Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

La Gran Depresión y la teoría marxista de las crisis (2)

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La primera parte de la nota, aquí

Apoyándonos en Lewis Corey, The Decline of American Capitalism, pensamos que la crisis de los 30, en EEUU, es representativa de la crisis por sobreproducción a la que Marx y Engels se refirieron en muchas de sus obras (véase aquí y aquí). La idea central es que la competencia obliga a los capitalistas a invertir y ampliar la capacidad de producción por encima de lo que el mercado puede absorber, desembocando en el atascamiento de los mercados. El punto de partida de esta explicación es que la acumulación está regida por la tendencia de cada capital a generar más y más plusvalía. Es lo que Marx llama, en el tomo 3 de El Capital, “el primer acto del proceso capitalista de producción”; es la producción directa. Pero, sigue la tesis, luego viene el segundo acto del proceso: la masa de mercancías producidas debe venderse. Si esto no ocurre, o si se malvenden a precios muy inferiores de los precios de producción, la explotación del obrero no se habrá concretado en plusvalía. Se produjo demasiado para lo que el mercado puede absorber, y aparece entonces “un exceso de capacidad de producción, cuyos costos son una carga sobre los beneficios realizados” (Corey, p. 120). Este exceso se manifiesta de dos formas:

  1. En la capacidad utilizada para producir bienes que saturan al mercado, con la consecuencia de la caída de precios y beneficios. Es que operar al 100% de capacidad cuando los mercados están limitados y no pueden absorber la producción, agudiza la competencia, de manera que los precios caen a niveles que no son rentables. Esta situación también puede empujar al incremento de gastos en publicidad y marketing; lo cual deprime más la tasa de ganancia.
  2. En la capacidad no utilizada, en equipo ocioso que no se utiliza porque la demanda es insuficiente (p. 120). La capacidad ociosa deprime las ganancias y es una manera en que se manifiesta el aumento de la relación capital constante / trabajo vivo (o sea, de la composición orgánica del capital).

Dice Carey: “Las dos formas [exceso de producción con caída de precios o exceso de capacidad sin utilizar] se entrelazan, fluyen una en la otra, se combinan en la misma empresa: ambas tienden a bajar la tasa de beneficio” (p. 120). Además, cuanto mayor sea la escala de producción, y más elevada la composición de capital (la relación capital constante / trabajo vivo) y la productividad del trabajo, mayor es la presión de la capacidad no usada sobre la tasa de beneficio.

A partir de lo anterior, operar por debajo de la capacidad en la industria a gran escala, con su composición de capital más elevada, es fatal, ya que los costos fijos y semi-fijos son mayores que los costos variables del trabajo (véase p. 121).

Sobreinversión en los 1920

Hacia 1926, dice Corey, la economía estadounidense estaba sometida a una fuerte tensión: exceso de capacidad, elevada composición del capital, competencia intensificada, capital sobreabundante y presión bajista sobre la tasa de beneficio. Testimonios de la época reconocían que la producción era mayor que el poder de absorberla, pero que la competencia continuaba ya que el fracaso en competir significaba la rápida destrucción del capital. Casi el mismo argumento de Marx y Engels, cuando observaban que los capitalistas estaban obligados, en muchas circunstancias, a seguir invirtiendo aunque los mercados tendía a saturarse, so pena de perecer. Escribe Corey: “La tendencia de la tasa de beneficio a caer se fortaleció. Los esfuerzos por frenar la caída aumentaron la competencia y el exceso de capacidad, y crearon mayor presión bajista sobre la tasa de beneficio” (pp. 160-1). Pero los esfuerzos por frenar la caída de la tasa de ganancia son, en primer lugar, esfuerzos por aumentar la productividad. La cual contrarresta la caída de la tasa de ganancia, pero aumenta la sobreproducción y sobrecapacidad. “La tendencia de la tasa de ganancia a caer obligó a esfuerzos para aumentar los beneficios reduciendo los costos o aumentando la producción a fin de asegurar una mayor participación en los mercados, o por una combinación de ambos métodos” (p. 161). Un uso más económico de materias primas, reducción de desperdicios, estandarización de la producción y explotación más intensiva del trabajo. Y también aumentó la capacidad productiva mediante la inversión en nuevos equipos, en un contexto de abundancia de capital y altos beneficios (esto es, no existió algo así como “escasez de plusvalía disponible para la inversión”). Todo ello estimulado por un abundante crédito.

