Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Salarios, productividad marginal y la elevada ciencia de Javier Milei (1)

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En una nota que lleva por título “Las brillantes ideas de Nicolás nos mandarán al caño”, publicada en El Cronista el 17/05, el economista Javier Milei critica la propuesta de Del Caño, candidato a presidente por el PTS, de reducir la jornada de trabajo para acabar con la desocupación. Entre otros argumentos, Milei acusa a Del Caño de tener “un desconocimiento total y absoluto de la forma en que se determina la remuneración de un factor (en este caso el trabajo)”. Y agrega: “Si uno revisa un libro básico de teoría de los precios (Microeconomía), al momento de analizar la demanda de factores de producción, encuentra que la misma está determinada por aquel punto donde el valor del producto marginal (el cual surge de multiplicar el precio del bien que ofrece la firma en el mercado por el producto marginal del factor) se iguala al costo del factor, en este caso sería el trabajo”. Según Milei, Del Caño es un ignorante porque no dice lo que dicen los manuales, y los cursos habituales de Economics. Para información de los lectores del exterior, Javier Milei es un economista que ha ganado cierta notoriedad en los últimos tiempos, despotricando a los gritos en los medios contra todo lo que huela a izquierda, o incluso a keynesianismo.

Pues bien, el problema con el argumento de Milei es que desde hace ya muchos años la tesis que afirma que el salario se iguala, en equilibrio, a la productividad marginal del trabajo, ha sido objeto de críticas que ni los manuales, ni los cursos académicos, han podido responder. Más aún, ni siquiera las mencionan, con el resultado de que mucha gente que cursa las carreras de Economía termina convencida de que, “naturalmente”, los salarios se igualan a la productividad marginal del trabajo. Se trata de una teoría apologética del sistema existente (los trabajadores “reciben lo que merecen”), y autista con respecto a lo que cotidianamente viven –o padecen- los millones de hombres y mujeres que trabajan bajo las órdenes del capital, o buscan trabajo. Decimos autista porque, como veremos en seguida, no tiene el menor contacto con lo que ocurre en la realidad del mundo capitalista.

En lo que sigue presento entonces algunas de las principales críticas que se han dirigido a la tesis neoclásica que despierta tanta admiración al crítico de Del Caño. La nota está pensada fundamentalmente para alumnos de las carreras de Economía que hayan cursado Micro o Macro; dada su extensión la he dividido en tres partes.

Rendimientos decrecientes para todos y para todas

Empecemos recordando que la tesis de los rendimientos decrecientes de todos los factores productivos fue elaborada en la década de 1880, cuando los economistas neoclásicos transformaron la teoría de la renta de la tierra de West, Ricardo, Malthus y otros clásicos en un caso especial de una teoría más general.

Según Ricardo, a medida que se agregan unidades homogéneas de trabajo y capital a una parcela de tierra (se empieza por la mejor tierra), se obtiene un rendimiento decreciente. Lo cual lleva, en determinado punto, a cultivar una tierra de peor calidad, dando lugar al surgimiento de la renta. Esto es, la renta se genera por la diferencia de productividad entre tierras a las que se les aplican las mismas dosis de capital y trabajo. Por eso, según Ricardo, la renta tiene una base natural. En este sentido, en los Principios… escribe que si la buena tierra existiera en cantidad abundante, o si el capital “pudiera emplearse indefinidamente sin un ingreso decreciente de la tierra vieja”, no podría haber la renta. O sea, hay renta porque “la tierra no es ilimitada ni uniforme en calidad” (p. 53). La tierra de mejor calidad da mayor rendimiento, y dado que el precio del grano (o de otro producto agrícola) está determinado por la tierra de peor calidad, la renta retribuye al propietario de la mejor tierra. Por eso es de destacar que la renta no remunera la productividad de la tierra marginal, sino de las tierras intramarginales (esto es, las tierras más productivas que la tierra de peor calidad).

Señalemos también que en la teoría de Ricardo las diferencias de productividad de la tierra explican solo una variable distributiva, la renta. No hay cabida a razonamiento marginal alguno para explicar el salario o el beneficio, ya que tanto el trabajo como el capital (medios de  producción) se consideran homogéneos, y no se hace ningún supuesto especial sobre rendimientos cuando se trata del trabajo industrial; incluso se pueden admitir, sin inconvenientes para la teoría, los rendimientos crecientes a escala (en los que pone el acento Adam Smith).

Pues bien, los neoclásicos se inspiraron en los rendimientos decrecientes para formular una teoría completamente ajena a lo que sostuvo Ricardo. El viraje consistió en sostener que también el capital y el trabajo tienen rendimientos decrecientes, y que sus remuneraciones –ganancia y salario- se igualan con sus respectivas productividades marginales. Como se explica en los manuales, la productividad marginal de un factor (típicamente, trabajo o capital) se mide entonces por el efecto sobre el producto total de adicionar o retirar una unidad de ese factor, en tanto se mantienen constantes las cantidades de los otros factores (típicamente, capital o trabajo).

Por eso, y en relación al mercado de trabajo, la teoría neoclásica dice que a medida que aumenta el trabajo empleado, manteniéndose fijo el capital (entendido este como los equipos e instalaciones), disminuye su productividad. Por ejemplo, dado un stock de capital, un obrero produce 10 X por unidad de tiempo; un segundo obrero 8 X; un tercer obrero 6 X, etcétera. Así, el empresario sigue agregando trabajo hasta que la productividad del último obrero incorporado se iguale al salario prevaleciente en la economía. Enfatizamos que la ley de los rendimientos decrecientes de un factor variable, como el trabajo, requiere que los otros factores (tierra y capital) permanezcan fijos. Por eso, y dado que los trabajadores se suponen homogéneos, en tanto capacidad de trabajo, el rendimiento decreciente solo ocurre porque disminuye la proporción de capital por trabajador. Puede verse aquí la distancia con el razonamiento de Ricardo.

