Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

¿Movimiento popular con banderas socialistas?

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El XXVIII Congreso del Partido Obrero, realizado en junio pasado, resolvió realizar una campaña “por una salida de los trabajadores y por un nuevo movimiento popular”. Más abajo: “Por un movimiento popular con banderas socialistas para derrotar el saqueo”. También: “La creación de un movimiento popular con banderas socialistas necesita de la unidad de trabajadores ocupados y desocupados y de la participación activa de todos los sectores populares que luchen contra el saqueo capitalista en curso”. También: “El nuevo movimiento popular que debemos crear debe ser independiente del Estado y de los gobiernos, basado en un programa anticapitalista y socialista” (aquí).  

Autocríticamente, debo decir que he tardado en prestar atención al asunto. De hecho, fue la propuesta, también del PO, de revivir la consigna “que se vayan todos” –en versión “que se vayan todos los capitalistas”- la que me llevó a revisar críticamente esta convocatoria a formar un movimiento popular con banderas socialistas. No se trata de un problema menor, o táctico, sino de una cuestión que afecta los fundamentos mismos del socialismo científico: por lo menos desde la crítica de Marx a Proudhon (en Miseria de la filosofía) y la crítica de Marx y Engels, en El Manifiesto Comunista, a los diversos socialismos, ha sido un punto distintivo del socialismo científico su diferenciación programática y estratégica con respecto a las corrientes de la pequeña burguesía que se asumen “socialistas” o “amigos del pueblo” en general. Empiezo con algunas ideas de Lenin en su polémica con los populistas rusos.

La diferenciación de clase

Un tema central del marxismo es la diferenciación, no solo de la clase obrera con respecto a la clase capitalista, sino también con respecto a la pequeña burguesía. Es lo opuesto de lo que pretende el populista. Este, como señalaba Lenin, invariablemente aísla de manera artificial y falsa una forma de economía mercantil, el gran capital, y la condena (en lenguaje moderno “el enemigo son los grupos económicos”; o el capital financiero; o la oligarquía terrateniente; o el FMI, etcétera) al tiempo que idealiza otra forma de la misma economía mercantil, la pequeña producción. Los marxistas, en cambio, lejos de idealizar al pequeño productor decimos que este es un pequeño burgués, que se encuentra en las mismas relaciones contradictorias que los otros miembros de la sociedad y lucha como ellos para defenderse (véase Lenin, “Para una caracterización del romanticismo económico”).

Más en general, ubicada entre las dos grandes clases sociales, la pequeña burguesía está atravesada por la dualidad: por un lado, aspira a ascender a la situación de capitalista (y algunos lo logran); por el otro, busca sobrevivir a como dé lugar, defendiendo su pequeño negocio frente al desarrollo del capital. En términos actuales y para Argentina, esa defensa de la pequeña propiedad, contra el avance del gran capital se expresa en la queja contra “el modelo neoliberal concentrador”, punto de encuentro –junto al nacionalismo- de los “amigos del pueblo” criollos. Pero ese no es el programa del socialismo. El programa marxista es avanzar hacia la socialización de los grandes medios de producción, no volver al supuesto paraíso de la pequeña propiedad; y avanzar hacia el internacionalismo obrero, no volver a encerrarse en la nación, o en los regionalismos. Pero si las diferencias son de este calibre, es imposible que haya un programa y discurso común y “socialista” entre marxistas y populistas (o afines a los populistas, tipo PC o castristas). Es que no hay forma de expresar los intereses del “pueblo” ya que este está atravesado por relaciones de producción y cambio antagónicas. El pequeño burgués “cree que las condiciones especiales de su emancipación son las condiciones generales, las únicas que pueden salvar a la sociedad moderna y evitar la lucha de clases”. Pero “en cuanto mentalidad, no va más allá de los límites que les impone el sistema de vida” (Marx, citado por Lenin). Esa es la gente, de carne y hueso, que supuestamente construirá… socialismo popular.

El “pueblo” como abstracción y las clases sociales

Una política socialista debe apoyarse en un análisis materialista de las condiciones y relaciones económicas, no “del pueblo” en general, sino de las clases sociales y los estratos sociales que conforman dicho“pueblo”. Pero los políticos populistas pasan por alto esa diferenciación de clase que constantemente se opera en el seno de la “economía popular” mercantil. Como si no existiera una extendida capa de pequeños burgueses que sobreexplotan obreros, en talleres o comercios, en condiciones de completa precariedad e informalidad. Como si ignoraran a los pequeños propietarios que sacan rentas a pobres desgraciados obligados a alquilar cuartuchos inmundos en villas miseria. Como si no operaran extensas redes de usureros, traficantes, punteros políticos, extorsionadores de todo tipo, y elementos del lumpen que chupan la sangre de los obreros y de los desocupados. Todas relaciones antagónicas al interior de lo que el populista típico (¿y algunos marxistas?) generaliza como “pueblo”. Preguntamos, ¿qué “unidad” del movimiento popular es posible en estas condiciones sociales? Peor aún, ¿qué unidad bajo programa socialista?

