Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Marxismo, ¿ciencia o relato libre?

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Mi nota (aquí) sobre expansiones y crisis globales entre 1950 y 2019 ha sido criticada por Pablo Hernández Parra en “Una breve nota al artículo: Recesiones y recuperaciones en la economía global 1950-2019” aquí.

La crítica de PHP es representativa de la forma en que hacen “ciencia” algunos marxistas: mezcla de verdades dogmáticamente aceptadas y desprecio por la evidencia empírica, en tanto esta vaya contra lo que se ha establecido de antemano. El escrito de PHP me da entonces una oportunidad de tratar con alguna extensión el asunto-

“Se acabó la libre competencia”

Mi crítico empieza diciendo “me parece que no se puede analizar la actual realidad mundial –y no solo la economía-con la visión de la guerra fría y especialmente como una expresión del capitalismo de la libre competencia…”. Es la idea de que la libre competencia ya no opera en el capitalismo contemporáneo porque ha sido reemplazada (Hilferding, Hobson y Lenin lo dijeron) por el capitalismo monopolista.

He tratado este asunto en varias notas, y no voy a repetir los argumentos. Simplemente dejo señalado que PHH se limita a repetir la vieja idea, sin responder a los argumentos empíricos y teóricos que he presentado (y han presentado otros marxistas). Por caso, a)  la guerra de precios sigue siendo central en el capitalismo contemporáneo; b) las recurrentes crisis de sobreproducción ponen en evidencia que las grandes empresas no controlan la producción; c) no existen tasas de ganancias sistemáticamente más elevadas en las ramas más concentradas. Con el agregado de que ni siquiera hay teoría económica que explique el precio de monopolio, u oligopolio (a menos que se quiera considerar “teoría” lo que dicen los habituales manuales de Micro neoclásica cuando abordan “competencia imperfecta”).

Todo esto a mi crítico lo tiene sin cuidado. Sentencia que no se puede entender nada con la tesis de la libre competencia, y punto. Para aquellos que deseen ampliar remito, entre otras notas, aquí, aquí, aquí, aquí.

Guerras y gasto improductivo

En la misma frase con que acabo de analizar PHP me acusa de desconocer “el hecho enteramente verificable que las guerras y las crisis a partir de la irrupción del capital financiero en el siglo XIX, han sido los grandes mecanismos de acumulación de capital, en manos de la burguesía, en los cuales la industria militar ha ocupado un lugar de especial importancia en el desarrollo  científico y tecnológico”.

Por empezar, la crisis es lo contrario de la acumulación: es el momento de desvalorización de los capitales, de retroceso de las fuerzas productivas. En esos períodos se interrumpe la acumulación de capital y se destruye capital. Así, cuando el producto estadounidense se hundió entre 1929 y 1933, la inversión también se hundió. ¿Cómo se puede afirmar que un escenario de ese tipo es “el gran mecanismo de acumulación de capital”?

Algo similar vale para las guerras: significan destrucción de medios de producción y/o producción para la destrucción. Si se produce una bomba, esta no entra en la reproducción ampliada de capital (véase aquí). En concreto, ¿a quién se le puede ocurrir que Alemania acumuló más capital entre 1939 y 1945 que entre, por ejemplo, 1950 y 1970?

Por otra parte, la tesis de Baran y Sweezy sobre que la condición para la supervivencia del capitalismo era el aumento del gasto militar, sencillamente no se verificó. El gasto militar en proporción al PB, en EEUU (escenario preferido de la tesis de B y S) I tuvo tendencia descendente entre 1950 y 2010, como puede verse en el siguiente cuadro.

En definitiva, ni evidencia empírica ni teoría que respalden la afirmación de mi crítico. Por otra parte, no es ninguna novedad que la industria militar ha impulsado el desarrollo del capitalismo. Pero eso no es un fenómeno de los tiempos de “la no libre competencia”. Ya Marx registraba ese hecho. No se entiende entonces para qué PHP mete este asunto aquí.

¿La mayor acumulación de capital entre 2008 y 2020?

En seguida PHP escribe: “Lamento que Astarita un excelente economista desconozca el hecho claro  que desde el 2008 al 2020 se ha operado el mayor proceso de acumulación de capital en toda la historia del capitalismo. Hoy 10 grandes fondos de inversión y unas 156 empresas transnacionales controlan la economía mundial, como nunca antes”.

Primero, si hubo acumulación de capital, hubo desarrollo de las fuerzas productivas. Acumular capital, como explica Marx, consiste en reinvertir plusvalía para generar más capital para que genere más plusvalía. Lo cual no puede ocurrir sin aumento de la producción de bienes de uso, de riqueza material; un hecho que entra en contradicción lógica con lo que PHH dice más abajo sobre el estancamiento en las últimas décadas del capitalismo.

