valor del dinero. Es que si el poder de compra se instala ante los individuos como un dato, con raíces en un pasado sobre el cual no tienen poder para alterarlo, (y menos aún para determinarlo) ese poder de compra se transforma en un hecho social y objetivo, ante el cual las valoraciones subjetivas necesariamente pasan a un segundo plano. Como reconoce Rothbard, “el valor de uso directo de la mercancía dinero es eclipsado por su valor de cambio” (2009, p. 261). Pero si este valor de cambio, insistimos, preexiste a la entrada de los individuos en el mercado, el mismo es socialmente objetivo. En otros términos, el poder de compra del dinero es, al menos en una proporción no determinada por los austriacos, independiente de las valoraciones subjetivas de los individuos del presente. Pero entonces es imposible sostener que las relaciones de cambio entre las mercancías se establecen exclusivamente según las escalas de preferencias subjetivas.

Un pasado mítico, ¿otra “construcción imaginaria”?

Como hemos visto, los austriacos detienen la regresión histórica en el momento en el que había trueque, y no dinero. La idea que subyace aquí es que primero debió existir el trueque, y luego vino el dinero, para ahorrar “costos de transacción” (como se dice habitualmente, el trueque exige la “doble coincidencia”: A fabricó camisa y necesita cepillo de dientes, de manera que debe encontrar un B que haya producido cepillo de dientes y necesite camisa). Ese eventual pasaje desde el intercambio basado en el trueque al intercambio mediado por el dinero es presentado por Mises como una construcción imaginaria que, necesariamente (o sea, con la fuerza de las verdades apodícticas), debió ser de esa manera (sobre el método austriaco de la “construcción imaginaria”, véase aquí).

Sin embargo, desde el punto de vista teórico el trueque generalizado –en mercados descentralizados- es imposible. Incluso se ha dado una prueba lógica muy sencilla (véase Benassy, 1976). Supongamos cuatro productores, A, B, C y D, que fabrican, respectivamente, los bienes 1, 2, 3 y 4. Estos bienes se intercambian en relación 1 : 1. Supongamos que A desea  comprar 2, B desea 3, C desea 4 y D desea 1. A fin de adquirir el bien 2, A ofrece 1 y demanda 3; B ofrece 2 y demanda 4; C ofrece 3 demanda 1, y D ofrece 4 y demanda 2. El problema es que realizada esta primera ronda de intercambios, es imposible avanzar. Se impone la existencia del dinero para que se produzcan los intercambios.

Por eso también Marx, en El Capital,  sostiene que nunca se efectúa un tráfico en el que los poseedores de mercancías intercambien sus artículos por otros,  y los comparen, “sin que las diversas mercancías de los diversos poseedores de estas se intercambien dentro de ese tráfico con una tercera mercancía, siempre la misma, y se comparen con ella en cuanto valores” (p. 108, t. 1). Esta tercera mercancía, sigue Marx, adopta la forma del equivalente general o social, “aunque dentro de límites estrechos” (ibid.). Pero a medida que se desarrolla el intercambio clases particulares de mercancías pasan a ser equivalente. Lo importante es que se trata de una forma de dinero que precede a la moneda: “La forma de dinero se adhiere o a los artículos de cambio más importantes provenientes del exterior… o al objeto para el uso que constituye el elemento principal de la propiedad local enajenable, como por ejemplo el ganado” (ibid.).

En este sentido Shaikh (2016), basándose en estudios de antropólogos, plantea que el dinero mercancía surge mucho antes que el dinero metálico; que el dinero acuñado de forma privada viene después de eso; y que las monedas estatales vienen incluso más tarde (véase p. 681; señalemos también que Shaikh desarrolla una crítica convincente de la concepción cartalista del origen del dinero). Por ejemplo, la domesticación del ganado, por caso, es de unos 9000 a 6000 años a.C, y el ganado fue una de las primeras formas de dinero en muchas sociedades. Bienes “intercambiables” –las clases particulares de mercancías a las que se adhiere la forma dinero- fueron, además del ganado, el oro, plata, plomo, bronce, cobre, miel, sésamo, aceite, lana, sal, tabaco, rollos de papiro, entre otros.

Lo importante es que apenas el intercambio empieza a generalizarse surgen formas dinerarias. Lo cual concuerda con la idea de que la sociedad de trueque más o menos generalizado es un mito, no existió. En este respecto Graeber (2012; véase cap. 2) sostiene que hasta el día de hoy nadie ha sido capaz de señalar una parte del mundo en que el modo habitual de transacción entre vecinos haya sido “te doy 20 gallinas por esa vaca”. Cita los trabajos antropológicos de Caroline Humphrey, de Cambridge, quien afirma que nunca se ha descrito un solo ejemplo de economía de trueque; toda la etnografía existente demuestra que no existe tal cosa.

Aunque esto, sigue Graeber, no significa que el trueque no haya existido. Solo que no se practicó entre miembros de la misma aldea, como imaginó Adam Smith (o como lo imaginaron Menger o Mises). El trueque sí se dio –y en algunas partes subsistiría- entre pueblos diferentes (y muchas veces con arreglos institucionales que acompañaban al intercambio). Marx señala esta forma de intercambio como contingente  (es una contingencia que los bienes se intercambien según los tiempos de trabajo invertido). Escribe: “El intercambio de mercancías comienza donde terminan las entidades comunitarias, en sus puntos de contacto con otras entidades comunitarias o con miembros de estas” (1999, p. 107, t. 1). Aunque una vez que las cosas devienen mercancías en la vida exterior, “también se vuelven tales, por reacción, en la vida interna de las comunidades. La proporción cuantitativa del intercambio es, en un principio, completamente fortuita” (ibid.).  Pero cuando el intercambio se repite, se hace constante, crece, a la par, la forma dineraria.

De manera que es imposible sostener la “construcción (histórica o prehistórica) imaginaria” de los autores austriacos, acerca del “valor utilidad” del oro (o cualquier otro dinero mercancía) que habría existido en algo así como el último día del trueque, antes de la aparición de la primera forma de dinero. En definitiva, además de la insostenible dicotomía teórica introducida en la fundamentación del valor del dinero, la explicación austriaca se quiebra también, e irremediablemente, en su rebuscado teorema de regresión a un mítico tiempo de trueque generalizado que nunca existió.

Textos citados:
Benassy, J. P. (1976): “Théorie du déséquilibre et fondament microéconomique », Revue Économique, vol. 24, pp. 755-804.
Graeber, D. (2012); En Deuda. Una historia alternativa de la economía, Barcelona, Ariel.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Mises, L. von, (1953): The Theory of Money and Credit, Yale University Press.
Mises, L. von, (1986): La acción humana. Tratado de Economía, Madrid, Unión Editorial.
Rothbard, M. N. (2009): Man, Economy and State. A Treatise on Economic Principles, Ludwig von Mises Institute.
Shaikh, A. (2016): Capitalism, Competition, Conflict, Crises, Oxford University Press.

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Austriacos, sobre dinero y valor subjetivo

Written by rolandoastarita

01/07/2018 a 18:07

Publicado en Economía

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57 respuestas

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  1. Astarita
    Agradezco los textos sobre la escuela austríaca, era un tema que conocía poco, yo no tengo formación económica , de ahí mis grandes lagunas al respecto.
    Ayer venció finalmente Andrés Manuel López Obrador en México, qué le parece.
    Saludos

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    Avatar de Ramón

    Ramón

    02/07/2018 at 12:50

    • Sobre los austriacos, dos cuestiones. La primera es que están en ascenso. Aquí en Argentina varios medios les están dando mucha participación. En especial a uno llamado Milei. Me dicen que en España también están en ascenso. La otra cuestión es que el fundamento teórico es el mismo que el de la economía neoclásica que se enseña en las carreras de Economics. En particular, la idea de que el valor se explica por la utilidad.