Señalemos también que la tesis de los rendimientos decrecientes juega un rol clave en el edificio neoclásico. Por un lado, porque los rendimientos decrecientes constituyen el fundamento de la función de demanda de trabajo de pendiente negativa (junto a la curva de oferta, que no vamos a tratar aquí, determina el salario; puede consultarse, sin embargo, la crítica de Keynes, 1986, caps. 1 y 2, a la curva de oferta laboral). Y por otra parte, los rendimientos decrecientes son el fundamento de la pendiente positiva de las curvas de costos marginales y medios de las empresas sometidas a competencia, de las cuales se deriva la curva de oferta de pendiente positiva. Dado que las pendientes de las curvas son decisivas para determinar simultáneamente precios y cantidades, si se cae la tesis general de los rendimientos decrecientes no hay forma de que las curvas de oferta y demanda determinen precios y cantidades.

Rendimientos decrecientes y las 9 palas que se transforman en 10

Los neoclásicos suponen entonces que el factor variable, en nuestro caso el trabajo, se puede aplicar en mayor o menor cantidad a una cantidad fija del factor fijo. Pero aquí aparece un problema irremontable para la teoría neoclásica. Lo presentamos con un famoso ejemplo teórico, adelantado por Dennis Robertson en 1931.

Robertson propuso la siguiente cuestión. Supongamos que hay 9 obreros cavando un pozo, provistos de 9 palas (capital). Se agrega un trabajador. ¿Cuál es su productividad? Para calcularla, Robertson propone dos soluciones. La primera es que ahora los 10 obreros tienen 10 palas más baratas, en lugar de las 9 originarias. Alternativamente, si no hay lugar para que cave, el décimo hombre será provisto con un cubo y enviado a servir cerveza para los otros 9. Observemos que la primera “solución” de Robertson supone que el capital es plástico, una especie de “masilla” o “gelatina” que puede adaptarse de manera flexible, de forma que 9 palas se transforman en 10, permaneciendo fijo el stock total de capital. Por lo cual también podría decirse que las 10 palas más baratas vuelven a transformarse en 9 más caras si disminuye luego un obrero; o en 11, de nuevo más baratas, si se agrega otro obrero, etcétera. Por supuesto, la “solución” funciona en el papel, pero tiene poco que ver con la práctica. Es que en la vida real los medios de producción no son “gelatina” o “masilla” (salidas “teóricas” propuestas oportunamente por los neoclásicos para responder a las críticas de los economistas de Cambridge Inglaterra).

En todo caso, y como lo planteó Joan Robinson en referencia al ejemplo propuesto por Robertson, cuando se agrega el décimo trabajador, este podría aumentar el producto solo en la medida en que los otros nueve caven mejor si tienen algún descanso de tiempo en tiempo (la segunda solución de Robertson). Sin embargo, si en lugar de aumentar un obrero se sustrae el noveno trabajador, ahora el producto se reduciría por más o menos el promedio de productividad. En consecuencia, el salario deberá estar en algún punto entre el valor promedio del producto por obrero y cero. Pero esto significa que el producto marginal, o bien es mucho mayor, o es mucho menor que el salario, según que el equipo sea empleado por encima o por debajo de su capacidad (véase Robinson, 1972, pp. 234-235). Pero además, sigue Robinson, bajo condiciones de competencia imperfecta es normal la subutilización de capacidad de las plantas; en consecuencia, en el corto plazo los rendimientos marginales con frecuencia son constantes y los salarios no se pueden igualar a la productividad marginal. Incluso, siempre según Robinson, en promedio equivalían a la mitad del valor agregado.

Por otra parte, en el largo plazo los equipos de capital se ajustan a la cantidad de empleo. Para verlo con otro ejemplo, si un empresario emplea un trabajador que opera un torno, en un turno de 8 horas, y luego decide expandir la producción a un segundo turno de 8 horas, no hay razón para que este segundo trabajador sea menos productivo que el primero; lo mismo ocurrirá si emplea un tercer turno. Pero si pasa a ocupar un cuarto trabajador, su productividad bajará abruptamente. Si, en cambio, adquiere un segundo torno para el cuarto trabajador, la productividad de este último tenderá a alinearse con la de los otros tres trabajadores. Estos son hechos de la vida cotidiana en las empresas. Observemos, además, que si el empresario contrata los tres obreros que trabajen el torno en tres turnos, no tiene manera de calcular cuál es la productividad marginal de los trabajadores. ¿Cuánto de la productividad corresponde al obrero y cuánto al torno? Imposible decirlo. Es lo que se conoce como el problema del pastel: ¿cuánto del pastel que hemos cocinado corresponde a la harina, a los huevos, al horno o al trabajo? No hay manera de sacarlo (si se pretende que la contribución de cada “factor” está dada por su precio, la teoría falla porque supuestamente la productividad marginal, que es física, debía determinar el precio de cada factor).

Falta la evidencia empírica

Lo explicado en el apartado anterior ya sugiere que la idea de que los salarios se igualan a la productividad marginal, y que esta es siempre decreciente (al menos en el tramo de las curvas de costos económicamente significativas) carece de evidencia empírica.

De todas formas, los economistas neoclásicos sostienen, en los manuales y cursos académicos, que la ley de rendimientos decrecientes tiene un fundamento empírico. Aunque de hecho es imposible encontrarlo, como se ha señalado repetidas veces. Así, según la teoría estándar, los rendimientos primero crecientes y luego decrecientes de una empresa generan la curva del costo medio variable con forma de U, que se asocia a la curva de los costos marginales que atraviesa a la primera en su punto mínimo.

Sin embargo, “esta predicción no es respaldada por más de 60 años de estudios empíricos sobre las curvas de costo de corto plazo, estudios que casi invariablemente muestran que la curva del costo medio variable es horizontal, y es igual a la del costo marginal, a lo largo de un rango significativo de posibles tasas de producto” (Miller, 2000, p. 120). De hecho, las curvas son horizontales la mayor parte de las veces, y cuando se llega al total de utilización de capacidad, se hacen rápidamente verticales. Por eso Miller señala que es habitual que las líneas de producción en las empresas posean stocks fijos de capital, pero los tiempos de funcionamiento, o de servicio, sean totalmente flexibles. Y esta circunstancia podría explicar por qué las curvas de  costo promedio y de costo marginal son horizontales mientras existe capacidad ociosa, y pasan a ser rápidamente verticales cuando se llega a plena utilización de capacidad. Con carácter más general, Miller también cita un estudio de fines de los 1990, realizado sobre empresas estadounidenses, que demostró que solo el 11% del producto era generado bajo condiciones de costos marginales crecientes, el 48% producía con costos marginales constantes, y un significativo 40%, aproximadamente, producía con costos marginales decrecientes. Dejemos sentado también que con estos elementos tampoco hay manera de sostener la curva de oferta marshalliana (para una crítica de la curva de oferta, véase Sraffa, 1926).

