Talachian y Shanin sobre “el giro” de Marx en 1870. Una reflexión

En algunas oportunidades compañeros o lectores del blog me preguntaron mi opinión sobre la tesis de Teodor Shanin, según la cual, hacia 1870 Marx habría pasado de un enfoque determinista y mecanicista de la historia y el análisis social, a uno más abierto, flexible y dialéctico.
No he tratado el asunto en el blog, salvo de forma muy tangencial en Marx y el teleologismo histórico | Rolando Astarita [Blog] de noviembre de2012. Si abordé el tema en el capítulo “Reformismo y marxismo” que formó parte del libro colectivo Qué enseña la economía marxista. 200 años de Marx, con Diego Guerrero y Maxi Nieto editores (Barcelona, El Viejo Topo, 2018). Allí presentamos nuestras diferencias con la interpretación de Shanin y sumamos la tesis de Sina Talachian, quien se apoya en Shanin y sostiene que luego de 1870 Marx habría adoptado una estrategia reformista, no revolucionaria.
[En lo que sigue las referencias a Shain y Talachian son:
Shanin, T. (1983): “Late Marx: goods and craftsmen”, Shanin ed. Late Marx and the Russian Road. Marx and ‘the peripheries of capitalism’, Nueva York, Monthly Review Press, pp. 3-39.
Talachian S. (2026): “Between universalism and particularism: Marx’s conception of reformism in his late thought”, Krisis, Journal of Contemporary Philosophy N° 1, pp. 29-43].
Las tesis de Talachian y Shanin
En lo esencial Sina Talachian plantea que “el pensamiento de Marx tuvo tres grandes etapas –el período de juventud, la etapa 1843-4 a 1870; y la posterior a 1870- y que en la última habría aceptado el enfoque reformista. Talachian sostiene que el Marx del segundo período (1844 – 1870) pensaba que la revolución era el único medio para una transición a la sociedad post-capitalista. Sin embargo, después de 1870 Marx consideró que en Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Países Bajos se abría la posibilidad de que los trabajadores llegaran al poder por la vía pacífica. Las condiciones para ello eran el sufragio universal, una poderosa clase obrera (y u partido comunista), y tradiciones e instituciones democráticas. Lo cual probaría que Marx había virado hacia una perspectiva reformista.
Además, siempre según Talachian, ese giro habría ido de la mano de un cambio de perspectiva general en el mismo sentido que lo planteó Teodor Shanin en un muy citado trabajo de 1883: en el período 1844-1870 Marx había intentado establecer “leyes” del proceso histórico y relaciones universales y causales invariantes, peo en los 1870 había adoptado una perspectiva más flexible, que tenía en cuenta los contextos particulares y las múltiples posibilidades de desarrollo de las sociedades. Shanin cita, como ejemplo del enfoque de Marx en el segundo período el Prólogo de la primera edición de El capital, donde planteó que los países menos desarrollados seguirían inevitablemente el camino del país más desarrollado. El pasaje dice “no se trata aquí del mayor o menor grado alcanzado en su desarrollo por los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de esas tendencias que operan y se imponen con férrea necesidad. El país más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro”
De acuerdo con Shanin, era una visión simplista, unilineal y evolucionista. Como ejemplo del pensamiento posterior a 1870, Shanin cita la carta a Mijailovski, de fines de 1877, donde Marx sostiene que en El capital no había pretendido elaborar “una teoría histórico-filosófica de la marcha general que el destino le impone a todo pueblo”. Shanin dice que es un rechazo de Marx a la interpretación evolucionista, relacionada con Rusia, de sus propios escritos. Talachian retoma entonces esta tesis de Shanin y sostiene que después de 1870 Marx habría abandonado el “determinismo economicista”, en paralelo a su giro al reformismo.
