Sobre la reforma laboral impulsada por Milei

En pocos días se estará discutiendo en el Parlamento la reforma laboral propuesta por el gobierno de Milei y apoyada por prácticamente toda la clase dirigente argentina.
A fin de aportar argumentos a la militancia obrera y de izquierda, en esta nota reproduzco el texto de Luciana Censi, abogada laboralista y asesora gremial ¿Qué busca la reforma laboral de Javier Milei? – Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes (( i )). Agrego un breve comentario al final.
“Antecedentes
El proyecto de reforma laboral presentado por el PEN en fecha 9/12/2025 y que se tratará en sesiones extraordinarias del Senado, tiene sus antecedentes normativos en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23 del que importa varios de sus artículos, DNU 340/25 y en la “Ley Bases” sobre la que profundiza algunos conceptos desmejorando aún más los derechos de los trabajadores.
Por otro lado, su historial fáctico es la composición del mercado de trabajo donde los asalariados registrados llegan al 47,2%, los asalariados no registrados al 27,4% y los cuentapropistas al 25,4 % de la población económicamente activa (PEA).
Objetivos
Sobre esta base, la reforma laboral tiene los siguientes objetivos:
1. Permitir la libre disponibilidad y el abaratamiento de la fuerza de trabajo en el ingreso (alargamiento de periodos de prueba, interposición de mano de obra mediante empresas contratistas, limitación de la solidaridad en la tercerización), en el egreso (creación del FAL -Fondo de Asistencia Laboral- que permite desviar contribuciones patronales desde el sistema previsional hacia un patrimonio de afectación externo para abonar indemnizaciones futuras, exclusión de conceptos salariales para determinar el monto de las indemnizaciones por despidos, abono de indemnizaciones en cuotas) y en el proceso productivo del trabajador (disponer de elementos esenciales de forma unilateral o contractual, como por ejemplo la jornada, las vacaciones y el salario).
En síntesis, esta libertad de disposición en el proceso de trabajo que consagra el proyecto de ley implica una mayor explotación del trabajador en dos aspectos fundamentales: el tiempo de trabajo y el salario.
En el tiempo de trabajo, por ejemplo, porque autoriza que por acuerdo de partes, el trabajador labore más allá de las 9 horas diarias establecidas legalmente en nuestro país desde los años ‘30, pudiendo compensarlas en algún momento y en los salarios porque permite que el empleador pueda abonarlos de acuerdo al esfuerzo individual del trabajador.
Estos cambios presuponen que quienes contratan una relación de trabajo son personas que se encuentran en “igualdad de poder y decisión” para imponer sus deseos y necesidades: el empleador con su dinero, sus maquinarias y sus instalaciones y el trabajador con su cuerpo y su inteligencia; “libertad de contratación” a su vez enmarcada sobre un ejército de trabajadores desocupados o inmersos en el mercado informal esperando siempre encontrar un puesto de trabajo mejor.
El objetivo económico se ve claramente: aumentar la intensidad del trabajo bajando los salarios e incrementando la jornada y el objetivo político lo constituye el sometimiento de los trabajadores y trabajadoras para poder llevarlo a cabo.
2. No obstante, para cumplir con el objetivo político, se recurre a dos aspectos sustanciales, uno es el propio mercado de trabajo que de por sí disciplina a los trabajadores que se hallan en la formalidad temiendo ser desplazados hacia el mercado informal o hacia la desocupación y el otro la segunda parte de la reforma laboral que pretenden implementar: el derecho colectivo.
