Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

El PC, la Triple A y “el enemigo principal”

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En una nota anterior (aquí) critiqué el silencio de sectores de la izquierda acerca de las responsabilidades de Perón en la formación y accionar de las bandas parapoliciales en los 1970. A fin de brindar más elementos para el análisis, en esta nota pongo el foco en el folleto que publicó el PC frente al ataque del que fue objeto, en la ciudad de Córdoba, el 10 de octubre de 1974. Es un documento significativo por la manera en que la dirección comunista diluye las responsabilidades criminales de los gobiernos peronistas en “el golpismo pinochetista” y “el imperialismo y la CIA”. Un tipo de razonamiento que prevalece, hasta el día de hoy, en prácticamente todas las variantes del oportunismo pequeño burgués o burgués reformista.

El ataque al PC Córdoba y sus antecedentes

En el atardecer de aquel 10 de octubre el local del PC de la ciudad de Córdoba fue tomado por asalto por policías y comandos civiles. Irrumpieron violentamente al grito de “bolches hijos de puta, los vamos a matar”, destrozaron instalaciones y sometieron a los militantes, durante dos horas, a torturas y simulacros de fusilamiento. Posteriormente los compañeros fueron interrogados en comisaría, donde recibieron amenazas de todo tipo (véase Miguel Jorquera “Un ataque de las Tres A, Córdoba, 1974”, Página 12 4/02/2007). Lo más grave es que cinco días después murió la militante Tita Clelia Hidalgo, a raíz de una hemorragia provocada por la introducción del caño de un arma en la vagina.

El ataque tuvo como antecedente inmediato el golpe policial (ocurrido entre el 27 y 28 de febrero de 1974) que sacó del gobierno provincial a Obregón Cano y Atilio López. El movimiento fue conducido por el jefe de la policía provincial, teniente coronel Antonio Navarro (Cano lo había cesado de su cargo), y por eso se lo conoce como el “navarrazo”. Consumado el ataque, el 2 de marzo Perón designó interventor de Córdoba a Duilio Brunello, funcionario del Ministerio de Bienestar Social, vinculado a López Rega. Obregón Cano y Atilio López no fueron repuestos en sus cargos. Esto es, el presidente Perón legitimaba el golpe. Además, a Navarro se le permitió abandonar el país, y solo fue declarado “prófugo de la Justicia” cuando ya se encontraba en las islas Canarias. En cuanto a Brunello, continuó la política de ataque a la izquierda y la vanguardia obrera. La provincia, de hecho, fue militarizada. Luego, en septiembre, ya bajo el gobierno de Isabel, fue nombrado interventor Raúl Lacabanne. Al asumir declaró que estaba en guerra contra la izquierda, y enseguida profundizó la política represiva. La Triple A y los grupos parapoliciales tuvieron carta blanca para asesinar políticos opositores, sindicalistas y militantes. En este contexto se produjo el asalto al local del PC.

El análisis político del PC

Pocas semanas después del ataque, el PC publicó un folleto titulado “Las 3 A y la CIA, ¡Córdoba acusa!” (http://www.ruinasdigitales.com/revistas/3A.pdf). El título ya es significativo: los grandes culpables eran la Triple A y la CIA. Ni palabra, en tapa o en el interior del folleto, del rol de Perón y de Isabel Perón. Pero este ocultamiento operaba a través de un análisis político centrado en la distinción de fracciones en pugna. Es que, según el PC, las luchas del pueblo desde el Cordobazo, y los triunfos electorales del 11 de marzo de 1973 (Cámpora) y del 23 de septiembre de ese mismo año (Perón), constituían avances profundos en la liberación nacional. Pero los enemigos, conformados por la oligarquía terrateniente y los monopolios yanquis, no se habían dado por vencidos y prepararon la venganza. Lo cual podría haberse detenido con un frente de todos los que habían ayudado a vencer a la dictadura. Lamentablemente, ese frente no se había logrado.

En consecuencia, ahora había un gobierno peronista sometido a dos presiones: por un lado, “la reacción gorila”, con sus ramificaciones “que llegan hasta la derecha del Frejuli” (el Frente que había llevado a Cámpora y Perón al gobierno). Esa derecha intentaba frenar y derrotar el programa de liberación nacional votado por el pueblo. Por eso, si lograba su objetivo, se debilitaría la base de masas del gobierno, y se crearían las condiciones para un golpe contrarrevolucionario. Del otro lado, la presión del movimiento antiimperialista, democrático, anti-oligárquico. “Si prima la presión que proviene de la profundidad del pueblo, entonces incuestionablemente se ahondará el proceso revolucionario” (p. 8). Dos presiones que invitaban a elegir “aliados principales” contra “enemigos principales”.