Textos citados:
Keynes, J. M. (1986): Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, México, FCE.
Miller, R. (2000): “Ten Cheaper Spades: Production Theory and Cost Curves in the Short Run”, Journal of Economic Education, vol. 31, pp. 119-130.
Ricardo, D. (1985): Principios de Economía Política y tributación, México, FCE.
Robinson, J. (1972): “Capital Theory Up to Date”, E. K. Hunt y J. G. Schwartz, A Critique of Economic Theory, Middlesex, Inglaterra, Penguin, pp. 233-244.
Sraffa, P. (1926): “The Laws of Returns under Competitive Conditions”, Economic Journal, vol. 36, pp. 535-550.

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Salarios, productividad marginal y la elevada ciencia de Javier Milei (1)

Written by rolandoastarita

20/05/2017 a 15:42

38 comentarios

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  1. Comparto una nota a propósito de la crítica de Milei a Del Caño http://www.laizquierdadiario.com/Las-ideas-de-Del-Cano-que-ponen-nerviosos-a-Milei-y-a-los-CEO

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    EM

    20/05/2017 at 16:50

  2. Una pregunta, aprovechando el artículo ¿Cuánto de probado empíricamente tiene en todos los países la modelización de funciones de producción del tipo “Cobb-Douglas”, y luego como algunos papers de Crecimiento someramente proponen como ideal u óptimo “para el éxito” que la participación de Capital y Trabajo fuese de 75-80% a 25-20%?

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    José S.

    20/05/2017 at 18:28

  3. Excelente nota Rolando. Un tema ya saldado que sigue merodeando por los medios como algo serio.

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    Fernando Rezk

    20/05/2017 at 20:55

  4. ¿y porqué el PTS no pudo aplicarlo en su propio laboratorio cooperativo? ¿porqué todos los obreros de Zanón no cobran los 23K de la canasta mínima? Pregunta sencilla.

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    Hernán

    21/05/2017 at 02:00

    • Porque bajo el capitalismo, a diferencia de los modos de producción que le precedieron, las relaciones de producción no son de sujeción individual directa, sino que son relaciones mercantiles indirectas, La explotación y extracción de plusvalía es de carácter social, por ejemplo, en una cooperativa aunque no haya patrón hay transferencias de plusvalía ya que el proceso de explotación capitalista no se termina en la compra y en la venta de la fuerza de trabajo de un patrón a un trabajador individual.

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      Ezequiel

      23/05/2017 at 11:57

    • En una cooperativa, donde todos son asociados, ¿hay explotación capitalista o no?

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      Hernan

      23/05/2017 at 21:48

    • ”En una cooperativa, donde todos son asociados, ¿hay explotación capitalista o no?”
      No, no la hay. Entendiendo que en esa cooperativa el reparto del capital es lo bastante paritario. Es decir, si tuviesen como socios a uno con el 80 % del capital y al otro con 20%, volveremos a las andadas: a la explotación.
      Una cooperativa igualitaria entre sus socios es un ”mini-buen socialismo”, el que deberá llegar algún día. Con propiedad social y colectiva por un lado (la cooperativa) y MANTENIENDO LA PROPIEDAD INDIVIDUAL de cada socio. Ambas protegidas por la ley. El capitalismo con su propiedad privada (un nº X limitado de socios) no destruyo la propiedad individual. La incluyo y la integro dentro de si. El socialismo (todos socios), en cuanto sus empresas, debería hacer lo mismo. Esa propiedad individual, además de proporcionar incentivos a los socios, garantiza, o hace más difícil, que burócratas corruptos se apoderen de la cooperativa/socialismo,

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      antonio

      24/05/2017 at 09:47

    • Antonio pero entonces porqué Ezequiel dice: “en una cooperativa aunque no haya patrón hay transferencias de plusvalía ya que el proceso de explotación capitalista no se termina en la compra y en la venta de la fuerza de trabajo de un patrón a un trabajador individual.”. Asumo que dice que una cooperativa hay explotación capitalista porque hay plusvalía? Calculo que no existe sistema social sin excedente económico.

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      Hernan

      24/05/2017 at 11:24

    • Hernán,
      1.- Excedente económico. Cierto, cualquier modelo puede dar excedente económico, y debería hacerlo así porque si no estaríamos en un sistema económico estancado o en pérdidas. Ahora bien, el problema es entre quien y cuanto se reparte ese excedente. Si hablamos de capitalismo, ese excedente lo acapara una minoría (clase capitalista), y si estamos en un socialismo democrático, ese excedente estaría repartido entre todos sus ciudadanos del modo más igualitario posible. 2.- La cooperativa de Ezequiel. Su explicación es algo ambigua y general (el habla de transferencia de plusvalía, sin explicar cuanto y quien la recibe), pero si en su cooperativa se produce explotación es que estamos en el caso de cooperativas con un muy desigual reparto del capital entre sus socios, tipo de cooperativas que no son nada habituales, o inexistentes. Si, por el contrario, en la cooperativa existe un reparto igualitario del capital y sus plusvalías (excedente), no estaríamos ante un caso de explotación. Esto no se puede refutar.

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      antonio

      24/05/2017 at 13:51

    • Los salarios no pueden estar divorciados de la productividad. El nivel de productividad determina cuánto se produce en un lapso dado, y eso no puede ir todo a salarios. Sin embargo, eso no implica acordar con la noción neoclásica, dado que el entre 0 y todo el valor agregado hay un margen importante de indeterminación. la noción neoclásica de determinación por la productividad marginal del factor es un falacia, dado que no hay curva de productividad marginal descendente.

