Archive for the ‘Economía’ Category
Explicación de la ganancia y manuales de macro
Explicar el origen y la naturaleza de la ganancia capitalista siempre ha sido un problema para la economía neoclásica. Dado que en otra nota del blog pasé revista a la crítica de la escuela de Cambridge a la tesis neoclásica del capital (ver “Barriendo...), aquí analizo brevemente la forma en que se presenta la ganancia en dos de los manuales de macroeconomía más utilizados, Dornbusch, Fisher y Startz (DFS); y Blanchard y Pérez Enrri (BPE). Ambos son básicos para la formación de miles de estudiantes, no solo de “Economics”, sino también de administración de empresas, contaduría y similares. El tema es cómo se explica en estos textos el porqué y el cómo de la ganancia en la economía capitalista.
El manual de Dornbusch y Fisher
En el capítulo 2 de DSF se describe una economía elemental para introducir los conceptos básicos. Esa economía está formada por estudiantes, que se dedican a hacer tartas, y el lector es el empresario. El lector-empresario contrata a varios amigos para estirar la masa, y alquila una cocina con otro amigo. Los factores de producción son entonces los amigos (el trabajo) y las cocinas (el capital). La producción es el número de tartas. Se puede establecer así una relación, llamada función de producción:
Tartas = f (amigos, cocinas)
Esto es, la producción (Y) es función del trabajo (L) y del capital (K). Una vez horneadas las tartas, siguen DFS, el empresario-lector entrega algunas tartas a los amigos, en pago por su trabajo; constituyen la renta salarial. También aparta un trozo de cada tarta para entregarla al Estado en concepto de seguridad social (lo que es otro pago al trabajo). También una tarta se la queda el empresario-lector, “en justo pago de sus conocimientos de gestión”. Se precisa entonces que esta tarta “también es un pago al trabajo”. Por otra parte, el empresario-lector deja una cuantas tartas para el dueño de la cocina; son los pagos al capital. Y ahora aparece el milagro. DSF afirman “el resto constituye un verdadero beneficio”. Para que quede más claro, agregan una ecuación:
Crisis, gasto público y déficit

Esta nota integra una serie de entradas en las que respondo a las críticas que me formuló el economista Fabián Amico en el grupo Economistas de Izquierda. En “Emisión monetaria 1” y “2” expliqué las diferencias entre la teoría cuantitativa del dinero y la teoría de Marx, y por qué los déficit fiscales no pueden cubrirse mediante emisión monetaria, sin desvalorización de la moneda. En “Salidas de la crisis…” respondí la afirmación de Amico de que el capitalismo podía salir de las recesiones aumentando los salarios. En “Marx, Kalecki…” argumenté por qué la teoría de Marx se ajusta mucho mejor a lo que sucede en el capitalismo contemporáneo, que la teoría del ciclo de Kalecki, defendida por mi crítico. En “Tasa de interés…” expliqué por qué, contra lo que afirma Amico, la tasa de interés en Marx no puede considerarse una variable exógena a las fuerzas económicas. En esta nota explico por qué el gasto público no es la clave para salir de las recesiones, por qué el déficit fiscal no puede aumentar indefinidamente, y qué implica, desde el punto de vista social e histórico, el endeudamiento estatal.
A fin de que se comprenda lo que sigue, repaso brevemente el argumento de Amico. Es importante este razonamiento, porque desnuda un reformismo que, si bien primitivo y tosco, constituye la materia prima de muchas ilusiones y planes “salvadores” del capitalismo. Centralmente Amico afirma: a) que las crisis capitalistas no son inevitables; b) que si el sistema sufre una recesión o depresión, se debe a la decisión de los capitalistas; c) que en caso de que esto ocurra el Estado podría salir de la recesión o depresión mediante el gasto público; d) que si no lo hace es porque no quiere; f) que el déficit se puede financiar con emisión monetaria, sin que ello desvalorice la moneda; h) o que puede financiarse con deuda, sin que por ello se afectada la tasa de interés, (ni al parecer ninguna otra variable), porque la tasa de interés solo aumenta cuando sube el déficit de cuenta corriente. Por esta razón Amico me critica cuando afirmo que el déficit estatal debe financiarse con impuestos o con emisión monetaria; y por eso mismo sostiene que si los gobiernos se lo propusieran, no habría obstáculos para salir de las recesiones.
Participación en el ingreso y explotación