Para lograr la libre disponibilidad de la fuerza de trabajo no alcanza con una reforma del derecho individual, pues nuestro país cuenta con organizaciones sindicales fuertes y derechos colectivos que constituyen barreras para las fantasías patronales. Por eso también, la reforma prevé: desfinanciar a los sindicatos, fomentar la negociación colectiva por empresa vaciando a la negociación colectiva por rama de actividad (para que cada empresa pueda tener un CCT negociado con su sindicato de acuerdo a sus parámetros productivos o discrecionales, independientemente de lo que consigan los trabajadores de igual actividad que laboran, al lado, en el mismo parque industrial pero para otra empresa), sancionar y prohibir parte de la actividad sindical (a través de multas, denuncias penales y daños perjuicios contra los sindicatos y sus representantes), limitar la tutela sindical y restringir el derecho de huelga declarando a casi toda la actividad económica como servicio esencial o de importancia trascendental de manera de obstaculizar su ejercicio.
Las dos caras de una misma moneda: libertad empresaria para someter a los trabajadores por un lado y por el otro terminar con el sindicalismo (y su praxis) como único sujeto capaz de poner límite a la voracidad de los empresarios (o sea, a “su libertad”).
3. Sin embargo, como dije más arriba, la fragmentación del mercado de trabajo (trabajadores en relación de dependencia pero que se encuentran contratados de forma clandestina o en fraude a le ley laboral) es un antecedente y entonces mediante la reforma se institucionaliza, por fuera de la Ley de Contrato de Trabajo, a verdaderas relaciones laborales y se las enmarca en los contratos del Código Civil y Comercial de la Nación: es decir, legalizan lo que ya existe y le comunican a los cuentapropistas que no son trabajadores sino “autónomos” y a los trabajadores informales les anuncian que se paguen un monotributo y un seguro. Es decir: petrifican por ley su precarización.
4. Es así que los planteos de alguna parte de la oposición o del sindicalismo acerca de la “necesidad” de una reforma laboral en este contexto estructural resultan intencionalmente cómplices y si no lo son, desconocen cómo funciona el Derecho en la sociedad capitalista. En uno u otro caso, nos llevarán al fracaso y obstaculizarán el camino para una resistencia viable o al menos consistente”.
Agregado: complementando lo que señala Censi, destaco que el capital presiona vía el chantaje de la huelga de inversiones. Consiste, básicamente, en la amenaza de no invertir, o trasladar las inversiones a otro país, si no se acepta la reforma laboral. Al respecto es ilustrativa la nota que lleva por título “Un regreso, a medias, a los años 90” (La Nación, 6/02/2026): pone el caso de la empresa Peabody, fabricante de electrodomésticos, que trasladó sus operaciones de Argentina a Paraguay. Paga menos impuestos, los salarios son más bajos que en Argentina y exporta al Mercosur.
Otros ejemplos son las amenazas de muchas empresas de dejar de producir en Argentina para transformarse en importadoras. La apertura comercial tiene ese mismo objetivo: imponer la fuerza “disciplinadora” del capital, cada vez más internacionalizado, sobre el trabajo. Pero por eso, la resistencia a la reforma debería articularse con un programa y estrategia anticapitalista e internacionalista. Es la vieja idea de la Asociación Internacional de los Trabajadores, sobre que “la emancipación del trabajo no es un problema nacional o local, sino un problema social que comprende a todos los países en los que existe la sociedad moderna…”. Una idea sencilla, que hoy tiene mayor validez, si se quiere, que en el siglo XIX. Una perspectiva que debería acompañar a la lucha inmediata por frenar la ofensiva sobre los explotados.
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/12V7LwdGmoSnS2OqC7E80eru3R53yB6fN6oXkm-2VftU/edit?usp=sharing
















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Argentina. Sobre la reforma laboral impulsada por Milei | www.liberacion.cl
06/02/2026 at 15:53
Se habla de que el traslado de la producción a países con peores condiciones de trabajo es una herramienta del capital para amenazar a los trabajadores a fin de que acepten la pérdida de derechos. Sin embargo, este blog ha defendido sistemáticamente el libre comercio, el mismo que habilita y fortalece el uso de esa herramienta. La alternativa parece ser únicamente un vago «internacionalismo» decimonónico, en un contexto en que todos los países imperialistas y en particular los Estados Unidos, estan cerrando su comercio exterior. Mientras se desarrolla la declamada «solidaridad internacionalista», la industria argentina va a desaparecer y el movimiento obrero argentino va a quedar reducido al nivel raquítico e irrelevante que tiene en países como Chile. Ese es el resultado del libre comercio
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Pablo
08/02/2026 at 15:53
«este blog ha defendido sistemáticamente el libre comercio». No entiendo por qué inventa estas cosas. La posición que he defendido es que en el debate entre proteccionismo y libre comercio la clase obrera no debe tomar partido por ninguno de los bandos. Es una disputa estrictamente burguesa. La argumentación más completa de esta posición puede leerla en el discurso de Marx sobre el libre comercio. Con el agregado de los comentarios de Engels.