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      Gus

      24/05/2017 at 20:40

    • Antonio, tu problema consiste en concebir a la explotación como una cuestión de las condiciones laborales y salariales particulares que recibe un obrero. En realidad hay explotación siempre que haya trabajo asalariado, en todo caso esta puede ser gradual, puede haber superexplotacion.
      El punto es que el capitalismo no es un sistema donde haya explotación directa. El patrón de una empresa no se adueña necesariamente de toda la plusvalía que extrae a sus trabajadores, hay transferencias y estas están determinadas por los valores del mercado, con los cuales los capitales pueden valorizarse. La explotación no se trata de si en la empresa haya o no patrón, o de cuan democrática sea una cooperativa, se trata del capital como relación social de producción.
      Hay que comprender la formación de valores en precios, es decir, la competencia misma como articulador de la economia de mercado. Existe una transferencia de plusvalía entre las distintas ramas de la economía, por ejemplo entre la industria textil, la informática y la metalúrgica: son distintas en su composición orgánica (relación entre cantidad de maquinas y cantidad de obreros) y su velocidad de rotación (es decir el tiempo que el capital tarda en reinvertirse)
      Entonces en las ramas intensivas en mano de obra (por ejemplo la textil), la tasa de ganancia debería ser altísima puesto que el capital allí se apoderaría de una masa enorme de plusvalía (si seguimos sosteniendo la ley valor-trabajo), y por el contrario, las ramas en las que las maquinas son mayoritarias (por ejemplo la industria petrolera) la tasa de ganancia debería ser baja puesto que el capital se gasta en maquinas y hay pocos trabajadores a quienes extraerles plusvalía.
      Pero la realidad es otra, puesto que todas estas ramas tienen tasas de ganancias medias que les permiten reproducirse, esto se debe a que las mercancías no se pagan por su valor individual sino por su valor de mercado, esta es una tendencia a la igualación de la tasa media de ganancia y es vital para que todos los capitales se reproduzcan, ya que de lo contrario nadie invertiría en infraestructura-por ejemplo- u otros bienes y servicios socialmente necesarios. La transferencia de plusvalía se produce de los obreros de los sectores intensivos en mano de obra al capital de los sectores intensivos en maquinaria.
      Y para que no queden dudas: en una cooperativa, como unidad de producción interna del sistema capitalista, no solo que SIEMPRE hay explotación (transferencia de plusvalía) sino que muchas veces las cooperativas son la expresión de un capital chico que debido a su baja escala de producción debe afrontar costos más altos que la competencia y, por lo tanto, debe explotar aun mas a los trabajadores que los de empresas líderes. Por mas “democrática” que sea la cooperativa y por más concentrada que sea la multinacional.
      Para abolir la explotación, los obreros deben expropiarles las empresas a a sus patrones, pero con eso no alcanza, deben evolucionar en la concentración y centralización del capital, aumentando así la escala de producción, disminuyendo consigo al mínimo los costos de producción y aumentando la productividad al maximo. Esto implica unificar todas las empresas de una misma rama, la única forma de socialismo es que la clase obrera monopolice la producción de cada sector de la economía para incrementar la productividad, esa es la única forma de abolir la explotación del capital (parcialmente debido a que una economía nacional no es más que una parte del mercado mundial como unidad)

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      Ezequiel

      26/05/2017 at 14:20

    • Ezequiel unas cosas para seguir la discusión (interesante por cierto): si en una cooperativa no existe el propietario del capital y el empleado desprovisto de medios de producción sigue habiendo internamente explotación, ¿estamos hablando de una clase que se autoexplota? ¿cómo sería eso, una nueva concepción de clases? ¿entonces, análogamente, habría explotación entre los propietarios en el caso de una empresa capitalista?

      Por otro lado, agradezco tu último párrafo dado que es poco común ver ideas económicas concretas en la izquierda. Sin embargo ¿cómo encaja la centralización creciente con la posibilidad de nuevas innovaciones y la iniciativa “desde abajo” ? Supongamos que a alguien, o bien digamos un grupo de ciudadanos, tienen una idea innovadora, que soluciona cierto problema, etc y quieren implementarlo ¿cómo lo harían en ese esquema?

      ¿es posible hacer un “frankestein” empresarial para formar una empresa grande?

      Me parece que un sistema futuro debería buscar un equilibrio entre centralización y plan general, y posibilidad de iniciativa y asociación libre de los productores. ¿Cómo haces en un sistema donde sólo hay “grandes empresas”? ¿no habría que motivar también la creación de unidades económicas pequeñas aunque inicialmente sean ineficientes?

      Esto lo ligo ( y lo dejo picando) con el tema de la propiedad de los medios de producción (todo estatal sin propiedad de nada me parece que no funciona ya), y con el asunto de los incentivos, que en el socialismo aparecen como un “prejuicio pequeño burgues” pero que toda la vida vino ese problema a tocar la puerta. Se probó naturalmente, con métodos represivos suprimir esas “desviaciones”, pero naturalmente es inútil.

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      Hernán

      26/05/2017 at 20:05

    • Hernán, efectivamente una clase se auto explota como puse en la respuesta anterior. Básicamente porque la naturaleza de una cooperativa hace que el obrero pase a ser patrón al ser ahora dueño de los medios de producción debiendo, incluso, auto explotarse
      Yo creo que el socialismo a priori implica la superación de un metabolismo social que en determinada fase histórica de su desarrollo se encuentra agotado. La historia del hombre es la historia del incremento de la productividad (me refiero a las tendencias generales). El ser humano evoluciona porque evoluciona su forma de supervivencia, lo que implica obtener más recursos usando menos. Esto sin perjuicio de que este desarrollo no engendre la barbarie (guerras, hambrunas, genocidios, crisis humanitarias etc.).Tu duda sobre la innovación y el desarrollo científico tecnológico bajo el socialismo implica pensar a la educación y el conocimiento como actividad humana en el marco de otras relaciones sociales. La universidad y la ciencia en el socialismo tienen otro sentido. Y así como la democracia burguesa es la forma política en la que se manifiesta el modo de producción capitalista, su superación implica necesariamente otro modo de organización de la comunidad política, que implica pensar la Democracia de otro modo.
      Por último, el tema incentivos hay que verlo en perspectiva histórica, muchos autores caracterizan a la crisis actual del capitalismo por la falta de incentivos a invertir, de hecho de eso se trata el agotamiento del capital: la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es producto de la decreciente apropiación de plusvalía por incorporación creciente de maquinaria en la producción. Hay muchas tecnologías que no se están desarrollando básicamente porque no pueden rentabilizarse, pero mas allá de eso tu duda sobre los incentivos te la respondo con otra pregunta: ¿Quien financio históricamente la innovación científico tecnológica? ¿el sector público o el sector privado?

