Programas “socialistas nacionales” o internacionalismo socialista

En las discusiones acerca de los “socialismos reales” se suscita la pregunta de si es posible construir el socialismo en un solo país. Recordemos que tras la muerte de Lenin esta cuestión estuvo en el centro de las diferencias entre Stalin y Trotsky. Stalin planteaba que, dadas las riquezas y recursos de Rusia, era posible alcanzar el socialismo en el país, aunque estuviera rodeado de países capitalistas. En oposición, Trotsky sostenía que es imposible construir el socialismo en un solo país, y que si revolución no triunfaba en los países capitalistas adelantados, la República de los soviets sería derrotada. Citaba en su apoyo escritos de Lenin, de 1918: “El hecho de estar atrasados nos ha empujado hacia adelante, pero pereceremos si no sabemos resistir hasta el momento en que encontremos el poderoso apoyo de los obreros insurrectos de otros países”. También: “… no se puede concebir que una república soviética exista durante largo tiempo al lado de Estados imperialistas. En fin de cuentas, una u otros vencerán” (citado en Stalin, el gran organizador de derrotas, p. 88, edición Yunque). Y en La revolución traicionada, anticipó: “Cuanto más largo sea el tiempo que la URSS permanezca rodeada por un medio capitalista, más profunda será la degeneración de los tejidos sociales. Un aislamiento indefinido provocaría infaliblemente no el establecimiento de un comunismo nacional, sino la restauración del capitalismo” (p. 222, Fundación Federico Engels; énfasis añadido).
En las décadas posteriores se confirmaría el diagnóstico de Lenin y de Trotsky. La revolución fue contenida, la URSS quedó aislada y el país volvió al capitalismo.
Lee el resto de esta entrada »¿Democracia obrera o sustituismo burocrático?

Motivado por la nota sobre las protestas sociales en Cuba, un lector del blog pregunta (en Comentarios) si la democracia obrera implica aceptar tendencias que podrían plantear en Cuba una restauración plena del capitalismo “o eso debería ser innegociable en una democracia obrera”.
La pregunta pone el foco en el contenido del proyecto y programa del socialismo científico (o marxista). Es que su idea rectora se encierra en la conocida frase “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos”, con que se abren los Estatutos generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores (o Primera Internacional). En su lectura más sencilla y directa significa que no hay construcción de socialismo si la clase obrera no se emancipa a sí misma, si no toma en sus manos su destino controlando sus condiciones de existencia. Y para que esto sea así no debiera haber autoridad alguna, por encima de la misma clase obrera, decidiendo qué puede, o no puede, escuchar, leer, pensar o hacer la misma clase obrera.
Lee el resto de esta entrada »“La falsa libertad del liberalismo” y la libertad en la teoría de Marx

Invitado por el Movimiento Socialista Emancipación (Perú), en el día de ayer, 17 de julio, fui expositor en un taller abierto convocado para reflexionar en torno a “La falsa libertad del liberalismo”, y la noción de libertad en la teoría de Marx.
Por sugerencia de los organizadores, mi intervención se basó en “La cuestión judía”, de Marx, con una breve referencia a La ideología alemana, de Marx y Engels, por un lado. Por otro, los dos primeros capítulos de Capitalismo y libertad, de Milton Friedman. A fin de aclarar algunos pasajes y conceptos de “La cuestión judía”, en mi exposición me apoyé en Filosofía del derecho, de Hegel (Ᵹ 5 a Ᵹ 29); Hegel’s Philosophy of Right, de David Rose, y Hegel, de Charles Taylor.
En la convocatoria se precisaba: “Este círculo de estudios sobre Marx es una iniciativa de discusión abierta y cátedra libre, no académica ni institucional. Este seminario taller se concentrará en desarrollar a profundidad la concepción materialista de la historia, el enfoque que subyace a los análisis que el autor hace sobre la economía y la política, y que a su vez es el punto de partida de todo el pensamiento marxista. Además que busca difundir y articular políticamente en base a las coincidencias sobre estas premisas básicas del Materialismo Histórico, teoría y premisas que muchas veces es tergiversada y vilipendiada. (…)
Finalmente, Emancipación propone combinar el análisis académico con la intervención directa en la realidad cotidiana de los grandes problemas de las mayorías del país. Es así que como parte del desarrollo de las sesiones del presente taller se contará con la participación comprometida en calidad de asistentes de actores sindicales y gremiales de distintos lugares del país y que son parte de nuestro movimiento popular nacional. Es por ello que esta iniciativa no pretende únicamente ejercitar la capacidad de análisis adquirida, sino afrontar la realidad y tomar posición con una mirada crítica. En consecuencia, también se busca desarrollar la capacidad de responder y actuar frente a la actual coyuntura y problemáticas que se van visibilizando.
Con lo anterior, seguimos la idea de una crítica práctica propuesta por Marx y Engels. Un entendimiento completo de la realidad sólo puede ser posible interviniéndola, pensando desde ella: una máxima que obliga a romper el aislamiento contemplativo de la academia y de las pequeñas organizaciones políticas y sociales que se reclaman como parte del legado iniciado por estos dos grandes pensadores. La unidad en base a la teoría y la praxis se hace más que necesaria».
Dejo aquí el enlace a la sesión de ayer: https://fb.watch/6P-5kW9U92/
El régimen castro-stalinista y la protesta social. Elementos para el análisis