La derecha, continuaba el análisis del PC, contaba con la ayuda de la CIA y su objetivo era un golpe tipo Pinochet. Su primer ensayo había sido la masacre de Ezeiza (vuelta de Perón). Pero no se investigó (en este punto el PC ni siquiera alude a la responsabilidad de Perón en esa “no investigación”). Después vinieron el navarrazo y los ataques a militantes “peronistas, comunistas, radicales y de otras tendencias” por parte de bandas de civiles armados, que actuaban junto a la policía. De manera que “desde la provincia mediterránea se quiere detonar el golpe de Estado en todo el país” (p. 9). Solo entonces, se observa de pasada que “llama la atención” por qué “las autoridades nacionales, civiles y militares, y especialmente el 3er Cuerpo de Ejército, no intervinieron para restablecer al doctor Obregón Cano, que era la autoridad legítima, secuestrado por un grupo sedicioso”. ¿Llamaba la atención, a la luz de lo que había ocurrido hasta entonces?

En cualquier caso, lo que sigue es en el mismo tono: los grupos de derecha actúan con el apoyo de la CIA, sin que los gobiernos de Perón e Isabel asomen siquiera en el radar del PC. De la intervención Lacabanne dice que su labor “es puramente represiva” (ibid.). De nuevo, ni palabra sobre el rol del gobierno nacional. Del otro lado, el pueblo que avanza en la lucha por la liberación. Al pasar, el documento denuncia a los “grupos ultraizquierdistas” que “bajo el signo de un planteo ‘revolucionario’ echan leña al fuego” y “facilitan la acción de los gorilas, que sueñan con el asalto al poder” (p. 10). En definitiva, es como si el navarrazo y el accionar de las bandas parapoliciales se desarrollaran en el vacío. Los responsables últimos del terrorismo de derecha, según el PC, eran la CIA, el imperialismo monopolista y la oligarquía terrateniente. ¿El gobierno nacional? Ni palabra.

Sin embargo, el rol de Perón en el ataque a Córdoba, es innegable. A principios de 1974 era imposible que un jefe de policía se rebelara contra un gobierno provincial sin el consentimiento del líder máximo del peronismo, y presidente de la nación. Más todavía, en las horas previas al navarrazo Perón, ante la mesa directiva de las 62 Organizaciones y la CGT, había calificado a Córdoba de “foco de infección” (véase Alicia Servetto, “El derrumbe temprano de la democracia en Córdoba: Obregón Cano y el golpe policial 1973-1974”, Estudios Sociales, Revista Universitaria, Año IX, Nº 17, 2º semestre de 1999). Era un llamado a acabar con la tradición del Cordobazo y del clasismo obrero. Pero el PC silenció el asunto porque reconocer el rol de Perón en el navarrazo, y en el surgimiento de las bandas parapoliciales, equivalía a admitir que era “enemigo principal” del activismo obrero independiente y de todo lo que oliera a izquierda. Por eso también silenció el rol de Isabel Perón en el accionar de Brunello y Lacabanne. Más aún, en el folleto de marras es rescatado el interventor Brunello: se afirma que “no responde a las intenciones del grupo golpista del teniente coronel Navarro” (p. 9); y que “ejerció sus funciones procurando que se respetaran las libertades democráticas” (sic, p. 10). O sea, el PC caracterizaba a Brunello como el “ala dialoguista” (digamos, un “Videla modelo 1975-6”) del ensayo cordobés de golpe de Estado.

Colaboración con el enemigo de clase

La no denuncia del rol de Perón e Isabel Perón en la formación y actuación de los grupos parapoliciales estuvo lejos de ser un “olvido” del PC. Por el contrario, fue el producto de su voluntad de colaborar con la “burguesía nacional antiimperialista y anti-oligárquica”, y con el “movimiento nacional”, su conductor incluido. Por eso, hacia el final del folleto el PC convoca “a todos los hombres y mujeres de la patria, a todos los partidos políticos, a todas las instituciones sociales, sindicales, campesinas, estudiantiles, del empresariado nacional, etcétera, a cerrar filas y forjar un frente sólido, único capaz de impedir el golpe de Estado y hacer avanzar al país hacia la liberación nacional” (p. 14). Así, en tanto reconocía que los Lacabanne y Navarro, y las bandas parapoliciales preparaban un golpe militar, llamaba a “cerrar filas” en torno al gobierno que amparaba y promovía a los Lacabanne, los Navarro y las bandas parapoliciales.