Uno de los indicadores más observados por quienes se interesan por la distribución del ingreso es la participación de la masa salarial en el ingreso nacional. Según el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), de la Universidad de Buenos Aires, en 2009 la participación de los asalariados en el ingreso nacional era del 41,2% en 2009. Si bien muestra una mejora considerable en relación al 29,3% de 2003, no supera los niveles de los años 90. En 1993 la participación era del 46,2%, y en 1999 del 41,2%, después de la caída provocada por la crisis del Tequila (38% en 1995). En mayor perspectiva histórica, digamos que durante los primeros gobiernos de Perón la participación se ubicaba alrededor del 50%; luego cayó, hasta el 36,5% en 1959, y de ahí en más osciló entre un pico del 50% en 1974, y mínimos por debajo del 30% en 1977, 1982 y durante la hiperinflación de fines de los 80. Tradicionalmente, el progresismo y otros sectores de izquierda han declarado que su objetivo es llevar la participación al 50%, cifra que representaría algo así como la justicia social. En esta nota presento algunas observaciones críticas sobre el asunto.
Tasa de interés en Marx y otra crítica equivocada

En notas anteriores he respondido críticas que me ha dirigido el economista Fabian Amico en el grupo Economistas de Izquierda. La idea central de Amico es que las crisis no son fenómenos objetivos del sistema capitalista, y que en cualquier caso, una vez desatadas, es posible salir de ellas mediante la intervención del Estado. Es que el Estado podría aumentar la demanda mediante el gasto fiscal, que sería cubierto sin inconvenientes emitiendo dinero, o aumentando la deuda pública. En notas anteriores he tratado la emisión monetaria. En esta nota me detengo en la tasa de interés en Marx, y su tratamiento por Amico. Amico escribe:
“RA (Rolando Astarita) dice: “el aumento del déficit fiscal lleva al aumento de las tasas de interés y a la inestabilidad de los mercados financieros en muchos países. Primero fue Dubai, luego Grecia, después Hungría, ahora Irlanda, España y Portugal. Y el riesgo es que el incendio se extienda a todo el sistema financiero mundial”. Acá RA mezcla dos cosas. Por un lado, dice que el déficit fiscal va a llevar a una suba de las tasas, en un mecanismo tipo crowding out (desplazamiento). Esto solo puede sostenerse sobre la base de la teoría de “fondos prestables” de Wicksell. Y es falso. La tasa de interés es una variable exógena. Como diría Marx, la tasa de interés promedio en un país “es una magnitud determinada por circunstancias socio económicas e institucionales, no vinculadas con fuerzas reales” y agrega: “no existe tal cosa como una tasa natural de interés ni existe ley general que determine la tasa de interés” (El Capital, Vol.III). Por ello, la tasa de interés no tiene por qué subir en función del déficit público. De hecho, no existe correlación alguna entre ambas variables, ya sea la tasa de interés real o nominal, ni en Argentina ni en otros países del mundo”.
Marx, Kalecki y el ciclo económico

En la nota anterior expliqué por qué, en contra de lo que sostienen algunos economistas “armonicistas”, se verifica la idea de Marx de que el capitalismo sale de sus crisis aumentando la explotación del trabajo, y no elevando las condiciones de vida de las masas. En esta nota trato la relación entre la teoría del ciclo económico de Kalecki, y la visión de Marx. De nuevo tomo como disparador la crítica que me ha hecho el economista Fabián Amico, a la que me he referido ya en notas anteriores. Amico sostiene que la explicación de Kalecki sobre el ciclo es más adecuada que la de Marx para entender lo que está sucediendo en el capitalismo. En la crítica que ha hecho circular dentro del grupo Economistas de Izquierda, afirma:
“La oposición del establishment mundial a las políticas expansivas y en especial a la expansión del gasto público se relaciona con la teoría del ciclo económico de origen político de Kalecki. ¿Por qué? Porque admitir el “activismo” del gobierno sería una admisión implícita de que la intervención estatal debe ser una constante y debilitaría la hipótesis de “eficiencia del mercado. Al revés de RA (Rolando Astarita), Kalecki admitía que bajo un régimen de alto nivel de empleo, la masa de ganancias es más alta en promedio que bajo un régimen con más desempleo y bajo crecimiento. Pero los empresarios, en algún punto, aprecian más la “disciplina” y la “estabilidad” que las ganancias mismas. Por eso, consideran a las políticas expansivas como un remedio “artificial” y pernicioso, y a cierto nivel de desempleo como una magnitud “natural” (recuerden la “tasa natural” de desempleo) que acompaña a cualquier sociedad capitalista “normal”.
Salidas de las crisis y otra crítica desatinada