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      Ezequiel

      07/06/2017 at 10:23

  5. Este argumento en la nota de repuesta de economistas del PTS a Milei, también es bueno:

    ”El marginalismo es un enfoque ahistórico; no sorprende entonces que lo que ocurrió históricamente con la reducción de la jornada contradiga estos pronósticos. Cuando los trabajadores impusieron reducciones de la jornada, no se desataron las “siete plagas”. Es que, mal que le pese a Milei, ni la duración de la jornada ni la remuneración están técnicamente dadas. Los trabajadores pueden -en ciertos momentos y dentro de ciertos límites- torcer la relación de fuerzas en su favor, a costa de los empresarios y sus ganancias”
    De facto, no sólo el factor trabajo no esta limitado por el producto marginal, sino que todos los factores, todos los productos y servicios en el mercado, dependen, en su cantidad y precio, de la relación de fuerzas entre proveedor y cliente”.

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    antonio

    21/05/2017 at 11:07

    • Decir que los precios dependen de la relación de fuerza entre proveedores y clientes es renunciar a la teoría del valor trabajo. Sin teoría del valor trabajo, no hay sustento científico del programa socialista. Es muy de la izquierda vulgar pretender que en economía se puede hacer cualquier cosa, solo hay q torcer el brazo al capital. Con esa lógica se llega a las consignas tipo control obrero del ejército de eeuu. El trotskismo es un desastre.

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      Gus

      21/05/2017 at 17:28

    • La teoría de la oferta y demanda, y, por tanto, la relación de fuerzas entre clientes-demandantes y proveedores-ofertantes no descarta la ley del valor-trabajo, sino que la INTEGRA, dado que toda producción y sus bienes y servicios ofertados y demandados se basan en el trabajo. La teoria de la oferta y demanda es ciencia-no todo lo descubrio Marx,- ¿donde esta su vulgaridad?. Otra cosa: torcer el brazo al capital por aumento de las fuerzas propias no es cualquier cosa y no se produce todos los días. Ni siquiera todos los siglos. Una más: ¿que tiene que ver lo anterior con el troskismo?

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      antonio

      24/05/2017 at 15:37

    • entiendo que cuando se habla de relaciones de fuerza, no se está hablando de relaciones entre la oferta y la demanda, sino de imposiciones de precio en el mercado. O sea me remite a una idea de precios determinados por grado de monopolio, por la fuerza económica relativa de los que transan, y no por el libre juego de la oferta y la demanda. Y esta idea no me parece seria, me parece vulgar. “El precio de la leche es mayor en argentina que en nueva zelanda por el mayor poder económico de las empresas productoras respecto a los consumidores de leche”. ¿?¿¿?
      De cualquier modo, si dijeran que los precios dependen del juego entre la oferta y la demanda, también estarían abandonando la teoría de valor trabajo, que, como ud dice, integra la oferta y la demanda y la economía libre como contexto por medio del que se impone la ley del valor, pero que no explica los precios por las variaciones de oferta y demanda, sino que, al contrario, las supone igualadas. justamente la igualación de ofertas y demandas es lo que permite hablar de valor o de precio de producción. No creo que Marx considerara a ese tipo de explicación como científica, en tanto dice algo obvio (cuando la oferta es mayor a la demanda, los precios bajan, y suben en el caso contrario), y no explica el fundamento del valor.
      Justamente, como torcer el brazo al capital no es algo de todos los días, es que no se puede plantear como medida coyuntural para “resolver el desempleo”, y menos en un contexto de ofensiva del capital sobre el trabajo y en la más absoluta desorganización del movmiento obrero.
      quizás con el trotskismo no tengamucho que ver, pero estos partidos como el PTS se definen trotskistas y sus consignas con transicionales, siguiendo la estrategia de Trotsky. Por supuesto, todo vale para fundamentar las consignas, y ,si al pasar, dejamos de lado la teoría del valor trabajo, esperemos que nadie lo note.

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      Gus

      24/05/2017 at 18:31

    • Si estamos hablando de que los precios los determina la oferta y demanda y su nivel de fuerza en un momento dado, se entiende que ese juego de fuerzas incluye un determinado nivel de productividad, de producción. La ley de oferta y demanda integra, porque es de ámbito económico superior, a la ley del valor trabajo y… a la productividad. Así el precio de la leche en Argentina depende las fuerzas de ofertantes y demandantes y de la productividad y nivel de producción argentinas, y ambos factores pueden ser distintos a los de Nueva Zelanda.
      ”entiendo que cuando se habla de relaciones de fuerza, no se está hablando de relaciones entre la oferta y la demanda, sino de imposiciones de precio en el mercado. O sea me remite a una idea de precios determinados por grado de monopolio, por la fuerza económica relativa de los que transan, y no por el libre juego de la oferta y la demanda”. Lo que es definitivamente nada serio es creer en un tal ” libre juego de la oferta y la demanda”, la cual es una falacia mayor del liberalismo, del ámbito de la magia, y al nivel de la Mano Invisible del Mercado. Y es falaz, precisamente, porque no tiene en cuenta el peso económico (fuerza) de los agentes. Esa supuesta libertad da a entender (ese es el engaño) que los agentes económicos en el mercado actúan libres, autónomos, independientes y ‘haciendo lo que desean’ en cuanto en cuanto a la fijación de cantidades y precios, cuando tal situación es totalmente inexistente.Para eses precios debe tenerse en cuenta la productividad de cada agente, y, sobre todo, su PESO ECONÓMICO-en el cual entran en juego otros factores distintos de la productividad- en una fecha dada. Y, si, la oferta y demanda son relaciones de fuerza, y, si, los agentes (aunque no sean monopolios), todos los días, intentan imponer su precio en el mercado.

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      antonio

      25/05/2017 at 01:52

    • Algo más sobre el falso ‘libre juego de oferta y demanda’. Joseph Stigliz, en su trabajo del premio Nobel 2001, ya demostró que la asimetria de información reina en todos los mercados y destruye cualquier atisbo de libre juego entre los agentes ecónomicos. Además, echa por tierra los modelos neoclasicos-liberales, los cuales, en su mayoria, carecen de ese elemento . La asimetria de información entre agentes económicos viene dada, básicamente, por su distintos pesos económicos. sus distintas fuerzas.