Hay que decirlo con todas las letras: la tarea del marxismo no puede consistir en subirse al carro del ocultamiento, sino echar luz sobre el carácter antagónico de estas relaciones al interior del “pueblo”. El marxismo no debe, bajo ninguna circunstancia, alentar la fusión programática del socialismo científico con la pequeña burguesía (o con los que viven en los poros del “pueblo” explotando de mil formas a otros seres humanos sumidos en la pobreza).

Más aún: cualquier unidad del pueblo que pase por alto estas diferencias sociales solo se concretará bajo la hegemonía ideológica del socialismo pequeñoburgués (y nacionalista), cuando no burgués. Y es imposible que no sea así, dada la extendida ideología del pequeño productor –también del pequeño burócrata de sindicato o del Estado; del pequeño puntero político; del pequeño lumpen; del pequeño truhan; del pequeño tratante- por sobre las concepciones y el programa del socialismo revolucionario e internacionalista que tiene como norte la emancipación de los obreros.

Unidad de acción a partir de delimitar programas   

Muchas veces es necesaria la unidad de acción entre clases y capas sociales, o entre sus expresiones políticas, por reivindicaciones precisas y concretas. Pero esto debe encararlo el marxismo luego de haber establecido las diferencias irreconciliables no solo entre la clase obrera y el capital, sino también entre la clase obrera y la pequeña burguesía. Es necesario delimitar –esto es, negar críticamente, en términos de la dialéctica- para que sean posibles unidades en la lucha que no lleven a la clase obrera al callejón de la colaboración de clases y la subordinación al Estado burgués.

Alianzas de clase y lucha por el socialismo

Como bien decía Trotsky, si se habla de la alianza obrera y campesina (u obrera y pequeñoburguesa) es porque se trata de clases distintas. Por eso, si una alianza entre las dos clases toma el poder, el avance hacia el socialismo exigirá que la pequeña burguesía sea inducida a aceptar formas de cooperación que constituyan pasos hacia la socialización. Lo que generará tensiones y hasta contradicciones con el programa socialista, como lo demostró la experiencia de la Rusia soviética. Los campesinos recibieron la tierra de la Revolución, pero no por ello pasaron a ser proletarios. No es casual que Lenin dijera que a comienzos de los 1920 Rusia era más pequeñoburguesa que antes de la Revolución de Octubre. Por lo cual, los  intereses “socialistas” de los obreros y campesinos no convergían de ninguna manera sencilla o directa, ya que el campesino seguía aferrado a su lote de tierra. Pero si el “movimiento popular (policlasista) socialista” -o sea, bajo un único programa socialista- fue imposible incluso bajo la dirección del Estado proletario, mucho menos podrá generarse en condiciones de dominio capitalista (y para colmo, de debilidad relativa de los partidos que se reivindican marxistas).

Romper ideológica y políticamente con el populismo burgués y pequeño burgués

De lo desarrollado hasta aquí se desprende que los marxistas inculcamos un sentimiento de desconfianza hacia los líderes de la pequeña burguesía, no por cuestiones más o menos coyunturales, sino por su posición de clase y el programa social que defienden. Es que no hay posibilidad de independencia de clase con respecto al capital si no hay ruptura ideológica y política con la pequeña burguesía y sus representantes, abogados y gestores, burócratas y arribistas trepadores varios. La contraposición del internacionalismo con el nacionalismo pequeñoburgués o estatista, es parte de esta necesaria clarificación.

Para terminar, y dedicado a los que imprudentemente citan a Lenin y a Trotsky para defender un programa “socialista” de indiferenciación entre la clase obrera y la pequeña burguesía, transcribo este pasaje de Stalin, el gran organizador de derrotas, de Trotsky:

“En 1906 Lenin escribió: ‘Un último consejo: proletarios y semi-proletarios de las ciudades y los campos, organizaos separadamente. No confiéis en ningún pequeño propietario por pequeño que sea, incluso ‘trabajador’… nosotros apoyamos totalmente al movimiento campesino pero debemos recordar que es el movimiento de otra clase, no de aquella que puede efectuar y efectuará el cambio socialista”.