      Sobre la llegada de AMLO a la presidencia en México, y a la vista de su pasado y de lo que dice, no encuentro ninguna razón para tener algún grado de optimismo sobre que este personaje pueda mejorar en algo la situación de la clase obrera y las masas empobrecidas.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      03/07/2018 at 09:28

    • Astarita
      Una pregunta más bien como alumno (y de los retrasados), ¿qué relación hay entre la escuela de los austríacos y Samuelson?. Insisto en que pregunto algo que usted quizás diga ¿de dónde ha salido este tonto?, pero le pregunto porque el famoso libro Curso de Economía Moderna de este autor (publicado por primera vez en 1945), considerado el texto de Economía para estudiantes universitarios más vendido de la historia, lo tengo y lo he leído de manera salteada (sin seguir orden de capítulos me refiero) de tal forma qué ¿puedo considerar que he leído algo relacionado con el tema que tratan los austríacos?. Y por último, ayer siguiendo su bibliografía al final del texto pude bajar en la biblioteca gratuita scribd.com el libro de David Graeber «En Deuda. Una historia alternativa de la economía» (del mismo preguntarle: qué escuela económica representa, vale la pena leerlo). Gracias por tantas preguntas.
      Y ahora sobre AMLO: comparto lo que dice, pero ¿no cree que para el pueblo mexicano era una opción mejor que Meade o Anaya?. Ahora he leído que tendrá mayoría en casi todas partes, me imagino que pueda aprovecharla, y también ya leo (bueno ya se leían) críticos desde la izquierda que no le van a perdonar si sólo se queda en la idea de adecentar algo que es un imposible: el capitalismo.Obrador no es ni un antiliberal, ni un revolucionario, no creo que sea mala gente, pero con solo buenas personas (y sobre todo con personas que creen que pueden contentar a todo el mundo) no resolvemos los problemas acumulados en México y el mundo.
      Saludos

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      Avatar de Ramón

      Ramón

      03/07/2018 at 11:27

    • Ramón, David Graeber es un antropólogo anarquista norteamericano, parte en su momento del movimiento Occupy Wall Street y uno de los primeros en visitar el experimento kurdo en el norte de Siria. Yo diría que se encontraría cercano al pensamiento del antropólogo francés Pierre Clastres, quien había desarrollado la teoría de la deuda. Según esta teoría (que después tomarían Deleuze y Guattari), el estado está definido por la captura de lo que ellos llaman «máquina de guerra» (bandas furtivas descentradas que cumplían el rol de evitar la burocratización de la sociedad, posibilidad de la cual habrían sido muy conscientes las sociedades primitivas) y por el impuesto, al servicio del cual existiría el dinero fiduciario. Clastres, calculo que basándose en Marcel Mauss, llegó a la conclusión de que en sociedades primitivas con institución de «tipo potlach», el prestigio de un líder que se desposee va generando una deuda/obligación en los beneficiados. Estos análisis parten o al menos toman como referencia un libro de Nietzsche llamado «La genealogía de la moral» donde el filósofo desarrolla su teoría de la deuda en virtud del común origen etimológico en alemán de las palabras «culpa» («schuld») y «tener deudas» («schulden»). De ahi se derivaría también el análisis foucaultiano genealogista que encontrará en el libro «Las palabras y las cosas» de Michel Foucault, donde la moneda (en economía) ocupará el equivalente al carácter (en historia natural). Estos teóricos conforman una explicación distinta o alternativa del orígen del estado al que propuso Engels en su «Origen de la familia…». Un saludo cordial

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      Gogol

      06/09/2019 at 20:20

  2. […] Observemos, en primer lugar, que a pesar de su importancia, el mainstreamacadémico prácticamente no se plantea el tema. Y todo indica que la razón última de ese silencio es una grave falencia teórica. Es que, como señaló James Tobin “el fiat money no figura en las funciones de producción ni de utilidad, de manera que la razón de por qué tiene algún valor particular, o simplemente algún valor, es uno de esos rompecabezas que los economistas se plantean a sí mismos” (1998, p. 14). De ahí que la moneda sea insertada, sin concepto, en el edificio neoclásico. En cuanto a los austriacos, también enfrentan dificultades (pienso que irremontables) para fundar el valor del dinero en la teoría subjetiva (ver aquí). […]

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  3. ¿Qué lectura harías sobre el concepto de escasez dentro de la construcción subjetiva del valor? ¿Percepción de utilidad + Percepción de escasez no influirían en dicho valor subjetivo?

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    Avatar de Facundo

    Facundo

    30/07/2019 at 11:25

  4. Señor Astarita, ¿cómo explica la teoría del valor trabajo que el precio de los billetes de avión o de tren suban en verano o que, debido a un concierto de música multitudinario, esos precios se encarezcan?

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    Avatar de Slipknot

    Slipknot

    06/09/2019 at 08:04

    • La teoría del valor trabajo explica los precios de producción (o los «precios naturales» de Smith, o los «costos de producción» de Ricardo). Los precios de producción son los centros de gravitación en torno a los cuales oscilan los precios de mercado, que responden a las variaciones de la oferta y demanda. La TVT jamás negó estas oscilaciones provocadas por la oferta y la demanda. Lo que afirma es que la oferta y la demanda no pueden explicar los «centros de gravitación», o sea, los precios de producción.

      Un agregado: la TVT se aplica a bienes sometidos a competencia.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      06/09/2019 at 08:55

  5. Buenos días, Rolando.

    Hace algún tiempo que consulto tu blog, pero es la primera vez que escribo. De seguro que debes estar sumamente atareado, pero creo pertinente que consideres desarrollar una entrada que derrumbe algunos de las principales críticas que la Escuela Austríaca le hace al marxismo. Ante todo, porque como bien has señalado en algún comentario de otra nota, aquel se encuentra en ascenso. No sólo eso sino que lo más grave es que los jóvenes a veces no contamos con las herramientas necesarias para sostener una polémica con aquellos. Primero por lógica falta de lectura, y segundo porque aquellos entran en tecnicismos que uno, no versado en la economía, tiene que nadar en dulce de leche para rebatir algunos de los argumentos.

    Si es de ayuda, y si la sugerencia te parece coherente y te interesa, quizás pueda agregarle algo de diseño para hacerlo circular por las redes y entre militantes. Por alguna razón, los austríacos van en ascenso y cada vez pegan entre los más jóvenes.

    Es una pena que entre los militantes más jóvenes de la izquierda (me incluyo), se esté leyendo tan poco y con tan poca rigurosidad El Capital y otras obras vertebrales para nuestra tradición. Realmente las discusiones tienen muy poco vuelo.

    Te mando un saludo y gracias por el tiempo que le pones a tus reflexiones. Realmente es muy útil y formativo.

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    Avatar de Agustín

    Agustín

    02/12/2019 at 08:30

  6. Me parece que hay un error respecto a lo del trueque y es que los austriacos no ser refieren al sistema total, se refieren al momento en el que el oro dejo de ser únicamente un ornamento y adquirió su nueva función monetaria, es decir, el oro ,cuando la sal era dinero, supongamos, era intercambiado por su valor de uso.

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    Avatar de Luis M.

    Luis M.