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      antonio

      25/05/2017 at 04:55

    • Esta discusión es off-topic y se está extendiendo demasiado. Pero si los precios no dependen de las relaciones de fuerza. De nuevo, los altos precios de las manufacturas de origen industrial de países como Argentina, que le impiden competir a esos capitales en el mercado mundial, ¿son producto de la fuerza de esas burguesías? Es la idea de que se puede imponer un precio. Y un salario (que es un precio) a la burguesía. Pero si bien el valor de la fuerza de trabajo tiene componentes sociales, no escapa al funcionamiento general de la ley del valor. Es que esto es básico. Le recomiendo los árticulos de Astarita al respecto.
      Por úlrimo, yo no dije que los precios se determinan por el juego de la oferta y la demanda, sino, al contrario, estas “fuerzas” se las considera mutuamente neutralizadas a la hora de hablar de valor y precios de producción.

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      Gus

      26/05/2017 at 16:40

    • Ezequiel,
      ”Antonio, tu problema consiste en concebir a la explotación como una cuestión de las condiciones laborales y salariales particulares que recibe un obrero”.
      Pues si, es en el salario recibido y la condiciones laborales donde se expresa y define, principalmente, la explotación. No puede ser de otro modo y no existen otras vías relevantes de expresión de la explotación. No existen.

      ”Y para que no queden dudas: en una cooperativa, como unidad de producción interna del sistema capitalista, no solo que SIEMPRE hay explotación (transferencia de plusvalía) sino que muchas veces las cooperativas son la expresión de un capital chico que debido a su baja escala de producción debe afrontar costos más altos que la competencia y, por lo tanto, debe explotar aun mas a los trabajadores”.
      En una cooperativa en la que existan, por un lado, socios, y por otro, trabajadores asalariados si puede existir algo de explotación. Menor que un empresa capitalista, pero si existente. Pero en una cooperativa en la que TODO SU PERSONAL SEA SOCIO y con un reparto igualitario del capital no puede existir tal explotación- ¿Lo entiende? Es en el excedente, en la plusvalía mal repartida, donde se expresa la explotación. Sin no hay un reparto desigual de la plusvalía NO HAY EXPLOTACION. Esto es matemática financiera, y es irrefutable. Se lo ha dicho Ezequiel de otro modo y cierto: ”si en una cooperativa no existe el propietario del capital y el empleado desprovisto de medios de producción sigue habiendo internamente explotación, ¿estamos hablando de una clase que se autoexplota? ¿cómo sería eso, una nueva concepción de clases? ¿entonces, análogamente, habría explotación entre los propietarios en el caso de una empresa capitalista?” Se puede decir que los socios capitalistas no se explotan a si mismos, y nos interesa un socialismo en el que TODOS sean capitalistas
      En general sus argumentos tienen buena intención, pero, también, gozan de un nivel de confusión económica, teórica y práctica, bastante notable.
      Saludos

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      antonio

      28/05/2017 at 05:37

    • Esto lo respondí arriba, equivocadamente. Por favor, borrar la entrada anterior.
      antonio, tecnicamente Ezequiel no se equivoca. Entiendo que se refiere a que en la formación de precios de producción hay transferencias de plusvalía entre ramos. De tal modo, si una cooperativa de trabajadores tiene una composición orgánica menor al promedio, transfiere plusvalía, que es apropiada por capitales privados de ramos con composición orgánica mayor al promedio, por lo tanto es explotación.

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      Gus

      31/05/2017 at 15:55

    • Te voy a hacer una inversión para que entiendas mi argumento, Antonio: Imaginemos que el capitalismo, tal y como esta (todas y cada una de las empresas que lo conforman), de ahora en mas funcionan en modo cooperativa, es decir, google ahora es cooperativa, Ford ahora es cooperativa, Nidera ahora es cooperativa, etc. Expropiándose el capital al dueño o a sus accionistas y quedándose con él los trabajadores, que la pondrán a producir de modo “democrático”, pero pasan ahora a ser los dueños de los medios de producción: Se termina el capitalismo? En absoluto. Esto es porque sigue habiendo competencia, sigue habiendo mercado y por lo tanto el comportamiento de los obreros se vuelve patronal puesto que está presionado por este sistema de formación de precios y no les queda otra que auto explotarse. ¿A caso entonces porque las cooperativas quiebran? ¿Porque los trabajadores de cooperativas mucha veces ganan lo mismo o menos que uno de una empresa del sector privado?
      Y de nuevo, es necesario comprender al capital como forma de organizar al trabajo social en base a la competencia, entonces nos encontramos con que lo del excedente es irrelevante en tanto está determinado por la obtención de una tasa de ganancia que proviene de la competencia (la formación de valores en precios). Está claro que si todas las unidades de producción capitalistas se convirtieran en cooperativas la explotación actual seguiría existiendo, producto de que los grandes capitales (ahora manejados por los trabajadores, que empezarían a ser patrones al mismo tiempo) explotarían a los trabajadores de las empresas que no logran obtener su tasa media de ganancia. Efectivamente, en una cooperativa los trabajadores se auto explotan

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      Ezequiel

      05/06/2017 at 01:45

  6. No vivo en Argentina, pero la propuesta de compartir las horas de trabajo entre todos (último grito de la clase trabajadora) adolece de un problema cardinal: deja intacta las relaciones de producción capitalistas, que es el meollo d el problema. Es como la idea de la Renta Básica en España. ¡Brindis al sol!, mientras tanto pocos (no digo usted Rolando Astarita) orientan teóricamente que la causa es el capitalismo.
    saludos