Sin embargo, lo paradójico es que en todas mis notas sobre la situación económica post 2009 sostuve que la acumulación fue débil. ¿En base a qué? Principalmente en base a que la inversión se mantuvo débil (BM, FMI, UNCTAD y OCDE). La realidad entonces es que hubo acumulación de capital, aunque no creció a la tasa a la que lo hizo en otros períodos, por ejemplo, entre 1992 y 2008. O sea, ni acumulación de “boom económico”, ni recesión; el crecimiento de la economía global entre 2009 y 2019 fue vacilante, con profunda debilidad de la inversión, y crecimiento de las deudas. En consecuencia, nunca pude haber dicho que en la última década hubo “la mayor acumulación de capital”.

Concentración y centralización del capital, aspectos teóricos

Mi crítico afirma que la acumulación del capital ha llevado al control de la economía mundial por las grandes corporaciones. En este punto voy a utilizar los términos que emplea Marx en la cuarta edición de El Capital: concentración es la reunión de fuerzas productivas por el capital (en la primera y segunda edición le llama acumulación); y centralización del capital son las fusiones o compras de empresas (en las ediciones primera y segunda le llama concentración).

Según las interpretaciones mecanicistas de la tesis sobre la concentración y centralización del capital, a fines del siglo XIX se habría llegado al monopolio, u oligopolio. Pero la realidad es que la concentración y centralización avanzan desplegando tendencias contradictorias: a la par que aumentan la concentración y centralización, también aumenta el número de capitales que entran en competencia. Marx escribe: “El incremento del capital social se lleva a cabo a través del incremento de muchos capitales individuales. Presuponiendo que no varíen todas las demás circunstancias, los capitales individuales -y con ellos la concentración de los medios de producción- crecen en la proporción en que constituyen partes alícuotas del capital global social. Al propio tiempo, de los capitales originarios se desgajan ramificaciones que funcionan como nuevos capitales autónomos. (…) con la acumulación del capital crece en mayor o menor medida el número de capitalistas” (p. 777, t. 1, El Capital). Como complemento, para entender este asunto de las tendencias contradictorias recomiendo alguna dosis de dialéctica.

Evidencia empírica sobre corporaciones y economía global

PHP sostiene que las grandes corporaciones, unas 156, según él, y los grandes fondos de inversión (que en realidad, no manejan dinero propio, ni participan en los directorios de la mayoría de las empresas en que tienen acciones) controlan la economía mundial.

Pues bien, tomemos las cifras de las 500 empresas más poderosas del mundo, según el ranking que confecciona Fortune. En 2019 las 500 globales de Fortune tenían ingresos por 32,7 billones de dólares, y beneficios por 2,15 billones, empleando 69,3 millones de obreros, y tenían presencia en 34 países. Son cifras impresionantes y proporcionan evidencia empírica acerca de la tendencia señalada por Marx. Sin embargo, es necesario hacer tres aclaraciones.

  1. Siendo cifras gigantescas, están lejos de comprender la totalidad del modo de producción capitalista mundial: el producto mundial, en 2018, era de 86 billones de dólares; y el número de asalariados a nivel global llegaba a 1800 millones (dato OIT, 2018-19). Lo cual condice con lo que preveía Marx: el fortalecimiento y concentración de los capitales va de la mano con la constante aparición de nuevos capitales.
  2. La economía capitalista global no se reduce al puñado de las 500 (o 1000) empresas más grandes. Se trata de cientos de miles, o millones, de empresas que operan en infinidad de ramos. Por eso la capitalista es una clase social (no se reduce a “los grupos concentrados”).
  3. La competencia existe, e incluso en grado exacerbado, entre esas 500 o 1000 empresas globales. Competencia en la cual las armas son los cambios tecnológicos y la aceleración de los tiempos de trabajo (o caída de salarios) y las balas las guerras de precios. Es incluso, más aguda que en el siglo XIX porque ahora entran en liza unidades del capital gigantescas, de alcance mundial. En este contexto, las guerras de precios se renuevan periódicamente.

De nuevo, las afirmaciones de PHP están desprovistas de fundamento empírico (y teórico).

“Los asalariados no recuperaron el nivel de vida de fines del siglo XX”

En mi nota presenté las tasas de crecimiento del producto bruto global y del producto bruto global por habitante entre 1950 y 2019. Mi crítico no dice que los datos estén equivocados, ni presenta otros. Sin embargo escribe: “… al amigo Astarita le costará demostrar desde el punto de vista de la situación de trabajo y los asalariados, en ese periodo de análisis que estudia [1950 -2019], cuál es la etapa de auge que conoció el trabajo y  los asalariados en el mundo cuando no ha recuperado sus niveles de vida  de finales del siglo XX”.

En principio, aclaro que en ninguna parte hablé del “auge” del trabajo. En otras entradas del blog sí me referí a la participación del trabajo en el ingreso. Pero lo hice para destacar su caída en las últimas cuatro décadas (por ejemplo, en la nota sobre acumulación y crisis dedicada al profit squeeze; o en las entradas dedicadas a Piketty). Me pregunto entonces de dónde sacó PHP esto del “auge del trabajo”.