    22/08/2021 at 23:40

    • Según Juan Ramón Rallo la utilidad del dinero no es su valor de cambio, si no su liquidez.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      21/12/2025 at 14:16

    • Tratan de salvar lo insalvable con juegos de palabras. Así, se hacen inmunes a todo razonamiento crítico.
      Yendo al argumento: la liquidez es inmediatez de poder de compra. En ese respecto solo es concebible como propiedad SOCIAL. Por eso, si se dice que la utilidad del dinero es su liquidez (la capacidad de ser poder de compra inmediato), se está razonando a la inversa de lo que se hace cuando se quiere explicar el valor de la cualquier otra mercancía por su utilidad. Para todas las mercancías el razonamiento del enfoque subjetivo del valor va de la utilidad (relación «agente – bien económico») al valor de cambio, mientras que en el caso del dinero el razonamiento va de la liquidez (o sea, poder de compra, o sea, valor) a la utilidad. La contradicción lógica señalada por Mises se mantiene.
      Repito: no se trata de disimular las dificultades con juegos de palabras que no cambian nada de fondo. La contradicción que señaló Mises no se disimula escribiendo «liquidez» en lugar de poder de compra. Si hablo de liquidez (o de poder de compra) estoy suponiendo una propiedad social (o propiedad relacional). Esta antecede a la utilidad.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      21/12/2025 at 16:39

  7. Los teóricos de la liquidez defienden la teoría monetaria de Menger. Menger explica el valor del dinero por sus cualidades intrínsecas para facilitar el intercambio (cantidad limitada, divisible, fácil de verificar, dificil de falsificar, fácil de almacenar y transportar, etc). Para Menger la liquidez (que el llama vendibilidad) no es exactamente inmediatez si no poder intercambiar con el menor quebranto posible. La inmediatez es una consecuencia o ventaja de la alta liquidez.

    Mises rompió totalmente con el planteamiento de Menger. El caso de Juan Rallo que sigue a Menger es muy claro, pues tien tiene un libro que se titula «Una crítica a la teoría monetaria de Mises».

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    Avatar de Manuelgar

    Manuelgar

    21/12/2025 at 22:55

    • El problema sigue intacto: razonan al revés que con el resto de mercancías.

      Para cualquier bien, según la teoría de la utilidad marginal, la utilidad precede al valor; en el dinero, llaman “utilidad” a la vendibilidad/liquidez, que ya es valor de cambio social.

      Las cualidades intrínsecas explican cómo emerge un medio de intercambio, no por qué vale.

      Cambiar “inmediatez” por “menor quebranto” no rompe la inversión causal.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      22/12/2025 at 20:38

    • Los teoricos de la liquidez se basan en Menger. Para Menger de la utilidad NO es valor, en eso Menger coincide con Marx. La vendibilidad de Menger consiste en características concretas que tienen las mercancías, y enumera hasta 18 de esas características en su libro el Origen del Dinero. Igual que una olla se valora porque por sus características satisface la necesidad de cocinar, los medios de cambio lo mismo: Se valoran porque por sus características intrínsecas satisfacen la necesidad de intercambiar.

      Un ejemplo de las características que eunmera Menger: La durabilidad. Cuanto más duradera sea la mercancía, más intercambios podrá facilitar, y ceteris paribus será más demandada que otras mercancías para intermediar intercambios. Lo mismo que una olla, cuanto más duradera sea, más guisos podrá cocinar.

      El quebranto es lo inverso a facilitar. Una olla que tengas que cambiar cada 20000 guisos facilita más el cocinado (o produce menor quebranto) que una olla que solo dura 2 guisos.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      23/12/2025 at 09:09

  8. Por que quede claro, por menor quebranto posible Menger no se refiere a poder adquisitivo (cosa que rechaza de plano para justificar el valor del dinero), sino a las cualidades intrínsecas mencionadas que facilitan el intercambio.

    Por otro lado, lo esencial para los bienes sean económicos no es que sean útiles sino que sean escasos. Eso lo repite Menger hasta la saciedad (cantidad necesitada > cantidad disponible). El aire es útil y no tiene valor. Bitcoin es útil porque es escaso, si dejara de ser escaso sería totalmente inútil.

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    Avatar de Manuelgar

    Manuelgar

    21/12/2025 at 23:00

    • Puede decirse, sin demasiadas vueltas, que Carl Menger no es plenamente consciente del problema teórico del dinero.

      Menger intenta explicar cómo surge históricamente el dinero a partir de bienes más vendibles, pero no se pregunta por algo decisivo: por qué el dinero tiene valor económico.

      Ahí la teoría de la utilidad marginal deja de funcionar como lo hace con el resto de mercancías.

      Ese problema sí lo ven Ludwig von Mises y Murray Rothbard, y por eso introducen el teorema regresivo del dinero. Pero este intento tampoco resuelve nada: solo traslada la explicación hacia atrás en el tiempo sin eliminar la circularidad. Al final, el dinero vale porque ya valía.

      La conclusión es clara: el valor del dinero no puede explicarse con la teoría de la utilidad marginal, y eso muestra que dicha teoría no sirve como explicación general del valor mercantil.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      22/12/2025 at 20:30

    • Menger SI explica perfectamente el valor de las mercancías en el capítulo «Teoría de la Mercancía». Y el dinero es siempre una mercancía, solo que más apta que las demás para facilitar los intercambios por sus característias intrínsecas.

      Mises no entiende o rechaza la Teoría de la Mercancía de Menger, esto es evidente porque utiliza una definición de mercancía OPUESTA a la de Menger. Por tanto, es lógico que trate de dar otra explicación distinta al valor del dinero.

      Menger jamás afirmó que el valor del dinero dependa de su poder adquisitivo. Eso es cosecha de Mises, y el solito se metió en ese barro.

      Menger no podía ser consciente de ese «no-problema» que se autoimpuso Mises al apartarse de su teoría. Desde un principio él explicó el valor de las mercancías y del dinero con la misma teoría que todos los demás bienes en este orden causal: necesidad -> cualidades para satisfacer la necesidad -> utilidad.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      23/12/2025 at 09:47

  9. Juan Ramón Rallo ahora acude a las expectativas.

    «Si yo creo que algo va a tener valor para ti en el futuro y tú crees que algo va a tener valor para mí en el futuro, ese algo ya puede tener valor en el presente»

    Desde mi punto de vista ese argumento no sale de la circularidad.

    ¡El dinero vale hoy porque alguien cree que va a valer mañana.!

    Bien, ¿por qué alguien cree que va a valer mañana?, ¿por su poder de compra (liquidez)?, volvemos al punto de salida….

    Siguen razonando con el dinero al revés de con el resto de mercancías como usted dice en este artículo. No es un problema menor para la TUM

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    22/12/2025 at 07:18

    • Pero se cree que tendrá valor en el futuro por la misma razón que cualquier otro bien: Sus cualidades intrínsecas (cantidad limitada, divisible, transportable, etc). Igual que para el trigo comprador y vendedor creen que alimentará en el futuro por sus cualidades intrínsecas.

      Menger rechaza expresamente esa noción de que el dinero se aceptará porque otros lo aceptarán y así sucesivamente. Aquí están citas textuales a ese rechazo:
      https://juandemariana.org/es-la-confianza-lo-que-confiere-valor-al-dinero/

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      22/12/2025 at 09:29

  10. Manuelgar, por ir por partes…

    1. La teoría marginalista sostiene que la utilidad es siempre subjetiva: no está en la mercancía, sino en la valoración que hace un agente concreto, en una situación concreta y en el margen. Las propiedades del objeto no generan utilidad por sí mismas; solo importan en la medida en que alguien las valora.

