Posts Tagged ‘Marxismo’
Argumento sencillo sobre la explotación

En tiempos en que mucha gente (incluidos intelectuales de izquierda y dirigentes sindicales) se empeña en “dar las gracias” al gobierno por tal o cual concesión, y en que otra mucha gente nos llena de promesas electorales, es conveniente subrayar que la sociedad capitalista es una sociedad asentada en la explotación. Esto significa, entre otras cosas, que lo que reciben los trabajadores como salario no es más que una parte del producido por ellos mismos. Por supuesto, ésta es una idea intragable para los defensores del orden existente. Es que si existe explotación, los explotados no tienen nada que agradecer, ya que siempre están recibiendo una pequeña parte de lo que generan. Y si esta idea se generalizara, los trabajadores terminarían considerando a sus gobernantes y a los políticos del sistema, no como almas caritativas preocupadas por el bienestar del pueblo, sino como lo que son, defensores del orden social explotador. De ahí el empeño de los ideólogos del sistema en negar validez a la teoría marxista. A fin de aportar elementos al debate, reproduzco (con ligeras modificaciones) una nota que escribí en noviembre de 2008. Es una argumentación sencilla a favor de la tesis que dice que en la sociedad capitalista el trabajo asalariado es explotado. Fue presentada por Marx (en El Capital) y aquí me limito a exponerla con cierto detalle, y a establecer sus conexiones con la llamada superestructura, así como sus consecuencias para lo que usualmente se enseña en economía. El argumento no sólo es lógico, sino también histórico.
Tendencia decreciente de la ganancia y «autocrítica»
El propósito de esta nota es enmendar un error que he cometido en otros escritos acerca de la evolución tendencial de la tasa de ganancia y de la masa de ganancia. El error parte de haber aceptado durante años la explicación de Anwar Shaikh, contenida en su libro Valor, acumulación y crisis, sobre el movimiento tendencial de la tasa de ganancia, y de la masa de ganancia. Una reflexión más cuidadosa sobre el tema, me ha llevado al convencimiento de que me he equivocado, y que es necesario revisar la formulación del asunto. Dado que este libro de Shaikh ha tenido una amplia influencia en muchos marxistas argentinos, esta crítica (o mejor dicho, autocrítica, ya que es una crítica de planteos contenidos en mis trabajos anteriores) puede ser de interés para la gente interesada en la dinámica de la acumulación y crisis. Comienzo explicando el problema que analizó Shaikh.
El problema planteado por Grossmann
En su libro Shaikh retoma un problema que había planteado originariamente Henry Grossmann con respecto a la caída de la tasa de ganancia y las crisis capitalistas. Grossmann sostuvo que la mera caída de la tasa de ganancia no puede explicar las crisis capitalistas. Es que si bien por un lado baja la tasa de ganancia -según lo planteado por Marx-, la masa de ganancia puede crecer, y en tanto esto ocurra, no habría motivos para que se interrumpa la acumulación. Grossmann cita a Marx: “El mismo desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo se expresa, al progresar el modo capitalista de producción, por una parte en una tendencia a la baja progresiva de la tasa de ganancia, y por la otra en el constante crecimiento de la masa absoluta de plusvalor o ganancia apropiada”. En base a esto, Grossmann plantea: “Si esto es así, entonces se origina el siguiente interrogante: ¿por qué habría de preocuparse el capitalista de la baja de la tasa de ganancia, y de que ésta se exprese en una fracción cada vez más pequeña, si la masa de su ganancia crece en términos absolutos?” (Grossmann, 1984, p. 74).
Crisis, gasto público y déficit

