Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Del socialismo científico al socialismo utópico (pero senil)

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En la nota anterior (aquí) hice alusión a la diferencia entre el socialismo utópico y el socialismo científico. Dije que los socialistas utópicos oponían un ideal de sociedad justa y racional a la sociedad capitalista, y que el socialismo científico parte de las relaciones de producción y las condiciones materiales existentes en la sociedad actual. También sugerí que hoy muchos grupos que se reivindican marxistas combinan el socialismo vulgar (la atención está puesta en la distribución del ingreso), con un enfoque propio del socialismo utópico

En esta nota amplío sobre esa situación en la izquierda radical, y la diferencia entre el socialismo utópico y el socialismo de Marx y Engels. Naturalmente, el texto de referencia es el folleto de Engels Del socialismo utópico al socialismo científico (o la sección tercera del Anti-Dühring).

El socialismo utópico

Los socialistas utópicos publicaron sus principales trabajos entre fines del siglo XVIII y principios del XIX. Sus principales referentes fueron  Saint-Simon, Francois Marie Charles Fourier y Robert Owen. Escribieron en una época en que el modo de producción capitalista no estaba muy desarrollado, y por lo tanto tampoco la contraposición entre la burguesía y el proletariado. La gran industria en Inglaterra acababa de nacer, y no existía todavía en Francia; en París, el proletariado se confundía con las masas desposeídas y sumergidas. En ese contexto, los socialistas utópicos no veían ningún elemento en la sociedad capaz de actuar como fuerza transformadora. “La sociedad no ofrecía más que abusos y maldades”, escribe Engels. Por eso, trataban de inventar “un nuevo y mejor sistema del orden social, y de decretarlo y concederlo luego a la sociedad desde fuera, mediante la propaganda y, en caso de ser posible, mediante el ejemplo de experimentos modelos”. En otros términos, apelaban a la razón para construir proyectos de una sociedad superior. Es que, en tanto se piense que el mundo en el que vivimos solo es una suma de males y desgracias, no hay posibilidad de desarrollar algo superior “a partir del material histórico presente y cristalizado, y como resultado necesario del mismo” (Engels).

El socialismo científico

El socialismo de Marx y Engels se forma en una época en que el desarrollo capitalista era más elevado, y con ello también más marcada la contradicción entre el capital y el trabajo. A partir de aquí, la crítica marxista de la sociedad burguesa también será muy distinta a la del socialismo utópico. Es que en lugar de ver a la sociedad burguesa como un mero compendio de males, Marx y Engels destacaron su carácter contradictorio: por un lado, desarrollo de las fuerzas productivas, socialización del trabajo, formación de un mercado mundial. Por el otro, explotación, polarización social, crisis periódicas, ejércitos de desocupados. Y es precisamente este carácter contradictorio lo que permite elaborar una crítica interna del modo de producción capitalista, para encontrar en su propio desarrollo las palancas de su eventual transformación. Se trata de un enfoque muy distinto del que prima hoy en la mayor parte de la izquierda. Al respecto, recuerdo que hace algunos años, un dirigente de un grupo trotskista argentino repetía insistentemente “el mundo es inmundo”. Creía que con eso estaba sentando una crítica “demoledora” a la sociedad actual, pero en realidad se trataba de un eslogan superficial. ¿Por qué superficial? Pues porque pasaba por alto las contradicciones reales de la sociedad capitalista. Y con ello, anulaba la posibilidad misma de la crítica radical (¿hay que recordar que la contradicción es el motor último de todo cambio?). Además, si en el mundo no hay más que inmundicia, solo resta armar un plan de transformación social sacado de la cabeza, por fuera de lo existente. De ahí la tendencia a proclamar “tenemos el plan salvador, crean en nosotros”. 