    Sin embargo, cuando se afirma que una mercancía “tiene utilidad” por sus cualidades objetivas (durabilidad, facilidad de intercambio, menor quebranto), se está defendiendo lo contrario: que la utilidad reside en el objeto, no en el sujeto. Eso ya no es marginalismo.

    Esa idea coincide mucho más con Karl Marx, para quien el valor de uso, (utilidad) es una propiedad objetiva de la mercancía, derivada de su capacidad material para satisfacer una necesidad social, independientemente de quién la consuma o valore subjetivamente.

    Por tanto, el problema es conceptual: no se puede defender el marginalismo afirmando que la utilidad es objetiva.

    O la utilidad es subjetiva (Escuela Austriaca), o es una cualidad objetiva del bien (Marx).

    Ambas posiciones son incompatibles.

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    23/12/2025 at 19:08

    • Cuidado! En la teoría del valor subjetivo lo que tiene valor es la satisfacción de necesidades insatisfechas. La necesidad y por tanto el valor reside en el sujeto.

      La utilidad es la relación «objeto satisface necesidad» que el sujeto hace entre el objeto y la necesidad que satisface, y depende de que el objeto tenga las propiedades adecuadas para satisfacer esa necesidad.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      23/12/2025 at 19:55

    • La utilidad no es objetiva porque es una relación necesidad-objeto que establece el sujeto. Pero la utilidad no es el valor, la utilidad es otro concepto distinto: «La capacidad de un objeto para satisfacer una necesidad»

      Sobre la confusión entre utilidad y valor, sigue vigente esta queja de Menger:

      » Ciertamente, el error del que parte la confusión entre utilidad y valor de uso no tiene ninguna influencia sobre la actividad práctica humana. En condiciones normales, el agente económico no concede ningún valor a un pie cúbico de aire, o a un cántaro de agua en regiones de abundantes manantiales. El hombre práctico sabe distinguir perfectamente entre la capacidad de une cosa para satisfacer sus necesidades y el valor de esta cosa. Pero el mencionado error es, en todo caso, un duro impedimento para la formación de la teoría general de nuestra ciencia»

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      23/12/2025 at 20:03

  11. Para Carl Menger, el dinero tiene valor porque facilita los intercambios.

    Pero aquí aparece el problema:

    para facilitar intercambios, el dinero debe ser aceptado;
    para ser aceptado, debe tener valor.

    Es decir, vale porque facilita intercambios, pero solo puede facilitar intercambios si ya vale.

    Menger explica por qué unos bienes se convierten en dinero y otros no,
    pero no explica de dónde surge el valor inicial del dinero.

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    23/12/2025 at 19:25

  12. Manuelgar, no puedo responder directamente a tus comentarios al no salirme el enlace de respuesta.

    Al identificar el valor con la satisfacción subjetiva:

    • el valor deja de ser una categoría económica objetiva,
    • y pasa a ser una categoría psicológica individual.

    Esto implica que la teoría ya no explica el valor mercantil, sino la motivación individual para actuar.

    Se sustituye una teoría del valor económico por una teoría de la decisión individual.

    Por otro lado, cuando la utilidad depende de propiedades objetivas del objeto, ya no es subjetiva. Es el valor de uso de Marx.

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    28/12/2025 at 10:21

    • No es categoría psicológica individual (los austriacos no entran en eso), sino decisión individual. La cantidad de agua que necesito al día puede ser en parte «objetiva» (necesidad fisiológica), en parte subjetiva (la cantidad de flores que me apetece tener y regar). Da igual, al final demandaré una cantidad de agua «X», y estaré dipuesto a entregar un máximo de bienes «Y» a cambio, y eso es lo único que le importa al economista.

      La utilidad de Menger es parecida a la de Marx. La diferencia es que Menger sostiene que las cualidades las evalúa el sujeto, pero el sujeto racional por lo general evalúa de manera bastante «objetiva» (aunque cuidado, no deja de ser un sujeto).

      Digo por lo general porque hay ciertos casos donde la subjetividad pesa y mucho. Por ejemplo la utilidad de la ropa no viene dada solo por los cm2 de tela, su calidad o cuanto abriga, a veces influye bastante más la percepción del aspecto (modas). O la desutilidad/utilidad de tener petróleo en tus tierras antes/después de inventarse el motor de combustión. Por no hablar de bienes o servicios sin utilidad «objetiva» real como amuletos de la suerte o servicios de adivinación, que son reputados útiles por más de uno y de dos.

      Menger no se limita a explicar SOLO el valor mercantil. Su teoría pretende explicar el valor con o sin mercado, con o sin capitalismo, en aislado y en sociedad.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      28/12/2025 at 21:52

    • La postura frente a la psicología no es muy distinta a la de Marx. A Marx no le importa si el valor de uso surge «del estómago o de la fantasía», lo único que le importa es que la persona crea que necesita el amuleto.

      La diferencia es que para Marx utilidad y valor de uso vienen a ser lo mismo y son dicotómicos. Menger no entra en la magnitud de la utilidad, pero si en la magnitud del valor (de uso o de cambio), y sostiene que se puede medir por la cantidad de valor expresada en dinero o cualquier otro bien a partir de la cual el sujeto ya NO está dispuesto a intercambiar, solo intercambiaría por debajo de esa valoración.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      28/12/2025 at 22:06

    • Una observación: el problema de la teoría austriaca es que no hay manera de pasar del valor de uso al valor de cambio. No hay forma de hacerlo desde el momento que los austriacos sostienen que en el intercambio entre X e Y no hay ningún elemento en común, cuando la realidad es que entre X e Y SÍ existe un elemento en común: en determinadas proporciones cuantitativas, ambos tienen el mismo valor de cambio (o precio). Este elemento en común es lo que no se puede explicar con la teoría del valor utilidad (agrego que «la escasez», que se suele introducir como recurso último, no explica nada).
      La imposibilidad de pasar de la utilidad al valor de cambio se evidencia en la idea de que la proporción final en que se intercambian X e Y surge por regateo, y se admite que no hay teoría del regateo. Esto es, no hay «»centro de gravitación» hacia el que tiendan los valores de cambio. Es reconocer que no hay ley que gobierne el intercambio. Estamos en el terreno de lo arbitrario («poder de regateo», características psicológicas de los que participan en el mercado, etcétera).

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      29/12/2025 at 13:48

    • Gracias por la respuesta profesor.

      En la teoría austriaca el valor de cambio es la estimación que el productor hace del valor que le confieren los demandantes a su mercancía. No cabe duda que la posibilidad de error es grande, especialmente con mercancías totalmente nuevas que lo habitual es que fracasen (start ups, etc), pero es que la realidad es así.

      En la teoría de Menger la escasez no es el último recurso, sino la única causa del valor. Para Menger la utilidad no implica ningún valor. Por cierto, para evitar confusiones él nunca usó el término «escasez». Siempre habla de cantidad necesitada mayor que cantidad disponible.

      Es cierto que Menger determina que la valoraciones de las partes son las que delimitan los precios, y en ese rango hay un proceso de subasta o regateo. Esto no es incompatible con que dentro de ese rango cada parte intente llegar a un precio que cubra sus costes y su margen.

      Pero creo que estaremos de acuerdo que la cuestión aquí es la causalidad ¿El productor produce con sus costes y márgenes y luego impone un precio? ¿O estudia primero lo que el mercado está dispuesto a entregar a cambio (valor de Menger) y adapta sus costes o incluso no produce si no se ve capaz de producir lo suficientemente barato?

      Incluso si fuera el primer caso y el productor funcionase por prueba y error, cuando yerra y readapta sus costes, ¿No querría decir que lo que en última instancia «manda» es el valor que le otorga el consumidor a su mercancía?