El proteccionismo -defendido por el nacionalismo burgués y pequeño burgués- solo lleva a la exacerbación de la división de la clase obrera, la xenofobia, la colaboración de clases del proletariado de cada país con «su» burguesía. Esta orientación política y estratégica, que históricamente defendió el peronismo, y tuvo el apoyo del socialismo burgués (¿o socialismo de aduanas?) y de la izquierda stalinista (más guevaristas, castristas y similares) ha llevado a las masas trabajadoras a la desmoralización, desorientación y frustración. Así estamos, Pero, como siempre ocurre, no se hacen cargo de nada.
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rolandoastarita
08/02/2026 at 22:55
Agregado: además de criticar en base a un invento («este blog defiende el libre comercio») elude la cuestión central: ¿qué puede hacer el nacionalismo burgués o pequeñoburgués frente al chantaje de la huelga de inversiones? El silencio de los nacionalistas y reformistas acerca de este punto central no es casual. Es un punto central del programa socialista. Es la idea de la Primera Internacional que cito en la nota, y que es intragable para los nacionalistas.
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rolandoastarita
08/02/2026 at 23:02
Rolo esta reforma laboral no es parte de las Estructura Social de Acumulación y eso no es esencial para volver a crecer tener mayores tasas de inversion? no entiendo entonces porque la clase obrera debe luchar contra esa reforma? acaso para crecer no es que siempre la paga la clase obrera la salida de las crisis? O sea en el mediano plazo sera progresivo?
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mariana
08/02/2026 at 23:47
¿Qué puede hacer el «nacionalismo burgués» frente al chantaje de la huelga de inversiones? Las huelgas de inversiones y las deslocalizaciones de la producción a países con peores condiciones de trabajo son posibles gracias al libre comercio. Por otro lado, el proteccionismo es la forma en que todos los países se industrializaron. El librecambismo tiene la función ideológica de «patear la escalera», recomendando hacer exactamente lo que no sirve. En ese sentido, si hubiera sido por Marx y la Primera Internacional, Alemania seguiría siendo un país agrario y atrasado, el movimiento obrero alemán no se habría desarrollado nunca
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Pablo
08/02/2026 at 23:59
«si hubiera sido por Marx y la Primera Internacional, Alemania seguiría siendo un país agrario y atrasado, el movimiento obrero alemán no se habría desarrollado nunca». Con tal de atacar a Marx se dice cualquier disparate. Marx nunca negó que después de la revolución (derrotada) de 1848 Alemania se desarrollaba en sentido capitalista. En el Prólogo de El Capital afirma precisamente que las leyes de la plusvalía y la acumulación, tratadas en el libro, eran las que regían también en Alemania.
Por otra parte, no es cierto que el proteccionismo sea sinónimo de industrialización y desarrollo de las fuerzas productivas. Sobran los casos de los capitalismos de Estado y de regímenes estatistas burocráticos que quedaron completamente retrasados en su desarrollo. De lo contrario es inexplicable el giro al capitalismo de los regímenes de tipo soviético. O de capitalismo de Estado (el más reciente, Venezuela; pero también Argelia, Egipto, Myanmar, y tantos otros).