Digamos por último que el ocultamiento del PC de las responsabilidades de Perón en la represión parapolicial se hizo con uno de los discursos más característicos del reformismo. El mismo consiste en diluir las responsabilidades en los ataques a la clase obrera de los gobiernos, partidos o dirigentes “progresistas” o “antiimperialistas”, para apuntar los cañones al “enemigo principal”, sean el “golpismo”, el imperialismo (la CIA), o una combinación de ambos. Los gobiernos y líderes “progresistas”, cuando son criticados, lo son por su “inconsecuencia”, o sus “vacilaciones” para movilizar a las masas y “derrotar al enemigo principal”. Lo cual equivale a sacarlos del campo “del enemigo principal”. Para eso, se sobredimensionan las diferencias entre las fracciones al seno del campo burgués, por más tenues que sean; y se disimulan sus afinidades, por más profundas que sean. Además, y esto es vital, se caracteriza de “golpe fascista” (o “golpe militar”, o “golpe de la derecha”, etcétera, hay para todos los gustos) cualquier movida contra el “ala progresista”, aunque se opere en los marcos de la democracia burguesa, y de la justicia burguesa. Y en un caso estilo Córdoba 1974, se disimula el rol de, al menos, parte de los autores intelectuales de un golpe de verdadera naturaleza “pinochetista”.

En definitiva, en esta particular lógica política, cualquier cosa sirve para preservar la orientación volcada a la colaboración de clases. Es la base para promover “acuerdos para la unidad de acción”, o frentes de unidad nacional. Por eso, no es casualidad que encontremos tantos discursos de este tenor en los tiempos que corren. Como tampoco es casualidad que se siga disimulando el rol de Perón en la formación y accionar de las bandas parapoliciales. Revisar la historia tiene sus peligros para el relato del oportunismo.

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El PC, la Triple A y “el enemigo principal”

Written by rolandoastarita

18/04/2018 a 13:13

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8 comentarios

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  1. A lo mejor no mencionan a Perón, en octubre del 74, porque Perón ya estaba muerto.

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    Donchango

    18/04/2018 at 20:08

    • Primero y principal, aplaudo esta excelente y provechosa aportación (tanto histórica como doctrinariamente).
      Secundariamente, respondo a Donchango:
      …pero no estaba muerto cuando el Navarrazo. Ni cuando se desplazó a Bidegain, Martínez Baca, Cepernic, Ragone (su gobierno, con él ya muerto, pero SU gobierno, secuestró a este último y lo hizo desaparecer, como a otros cientos de personas).
      Ni estaba muerto cuando impulsó las reformas del Código Penal.
      Ni cuando se pronunció por exterminar a los subversivos uno a uno.
      Ni cuando realizó las frenéticas gestiones ante todos los dictadores del Cono Sur (salvo Brasil, que ya coordinaba la represión con la Argentina desde hacía años y tenía su delegación en el propio Departamento de Policía), repito, frenéticas reuniones con todos los dictadores, en los escasísimos meses de su gobierno y de su vida, que dieron como resultado, primero, la colaboración recíproca de todas las dictaduras en la represión contra sus pueblos y, finalmente, la constitución formal, un año más tarde, de la Operación (o Plan) Cóndor.

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      Juan Gómez

      19/04/2018 at 13:17

  2. Hola a todos.

    En respuesta a Donchango. Es importante nombrar a perón porque fue él mismo quien pregonó la idea de combatir al liberalismo y a el comunismo, con palabras mientras fuera suficiente, sino con fuego.