Corey señala que el exceso de capacidad y la competencia fueron particularmente fuertes en las industrias más nuevas. “Sus grandes beneficios iniciales y los mercados en constante crecimiento llevaron a la sobre expansión de las plantas existentes y al establecimiento de nuevas plantas innecesarias, por parte de un capital que buscaba beneficios por todos lados y de cualquier modo” (p. 162). Cita como ejemplar la sobre expansión, entre 1928 y 1929, de la industria de equipos de radio. “En el corto espacio de 18 meses la producción potencial de esta industria se multiplicó por tres, hasta un estimado de 15 millones de equipos anuales para fines de 1929. Ese año todo el mercado absorbió poco más de 4 millones de equipos” (ibid.). Incluso empresas que no pertenecían a la rama, incursionaron en la producción de radios.

Más en general: “El exceso de capacidad fue enorme. En 1928-29… la mayoría de las industrias estadounidenses eran capaces de producir entre un 25 y 75% más de bienes de lo que el mercado podía absorber. La porción de capacidad no utilizada, llegando al 75%, era particularmente grande en las industrias más nuevas: radio, automóviles, rayón, químicos… A causa del creciente uso de la energía eléctrica, los métodos de combustión más eficientes y la productividad del trabajo más elevada, la minería de carbón estaba crecientemente acosada por la capacidad no utilizada… Había capacidad sin utilizar del 15% en la industria del papel; 20% en refinación de petróleo; del 25 al 40% en cristalería; 45% en harina de trigo; en textiles desde el 15% en algodón hasta el 40% en seda; en hierro y acero desde el 5% al 45%; en refinación de azúcar la capacidad sin usar era 100%… (…) La capacidad sin usar en las fábricas de Cemento Portland era 28%; en botas y zapatos, 50%; en ropa 40%…”. Señala luego la caída en la producción de barcos, y la gran cantidad de capacidad sin usar entre 1927 y 1929. En las centrales eléctricas la capacidad sin utilizar llegaba al 64,2%; también había mucho exceso de capacidad en la producción de petróleo y metal, en ferrocarriles (por la competencia de los buses y camiones)  y en la industria eléctrica.

En un pasaje que nos recuerda descripciones de sobreacumulación y sobreproducción de Marx y Engels, referidas a crisis del siglo XIX, Corey escribe: “Donde el exceso de capacidad no se utilizaba, sus costos fijos comían las ganancias, presionaban hacia abajo la tasa de beneficio y era una invitación perpetua a aumentar la producción, a pesar de la limitada, saturada condición   de los mercados. Donde el exceso de capacidad se utilizaba, significaba una producción de mercancías que superaba la demanda efectiva (en términos de poder de compra disponible), lo que agravaba la competencia y bajaba los precios a niveles no rentables” (pp. 163-4). En ese cuadro se multiplicaban los gastos de distribución y propaganda, presionando a la baja a los beneficios.

El final del auge

Corey subraya el impulso a la sobreproducción como motivo central de la crisis. La producción y venta de bienes de capital promueven la acumulación; lo cual rinde nuevos beneficios que se pueden invertir y devienen capital, debido a la producción creciente. A su vez, esta producción de bienes de capital promueve el consumo, vía el pago de salarios, así como la parte de las ganancias que se gastan en consumo capitalista. De manera que la producción de bienes de consumo es activa y rentable. Crece la inversión en medios de producción que producen medios de producción y medios de consumo. Temporariamente hay equilibrio entre la oferta y la demanda, o entre producción y consumo. Los beneficios aumentan y los salarios reales se mantienen, o incluso aumentan. A su vez, los salarios se retrasan con respecto a los beneficios, lo cual estimula la acumulación de capital. Los nuevos bienes de capital dan lugar al aumento de la productividad y de la escala productiva.

Aparece entonces el exceso de capacidad, la sobreproducción y la competencia, que debilitan la tasa de beneficio. Pero ese debilitamiento promueve, por un tiempo, la prosperidad ya que se intensifica la inversión (Marx señala este aspecto: los capitalistas intensifican la inversión para contrarrestar la caída de la rentabilidad y mantener las cuotas de mercado frente a los competidores). Se distribuyen más salarios. O sea, el consumo, en términos absolutos, no cae; es la idea de Marx de que la crisis no se produce porque los salarios sean bajos. Pero la producción empieza a no encontrar salida. En este respecto, Corey señala la depresión cíclica menor en 1927, con caída de la tasa de ganancia. La cual estimuló los esfuerzos por aumentar los beneficios aumentando la productividad del trabajo, y creó nuevas demandas para los bienes de capital. Entre 1927 y la primera mitad de 1929 creció la producción de medios de producción, y también de bienes de consumo, aunque en menor medida. “Se puso un enorme peso sobre todos los mercados, tanto de bienes de capital como de bienes de consumo, particularmente porque el gran incremento tuvo lugar en los primeros seis meses de 1929; después de junio la producción disminuyó” (p. 182).

