Los libros contables, los precios y la crítica marxista

Una demanda de los partidos del FIT-U, y en general del trotskismo, es la apertura de los libros contables de las empresas a fin de detectar ganancias “extraordinarias y fraudulentas” y combatir la inflación. En esta entrada examinamos críticamente esa consigna desde la teoría de Marx. Precisemos que si bien nuestra crítica se centra en el programa trotskista, es extensible a la creencia, de “sentido común”, de que la especulación, la avaricia y las estafas de los capitalistas son la causa de la inflación. Comenzamos recordando la forma en que la demanda fue presentada y justificada por Trotsky.
La abolición del secreto comercial en Trotsky
El punto 3 del Programa para Francia, escrito por Trotsky en 1934, está dedicado a la “abolición del secreto comercial”: “Para encontrar una solución favorable para las masas trabajadoras debemos confeccionar, sin demora, el implacable balance de la bancarrota capitalista y efectuar el inventario de las entradas y los gastos de todas las clases, de todos los grupos sociales. (…) … los capitalistas, los grandes explotadores, guardan celosamente sus secretos. Los trusts, los monopolios, las grandes compañías, que dominan la producción total del país mediante la posesión directa de las nueve décimas partes de la misma, jamás dan cuenta de sus raterías. Esta mafia explotadora se oculta tras la santidad del ‘secreto comercial’. El secreto comercial no es más que un artificio para controlar la vida de los pobres y encubrir todos los negociados bancarios, industriales y comerciales de los ricos… ¡Abajo el secreto comercial!; quienes piden sacrificios deben comenzar por presentar sus propios libros de contabilidad. ¡Así se revelará su deshonestidad!”
Lee el resto de esta entrada »Trotsky, las democracias capitalistas y la autodeterminación nacional

A partir de los debates sobre la invasión rusa a Ucrania se planteó el tema de la viabilidad del derecho a la autodeterminación nacional. Es que organizaciones de izquierda, en especial muchas trotskistas, sostienen que la demanda de la autonomía nacional es irrealizable, en tanto subsista el capitalismo. Para ello se inspiran en escritos de Trotsky en los que este planteó que las pequeñas naciones, dada la descomposición del capitalismo monopolista, inevitablemente son marionetas de las potencias (véase, por ejemplo, “Balance de los eventos fineses”, de 1940). Esta afirmación se inscribía en su idea más general de que las reivindicaciones democráticas “serias”, en la época del monopolio, solo se pueden efectivizar enlazando con la revolución socialista. En lo que sigue examinamos críticamente esta tesis.
Trotsky y democracia burguesa
Son varios los escritos de los 1930 en los que Trotsky sostuvo que la democracia burguesa ya no era posible. Por ejemplo en “Lenin y la guerra imperialista” (30/12/1938) explicó que el fascismo era el producto inevitable de la decadencia del capitalismo; afirmó que en los países atrasados y coloniales no había posibilidad de democracia; y pronosticó que las democracias imperialistas evolucionaban “natural y orgánicamente hacia el fascismo”.
Lee el resto de esta entrada »Argumentos de una izquierda a las piñas

En “Comentarios” del blog me preguntaron qué opino sobre la pelea, ocurrida el 12 de abril pasado, entre militantes del Nuevo MAS, el Partido Obrero y el Partido de los Trabajadores Socialista, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Di una respuesta bastante larga, que reproduzco, con leves modificaciones, en esta entrada.
Empiezo con un recuerdo. A fines de los 1980 yo militaba en el PTS. No puedo precisar la fecha, pero en la Facultad de Filosofía y Letras, que por entonces estaba en la avenida Independencia, hubo un choque entre militantes del PTS y del MAS. A raíz de eso, se preparó otro enfrentamiento, para el cual el PTS movilizó buena parte de su militancia (el discurso era «defender el espacio», «no dejarse prepotear», etc.). Yo me manifesté en contra, dije que no participaría de un enfrentamiento físico con otro partido de la llamada izquierda revolucionaria, y me fui a mi casa. La dirección del PTS me acusó de cobarde. Poco tiempo después, y por mis diferencias, me echaron (patota mediante, faltaba más). Protesté contra esos métodos, pero no hubo caso. El enfrentamiento con el MAS de FyL se siguió reivindicando («nadie nos lleva por delante», «nos hacemos respetar» y semejantes).
Lee el resto de esta entrada »Colonias, semicolonias, países dependientes

A raíz de las notas sobre la guerra en Ucrania me han preguntado por la diferencia, establecida por Lenin, entre colonia, semicolonia y país dependiente. Dedico esta entrada a esta cuestión, que está vinculada a la problemática de la llamada liberación nacional (lo he tratado también en Economía Política de la dependencia y el subdesarrollo, del que reproduzco algunos pasajes).
La colonia
Empezamos señalando que el rasgo distintivo de las colonias es la imposición de una minoría extranjera sobre una población nativa, a partir de una relación de fuerza y violencia directa. Como destacó Hobson (1902), históricamente la ocupación colonial la realizaba una minoría de funcionarios, comerciantes y organizadores industriales, asentada en el poder militar. Esa minoría ejercía un poder económico y político sobre grandes masas de población, a las que se consideraba inferiores e incapaces de autogobernarse política o económicamente.
Lee el resto de esta entrada »¿Transformar al capitalismo?

