Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Segunda respuesta a Andrés Piqueras

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En una nota anterior respondí a una crítica que me hizo Andrés Piqueras acerca del origen de las plusvalías extraordinarias y la noción, de Marx, de trabajo potenciado (véase aquí). Hace poco Piqueras me respondió con una extensa nota que se ha publicado en el sitio de Rebelión: “Sobre el valor, el trabajo potenciado y la caída tendencial de la tasa de ganancia (o el despeñadero capitalista)”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248819.

En esta nota respondo a esta intervención de Piqueras, centrando la atención en la noción de trabajo potenciado, tal como lo presenta Marx en el capítulo X del tomo 1 de El Capital. Esto es, no discuto otras cuestiones que introduce mi crítico, como la tendencia de la tasa de ganancia. Lo hago por dos razones. La primera, por una cuestión de espacio: si tuviera que aclarar todas las cuestiones en las que se mete Piqueras, y con las que disiento, debería escribir prácticamente un libro. La segunda, porque si discutimos todo al mismo tiempo, no hay manera de aclarar nada.

El capítulo X tomo 1 de El Capital

En su escrito Piqueras dice que una de sus tesis centrales es que “el trabajo potenciado es a la postre una plasmación técnica del trabajo cualificado, como ‘trabajo complejo’”. Y enseguida cita un pasaje clave, para esta polémica, del capítulo X del tomo 1 de El Capital, que reproduzco de la edición de Siglo XXI: “El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, en lapsos iguales genera valores superiores a los que produce el trabajo social medio del mismo tipo” (pp. 386-7).

A fin de que el lector tenga todos los elementos para sopesar las posiciones, en este apartado presento (una vez más) el razonamiento de Marx, a través del ejemplo contenido en El Capital. El mismo supone que “con la fuerza productiva dada” del trabajo, en una jornada laboral de 12 horas se producen 12 piezas de determinada mercancía. Supone que 1 hora de trabajo (socialmente necesario) genera un valor de 0,5 chelines. De manera que en 12 horas el valor generado es 6 chelines. En la cuenta de Marx, 0,5 chelines entran como capital constante en cada pieza, y 0,5 chelines es valor agregado. Marx no introduce en este ejemplo la amortización de la maquinaria, ni el capital variable, o la cuota de plusvalía. Es una forma de mostrar el problema en su pureza.

Luego supone que un capitalista innovador duplica la productividad: fabrica 24 piezas en 12 horas. Marx supone que el capital constante por pieza sigue siendo 0,5 chelines. Ahora, considerado el valor “individual” de la mercancía, el valor agregado se reparte en el doble de piezas. Esto significa que el valor agregado –siempre desde el punto de vista del “valor individual”- es 0,25 chelines. Pero aquí viene un pasaje crucial. Dice Marx: “El valor individual de esta mercancía se halla ahora por debajo de su valor social, esto es, cuesta menos tiempo de trabajo que la gran masa del mismo artículo producida en las condiciones sociales medias” (p. 385). Subrayo: el valor social es el determinado “por la gran masa” del producto producida “en las condiciones medias”. Por eso Marx dice que 1 chelín representa ese tiempo de trabajo socialmente necesario. Esto significa que no hace ningún promedio con el tiempo de trabajo empleado por la tecnología avanzada.

A continuación Marx dice que ese valor individual de la mercancía ahora es 0,75 chelines (lo presenta en peniques), o sea, el valor individual es un 25% menor al valor social de la mercancía, y agrega: “El valor real de una mercancía, sin embargo, no es su valor individual, sino su valor social, esto es, no se mide por el tiempo de trabajo que insume efectivamente al productor en cada caso individual, sino por el tiempo de trabajo requerido socialmente para su producción” (ibid., énfasis agregado). Entonces se abre la posibilidad de obtener una plusvalía extraordinaria: “si el capitalista que emplea el nuevo método vende su mercancía a su valor social de 1 chelín, la vende 3 peniques [esto es, 0,25 chelines] por encima de su valor individual y realiza así un valor extra de 3 peniques [0,25 chelines]” (p. 385). Así, dado que 0,5 chelines representan 1 hora de trabajo, el trabajador empleado por el capitalista innovador generó un valor extra de 12 horas en 12 horas de trabajo. En total, generó un valor de 24 horas, empleando 12 horas. El trabajo potenciado no disminuyó el precio al que se vende la mercancía, pero generó más valor que el trabajo que aplica la tecnología dominante, debido a que produjo más mercancías.

Presentado el tronco del argumento, Marx contempla la posibilidad de que, sin embargo, el capitalista innovador, que ha duplicado la producción, se vea obligado a ganar mercado, vendiendo por debajo del valor determinado socialmente. Escribe: “[El capitalista innovador] para vender el producto de una jornada laboral necesitará una demanda duplicada, o sea, un mercado doblemente grande” (ibid.). Supone que las condiciones permanecen sin cambio, y entonces el capitalista innovador vende las piezas de la mercancía “por encima de su valor individual… pero por debajo de su valor social”. Por ejemplo, las vende a 0,83 chelines (10 peniques). Ahora el valor de la mercancía es menor que el valor determinado “por la gran masa” de productores, pero al producir más cantidad, el innovador produjo más cantidad de valor (o sea, de plusvalor, porque no se supone que los salarios aumenten por ello). Y ese plusvalor extraordinario desaparece “no bien se generaliza el nuevo método de producción y se extingue, con ello, la diferencia entre el valor individual de la mercancía producida a más bajo costo y su valor social” (p. 387).