La tasa de beneficio e incluso los salarios crecieron ligeramente; pero esas subas fueron el producto temporario de un esfuerzo absoluto sobre las fuerzas productivas, que llevó a la sobreproducción de bienes de capital y sobreproducción latente en el exceso de capacidad que se actualizó en la medida en que los bienes de capital acumulados produjeron una masa de nuevas mercancías – en particular, de bienes de consumo durables – frente a mercados limitados. En el sector productor de bienes de capital (incluida la construcción) cayeron la demanda y el output, dada la sobreproducción en bienes de consumo. La sobreproducción apareció principalmente en las industrias que habían sido los pilares principales de la prosperidad. Cayeron también el empleo y los salarios de los trabajadores del sector productor de bienes de capital.

Consumo, inversión y sobreproducción

Ampliamos lo anterior en base a Gordon (1951). Gordon divide el período 1921 – 1929 en tres subperíodos: 1921-1923 de fuerte expansión; mitad de la década, de aumento constante del producto (con solo dos interrupciones breves y suaves en 1924 y 1927); y la última aceleración de la expansión en 1928 – 29. En segundo término, al comparar los picos de 1920 y 1929 Gordon encuentra que casi cuatro quintas partes del crecimiento del PNB ocurrió en el sector de bienes de consumo. La formación de capital entre 1923 y 1928 permaneció aproximadamente constante, mientras que los gastos de consumo  aumentaron 18%; la mayor rapidez del crecimiento del consumo en comparación con la formación de capital se ve claramente entre 1920 y 1926. Sin embargo, hacia 1929 la formación de capital tuvo un porcentaje de crecimiento mucho mayor que el crecimiento del consumo. Lo cual apuntala el diagnóstico de Corey acerca de la sobrecapacidad.

En tercer lugar, Gorrdon destaca que entre 1920 y 1929 la mayor contribución en términos absolutos a la expansión del consumo fueron los servicios (comercio, finanzas). Si bien el aumento del producto en bienes durables (industria del automóvil, en primer lugar) fue mayor en términos porcentuales que el crecimiento de servicios, en términos absolutos fue menor. En relación a estas evoluciones, vale mencionar que servicios, finanzas y comercio estuvieron entre los sectores que generaron mayor empleo. En servicios y comercio se crearon 2,7 millones de puestos de trabajo, sobre un total de 4,3 millones en la década. En construcción, finanzas y “otras”, se generaron otos 1,7 millones. De hecho, durante la década disminuyó la participación del empleo industrial en el total del empleo. Por eso, cuando se analiza el comportamiento del consumo, no hay que limitarse a los salarios de los obreros industriales (como ocurre en algunas explicaciones subconsumistas de la crisis de los 1930).

Por otra parte, la tasa de crecimiento de la producción de bienes de consumo durables disminuyó a partir de 1927, y hacia 1928-29 el mercado automotor se estaba saturando.Sin embargo, entre 1928 y 1929 hubo una última aceleración de la producción de durables, y de la inversión, a pesar de las fuerzas deflacionarias (también en construcción, véase más adelante) que empezaban a operar. La formación de capital aumentó en 3000 millones de dólares e indujo al mayor crecimiento del PBN en un año desde 1923. La producción de automóviles alcanzó un nuevo pico en 1929 (que no se volvería a alcanzar en todo el período de entreguerras). Otra rama en la que Gordon registra sobreproducción (o sobrecapacidad) hacia el final de la década fue el de equipos de radio. Esto es, registra, igual que Corey, la aceleración de la inversión, a contramano del debilitamiento que estaban experimentando las ventas. Gordon señala que este es uno de los aspectos más intrigantes del comportamiento del ciclo en ese período.

La aceleración de 1928-29 tuvo dos componentes: principalmente formación de inventarios, y en segundo término el mayor incremento en la producción de bienes de consumo durables. Agreguemos que Gordon no encuentra prueba de que la aceleración de la inversión se haya debido a un aumento de la tasa de beneficio; esta habría sido relativamente estable a lo largo de la década (trataremos esta cuestión en la tercera parte de esta nota). Como hemos visto, según Corey, la tasa de beneficio se estaba debilitando hacia 1929.