Dada la confusión que hay sobre estas cuestiones, explicamos el abordaje del socialismo científico con un ejemplo. Sabemos que una tendencia inherente al capitalismo es el impulso a crear un mercado mundial. Frente a esto, una respuesta posible es no ver en ello más que males, y oponerle un programa y política que apunte a reconducir a las fuerzas productivas al interior de las fronteras nacionales. El marxismo, por el contrario, destaca el carácter contradictorio de la globalización del capital: por una parte agudiza las presiones sobre el trabajo, destruye industrias tradicionales y exacerba las presiones competitivas. Por otra parte, genera las condiciones materiales y sociales para avanzar el programa internacionalista del movimiento obrero y eliminar las fronteras nacionales. El llamado a los proletarios del mundo a unirse, de El Manifiesto Comunista, tiene apoyo en este aspecto dual, contradictorio, de la mundialización del capital.

Algo similar podemos decir, por ejemplo, sobre la introducción de la maquinaria; o sobre el impulso a la concentración y centralización del capital. Los socialistas idealistas condenan a la máquina y la tecnología; o reclaman una vuelta a la pequeña producción. Los marxistas, en cambio, consideran que oponerse al avance tecnológico es reaccionario; y que también es un retroceso volver de la gran producción a la pequeña producción. En consecuencia, plantean la necesidad de acabar con la propiedad privada del capital para poner a la máquina, y a la gran industria, bajo el control de los productores. Más aún, es la socialización de la producción, que acompaña a la gran industria, la que hace posible y necesario acabar con la propiedad privada del capital. El criterio siempre es el mismo, y es sintetizado por Engels: “…los medios para eliminar los males descubiertos tienen que hallarse también, más o menos desarrollados, en las cambiadas relaciones de producción. Esos medios no tienen que inventarse con sólo la cabeza, sino que tienen que descubrirse, usando la cabeza, en los hechos materiales de la producción”.

La aparición del socialismo científico representa entonces un giro copernicano con respecto al socialismo utópico. En palabras de Lenin:

“La novedad [introducida por Marx y Engels] consiste en que los socialistas anteriores, para fundamentar sus concepciones consideraban suficiente demostrar la opresión de las masas bajo el régimen existente, la superioridad de un régimen en el que cada uno reciba lo que haya elaborado, demostrar que tal régimen ideal se corresponde a la ‘naturaleza humana’, al concepto de una vida racional y moral, etcétera. Marx entendía que era imposible conformarse con semejante socialismo. No se limitó a caracterizar el régimen existente, a juzgarlo y condenarlo: le dio una explicación científica… Tampoco creía posible Marx conformarse con la afirmación de que solo el régimen socialista corresponde a la naturaleza humana, como sostenían los grandes socialistas utópicos y sus pobres epígonos, los sociólogos subjetivistas. Con el mismo análisis objetivo del  régimen capitalista demostró la necesidad de su transformación en régimen socialista. (…) De ahí que los marxistas hablen con frecuencia de la necesidad” (¿Quiénes son los amigos del pueblo?).

Pero además, esa explicación científica de la que habla Lenin solo es posible si se reconoce que existen leyes sociales que se imponen de manera objetiva. La ley del valor trabajo, por ejemplo, proporcionó una base científica para la crítica del sistema capitalista, y permitió establecer una conexión interna entre el valor, el capital y la plusvalía, la dinámica de la acumulación y las crisis. De nuevo, el marxismo no rechaza el mercado o la relación capitalista pretendiendo desconocer la realidad de estas leyes, sino que la crítica se asienta precisamente en su conocimiento.

Todo esto se puede sintetizar en que el marxismo, en oposición al socialismo utópico y a todo tipo de socialismos vulgares, procura desarrollar nuevos principios a base de los principios del mundo. Marx explicitó este criterio en una carta a Ruge, de septiembre de 1843. El pasaje es muy conocido:

“No comparecemos, pues, ante el mundo en actitud doctrinaria, con un nuevo principio: ¡He aquí la verdad, postraros de hinojos ante ella! Desarrollaremos ante el mundo, a base de los principios del mundo, nuevos principios. No le diremos; desiste de tus luchas, que son cosa necia; nosotros nos encargaremos de gritarte la verdadera consigna de lucha. Nos limitaremos a mostrarle por qué se lucha, en verdad, y la conciencia es algo que tendrá necesariamente que asimilarse, aunque no quiera”.