Pero más importante es que PHP afirma que “los asalariados no recuperaron el nivel de vida de fines del siglo XX”. ¿Qué prueba brinda? Pues que aumentó la desigualdad. Sin embargo, el nivel de vida de los asalariados puede mejorar, y paralelamente aumentar la desigualdad social. La teoría de la plusvalía relativa lo explica, y no voy a repetirla ahora. De manera que no se puede decir, como hace PHH, que la prueba de que los salarios están por debajo del nivel de 1999 es el aumento de la desigualdad del ingreso.

Dado entonces que PHP no presenta datos sobre evolución del salario real global en las últimas décadas, los presento. Según el “Global Wage Report 2018-19” de la OIT, entre 1999 y 2017, en promedio, los salarios reales en los países del G-20 crecieron 55%. En los países “emergentes” del G-20 se triplicaron. En los países avanzados del G-20 el salario real promedio creció 9%, mucho menos que en los países en desarrollo. Sin embargo, no descendió, sino creció. Otro dato: entre 1999 y 2017 los salarios reales promedio en 52 países de mayores ingresos aumentaron 13%.

Además, en los últimos 25 años el número de asalariados aumentó en 750 millones de personas, llegando a 1800 millones en 2018. Esto es imposible de explicar si no se admite que hubo desarrollo de la producción capitalista, y por lo tanto aumento de la producción de riqueza. Es claro que ninguno de estos datos verifica lo que afirma PHP.

Lo que sí se verifica, es que la distribución del ingreso entre el capital y el trabajo empeoró a favor del primero. La razón es que la productividad (otra expresión del desarrollo de las fuerzas productivas) aumentó más que lo que aumentaron los salarios. Así, en el caso de la muestra que he citado, de los 52 países adelantados, la productividad por trabajador aumentó 17%, contra 13% de los salarios. Por eso disminuyó la participación de la fuerza laboral en el ingreso. Pero esto no significa que los salarios reales sean hoy, a nivel global, menores que hace dos décadas.

Los datos sobre recesiones y expansiones de la economía global

 En mi nota presenté datos que dicen que entre 1976 y 2019 hubo 37 años de expansión de la producción capitalista, con una tasa promedio de crecimiento anual de 3,3%. Esto echa por tierra la tesis de que el capitalismo está estancado desde 1999.

Amplío ahora mi argumento: si la mano de obra asalariada en los últimos 25 años aumentó (750 millones de personas, como vimos); si la productividad también aumentó; si además las tasas promedio de crecimiento durante las cuatro últimas expansiones superaron el 3% anual;  y dado que esos crecimientos no fueron anulados en las fases de recesión, ¿cómo se puede afirmar que la producción de riqueza está en descenso desde 1999? La crítica de PHP hace agua por todos lados.

Pero por otra parte, ¿cómo puede afirmar que la acumulación fue mero “parasitismo”? ¿Parasitismo de los miles de millones que producen bienes de uso y valor y plusvalor? La extensión de las relaciones capitalistas a nivel mundial, la proletarización de pequeños productores, la incorporación de tecnologías computacionales y comunicacionales, ¿todo parasitismo? ¿Qué sentido tiene? La realidad es que no hay forma de que el producto por habitante crezca, en términos  reales, a lo largo de dos décadas, o más, en base a “parásitos”. En última instancia, para que el parásito viva tienen que haber algún organismo viviente que produzca la sangre llamada plusvalor. Es el ABC de la concepción materialista.

Doy ahora otro dato que no encaja con lo que afirma PHP: el producto bruto global por habitante, medido en dólares constantes de 2010, en 1999 era US$7923 y en 2018 US$10.891. Es un aumento de 37%. Pero también se incrementó la concentración de esa riqueza. Lo cual encaja en la tesis de Marx de la dinámica de la acumulación capitalista: crecen las fuerzas productivas; crecen las fuerzas de la clase obrera; y crece la polarización social, o sea, la crece la pobreza en términos relativos, aunque no necesariamente en términos absolutos.

Mejoran las condiciones materiales para el socialismo

Si la tesis “los salarios obreros son menores que a fines de los 1990” es correcta, esto debería reflejarse en indicadores sociales como expectativa de vida, o escolarización de la población. Al respecto, un dato del PNUD: la tasa de alfabetización de los jóvenes entre 15 y 24 años a nivel global aumentó del 83% al 91% entre 1990 y 2015. Ahora otro de la OMS: entre 2000 y 2020 la esperanza de vida promedio a nivel global pasó de 66 a 72 años. Es imposible compatibilizar estos datos con la tesis “los salarios son más bajos que hace 20 años”.

Agrego: el crecimiento de la clase obrera es el crecimiento de la fuerza productiva con capacidad de acabar con el sistema capitalista y avanzar al socialismo. Por eso es un error pensar que cuanto peor estén los trabajadores en términos de condiciones materiales de vida, más posibilidades existen para el socialismo. Una clase obrera que puede poner un límite a las jornadas de trabajo; o que accede a niveles de educación que antes les estaban vedados, está más preparada para politizarse y absorber las ideas del socialismo que aquellos que están hundidos en el pauperismo más absoluto. Una clase obrera sumida en la postración y el hambre, no tiene por ello más potencialidades revolucionarias. No siempre, ni con frecuencia, los hambrientos eligen el camino de las barricadas; también pueden caer en el desánimo, la desorientación, el exilio o la inanición (Venezuela es un ejemplo). .