En el cuadro anterior hay que ubicar a la construcción, un componente de peso en la demanda. Según Gordon, de 1921 a 1929 representó más de la mitad de la formación de capital. Entre 1919 y 1927 la construcción total (residencial, pública, plantas industriales o comerciales) aumentó 80%. Un crecimiento que empequeñece al de bienes de consumo durables, y fue ayudado por un boom del crédito. Sin embargo, a partir de 1927 comenzó a declinar. En particular, entre 1927 y 1928 hubo una caída de la construcción residencial (compensada en parte por el aumento de la construcción pública), seguida de una caída aún más importante en 1929. En 1925-26 la construcción residencial representaba el 40% del total de la construcción, pero en 1928-29 solo un tercio. A partir de 1927 aumentaron las ejecuciones hipotecarias. Hacia el final de la década también comenzó a declinar la construcción de plantas comerciales. De manera que la aceleración final de la inversión de 1928 y 1929, que hemos mencionado más arriba, ocurrió frente a las presiones deflacionarias que se hacían sentir sobre el mayor componente del total de la inversión. Gordon señala que el boom de viviendas de los 1920 desembocó en una elevada sobrecapacidad, la cual afectó a la nueva construcción residencial a partir de 1926.

Steindl y la sobrecapacidad en los 1920

Desde un enfoque kaleckiano (economía dominada por los oligopolios; rigidez de precios; sobrecapacidad planeada por las grandes corporaciones) Josef Steindl también registra una sobrecapacidad no planificada en la industria estadounidense en la segunda mitad de los 1920. Escribe: “Encontramos que en esa época [segunda mitad de la década de 1920] eran varias las industrias que estaban en expansión, y en las que el grado de utilización de la capacidad iba en descenso durante esa expansión, hasta 1929: la capacidad se incrementó antes que la demanda. Esto se aplica a las industrias siguientes…: automóviles, llantas para automóviles, cemento, periódicos… alambre… En algunas de ellas (periódicos, cemento) la capacidad aumentó todavía en 1930, cuando ya se había desmoronado el auge, y en el acero la expansión continuó hasta 1932… ” (p. 25). Más adelante: “Es posible que se tratara de un incremento no intencional de la capacidad excedente” (p. 27). La ampliación de la capacidad precedía a la demanda.

El inicio de la depresión

Hacia mediados de 1929 – o sea, antes del crack bursátil – la economía entró en recesión. Cayeron la construcción y el gasto en consumo. En el sector inmobiliario hubo baja de precios desde el pico alcanzado en 1926 y muchos empezaron a tener deudas hipotecarias superiores al valor de sus viviendas. Por otra parte, muchas empresas tenían inventarios elevados, y empezaron a bajar la producción y el empleo para reducirlos, deprimiendo más la demanda.

Luego, con la baja de los valores en la Bolsa, y la consiguiente caída de los beneficios especulativos, la demanda se contrajo más todavía. La caída se generalizó. En el sector de materias primas, y dada la sobreproducción que se arrastraba de larga data, la caída fue muy fuerte y pronunciada. Pero la caída de la demanda fue general. Además, la depresión en la industria de conjunto agravó la crisis del crédito, de los precios y otros factores monetarios.

Las industrias de bienes de consumo comenzaron a contraerse. La producción de maquinaria comenzó a caer en junio de 1929, y hacia fin de año los pedidos de máquinas herramientas y equipos habían caído 50%. La producción de automóviles comenzó a caer en julio, y para fin de año había bajado 57%; la construcción empezó a bajar en agosto, y había caído 52% para fin de año; la producción de hierro y acero empezó a caer en julio, y a– fin de año había caído 42%. La producción manufacturera de conjunto comenzó a caer en julio, y al terminar el año había caído 24% (Corey, pp. 183-4). Corey señala también que la crisis se postergó primero, y se agravó después, porque muchas empresas trataron de superar la caída de la tasa de beneficio aumentando la productividad del trabajo con equipos más eficientes. Según Gilles, en la industria automotriz los beneficios cayeron 28% entre el segundo y el tercer trimestre; y en ferrocarriles los ingresos netos habían caído 5,6% en comparación con los de 1928.

Textos citados:
Corey, L. (1934): The Decline of American Capitalism, New York.
Gordon, R. A. (1951): “Cyclical Experience in the Interwar Period: The Investment Boom of the Twenties”, Conference on Business Cycles, NBER, pp. 163-224), htpp://www.nber.org/chapters/c4763.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Steindl, J. (1979): Madurez y estancamiento en el capitalismo norteamericano, México, Siglo XXI.