    Profesor quisiera agregar una cuestión. Además del silencio de la responsabilidad de perón hubo quienes hicieron del peronismo el epónimo de liberación nacional con socialismo. Eran aquellos que reemplazaban los objetivos reales del peronismo por lo que ellos deseaban que fuera el peronismo. Ana Guzzetti me parece el caso más representativo. Ella no silenció nada y hasta escribió una carta abierta a perón, luego de que éste arremetiera contra la periodista,cuando ella le preguntó qué iba a hacer para detener el accionar de la bandas parapoliciales. Guzzetti se expresó, con tono más nacionalista que socialista, pero vale la pena recordar de que a pesar de rechazar a perón se mantuvo peronista:

    “¿Acaso usted creía que mi condición de peronista me podía convencer de silenciar una verdad que es carne en la clase trabajadora?[hablaba de la persecución parapolicial]”

    “Sí general, soy peronista y no dejaré de serlo. Pero nunca seré una TRAIDORA [título que líneas más arriba le pone al propio perón por entregar la patria al imperialismo y los traidores] ” (El subrayado es de ella).

    Y remata: Luchamos “por la unidad de las organizaciones armadas revolucionarias, porque sabe general, esta guerra no la maneja nadie, es de la clase trabajadora sin distinción de ideologías o razas. Hasta pronto” (“Nuevo hombre”, Año IV, nº57, 2/74)

    Por otro lado, no sé si es un tema que haya trabajado, pero sería bueno que alguien exponga las similitudes entre peronismo y el fascismo italiano. Creo que podemos aprender algo sobre cómo se evade la lucha de clases con pedagogía,demagogía y represión.

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    fel

    20/04/2018 at 09:46

    • Ya aquí se trató no hace mucho el tema, yo sigo sin verle nada bueno al capitalismo, lo digo con sinceridad, no soy un fanático. En cuanto a los gráficos, si se analizan sin la dialéctica de Marx, es decir, aislados, de forma pura, sirven para lo que el autor quiera demostrar. Sin ánimo de ser pesado le diré, por ejemplo, de hoy mismo esto.
      Hoy puede leer en La Jornada (un diario socialdemócrata mexicano, pero con algunos autores serios en su staff) que 104 mil asesinatos intencionales se han cometido en los últimos 6 años, creo que solo le gana Siria, y seguramente usted quisiera vivir mejor en México que en el Amazonas, que usted quisiera ser mejor mexicano que no un habitante de un quimbo africano; esto en un país que no está en guerra. En ninguna sociedad anterior al capitalismo había tal nivel de inseguridad. Tal vez usted hasta consideraría el llamado Estado de Bienestar (que no es para todos) un logro de la superioridad del capitalismo. Yo creo que hay que sopesar muchas cosas: por ejemplo, se han inventado medicinas para curar enfermedades hasta ahora incurables, mientras en el mundo mueren millones o están expuestos a ello porque el capitalismo no les deja acceder a medicamentos que hace decenas de años están descubiertos para erradicar la enfermedad que padecen o tienen riesgo de padecer. No ha existido una sociedad de bienes tan “escasos” como el capitalismo, donde usted puede ver tanta “abundancia”.
      Termino con un ejemplo muy sencillo: ¿por qué la farmacéutica mundial privilegia la producción de sueros y no de vacunas? porque los primeros te hacen clientes de por vida, los segundos de por vida te eliminan como sus clientes.
      Y ya lo se la izquierda, la gente buena y hasta con sana intención ve en el capitalismo un salto grande en el desarrollo. Lo ven en las fuerzas productivas pero no toman en consideración que son fuerzas productivas para el capital.
      Saludos

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      Ramón

      22/04/2018 at 09:03

  3. Compañero profesor Rolando Astarita
    Quisiera decirle algo y hacerle una pregunta.
    En una ocasión, hace mucho tiempo, dijo que trataría el tema del Gran Salto adelante en China, y creo recordar que le pedí que sí conocía del tema, también abordara la cuestión de la Revolución Cultural china. ¿Ha abandonado el proyecto, pudiera abordarlo cuando tiempo y programación le permitan?
    En cuanto a la pregunta se la hago en reflexión: En parte alguna llega nadie al poder que se atreva a realizar un programa anticapitalista, en todas partes se abordan los males del capitalismo no como algo generado por su propia lógica interna, sino como consecuencia de la mala fe y la avidez de la clase dominante, a la que habría que meter en vereda con medidas fiscales, legislativas, etc., Andrés manuel López Obrador el ejemplo más cercano ¿Qués es lo que ocurre, que los que han decidido ponerse al frente de las masas para presumiblemente redimirlas no conocen el sistema? ¿La cuestión es de falta de conocimientos, voluntad, hipocresía, simulación, a qué se debe compañero profesor según su visión de los acontecimientos? Y algo que se desprende de todo ello ¿se está haciendo algo para remediar esta situación?.
    Le pregunto estas cosas porque, además de usted, sigo de cerca lo que hacen las agrupaciones de izquierda argentinas que se organizan alrededor de las publicaciones La Izquierda Diario, Socialismo o Barbarie y En Defensa del Marxismo a los cuales usted el ha criticado la estrategia, y me salta la pregunta, ¿es tonta toda esta gente?, lo cierto es que no tienen mucho apoyo popular, al menos electoral por lo que se ve.
    Un abrazo cordial.