Subrayo dos cuestiones, ad notam de Piqueras: a) en ninguna parte Marx introduce el trabajo complejo. Es que se puede suponer que el trabajador que aplica una tecnología avanzada realiza un trabajo simple, como el que aplica la fuerza productiva media, y sin embargo, su trabajo es potenciado; b) en ninguna parte Marx supone que hay transferencia de valor desde los productores que aplican la fuerza productiva socialmente dominante, al que aplica la tecnología de avanzada.

Los argumentos de Piqueras

Piqueras y una “contradicción lógica” que no existe

En su escrito, Piqueras cita el siguiente pasaje de mi primera respuesta: “Siempre sostuve que si disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía, en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y disminuye el valor individual de la mercancía. Aunque en esto el trabajo potenciado –entendido en el sentido que Marx lo define en el capítulo 10 del tomo 1 de El Capital– solo cuenta en tanto dispara el proceso de generalización de la tecnología superior. Precisamente Marx lo considera “potenciado” porque genera más valor por unidad de tiempo que el trabajo socialmente necesario dominante [Énfasis añadido por mí]”.

A continuación escribe: “Primero [Astarita] dice que en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y cuatro líneas después sostiene que se genera más valor por unidad de tiempo”.

Es claro, por lo explicado en el apartado anterior, que la contradicción lógica que me atribuye Piqueras no existe. Cuando disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario, disminuye el valor de la mercancía. Y cuando el trabajo potenciado disminuye el valor de la mercancía individual, genera más valor porque produce más unidades por unidad de tiempo, que se venden a un precio superior a su valor “individual”.

Las “cancelaciones” de los tiempos de trabajo

Más adelante, Piqueras escribe: “los tiempos individuales de todos los productores de mercancías se cancelan contra un tiempo que podemos entender como promedio de todos ellos”.

La primera pregunta que me suscita esta afirmación es dónde Marx habla de “cancelación” de tiempos de trabajo, en referencia a la plusvalía extraordinaria y el trabajo potenciado. La respuesta es que en ningún lado. Marx explica la génesis de la plusvalía extraordinaria sin mentar siquiera cancelación alguna de trabajos. Piqueras ha dicho que lo suyo es una “interpretación” de la teoría de Marx. ¿Cómo “interpreta” entonces esta ausencia de “cancelaciones de tiempos individuales”?

Pero en segundo término, ¿qué quiere decir  Piqueras con que “se cancelan” los tiempos de trabajo? Supongamos que en una rama 10 productores emplean 10 horas de trabajo (es el socialmente necesario) para producir una mercancía A. Supongamos ahora que un 11º productor emplea 100 horas de trabajo para producir esa misma mercancía. ¿Qué quiere decir que estas 100 horas “se cancelan” contra las 100 horas empleadas por los otros productores? Es claro que la afirmación no tiene sentido, a no ser que Piqueras crea que esas 100 horas se promedian con las otras 100 horas empleadas por los 10 productores restantes. Pero esto equivale al absurdo de pensar que por el hecho de tardar más tiempo que el empleado “por la “gran masa” en condiciones sociales medias se genera más valor. Absurdo que sostiene Piqueras, al decir que los valores se determinan “por promedios” (véase más abajo).

Por supuesto, otra cosa es afirmar que establecidas las 10 horas de trabajo socialmente necesario, las mismas existen en tanto promedio: algunas veces, o algunos productores, emplean minutos más o minutos menos, de manera que los más y los menos se cancelan. Pero esto es muy distinto a sostener que cualesquiera sean los tiempos de trabajo, estos entran en la determinación de algún promedio, como sugiere la “cancelación”.

El trabajo cualificado, o complejo

En seguida Piquera dice que puede responder “a la duda antes planteada”, sobre que “el trabajo cualificado se objetiva para mismas unidades de tiempo en valores proporcionalmente mayores”. Sin embargo, el trabajo cualificado no entra en absoluto en la explicación de Marx de la plusvalía extraordinaria. ¿Para qué lo mete Piqueras? Pero además, cabe preguntarse por qué el trabajo que aplica una tecnología superior debería ser más cualificado que el trabajo que aplica la tecnología inferior. No hay razón para suponerlo. Y el trabajo complejo que pudo haberse aplicado en etapas anteriores de la producción de medios de producción, no puede explicar la generación de plusvalías en un estadio inferior de la producción (a no ser que se crea en algo similar a la “productividad del capital”).

El trabajo potenciado y el valor de la mercancía

Escribe Piqueras: “hoy lo más normal es que el trabajo potenciado no otorgue más valor final a la mercancía, sino más mercancías por unidad de tiempo, esto es, aumente la productividad. Si lo que se quiere decir es que en este caso al aumentar la productividad tenemos más producción (más mercancías en la misma unidad de tiempo) y por tanto el valor total aumenta, es falso como tal enunciado, dado que ahora cada mercancía producida en el mismo tiempo sale con menos valor. Sólo es cierto si consideramos que la productividad aumenta la escala o amplitud de la producción total de la economía”.

Ya hemos tratado esta cuestión, al presentar el argumento de Marx del capítulo X: el trabajo potenciado disminuye el valor de la mercancía individual, pero genera más valor porque produce más unidades por unidad de tiempo, que se venden a un precio superior a su valor “individual”. El argumento de Piqueras no se sostiene.