Ciencia o relato libre

Carente de evidencias para lo que afirma, y sin categorías teóricas sólidas (parasitismo, monopolios moviendo la economía a voluntad), PHP se desliza alegremente hacia el “relato libre”. Se dice cualquier cosa, total, a quién le importa verificar algo. Y si lo que se dice no encaja en los datos que se presentan, pues peor para los datos. El discurso siempre estará a salvo. De todas formas,, la opinión pública de la izquierda está acostumbrada al guitarreo.

Como no podía ser de otra manera, una consecuencia de esta actitud es convertir al marxismo en una secta incapaz de explicar la realidad. Y el que cuestione este “método” será pasible del cargo de olvidar que “Marx y Engels nos legaron un método de análisis de la historia y sociedad, y no un simple “modelo económico” (Amén).

Para terminar, una observación de Engels

Para cualquiera que haya al menos sobrevolado la obra de Marx, sabrá de la importancia que otorgaba a los datos, a la evidencia empírica. También Engels. Por ejemplo, en el Prefacio a Las luchas de clases en Francia señalaba la importancia de “la prensa técnica competente” para seguir “día a día la marcha de la industria y el comercio en el mercado mundial y las modificaciones sobrevenidas en los métodos de producción”. Destacaba también la importancia de la estadística. Y decía que el análisis de la situación económica era “la base misma de todos los acontecimientos a examinar” (los adictos a la especulación abstracta alzan las cejas, ¿no es esto economicismo?).

Agregaba que en el tiempo en que Marx había escrito el libro (fines de los 1840 – 1850) le faltaban datos para conocer las fluctuaciones económicas, y que tuvo que hacerse una representación de los acontecimientos a partir de “materiales insuficientes”. ¿Y qué buscaba determinar Marx? Pues la dinámica de la crisis (1847-49) y la posterior recuperación (1850), la cual fue “la fuerza vivificadora de la cual la reacción europea extrajo nuevo vigor” (Engels). ¡¡Vadre retro empirismo!! ¿Se puede concebir semejante “economicismo”? Datos, estadísticas, estudio de ascensos y descensos del ciclo económico… ¿para qué perder el tiempo? Basta la invención libre, y la adjetivación cargada. Y a esto le llaman marxismo.

Written by rolandoastarita

18/04/2020 a 18:40

22 comentarios

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  1. “2009 y 2029 fue vacilante”

    Rolo hay un error de tipeo en la nota. la estoy leyendo aun pero hasta ahora me parece bien el desarrollo.

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    Daniel

    18/04/2020 at 19:39

  2. Muy interesante nota. Pienso que vale la pena destacar que la población mundial creció, en los 25 años que van de 1992 a 2017 (año del informe de Global Wage Report-ILO del que se toman los datos ofrecidos en la nota), un 38% (de 5453 millones a 7511 millones, datos del Banco Mundial). Mientras que el número de asalariados creció de 1040 a 1800 millones, representando esos 760 millones, un crecimiento del 73% (sino me fallan los cálculos). Esto da elementos para cuestionar, en el sentido de la nota, también la tan trillada tesis del “fin del trabajo”, que profetizaban algunos gurúes que estuvieron de moda allá por los ’80 y siguen aún (los Jeremy Rifkin y secuaces por el estilo). Esta tesis, de manera solapada y matizada, está muy extendida en las filas progresistas. Se sostiene que cada vez hay más desempleo, que la robotización ya estaría acabando con la clase trabajadora, etc. Conecta quizá también con algunas propuestas del cambio del “sujeto histórico” de la transformación social. Y es lo que da pie a algunos a sostener que las categorías burguesía y proletariado con las que se analizaba la sociedad de Marx y aún la del Siglo XX ya son obsoletas y no sirven para comprender e intervenir sobre la realidad actual. Considero que es un punto de importancia teórica.

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    Mario

    18/04/2020 at 20:35

  3. Científicamente correcto el artículo. Muestra también las implicancias políticas estructurantes que supone la utilización del concepto “parasitismo”, concepto eje del primer reformismo (Turati, Vandervelde) así como tambien tambien del primer revolucionarismo burgués de ropajes socialistas en AL (Ingenieros entre 1895 y 1897), concepto explícitamente criticado por Lenin entre 1893 y 1897, concepto mediante el cual Trotsky definía la apropiación de excedente bajo el estado obrero degenerado en los 1930s para defiferenciarla de la explotación. De ahí que no resulte extraña su utilización sistemática por Sartelli, Harari y compañía, quienes reivindican al ERP y Santucho (revolucionarismo burgues de ropaje socialista modelico hace medio siglo en AL), y critican a Trotsky (Sartelli de hecho hace un par de años afirmó reiteradamente que él no era “marxista”) -por más que sus parásitos sean definidos a veces como todas las pymes o la clase burguesa en su totalidad, igual esto muestra su apuesta por el “socialismo nacional”… De todos modos, es una lástima que AP (Adrián Piva) haya apoyado a Alberto Fernández en agosto del año pasado, junto a Mazzeo y Gambina. Como se explica que un discípulo tan cercano terminara en la ultramandelista Democracia Socialista y tome las posiciones políticas de íconos del “poder popular” como Mazzeo?