En “Comentarios” del blog me preguntaron por mi opinión acerca de lo que está ocurriendo en Cuba. En una nota anterior, publicada en 2014-15 (aquí y siguientes) he tratado el tema del régimen cubano. En esta entrada reproduzco algunos pasajes que pueden ayudar al análisis de lo que está sucediendo.
Economía de escasez
“… igual que sucedía en la URSS y en otros regímenes de tipo soviético, la cubana es una economía de escasez. La razón fundamental es la baja productividad (reconocida por la propia dirección). Por eso, y a diferencia de lo que ocurre en el modo de producción capitalista, la crisis en una economía estatista burocrática como la cubana (pero también puede ocurrir en capitalismos de Estado), no se manifiesta en un exceso de oferta, sino de demanda. En otros términos, no se trata de crisis de sobreproducción, sino de “infra-producción” (el tema de la inversión es más complejo: en la URSS existía sobreinversión, pero ineficiente, en Cuba la inversión es débil). (…)
La economía de escasez, a su vez, da lugar a una serie de fenómenos específicos. Uno de ellos es la cola: millones de cubanos pasan horas haciendo colas para conseguir algunos productos básicos que escasean, o los productos que están subsidiados (a lo que se agregan las colas debidas a la maraña de burocracia; incluso Granma registra quejas por esto). Lógicamente, esto repercute negativamente en la conciencia social, la convivencia y, en última instancia, en la productividad general de la economía… . Otro fenómeno característico es el agudo desabastecimiento cíclico de determinados productos.
Lee el resto de esta entrada »Programa de transición, ¿política revolucionaria o reformismo burgués?

Entre las muchas diferencias que tengo con el FIT, una de las más importantes se refiere a la agitación de las consignas de transición (al socialismo). Dada la relevancia del tema para la izquierda, en esta entrada presento la concepción de Marx y Engels sobre el programa de transición (con alguna observación de Lenin); y en contraste, la concepción trotskista. Para esto último, me baso en referencias a Trotsky y en “La cuestión energética y un planteo socialista”, de Norberto Calducci, publicado en Prensa Obrera el 7 de julio de 2021 (aquí), un escrito representativo del enfoque trotskista en el presente.
El programa transicional en Marx y Engels
Hasta donde alcanza mi conocimiento, el programa de transición fue presentado por primera vez por Marx y Engels en El Manifiesto Comunista. Se trata de medidas para impulsar a la clase obrera hacia la abolición de la propiedad privada, hacia el socialismo. Entre ellas, la expropiación de la propiedad de la tierra; el establecimiento de impuestos fuertemente progresivos; la abolición de la herencia; la confiscación de la propiedad de los emigrados y enemigos de la revolución; la centralización del crédito por el Estado y de todos los medios de transporte; el trabajo obligatorio para todos. Lo fundamental es que este programa fue concebido para ser aplicado por la clase obrera desde el poder: “la primera etapa de la revolución obrera es la constitución de la clase obrera en clase directora, la conquista del poder público por la democracia”. El programa tenía sentido entonces en conexión con la toma del poder por los trabajadores.
Lee el resto de esta entrada »Patentes y capitalismo

En una nota anterior (aquí) hice referencia a que la producción, distribución y aplicación de las vacunas anti-Covid se basa en el trabajo de miles de científicos, técnicos y trabajadores en general. En esta entrada presento algunas reflexiones sobre la naturaleza y función de las patentes (o sea, no trato los copyrights que se aplican a las creaciones artísticas ni los derechos de propiedad sobre las marcas comerciales) en el modo de producción capitalista.
Recordemos que las patentes son concedidas por los Estados a quienes aplican conocimientos científicos a la producción de un nuevo producto, o a la generación de un nuevo proceso de producción, o de comercialización. Los beneficiarios de la patente tienen el derecho exclusivo de controlar la producción y venta de un determinado producto, o de un proceso productivo, durante un lapso de tiempo, que por lo general se establece en 20 años. De esta forma las patentes generan una relación de propiedad sobre el conocimiento científico aplicado o tecnológico. Es que en tanto los bienes físicos son bienes rivales, los conocimientos son no rivales y en el sistema basado en la propiedad privada “exigen” protección. Si Juan, por ejemplo, tiene el bien físico X y lo entrega a Pedro, Juan deja de poseer X. Si en cambio Juan tiene un conocimiento Z y lo entrega a Pedro, ambos pasan a tener Z. En consecuencia, en tanto la propiedad privada de medios de producción y bienes físicos es fuente directa de poder económico para el capitalista, el conocimiento necesita de la exclusión, legalmente establecida e institucionalmente garantizada para convertirse en fuente de poder económico para el capitalista. En otros términos, dado que un avance científico es compartible infinitamente, la patente lo transforma –durante el tiempo en que esté vigente- en propiedad privada. Por eso a medida que avanzó la mundialización del capital, el tema se hizo global. El Agreement on Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights (TRIPS), de la OMC, negociado entre 1986 y 1994 en la Ronda de Uruguay introdujo por primera vez reglas de propiedad intelectual en el sistema de comercio multilateral. El Acuerdo TRIPS establece los derechos mínimos que debe tener un propietario de patente, y define las condiciones bajo las cuales se permiten excepciones a esos derechos.
Lee el resto de esta entrada »Reflexión sobre los programas de la izquierda