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    Nardito

    21/05/2017 at 11:18

  7. “Acá cabe una polémica sobre todo con el PTS que tiene influencia en el conflicto. El PTS hace eje en la necesidad de repartir las horas de trabajo entre todos, para evitar las suspensiones, empalmando así con su consigna electoral: “trabajar 6hs, 5 días a la semana, sin reducir el salario”. El problema es que en VW la mayoría de los obreros trabaja 6 hs diarias. Lo que le interesa a la patronal es aumentar la intensidad del trabajo, anulando los tiempos muertos, y si una jornada laboral más corta sirve para esto, lo acepta perfectamente. El PTS saca el conflicto de la producción para llevarlo al terreno social, con su slogan de “familias en la calle nunca más”, poniendo a nuestra clase en el lugar de meras víctimas del sistema. Las patronales y el gobierno no tienen la intensión de dejar a familias en la calle en general, muy por el contrario, pretenden incorporar mano de obra en condiciones paupérrimas y flexibilizadas para obtener mayores ganancias de nuestro trabajo no remunerado. A los que quiere sacar de la producción, con suspensiones que anuncian despidos, es a los activistas y dirigentes que ponen palos en la rueda a lo que Pignanelli (SMATA)” (“Suspensiones en CW: esto es el “plan 1 millón”, Por Regional Córdoba, El Impreso, COR, mayo 2017)

    Para uno de los integrantes del FIT, el PTS, en ha liquidado el debate programático nombre de la consigan motora, por conseguir la reivindicación que sume votos. Ya lo hizo con la reivindicación que un diputado cobre igual que un docente, deformando la demanda levantada en la Comuna de Paris y ahora lo vuelve a intentar con su slogan de reducción de las horas de trabajo sin reducción de salario, intentando emular la reivindicación del Programa de Transición de escala móvil de horas y de salarios. El Programa de Transición es un sistema de reivindicaciones transitorias, un sistema, no una sumatoria de consignas. La idea del PTS es levantar esta reivindicación para que se convierta en ley y de esa forma se soluciona la desocupación. Este mecanismo genera confusión en la vanguardia y hay que combatirla por tener un carácter reformista, estatista, con una idea redistribucionista” (“Después del 6a preparar un paro de 36hs con plan de lucha, por Gustavo Rodríguez, El Impreso, COR, mayo 2017)

    “La polémica que inició el PTS después del desalojo no sólo es un error grave, ya que se apresuraron a sacar un “balance” cuando todavía la lucha no ha terminado, sino que expresan niveles de adaptación alarmantes al sistema burgués. Para este grupo, los trabajadores no son sujetos transformadores, sino simples victimas del sistema capitalista que sólo están capacitados para mostrar a la sociedad cuánto sufren. Diluyen el poder de los trabajadores, nivelándolo con otros sectores de clase” (El desalojo en AGR Clarín: “Nueva etapa de lucha”, Por Juan Pablo Mora, El Impreso, COR, mayo 2017)

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    manuel

    21/05/2017 at 15:41

  8. Rolo, yo entiendo que desde leyes no se elimina la desocupacion

    Pero el avanze de las 8 horas fue progresivo, no lo seria el de 6 horas ?

    Por que si luchar por 8 horas hace un siglo y no por 6 hora?

    Hay 8 horas hace un siglo ni mejoro el salario real y no aumento la desocupacion

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    cecilia

    21/05/2017 at 18:25

    • La lucha por las 8 horas fue una lucha por proteger a la fuerza de trabajo de un desgaste excesivo. A ningún marxista se le ocurrió anunciar a los obreros que por bajar la jornada de trabajo de 10 o 12 horas a 8 horas se iba a acabar con la desocupación. Mutatis mutandi, hoy se puede decir que se lucha por bajar la jornada de trabajo a 6 horas, a fin de valorizar la fuerza de trabajo (se pide mantener el salario), o evitar su excesivo desgaste, etcétera. Pero no hay que engañar a la gente diciéndole que es una vía para acabar con la desocupación que genera el sistema capitalista.

      Efectivamente, hoy se trabaja, en promedio, menos horas que a principios de siglo XX, pero las tasas de desocupación se mantienen altas. La desocupación es una forma que tiene el capital para contener y disciplinar a la clase obrera. Es inherente a la relación contradictoria entre el capital y el trabajo. Aquí no puedo desarrollar más esta cuestión. Para ver un argumento completo recomiendo el estudio del tomo 1 de El Capital.

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      rolandoastarita

      21/05/2017 at 18:59

    • Ahora entiendo hay que luchar por las 6 hs sin engaños de que eso termina con la desocupacion lo cual ya era obvio, pero el mundo va hacia las 6 hs

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      cecilia

      21/05/2017 at 22:46

  9. http://theunbrokenwindow.com/Development/MADDISON%20The%20World%20Economy–A%20Millennial.pdf

    En la pagina 347 se ven las horas de trabajo anuales
    Ejemplo en reino unido año 1950 8 horas productividad hora de trabajo (dolar 1990) 7.86 2000 6 horas productividad hora de trabajo (dolar 1990) 28.71 con aumento de pbi per capita y con aumento del salario real, aumento de la tasa de desocupacion del 1% al 3%. aumento de la desigualdad de 0.26 a 0.34

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    cecilia

    21/05/2017 at 23:08

  10. Compañero profesor Rolando Astarita
    La fábrica que introdujo la jornada de ocho horas, ya antes de la Primera Guerra Mundial, fue la fábrica automovilística de Henry Ford en Detroit. Pero esto no fue por filantropía, la gestión científica de la fuerza de trabajo inventada por el ingeniero F. Taylor había permitido aumentar hasta tal punto el rendimiento del trabajo por hora que los trabajadores de Ford trabajaban más en ocho horas que otros trabajadores en doce y se agotaban otro tanto. Así que Argentina si los capitalistas decidieran aceptar esa demanda es porque se enriquecerían igual que Ford. Pedir trabajar menos horas por igual salario es una utopía irrealizable y de las grandes, es como si los capitalistas mantuvieran la plantilla y horas actual y le reglaran una parte de las ganancias a los que no trabajan. Si yo no he entendido mal (y puede ser) es una de las reclamaciones más ingenuas que he leído en mi vida, y es una lástima que venga de uno de los sectores políticos más combativos de ese país según leo.
    Un abrazo cordial al profesor Rolando Astarita.