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      29/12/2025 at 14:28

    • «En la teoría austriaca el valor de cambio es la estimación que el productor hace del valor que le confieren los demandantes a su mercancía». No es cierto. Mises y Rothbard, para mencionar dos referentes, dicen, explícitamente, que un bien, por ejemplo una casa, tiene PRECIO. Eso es valor de cambio. Lo he citado en las notas de crítica a la teoría austriaca.

      Segundo, no es cierto que la escasez sea la única causa del valor de la mercancía. La utilidad calculada en el margen es factor esencial del valor que el consumidor da al bien.

      Tercero, y vinculado a lo anterior, el valor de los medios de producción está determinado, n la teoría austriaca, por su contribución al valor (asociado a la utilidad que le asigna el consumidor). Con lo que quedan planteados los irremontables problemas de la imputación.

      Cuarto, se impone la crítica a la noción de la escasez como factor determinante del valor. El problema central: la escasez solo se puede determinar en relación a la demanda efectiva. Esto es, solo existe en relación (no es «un en si», para usar el lenguaje de Hegel). Por ejemplo, si en mi barrio una panadería vende, en promedio, 200 kg de pan por día, y con eso satisface la demanda promedio, a nadie se le puede ocurrir que en el barrio hay escasez de pan. De manera que igualadas la oferta (el panadero produce regularmente 200 kg de pan por día) y la demanda (en promedio, en el barrio no se consumen más de 200 kg promedio diarios), la oferta y la demanda no explican nada. Por supuesto, una situación muy distinta es, por ejemplo, una ciudad sitiada. En el invierno de 1942 en Stalingrado había escasez de pan (y de cualquier otro bien), y nadie podía decir que el precio del pan en el mercado negro estaba establecido por el tiempo de trabajo. Reinaba la escasez y la desesperación, y en esas circunstancias no hay ley que regule el precio del pan (ni de otros bienes). Pero esta no es la situación normal del mercado capitalista. En este, como regla, no hay escasez. Más aún, durante períodos hay sobreoferta. En cualquier caso, cuando los bienes son reproducibles con trabajo y capital hay competencia, hay producción (no escasez) y los precios se regulan por los tiempos de trabajo. De manera que convergen a precios de producción. Aunque las utilidades sean muy distintas para los compradores y vendedores.

      Quinto, los austriacos sostienen que el precio se establece por regateo, y admiten que no tienen teoría del regateo. ¿Qué teoría del valor es esta? Lo he preguntado muchas veces, pero miran para otro lado.

      Sexto, y con referencia a cómo el productor ajusta sus costos y precios, los austriacos (y me lo han dicho en debates directos que tuvimos) sostienen que al llegar al mercado los costos de producción «son cosa del pasado» porque lo único que importa es la valoración del consumidor. Esto está escrito y lo repiten a cada paso. Por supuesto, no tiene nada que ver con la manera en que un productor ajusta costos y producción a la demanda que tiene el producto que lleva al mercado. Es que el productor calcula, en promedio, los costos de producción (y aquí los tiempos de trabajo son la clave) y agrega un margen de ganancia que, por lo menos, debe igualarse a la rentabilidad promedio de la industria. Si la sociedad no está dispuesta a pagar ese precio (estamos hablando de la segunda determinación de tiempo de trabajo socialmente necesario, Marx) el productor no sigue adelante con el emprendimiento. De nuevo, la teoría del valor trabajo es fundamental para entender este proceso.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      29/12/2025 at 16:08

  13. Es preciso notar que entre los austriacos hay notables diferencias. P. ej. para Menger y B. Bawerk el valor es una magnitud que se puede medir, mientras que Cuhel, Mises y Rothbard rechazan de plano dicha posibilidad reprochándoselo a sus predecesores.

    Por otro lado, Mises utiliza un significado de mercancía opuesto a Menger. Para Menger una mercancía es un bien cuyo propietario solo le confiere valor de cambio, que es un concepto distinto al precio.

    No pretendo imponer que la escasez sea la única causa del valor, sino que es la única causa *según Menger*, que por cierto nunca habló de «utilidad marginal», que es como sus continuadores se refieren al valor. Para Menger la utilidad es única y exclusivamente la capacidad de un bien para satisfacer una necesidad. Y de hecho se quejaba de la confusión entre los conceptos de utilidad y valor (de uso). No tengo ninguna duda de que habría visto con muy malos ojos usar la palabra «utilidad», aunque fuera acompañada de «marginal», para referirse al valor.

    Con «cantidad necesitada > disponible» Menger no se refiere a penuria. Si no tengo pan y necesito una barra (cantidad necesitada = 1 > cantidad disponible=0) y para mi tiene más valor una barra de pan que 1€, pues me sobra dinero y me falta pan, ergo intercambio. Que me falte el pan no es ninguna penuria, es simplemente que necesito una barra de pan y tengo cero, por eso salgo a la calle a intercambiar mi Euro por la barra de pan. No hago lo mismo con el aire, pues tengo disponible mucha más cantidad de la que necesito.

    En un lugar donde no haya costumbre de consumir pan, este nunca podría ser «escaso» (en el sentido relativo al que Menger se refiere) porque la cantidad necesitada es cero, y por tanto nunca puede ser mayor que la disponible. Es decir, puede haber cero pan y ninguna penuria.

    Yo creo que establecer que el precio ha de determinarse entre el bid y el ask ya es concretar muchísimo, especialmente si la mercancía es muy líquida y el spread bid-ask muy estrecho. Los procesos para determinar el precio dentro de ese rango pueden ser por subasta, como en las lonjas (subasta holandesa o subasta ineversa). En los supermercados minoristas es más por prueba y error. Se empieza por un precio y si no funciona luego se hacen descuentos, o campañas de rebajas, que en esencia no es distinto a las subastas de las lonjas pero más lento y menos interactivo.

    En cuanto a los consumidores no aceptando el precio del productor, no creo que la realidad sea así de dicotómica. El productor no para necesariamente. Como digo más arriba, el productor puede probar a hacer descuentos, y en el siguiente lote buscar como reducir costes o intentar hacer el producto más atractivo para no tener que rebajar. Es un proceso de investigación, cálculo, prueba y error.

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    Avatar de Manuelgar

    Manuelgar

    29/12/2025 at 18:18

    • No tengo interés en jugar a las escondidas discutiendo la teoría austriaca. En mis notas he citado textualmente a Menger, Bohm Bawerk, Wieser, Mises, Hayek, Rothbard, más los austriacos con los que he discutido.. En lo fundamental todos presentan los mismos argumentos. Los he criticado. Hay que responder las criticas y no andar a salto de mata «A lo dijo X pero B no dijo que lo dijera X sino Y», y jueguitos por el estilo.
      No entiendo cómo puede decir que Menger no trató la utilidad en el margen. La utilidad decreciente no puede tratarse si no es en el margen. Y si no se razona en el margen no hay manera de cuantificar la utilidad.
      Pero lo más llamativo de su comentario es cuando afirma «establecer que el precio ha de determinarse entre el bid y el ask ya es concretar muchísimo, especialmente si la mercancía es muy líquida». ¿Qué teoría del valor es esta? Respuesta: ninguna. Los «hacedores» de mercado, los traders, solo operan en superficie. No tienen la más mínima influencia en la determinación del valor. Una «teoría» confiesa su impotencia explicativa cuando llega a semejantes cosas. Ni siquiera pueden justificar algo así. Repaso: dicen que los precios se determinan por «regateo», pero que no tienen teoría del regateo. Les digo que decir eso equivale a decir que no hay explicación teórica del precio.
      ¿Qué responden? Pues salen con el bid and ask, como si eso solucionara el problema. ¿Y qué teoría hay del bid and ask (operatoria propia de los mercados financieros que jamás puede determinar tendencias), que conecte con la determinación de los precios? Respuesta: ninguna. Con el agravante que el bid and ask no opera en la inmensa mayoría de los mercados. Hoy fui al supermercado y compré una variedad de bienes de consumo. ¿Con cuál de ellos practiqué el «bid and ask»? Respuesta: con ninguno. ¿Qué relevancia tiene entonces para la teoría de los precios? Respuesta: cero, lo prueba la misma práctica diaria. Mostramos los hechos, pero no hay caso, siguen inventando cosas que solo son producto de la imaginación y la especulación abstracta. Es la «ciencia apodíctica» de la que habla Mises. Es imposible clarificar algo en estas condiciones. Con un condimento último: esa manía por sacar a relucir términos propios de los «enterados» de los mercados financieros para impresionar al común de los mortales, como si los «expertos» manejaran «alta teoría». Muy feo.