Con frecuencia encuentro que compañeros de la izquierda hacen una suerte de fetichismo de los programas en torno a los cuales se forman coaliciones y frentes electorales.
Sin negar que tienen su importancia, hay que decir que los programas no son todo, ya que también debe tenerse en cuenta la política, la estrategia y las acciones concretas que despliegan las fuerzas que los suscriben. Como alguna vez escribió Engels, “en general, importan menos los programas oficiales de los partidos que sus actos” (carta 18 de marzo de 1875). Es que un partido, o una coalición, pueden tener un programa más o menos ortodoxamente socialista, y sin embargo desarrollar una práctica (propaganda cotidiana, política, consignas de movilización) inficionada de pies a cabeza por la ideología burguesa, el estatismo burgués o el nacionalismo. Además, ha ocurrido que corrientes burguesas o pequeñoburguesas, y direcciones sindicales burocráticas, suscriban programas “muy revolucionarios” por razones meramente oportunistas. A modo de ilustración, en anexo presento los programas de La Falda y Huerta Grande, aprobados por las direcciones sindicales peronistas en 1957 y 1962, respectivamente. Votaron esos programas y no movieron un pelo para plasmarlos en la vida real. Peor todavía, eran acérrimos enemigos del socialismo y de todo lo que oliera a internacionalismo.
Lee el resto de esta entrada »Subconsumismo, respuesta a «Prensa Obrera»

En una nota anterior (aquí) critiqué un artículo de Iván Hirsch, “¿Por qué el gobierno no puede domar la inflación?”, publicado en Prensa Obrera del 17 de junio. El punto central de mi crítica fue motivado por el siguiente pasaje:
“En un régimen en que la producción social se mueve por la búsqueda de ganancia, la cual depende de la explotación de los trabajadores, es fácil comprender por qué los empresarios buscarán por todos los medios posibles reducir el «costo laboral»; pero, contradictoriamente, con ello minan el poder adquisitivo de los consumidores y terminan contrayendo el mercado, que es donde deben realizar la ganancia mediante la venta de sus mercancías” (subrayado mío).
¿Cuál es el error de Hirsch? Pues sostener que la realización de las ganancias de los capitalistas depende de los salarios. Es el enfoque base de los subconsumistas. Esto es, los que dicen que las crisis capitalistas, o el estancamiento, se deben al escaso poder adquisitivo de las masas trabajadoras. En oposición a esta postura, sostenemos que la realización de las ganancias no depende de los salarios. La razón es sencilla de entender: para que haya plusvalía el obrero debe entregar trabajo gratuito al capitalista. Y porque entrega trabajo gratuito su poder de consumo equivale solo al capital variable invertido por capitalista. Esto significa que es menor que el valor que genera. Lo ponemos en fórmula:
Consumo obrero = capital variable ‹ valor agregado (capital variable + plusvalía).
Es el ABC de la teoría de la plusvalía de Marx y es el meollo de su crítica a la tesis subconsumista.
Lee el resto de esta entrada »Entrevista en «Diálogos», marxismo, keynesianismo e izquierda
Les dejo el link que conecta con la entrevista que me hicieron el pasado 19 de junio.
«Prensa Obrera» ¿ahora subconsumista?

En Prensa Obrera del 17/06 se publica una nota de Iván Hirsch que tiene por título “¿Por qué el gobierno no puede domar la inflación?” (aquí). El artículo está plagado de incoherencias y errores, pero aquí solo me refiero al siguiente pasaje: “En un régimen en que la producción social se mueve por la búsqueda de ganancia, la cual depende de la explotación de los trabajadores, es fácil comprender por qué los empresarios buscarán por todos los medios posibles reducir el «costo laboral»; pero, contradictoriamente, con ello minan el poder adquisitivo de los consumidores y terminan contrayendo el mercado, que es donde deben realizar la ganancia mediante la venta de sus mercancías”.
La realidad es que en el sistema capitalista la demanda de la clase obrera solo representa una parte del valor agregado por el trabajo. La parte conformada por el trabajo no pagado, esto es, la plusvalía, jamás puede ser realizada por los trabajadores. Es realizada por los capitalistas, ya sea adquiriendo bienes de consumo, o acumulando capital (adquisición de medios de producción). Por eso, y contra lo que dice Iván Hirsch, la realización de la ganancia no puede depender de los salarios. La compra de bienes salariales solo realiza el equivalente a lo invertido por los capitalistas en capital variable (véase, por ejemplo, aquí). Por eso, salarios bajos pueden ir de la mano de elevadas ganancias, y en tanto estas se reinvierten, de elevada demanda. Una situación que ha sido relativamente común en la historia del capitalismo.
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