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    Rodolfo Crespo

    22/05/2017 at 12:50

  11. ”La desocupación es una forma que tiene el capital para contener y disciplinar a la clase obrera”
    Efectivamente, como dice, esta cuestión es muy compleja y no es para tratar en un comentario. Pero aun así le dejaré esta idea: no me parece que exista un interés específico e inicial en la clase empresarial por generar paro, por mantener un ejército de reserva de desocupados. A un empresario y capitalista cabal no le importaría tener contratados a todos los trabajadores existentes en una fecha dada si dispusiera de las ventas y beneficios suficientes para pagarles. ¿Por que no habría de hacerlo? Cualquier trabajador es un factor de producción susceptible de generar plusvalía. En mi opinión, la desocupación es un efecto sólo colateral de la lucha-competencia entre empresas. Esa competencia, que genera, finalmente, sólo mono y oligopolios como se sabe, hace desaparecer del mercado a las empresas no-monopolísticas: la pequeña y mediana empresa y autónomos. Desparecen estas empresas y SUS TRABAJADORES, que formarán el ejército de reserva. Este trabajadores a la larga, y en teoría, se podrían incorporar a los monopolios dominantes, pero ese proceso de absorción dista de ser automático o instantáneo. La desocupación no es buscada ex-profeso por la clase capitalista pero si es inherente al modo de producción.

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    antonio

    22/05/2017 at 16:56

    • Es que cuando hay pleno empleo, el disciplinamiento de la clase obrera por medio del riesgo de quedar en la calle pierde efecto y por lo tanto los trabajadores ganan poder de negociación frente a capital. Históricamente esto de expresó en aumentos de salarios, mejores condiciones de trabajo, en fin, mayores costos y menor tasa de ganancia. Por eso, de modo automático, en esos casos comienzan a activarse mecanismos de reemplazo de fuerza de trabajo (por maquinaria, o por medio de mejoras en la organización) que reproduzcan el ejercito industrial de reserva, que, como su nombre lo indica, actúa como reserva de fuerza de trabajo frente a momentos de auge en el ciclo del capital. Entiendo que, ni la maquinaria, ni el trabajo se utilizan a pleno, por razones de flexibilidad. Como dice la nota, cuando se llega a la plena utilización, curvas horizontales se transforman en verticales rápidamente.

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      Gus

      24/05/2017 at 18:51

  12. Hola Rolando
    Si la productividad no tiene que ver a la hora de determinar los salarios, como se explica que un obrero en Alemania o Estados Unidos gane más que el mismo obrero en la misma actividad pero en Argentina?
    Apoyo la medida de Del Caño pero me surgió esa duda, saber como explica el marxismo la diferencia salarial entre los países.
    Saludos cordiales

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    Carolina

    22/05/2017 at 22:33

    • En la nota se critica la idea de que los salarios se igualan a la productividad marginal. Es una cuestión específica, que no tiene nada que ver con las diferencias de salarios entre países debidas a diferencias de productividad (o sea, a diferencias en el desarrollo de las fuerzas productivas). En ningún lado de la nota se niega que el desarrollo de las fuerzas productivas es el fundamento último de por qué el salario real (esto es, la canasta salarial) es más elevada en países desarrollados que en los subdesarrollados.

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      rolandoastarita

      22/05/2017 at 22:51

  13. Tan vendehumo es la propuesta que el PTS no puede ni siquiera aplicarla en las “grandes gestas de la clase” como Zanón (más de 10 años administrando), Madygraf, Donelley, y otras fábricas recuperadas. Es la versión prometeica del poder obrero: como la administran los trabajadores, se solucionan los problemas fundamentales: la productividad, el incentivo, la disciplina laboral,etc. Como el PTS experimenta en tales experiencias (valiosas por cierto), el salario medio por hora trabajada, o la ganancia/excedente a repartir en caso de una cooperativa o asociación no-capitalista, no puede estar desligada de la productividad.

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    Hernan

    23/05/2017 at 13:13

  14. Ezequiel/Antonio: unas cosas para seguir la discusión (interesante por cierto): si en una cooperativa no existe el propietario del capital y el empleado desprovisto de medios de producción sigue habiendo internamente explotación, ¿estamos hablando de una clase que se autoexplota? ¿cómo sería eso, una nueva concepción de clases? ¿entonces, análogamente, habría explotación entre los propietarios en el caso de una empresa capitalista?

    Por otro lado, agradezco tu último párrafo dado que es poco común ver ideas económicas concretas en la izquierda. Sin embargo ¿cómo encaja la centralización creciente con la posibilidad de nuevas innovaciones y la iniciativa “desde abajo” ? Supongamos que a alguien, o bien digamos un grupo de ciudadanos, tienen una idea innovadora, que soluciona cierto problema, etc y quieren implementarlo ¿cómo lo harían en ese esquema?

    ¿es posible hacer un “frankestein” empresarial para formar una empresa grande?

    Me parece que un sistema futuro debería buscar un equilibrio entre centralización y plan general, y posibilidad de iniciativa y asociación libre de los productores. ¿Cómo haces en un sistema donde sólo hay “grandes empresas”? ¿no habría que motivar también la creación de unidades económicas pequeñas aunque inicialmente sean ineficientes?

    Esto lo ligo ( y lo dejo picando) con el tema de la propiedad de los medios de producción (todo estatal me parece que está descartado), y con el asunto de los incentivos, que en el socialismo aparecen como un “prejuicio pequeño burgues”.. pero que toda la vida, en todas las experiencias de centralización, vino ese problema a tocar la puerta. Se probó naturalmente, con métodos represivos suprimir esas “desviaciones”, pero naturalmente es inútil.

    Además si el pensamiento que proponemos es científico ¿no deberíamos descartar ya posibilidades probadas y agotadas como la centralización total? ¿o es científico sólo de palabra y se sigue siempre divagando sobre lo mismo sin avanzar como hacen otros campos? ¿no hay discusiones saldadas en el ámbito de la izquierda? Debería haberlas, si queremos avanzar.

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    Hernán

    27/05/2017 at 12:24

  15. Ezequiel
    Mezclas dos cuestiones distintas. Una cierta y la otra falsa. Es cierto, como dices, que por mucho que el mercado sea solo de cooperativas, seguira existiendo capitalismo y competencia, y, por tanto, existirá explotación entre empresas, existirá plusvalía por transferecia del beneficio de las empresas menos aptas a la empresas más aptas. La falsa es que ‘hacia dentro’ de la cooperativa los socio-trabajadores se autoexploten. No existe tal explotación por nadie dentro de la cooperativa se lleva para si mismo plusvalias superiores a la de los demás. Repito, hacia fuera de la cooperativa si hay explotación (compentencia) pero dentro no la hay.

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    antonio

    08/06/2017 at 12:23


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