    saludos

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    Martin

    18/04/2020 at 23:25

  4. Muy interesante Profesor. Me genera cierta inquietud la cita que usted hace de Marx: “con la acumulación del capital crece en mayor o menor medida el número de capitalistas” ¿Acaso la tesis de Marx no era que con el desarrollo de la acumulación de capital crecía el ejercito de los desposeídos y se concentraba el capital en pocas manos dado los altos costos fijos y de inversión tecnológica en la producción? Profesor, aprovecho para hacerle una pregunta respecto al punto de este post en donde usted afirma: “la acumulación fue débil. ¿En base a qué? Principalmente en base a que la inversión se mantuvo débil” ¿Que piensa sobre los datos disponibles de capital acumulado en el Penn World Board?¿Sería más preciso tomar esos datos que los datos de inversión teniendo en cuenta que muchas inversiones no son prosperas en terminos de retorno y en consecuencia no acumula capital? Gracias de antemano.

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    Alfonso

    18/04/2020 at 23:34

  5. Muy intersante Profesor. Me genera una inquietud la parte donde cita a Marx:”con la acumulación del capital crece en mayor o menor medida el número de capitalistas”. Entiendo que Marx mantenía la tesis de que con el desarrollo del capital se concentraba la riqueza en pocas manos y crecían las masas de expropiados ¿No es una contradicción? Aprovecho para preguntarle ¿Que piensa sobre los datos del Penn World Board respecto a la acumulación de capital? Lo pregunto porque en un aparte del post mantiene que “sostuve que la acumulación fue débil. ¿En base a qué? Principalmente en base a que la inversión se mantuvo débil” Teniendo en cuenta que las inversiones pueden no prosperar y por ende no tener retornos futuros y no haber acumulación de capital ¿No es mejor emplear datos de la acumulación de capital directamente como las que presenta PWB? Gracias de antemano Profesor.

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    Alfonso

    19/04/2020 at 09:31

    • Existe una tendencia a la concentración y centralización del capital, pero constantemente están surgiendo empresas capitalistas. Para decirlo de manera sencilla, hoy a nivel global hay más empresas capitalistas que en 1900.
      El hecho de que durante la recuperación posterior a 2009, y en especial, a partir de 2011, la inversión se mantuvo relativamente débil fue registrado por los organismos internacionales, entre ellos FMI, Unctad y OCDE.

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      rolandoastarita

      19/04/2020 at 12:39

  6. Compañero profesor Rolando Astarita
    Usted afirma que el autor replicante en Postaportenia es Pablo Hernández Herrera, sin embargo el firmante de dicho artículo es Pablo Hernández Parra. ¿Es un “lapus” suyo o estamos hablando de otra réplica a su texto?
    Gracias y y saludos desde España

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    Rodolfo Crespo

    19/04/2020 at 11:22

    • Sí, tenés razón, no sé por qué había anotado Hernández Herrera. Lo voy a corregir. Gracias por avisarme

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      rolandoastarita

      19/04/2020 at 12:23

  7. Señor Rolando Astarita:
    Durante los últimos meses he tenido el agrado de leer las inteligentes notas de su blog y de los numerosos comentarios que suscita, unos lúcidos y otros menos, pero en el fondo ilustrativos y hasta divertidos. Destaco su férreo y agudo uso de las nociones marxistas en el análisis de los diversos acontecimientos, especialmente de orden económico, y lo considero útil para la comprensión y crítica de los mismos. Sin embargo, aprecio en uno de los últimos blogs, a raíz de la discusión sobre el impuesto a la riqueza, su insistencia en que “el programa socialista… (pasa)… por la expropiación de los medios de producción y su puesta en funcionamiento bajo control y administración de los trabajadores.” Este “programa”, como ideal político, sería el medio a través del cual se debe lograr, de manera ambientalmente sostenible, el bienestar, la justicia y la libertad de los seres humanos. Pero no es claro cómo será ese “control y administración” para que no se repitan los fracasados intentos de la Unión Soviética, China, Cuba, Venezuela, Bolivia, Corea del Norte, etc. ¿Será que el modelo político de propiedad colectiva, de economía centralmente planificada, de la ausencia de mecanismos de mercado y de una combinación controlada de propiedad pública y privada, de un Estado como representante de una fracción y no de la sociedad, sigue siendo válido o requiere ajustes de cara a los cambios que ha experimentado el Estado y la sociedad en más de 100 años? Valdría la pena una nueva discusión a fondo alrededor de este tema, piedra angular de la política socialista, entre otras cosas, porque la claridad, la pertinencia y la oportunidad de una propuesta de esta naturaleza, serían necesarias para buscar y lograr el apoyo popular y no seguir siendo movimientos políticos marginales, especialmente en la clase obrera. Atentamente, Luis B. Carvajal C., Bogotá, Colombia, ideacolombia@yahoo.es

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    LUIS BEDREDÍN CARVAJAL CELEMÍN

    19/04/2020 at 16:09

  8. Hola Profesor Astarita
    Queria saber cuales son las condiciones para que se de una hiperinflacion en argentina este año o en 2021?
    Ademas de a la alta emision y de la devaluacion?