Volvieron al socialismo utópico (pero senil)

Todas estas cuestiones constituyeron adquisiciones teóricas del movimiento socialista, orientado por Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Bebel y otros líderes. Por supuesto, podían existir muchas diferencias tácticas y políticas, pero había acuerdo sobre estos principios.

Hoy la situación es la opuesta. Las más variadas expresiones de un marxismo marcadamente nacionalista y estatista se combinan con un enfoque idealista. Incluso muchos de los grupos políticos que se presentan ante la opinión pública como los más radicalizados adoptan, de hecho, el viejo enfoque del socialismo utópico. Lo hacen porque están empeñados en ofrecerles a los trabajadores y oprimidos toda clase de recetas-solución, haciendo abstracción de las condiciones materiales, las relaciones sociales y las leyes objetivas del capitalismo. Por eso hablo de utopismo socialista, pero senil, ya que vivimos en una época de relaciones capitalistas plenamente desarrolladas. Representa pues un retroceso en el campo de la teoría (y por ende, de la política).

Tal vez la demostración más cercana y personal que tengo de esta situación sea la reacción que han provocado las últimas notas que publiqué. Cuando dije que, según el marxismo, es imposible acabar con la desocupación en tanto exista el capitalismo, recibí una andanada de críticas. Lo que más pareció enojar a los críticos es que se popularice una idea tan elemental. Y aunque el caso está vinculado a la propaganda electoral en Argentina, el problema es más general. También molesta si afirmo que es imposible frenar los despidos votando leyes en el Parlamento burgués; o que no se puede manejar a voluntad la ley del valor con remiendos estatistas; o que es imposible soñar con el control obrero del Estado (o del ejército burgués, por ejemplo). Incluso provocó fuerte rechazo la tesis de que las relaciones de distribución están condicionadas por las relaciones de producción. Y en el extremo, se llegó a decir que es una posición “de derecha” sostener que la posibilidad de distribución de bienes de consumo tiene como base material la producción de esos bienes.

Estamos metidos en un pozo teórico. En otra nota (aquí) escribí que han convertido El Capital en un texto “para los días de fiesta”, pero la afirmación se aplica también a los escritos más elementales y conocidos del  marxismo. Se trata de una reacción en toda la línea, para la que no hay soluciones fáciles. En cualquier caso, es necesario rearmarse teórica y políticamente. Para eso. reflexionar en profundidad sobre el viejo texto de Engels, y el socialismo utópico y el socialismo científico puede ser un primer paso. Hay que volver a lo básico.

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Del socialismo científico al socialismo utópico (pero senil)

Written by rolandoastarita

24/07/2017 a 10:16

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26 comentarios

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  1. Creo que toda la izquierda debería hoy enrolarse en nuevo movimiento, el Socialismo Libertario y explorar las nuevas tecnologías, la militancia en red, las criptomonedas, los blockchain, las empresas starp up, la robotizaciòn del proletariado, la economía del numero PHI, la Renta Bàsica Universal, la Soberania Alimentaria, tenemos Internet!!! un arma poderosa como fue la imprenta en su momento.

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    carlos hugo castello

    24/07/2017 at 11:06

  2. No puedo dejar de leer las notas Marxismo y economía desde su concepción de “crítica sin ilusiones”, que lo acerca definitivamente al socialismo utópico. ¿Cómo transitó el marxismo científico desde la Tesis XI a la crítica sin ilusiones sin considerar que esto lo acerca indefectiblemente al utopismo que denuncia? Lo hizo a condición de eliminar la capacidad transformadora del sujeto para dar lugar al sujeto crítico.

    ¿Por qué muchos de sus comentaristas se enojan cuando usted considera que las leyes parlamentarias son inútiles para transformar cualquier situación? Porque saben que mejor que decir es hacer, mejor que prometer es cumplir.

    Gracias por el espacio.