Esta nota integra una serie de entradas en las que respondo a las críticas que me formuló el economista Fabián Amico en el grupo Economistas de Izquierda. En “Emisión monetaria 1” y “2” expliqué las diferencias entre la teoría cuantitativa del dinero y la teoría de Marx, y por qué los déficit fiscales no pueden cubrirse mediante emisión monetaria, sin desvalorización de la moneda. En “Salidas de la crisis…” respondí la afirmación de Amico de que el capitalismo podía salir de las recesiones aumentando los salarios. En “Marx, Kalecki…” argumenté por qué la teoría de Marx se ajusta mucho mejor a lo que sucede en el capitalismo contemporáneo, que la teoría del ciclo de Kalecki, defendida por mi crítico. En “Tasa de interés…” expliqué por qué, contra lo que afirma Amico, la tasa de interés en Marx no puede considerarse una variable exógena a las fuerzas económicas. En esta nota explico por qué el gasto público no es la clave para salir de las recesiones, por qué el déficit fiscal no puede aumentar indefinidamente, y qué implica, desde el punto de vista social e histórico, el endeudamiento estatal.
A fin de que se comprenda lo que sigue, repaso brevemente el argumento de Amico. Es importante este razonamiento, porque desnuda un reformismo que, si bien primitivo y tosco, constituye la materia prima de muchas ilusiones y planes “salvadores” del capitalismo. Centralmente Amico afirma: a) que las crisis capitalistas no son inevitables; b) que si el sistema sufre una recesión o depresión, se debe a la decisión de los capitalistas; c) que en caso de que esto ocurra el Estado podría salir de la recesión o depresión mediante el gasto público; d) que si no lo hace es porque no quiere; f) que el déficit se puede financiar con emisión monetaria, sin que ello desvalorice la moneda; h) o que puede financiarse con deuda, sin que por ello se afectada la tasa de interés, (ni al parecer ninguna otra variable), porque la tasa de interés solo aumenta cuando sube el déficit de cuenta corriente. Por esta razón Amico me critica cuando afirmo que el déficit estatal debe financiarse con impuestos o con emisión monetaria; y por eso mismo sostiene que si los gobiernos se lo propusieran, no habría obstáculos para salir de las recesiones.
Por qué votaré al FIT

Algunos amigos me escribieron pidiéndome opinión acerca de la reciente conformación del Frente de Izquierda, en el que participan el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista y algunos otros grupos. También un militante del FIT me preguntó si estaba dispuesto a firmar una declaración que está circulando, en apoyo al frente. En esta breve nota respondo estas preguntas (al pasar, de todas formas no creo que mi opinión en esto sea importante; mis ideas son muy marginales, y rechazadas por la mayoría de la izquierda).
Empiezo diciendo que voy a votar en las primarias de agosto y en octubre por el FIT. Lo hago por dos motivos centrales, que están conectados. En primer lugar, porque estoy en contra de la medida proscriptiva del gobierno, que ha dispuesto un sistema electoral destinado a eliminar y acallar las voces minoritarias, y entre ellas, a la izquierda. Para presentarse a elecciones en octubre el FIT deberá obtener como mínimo 300.000 votos en las “primarias” de agosto, un umbral difícil de conseguir. En segundo término, porque estoy a favor de que se exprese una corriente que declara que el centro de su campaña es la defensa de reivindicaciones elementales de la clase trabajadora. Jorge Altamira, candidato a presidente del FIT, ha precisado recientemente que los ejes de la campaña del FIT son: a) el 82% móvil para los jubilados; b) acabar con los tercerizados y la precarización del trabajo; c) un salario mínimo de $5000, que es la canasta básica que han establecido varias instituciones para la familia tipo. Es importante que una corriente de izquierda levante estas reivindicaciones en la campaña de octubre, y que de ser posible las amplifique en el Parlamento. También que denuncie a la burocracia sindical y sus patotas, y luche por la democratización de los gremios, que ha sido otro eje de la actuación de las organizaciones del FIT. Agregaría la necesidad de generalizar y aumentar el seguro de desempleo, tema que debería ser contemplado como un cuarto eje reivindicativo por el FIT.
Participación en el ingreso y explotación

Uno de los indicadores más observados por quienes se interesan por la distribución del ingreso es la participación de la masa salarial en el ingreso nacional. Según el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), de la Universidad de Buenos Aires, en 2009 la participación de los asalariados en el ingreso nacional era del 41,2% en 2009. Si bien muestra una mejora considerable en relación al 29,3% de 2003, no supera los niveles de los años 90. En 1993 la participación era del 46,2%, y en 1999 del 41,2%, después de la caída provocada por la crisis del Tequila (38% en 1995). En mayor perspectiva histórica, digamos que durante los primeros gobiernos de Perón la participación se ubicaba alrededor del 50%; luego cayó, hasta el 36,5% en 1959, y de ahí en más osciló entre un pico del 50% en 1974, y mínimos por debajo del 30% en 1977, 1982 y durante la hiperinflación de fines de los 80. Tradicionalmente, el progresismo y otros sectores de izquierda han declarado que su objetivo es llevar la participación al 50%, cifra que representaría algo así como la justicia social. En esta nota presento algunas observaciones críticas sobre el asunto.
Tasa de interés en Marx y otra crítica equivocada