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    Rodolfo Crespo

    22/04/2018 at 14:59

    • Sobre la Revolución Cultural no tengo materiales (o al menos, materiales en los que pueda confiar). He reunido material e información sobre lo que fue el Gran Salto Adelante. Espero poder transformarlo en una nota, pero seguramente no va a ser pronto, estoy con mucho trabajo.

      Sobre por qué los partidos que se reclaman marxistas no utilizan el enfoque crítico de Marx sobre el capitalismo, solo tengo algunas suposiciones. Tal vez la principal es que piensan que la teoría marxista no sirve “para hacer política práctica”, y que a la opinión pública hay que presentarle cosas fáciles, tomadas del sentido común del populismo pequeño burgués (o algo parecido). A veces escuchamos o leemos cosas que son sencillamente incomprensibles en boca de marxistas. Es como si desconocieran lo más elemental.

      Para dar un ejemplo de estos días: en Izquierda Diario, que edita el PTS, la dirigente y figura pública Bregman pide “que el agua, el gas y la luz no sean medios de lucro para los capitalistas” (//www.laizquierdadiario.com/Myriam-Bregman-Que-el-agua-el-gas-y-la-luz-no-sean-medios-de-lucro-para-los-capitalistasregman). Pero para que no sean “medios de lucro” hay que abolir su forma social de mercancía capitalista. Por supuesto, eso no lo dice Bregman.

      Esto es, la candidata del PTS parece creer que si le negamos el carácter de mercancía capitalista al agua, la luz y el gas, se soluciona el problema que plantean las tarifas y su relación con los salarios. ¿Pero cómo se niega el carácter de mercancía capitalista (esto es, mercancía que es producida según la lógica del capital) sin negar el carácter capitalista de los insumos que confluyen a la producción del agua potable, la electricidad y el gas?

      Por caso, en la extracción y transporte del gas se utilizan caños. ¿Hay que negar el carácter de mercancía de los caños? Y en la producción de los caños se utiliza acero. ¿No hay que negar entonces el carácter de mercancía capitalista del acero? Pero además, en cada instancia de la producción se emplea mano de obra que consume una canasta de bienes. ¿No hay que negar también el carácter capitalista de las mercancías pan, carne, tomates, vivienda, zapatos, etcétera? ¿Y cómo es posible hacerlo sin negar las relaciones de producción capitalistas?

      En definitiva, es como si Marx hubiera escrito El Capital para sacar la conclusión política de que los males de la clase obrera se podían solucionar aboliendo (¿por ley? ¿Por votación parlamentaria?) el carácter de mercancía de los bienes que integran la canasta salarial. Pero la realidad es que a Marx no se le ocurrían estas imbecilidades. Eran ocurrencias de los Proudhon del siglo XIX, no del socialismo científico. Sin embargo, hoy no solo se dicen con absoluta naturalidad (y reciben el aplauso de los economistas marxistas al estilo “queremos a Chávez”), sino que se transforman en programas de gobierno. Y todo este sinsentido para terminar pidiendo un capitalismo de Estado… bajo control obrero!

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      rolandoastarita

      22/04/2018 at 17:27

    • Para una crítica inicial del maoismo, este texto me parece pertinente (creo que hay traducción al español, pero no he conseguido encontrarla): http://breaktheirhaughtypower.org/notes-towards-a-critique-of-maoism/

      También recuerdo que R. Dunayevskaya hace una crítica a la pretensiones filosóficas de Mao en “Filosofía y Revolución”: https://humanismomarxistaennuestraamerica.files.wordpress.com/2014/03/filosofc3ada-y-revolucic3b3n.pdf

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