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    Darrigrand, Gonzalo

    24/07/2017 at 11:31

    • La critica teorica no es un trabajo?
      Estly harto de este culto al pragmatismo que hay en la izquierda, miles de militantes acriticos. No son capaces de ver adonde empujan… Y las cosas siguen alla, atras, esperando…
      Si fueran tan eficientes los reformistas y revolucionarios ya estariamos en otro sitio, pero si quieren rendirle culto a la lucha ciega, felicidades. Hagan, “siembren vientos”, y colecten lo que corresponda.

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      SDPA

      24/07/2017 at 15:01

    • Darrigrand

      PARECE QUE NO HA ENTENDIDO NADA de la riqueza teórica y política de este blog. El pragmatismo y dogmatismo de su posición lo tiene totalmente alienado. Trate de descristalizar un poco sus neuronas. Estudie más a los clásicos del marxismo. No ha entendido nada de lo que significa luchar sin ilusiones.

      En Venezuela, por la lucha con ilusiones de millones de venezolanos que confiaron en un líder carismático, el mesías salvador, el mitómano y echador de cuentos de Chávez estamos en el desastre en que estamos.

      Y esto sucedió con la ilusión del “socialismo del siglo XXI”, socialismo totalmente vulgar, utópico, senil, donde se prometió mucho y se hizo mucho: MUCHO DESASTRE.

      Para colmo este desastre se hizo -si tanto le importa el hacer- con el apoyo criminal del grueso de la izquierda nacional e internacional, que todavía cree, o dice creer, en pajaritos preñados. “El chavismo es la panacea del socialismo en el mundo” dijeron en su momento. Y aquí estamos, en el desastre total.

      Al final todo resultó ser una “ilusión” cumplida y totalmente “hecha” por unos pocos malandros, delincuentes, que se enriquecieran metiéndole la mano, como mafiosos que son, a 500 mil millones de dólares, que fugaron del país, destrozando a Venezuela. Y, lo peor, dejando una estela de muertos por hambre, enfermedades y represión salvaje.

      Mucha gente bien intencionada luchó con muchas “ilusiones” por el “socialismo del siglo XXI”, y terminó con la crisis humanitaria más terrible que ha vivido el pueblo venezolano en lo que va del siglo XX y XXI.

      Por todo eso, prefiero luchar sin ilusiones en mesías salvadores, en socialismos utópicos y seniles, ni en creer en ninguna ilusión de un atajo propuesto por vendedores de baratijas, tales como el grueso de la izquierda, nacional e internacional, que le vendió al pueblo venezolano, “con muchas ilusiones”, el desastroso, utópico y senil “socialismo del siglo XXI”.

      Saludos

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      La duda metódica

      25/07/2017 at 20:46

    • Gracias por su respuesta, aunque comenzar con un “No ha entendido nada”, no me parece la mejor manera de invitar a reflexionar sobre cualquier cosa. ¿Acaso usted lo ha entendido todo?

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      Darrigrand, Gonzalo

      26/07/2017 at 11:05

    • Gracias por la respuesta.

      Nadie puede llegar a entenderlo todo. Es una cuestión que los clásicos del marxismo han trabajado mucho desde el punto de vista de la filosofía: la relación dialéctica entre la verdad relativa y la verdad absoluta.

      Me llevó décadas entender lo esencial del marxismo. La línea divisoria de aguas entre lo que es una cuestión práctica, concreta, con los pies sobre la tierra, que es luchar sin ilusiones -no acabaremos con la explotación capitalista, si no acabamos con el capital- versus una ilusión pragmática, dogmática, que piensa que la política es el arte de lo posible -reformismo-, que considera que el capitalismo se puede “humanizar” y de esta forma llegar al socialismo copando paulatinamente instituciones del estado burgués, lo que lleva a desastres de las propuestas de los socialismos vulgares, utópicos y seniles tal como lo es el “socialismo del siglo XXI” y/o el falso “progresismo” que sufrimos en Venezuela y en otras zonas del planeta.

      Conozco bien el tema, debido a que durante bastante tiempo tuve su misma posición. Creí mucho en las consignas transicionales, reformistas, del trotskismo. Y confieso que he pecado. Y no tengo ningún problema en reconocerlo. Y esta es una herramienta fundamental del marxismo: tener la capacidad real, concreta, humilde, de corregir nuestros propios errores, asumirlos y actuar en consecuencia. Y decirlo públicamente, sin complejos.