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      rolandoastarita

      29/12/2025 at 22:55

    • Profesor, estoy de acuerdo con usted y no tengo ningún interés en defender una etiqueta (austriacos o cualquier otra). Mi interés es encontrar la teoría que mejor explique la realidad sea Menger, Marx o cualquier otro. Y por eso destaco a Menger, no por «austriaco» sino por sus argumentos, que no son los mismos que los de otros economistas a los que usted suele referirse (sigo este blog con mucho interés desde hace más de 10 años).

      Menger claro que trató el valor en el margen, simplemente subrayo que lo llamó valor, nunca «utilidad» ni utilidad marginal.

      En cuanto al bid y al ask los menciono como límites de la formación del precio. Sin duda lo mollar aquí es como se establecen esos límites, que son «casi» el valor de Menger.

      El bid y el ask según los concibe Menger no son exclusivos de los mercados financieros, son un concepto mucho más profundo: Son los precios límite que hacen frontera con las valoraciones de las partes. En su ilustración simplificada de las vacas y caballos los límites del intercambio son: 1 caballo vale 3 vacas para el granjero A, y 3 caballos valen 1 vaca para el granjero B. El «bid» del granjero A es 2 vacas por 1 caballo porque desde su perspectiva, ofrecer 3 vacas por 1 caballo no le supone mejorar su situación, no gana valor según Menger.

      En el supermercado mi bid por el pescado es lo máximo que estoy dispuesto a pagar. No compraré pescado a cualquier precio. Si por ejemplo es muy caro por un shock de oferta o demanda que dure unos días compraré pollo u otra carne. El ask es el precio que pone el supermerdado. Si bid > ask, hay intercambio. O dicho de otra forma el bid nunca es mayor que el ask, porque de serlo todas las unidades de mercancía afectadas se intercambian y desparecen del bid y del ask.

      ¿Y como llega cada granjero a esas valoraciones cardinales? (no ordinales como las de Mises). Pues según la magnitud e importancia de sus necesidades (cantidad de leche/carne que necesita, necesidad de transporte y trabajar según el tamaño de sus tierras, etc…) y de la cantidad de vacas y caballos que ya tenga (valor en el margen).

      El valor de una mercancía expresada en términos de otra por parte del sujeto: «1 vaca vale 3 caballos» es lo que finalmente le importa a Menger, y es como el sujeto plasma con datos objetivos su valoración subjetiva, que según Menger tienen causa en las necesidades que el sujeto pretende satisfacer.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      30/12/2025 at 05:53

    • Sinceramente, con el «bid and ask» ya tuve suficiente.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      30/12/2025 at 09:40

    • Bid y ask es como lo llamamos ahora. Menger se refirió a esos mismos conceptos con el término «limites del intercambio» y lo explica en el capítulo IV.2 de sus Principios de Economía.

      La teoría del precio está en el capítulo V del mismo libro, y ahí explica la formación del precio en el intercambio aislado, en monopolio y finalmente en competencia.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      30/12/2025 at 09:58

    • El «vid and ask», que opera en los mercados financieros, no tiene nada que ver con el regateo con que Menger, Mises o Rothbard pretenden que se determinan los precios. Es increíble que se digan cosas como esta. Apelan a cualquier cosa para defender lo indefendible. Y no responden cuando se les muestra que la realidad del capitalismo no tiene nada que ver con lo que dicen en sus abstractos esquemas. He puesto el ejemplo inmediato de una compra en el supermercado. Hay miles de productos. Todos son comprados por los consumidores, y vendidos a estos por el supermercado (o las empresas que lo proveen) sin que el bid and ask aparezca por ningún lado. Es algo que se puede comprobar a simple vista. ¿Qué me responde el defensor de la escuela austriaca? Pues nada, repite que el bid and ask determina los precios.
      Hasta aquí llegué. Me reprocho a mí mismo por qué termino discutiendo estos disparates.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      30/12/2025 at 10:39

    • Manuelgar, creo que las teorías del valor deben explicar de dónde surge el valor mercantil y cómo se forman los precios de equilibrio, no los precios relativos coyunturales.

      Estos últimos son magnitudes accidentales que dependen de cambios contingentes en la oferta y la demanda y oscilan alrededor de los precios de equilibrio previamente determinados por relaciones objetivas de producción.

      La teoría austríaca toma los precios como datos y los justifica mediante preferencias subjetivas, pero no explica su origen.

      Marx, en cambio, explica el valor y los precios de equilibrio a partir de los costes de producción y de la ganancia media, sin recurrir a psicologismos y manteniéndose dentro del análisis económico objetivo.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      30/12/2025 at 12:16

    • A lo del supermercado intenté contestarle en el 5º párrafo.

      Añado que el precio del supermercado es el precio mínimo al que quiere vender el supemercado, ni un céntimo menos salvo que reconsidere la situación. Que es exactamente lo mismo que el ask en un mercado organizado donde cotizan activos o mercancías (no tiene por qué ser financiero).

      La diferencia con los mercados organizados es que en estos la negociación está centralizada, y en la cantidad de participantes en el lado de las ventas. Pero en esencia el concepto es exactamente el mismo. En el caso de los supemercados hay tantos «bids» o «máximo de lo que estoy dispuesto a pagar» como consumidores, y tantos «asks» o «mínimo al que estoy dipuesto a vender» como supemercados que venden la misma mercancía.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      30/12/2025 at 12:16

    • Trata de arreglar lo que no tiene arreglo. Decir que las transacciones en un supermercado se realizan con «hacedores de mercado» (bid – ask) es un disparate, no tiene asidero en el mundo real. Repito: los austriacos sostienen que los precios se establecen por regateo, y admiten que no tienen teoría del regateo (en realidad, nadie la tiene porque es imposible de formular). Como no puede responder, mete por la ventana el «bid – ask» como si eso proporcionara teoría del regateo.

      Pero ahora confunde más las cosas con los precios teóricos máximos, para la compra, y mínimos para la venta. ¿No se da cuenta de que eso no soluciona la ausencia de teoría del regateo? Menger o Mises pusieron ejemplos teóricos de precios máximos y mínimos, y no por ello creyeron que tenían solucionado el tema del regateo. Un rasgo de honestidad intelectual que, según parece, muchos de sus epígonos dejaron de lado.

      Pero además, cuando compro 1 kg de pan el máximo que estaría dispuesto a pagar no tiene ninguna incidencia en lo que efectivamente pago por el kg de pan. Compro 1 kg de pan pagando, digamos, 2 dólares sin preocuparme por a qué máximo precio teórico estaría dispuesto comprarlo. Y así con decenas o centenares de transacciones diarias. De nuevo, se puede meter el asunto dogmáticamente, pero eso no soluciona la falta de determinación teórica del precio.

