Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

“Fanáticos de la intervención del Estado”

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“El Estado –es lo opuesto de lo que dice Milei-  … nosotros somos fanáticos de que el Estado tiene que controlar los resortes fundamentales [de la economía]”. Lo declara Juan Carlos Giordano, dirigente de IS y del FIT-U, reporteado recientemente en el programa “Chiche en vivo”. Puede verse en Millones ven con buenos ojos a Myriam Bregman – Giordano -Chiche en vivo | Izquierda Socialista FITU (a partir del minuto 9). El periodista interrumpe “pará, ustedes van por más Estado, a diferencia de Milei”. Giordano precisa que con el kirchnerismo lo del Estado se desvirtuó porque sirvió para reconocer la deuda que dejó el gobierno de Macri y Caputo con el FMI. “Entonces, nacionalizar el comercio exterior y la banca es clave. Eso es otra chorrera igual que la deuda externa donde se va la fuga de capitales. [El comercio exterior] “lo controlan Cargill, las multinacionales yanquis”.  

En oposición a lo que dice Giordano, sostengo que los marxistas no somos “fanáticos de la intervención del Estado”. Es que en tanto la clase obrera no tome el poder, y destruya al Estado, la intervención del Estado en la economía estará al servicio de los intereses del capital. De manera más general, afirmamos que la idea de que la intervención del Estado en la economía nos acerca al socialismo, es equivocada. Esa es la base de la crítica marxista al Estado capitalista. Relacionado a esto, y en oposición a lo que afirma Giordano, es equivocado decir que el Estado burgués “puede controlar los resortes fundamentales” de la economía capitalista. El “resorte fundamental” en la economía capitalista es la explotación de la clase obrera, la generación de plusvalía por el trabajo asalariado y su apropiación por la clase capitalista. Cómo se reparte esta torta al interior de la clase capitalista (los capitales privados, el capitalismo de Estado, la alta burocracia estatal) es una cuestión secundaria. El control del comercio exterior, por caso, puede afectar esa distribución, pero no afecta a la relación esencial.

La tradición socialista

En primer lugar, mencionamos la crítica de Engels al “socialismo estatista alemán” (los socialistas alemanes que pensaban que las estatizaciones realizadas por Bismark iban en sentido socialista):

“Pero ni la transformación en sociedades por acciones ni la transformación en propiedad del Estado suprime la propiedad del capital sobre las fuerzas productivas. En el caso de las sociedades por acciones, la cosa es obvia. Y el Estado moderno, por su parte, no es más que la organización que se da la sociedad burguesa para sostener las condiciones generales externas del modo de producción capitalista contra ataques de los trabajadores o de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal. Cuantas más fuerzas productivas asume en propio, tanto más se hace capitalista total, y tantos más ciudadanos explota. Los obreros siguen siendo asalariados, proletarios. No se supera la relación capitalista, sino que, más bien, se exacerba. Pero en el ápice se produce la mutación. La propiedad estatal de las fuerzas productivas no es la solución del conflicto, pero lleva ya en sí el medio formal, el mecanismo de la solución” (Anti-Dühring, pp. 275-6, México, Grijalbo, 1968; énfasis agregado).

 También Engels, en 1891: “… en tanto las clases propietarias permanezcan al mando, cualquier nacionalización no es una abolición, sino una alteración en la forma de explotación; en las repúblicas de Francia, Suiza y América no menos que en la monárquica y despótica Europa Central y del Este” (carta de Engels a Oppenheim, 24 marzo 1891; énfasis agregado).

En el mismo sentido se pronunciaba la Tercera Internacional, en su período revolucionario: “Reivindicar la socialización o la nacionalización de las más importantes ramas de la industria, como lo hacen los partidos centristas, es embaucar a las masas. Los centristas no sólo inducen a las masas en el error, al tratar de persuadirlas de que la socialización puede arrancar de las manos del capital las principales ramas de la industria sin que la burguesía sea vencida, buscan todavía desviar a los obreros de la lucha vital por sus necesidades inmediatas, haciéndolas esperar un embargo progresivo de las diversas industrias una después de otra, después del cual comenzará la construcción “sistemática” del edificio económico. Vuelven así al programa mínimo de la socialdemocracia, es decir, a la reforma del capitalismo, que es hoy una treta contrarrevolucionaria” (“Tesis sobre táctica”, Tercer Congreso de la Internacional Comunista; énfasis agregado).