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Written by rolandoastarita

05/09/2020 a 13:11

18 comentarios

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  1. Estimado Rolo,

    Ud. no piensa que las politcas fiscales y monetarias expansivas, que siguen a la crisis del 1929 en los paises capitalistas centrales, no mitigan-(evitan parcialmente) los efectos de la superproducción capitalista?
    Saludos

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    • En “El capitalismo roto”, publicado en 2009, planteé que un factor que podía influir para que la crisis y recesión que había estallado en EEUU tuviera menor gravedad que la depresión de los treinta era la distinta política monetaria de la FED, y en particular los seguros de depósitos. Algo similar tal vez se pueda decir con respecto al gasto fiscal (al pasar, todo parece indicar que el gasto fiscal no tuvo mucha incidencia en la recuperación de la economía de EEUU a partir de 1933). Sin embargo, no parece que las políticas fiscales y monetarias más “laxas” hayan evitado las crisis de sobreproducción, como la de Japón, desde inicios de los 1990; Asia del Pacífico, en 1997-98; o la crisis financiera, vinculada a la burbuja inmobiliaria.

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      rolandoastarita

      05/09/2020 at 16:35

  2. Rolo, desde su punto de vista, las crisis son consecuencia de una sobreinversión, es decir, que debido a una inversión excesiva los mercados se saturan y no se “vacian”(como en la teoria económica tradicional), pero, la causa ultima de que los mercados se saturen, es que la demanda agregada es insuficiente, que los agentes privados no pueden consumir todos los productos en el mercado, y eso es puramente subconsumista.

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    DeepMarxista

    05/09/2020 at 18:03

    • Voy a desarrollar este importante punto en una próxima nota. Aunque ya adelanté la respuesta a este argumento en notas anteriores. De todas maneras, pregunto:

      1) ¿Por qué Engels dice que las crisis se producen porque la oferta supera a la demanda (o porque la producción supera a la demanda) y al mismo tiempo critica al subconsumismo?

      2) Marx conoció esta posición de Engels (que puede ver, por ejemplo, en el Anti-Dühring, escrito en acuerdo con Marx) y nunca la contradijo. ¿Por qué? ¿Acaso también era “subconsumista”?

      3) En El Capital, en la década de 1860, esto es, en su obra madura, Marx escribe ““La razón última de todas las crisis reales siempre sigue siendo la pobreza y la restricción del consumo de las masas, en contraste con la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si solamente la capacidad absoluta de consumo de la sociedad constituyese su límite” (p. 623, t. 3, El Capital)”.

      También dice dice que cuanto más se desarrolla la fuerza productiva, “tanto más entra en conflicto con la estrecha base en la cual se fundan las relaciones de consumo” (p. 314, ibid.).

      También afirma que “debe producirse constantemente una escisión entre las restringidas dimensiones del consumo sobre bases capitalistas y una producción que tiende constantemente a superar esa barrera que le es inmanente” (p. 329. ibid.).

      En el mismo sentido, en p. 331: “[Periódicamente] se producen demasiadas mercancías para poder realizar el valor y el plusvalor contenidos o encerrados en ellas, bajo las condiciones de distribución y consumo dadas por la producción capitalista…”.

      ¿De estos pasajes usted deduce que Marx era subconsumista? Hay marxistas que dice que sí, que era subconsumista, y que recién cambió de posición poco antes de su muerte, cuando escribía lo que luego fue el tomo 2 de El Capital (escrito luego del borrador del tercero). Sin embargo, como dije antes, al momento en que escribía esos borradores del tomo 2, Engels publicaba el Anti-Dühring. Con el agregado de que Marx nunca, en la década de 1860, dijo estar de acuerdo con la tesis de Dühring sobre las crisis.

      Más todavía, y como he citado en otra nota, en Teorías de la plusvalía dice que el impulso a la ampliación constante de la producción “constituye la base intrínseca para los fenómenos que aparecen en la crisis” (p. 422, t. 2). Se trata de crisis de sobreproducción general, no una crisis parcial por desproporción, o ajustes entre ramas (p., 446, ibid.). Esto se debe a que la acumulación en constante ampliación significa que el capital invertido en la producción crece en forma continuada, se acumulan perfeccionamientos técnicos, se desarrolla de manera acumulativa la capacidad productiva, todo lo cual “exige un mercado en constante ampliación” (p. 448, ibid.). Sin embargo, “el mercado se amplía con más lentitud que la producción; o sea, que en el ciclo por el cual pasa el capital durante su reproducción llega un momento en que el mercado aparece como demasiado estrecho para la producción. Esto ocurre al final del ciclo. Pero solo significa: el mercado está abarrotado. La superproducción se manifiesta. Si la expansión del mercado hubiese seguido el ritmo de la ampliación de la producción, no habría ni abarrotamiento ni sobreproducción” (pp. 448-9, ibid.; énfasis añadido).