El apoyo de la clase obrera y de la militancia de izquierda al proteccionismo burgués ha tenido consecuencias extremadamente negativas para la lucha por acabar con la explotación del trabajo. No hay manera de sostener que regímenes como los de Corea del Norte, Nicaragua, Cuba, Venezuela, hayan fortalecido la lucha por el socialismo. El impulso a la mundialización del capital es inherente a la relación capitalista. Creer que se puede revertir en base a proteccionismo es no entender cómo funciona el modo de producción capitalista. El programa internacionalista del marxismo revolucionario tiene por base material la mundialización de las fuerzas productivas y de la relación capital trabajo.
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rolandoastarita
09/02/2026 at 10:19
https://jacobinlat.com/2025/05/el-falso-dilema-entre-proteccionismo-y-libre-comercio/
Sugiero lectura
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observant9d5a92f70e
09/02/2026 at 04:05
Claro, la discusión no es proteccionismo o librecambismo en abstracto. El tema es el imperialismo. Las potencias imperialistas promueven el librecambio sólo cuando han alcanzado una etapa de hegemonía mundial, como Gran Bretaña en el siglo XIX o Estados Unidos después de la segunda guerra mundial, y aún así lo hacen sólo de forma asimétrica. Pero toda la cháchara sobre la «mundialización del capital» que ignora la asimetría descomunal entre países imperialistas y países dependientes, porque hablar de eso es «nacionalismo burgués», termina en oponer a la política proteccionista de Trump una crítica abstracta y cuasimoralista («favorece la xenofobia y el chauvinismo»), en lugar de proponer una reacción concreta ante esa política. Es evidente que la llamada «mundialización del capital» está retrocediendo y se están formando bloques comerciales cerrados, con tendencia hacia las guerras imperialistas por el control de recursos y mercados, como las hubo en el siglo XX
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Pablo
09/02/2026 at 19:38
Insiste con la reivindicación del proteccionismo. Me recuerda al MAS de los 1980 y su consigna «vivir con lo nuestro». Capitalismo en un solo país. Más reaccionario no se consigue. País tras país levantando barreras proteccionistas, las respectivas clases gobernantes exacerbando la xenofobia y «el amor a la patria», dividiendo a los explotados. Tal vez no haya mejor ejemplo de los resultados prácticos «de la política concreta» que lo ocurrido en los 1930. Todos los países levantaron barreras proteccionistas, surgieron las áreas monetarias, se quebró el mercado mundial, y la crisis se profundizó a niveles nunca vistos.
Peor todavía es considerar a la mundialización una mera «cháchara». El impulso a la mundialización de las fuerzas productivas es inherente a la naturaleza del capital. La expansión china, la firma de acuerdos comerciales y de inversión (Europa China, Europa India, entre los más recientes), la internacionalización de las economías nacionales, son fenómenos que siguen vigentes. Pasar estas cuestiones como mera cháchara (va de la mano con la tesis del estancamiento crónico del capitalismo) es no entender lo más elemental. Entre otras cuestiones, impide entender por qué el proteccionismo de Trump está haciendo agua por todos lados.
En fin, como ya es tradición, la vulgata del «socialismo nacional» sigue en la más absoluta desorientación. Fracaso tras fracaso de los chavismos, socialismos siglo XXI, castristas, nacional-trotskistas, y toda la fauna estatista, nada les hace mella. «Vivir con lo nuestro», ¿para decir esta tontería quién necesita la ciencia?
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rolandoastarita
09/02/2026 at 22:46
El peronismo en los 90 también hizo su reforma laboral,recuerdo que las para las vacaciones se consideraban los días hábiles y no corridos como ahora.El aguinaldo también se empezó a fraccionar con el peronismo.