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    benjamin

    21/04/2020 at 13:24

  9. Hola buenas noches Rolando. Si de los 7500 millones de la población hay 1800 millones asalariados, los restantes 5700 millones ¿que son? ¿y quienes entrarían dentro de esos 1800 millones de asalariados? es decir, ¿estaría integrado ese calculo por las FFAA? En enero había leído un informe de la OIT (publicado en ámbito financiero) que alrededor de 500 millones tienen problemas de empleo y que esa cifra incrementaría en los próximos 2 años, imagino que esas predicciones se habrán incrementado hoy día, con pandemia de por medio. Por otra parte, los datos que muestra el BM, la pobreza extrema se ubica en más de 700 millones, es decir que viven con 1.90 dolares por día, cifras al 2015, y obviamente, lo plantean como un “éxito” ya que plantea que ha disminuido con referencia a 1990. Ahora bien, realmente ¿cuál será el nivel de pobreza que existe?

    Un saludo y espero esté bien.
    Gracias.

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    Roberto

    21/04/2020 at 20:33

  10. Es cierto lo que decís Rolando. Pero en cuanto al crecimiento económico desde 1976, un 3,3% anual puede parecer bastante significativo, pero si tenemos en cuenta también el crecimiento poblacional no es un número tan grande. En 1976 la población era de 4 mil millones, y hoy somos 8 mil millones, es decir, se duplicó. A niveles per cápita, el PBI está creciendo de forma bastante modesta.

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    Matías Cantilo Labanda

    23/04/2020 at 16:11

    • Cada vez más me convenzo de que un punto central de mis diferencias con la mayor parte de la izquierda es acerca de si existe una tendencia al estancamiento del capitalismo. La idea más difundida es que a partir de la Primera Guerra, aproximadamente, se impuso a nivel mundial una tendencia al estancamiento. Trotsky, y en general el movimiento trotskista, es un claro ejemplo. Trotsky explica esa tendencia por el dominio del monopolio. También fue la tesis central de Sweezy y los subconsumistas. Y creo que asimismo fue el enfoque de Lenin. Incluso Engels y la socialdemocracia especularon que la crisis iniciada en 1873 había iniciado una era de estancamiento más o menos crónico (fue la primera vez que se habló de Gran Depresión; después vinieron los 1930 y esa fue “la” Gran Depresión).

      De estos diferentes enfoques se derivan, por supuesto, enfoques distintos. Estoy trabajando en el asunto, pero puedo adelantar que, en el enfoque que defiendo, no hubo estancamiento crónico en los últimos 100 o 120 años; tampoco desde 1975 (leí por estos días un documento de un grupo trotskista que dice que la crisis mundial de 1974-5 nunca se cerró). Por el contrario, pienso que hubo un importante desarrollo de las fuerzas productivas, y con ello del mercado mundial (el crecimiento del mercado mundial solo se entiende como expresión de ese desarrollo). Y este mismo desarrollo de las fuerzas productivas explica por qué hubo crisis de sobreproducción, que tuvieron alcances mundiales.

      La tesis del estancamiento, en cambio, lleva a un enfoque muy distinto. Las crisis deben ser más bien crónicas (de ahí que se recurra a la tesis del subconsumo; o del freno permanente a la innovación tecnológica por el dominio del monopolio).

      En cualquier caso, a los defensores del enfoque estancacionista no hay cifra de crecimiento que los convenza de que hubo crecimiento de las fuerzas productivas. El hecho es que el producto por habitante entre 1973 y 2019, a nivel global, creció a una tasa muy superior a lo que lo hizo entre 1820 y 1870; o entre 1870 y 1913.

      Sin embargo, nadie en la izquierda discute que entre 1820 y 1913 hubo un desarrollo de las fuerzas productivas (y Marx y Engels explicaban las crisis por la sobreproducción, la sobreacumulación, esto es, las crisis como producto de ese mismo desarrollo). Pero a partir de 1914 (y tal vez ya antes, en la Segunda Internacional), empezó a predominar el enfoque estancacionista. De ahí la necesidad de presentar otras explicaciones de las crisis. Incluso los que explican la crisis por “lucha de clases” desplazan del centro de la explicación las crisis por sobreproducción.

      Pues bien, el hecho es que la tasa de crecimiento anual del producto por habitante, a nivel global (discriminando por regiones el resultado no cambia sustancialmente) entre 1973 y 2001, o entre 2001 y 2019, fue muy superior a la que hubo en el siglo XIX y hasta 1913; época sobre la cual, repito, los socialistas parecen acordar que fue de desarrollo del capitalismo. Los siguientes datos históricos los tomo de Angus Maddison: entre 1820 y 1870 el crecimiento promedio anual del producto por habitante a nivel global fue 0,54%; entre 1870 y 1913 fue 1,3% anual. Entre 1973 y 2001 fue 1,41% (hasta aquí Maddison). Entre 1992 y 2018 fue 1,7% (FMI). No hay manera de sostener la tesis del estancamiento.