En dos notas anteriores (Emisión monetaria y una crítica y Emisión monetaria e incoherencias) respondí a una crítica que me hizo el economista Fabián Amico, en una lista de discusión del grupo Economistas de Izquierda, relacionada con el tema monetario. En esta nota respondo a otra parte de la crítica de Amico, esta vez referida a la manera en que el capitalismo sale de las crisis. Cito a mi crítico, quien escribe:
“RA (Rolando Astarita) no tiene miedo en coincidir con los economistas más ortodoxos y reaccionarios de la corriente dominante. Dice: ‘En cada crisis económica la caída de los salarios, el aumento de la explotación vía incrementos de los ritmos de trabajo y el aumento de la «disciplina laboral» en los centros de trabajo son componentes claves para la recuperación de las ganancias empresariales y del crecimiento económico. En eso la visión de la economía estándar, neoclásica, de los economistas generalmente ligados a las instituciones financieras internacionales y a los gobiernos más conservadores, es mucho más realista que la de los economistas keynesianos‘.
Si la rentabilidad aumenta pero el mercado se achica, ningún empresario va a instalar nueva capacidad productiva, o a hacer ampliaciones de una planta si no tiene a quién venderle. Si la demanda está estancada y está usando pongamos el 70% de su capacidad de producción, no va a tener ningún incentivo a invertir. ¿Por qué habría de inmovilizar capital en la forma de equipos inútilmente? Esta idea muy sencilla se le escapa en sus alucinaciones porque RA quiere demostrar que hay una “imposibilidad económica” para salir de las crisis. Y el problema es netamente político”.
Emisión monetaria e incoherencias de mis críticos

Las polémicas (ver la nota anterior) poseen un efecto muy beneficioso, ya que permiten poner al desnudo las lógicas más profundas que subyacen en muchos de los discursos usuales, y los puntos ciegos en que algunas de esas lógicas estallan. En próximas entradas voy a seguir examinando los lugares comunes del pensamiento reformista armonicista -esto es, el que sostiene que con intervención del Estado y conciliando los intereses del capital y el trabajo, todo se puede solucionar en el sistema capitalista-, pero aquí vuelvo a plantear el problema que dejé formulado en la anterior nota. Lo hago porque advierto que mucha gente de izquierda también ha incurrido en el error de confundir la crítica de la teoría cuantitativa con la crítica que hace Marx a la idea de que se pueda emitir por encima de todo respaldo, sin desvalorizar el billete. En particular, he recibido objeciones de economistas K de izquierda, que parecen coincidir con el economista Fabián Amico. Por este motivo a ellos quisiera dejarles planteado el problema.
Como hemos visto, Amico sostiene que la emisión monetaria ex nihilo, esto es, sin respaldo, no desvaloriza el dinero en circulación. Ya he explicado por qué, desde el punto de vista de la teoría monetaria de Marx esto es un disparate (no me meto ahora en las posibles criticas que podría haber desde otras teorías monetarias). Ahora bien, en aras de la argumentación, supongamos que nuestro critico tuviera razón, esto es, que llegáramos a la conclusión de que se puede emitir dinero sin que éste pierda poder de compra. ¿Qué sucedería? La respuesta es sencilla: habría aumentado el poder de compra global de la economía. Pero entonces se plantea la misma pregunta que Marx hacía a propósito de la teoría de Malthus: ¿de dónde surgiría ese poder de compra adicional? Marx sostenía que era imposible que hubiera poder de compra adicional, ya que el valor solo puede generarse en el trabajo productivo. Malthus y sus seguidores, a igual que Keynes y los keynesianos, no adherían a la ley del valor trabajo, y por lo tanto consideraban que de alguna manera en el mercado podía surgir ese poder de compra adicional. Sin embargo, nunca acertaron a explicar cómo podía generarse. La cuestión por lo tanto sigue planteada: si se emite dinero, y éste no pierde valor, hay más poder de compra. ¿Cómo se genera? Por favor, ¿alguien podría contestar esta pregunta tan sencilla?
Emisión monetaria y una crítica desafortunada