En notas anteriores he respondido críticas que me ha dirigido el economista Fabian Amico en el grupo Economistas de Izquierda. La idea central de Amico es que las crisis no son fenómenos objetivos del sistema capitalista, y que en cualquier caso, una vez desatadas, es posible salir de ellas mediante la intervención del Estado. Es que el Estado podría aumentar la demanda mediante el gasto fiscal, que sería cubierto sin inconvenientes emitiendo dinero, o aumentando la deuda pública. En notas anteriores he tratado la emisión monetaria. En esta nota me detengo en la tasa de interés en Marx, y su tratamiento por Amico. Amico escribe:
“RA (Rolando Astarita) dice: “el aumento del déficit fiscal lleva al aumento de las tasas de interés y a la inestabilidad de los mercados financieros en muchos países. Primero fue Dubai, luego Grecia, después Hungría, ahora Irlanda, España y Portugal. Y el riesgo es que el incendio se extienda a todo el sistema financiero mundial”. Acá RA mezcla dos cosas. Por un lado, dice que el déficit fiscal va a llevar a una suba de las tasas, en un mecanismo tipo crowding out (desplazamiento). Esto solo puede sostenerse sobre la base de la teoría de “fondos prestables” de Wicksell. Y es falso. La tasa de interés es una variable exógena. Como diría Marx, la tasa de interés promedio en un país “es una magnitud determinada por circunstancias socio económicas e institucionales, no vinculadas con fuerzas reales” y agrega: “no existe tal cosa como una tasa natural de interés ni existe ley general que determine la tasa de interés” (El Capital, Vol.III). Por ello, la tasa de interés no tiene por qué subir en función del déficit público. De hecho, no existe correlación alguna entre ambas variables, ya sea la tasa de interés real o nominal, ni en Argentina ni en otros países del mundo”.
Marx, Kalecki y el ciclo económico

En la nota anterior expliqué por qué, en contra de lo que sostienen algunos economistas “armonicistas”, se verifica la idea de Marx de que el capitalismo sale de sus crisis aumentando la explotación del trabajo, y no elevando las condiciones de vida de las masas. En esta nota trato la relación entre la teoría del ciclo económico de Kalecki, y la visión de Marx. De nuevo tomo como disparador la crítica que me ha hecho el economista Fabián Amico, a la que me he referido ya en notas anteriores. Amico sostiene que la explicación de Kalecki sobre el ciclo es más adecuada que la de Marx para entender lo que está sucediendo en el capitalismo. En la crítica que ha hecho circular dentro del grupo Economistas de Izquierda, afirma:
“La oposición del establishment mundial a las políticas expansivas y en especial a la expansión del gasto público se relaciona con la teoría del ciclo económico de origen político de Kalecki. ¿Por qué? Porque admitir el “activismo” del gobierno sería una admisión implícita de que la intervención estatal debe ser una constante y debilitaría la hipótesis de “eficiencia del mercado. Al revés de RA (Rolando Astarita), Kalecki admitía que bajo un régimen de alto nivel de empleo, la masa de ganancias es más alta en promedio que bajo un régimen con más desempleo y bajo crecimiento. Pero los empresarios, en algún punto, aprecian más la “disciplina” y la “estabilidad” que las ganancias mismas. Por eso, consideran a las políticas expansivas como un remedio “artificial” y pernicioso, y a cierto nivel de desempleo como una magnitud “natural” (recuerden la “tasa natural” de desempleo) que acompaña a cualquier sociedad capitalista “normal”.
Salidas de las crisis y otra crítica desatinada

En dos notas anteriores (Emisión monetaria y una crítica y Emisión monetaria e incoherencias) respondí a una crítica que me hizo el economista Fabián Amico, en una lista de discusión del grupo Economistas de Izquierda, relacionada con el tema monetario. En esta nota respondo a otra parte de la crítica de Amico, esta vez referida a la manera en que el capitalismo sale de las crisis. Cito a mi crítico, quien escribe:
“RA (Rolando Astarita) no tiene miedo en coincidir con los economistas más ortodoxos y reaccionarios de la corriente dominante. Dice: ‘En cada crisis económica la caída de los salarios, el aumento de la explotación vía incrementos de los ritmos de trabajo y el aumento de la «disciplina laboral» en los centros de trabajo son componentes claves para la recuperación de las ganancias empresariales y del crecimiento económico. En eso la visión de la economía estándar, neoclásica, de los economistas generalmente ligados a las instituciones financieras internacionales y a los gobiernos más conservadores, es mucho más realista que la de los economistas keynesianos‘.
Si la rentabilidad aumenta pero el mercado se achica, ningún empresario va a instalar nueva capacidad productiva, o a hacer ampliaciones de una planta si no tiene a quién venderle. Si la demanda está estancada y está usando pongamos el 70% de su capacidad de producción, no va a tener ningún incentivo a invertir. ¿Por qué habría de inmovilizar capital en la forma de equipos inútilmente? Esta idea muy sencilla se le escapa en sus alucinaciones porque RA quiere demostrar que hay una “imposibilidad económica” para salir de las crisis. Y el problema es netamente político”.
Emisión monetaria e incoherencias de mis críticos