Enfatizamos: que la burocracia estatal se apropie de una mayor o menos tajada de plusvalía, vía su control de organismos estatales no modifica un ápice el hecho de que vive de la explotación del trabajo. Esta es una piedra basal de la crítica al Estado burgués.

No engañen al pueblo

Es imperioso que la crítica socialista vaya a fondo y desnude la mentira y el engaño asociados a las banderas del estatismo “progre”. Un caso ejemplar (y de mucha relevancia en Argentina): la creencia de que se puede acabar con la inflación vía el control de precios por parte del Estado. Una amplia franja del progresismo nacional – izquierdista considera que el control de precios es una medida muy avanzada, casi revolucionaria. Pero ese manejo de los precios por el Estado es imposible. En una nota anterior decíamos: “…los movimientos tendenciales de precios no pueden ser fijados a partir de relaciones de poder, político o institucional, ya que están regidos por la ley del valor, la cual es objetiva. Esto significa que los seres humanos no la dominan a voluntad, a pesar de que se trata de un fenómeno social. Más precisamente, en tanto subsista el sistema capitalista – producción para el mercado, acumulación regida por la lógica de la ganancia – no hay posibilidad de que el Estado maneje los precios (aquí, Engels, control de precios). No engañen al pueblo con planteos tan fantasiosos como subjetivistas.

¿Estatismo anti-imperialista?

Uno de los argumentos más difundidos en la izquierda dice que el control por el Estado del comercio exterior, la estatización de los bancos (alternativamente, de los depósitos bancarios) y similares, apuntan a terminar con “la explotación neocolonial” (o semicolonial) de países como Argentina. En el reportaje citado Giordano esgrime este argumento: el comercio exterior “lo controlan las multinacionales yanquis” (como Cargill). El control estatal sería parte del programa de “liberación nacional”.

Hemos criticado esta concepción en notas anteriores; véase, por ejemplo, aquí. Lo central: la relación de explotación no es “imperialismo / Argentina colonial (o semicolonial)”, sino “capital (nacional o extranjero) / clase obrera”. Dicho de otra manera, Cargill no explota “al país”, sino a la clase obrera del país en el que opera. Se apropia de una porción de la plusvalía generada por los trabajadores, de la misma manera que lo hace cualquier otro capital, sea local o extranjero. De la misma manera que, por ejemplo, un banco estadounidense, o suizo, o chino, etcétera, participa de la explotación del trabajo asalariado local, a igual nivel que los bancos argentinos, sean estos de capital privado (como es el Galicia) o estatales (ejemplos Nación, Provincia de Buenos Aires, Banco Ciudad).

Las diferencias son sustanciales

Puntualizo que no se trata de diferencias tácticas, o de superficie, sino sustanciales. Atañen a las concepciones del socialismo que defendemos unos y otros. En respuesta a un partidario del FIT-U, Ariel Petruccelli, le señalé que la crítica al estatismo burocrático (tipo chavismo en Venezuela, Ortega en Nicaragua, castrismo en Cuba) era imprescindible para delimitar campos al interior de lo que en términos genéricos llamamos socialismo (aquí). Algo similar ocurre con el estatismo burgués criollo por el que abogan Giordano, IS y otras fuerzas del FIT-U. La crítica del estatismo burgués (o burocrático) es parte constitutiva del programa y estrategia del marxismo revolucionario. Es lo opuesto a ser “fanáticos de la intervención estatal”. 

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1SGV8ituu4gh8p-SVK_xE_b-yEkndCIFIB9v5xQPJaig/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

02/06/2026 a 12:32

Publicado en General

7 respuestas

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  1. De todas formas, en el final de la cita de Engels que usted mismo usa: «….en el ápice se produce la mutación. La propiedad estatal de las fuerzas productivas no es la solución del conflicto, pero lleva ya en sí el medio formal, el mecanismo de la solución…”, tiene un contenido que hay que hacer bien explicito: el medio formal es la estatización y esta es clave para avanzar al socialismo.