      Tu comentario me convence de presentar estas cuestiones en el blog. Me parece imprescindible para el análisis de las crisis (también para pensar en las condiciones sociales y materiales para el socialismo). Estoy tratando de presentar un cambio de perspectiva que va en contra de lo establecido en el sentido común de la izquierda. Soy consciente de que debo avanzar de a poco, hay muchas cuestiones por discutir. Pero esta, indudablemente, es una de las primeras.

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      rolandoastarita

      23/04/2020 at 17:45

    • Rolo, pero el verso principal de los que dicen que hay estancamiento es comparar todo con el periodo 1950 a 1970, primero suponen que nunca se va a repetir, segundo creen que desde 1950 a 1970 se crecio mucho desde ahi comienza a bajar o a no volver jamas ni en todo el siglo xxi o mas alla a esas tasas

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      mariana

      23/04/2020 at 20:38

    • Sí, conozco ese razonamiento. Es un absurdo. La tasa promedio anual de crecimiento del producto por habitante entre 1950 y 1973 fue 2.9%. Entonces las lumbreras de la tesis del estancamiento crónico sentencian que todo período que haya tenido una tasa de crecimiento menor es un período de estancamiento. Con lo cual deberían concluir, por ejemplo, que el capitalismo estuvo estancado entre 1820 y 1914 (cuando la tasa de crecimiento fue mucho menor que entre 1973 y 2019).

      Lo peor es que esta tontería es tremendamente popular en el público de izquierda. Está dentro de lo “políticamente correcto”.

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      rolandoastarita

      23/04/2020 at 21:13

    • Todavía un agregado: en los 1960, en pleno boom del capitalismo, algunos grupos trotskistas afirmaban que la crisis del 30 no se había superado. Luego, cuando estalló la crisis de 1974-5 esa misma gente decía que “ahora sí la economía capitalista entró en crisis”.

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      rolandoastarita

      23/04/2020 at 22:47

    • tambien esta relacionado con la mal forma de medir la tasa de ganancia, esos graficos de maito que usan todos hasta los usan michael roberts

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      mariana

      24/04/2020 at 00:22

    • Los cálculos de Maito me despiertan simpatía, pero sinceramente no sé de dónde saca los datos. Yo he trabajado bastante con las cuentas nacionales de EEUU. Pues bien, el hecho es que antes de 1920, o 1910, los datos son muy frágiles. Un equipo dirigido por Blanchard intentó calcular tasas de rentabilidad y admitió que antes de 1915 es casi imposible calcularlas. Estamos hablando del país que, lejos, tiene las mejores estadísticas del mundo. ¿Cómo es entonces que se calcula la evolución de la tasa media de ganancia a nivel mundial, y a lo largo de siglos? No entiendo. Incluso ahora para sacar una tasa de ganancia promedio a nivel global las dificultades son formidables, casi insuperables. Por supuesto, se pueden usar proxis, pero estos son eso, aproximaciones gruesas. Por ejemplo, UNCTAD toma como referencia las tasas de rentabilidad de las inversiones extranjeras directas (ganancia / activos invertidos). El BIS también hizo algunas estimaciones, apoyándose en datos de Bloomberg (las he registrado en una nota anterior en el blog). Son proxis, insisto, y en cualquier caso nada de esto existía hace 100 o 150 años.

      Por otra parte muchos partidarios de la tesis del estancamiento crónico del capitalismo sostienen que esa caída tendencial de la tasa de ganancia, que verificarían los gráficos, se traduce en la tendencia al estancamiento. Esto es, “demuestran” que el desarrollo de las fuerzas productivas en los últimos 30 años, por ejemplo, es menor que en el siglo XIX a partir del supuesto “la tasa de ganancia en los últimos 30 años fue menor que la tasa de ganancia en el siglo XIX”. ¿Y si los datos muestran que la tasa de crecimiento del producto por habitante fue mayor en los últimos 30 años que durante todo el siglo XIX? Pues en ese caso, que se jodan los datos.

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      rolandoastarita

      24/04/2020 at 09:38

    • aca hay un ejemplo de un articulo de François Chesnais. que usa a roberts
      tambien suma la tasa de inversion pero justamente corta en 1980 y solo en estados unidos
      https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3168

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      mariana

      24/04/2020 at 17:46

    • El caso de Chesnais es paradigmático. Por empezar, la mayor parte de la izquierda ha reproducido una y otra vez sus artículos, sin hacerles la menor observación crítica. Muchos prácticamente lo tomaban como una especie de gurú del marxismo.