      He mostrado, además, con cantidad de citas, que tanto Marx como Engels han presentado esta explicación de las crisis durante prácticamente toda su vida. Sin por eso haber adherido a la tesis del subconsumo. ¿No debería, al menos, detenerse a reflexionar un momento sobre estas cuestiones, antes de poner el rótulo de “subconsumista” sin ton ni son? Con un agregado: ¿tiene algún argumento que desmienta los DATOS que presento sobre sobreproducción en los 1930? De la misma manera, Marx al analizar la crisis de 1847 presentó abundante prueba empírica de la existencia de sobreproducción y sobreinversión. Al margen de etiquetas, ¿hay datos que muestren que estaba equivocado? Y así podría seguir con otras crisis.

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      rolandoastarita

      05/09/2020 at 18:31

    • Gracias por la respuesta, evidentemente el punto es muy importante(Cual es la causa última de las crisis económicas en las economías capitalistas?).

      A ver, es cierto que la expansion de la capacidad productiva, el desarrollo de las fuerzas productivas, en las sociedades capitalistas, es muy inestable y es muy dinámico, pero la expansión del consumo es mucho más lenta, ya que los salarios crecen menos y más lento que los beneficios, y utilizando terminologia keynesiana, los capitalistas tienen una propensión marginal a consumir mucho más baja que los trabajadores.

      Si, esa es una “contradicción fundamental del capitalismo” como decia Engels en Anti-Dühring, el desarrollo de las fuerzas productivas es mucho mas dinámico que la del consumo, entonces, en una situacion normal, as dinámicas capitalistas saturan los mercados(sobreinversion) porque la demanda no puede vaciar los mercados.

      La propia Joan Robinson decia que en Marx se podía encontrar una teoria de la demanda efectiva, podemos ver claramente que no es la dinámica explosiva del sistema capitalista la que causa la sobreinversion y la superproduccion, sino por la falta de demanda agregada(esta creada por las desigualdades que genera el sistema capitalista).

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      DeepMarxista

      05/09/2020 at 19:57

    • Pero en la explicación de las crisis de Marx y Engels el problema no es “la falta de demanda agregada”. Ni el hecho de que “los salarios crecen menos y más lento que los beneficios”. Ni la diferencia entre la propensión marginal del consumo de los capitalistas y obreros (argumento muy próximo al de Rodbertus, que Marx y Engels rechazaban).
      Más en general, y como argumenta Engels, si en toda sociedad dividida en clases las masas trabajadoras “consumen poco”, y si las crisis de sobreproducción son características del capitalismo, ese bajo consumo no puede ser la explicación de las crisis.

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      rolandoastarita

      05/09/2020 at 22:30

    • Claro que Marx y Engels no formularon su teoría de las crisis como una falta de demanda agregada, pero se puede sustraer de su teoría, como has citado antes:

      ““La razón última de todas las crisis reales siempre sigue siendo la pobreza y la restricción del consumo de las masas, en contraste con la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si solamente la capacidad absoluta de consumo de la sociedad constituyese su límite”

      ¿Esto que significa? Que la causa última de las crisis es que los mercados no se expanden los suficientemente rápido como lo hace la producción, que la oferta total de mercancías crece mucho más rápido(por la motivación por la ganancia) que la demanda de mercancías. Esto significa que es al contrario de las crisis anteriores al capitalismo, de subproducción, en la cual la oferta de mercancías no era la suficiente como para satisfacer la demanda(esto también lo dice Marx(evidentemente no con las mismas palabras) en una cita).

      ¿Por qué sucede esto? A ver, entendemos que por razones obvias, los beneficios crecen más que los salarios(porqué sino los capitalistas dejarían de invertir), si la propensión marginal al consumo de los capitalistas fuera la misma que la de los obreros, las crisis de sobreproducción no sucederían, ya que los mercados se vaciarían entonces. Esto sucede porqué los capitalistas destinan una parte de sus ingresos a invertir. Entonces los obreros no pueden comprar todos los productos que están en venta y los mercados se saturan.