      Le confieso que estoy cansado de las organizaciones de izquierda, que nos venden espejitos de colores e ilusiones, atajos “progresistas” hacia el socialismo, con líderes mesiánicos en el medio, que terminan en desastres espantosos como el que estamos sufriendo en Venezuela.

      Es lo que le está sucediendo a la izquierda chavista, nacional e internacional, que a pesar de una realidad que cualquier venezolano de a pie entiende perfectamente -que el famoso “socialismo del siglo XXI nos ha llevado a un desastre humanitario de inimaginables dimensiones-, dicha izquierda, muchos de sus “intelectuales”, está planteando que Maduro masacre al pueblo venezolano para defender una supuesta “revolución bolivariana antiimperialista” que sólo existe en el plano de las ilusiones de las mentes febriles de los dirigentes y militantes de dichas organizaciones.

      Saludos

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      La duda metódica

      27/07/2017 at 02:27

  3. Rolando, Vengo siguiendo su blog hace bastante ya, en general disfruto sus notas, sin embargo, cuando se pronuncia respecto al socialismo utópico siempre he encontrado que se queda corto, que algo le falta. Hágase un favor, trate de leer este librito, es bien corto:
    https://www.iberlibro.com/buscar-libro/titulo/caminos-de-utopia/autor/buber-martin/
    No lo lea con tanto número en la cabeza, sáquese un poco la polera marxista, léalo como si no quisiera la cosa, como si nada hubiese ahí…

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    Ignacio Argonauta

    25/07/2017 at 12:08

  4. Grandes y sabias palabras. No hay nada que se le pueda objetar en este artículo suyo. Realmente es lamentable el estado de las organizaciones comunistas a día de hoy. Se mueven más por criterios éticos y morales que políticos. No se estudia nada, sólo hay moralina. Son peores que los socialistas utópicos.

    Me permitirá citarle a Stalin pero viene al caso porque creo ilustra bien la situación actual:

    ”It is necessary that our cadres have a thorough knowledge of Marxist economic theory.

    The first, old generation of Bolsheviks were very solid theoretically. We learnt Capital by heart, made conspectuses, held discussions and tested each others’ understanding. This was our strength and it helped us a lot.

    The second generation was less prepared. They were busy with practical matters and construction. They studied Marxism from booklets.

    The third generation is being brought up on satirical and newspaper articles. They do not have any deep understanding . They need to be provided with food that is easily digestible. The majority has been brought up not by studying Marx and Lenin but on quotations.

    If matters continue further in this way people would soon degenerate. In America people argue: We need dollars, why do we need theory? Why do we need science? With us people may think similarly: ‘when we are building socialism why do we need Capital?’ This is a threat for us — it is degradation, it is death. In order not to have such a situation even partially we have to improve the level of economic understanding.”

    http://revolutionarydemocracy.org/rdv4n2/5convers.htm

    Difícil solución. El materialismo está fuera de todos sitios.

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    Atónito

    25/07/2017 at 21:19

  5. HOLA ROLO, en la cita que colocaste de lenin a quienes se refiere como “sociologos subjetivistas” ?

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    smolnybolche

    27/07/2017 at 19:26

  6. Sr. Astarita: me gustaría conocer su caracterización del anarquismo dentro de esta diferenciación que usted efectúa entre socialismo utópico y socialismo científico.

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    Averroes

    31/07/2017 at 05:18

  7. En su nota, Sr. Astarita, al referirse al carácter contradictorio de la globalización capitalista, usted expresa que esta “genera las condiciones materiales y sociales para avanzar el programa internacionalista del movimiento obrero y eliminar las fronteras nacionales”. Abusando de su disposición, me gustaría conocer los datos en los que usted se apoya para efectuar dicha afirmación. Gracias.

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    Averroes

    01/08/2017 at 14:56

  8. https://paulcockshott.wordpress.com/2017/07/24/big-data-and-super-computers-foundations-of-cyber-communism/

    ¿Qué opina de esto?