      Agreguemos que eso tampoco tiene que ver con la operatoria de los «hacedores de mercado». En este último caso el activo X está a un precio para la venta y otro para la compra, y la historia termina ahí. El spread no incide en la determinación del precio del activo (el spread se establece a posteriori de conocerse el precio); tampoco influye en la dirección en que pueden evolucionar los precios del activo. ¿Qué diablos tiene que ver esto con el regateo que describe Menger? ¿Qué tiene que ver eso con la determinación de los precios de los bienes de consumo corriente? Respuesta. nada que ver. Repito: Menger da cantidad de precios teóricos máximos y mínimos a los que se compraría o vendería un bien, y con eso no arregla la cuestión del regateo. Menos todavía se le ocurre meter en eso el «bid – ask». O pretender con eso solucionar la indeterminación del precio.
      De todas maneras, hasta aquí llegué en este intercambio. No responde a los argumentos, corre el arco a cada momento, y tiene un olímpico desprecio por la evidencia empírica. Hasta aquí llegué.
      .

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      30/12/2025 at 15:23

    • Manuelgar, aquí está la raíz del problema, te cito:

      “Con «cantidad necesitada > disponible» Menger no se refiere a penuria. Si no tengo pan y necesito una barra (cantidad necesitada = 1 > cantidad disponible = 0) y para mí tiene más valor una barra de pan que 1 €, pues me sobra dinero y me falta pan, ergo intercambio.”

      Este razonamiento no explica el origen del precio, sino que lo presupone.

      • El 1 € ya aparece como magnitud dada.
      • No se explica por qué una barra de pan “vale” 1 €, ni por qué no 10 céntimos o 5 €.
      • La comparación subjetiva solo opera una vez el precio existe.

      Es decir, el argumento no es una teoría del valor mercantil, sino una teoría de la decisión individual frente a precios dados y comparándolos con poder adquisitivo.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      30/12/2025 at 12:19

    • CarlX, los límites del intercambio NO son precios, son valoraciones aunque el valor se exprese en una mercancía en terminos de otra independientemente de si una de ellas es dinero o no. Si para mi una barra de pan vale un 1,5€ nunca intercambiaré a ese precio porque el intercambio solo se da cuando hay ganancia, no para quedarse igual e incurrir en el coste que todo intercambio supone. Intercabiaré a 1,49€ o menos.

      En el ejemplo de Menger los granjeros valoran 3 a 1 y 1 a 3. Esto son valoraciones NO precios, ahí no se producen intercambios. Y en base a esas valoraciones intercambian 1 vaca por 1 caballo porque ahí ambos salen ganando. Este 1 vaca por 1 caballo SI es un precio.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      30/12/2025 at 15:44

  14. Profesor, de verdad intento responder honestamente a todas las cuestiones, lo siento de verdad si no lo consigo.

    Sobre el regateo, me referí a la Teoría del Precio de Menger porque en ese capítulo concreto es hasta donde más lejos llega. Por no extenderme con los detalles, lo que dije es que dentro de los límites del intercambio Menger lanza la hipótesis de que a igualdad de información y habilidad negociadora, el precio tenderá a ser el punto medio entre esos límites, porque es donde ambas partes maximizarían el valor.

    Hasta donde yo llego, la «teoría» del regateo que propone, que estaría de acuerdo en que no es teoría, es que cuando el mecanismo es el regateo el precio final depende de las circunstancias (urgencia, necesidad) y de la habilidad negociadora de las partes.

    Pero lo anterior está en consonancia con la realidad, por eso las empresas contratan a comerciales/negociadores a los que pagan muy bien para conseguir el mejor precio posible al negociar con otras empresas. No veo yo que la realidad empírica demuestre que los comerciales no puedan conseguir un precio mayor al de sus costes + margen, o que el margen sea una magnitud inamovible.

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    Avatar de Manuelgar

    Manuelgar

    30/12/2025 at 16:54

  15. Manuelgar

    1. El valor de cambio expresado en dinero es el precio; a efectos analíticos, en este debate ambos conceptos son equivalentes.

    2. Desde tu perspectiva como consumidor, ¿por qué una barra de pan tiene un precio de compra de 1,49 €? ¿De dónde procede ese precio y en qué se basa exactamente esa supuesta “valoración”?

    3. Desde la perspectiva del productor o vendedor, ¿por qué esa misma barra de pan se ofrece a un precio de venta 1,50€? ¿Cómo se determina ese precio: a partir de preferencias subjetivas o de condiciones objetivas de producción, costes y márgenes socialmente vigentes?

    4. En el ejemplo de Carl Menger, los granjeros “valoran” 3 a 1 y 1 a 3. ¿Qué se está valorando exactamente y sobre qué base? ¿Se trata de una relación de intercambio efectiva o de una jerarquía subjetiva sin forma social?

    5. Incluso los mecanismos de bid y ask presuponen precios previamente formados, y en el capitalismo los precios rara vez se fijan mediante regateo directo.

    6. Por ello, una teoría del valor no puede limitarse a describir aceptaciones individuales de precios dados: debe explicar por qué existen precios de equilibrio y por qué adoptan determinadas magnitudes.

    Los precios relativos, que rara vez emergen del regateo, no obedecen a una ley propia, sino que fluctúan alrededor de precios de equilibrio que sí responden a una ley objetiva de funcionamiento del capitalismo.

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    01/01/2026 at 13:29

    • En la teoría de Menger valoración ¡¡no!! es lo mismo que precio. El ejemplo de las vacas y caballos es clarísimo. Valoración granjero A: 3 a 1. Valoración granjero B: 1 a 3 (¡¡opuesta!!). Precio al que se produce el intercambio en base a esas valoraciones: 1 a 1. Es evidente que se trata de 3 nociones absolutamente distintas.

      Atengámonos a las definiciones de Menger para criticar sus argumentos, porque si en sus argumentos metemos las definiciones de otros, el refrito es monumental y no llegamos a ningún sitio.

      Mi valoración de 1,50€ por la barra de pan viene de comparar el resto de mercancías que puedo obtener con 1,50€. Si con esos 1,50€ puedo obtener otras mercancías que satisfacen necesidades que considero más importantes que la que me satisface el pan, no compraré pan. Los valores son siempre relativos unos respecto a otros, no hay valores «objetivos» en Menger.

      Quizá el mejor ejemplo sea el del pescado en el supermercado, porque es un precio mucho más variable. Yo salgo a la compra con la idea de comprar merluza por 25€ o menos. Es decir, mi bid por la merluza es 25€. Si no, compraré pollo u otra cosa.

      Yo solo intercambiaré merluza si bid>ask, si no, yo no generaré ningún precio. Si el supermercado pide 26€, eso no es un ratio de intercambio «merluza-euros» de un intercambio real conmigo. Es un ofrecimiento que no me satisface. En lo que a mi respecta, el ask del supermercado ahí se queda sin materializarse.

      Pero la pregunta importante es: ¿De donde sale esa valoración de 25€? Igual que los 1,50€ del pan: De la importancia de las necesidades que puedo satisfacer con esos 25€ comparada con la importancia de comer Merluza.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      02/01/2026 at 13:16

    • Por favor, sea más breve. Repite siempre lo mismo, no mejora un milímetro los argumentos, no responde a ninguna de las objeciones que se le hicieron, y llena espacio sin ton ni son.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      02/01/2026 at 22:00

    • Respondí solo a 1 y 2 por no extenderme más en este comentario. Y si, también es repetitivo para mi tener que volver a explicar las definiciones de Menger cuando veo que se desvirtuan.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      03/01/2026 at 08:36

    • Ahora que cambiaste de ejemplo de pan a pescado queda todo mucho mas claro (?)