TTSN, “promedios” y “transferencias”

Después de haber tratado extensamente acerca de la incidencia de la máquina en el valor y el plusvalor, Piqueras vuelve al tema de dónde surge la plusvalía extraordinaria. Escribe: “Astarita defiende que para realizar una ganancia extraordinaria no hay que recurrir a la transferencia de valor. (…)`Y yo concuerdo con Astarita casi siempre. Pero ese “casi siempre” quiere decir precisamente que no sé si lo entendemos de la misma manera. Antes de seguir, por eso, es necesario precisar una cuestión importante. Marx no dejó claro si el tiempo socialmente necesario lo determina el desarrollo tecnológico promedio o la tecnología más avanzada…”.

La realidad es que, contra lo que dice Piqueras, cuando explica la plusvalía extraordinaria, Marx sí precisa qué determina el tiempo de trabajo socialmente necesario: “la gran masa del mismo artículo producida en las condiciones sociales medias”. Y si el tiempo de trabajo socialmente necesario lo determinara la tecnología avanzada, el precio del producto sería de 0,5 chelines, de manera que el capitalista adelantado no tendría plusvalía extraordinaria alguna, y el resto de los capitalistas ni siquiera podría cubrir la compra de la fuerza de trabajo. Pero además, la tecnología avanzada no se “promedia” con la tecnología más atrasada. El capitalista innovador aplica la tecnología avanzada de conjunto, para abaratar el producto.

A continuación, Piqueras escribe: “Si hablamos de promedio, la tecnología punta puede estar absorbiendo valor de quienes están en el promedio antes de que la alcancen”.

Pero, ¿qué quiere decir que “la tecnología de punta absorbe valor” de quienes están en el promedio? ¿Cómo es que una “tecnología” absorbe valor? Y en seguida, afirma Piqueras:

“… aquellos productores que están por debajo del tiempo medio socialmente necesario no generan más valor por emplear más tiempo, porque el valor lo determina el promedio. Lo que ellos hacen no es transferir valor, sino tiempo de trabajo (el que esos productores tardan en producir por encima del tiempo medio), que hace que parte de la plusvalía que obtienen de sus trabajadores/as no se traduzca en ganancia, al cancelar en el mercado parte de ese trabajo excedente en favor de los capitales promedio y más avanzados [además, los capitales atrasados tienden así a perder cuota de mercado (se ven obligados a vender mercancías que no incorporan tanta materialización de cualificación punta –lo que podríamos indicar de cara al público como “valor añadido”- frente a las que sí)]”.

En primer lugar, ¿para qué mete aquí Piqueras a los productores que están por debajo del tiempo de trabajo socialmente necesario? Marx explica la plusvalía extraordinaria sin apelar a estos productores. ¿Por qué Piqueras no le explica al lector por qué Marx no introduce a estos productores? No lo hace porque es consciente de que necesita a esos productores para introducir, por algún lado, la tesis de la “transferencia”.

En segundo lugar, da por hecho que el valor lo determina “el promedio” de tiempo de trabajo. Esto es, la tesis de Hernández Solorza y Alan Deytha. Pero si hay “promedio”, hay “transferencia”. Sin embargo, Piqueras acaba de decir que no hay transferencia. ¿Cómo se entiende este embrollo? Pero además, hemos visto que Marx, cuando explica la plusvalía extraordinaria, no apela a ningún “promedio”: el tiempo de trabajo socialmente necesario no surge por “promedio” entre el trabajo con la tecnología avanzada y la tecnología dominante. Es esta última la que determina el tiempo de trabajo socialmente necesario. Marx es explícito sobre esto, pero Piqueras oculta este dato.

En tercer término, ¿cómo quiere Piqueras que las empresas con tecnología atrasada transfieran tiempos de trabajo? ¿Hacen paquetes de tiempo de trabajo y se los envían? O bien las empresas se traspasan trabajadores (sería una manera de transferir trabajo), o bien transfieren valores. Pero es un absurdo decir que se transfieren “tiempos (nada menos) de trabajo”.

Por lo tanto, tampoco tiene sentido decir que los países atrasados transfieren trabajo a los adelantados, como sostiene Piqueras. Lo que ocurre es que las empresas de los países atrasados emplean más tiempo de trabajo para generar el mismo valor que se genera en una unidad de tiempo de trabajo en las empresas de los países adelantados. Lo cual puede muy bien explicar por qué las diferencias en el desarrollo de las fuerzas productivas pueden estar acentuándose. Pero, repito, esto no tiene nada que ver con imposibles “transferencias” de tiempos de trabajo.

En cuarto lugar, ¿qué quiere decir Piqueras con que los capitales que emplean la tecnología más atrasada “cancelan en el mercado parte de ese trabajo excedente en favor de los capitales promedio y más avanzados” ¿Qué sentido tiene esto? “Cancelar” significa dejar sin efecto. ¿Cómo es que un capital atrasado puede “dejar sin efecto” parte del trabajo, a favor de otros capitales de tecnología superior? Si el capital atrasado empleó 12 horas en producir un bien cuyo valor social es 10 horas de trabajo, simplemente creó 10 horas de valor empleando 12 horas de trabajo. No hay manera de que “cancele” esas 2 horas de trabajo a favor de nadie.