      El único mérito que tenía este personaje era repetir siempre que “ahora sí” el capitalismo estaba en crisis; y cambiar como un camaleón según las circunstancias para no revisar nada de lo que había dicho años atrás, y seguir diciendo que la crisis crónica y el estancamiento continuaban. Repito: cientos, por no decir miles de izquierdistas repetían esos diagnósticos. Economistas -que al día de hoy siguen siendo considerados “extraordinarios marxistas”- repetían las mismas gansadas, sin evidencia empírica alguna y sobre todo SIN REVISAR JAMÁS LO QUE HABÍAN DICHO (no es casual que algunos de estos personajes tengan la misma actitud con respecto al chavismo-madurismo y el apoyo que le han dado).

      Algunos ejemplos de los “sapos” que vendió y sigue vendiendo este personaje: En diciembre de 1995, en una nota traducida por Herramienta de agosto 1996, Chesnais decía que el crecimiento en los 1990 “prolongaba y confirmaba la tendencia más larga (venía desde mediados de los 1970) al estancamiento”. La realidad es que el producto global crecía a más del 3% anual; y el producto por habitante el 1,7%. Chesnais decía estas cosas en cuanto foro se le pusiera (se lo invitaba por todo el mundo) y nadie objetaba nada. Encajaba en el sentido común de esa izquierda para la cual la crítica al capitalismo es relato y guitarreo libre.

      Pero no bastaba, y en otra nota, publicada en Herramienta en el otoño de 1997, sentenció que se estaba “en una nueva fase crónica de la interminable agonía del capitalismo”. Paralelamente, en Tobin or not Tobin?, de 1998, sostuvo que la tasa de crecimiento anual promedio de la economía mundial apenas había superado el 2% en el decenio 1979-1990; que el ingreso mundial por habitante había caído, y que esa situación se había prolongado a lo largo de los años 1990 (véase pp. 81-2).

      En otra nota, en 2010, afirmó que la recuperación que se registraba a inicios de aquel año era “solo un momento”; que se desarrollaba “un proceso de crisis económica que se prolongará durante muchos años” (““Crisis de sobre-acumulación mundial, crisis de civilización”, está en la red).

      Sin embargo, en 2017, afirmaba que en las tres décadas que habían precedido a la crisis de 2007-9 “no mermó la dinámica de reproducción del capital a nivel mundial”. Y agregaba: “… no pienso que las tres décadas que separan 1976 y 2007 sean una especie de crisis “estructural” permanente con episodios multiformes” (https://vientosur.info/spip.php?article12231). ¿Y el estancamiento crónico de las fuerzas productivas? ¿Y la caída del producto por habitante en las décadas de 1980 y 1990? Ni palabra.

      Aunque esas pifiadas no le impedían decir que “ahora sí”, el capitalismo “se habría topado con límites infranqueables”. Una idea que reafirmaba en una entrevista que le realizó Contrahegemonía web (9/06/2017). Ante la pregunta ¿podemos decir que el único horizonte del capitalismo es la perpetuación de esta crisis?, Chesnais respondía: “Así lo creo, máxime cuando se producirá un entrelazamiento con los efectos económicos, sociales y políticos del cambio climático”.

      Repito: que se tomen todas estas volteretas y afirmaciones carentes de la menor evidencia como palabra sagrada es una muestra del serio problema que enfrentamos en la izquierda. Y no es solo en Argentina. Es un fenómeno mundial.

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      rolandoastarita

      24/04/2020 at 18:42

  11. Buenas tardes Rolo.
    En principio entendemos que el crecimiento del número de trabajadores subsumidos al capital habla de un desarrollo de las fuerzas productivas. Aun cuando el crecimiento en las últimas décadas sea débil. Esto implica que la centralidad de la clase obrera como la clase emancipadora de del yugo capitalista sigue siendo fundamental para la estrategia socialista revolucionaria. Lejos de eliminar la competencia y la guerra de precios el capitalismo reproduce la lógica de la acumulación y la crisis recurrentes sin poder regular sus causas y consecuencias. Como bien sabemos los marxistas, estos períodos de crisis son el momento propicio para agitar y propagandizar la salida socialista y el acabar con el modo de producción capitalista y su Estado.

    Es muy interesante la nota, no solo porque plantea el socialismo en términos de una ciencia (no utópica) sino porque llama a los que se autodefinen marxistas a tratarla como tal. Sin embargo, el problema parece reproducirse más y más debido a que la mayoría de la militancia de izquierda (partidaria y autonomista) se forma en los límites entre un desprecio por la teoría y un marcado subjetivismo sociológico, lo que lleva a analizar la realidad por fuera de los métodos científicos (el materialismo y la dialéctica). Esto es parte fundamental del deterioro que han sufrido las ideas del socialismo en la vanguardia obrera. La crisis ideológica del proletariado se realimenta de esta forma de utopismo reaccionario o socialismo pequeño burgués del que hablaba Marx en el Manifiesto.

    Para empezar a revertir esta cuestión es necesario trabajar por una organización basamentada en la solidez teórica. Donde el estudio de la teoría y los avances de la ciencia estén a la orden del día de la actividad militante. En ese sentido creemos que tu blog es un gran aporte.

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    Línea Roja

    26/04/2020 at 13:52


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