En diversos escritos he sostenido que el financiamiento de los déficits fiscales mediante emisión monetaria genera la desvalorización de los billetes, de manera que disminuye su valor adquisitivo. He planteado que esta tesis está de acuerdo con la teoría monetaria de Marx; y que no significa aceptar la teoría cuantitativa del dinero. De hecho, Marx fue muy crítico de la teoría cuantitativa, y sin embargo sostuvo que la emisión de billetes podía tener efectos inflacionarios (ver por ejemplo «Oro, teoría cuantitativa y Marx», en este blog).
Pues bien, por estos días me han acercado una crítica que me dirige un economista llamado Fabián Amico, que la ha hecho circular dentro de Economistas de Izquierda. Amico me hace numerosos cargos, todos en el mismo sentido: mis posiciones coinciden con las ideas más reaccionarias de los economistas de la derecha. En particular, sostiene que mi postura sobre las consecuencias del financiamiento de déficits con emisión monetaria, me emparenta con los monetaristas “más rudimentarios” (sic). Amico afirma:
“Esto es otro acercamiento íntimo de RA (Rolando Astarita) a lo más ortodoxo de la teoría económica. Primero, supone que hay neutralidad de la moneda, como los monetaristas más rudimentarios, ya que una mayor masa de dinero no tendría efectos reales y solo subiría los precios. Segundo, considera que la moneda es exógena, es decir, que cae desde unos helicópteros del BCRA, como decía Friedman, y no tiene nada que ver con las necesidades de la economía capitalista ni con su intercambio con el mundo. Pero además RA usa una cita muy dudosa de Marx tomada de la Contribución, donde no queda nada claro si Marx habla de su propia concepción o se refiere a Hume (un precursor del cuantitativismo). Pero si vamos a usar argumentos de autoridad, va esta cita de Marx totalmente cristalina: “Los precios no son altos o bajos porque circula mucho o poco dinero, sino que circula mucho o poco dinero porque los precios son altos o bajos” (Grundrisse).
Distintos enfoques sobre la globalización (2)

En esta nota publico la segunda parte del trabajo sobre enfoques alternativos de la globalización.
La explotación mundializada del trabajo
Si la globalización es la extención mundializada de la relación capital-trabajo, el contenido de la misma es la profundización de la subsunción “real” del trabajo al capital. Por subsunción “real” Marx entendía el proceso mediante el cual el capital cambia y determina las formas del trabajo y sus condiciones reales (ritmos de producción, división del trabajo en el taller, etc.). A nivel mundial este proceso es impulsado por la lucha competitiva entre los capitales, para obtener el máximo de productos por unidad de trabajo. Es la ley de la producción capitalista desplegada, es el hambre incesante por la plusvalía, por aumentar el trabajo excedente. El capital ejerce su presión sobre el trabajo amenazando con no invertir en tal país, o con trasladarse a tal otro sitio, si no las fuerzas del trabajo no se allanan a sus exigencias. Por eso también vuelven a aparecer formas de explotación que nos llevan de vuelta a lo que sucedía en los orígenes del capitalismo industrial. Por ejemplo, en fábricas de China se imponen condiciones que pueden calificarse de sencillamente carcelarias. En muchas empresas los trabajadores no pueden hablar, ni levantarse de sus sitios para tomar agua o ir a los servicios sanitarios; las jornadas de trabajo se prolongan por 14 o más horas, y en muchos casos incluso la gente duerme en las empresas, y en condiciones extremadamente precarias. Leer la nota completa>>
Distintos enfoques sobre la globalización (1)

Como he afirmado en otras notas, en el centro de mis diferencias con buena parte de la izquierda se encuentran las diferencias acerca de qué es hoy el imperialismo (ver la nota sobre el análisis crítico de las tesis leninistas) y sobre los desarrollos del capitalismo en las últimas notas. Aquí presento la primera parte de un capítulo sobre globalización que he preparado para un próximo libro en el que intervenimos varios autores.
La globalización está en el centro de los análisis y debates sociales contemporáneos. Entre las cuestiones más debatidas, está el propio significado de la globalización, sus causas -es producto de decisiones políticas, u obedece a alguna lógica económica; también si se trata de algo cualitativamente nuevo, y en qué sentido puede considerarse un fenómeno progresivo, o reaccionario. A fin de desarrollar luego nuestra posición acerca de algunos de estos problemas, comenzamos presentando el enfoque de los defensores y apologistas de la globalización; los datos acerca de la globalización, y las críticas de autores de la izquierda antiglobalización.