Piqueras “resuelve” el problema que le presenté

En la nota anterior presenté el siguiente problema:

“Supongamos 10 ramas productivas, cada una con 10 productores, que producen los bienes A, B, C… J, en 10 horas de trabajo cada uno. Los bienes se intercambian en relación 1:1 (podemos decir también que su valor se expresa en $100). Supongamos ahora que en la rama A un productor reduce el tiempo de trabajo en 2 horas, o sea, produce el bien A en 8 horas (por ejemplo, porque produce con una tecnología superior). El resto de los productores siguen empleando 10 horas y vendiendo A en $100. El productor adelantado, decide vender A en $100. O sea, trabaja 8 horas y obtiene el equivalente a 10 horas de valor (trabajo socialmente necesario, objetivado). Aquí no hay posibilidad de transferencia de valor de ninguna otra rama. ¿Cómo se explica que 8 horas de trabajo individual equivalgan a 10 horas de valor (de nuevo, trabajo socialmente necesario, objetivado)? La explicación de Marx es clara: cada una de esas 8 horas de trabajo genera más valor que la hora de trabajo que aplica la tecnología imperante”.

Piqueras responde que hay dos formas:

“1) Si se trata de una mercancía que ha sido producida en 2 horas menos, y consideráramos que el valor lo determina el tiempo medio en esa rama, al haber un productor que ahora la fabrica en 8 horas, el tiempo medio ya no serán 10 horas, sino 9,8 (9 productores a 10 horas + 1 productor a 8); luego, podría considerarse que el resto de los productores le han transferido 0,2 unidades de valor al productor potenciado, lo que a la postre se traduce en que éste obtiene no sólo mayor plusvalía propia, sino que puede apropiarse de una parte de la plusvalía de los demás.

2) Si consideramos que el tiempo socialmente necesario lo marca el capital puntero, tendremos que responder que no hay transferencia de valor sino sólo de plustrabajo, que indica que la cantidad de plusvalía que aquél puede transformar en ganancia es mayor (de nuevo, a costa de la menor conversión de plusvalía en ganancia de los demás)”.

Primera cuestión: Piqueras establece solo dos posibilidades, o el valor lo determina el promedio, o el valor lo determina el capital puntero. ¿Y el criterio que aplica Marx en el capítulo X? Pues ni lo menciona.

Segundo: Piqueras había dicho que estaba en contra de la tesis “transferencia de valor”, pero aquí resuelve el problemita con transferencia de valor.

Tercero: Examinemos ahora la solución “matemática” de Piqueras. Hay 9 productores que producen la mercancía en 10 horas, y 1 que la produce en 8 horas. Piqueras saca el valor por promedio, y establece entonces que el valor individual de la mercancía equivale a 9,8 horas. O sea, el precio (expresión del tiempo de trabajo promediado por Piqueras) es $98. De manera que los productores deciden vender todos a $98. ¿Por qué? ¿Quién los obliga a vender a $98, si el 10º productor no inició ninguna guerra de precios? Pues nadie, simplemente están tratando de satisfacer las necesidades “teóricas” de un marxista partidario de las “transferencias de valor”. Pues bien, venden todos a $98. ¿Se ha transferido por ello valor desde los 9 productores al 10º? En absoluto. No hay transferencia alguna. Simplemente todos han realizado menos valor.

Cuarto: subrayamos el método del “promedio”, ya que está en la base de la absurda tesis de que cuanto más tarde alguien en producir una mercancía, más valor puede crear. Así, en el caso anterior Piqueras “promedió” para solucionar el problema que le presenté. Pues bien, si ahora aparece un 12º trabajador, que emplea 100 horas en producir la mercancía, también debería calcular el valor por “promedio”. ¿Cuánto daría? Pues nada menos que 16,5 horas de valor. Esto es, el productor lento dio lugar a la creación de un generoso valor para todos. Pregunto: ¿no se puede parar con estos disparates? Los he señalado una y otra vez (ver aquí), y el asunto no cambia.

Quinto: supongamos, en aras de la argumentación, que, como la posibilidad que sugiere Piqueras, el tiempo de trabajo socialmente necesario pasa a ser el determinado por la tecnología de punta, 8 horas de trabajo en nuestro ejemplo. Todos los productores venden entonces a $80. Los que emplearon 10 horas de trabajo, obtuvieron 8 horas de valor objetivado (por eso a Marx ni se le ocurre explicar las plusvalías extraordinarias diciendo que el tiempo de trabajo socialmente necesario lo determina la industria más avanzada). En cualquier caso, ¿en dónde está la transferencia de “plustrabajo” de la que habla Piqueras? Respuesta: en ningún lado.

Más en general, es imposible que haya transferencias de valor intra-rama. Es que para que exista transferencia de valor (trabajo objetivado) debe existir intercambio de los productos. Si A produjo X en 10 horas, y lo intercambia por Y que produjo B en 9 horas, habrá una transferencia de valor de A hacia B. Pero esto no se puede aplicar a las empresas al interior de una rama.

Por último, queda entonces por resolver el problema planteado: los 10 productores de nuestro ejemplo, sin prestar atención a los Piqueras de turno, venden el producto a $100 (según el supuesto de Marx). De manera que el 10º productor consiguió realizar un valor de 10 horas, en 8 horas de trabajo.