Una reflexión crítica
Pues bien, pensamos que efectivamente Marx, en la década de 1870, adoptó un enfoque más abierto a posibles vías de desarrollo de las sociedades, incluidas las transiciones desde sociedades precapitalistas al capitalismo. Sin embargo, es muy cuestionable que esto haya implicado un cambio sustancial de sus concepciones sobre las leyes económicas analizadas en El capital, y en especial sobre su naturaleza objetiva. Por caso, lo expuesto en la parte económica del Anti-Dühring –en cuya redacción Marx habría colaborado, y con seguridad, conocido antes de su publicación- no se diferencia en lo esencial, de los textos de las décadas de 1850 y 1860. De manera que, contra lo que dicen Talachian y Shanin, el Marx “del tercer período” mantuvo el mismo “determinismo economicista” del segundo. Por lo que se impone clarificar la cuestión del famoso “determinismo economicista”.
Aquí lo importante es diferenciar el determinismo mecánico de otros tipos de determinismo [no basamos en Bunge, Causalidad]: Por ejemplo, si decimos que inevitablemente el hijo de Juan será obrero porque Juan es obrero, estamos ante un determinismo mecánico (o lineal). Si en cambio, decimos que los hijos de la clase obrera, en promedio, estarán obligados a vender su fuerza de trabajo al capital, estamos ante un determinismo estadístico que da lugar a los singulares que se desvían del promedio. El mismo razonamiento se aplica, por caso, a la determinación del valor de las mercancías por los tiempos de trabajo; o a leyes como las referidas a la concentración del capital y la polarización social. En esos casos se da lugar a desarrollos que no pueden anticiparse en su particularidad (o singularidad) a partir de las leyes generales. Lo cual no niega que esas leyes generales sean esenciales para comprender los desarrollos particulares o singulares. Por ejemplo, la afirmación de que ciertas leyes tienden a imponerse en todos los países capitalistas no implica que los desarrollos de todos los países sean idénticos, como parece pretender Shanin. Aunque esos desarrollos particulares o singulares solo se explican por las leyes generales.
Esta relación entre lo universal y lo particular, o singular, permite comprender entonces por qué, en la carta a Mijailovski, Marx sostuvo que “una vez que [Rusia] entre en el seno del régimen capitalista tendrá que someterse a las leyes inexorables, como cualquier otro pueblo”. Con ello quería decir que el desarrollo de Rusia no sería igual al de Inglaterra, por ejemplo, sino que esas leyes operarían, en el largo plazo, de forma inevitable, aunque sin anular las particularidades del capitalismo ruso. Pero todo esto implica que el corazón de la crítica de Marx al reformismo –a su creencia de que las leyes de la distribución no están determinadas por las relaciones de propiedad y que se pueden modificar a voluntad – se mantiene tanto antes como después de 1870. La tesis de Talachian parece difícil de encajar con este hecho.
En lo que respecta a que Marx en los 1870 habría virado hacia el reformismo porque contempló la posibilidad de un acceso al poder de la clase obrera por vía electoral y pacífica, es de observar que la cuestión de la vía revolucionaria siempre dependió del contexto histórico y social en que se desenvuelve la lucha de clases. Incluso Talachian explica que “el universalismo revolucionario” de Marx posterior a la revolución de 1848 tuvo como contexto el fortalecimiento de regímenes autocráticos en Europa, ante los cuales la única alternativa era la revolución. Es natural entonces que luego, con el avance del sufragio y los derechos democráticos, y el crecimiento de los partidos socialistas, Marx considerara la posibilidad de un acceso al poder por vía electoral; máxime cuando se pisaba un terreno nuevo, inexplorado.
Sin embargo, esa posibilidad no hizo desaparecer de su pensamiento la necesidad de la transformación revolucionaria de la economía y del Estado (eliminación del ejército burgués y de la burocracia, establecimiento de la Comuna). Para eso, hasta el final de sus días mantuvo la necesidad de la revolución. Lo demuestran sus escritos sobre la Comuna de París; o sus críticas al reformismo que crecía al interior del Partido Socialdemócrata. Lo que sí contempló Marx fue la posibilidad de que esa revolución transcurriera por carriles pacíficos. Y en esto no hay fórmulas prefijadas. De hecho, a principios de septiembre de 1917, luego de la derrota del golpe de Kornilov, Lenin contempló la posibilidad de que el poder pasara a los soviets por vía pacífica. ¿Diría por ello Talachian que Lenin había abrazado el reformismo? Además, la toma del poder en Octubre fue semi-pacífica”.
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