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      DeepMarxista

      06/09/2020 at 09:37

    • En el comentario hay dos argumentos distintos. En la primera parte repite el argumento de Marx y Engels: la crisis capitalista ocurre porque la oferta tiende a superar a la demanda. El problema central aquí es: el objetivo de la producción es producir plusvalía, sin tener en cuenta los límites del mercado. Esto es, el objetivo de la producción no es el consumo (como podía ocurrir en las sociedades precapitalistas, donde el objetivo era el consumo de la clase dominante, además de sostener a los trabajadores) sino la valorización del capital.

      Por lo tanto, en el capitalismo, la instancia de la producción se distingue claramente de la realización (de la venta). Es lo que señala Marx en alguno de los pasajes que cité en el anterior comentario. Por lo tanto, el abarrotamiento de los mercados ocurre con independencia de si la propensión al consumo de los capitalistas es menor que la de los obreros, o de si loa trabajadores reciben un punto más de salarios. Por eso Marx destaca que las crisis incluso estallan cuando, en el auge, los salarios se incrementan.

      Por eso también Rosa Luxemburgo explica que la solución de Rodbertus para impedir las crisis (que se mantenga constante la participación del salario en el producto) no impide la crisis. De la misma manera Engels pone el ejemplo del productor de telas que multiplicó el output por 10 (o una cifra parecida, cito de memoria) y dice que tal aumento no tiene nada que ver con cualquier evolución esperable del consumo. En el mismo sentido, en una nota anterior presenté el caso de cómo la competencia y la búsqueda de plusvalías extraordinarias podía desembocar en sobreproducción, que no tiene remedio en “aumentos de propensiones del consumo” de ningún tipo. Otro ejemplo, la sobreinversión en líneas ferroviarias que lleva a la crisis de 1847 en Gran Bretaña (o en EEUU en 1873). Cuando empresas ferroviarias tendían líneas para las cuales no había en absoluto mercado (esto es, no había manera de que hubiera consumidores de esos viajes, aunque mejorara algún punto la distribución del ingreso) lo hacían obedeciendo a la misma lógica de la competencia que describe Marx en los pasajes que he citado de Teorías de la plusvalía,. o Engels en el Anti-Duhring, o en tantos otros escritos.

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      rolandoastarita

      06/09/2020 at 10:06

  3. Rolando, disculpá que te saque del eje de esta interesante discusión, aunque lo siguiente está relacionado con el contenido del blog. Recuerdo que hasta hace muy poco, al pie de cada nota, figuraba una línea de texto con un enlace que te permitía acceder a google docs, para descargar el artículo en diferentes formatos. No se si era un extensión de wordpress o si la colocabas a mano. Por lo menos en las últimas 7 u 8 notas ese servicio no aparece. La verdad estaba muy bueno, porque ahorraba tiempo a los que nos interesa mantener una copia local de los contenidos del blog. Por ejemplo, yo tengo una carpeta con todas las notas que empezaste a escribir sobre la teoría marxista de las crisis. No es mi caso, pero también puede ser útil para los camaradas con problemas de conexión. Esto es solo un comentario porque me resultó curioso que haya desaparecido esa funcionalidad, no lo tomes como una demanda ni mucho menos. Por supuesto, nada me cuesta copiar, pegar y generar el pdf por mi cuenta. Te mando un abrazo.

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    luisgac

    08/09/2020 at 19:21

    • Me viene bien tu comentario, porque había dejado de poner esos enlaces pensando que nadie los usaba. Mañana entonces actualizo. El único problema es que no sé cómo subir los gráficos. Pero puedo subir el resto.

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      rolandoastarita

      08/09/2020 at 19:45

    • Muchas gracias por la respuesta Rolando, y más aún por el rápido cumplimiento del pedido. En cuanto a la inserción de gráficos, eso algo que fácilmente puede hacer el lector, previa copia del documento en su unidad de drive. Un saludo.

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      luisgac

      10/09/2020 at 00:25

    • ya lo había leído. y pensaba en la profunda “desorientación” política que hay en gran parte de la izquierda vernácula.