Para concluir

Vuelve a llamarme la atención la resistencia que despierta la noción de Marx de trabajo potenciado. Y desde hace ya un tiempo pienso que en esta resistencia subyacen razones ideológicas y políticas. En una nota anterior (aquí), refiriéndome al hecho de que el enfoque de Marx cuestiona “verdades establecidas” en el nacional-marxismo, escribí:

“Como era de esperar, la sumatoria de “intercambio desigual” y “renta explicada por monopolio” da como resultado un extendido lobby de marxistas que se resisten a aceptar la noción de trabajo potenciado (o despotenciado). Frente a esto, a esta altura estoy convencido de que en este rechazo subyace una razón política e ideológica. Es que los críticos de la idea de trabajo potenciado se dan cuenta de que si aceptan la tesis de Marx estarían obligados a poner en el primer plano la explotación de clase, y no la supuesta explotación de países. Pero de esta manera no habría espacio para coquetear con el nacionalismo progre-izquierdista, con el que tantos se sienten a gusto. De la misma manera, aceptar la tesis de Marx de que la renta surge del precio de producción, los obligaría a separarse de la vulgata populista que dice que “la burguesía industrial es explotada por la oligarquía terrateniente”.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como: Segunda respuesta a Andrés Piqueras  

Written by rolandoastarita

14/11/2018 a 17:08

17 comentarios

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  1. Rolando en el 7º párrafo dice “(…)y entonces el capitalista innovador vende las piezas de la mercancía “por encima de su valor individual… pero por encima de su valor social”” creo que debería decir “pero por debajo de su valor social”.

    Es para sacarse los ojos ese trabajo de piqueras, por ejemplo cuando afirma que el capital se mantiene en la actualidad gracias al capital ficticio y dinero magia (?) que no tiene valor pero puede comprar cosas con valor (?????).

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    Sergio

    15/11/2018 at 10:03

    • Gracias por la corrección. Coincido en que todo el trabajo es muy malo. Por eso me limito al tema de trabajo potenciado y plusvalía extraordinaria. Si quisiera tratar todo lo que encuentro erróneo en este texto de Piqueras, debería escribir un libro.

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      rolandoastarita

      15/11/2018 at 10:44

  2. «De la misma manera, aceptar la tesis de Marx de que la renta surge del precio de producción, los obligaría a separarse de la vulgata populista que dice que “la burguesía industrial es explotada por la oligarquía terrateniente”» -> No, la vulgata dice exactamente lo contrario: la oligarquía terrateniente es explotada por la burguesía industrial. Por ejemplo un amigo (je, je) de la casa, Eduardo Sartelli.

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    José Mercado

    15/11/2018 at 10:49

  3. Fe de erratas del comentario anterior. Reconozco que pasé por alto el adjetivo “populista” pero aún así esa escuela existe. Además del mencionado, están los “neoliberales” que pregonan destruir a la industria “prebendaria” volver a las “vaquitas”. El caso del candidato a presidente en gateras Espert es paradigmático.

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    José Mercado

    15/11/2018 at 10:58

  4. Magnífica entrada, profesor Astarita. Sólo quisiera señalar que he detectado una posible errata en la redacción; una frase quedó inconclusa en el tercer párrafo del subepígrafe ‘Las “cancelaciones” de los tiempos de trabajo’, donde se dice:

    ‘Pero esto equivale al absurdo de pensar que por el hecho de tardar más tiempo que el empleado por la “gran masa” en condiciones sociales medias. Absurdo que sostiene Piqueras, al decir que los valores se determinan “por promedios”’.

    No se concluye el argumento iniciado; aunque por el contexto se colige (y más adelante se recupera y ahonda en la idea) que el absurdo, sostenida por Piqueras, estriba en considerar que los tiempos individuales de cada unidad productiva se nivelan recíprocamente, se balancean mediante la obtención de un promedio de todos ellos.

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    FormerlyKnownAsArebolas

    16/11/2018 at 06:46

    • Gracias por la corrección. Efectivamente, debe decir: “…en condiciones sociales medias, SE GENERA MÁS VALOR”. Es increíble, a veces ocurre que leo y releo algo y sigo sin ver el error, que debería ser evidente. Gracias de nuevo.

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      rolandoastarita

      16/11/2018 at 11:07

    • Profesor Astarita
      Leyendo su aclaración:
      Usted dice “…en condiciones sociales medias, SE GENERA MÁS VALOR”. Pero es que SOLO en las condiciones sociales medias es que se produce valor ¿no?, SOLO el tiempo de trabajo socialmente necesario (las condiciones medias) crean dinero y valor, según Marx, ningún otro tiempo crea valor. Al menos eso tenía entendido hasta hoy. No se si sería correcto decir que crea MÁS valor. Y desde luego le he entendido lo que usted ha querido decir, pero quería saber si es que las condiciones sociales que no llegan a ser medias son capaces de generar valor o al menos poco valor.
      Saludos desde España

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      Diosdado Rojas Ferro

      19/11/2018 at 16:18

    • La empresa que opera con una tecnología inferior a la media no es que no genere valor, sino que genera menos valor que las empresas modales. Y la empresa que trabaja con tecnología superior a la media, genera más valor que las empresas modales.