    ¿Ha leído ya esta obra? http://ricardo.ecn.wfu.edu/~cottrell/socialism_book/new_socialism.pdf

    Sería muy interesante verle debatir con Cockshott, que al menos toma la sartén por el mango y realiza propuestas, no se queda en el aire o en la pura crítica.

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    Nuevo Socialismo

    09/08/2017 at 21:19

    • Tengo pendiente la lectura de Cockshott. De todas maneras, el peso del discurso marxista es la crítica de la sociedad capitalista. Observe que en la obra de Marx es muy poco lo que se dice sobre cómo puede funcionar una futura sociedad socialista. Y aunque ahora podemos estudiar las experiencias de transición (he trabajado en ello a partir de la colectivización forzosa en la URSS), el peso debe seguir puesto en la CRÍTICA del capitalismo. Máxime cuando la crítica marxista (de Marx, de El Capital) ha sido suplantada en estos tiempos por una vuelta al socialismo vulgar o al socialismo utópico.

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      rolandoastarita

      09/08/2017 at 23:21

    • ¿Se puede ser marxista sin conjugar la crítica con la propuesta política y la actividad política en los frentes de trabajo, vecinales, etc? A mi parecer no si vemos lo que hacían Marx, Engels y Lenin.

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      Nuevo Socialismo

      11/08/2017 at 04:29

    • La propuesta política principal del marxismo es acabar con la propiedad privada del capitalismo y su Estado. Esto es, acompañar la lucha por reformas o mejoras con la explicación de la perspectiva más general. Le recomiendo al respecto “El Manifiesto Comunista”, de Marx y Engels. También es muy ilustrativo “Salario, precio y ganancia”. También “Reforma o revolución”, de Rosa Luxemburgo; o los escritos de Lenin sobre la posición del socialismo frente al revisionismo de Bernstein.

      En general, la función del marxismo no es presentar un plan de soluciones a los problemas del capitalismo, manteniendo el sistema capitalista. Tampoco es posible prever hoy de qué manera en una futura sociedad comunista se organizará el trabajo, la producción y la distribución. El marxismo solo puede partir de lo existente: la relación de explotación capitalista y su crítica. Como explicó alguna vez Marx, lo central es explicar por qué y cómo esta sociedad se basa en la explotación del trabajo. Esto es, poner en evidencia la conexión interna entre la ganancia, la renta y el interés, y la explotación del trabajo. “Cuando se comprende la conexión entre las cosas, toda creencia teórica en la necesidad permanente de las condiciones existentes se derrumba antes de su colapso práctico” (Marx en carta a Kugelmann). Por eso lo principal de la obra de Marx está en “El Capital”, en su crítica de la Economía Política; no en algún consejo táctico, ni en algún “plan” de organización futura del socialismo. Subrayo: hay que partir de la crítica de lo existente. No es casual que los “políticos prácticos” (los Lasalle y los Bernstein de todas las épocas) despreciaran este punto de partida científico que defendían Marx y Engels en el movimiento obrero.

      Dicho esto, sí es posible prever cursos posibles de transición hacia la socialización, como hicieron en varias ocasiones Marx y Engels. Por ejemplo, cuando reivindicaron la experiencia de la Comuna de partir de la organización de la producción en cooperativas dirigidas por los trabajadores. También en Lenin, cuando reconoce, en 1921, la imposibilidad de socializar la producción campesina y artesanal “desde arriba” y a fuerza de represión, y plantea la organización en cooperativas voluntarias. Pero para llegar a esto hay que convencer a los trabajadores de la necesidad de acabar con el sistema capitalista. El foco está puesto en esto. Y para eso no hay que vender “espejitos de colores”.

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      rolandoastarita

      11/08/2017 at 09:06

    • Tenemos más experiencias de socialización en el siglo XX. Por ejemplo, las colectividades agrarias en el marco de la revolución española.