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GUS LIZA
09/02/2026 at 06:52
Ni siquiera se tomó la molestia de entender lo que quise decir. No se trata de que Marx no viera que en Alemania había desarrollo capitalista. El tema es que Marx SE OPUSO a las políticas que hicieron posible ese desarrollo, es decir, el proteccionismo basado en la teoría de la economía nacional de List, aplicado por Bismarck. Después, la repetición de ejemplos de fracasos del proteccionismo parece escrita por Milei (nunca falta la mención de Corea del Norte, porque proteger la industria nacional es sinónimo de campos de concentración, por supuesto). Sería bueno que nombre algún país que realmente se haya industrializado sin proteccionismo. Por otro lado, habla del efecto del proteccionismo en la conciencia de los trabajadores. ¿Y cuál es el efecto del librecambismo? ¿Qué era el Partido Socialista sino el ala progre de la oligarquía liberal? Todas las revoluciones socialistas empezaron en un país determinado, nunca hubo el cataclismo mundial que Astarita imagina. Y nunca en un país con una industria desarrollada. Entonces, cualquier estado socialista va a necesitar inevitablemente cerrar su economía para poder desarrollar su industria. ¿O el monopolio estatal del comercio exterior no es proteccionismo llevado al extremo? Decirles a los trabajadores a que el proteccionismo es negativo porque no pueden comprarse el último modelo de IPhone y el comercio favorece la «solidaridad internacional» (lo mismo que dicen los liberales, las guerras comerciales, el dumping, todo eso no existe, por supuesto) hace imposible desarrollar la planificación y la construcción socialista
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Pablo
09/02/2026 at 12:35
Con respecto a las políticas de Bismark, Marx y Engels criticaron a los socialistas estatistas, esto es, los que consideraban que las mismas constituían un avance al socialismo. No negaron que bajo el régimen de Bismark hubo desarrollo de las fuerzas productivas, y más específicamente un «revolución burguesa desde arriba». Más en general, la posición de Marx (remito de nuevo al discurso obre el libre comercio) es que ni el proteccionismo ni el librecambio debían ser apoyados por la clase obrera. Este es el punto central: la defensa de la independencia de clase. No confiar en las facciones «proteccionistas» de la burguesía.
Con respecto a la cantidad de casos que le presento de fracasos del estatismo proteccionista burgués no sabe qué decir, excepto que Milei es crítico del régimen de Corea del Norte. Es claro que en todos los países desarrollados hubo una combinación de proteccionismo y libre comercio. La propia Inglaterra en gran parte del siglo XIX fue proteccionista. El proteccionismo, y el capitalismo de Estado tendieron a combinarse con políticas de libre comercio. Más aún, en el programa de Lenin para la URSS el monopolio del comercio exterior (que debía ser aplicado por los soviets) se combinaba con una política de promoción de inversiones extranjeras. La razón de fondo era la conciencia de que el socialismo en un solo país era imposible. Un tema fundamental, que siguió en la mesa de debate, y fue motivo de enfrentamientos en la dirección del PC después de la muerte de Lenin. En particular Trotsky, cuando criticó la idea de que el socialismo podía construirse de espaldas al mercado mundial.
El problema de fondo: el carácter mundial del capital, del desarrollo de las fuerzas productivas. Bujarin, entre otros, sostenía que la URSS podía prescindir del mercado mundial. Con razón Trotsky respondió que eso era como pretender prescindir del frío en el invierno de Moscú. El tema se ve también en las experiencias de nacionalismos proteccionistas más recientes. Es el caso de Venezuela. ¿A quién se le puede ocurrir que la economía bajo el régimen chavista podía haberse aislado de los cambios del precio del petróleo? Es también el caso de Argentina, cuando la suba de los precios de las materias primas en los 2000, y su posterior caída.
Lo que hay que decir, y el estatismo reformista no dice, es que el socialismo solo puede concebirse en términos internacionales. El programa del socialismo en un solo país fue reaccionario de pies a cabeza. Llevó a desastres, y allanó el camino para la reacción derechista extrema. Como le dije en el anterior comentario, no hay manera de explicar, con el enfoque nacionalista, el giro al capitalismo que ocurrió en los últimos 30 años en los «socialismos reales» y afines.
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rolandoastarita
09/02/2026 at 13:19