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      rolandoastarita

      19/11/2018 at 16:53

  5. Piqueras procede por sucesivos ajustes ad-hoc de su tesis inicial de descrédito del trabajo potenciado,sacrificando el rigor teórico al imperativo politico práctico de preservar a toda costa alianzas interclasistas entre trabajadores y patronos de países periféricos contra coaliciones simétricas en los países centrales.Y estas desastrosas políticas se defienden por motivos contrapuestis a la verdad y el conocimiento objetivo,tales como el bienestar psicológico de compartir rigidos dogmas ultrasectarios que refuerzan la cohesión de algún grupusculo enajenado de la realidad y condenado a la mayor impotencia.Si la transferencia de valor no funciona para criticar el trabajo potenciado, se sale del paso frente a las objeciones por un giro aún mas delirante de la hipótesis, ahora habrá transferencia de tiempos de trabajo de las empresas atrasadas a las adelantadas en la misma rama,aunque esten radicadas en paises periféricos y centrales,respectivamente.Pero en ninguno de los casos se explicita un mecanismo material concreto que muestre el modo efectivo en que la transferencia tiene lugar.Es una pura accion magica a distancia,una desrealizacion del valor o del tiempo,que se “teletransporta” de un lugar en una empresa a otro lugar en otra.Y aunque podría concebirse una transferencia de valor por intercambio de productos de distinto valor entre ramas distintas(pero no puede pasar tal transferencia intrarama),no hay modo imaginable de operacionalizar la transferencia de valor.Son pseudo- conceptos,sin significado objetivo, flatus vocis o trucos retóricos para simular un debate serio inexistente y aturdir y engañar a la claque tribal e indocumentada de turno.Los militantes serios no caen en estas trampas. Los razonamientos falsarios de Piqueras no siguen un impulso teórico sistemático, no incrementan el progreso cognoscitivo con nuevos descubrimientos independientes de lo ya sabido en las objeciones,son un injerto fraudulento e incongruente con el resto de la teoria,recuerdan a la teorua medieval del flogisto,la sustancia invisible que se suponia fugada de los cuetpis al entar en combustion.Al comprobarse empiricamente que el peso de las cenizas era mayor que el inicial,antes de arder se dalvo la gipotedis con el giro giperdelirsnte de ateibuirle un peso negativo,sin que hubiera en absoluto u mecanismo fisico material que lo explicara,solo la razón puramente formal algebraica de que al restar de algo una magnitud negativa,el resultado equivale(pero sólo matemáticamente, no en términos fisicos)a una suma positiva.Si digo que A explica B,pero no indico ningun mecanismo efectivo concreto por el que se muestre cómo A genera B,entonces la hipotesis explicativa es nula.Igual la hipótesis de transferencia no explica nada de cómo el trabajo potenciado aparenta generar mas valor por unidad de tiempo que el trabajo segun la tecnología dominante.No lo explica porque aqui la esencia real coincide con la apariencia. Piqueras sacrifica la teoria para salbar una politica nefasta,al final ni tendrá teoria ni politica,como acusaba Churchill a los.apaciguadores de Hitler en Munich,incurris en deshonor,les.decia,para salvar la Paz,pero al final tendréis el deshonor y también la guerra.No extraña nada que el estado catatónico de la izquierda española conceda gran predicamento a semejante personaje.

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    Enrique José

    16/11/2018 at 19:54

    • Enrique José: Es el primer comentario que hago en este blog al que sigo hace años y es para felicitarte por la lucidez, sobre todo por el primer párrafo, que desnuda el origen social de las posiciones políticas y teóricas de esa gente. Solo una objeción: lo hiciste demasiado largo, todo está en el primer párrafo, y recordarte que existe el punto y aparte y que hay errores de tipeo. Por lo demás coincido plenamente y te felicito por la claridad expositiva.

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      Pedro

      17/11/2018 at 11:02

  6. Mis disculpas por las erratas, pero estos días no dispongo de ordenador y mandé el mensaje desde el móvil, además escrito deprisa y de un tirón, lo que explica la ausencia de parrafos separados. Ya sé que así la lectura se hace algo ardua.Aprovecho para corregir algunas cosas.Donde digo,cuando comparo las transferencias de valor y tiempo,”no hay modo imaginable de operacionalizar la transferencia de valor “debería haber escrito,por supuesto,”transferencia de tiempo individual de trabajo”.

    También reescribo el texto que concentra la mayor parte de las erratas, que dificultan la comprensión :”flogisto,la sustancia invisible que se suponía fugada de los cuerpos al entrar en combustión. Al comprobarse empiricamente que el peso de las cenizas era mayor que el inicial,antes de arder,se salvó la hipótesis con el giro hiperdelirante de atribuirle(al flogisto) un peso negativo”.

    Para acabar,insisto en que,por mucha benevolencia hermenéutica que pongamos al leer el texto de Piqueras, no se consigue enmendar sus galimatias ininteligibles, que distorsionan y retuercen los conceptos marxistas hasta volverlos pingajos irrisorios.Por ejemplo,notemos que los tiempos individuales de trabajo que se transfieren de las empresas atrasadas a las más productivas,cuando el TTSN es fijado unilateralmente por la tecnología punta(en uno de los supuestos que Piqueras considera),como no cuentan.como valor objetivo social(son la parte del tiempo efectivo de produccion que exceden del tiempo medio),pues no transfieren valor,pero a la vez, tienen el mismo efecto de la inyección de valor extra en las empresas mas eficientes,ya que éstas realizan y se apropian en forma de ganancia monetaria de una mayor magnitud de plusvalia,a costa de una menor conversion de plusvalia en ganancia por parte de las empresas atrasadas. Simplemente, no hay por dónde coger tantos despropósitos.