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      yulius

      09/09/2020 at 16:46

  4. Disculpa Rolando no se si me falla la memoria pero creo recordar en una discusión que tuvo con un austriaco acerca del ciclo económico en Hayek usted convalido la idea de que la tasa de interés del periodo 1921-29 era baja (obviamente en el marxismo esto poco relevante para una crisis). Pero mas allá de eso siempre crei que ese argumento demuestra su falsedad por si solo. Primero a nadie le consta que las tasas de la década del 20 con patrón oro sean bajas (encima la fed actuaba mas como reflejo del mercado que otra cosa). Luego si suponemos que eran bajas eso nos induce pensar que la solución es una tasa de interés mas alta, pero esta “tasa de interés de equilibrio” es imposible de determinar (ademas de que según “el austriaco esta”, debería ser un fiel reflejo del mercado) entonces según mi interpretación, estarían violando sus propios principios al establecer una tasa coactiva mente mas alta que la que fija el mercado. Ademas su teoria del ciclo parece en la practica una falacia de afirmacion del consecuente, dicen: “la crisis estalla porque la tasa de interes era baja” pero si uno pregunta ¿ como sabes que era baja? “porque hubo crisis”

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    Marcos Somoza

    09/09/2020 at 13:23

    • No recuerdo haber dicho que la tasa de interés fue baja en los 1920. Aunque efectivamente, con precios estables la tasa de interés pareciera que se mantuvo relativamente estable y baja, por lo menos hasta 1927. Entre 1927 y 1929 aumentó, junto con la aceleración final de la inversión, hasta mediados de 1929. De todas formas creo necesario escribir una nota sobre la explicación del ciclo de Hayek (y los austriacos). Es cierto que la determinación por parte del Central de la supuesta “tasa de equilibrio” parece ir en contra de los propios principios que pregonan los austriacos. Al lado de eso, también vale la pena anotar que en buena medida en los 1920 la FED podía incidir de forma bastante relativa en las tasas de interés que se imponían en los mercados.

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      rolandoastarita

      10/09/2020 at 17:01

  5. Si el aumento no en la composición orgánica en tanto redunda en crecimiento de la productividad no puede generar presión bajista sobre la TG , a que se debía sus existencia hacia 1926? Era solo el prodromo de la saturación del mercado? En otras palabras, la LTDG no habría desempeñado ningún factor de largo plazo previamente existente.

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    AP

    09/09/2020 at 18:02

  6. La sobreproducción y la sobre capacidad productiva aparecieron con el capitalismo. Son fenómenos inmanentes del capitalismo. Independientemente de un período de salarios reales altos o deprimidos las crisis de sobreproducción y de sobre capacidad productiva siempre aparecerán. El libre mercado y la competencia contribuyen a esto; también la imposibilidad en el capitalismo de establecer un plan económico que domine la economía.

    La misma competencia de capitales lleva a la sobreproducción. Es como una poderosa marea que envuelve a todos los capitalistas y nadie se puede librar de ella, salvo que quiera desaparecer del mercado. Repetimos que esto puede ocurrir independientemente de si estamos en un período de salarios reales altos o deprimidos. La frenética competencia capitalista, por otra parte, genera también avances impresionantes en la tecnología y niveles más altos de productividad. Tal vez esto sea el núcleo duro del capitalismo que lo mantiene con vida. Lo malo de la competencia capitalista es que genera la concentración de la riqueza en pocas manos y condena a los dos tercios de la población mundial a vivir en condiciones indignas para un ser humano.

    En el socialismo del futuro no habrá competencia; en su lugar habrá conciencia económica de parte de los trabajadores. Una poderosa conciencia solidaria que se afianza más a medida que avanza el progreso económico y científico de esta nueva sociedad. La producción para el consumo nacional se distribuye equitativamente a los almacenes de los barrios para beneficio de los trabajadores y sus familias. El reto económico es aumentar la calidad y volumen de la producción.

    Prontamente los trabajadores llegan a comprender que si quieren productos de calidad y en cantidad suficiente en el almacén de su barrio, sólo lo lograrán si ellos mismos corresponden de la misma manera con su trabajo. En la nueva sociedad, la calidad y productividad de lo que produces será determinante en la calidad y productividad de todos aquellos bienes y servicios que consumes diariamente y que otros producen.

    En la nueva sociedad, una sobreproducción de algún producto podría dar lugar a una subproducción de otro. Pero eso no significaría una crisis económica de la sociedad; simplemente daría lugar a un mecanismo de ajuste en la planificación económica para que no vuelva a suceder. (No es malo soñar – Lenin)

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    Amauta

    11/09/2020 at 04:50

  7. Gracias por el comentario, y aprovecho para comentar que yo también uso el enlace para bajar notas, en mi caso no he bajado estas últimas pero si otras, como por ejemplo, las de cuba y la URSS, entre otras.

    Muchas gracias Rolando.

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    Roberto

    22/09/2020 at 19:46


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