Destacamos: desde el enfoque marxista es un grave error hablar de fusión de clases sociales distintas bajo un mismo programa “socialista”. De nuevo Trotsky, terminando el pasaje anterior: “No solamente una fusión, sino incluso un acuerdo duradero sería funesto para el partido socialista de la clase obrera y debilitaría la lucha democrática revolucionaria”. No hay manera de construir un “movimiento popular bajo banderas socialistas” que no sea, en realidad, una trampa hacia la colaboración de clase.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1UQpYw-sv8D4SK_UbcppMtBkOnlBwJDqZRb17gLIRhrM/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

28/11/2022 a 17:47

Publicado en General

7 respuestas

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  1. Habría que añadir que en los tiempos que corren el campesinado ya no tiene el peso que tenía antes. La industria agrícola lo ha ido desplazando.

    Pero actualmente si tenemos formas nuevas de obreros, que formalmente son autónomos, pero que dependen de grandes plataformas digitales para realizar su trabajo.

    Luego hay todo un territorio medio, de trabajadores con un pequeño negocio, que a veces no llega ni para contratar mano de obra ajena, o incluso que son explotados por grandes distribuidoras.

    Y por último tenemos todo un ejército de empleados públicos que no son explotados de forma directa por el capital. Sanitarios, profesores, etc…

    La proletarización quizás aumente, pero desde luego surgen formas nuevas de ocultarlo.

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    David Martín

    29/11/2022 at 08:22

  2. En la resolución del PO enlazada en esta nota se repite 9 veces la palabra «saqueo» mientras que en solo 2 oportunidades se emplea la palabra «explotación». Encima en 1 de estas 2 veces que se utiliza la palabra explotación en realidad se están refiriendo a la explotación de un recurso natural, no a la generación de plusvalor por y para el capital. Supongo que no es casualidad; se ve que para el PO en la argentina predominan formas extraeconómicas de extracción del excedente. No digo que sea una estratagema para hacer la vista gorda a la explotación del pequeño capital («el problema son los grandes grupos formadores de precio»), pero si lo que digo no pega en el palo pasa a escasos centímetros. Curiosamente es, por el contrario, el pequeño capital (muchas veces proveedor de algunos capitales bastante más grandes) el que suele usar medios extraeconómicos, como es el caso del trabajo esclavo en talleres textiles de la capital, sin ir más lejos.

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    luisgac

    29/11/2022 at 20:29

  3. Muy buenas Rolando,
    mi cuestión no es muy pertinente, pero hablando de la fusión de las clases sociales, la socialización de todos los medios de producción, tanto de grandes como de pequenos burgueses, etc. Una cuestión que siempre me planteo es qué sucede desde una perspectiva marxista con los productores individuales, por ejemplo artistas, un pintor o un escritor, alguien que no explota trabajadores directamente pero que acomula mucha riqueza. Agradecería algun comentario al respecto en alguna nota. Muchas gracias por la labor.

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    quim

    30/11/2022 at 09:21

  4. La mayor parte de los partidos de izquierda construyen su organización y sus relaciones hacia el afuera en una lógica frente populista. Si bien, la historia de los frentes populares se desarrollan mayormente en medio de situaciones revolucionarias, también hay instancias en que se desarrolla una lógica frentepopulista sin una coyuntura revolucionaria, incluso, contrariamente, en situaciones de retroceso político, organizativo e ideológico profundo de la clase obrera y su programa socialista. Creo que la idea de un gran movimiento popular (con el agregado de «bajo un programa socialista») que lanza el Po, adquiere rasgos de una lógica frente populista. La diferencia con los partidos stalinistas, tipo Pc o PCR, es que éstos plantean un frente de todos pero, siendo más realistas que los partidos trotskistas, asumen el rol de subordinda de la clase obrera al tren de la burguesía o pequeña burguesía, con lo cual, ni siquiera se les ocurre hablar de programa socialista como condición de dicha unidad del campo popular. En el fondo, creo que el gran problema de Po y Pts, y el resto de las corrientes trotskistas es su concepción de partido, que dista enormemente de la concepción leninista de partido y de cómo el partido se relaciona con la clase y con la vanguardia.

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    PABLO

    30/11/2022 at 12:43

  5. https://drive.google.com/drive/mobile/folders/1hjU45mEmN3-gI_nYpj-37oxSQER9sv5x?usp=sharing

    Rolando, le dejo el libro entero de Juan Ramón Rallo, por si le apetece echarle un vistazo. Un saludo!!

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    Hijo Rojo

    01/12/2022 at 16:01

  6. Hola, profesor, en el último libro de Juan Rallo, además de realizar varias críticas hacia Marx, responde respecto al problema de la imputación: https://drive.google.com/file/d/1aVl6OoJWMDQtRF-NaTsdoS423BaNfLbZ/view?usp=share_link

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    Armando

    05/12/2022 at 16:51

    • Gracias por el envío. De todas formas, voy a tardar en leer el libro, estoy con varias tareas.

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      rolandoastarita

      06/12/2022 at 09:54


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