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    Enrique José

    17/11/2018 at 23:01

  7. Estimado profesor
    Mi interés en el tema no es académico (yo no lo soy, sino político por las implicaciones que puede tener), de ahí que el debate entre economistas marxistas sobre quien gana o quien pierde, quien tiene la razón o no, no centra ni centrará nunca mi interés, yo particularmente aplaudo el trabajo (la mayor parte de las veces gratis) que hacen al respecto.
    Cuáles son mis dudas:
    1. ¿Hay transferencia o no de valor en el mundo contemporáneo? Desde mi apreciación empírica del tema parece ser que sí, porque siguen habiendo países ricos y pobres, y lo más importante, con raras excepciones, la situación y posición de los distintos países es imposible de salvarla. Sí hubiese transferencia cómo se da ésta, cuál es su opinión estimado profesor.
    2. ¿Se produce o no más valor en el capitalismo contemporáneo? Sí se produjese más valor estaríamos ante un capitalismo aún “saludable” el cual podrá atenuar (nunca solucionar) sus contradicciones (dado que la apropiación de la producción del mismo es el fin último de ese sistema) y, sí se produjese menos o el mismo estuviese estancado el sistema está en crisis sistémica (esto daría paso a otro sistema, mejor o peor que el capitalismo, pero en todo caso otro sistema). De la respuesta a esta pregunta depende la estrategia y táctica a seguir en la lucha contra el capitalismo. La importancia y actualidad de la valoración que realicen los marxistas (no yo que conozco poco del asunto) sobre este tema radican en que, como afirma Marx, “(en una etapa de)…prosperidad general, en que las fuerzas productivas de la sociedad burguesa se desenvuelven todo lo exuberantemente que pueden, no puede ni hablarse de una verdadera revolución. Semejante revolución solo puede darse en aquellos períodos en que estos dos factores, las modernas fuerzas productivas y las formas burguesas de producción incurren en mutua contradicción”.
    De esta afirmación se desprende que, si el capitalismo, a través del desarrollo científico tecnológico, nuevos mercados y fuentes de expansión, ha encontrado la forma de abrir una nueva fase prolongada de crecimiento expansivo de la economía mundial, sin necesidad de atravesar por una nueva crisis o de recurrir a una nueva devastadora guerra, la izquierda y los movimientos populares se verán obligados a atemperar su estrategia y su táctica a esa realidad, no solo mediante la elaboración de un programa mínimo para el corto y mediano plazo, sino también con una proyección de mucho más largo alcance; mientras si el caso fuese lo contrario estarían creándose las bases para una nueva etapa de revoluciones.
    Ojalá tenga suerte de conocer su valoración, aunque sea empírica y aproximativa sobre estas dos cuestiones.
    Gracias y tenga un buen día

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    Nilda

    19/11/2018 at 15:22

    • Son muchas cosas, no puedo responder todo en un comentario.

      1) Hay transferencia de valor entre ramas. Es la manera en que se forma una tasa media de ganancia (o tiende a formarse). Por fuera de esto, hay que examinar los casos específicos. Por ejemplo, en el modelo de intercambio desigual de Emmanuel es coherente hablar de transferencia de valor (aunque pienso que hoy no es el caso más general).

      2) Acerca de si se produce más valor que en el siglo XIX, o que hace 50 años: pienso que todo indica que sí, que se produce más valor. Básicamente por la forma en que se han extendido los mercados y el modo de producción capitalista.

      3) La extensión del modo de producción capitalista no es sinónimo de atenuación de sus contradicciones. Al contrario, las contradicciones de la mercancía se despliegan; lo mismo ocurre con la contradicción entre el capital y el trabajo. Una manifestación de estas contradicciones son las crisis de acumulación en las que periódicamente cae el capitalismo (por caso, 2007-09 y otras en japón, sur de Europa -Grecia, España- etc.).

      4) No hay que asociar mecánicamente crisis capitalista y agudización de la lucha de clases, o radicalización hacia la izquierda. Ejemplo: la larga crisis japonesa (desde 1992 la economía está semi-estancada) no dio lugar a ninguna radicalización hacia la izquierda. Pero incluso hay casos en que las crisis dan como resultado el fortalecimiento de partidos y movimientos de derecha. Ejemplo reciente, crisis de Brasil y Bolsonaro. O a la derechización de partidos que en principio se presentaban como de izquierda, caso Syriza de Grecia.

      5) Desde hace mucho tiempo sostengo que el marxismo debería tener un programa máximo y otro mínimo, como hacían los viejos partidos socialistas, orientados por Engels, luego por dirigentes como Rosa Luxemburgo o Lenin. Sobre este punto el trotskismo introdujo una gran confusión, al sostener que en esta época -que caracterizan como de estancamiento crónico del capitalismo desde 1914, y ascenso revolucionario de las masas) ya no tiene cabida esa división entre programa máximo y mínimo. He discutido esto en muchos lados, no puedo repetirlo aquí.

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      rolandoastarita

      19/11/2018 at 16:50

  8. Rolando, ¿qué opinas de la gama de autores que presenta Piqueras (Kurz, Jappe)?

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    Walter

    19/11/2018 at 17:11

    • A Jappe no lo conozco. Kurz es sraffiano. Sostiene que la teoría del valor trabajo no es necesaria para establecer precios de producción y una variable distributiva (salarios o tasa de ganancia). Sobre lo que pienso del planteo sraffiano, aquí, aquí, aquí, aquí.

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      rolandoastarita

      19/11/2018 at 17:25

    • Aproposito de la pregunta que piensa de la teoria del sujeto de Postone, que el sujeto ahora ya no es el proletario sino el capital?

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      cecilia

      19/11/2018 at 18:40

  9. No simpatizo mucho con Jappe,Postone o Kurz.La argumentación de éste puede resumirse así:el Capital se ha convertido en el único Sujeto colectivo real y se ha enseñoreado por completo de nuestra sociedad, subsumiendo bajo su movimiento automático, homogéneo y abstracto toda la pluralidad cualitativa dispersa de trabajos concretos y formas de vida.