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      Avatar de German

      German

      05/01/2026 at 22:22

    • Germán, se trata de mostrar que el comprador tiene límites: Si creo que lo que entrego vale igual o más que lo que obtengo, no compro, no intercambio al precio que me ofrece (ask) el supermercado. Y en el caso de los supermercados eso se ve mejor con el pescado, porque es una mercancía cuya oferta fluctúa en mayor magnitud y más a menudo.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      07/01/2026 at 05:16

    • «Si creo que lo que entrego vale igual o más que lo que obtengo, no compro, no intercambio al precio que me ofrece..». ¿No se cansa de escribir estas sandeces? ¿A esto le llama «teoría de los precios»? Para colmo las repite, una y otra vez, como si se tratara de un avance científico de la humanidad.
      La realidad, si entrego el bien A, que vale $100, a cambio del bien B, que vale $100, hago un intercambio en el que los valores de cambio son iguales, aunque no lo sean las utilidades en el margen de A y B para los respectivos agentes. Pero aquí es donde la teoría subjetiva hace agua: ¿cómo explicar la igualdad de los valores de cambio a partir de las desigualdades de las utilidades? Su defensor no lo puede resolver (no es casual que los austriacos remitan el asunto al «regateo» sin teoría del regateo) y entonces el epígono nos bombardea con sandeces como la que he citado. ¿No se da cuenta que por repetir una tontería la tontería no deja de ser tontería?

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      07/01/2026 at 10:12

    • Pero profesor, está usted usando un significado de «valores de cambio» que no es el de la teoría de Menger. Para Menger los valores de cambio son lo que usted denomina «utilidades».

      Otra cuestión es como se determina el precio ya dentro de los límites de valor de cada parte. Como dije, yo no veo nada alejado de la realidad afirmar, como afirma Menger, que depende de las habilidades negociadoras y circunstancias de cada parte.

      Por ejemplo, el productor o el supermercado bien podrían vender por debajo de su coste si temen que buena parte de su mercancía no se va a vender, rebajando su límite mínimo de venta (ask) para ver si se cruza con el límite máximo de compra (bid) del demandante marginal. Muy habitual en las campañas de rebajas o liquidaciones de stock.

      ¿Que todo esto no es objetivo? Totalmente de acuerdo. Las muy cambiantes circunstancias alrededor del sujeto son determinantes, por eso la teoría se llama «del valor subjetivo».

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      07/01/2026 at 12:40

    • Pero profesor, está usted usando un significado de «valores de cambio» que no es el de la teoría de Menger. Para Menger los valores de cambio son lo que usted denomina «utilidades».

      Otra cuestión es como se determina el precio ya dentro de los límites de valor de cada parte. Como dije, yo no veo nada alejado de la realidad afirmar, como afirma Menger, que depende de las habilidades negociadoras y circunstancias de cada parte.

      Por ejemplo, el productor o el supermercado bien podrían vender por debajo de su coste si temen que buena parte de su mercancía no se va a vender, rebajando su límite mínimo de venta (ask) para ver si se cruza con el límite máximo de compra (bid) del demandante marginal. Muy habitual en las campañas de rebajas o liquidaciones de stock.

      ¿Que todo esto no es objetivo? Totalmente de acuerdo. Las muy cambiantes circunstancias alrededor del sujeto son determinantes, por eso la teoría se llama «del valor subjetivo».

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      07/01/2026 at 13:19

    • ¿No puede seguir un razonamiento? El valor de cambio EXISTE, diga lo que diga Menger. El valor de cambio de la vivienda que da como ejemplo Mises (5000 monedas de oro) EXISTE, como lo reconoce también cualquier referente austriaco. EXISTE. La teoría del valor entonces es EXPLICARLO. Es lo elemental. Y esa explicación es la que NO pueden dar los defensores de la teoría del valor utilidad. Para Menger el precio está determinado por las utilidades en el margen, eso es obvio. Pero el problema entonces es explicar el valor de cambio (que es la medida del valor que usa cualquier ser humano que vive bajo el capitalismo) a partir de la utilidad. ESE es el paso lógico que no pueden dar. De ahí el «regateo». Se lo señalo 10, 20 veces. No responde al argumento y sale con trivialidades del tipo «si no me conviene el intercambio, no lo hago».
      Tema agotado.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      07/01/2026 at 14:19

  16. La discusión relevante es si el valor de uso es cualitativo-dicotómico o no: Lo hay o no lo hay (Marx) o es una magnitud (Menger).

    Si el valor de uso fuera radicalmente dicotómico, no sabríamos qué cosas comprar y en qué cantidad. Voy al supermercado y qué compro ¿pan o flores? Si necesito muchas cosas, ¿Como decido qué cosas no compro y cuales si, y en qué cantidad?

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    Avatar de Manuelgar

    Manuelgar

    02/01/2026 at 13:47

    • Manuelgar

      Tus argumentos son circulares.

      Sostienes que, en el capitalismo, las decisiones se basan en valoraciones individuales, pero en Menger no existe ningún criterio objetivo que explique por qué una valoración es 3:1 y no 2:1 o 10:1. La magnitud queda indeterminada.

      Después recurres a los costes de oportunidad para explicar el bid y el ask, pero estos no son más que la comparación entre precios ya dados.

      Este es exactamente el problema que Mises y Rothbard detectaron, y por eso introdujeron la teoría regresiva del dinero: para explicar el precio del dinero apelando a precios pasados.

      Pero eso no resuelve la indeterminación de las magnitudes de los precios; solo la desplaza en el tiempo.

      En el fondo haces lo mismo: aunque creas que Menger ofrece otra salida, el problema del origen de los precios nunca se explica, solo se pospone.

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      Avatar de Carlx

      Carlx

      03/01/2026 at 09:42

    • Que en el intercambio aislado se determinen las cantidades a entregar y recibir por la importancia de las necesidades, aunque sea contingentemente, no lo rechaza ni Marx, y no es circular. El debate no es por tanto ninguna «circularidad» sino si esas mismas razones explican los precios en el capitalismo.

      No es posible continuar este debate si a las valoraciones de Menger las llamas «precios dados». Menger es claro: Se intercambia porque valoramos más lo que entregamos que lo que recibimos. Es decir, nunca se intercambia al ratio de valoracion 3 a 1 del granjero, y por tanto nunca puede haber precio 3 a 1.

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      03/01/2026 at 12:15

    • *valoramos más lo que recibimos que lo que entregamos

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      Avatar de Manuelgar

      Manuelgar

      05/01/2026 at 20:38

  17. Manuelgar

    Dices que «se intercambia porque valoramos más lo que entregamos que lo que recibimos». Obvio, aunque muchas veces no intercambiamos por deseo, si no por necesidad u obligación. Por ejemplo los seguros de automóvil.

    Mi pregunta es, ¿cómo sabes que valoras más lo que entregas a lo que recibes? Tú respuesta es que por coste de oportunidad.

    Mi siguiente pregunta es, ¿cómo haces esa comparación sin acudir a precios ya dados?. Precios de mercado comparados con tu poder adquisitivo.

    En definitiva, ¿en qué se basa Menger para establecer relaciones de «valoración» entre dos mercancías o entre una mercancía y dinero?

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    Avatar de Carlx

    Carlx

    07/01/2026 at 10:36


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