      En cuanto a la proyección de posibles sociedades donde se han socializado los medios de producción, está el clásico de Kropotkin “La conquista del Pan” (aunque hay que digerir su antimarxismo, es sin duda una obra comunista), tenemos obras menos conocidas como los “Principios Fundamentales de Producción y Distribución Comunistas” (se puede bajar una introducción por Paul Mattick aquí: http://www.geocities.ws/cica_web/consejistas/mattick/indice.htm) y algunos razonamientos generales como los que están en el último capítulo del librito “El placer de la revolución” (http://www.bopsecrets.org/Spanish/joyrev.htm).

      Coincido con Rolo en que hay que conservar el énfasis que Marx hacía en la crítica del capitalismo y no cometer el error de los utopistas de salir a proponer “por la positiva” algo nuevo sin ligarlo a la crítica de la existente ni pensar rigurosamente en cómo será la transición entre un estado y otro.

      Aunque creo que Marx se pasó unos pueblos con su anti-utopismo y eso le ha dado demasiado énfasis al pensamiento crítico y demasiado poco al pensamiento creativo y la imaginación. Luchamos, después de todo, con la esperanza de algo mejor. No podemos ser 100% científicos todo el tiempo y proceder únicamente de acorde a “evidencias”.

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      La Cagámpora

      11/08/2017 at 22:19

  9. Cockshott, Stamer, Peters, Dieterich… Son los intelectuales que han aportado a esa obra calificada como “Socialismo del XXI”. Dicen haber superado la teoría del valor-trabajo de Marx con la ayuda de las nuevas tecnologías y la matemática avanzada. Lo que les permite afirmar que ya no hace falta abolir la propiedad privada, porque han encontrado la manera de calcular los precios objetivos de las mercancías invalidando así la capacidad que tendría la propiedad privada para decidir los precios. Cuestión que nos permite afirmar el peso ideológico que tiene entre estos autores la teoría del imperialismo de Lenin.

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    sheshonq10

    10/08/2017 at 09:27

    • ¿Qué ha leído usted para decir eso de Cockshott? En ningún momento se dice que se haya superado la teoría del valor-trabajo de Marx, ni se dice que no haga falta abolir la propiedad privada, etc. De hecho lo que busca Cockshott es aplicar al 100% los puntos programáticos que comentó Marx: abolir la propiedad privada, abolir el dinero y abolir el régimen de mercancías.

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      Nuevo Socialismo

      11/08/2017 at 04:31

  10. Mire usted, Nuevo Socialismo, he leído Towards a New Socialism de Cockshott y Cottrell. Puede usted consultar también la obra de divulgación de Dieterich: https://www.rebelion.org/docs/121968.pdf

    “La teoría del valor, que es la esencia de la economía política de Marx y Engels, había determinado
    correctamente, siguiendo a Ricardo, el valor objetivo del producto en la cantidad promedia de
    trabajo abstracto, invertido en la producción de una mercancía. Pero no existieron las computadoras
    ni la matemática avanzada para calcular en la práctica el valor de un producto. El teorema vital de
    una economía cualitativamente diferente a la del mercado, no se pudo convertir en la base operativa
    de una economía real.”

    “—Usted escribió hace cinco años que el intercambio equivalente presupone la existencia de una medida objetiva del valor (Wertmass) y que esta medida todavía no existía. ¿Por qué es tan difícil encontrarla, si sus bases teóricas ya fueron descritas en la teoría del valor de la economía clásica?
    —El descubrimiento, la intelección de que sólo el trabajo incorporado en un producto constituye su valor real, se logró elaborar efectivamente hace doscientos años. Sin embargo, entre este descubrimiento y el desarrollo de una matriz que se pueda aplicar al cálculo de este valor en toda la economía, hay un trecho muy largo. No hay obras precedentes útiles y, por lo mismo, la medida objetiva del valor, como sucedió con el descubrimiento y la descripción del principio de equivalencia, tiene que ser elaborada necesariamente desde el principio (ab ovo).”