    Las cuestiones de justicia distributiva, desigualdad de poder, explotación y lucha de clases son irrelevantes,porque los empresarios en tanto personificación del capital constante,y los trabajadores, personificaciones del capital variable,son ambos por igual funcionarios o delegados del Sujeto Global Unico,valor en proceso incesante de valorizacion y autoexpansion.Si los trabajadores expropiasen los medios de producción para controlar integramente la inversión social,no habria ninguna liberacion ni cambio real,sólo una simple sustitucion del administrador del Amo,que prolongaría el Imperio total universal del Tiempo de Trabajo Abstracto y el Valor sobre la vida concreta de los valores de uso,un capitalismo de Estado sin capitalistas donde la burguesia privada se cambiaría en burocracia estatal,incluso subordinandose ésta al Poder Popular,como agente fiduciario suyo,siendo el Pueblo el Principal.Pero eso ni importaría, porque mientras el Valor rija la Producción, el Pueblo es a su vez mero agente sometido al Sujeto Automatico del Capital.

    La Revolución sólo la puede hacer el Capital mismo,tras alcanzar su máxima expansion y autodestruirse por su contradiccion interna fundamental entre su Fin constitutivo y los medios empleados para perseguirlo.

    El único objetivo que cuenta es el impulso autotelico hacia la consolidación indefinidamente recurrente de su propia reproduccion ampliada, cual curva matemática de tipo fractal.Sólo crece por crecer,para seguir haciéndolo sin limites.Pero sin embargo los limites emergen por los medios de la autoexpansion, el crecimiento continuo de la productividad a causa de la presión competitiva entre capitales individuales que va introduciendo sin cesar tecnologias innovadoras.

    Las tecnologias superiores supramodales expelen mayor cantidad de producto por unidad de tiempo,aumentan la escala de la producción y al repartirse la masa global de valor entre más unidades de producto,baja su contenido individual de valor.En el limite la subida continua de productividad abierta por la Revolución Microelectrónica, va agotando el contenido de valor de cada producto,es decir el contenido de trabajo vivo, que se vuelve cada vez más superfluo y obsoleto.Y como es la única fuente de valor,es el carácter mismo de mercancía del producto lo que se va minando,tendencialmente tenemos una producción crecientemente desvalorizada como masa global absoluta,aunque provisionalmente haya la contratendencia de subir la tasa de plusvalia por el abaratamiento tecnológico de los bienes salariales,que aumentan el plusvalor relativo,la fracción apropiada del valor agregado. Pero es inminente el agotamiento y neutralizacion
    de la contratendencia por el progreso de la desvalorización general.En efecto hay expropiación de una fraccion creciente del valor agregado,pero su monto global es cada vez menor,una fracción creciente de un magnitud menguante lleva en el limite a una apropiación total de una nada.

    Las mercancias se desvalorizan poniendo fuera de juego la produccion capitalista, radicalizando la competencia,el desempleo y la caída de la demanda,que no puede seguir ya los progresos de la productividad.El subconsumo es la manifestacion superficial aparente de las contradicciones profundas de la acumulacion.Los productos del trabajo van emergiendo como cosas tecnico-materiales,útiles y sin valor.

    Así el Capital está a punto de alcanzar su limite historicio absoluto que ya no podrá sobrepasar, compensando la desvalorizacion y obsolescencia laboral con el crecimiento del plusvalor relativo,ni con la innovacion de productos y mercados,ni con la expansion geográfica de capitales ni con la desviación de la plétora de capital productivo ocioso hacia la inversión en el mercado secundario de titulos,acciones,bonos, derivados…

    Estamos aquí ante otra versión de la teoria del derrumbe,donde la conciencia obrera y la lucha de clases sobran,una utopia desmovilizadora que transfiere las responsabilidades del cambio historico a una figura hegeliana,metafisico-teologica de Espíritu Absoluto suprahumano, que obra cual astucia oculta de la Razón usando a las clases y los individuos como títeres insustanciales.

    El Sujeto Automático del Capital, Dios omnipotente de nuestro Mundo,tras arrasarlo y dominarlo todo,pues simplemente se suicida, desgarrado por su contradiccion llevada al limite,y nos deja preparado, entre los escombros de su caída, el patrimonio cientifico-tecnico intacto de las fuerzas productivas acumuladas a lo largo de su historia, que ahora, desembridadas por la retirada espontanea del corsé de las relaciones capitalistas de producción,serán fuente segura de la abundancia y la felicidad.

    Hay apariencia de marxismo por emplear conceptos marxianos pero distorsionados al embutirlos en el marco de una narracion mítica, en un Drama cosmico-teologico de Paraíso, Pecado y Redencion final,movido por fuerzas suprahumanas que no controlamos, y que,nos usan y nos tiran a su gusto.

    Toda la problematica institucional del socialismo y los diseños concretos para hacer funcionar una planificacion global posmercantil,las organizaciones,el compromiso, la educación en la lucha de clases, todo eso es tan obsoleto y superfluo como el trabajo,el Dios esclavizador mutara en liberador sin que movamos un dedo.

    Estos barroquismos intelectuales son tipicos de la gauche divine,una pequeña burguesia letrateniente universitaria, con predilección por la Teoria como placer estético, marca clasista de excelencia cultural y signo de distinción. Huyen en cambio de la Teoria como patrimonio común de masas y programa eficaz de acción colectiva.

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    Enrique José

    22/11/2018 at 03:23


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