Las polémicas (ver la nota anterior) poseen un efecto muy beneficioso, ya que permiten poner al desnudo las lógicas más profundas que subyacen en muchos de los discursos usuales, y los puntos ciegos en que algunas de esas lógicas estallan. En próximas entradas voy a seguir examinando los lugares comunes del pensamiento reformista armonicista -esto es, el que sostiene que con intervención del Estado y conciliando los intereses del capital y el trabajo, todo se puede solucionar en el sistema capitalista-, pero aquí vuelvo a plantear el problema que dejé formulado en la anterior nota. Lo hago porque advierto que mucha gente de izquierda también ha incurrido en el error de confundir la crítica de la teoría cuantitativa con la crítica que hace Marx a la idea de que se pueda emitir por encima de todo respaldo, sin desvalorizar el billete. En particular, he recibido objeciones de economistas K de izquierda, que parecen coincidir con el economista Fabián Amico. Por este motivo a ellos quisiera dejarles planteado el problema.
Como hemos visto, Amico sostiene que la emisión monetaria ex nihilo, esto es, sin respaldo, no desvaloriza el dinero en circulación. Ya he explicado por qué, desde el punto de vista de la teoría monetaria de Marx esto es un disparate (no me meto ahora en las posibles criticas que podría haber desde otras teorías monetarias). Ahora bien, en aras de la argumentación, supongamos que nuestro critico tuviera razón, esto es, que llegáramos a la conclusión de que se puede emitir dinero sin que éste pierda poder de compra. ¿Qué sucedería? La respuesta es sencilla: habría aumentado el poder de compra global de la economía. Pero entonces se plantea la misma pregunta que Marx hacía a propósito de la teoría de Malthus: ¿de dónde surgiría ese poder de compra adicional? Marx sostenía que era imposible que hubiera poder de compra adicional, ya que el valor solo puede generarse en el trabajo productivo. Malthus y sus seguidores, a igual que Keynes y los keynesianos, no adherían a la ley del valor trabajo, y por lo tanto consideraban que de alguna manera en el mercado podía surgir ese poder de compra adicional. Sin embargo, nunca acertaron a explicar cómo podía generarse. La cuestión por lo tanto sigue planteada: si se emite dinero, y éste no pierde valor, hay más poder de compra. ¿Cómo se genera? Por favor, ¿alguien podría contestar esta pregunta tan sencilla?
Emisión monetaria y una crítica desafortunada

En diversos escritos he sostenido que el financiamiento de los déficits fiscales mediante emisión monetaria genera la desvalorización de los billetes, de manera que disminuye su valor adquisitivo. He planteado que esta tesis está de acuerdo con la teoría monetaria de Marx; y que no significa aceptar la teoría cuantitativa del dinero. De hecho, Marx fue muy crítico de la teoría cuantitativa, y sin embargo sostuvo que la emisión de billetes podía tener efectos inflacionarios (ver por ejemplo «Oro, teoría cuantitativa y Marx», en este blog).
Pues bien, por estos días me han acercado una crítica que me dirige un economista llamado Fabián Amico, que la ha hecho circular dentro de Economistas de Izquierda. Amico me hace numerosos cargos, todos en el mismo sentido: mis posiciones coinciden con las ideas más reaccionarias de los economistas de la derecha. En particular, sostiene que mi postura sobre las consecuencias del financiamiento de déficits con emisión monetaria, me emparenta con los monetaristas “más rudimentarios” (sic). Amico afirma:
“Esto es otro acercamiento íntimo de RA (Rolando Astarita) a lo más ortodoxo de la teoría económica. Primero, supone que hay neutralidad de la moneda, como los monetaristas más rudimentarios, ya que una mayor masa de dinero no tendría efectos reales y solo subiría los precios. Segundo, considera que la moneda es exógena, es decir, que cae desde unos helicópteros del BCRA, como decía Friedman, y no tiene nada que ver con las necesidades de la economía capitalista ni con su intercambio con el mundo. Pero además RA usa una cita muy dudosa de Marx tomada de la Contribución, donde no queda nada claro si Marx habla de su propia concepción o se refiere a Hume (un precursor del cuantitativismo). Pero si vamos a usar argumentos de autoridad, va esta cita de Marx totalmente cristalina: “Los precios no son altos o bajos porque circula mucho o poco dinero, sino que circula mucho o poco dinero porque los precios son altos o bajos” (Grundrisse).