    “—Aparentemente, la forma de propiedad en los medios de producción no tiene mayor
    importancia para la realización del principio de equivalencia.
    —Esto es correcto para una primera fase en la transición hacia la economía equivalente. Sin
    embargo, en la medida en que la economía equivalente venza la economía de mercado,
    desaparecerá la ganancia y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base, se eliminará por sí sola.”

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    sheshonq10

    11/08/2017 at 12:54

  11. “En la economía de mercado los precios resultan de la oferta y demanda, es decir, sin un
    cálculo del precio propiamente dicho. En cuanto la determinación del precio descansa sobre un
    cálculo de costos, éste se basa exclusivamente en precios, no valores. En este sentido, el vendedor
    parte de los costos de producción de sus materias primas e insumos (Vorprodukte); es decir, de sus precios, no de sus valores. Les agrega costos operativos (Betriebskosten), donde está incluido el trabajo con su precio (igual a salario) y no con su valor, al igual que sus expectativas de ganancias. El precio que resulta, lo trata de realizar en el mercado. Pero esto sólo le es factible si se mantiene dentro de los límites de los precios de los productos que compiten con los suyos. La determinación del precio es, por ende, un complicado proceso en constante movimiento que no tiene nada que ver con la determinación del valor para todos los productos.”

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    sheshonq10

    11/08/2017 at 13:08

    • Y la pregunta se mantiene, ¿dónde ves que se niegue la teoría del valor-trabajo de Marx? Ya te lo digo yo: en ningún sitio. Si de verdad has leído algo y no te has hecho ctrl + F ”valor”, desde luego no te has enterado de nada.

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      Nuevo Socialismo

      11/08/2017 at 14:36

  12. Yo creo que ningún cambio hacia la izquierda puede producirse si un poco de utopía. Si esperamos los factores objetivos y no luchamos por crearlos estos no se van a dar nunca y eso es un hecho. Podemos llenar hojas de críticas a los procesos revolucionarios anteriores y sus errores. Yo tengo la esperanza que por lo menos hayan servido para mostrar la dificultad que radica en hacer un mundo mejor. En todo caso hacer me parece más util que criticar.

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    cubano

    14/08/2017 at 13:31

    • O sea, Marx no debió haber dedicado su vida a la crítica de la Economía Política y a la crítica de la sociedad capitalista, sino a “hacer”. ¿”Hacer” qué? ¿Fundar algo parecido a un partido peronista para aplicar aquello de “mejor que decir es hacer”? ¿O “hacer” política “práctica” a lo Lasalle? ¿O a lo Bernestin? Todo sea por el “hacer”…

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      rolandoastarita

      14/08/2017 at 14:01

  13. Profe me gusta mucho el blog y le doy la razón en cuanto a la necesidad de la crítica.
    Evidentemente no se puede hacer (por lo menos algo justo) sin criticar lo injusto del sistema actual. A lo mejor me equivoco pero creo que hacer y criticar están relacionados dialécticamente.
    En cuanto a Marx mi opinión personal es que su crítica al modelo explotador estaba subordinada a la necesidad de luchar por un modelo más justo. A lo mejor me equivoco soy un simple ingeniero mi formación en filosofía es casi autodidacta.

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    cubano

    14/08/2017 at 14:59

  14. Marx dedico su vida a la crítica de la la Economía Política Capitalista o dedico su vida a la conquista del poder por el proletariado y para ello crítica de la economia capitalista era necesaria? Tengo mis dudas en ese aspecto por eso le pido su opinion profe?

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    cubano

    14/08/2017 at 16:15

    • Salvo durante el episodio de la Comuna de París, no estuvo planteada como tarea “práctica” la toma del poder por la clase obrera. En general, antes de que la clase obrera pueda plantearse la tarea de tomar el poder, es necesario desarrollar un trabajo de difusión de las ideas del socialismo (ademas de participar en las luchas cotidianas por reivindicaciones, reformas, etc. Es peligroso y hasta inadmisible apostar al espontaneísmo revolucionario. El poder no se toma mediante un golpe comando de una vanguardia. En palabras de Marx, “el arma de la crítica debe preceder a la crítica de las armas”.

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      rolandoastarita

      14/08/2017 at 17:37


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