    Dos cosas que surgen. Una mas bien evidente: ¿Quien es el sujeto que lleva adelante esa estatización? Si la burguesia y sus gerentes estatizan para salvar los negocios, es de una naturaleza bien distinta a que lo haga la clase trabajadora en una proceso revolucionario. La otra es mas un enigma a resolver y es la naturaleza del estado que la realiza: ¿Transforma la sustancia del estado el que la clase obrera se haya hecho del control de estado? ¿Tiene que destruir ese estado y construir uno nuevo totalmente de cero? ¿Acaso tiene que inventar la polvora y crear nuevas instituciones (institutos de estadistica, universidades, organismos tecnicos, etc.) para que sean «obreras» o puede ir transformando las existentes desde el punto en que están para que de su seno surgan nuevas? La historia ha mostrado mas bien este segundo camino, pero creo que hay que mostrarse abiertos a que las cosas sucedan de otra manera.

    ¿Usted que opina?

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    Avatar de Carlos

    Carlos

    02/06/2026 at 18:46

    • Perder la referencia del «Estado» lleva a la confusión entre las tradiciones marxistas y anarquistas. Pretender una «totalidad capitalista» que no sea contradictoria en sí misma (y por tanto internamente operable por sus «enterradores»), es instalarse en un pensamiento más cercano a las utopías pequeño-burguesas (escindidas de la realidad política) que del leninismo. El poder político dice de leyes, sentencias, INTERVENCIONES, entre otras acciones: todas ellas legítimas en la «lucha de clases».

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      Avatar de ullastre

      ullastre

      03/06/2026 at 05:04

    • Perdone, pero queria hacer unos comentarios a su pregunta a Rolo.El Estado capitalista tiene algunas características que le son propias y dificilmente puedan trasladarse a otras formas de relaciones sociales.Por ejemplo, el Estado es una forma particular de la relación entre capital y trabajo. Forma particular que necesariamente debe ser impersonal para ponerse «al lado y por encima de la sociedad». La división entre Estado y sociedad civil es más que clara, está regulada, legislada.Ya a esta altura está más que probado que el Estado enfrenta y ataca toda forma de autoorganización de los trabajadores (se ve en cualquier Estado capitalista, pero tambien en algunos muy particulares como el de Chile entre 1970-73).Que el Estado desborde la sociedad civil (por ejemplo, la Venezuela chavista) puede llevar a formas muy particulares de la relación entre capital y trabajo, pero en alguna instancia -más temprano que tarde- necesita disciplinar a las diferentes clases sociales en general, y a los trabajadores en particular.No es que una futura sociedad socialista pueda prescindir de algunos aparatos del viejo Estado (instituciones de ciencia y tecnica, de salud, etc), sino que la propia forma Estado es algo que se opone por el vertice a la autoorganzación de los trabajadores.En «El Estado y la revolución», Lenin hablaba de «divorcio» entre Estado y sociedad, de la necesidad de que la sociedad desborde al Estado. La mayoría de los socialistas actuales, ante éste problema, prefiere mirar para otro lado. A veces, peor, prefieren exaltar la violencia estatal en sitios como la Urss, Cuba, etc

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    • En el tomo 3 de El Capital Engels apunta que el sistema accionario «constituye la abolición del modo capitalista de producción dentro del propio modo capitalista de producción…» (p. 565, t. 3, edición Siglo XXI). Naturalmente, de aquí no se deriva que Engels fuera «un fanático» del sistema accionario.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      03/06/2026 at 09:17

  2. Si lo ha dicho Engels, ya está todo dicho y poco o nada se puede añadir.

    Sin embargo, es la primera vez que le escucho proponer algo y eso merece una respuesta:

    Si las empresas pasan a pertenecer a los trabajadores, porque se convierten en sociedades anónimas y se limita el número de acciones que puede poseer alguien, seguirás teniendo un sistema capitalista que explota al trabajador, aunque ahora el explotador sea el propio trabajador

    Es decir, seguirás teniendo un sistema capitalista donde el trabajador, como dueño y señor de las empresas, se explota a si mismo.

    ¿Es eso lo que propone Engels y lo que propones tú para superar el sistema actual y llegar al socialismo?

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    Avatar de Pedro Rojas Sola

    Pedro Rojas Sola

    04/06/2026 at 09:24

    • Espero ansioso la respuesta del Profesor Astarita, pero a modo de adelanto de lo que podían pensar Engels y Marx sobre la fisonomía de la sociedad que acaba de empezar su camino de superación de la sociedad capitalista, habría que leer, al menos, la «critica del programa de gotha». Ahí Marx dice: «De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede»

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      Avatar de Carlos

      Carlos

      11/06/2026 at 14:44

    • No entiendo la respuesta a qué pregunta espera que le dé.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      11/06/2026 at 15:47


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