En los últimos días, en programas de TV, dirigentes de la izquierda han planteado que es necesario “transformar al capitalismo de raíz” para solucionar los padecimientos de las masas trabajadoras y sectores populares. Recordemos que entre los significados de “transformar” está que algo cambie de forma o aspecto; o que cambie pero sin que desaparezcan muchas de sus características esenciales.
Pues bien, en este punto se debería ser preciso: los socialistas estamos por acabar –no transformar, sino acabar, eliminar, suprimir- el sistema capitalista. La razón es que la explotación del trabajo es inherente al presente modo de producción, basado en la propiedad privada de los medios de producción. Por eso nuestro objetivo es la abolición de la propiedad privada del capital. Y la construcción de una sociedad basada en la propiedad común de los medios de producción.
Subrayamos: suprimir o eliminar el capitalismo es bastante distinto a “transformarlo”, por más que se agregue que la transformación deba ser “de raíz”. Esta segunda formulación no solo es confusa sino que, en ausencia de otras definiciones (respecto al Estado y a los gobiernos obrero-capitalistas; respecto a la necesidad de la acción revolucionaria) se coloca en el terreno del oportunismo electoralista.
Naturalmente, lo argumentado no niega que los marxistas luchamos por arrancar mejoras económicas, políticas y sociales dentro del actual sistema. Pero las mismas no eliminarán la explotación del trabajo, en tanto continúe la propiedad del capital. Esto hay que decirlo ante la opinión pública. Aunque disguste a la militancia del campo nacional y popular.
El trotskismo y la autodeterminación nacional

En notas anteriores (aquí, aquí) critiqué argumentos de la izquierda para negar el apoyo a la resistencia ucraniana contra la invasión rusa. En esta entrada examino otro argumento, que esta vez encuentro en publicaciones trotskistas. En esencia, dice que la autodeterminación nacional es imposible en la era del imperialismo, y que, en consecuencia, da lo mismo que Ucrania esté ocupada por Rusia, o no lo esté, ya que en cualquiera de esas alternativas sería una colonia, de Rusia o del FMI y Washington. En otros términos, la lucha sería “al divino botón”, ya que Ucrania no dejaría de ser una marioneta de las potencias y del capital financiero. Una concepción que se particulariza en la consigna “guerra a la guerra” (un llamado a que los ucranianos dejen de luchar); o en la crítica a los ucranianos por aceptar y pedir armamento a Occidente.
Origen en Trotsky
Como nos lo recuerdan por estos días algunos trotskistas, ese enfoque fue adelantado por Trotsky a causa de la guerra, de 1939-1940, entre Finlandia y la URSS. En “Balance de los eventos fineses”, de 1940, escribió:
Lee el resto de esta entrada »Entrevista sobre inflación

En el día de hoy tuve una entrevista, en el canal El Fundido, dedicada al tema inflación, tanto en su aspecto más general -desde el punto de vista histórico y teórico- como en lo referido a la experiencia argentina.
La charla giró también en torno a la crítica del marxismo a los monetaristas, la crítica a las explicaciones de tipo subjetivo (la inflación es culpa de los empresarios ambiciosos, y similares argumentos), a las soluciones voluntaristas (se arregla con controles) y a la llamada teoría monetaria moderna.
Dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=64jwiVTaES8
Promesas, infantilismo de izquierda, nacionalismo

En la nota anterior (aquí), y a propósito de la consigna de la autodeterminación nacional, sostuve que los socialistas no deben hacer promesas que no estén dispuestos a cumplir una vez llegados al poder. Ni levantar demandas que no saben si podrán hacer efectivas. En este respecto, es interesante la crítica que hizo Lenin, en “La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo” (abril de 1920), a los comunistas alemanes. Estos prometían que, en caso de tomar el poder, romperían con el Tratado de Versalles, el cual imponía a Alemania gravosas reparaciones de guerra, la cesión de territorios a los vencedores y el desarme. Lenin escribe:
Lee el resto de esta entrada »La lucha por la autodeterminación y otro argumento equivocado

Una idea que ha circulado por estos días en ámbitos de la izquierda es que no debemos apoyar la resistencia de Ucrania porque EEUU, la UE y la OTAN apoyan esa resistencia. En otros términos, nos dicen que el derecho a la autodeterminación es funcional a los intereses de Washington y la OTAN. Y agregan que la autodeterminación no es un derecho absoluto, ya que debe subordinarse a las necesidades de la política antiimperialista.
Un discurso justificador que se mantiene a lo largo de décadas
Estamos, en esencia, ante el argumento con el cual el stalinismo ha justificado, a lo largo de la historia, la represión de las masas por parte de regímenes burocrático-totalitarios y capitalismos de Estado de los más variados. Por esta vía también niegan, según convenga, la lucha por libertades y derechos democráticos, incluido el de la autodeterminación. Es que siempre podrán decir que tal o cual demanda por libertades, en tal o cual régimen político, es “funcional al imperialismo”, o “a la burguesía liberal”, etcétera, y por lo tanto debe sofocarse. Por ejemplo, dado que Washington y la OTAN criticaban el Muro de Berlín, los socialistas no debíamos criticarlo, o reclamar su desaparición. Menos todavía defender el derecho del pueblo alemán a su autodeterminación.
Lee el resto de esta entrada »¿Quién da de comer a quién?

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ayer declaró: “Hoy hay que pensar para qué llegamos al gobierno en 2019… Es para darle de comer a la gente…”, Página 12, aquí.
Claramente, es una mentira. Ningún gobierno le da de comer a la población. Por el contrario, es la clase obrera, con su trabajo, la que da de comer a los capitalistas y a los gobiernos, incluidos los gobernadores, intendentes, ministros, y todo tipo de funcionarios del Estado. Más aún, cuando un desocupado recibe una subvención del Estado, recibe valor generado por obreros explotados por el capital. El valor generado por los obreros productivos se divide en una parte que equivale al valor de los medios de subsistencia que consumen esos mismos obreros; y en plusvalor, que se reparte entre los capitalistas (como ganancias, rentas e intereses); y el Estado, bajo la forma de impuestos. No hay manera de que el Estado dé de comer a la población; es la población trabajadora la que da de comer al Estado.
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